viernes, 4 de abril de 2025

Santo Evangelio 4 de Abril 2025

 


Texto del Evangelio (Jn 7,1-2.10.14.25-30):

 En aquel tiempo, Jesús estaba en Galilea, y no podía andar por Judea, porque los judíos buscaban matarle. Se acercaba la fiesta judía de las Tiendas. Después que sus hermanos subieron a la fiesta, entonces Él también subió no manifiestamente, sino de incógnito.

Mediada ya la fiesta, subió Jesús al Templo y se puso a enseñar. Decían algunos de los de Jerusalén: «¿No es a ése a quien quieren matar? Mirad cómo habla con toda libertad y no le dicen nada. ¿Habrán reconocido de veras las autoridades que éste es el Cristo? Pero éste sabemos de dónde es, mientras que, cuando venga el Cristo, nadie sabrá de dónde es». Gritó, pues, Jesús, enseñando en el Templo y diciendo: «Me conocéis a mí y sabéis de dónde soy. Pero yo no he venido por mi cuenta; sino que me envió el que es veraz; pero vosotros no le conocéis. Yo le conozco, porque vengo de Él y Él es el que me ha enviado». Querían, pues, detenerle, pero nadie le echó mano, porque todavía no había llegado su hora.


«Nadie le echó mano, porque todavía no había llegado su hora»


Fr. Matthew J. ALBRIGHT

(Andover, Ohio, Estados Unidos)

Hoy, el Evangelio nos permite contemplar la confusión que surgió sobre la identidad y la misión de Jesucristo. Cuando la gente es puesta cara a cara ante Jesús, hay malentendidos y presunciones acerca de quién es Él, cómo en Él se cumplen o no las profecías del Antiguo Testamento y sobre lo que Él realizará. Las suposiciones y los prejuicios conducen a la frustración y a la ira. Esto ha sido así siempre: la confusión alrededor de Cristo y de la enseñanza de la Iglesia despierta controversia y división religiosa. ¡El rebaño se dispersa si las ovejas no reconocen a su pastor!

La gente dice: «Éste sabemos de dónde es, mientras que, cuando venga el Cristo, nadie sabrá de dónde es» (Jn 7,27), y concluyen que Jesús no puede ser el Mesías porque Él no responde a la imagen del “Mesías” en la que ellos habían sido instruidos. Por otra parte, saben que los Príncipes de los Sacerdotes quieren matarle, pero al mismo tiempo ven que Él se mueve libremente sin ser arrestado. De manera que se preguntan si quizá las autoridades «habrán reconocido de veras que éste es el Cristo» (Jn 7,26).

Jesús ataja la confusión identificándose Él mismo como el enviado por el que es “veraz” (cf. Jn 7,28). Cristo es consciente de la situación, tal como lo retrata Juan, y nadie le echa mano porque todavía no le ha llegado la hora de revelar plenamente su identidad y misión. Jesús desafía las expectativas al mostrarse, no como un líder conquistador para derrocar la opresión romana, sino como el “Siervo Sufriente” de Isaías.

El Papa Francisco escribió: «La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús». Es urgente que nosotros ayudemos a cada uno a ir más allá de las suposiciones y prejuicios sobre quién es Jesús y qué es la Iglesia, y a la vez facilitarles el encuentro con Jesús. Cuando una persona llega a saber quién es realmente Jesús, entonces abundan la alegría y la paz.


Pell y el fundador de los Caballeros de Colón, intercesores en la sorprendente salvación de un niño

 


Pell y el fundador de los Caballeros de Colón, intercesores en la sorprendente salvación de un niño

El cardenal George Pell falleció a principios de 2023 a consecuencia de un infarto durante una operación de cadera.

El pasado 2 de marzo, Caitlin y Wesley Robinson, un matrimonio católico de Phoenix (Arizona, Estados Unidos) padres de ocho hijos con el noveno en camino, se encontraron al menor de ellos, de 15 meses, flotando boca abajo en la piscina familiar.

52 minutos de reanimación

Los bomberos de una estación cercana fueron los primeros en llegar tras la llamada de emergencia. El pequeño Vincent apenas tenía un pulso débil e intermitente. Se iniciaron unas labores de reanimación que finalizaron los médicos en el hospital y duraron 52 minutos. Consiguieron estabilizarlo, pero el niño quedó intubado con oxígeno y sedación intravenosa a la espera de que lograra sobrevivir y, en caso de conseguirlo, con qué secuelas.

Era domingo y durante los tres días siguientes la familia y los doctores temieron lo peor: "Nos preparamos para un funeral. Estuvimos tres días de rodillas rezando sin cesar", explica su madre a Our Sunday Visitor.

Rezando al cardenal Pell

Entre los intercesores a quienes pidieron por la salvación de Vincent está el cardenal George Pell (1941-2023), el que fuera arzobispo de Sidney (Australia), quien pasó trece meses en prisión por uno supuestos abusos por los que finalmente fue absuelto por decisión unánime del Tribunal Supremo australiano. Falleció el 10 de enero de 2023 por un fallo cardiaco durante una operación de cadera.

Pell: «Fue difícil, pero una vez que tomé la decisión de perdonar todo vino como consecuencia»

Pell había estado en Phoenix en 2021 presentando su Diario en prisión (Palabra), una obra espiritual escrita en la cárcel. Los Robinson habían acudido al acto, le habían conocido y le apreciaban mucho. Como ha confirmado el actual arzobispo de Sidney, Anthony Fisher, un tío del niño, sacerdote, contactó con el padre Joseph Hamilton, antiguo secretario del cardenal Pell en Roma, para pedirle que rezara por el pequeño, como ellos iban a hacer también. Hamilton pidió las oraciones, entre otros, del propio Fisher.

El sacerdote tío del niño es Dan Connealy, hermano de Caitlin y párrodo en Flagstaff, una localidad a dos horas de Phoenix. Él acompañó a los padres rezando en el hospital e inició una cadena de oración.

La reliquia

La cadena llegó hasta un sacerdote de Connecticut cuya hermana es la madrina del niño, y envió a la familia una reliquia de primera clase del venerable Michael McGivney (1852-1890), el sacerdote fundador de los Caballeros de Colón, una de las organizaciones católicas más influyentes en Estados Unidos por su acción social, cultural y caritativa.



Michael McGivney, fundador de los Caballeros de Colón.

La madre de Vincent, Caitlin, comenzó una novena al padre McGivney, pero confiesa que sin demasiadas expectativas, porque se preparaba para lo peor: "Estaba segura de que yo sabía que la voluntad de Dios era que perdiésemos a nuestro hijo, me avergüenzo de no haber confiado más". 

La novena empezó el 5 de marzo, Miércoles de Ceniza. Pusieron la reliquia en el pecho del niño y esa misma noche los médicos les dijeron que Vincent había sufrido una mejoría "notable" y ya no le consideraban en situación terminal.

El milagro del padre McGivney

Cada día de la novena pusieron la reliquia en distintas partes del cuerpo del niño, y cada día sucedía algo en su mejoría, ya fuese una prueba favorable, quitarle el oxígeno, pasarlo a planta, empezar a comer por sí mismo... Al noveno día de la novena, le dieron el alta.

El padre de Vincent, un abogado de 39 años especializado en adquisiciones y fusiones empresariales, considera esta curación como "un regalo" para "dar nuevas fuerzas a la fe" de la familia. Él y su esposa afirman que nunca tuvieron tan clara "la realidad de la Iglesia triunfante" como en estos días de oración, los más intensos de su vida.

Fuente: Religión en Libertad

jueves, 3 de abril de 2025

Santo Evangelo 3 de Abril 2025



 Texto del Evangelio (Jn 5,31-47):

 En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos: «Si yo diera testimonio de mí mismo, mi testimonio no sería válido. Otro es el que da testimonio de mí, y yo sé que es válido el testimonio que da de mí. Vosotros mandasteis enviados donde Juan, y él dio testimonio de la verdad. No es que yo busque testimonio de un hombre, sino que digo esto para que os salvéis. Él era la lámpara que arde y alumbra y vosotros quisisteis recrearos una hora con su luz. Pero yo tengo un testimonio mayor que el de Juan; porque las obras que el Padre me ha encomendado llevar a cabo, las mismas obras que realizo, dan testimonio de mí, de que el Padre me ha enviado. Y el Padre, que me ha enviado, es el que ha dado testimonio de mí. Vosotros no habéis oído nunca su voz, ni habéis visto nunca su rostro, ni habita su palabra en vosotros, porque no creéis al que Él ha enviado.

»Vosotros investigáis las escrituras, ya que creéis tener en ellas vida eterna; ellas son las que dan testimonio de mí; y vosotros no queréis venir a mí para tener vida. La gloria no la recibo de los hombres. Pero yo os conozco: no tenéis en vosotros el amor de Dios.

»Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me recibís; si otro viene en su propio nombre, a ése le recibiréis. ¿Cómo podéis creer vosotros, que aceptáis gloria unos de otros, y no buscáis la gloria que viene del único Dios? No penséis que os voy a acusar yo delante del Padre. Vuestro acusador es Moisés, en quién habéis puesto vuestra esperanza. Porque, si creyerais a Moisés, me creeríais a mí, porque él escribió de mí. Pero, si no creéis en sus escritos, ¿cómo vais a creer en mis palabras?».



«Si yo diera testimonio de mí mismo, mi testimonio no sería válido»


Rev. D. Miquel MASATS i Roca

(Girona, España)

Hoy, el Evangelio nos enseña cómo Jesús hace frente a la siguiente objeción: según se lee en Dt 19,15, para que un testimonio tenga valor es necesario que proceda de dos o tres testigos. Jesús alega a favor suyo el testimonio de Juan el Bautista, el testimonio del Padre —que se manifiesta en los milagros obrados por Él— y, finalmente, el testimonio de las Escrituras.

Jesucristo echa en cara a los que le escuchan tres impedimentos que tienen para reconocerle como al Mesías Hijo de Dios: la falta de amor a Dios; la ausencia de rectitud de intención —buscan sólo la gloria humana— y que interpretan las Escrituras interesadamente.

El Santo Padre San Juan Pablo II nos escribía: «A la contemplación del rostro de Cristo tan sólo se llega escuchando en el Espíritu la voz del Padre, ya que nadie conoce al Hijo fuera del Padre (cf. Mt 11,27). Así, pues, se necesita la revelación del Altísimo. Pero, para acogerla, es indispensable ponerse en actitud de escuchar».

Por esto, hay que tener en cuenta que, para confesar a Jesucristo como verdadero Hijo de Dios, no es suficiente con las pruebas externas que se nos proponen; es muy importante la rectitud en la voluntad, es decir, las buenas disposiciones.

En este tiempo de Cuaresma, intensificando las obras de penitencia que facilitan la renovación interior, mejoraremos nuestras disposiciones para contemplar el verdadero rostro de Cristo. Por esto, san Josemaría nos dice: «Ese Cristo, que tú ves, no es Jesús. —Será, en todo caso, la triste imagen que pueden formar tus ojos turbios...—Purifícate. Clarifica tu mirada con la humildad y la penitencia. Luego... no te faltarán las limpias luces del Amor. Y tendrás una visión perfecta. Tu imagen será realmente la suya: ¡Él!».


El padre Moisés y la fe viva del Congo

 El padre Moisés y la fe viva del Congo



miércoles, 2 de abril de 2025

Santo Evangelio 2 de Abril 2025

 


Texto del Evangelio (Jn 5,17-30):

 En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Mi Padre trabaja hasta ahora, y yo también trabajo» Por eso los judíos trataban con mayor empeño de matarle, porque no sólo quebrantaba el sábado, sino que llamaba a Dios su propio Padre, haciéndose a sí mismo igual a Dios.

Jesús, pues, tomando la palabra, les decía: «En verdad, en verdad os digo: el Hijo no puede hacer nada por su cuenta, sino lo que ve hacer al Padre: lo que hace Él, eso también lo hace igualmente el Hijo. Porque el Padre quiere al Hijo y le muestra todo lo que Él hace. Y le mostrará obras aún mayores que estas, para que os asombréis. Porque, como el Padre resucita a los muertos y les da la vida, así también el Hijo da la vida a los que quiere. Porque el Padre no juzga a nadie; sino que todo juicio lo ha entregado al Hijo, para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo no honra al Padre que lo ha enviado. En verdad, en verdad os digo: el que escucha mi Palabra y cree en el que me ha enviado, tiene vida eterna y no incurre en juicio, sino que ha pasado de la muerte a la vida.

»En verdad, en verdad os digo: llega la hora (ya estamos en ella), en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que la oigan vivirán. Porque, como el Padre tiene vida en sí mismo, así también le ha dado al Hijo tener vida en sí mismo, y le ha dado poder para juzgar, porque es Hijo del hombre. No os extrañéis de esto: llega la hora en que todos los que estén en los sepulcros oirán su voz y saldrán los que hayan hecho el bien para una resurrección de vida, y los que hayan hecho el mal, para una resurrección de juicio. Y no puedo hacer nada por mi cuenta: juzgo según lo que oigo; y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado».



«En verdad, en verdad os digo: el que escucha mi Palabra y cree en el que me ha enviado, tiene vida eterna»


Rev. D. Francesc PERARNAU i Cañellas

(Girona, España)

Hoy, el Evangelio nos habla de la respuesta que Jesús dio a algunos que veían mal que Él hubiese curado a un paralítico en sábado. Jesucristo aprovecha estas críticas para manifestar su condición de Hijo de Dios y, por tanto, Señor del sábado. Unas palabras que serán motivo de la sentencia condenatoria el día del juicio en casa de Caifás. En efecto, cuando Jesús se reconoció Hijo de Dios, el gran sacerdote exclamó: «¡Ha blasfemado! ¿Qué necesidad tenemos ya de testigos? Acabáis de oír la blasfemia, ¿qué os parece?» (Mt 26,65).

Muchas veces, Jesús había hecho referencias al Padre, pero siempre marcando una distinción: la Paternidad de Dios es diferente si se trata de Cristo o de los hombres. Y los judíos que le escuchaban le entendían muy bien: no era Hijo de Dios como los otros, sino que la filiación que reclama para Él mismo es una filiación natural. Jesús afirma que su naturaleza y la del Padre son iguales, aun siendo personas distintas. Manifiesta de esta manera su divinidad. Es éste un fragmento del Evangelio muy interesante de cara a la revelación del misterio de la Santísima Trinidad.

Entre las cosas que hoy dice el Señor hay algunas que hacen especial referencia a todos aquellos que a lo largo de la historia creerán en Él: escuchar y creer a Jesús es tener ya la vida eterna (cf. Jn 5,24). Ciertamente, no es todavía la vida definitiva, pero ya es participar de la promesa. Conviene que lo tengamos muy presente, y que hagamos el esfuerzo de escuchar la palabra de Jesús, como lo que realmente es: la Palabra de Dios que salva. La lectura y la meditación del Evangelio ha de formar parte de nuestras prácticas religiosas habituales. En las páginas reveladas oiremos las palabras de Jesús, palabras inmortales que nos abren las puertas de la vida eterna. En fin, como enseñaba san Efrén, la Palabra de Dios es una fuente inagotable de vida.


Padre Moisés, del Congo: «Estamos encerrados, tenemos miedo y hambre, si se alarga vamos a morir»

 


Padre Moisés, del Congo: «Estamos encerrados, tenemos miedo y hambre, si se alarga vamos a morir»

"Matan a la gente sin piedad, uno se despierta y ve muertos en la carretera", asegura el padre Moisés.Youtube

Los rebeldes del grupo M23, apoyados por la vecina Ruanda, tomaron a mediados del mes de febrero la ciudad de Bukavu, la segunda urbe más grande del este de la República Democrática del Congo, con 1,3 millones de personas. 

El Ejército regular huyó y los rebeldes se hicieron con el control de la oficina administrativa de la provincia de Kivu Sur, a la que pertenece Bukavu. Los miembros de M23 habían llegado a pie desde Goma, la ciudad más importante de la región, a unos 10 kilómetros de distancia, que capturaron un mes antes.

De los más poderosos entre los cerca de 100 grupos armados que compiten por el control de los valiosos minerales que hay en esta zona del país, el M23 cuenta con el apoyo de unos 4.000 soldados de la vecina Ruanda, según fuentes de la ONU.

Su presencia en el centro de Bukavu –prácticamente paralizada en estos momentos, sin apenas actividad económica y con la gente escondida en sus casas– supone una expansión sin precedentes. A diferencia de 2012, cuando sólo se apoderaron de Goma, los analistas aseguran que los rebeldes esta vez tienen la mira puesta en el poder político.

Muertos en la carretera

ReligiónEnLibertad ha logrado contactar con un sacerdote que vive en uno de los barrios de Bukavu. El padre Moisés estudió cinco años en España y ahora es vicario de la parroquia de San Juan Bautista. 

Entre el miedo a los rebeldes y a las bandas de ladrones armados, y con la amenaza de un hambre generalizado si lo que él llama "confinamiento" no termina pronto, Moisés recibe con voz esperanzadora y deseos de paz a este medio.



Situación geográfica de Bukavu, en la frontera con Ruanda.

"La situación no ha cambiado, seguimos en guerra. Vivimos en un confinamiento que nos han impuesto. No hay movimiento. No hay trabajo. Muchas tiendas están cerradas, si uno abre no tiene seguridad, abren y cierran a ratos. La gente sale para comprar, pero no hay movimiento, el dinero no está circulando", comienza diciendo el sacerdote.

El padre Moisés asegura que el horror se extiende por todos lados. "Matan a la gente sin piedad, uno se despierta y ve muertos en la carretera, o en las puertas de las parroquias, son cosas dramáticas. Hay ladrones armados que con la inseguridad aprovechan. Vienen a tu casa a pedir algo y si no tienes nada te matan", dice el sacerdote.

Gracias a Dios, confiesa Moisés, su parroquia todavía no ha sido "visitada" por los rebeldes. "Aunque hay inseguridad, miedo, pánico, estrés... la gente, aunque no mucha, sigue viniendo a misa. Todavía los guerrilleros no han visitado las parroquias de la ciudad", comenta.

El sacerdote asegura que la fe es clave para resistir. "La verdadera paz no viene de las armas. La verdadera paz pasará por las personas pero, sobre todo, bajará del cielo. Ponemos nuestra confianza más en Dios, que puede enviarnos personas de buena voluntad que nos saquen de esta situación. Tenemos fe y esperanza, y los feligreses no pierden la alegría de rezar y de ir a la iglesia, es lo que más anima sus corazones", relata Moisés.

Para el sacerdote, uno de los grandes problemas es el miedo. "La gente tiene miedo del otro, uno no sabe quién es el otro. Como los soldados del Gobierno han huido, han abierto las cárceles y la gente está mezclada. Si ves una cara que no conoces eso provoca un pánico tremendo. A mí me pasa, cuando estoy con una persona que no conozco no puedo decir todo lo que quiero", reconoce el padre.

El pánico de los seminaristas

Además de vicario parroquial, Moisés da clases en uno de los tres seminarios de la ciudad. "Muchos son seminaristas que vienen de diferentes zonas y que tienen también pánico. Como están encerrados, siguen las clases, pero con miedo. El otro día, unos ladrones visitaron la parroquia de al lado del seminario. El rector llamó diciendo que rezáramos por los seminaristas, que tenían miedo esa noche", cuenta.

El drama se extiende a todos por igual, incluida la propia familia de Moisés. "Somos seis hermanos y mi hermana ha estado muy enferma en el hospital de la ciudad. Llevarle comida era un problema, estuvo dos días sin comer porque no había forma de llegar al hospital. Mi familia está como las demás, con pánico. Un miembro de mi familia perdió su casa en Goma porque se la quemaron", relata el sacerdote. 



Los rebeldes del M23 han tomado las ciudades de Bukavu y Goma. youtube

Pero, ni el peligro ni el miedo le impiden cumplir con su misión. "Como sacerdote no hay otro remedio que salir a la calle. Si hay alguien que necesita un sacramento tenemos que acercarnos, arriesgarnos. Tenemos miedo, porque uno no puede ir en coche, lo hacemos en moto o andando. Hubo un tiempo en el que atacaban a los coches", cuenta Moisés.

Con los bancos de la ciudad cerrados, la amenaza del hambre se cierne sobre la gente. "Estamos esperando que vuelva el Ejército, pero no sabemos cuándo ni a donde, no es fácil. No lo puede hacer de un momento a otro, tiene que haber un diálogo y un Ejército fuerte, y el nuestro no lo es", reconoce.

"Dios ha bendecido esta parte del país con minerales, pero tenemos conflictos entre tribus, pueblos contra pueblos. La base del conflicto son los minerales, pero, también, está el problema de los hutus, que son un peligro además para Ruanda. Nuestro deseo es que se lleven los minerales pero que no maten a la gente, la gente vale más que el coltán y que los diamantes", pide Moisés.

Sus feligreses rezan cada día para volver a una cierta normalidad que les permita al menos comer. "La mayoría vive de lo que cultivan, del comercio, son profesores, tienen tiendas pequeñas, y muchos de la providencia, no tienen trabajo, viven de la generosidad de la gente", cuenta sobre la gente de su parroquia.

Moisés alerta de que "como no hay trabajo ni hay nada, el hambre matará a mucha gente. Lo primero que se necesita es comida. Han saqueado supermercados, centros de salud, han quemado casas y todas esas familias no tienen ropa y tienen que empezar de nuevo". 

En las manos del Señor

Y, a los hermanos católicos, les pide algunas cosas muy concretas. "Como sacerdote pido la ayuda espiritual, que nos pongan entre las manos del Señor, que recen por nosotros. La verdadera paz viene del Señor, si uno tiene paz tendrá todo. Pido a los católicos del mundo que lleven al Congo en sus oraciones y que tengan generosidad, con ayuda material si se puede", dice.

Fuente: Religión en Libertad

martes, 1 de abril de 2025

Santo Evangelo 1 de Abril 2025

 


Texto del Evangelio (Jn 5,1-3.5-16):

 Era el día de fiesta de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén. Hay en Jerusalén, junto a la Probática, una piscina que se llama en hebreo Betsaida, que tiene cinco pórticos. En ellos yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos, paralíticos, esperando la agitación del agua. Había allí un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo. Jesús, viéndole tendido y sabiendo que llevaba ya mucho tiempo, le dice: «¿Quieres curarte?». Le respondió el enfermo: «Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se agita el agua; y mientras yo voy, otro baja antes que yo». Jesús le dice: «Levántate, toma tu camilla y anda». Y al instante el hombre quedó curado, tomó su camilla y se puso a andar.

Pero era sábado aquel día. Por eso los judíos decían al que había sido curado: «Es sábado y no te está permitido llevar la camilla». Él le respondió: «El que me ha curado me ha dicho: ‘Toma tu camilla y anda’». Ellos le preguntaron: «¿Quién es el hombre que te ha dicho: ‘Tómala y anda?’». Pero el curado no sabía quién era, pues Jesús había desaparecido porque había mucha gente en aquel lugar. Más tarde Jesús le encuentra en el Templo y le dice: «Mira, estás curado; no peques más, para que no te suceda algo peor». El hombre se fue a decir a los judíos que era Jesús el que lo había curado. Por eso los judíos perseguían a Jesús, porque hacía estas cosas en sábado.



«Jesús, viéndole tendido (...), le dice: ‘¿Quieres curarte?’»


Rev. D. Àngel CALDAS i Bosch

(Salt, Girona, España)

Hoy, san Juan nos habla de la escena de la piscina de Betsaida. Parecía, más bien, una sala de espera de un hospital de trauma: «Yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos, paralíticos» (Jn 5,3). Jesús se dejó caer por allí.

¡Es curioso!: Jesús siempre está en medio de los problemas. Allí donde haya algo para “liberar”, para hacer feliz a la gente, allí está Él. Los fariseos, en cambio, sólo pensaban en si era sábado. Su mala fe mataba el espíritu. La mala baba del pecado goteaba de sus ojos. No hay peor sordo que el que no quiere entender.

El protagonista del milagro llevaba treinta y ocho años de invalidez. «¿Quieres curarte?» (Jn 5,6), le dice Jesús. Hacía tiempo que luchaba en el vacío porque no había encontrado a Jesús. Por fin, había encontrado al Hombre. Los cinco pórticos de la piscina de Betsaida retumbaron cuando se oyó la voz del Maestro: «Levántate, toma tu camilla y anda» (Jn 5,8). Fue cuestión de un instante.

La voz de Cristo es la voz de Dios. Todo era nuevo en aquel viejo paralítico, gastado por el desánimo. Más tarde, san Juan Crisóstomo dirá que en la piscina de Betsaida se curaban los enfermos del cuerpo, y en el Bautismo se restablecían los del alma; allá, era de cuando en cuando y para un solo enfermo. En el Bautismo es siempre y para todos. En ambos casos se manifiesta el poder de Dios por medio del agua.

El paralítico impotente a la orilla del agua, ¿no te hace pensar en la experiencia de la propia impotencia para hacer el bien? ¿Cómo pretendemos resolver, solos, aquello que tiene un alcance sobrenatural? ¿No ves cada día, a tu alrededor, una constelación de paralíticos que se “mueven” mucho, pero que son incapaces de apartarse de su falta de libertad? El pecado paraliza, envejece, mata. Hay que poner los ojos en Jesús. Es necesario que Él —su gracia— nos sumerja en las aguas de la oración, de la confesión, de la apertura de espíritu. Tú y yo podemos ser paralíticos sempiternos, o portadores e instrumentos de luz.