jueves, 2 de febrero de 2023

Santo Evangelio 2 de Febrero 2023

 


Texto del Evangelio (Lc 2,22-40):

 Cuando se cumplieron los días de la purificación de ellos, según la Ley de Moisés, llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarle al Señor, como está escrito en la Ley del Señor: «Todo varón primogénito será consagrado al Señor» y para ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o dos pichones, conforme a lo que se dice en la Ley del Señor.

Y he aquí que había en Jerusalén un hombre llamado Simeón; este hombre era justo y piadoso, y esperaba la consolación de Israel; y estaba en él el Espíritu Santo. Le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de haber visto al Cristo del Señor. Movido por el Espíritu, vino al Templo; y cuando los padres introdujeron al niño Jesús, para cumplir lo que la Ley prescribía sobre Él, le tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: «Ahora, Señor, puedes, según tu palabra, dejar que tu siervo se vaya en paz; porque han visto mis ojos tu salvación, la que has preparado a la vista de todos los pueblos, luz para iluminar a los gentiles y gloria de tu pueblo Israel». Su padre y su madre estaban admirados de lo que se decía de Él.

Simeón les bendijo y dijo a María, su madre: «Éste está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y para ser señal de contradicción —¡y a ti misma una espada te atravesará el alma!— a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones».

Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, de edad avanzada; después de casarse había vivido siete años con su marido, y permaneció viuda hasta los ochenta y cuatro años; no se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y día en ayunos y oraciones. Como se presentase en aquella misma hora, alababa a Dios y hablaba del Niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén. Así que cumplieron todas las cosas según la Ley del Señor, volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El Niño crecía y se fortalecía, llenándose de sabiduría; y la gracia de Dios estaba sobre Él.



«Ahora, Señor, puedes, según tu palabra, dejar que tu siervo se vaya en paz; porque han visto mis ojos tu salvación»


Rev. D. Lluís RAVENTÓS i Artés

(Tarragona, España)

Hoy, aguantando el frío del invierno, Simeón aguarda la llegada del Mesías. Hace quinientos años, cuando se comenzaba a levantar el Templo, hubo una penuria tan grande que los constructores se desanimaron. Fue entonces cuando Ageo profetizó: «La gloria de este templo será más grande que la del anterior, dice el Señor del universo, y en este lugar yo daré la paz» (Ag 2,9); y añadió que «los tesoros más preciados de todas las naciones vendrán aquí» (Ag 2,7). Frase que admite diversos significados: «el más preciado», dirán algunos, «el deseado de todas las naciones», afirmará san Jerónimo.

A Simeón «le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de haber visto al Cristo del Señor» (Lc 2,26), y hoy, «movido por el Espíritu», ha subido al Templo. Él no es levita, ni escriba, ni doctor de la Ley, tan sólo es un hombre «justo y piadoso, y esperaba la consolación de Israel» (Lc 2,25). Pero el Espíritu sopla allí donde quiere (cf. Jn 3,8).

Ahora comprueba con extrañeza que no se ha hecho ningún preparativo, no se ven banderas, ni guirnaldas, ni escudos en ningún sitio. José y María cruzan la explanada llevando el Niño en brazos. «¡Puertas, levantad vuestros dinteles, alzaos, portones antiguos, para que entre el rey de la gloria!» (Sal 24,7), clama el salmista.

Simeón se avanza a saludar a la Madre con los brazos extendidos, recibe al Niño y bendice a Dios, diciendo: «Ahora, Señor, puedes, según tu palabra, dejar que tu siervo se vaya en paz; porque han visto mis ojos tu salvación, la que has preparado a la vista de todos los pueblos, luz para iluminar a los gentiles y gloria de tu pueblo Israel» (Lc 2,29-32).

Después dice a María: «¡y a ti misma una espada te atravesará el alma!» (Lc 2,35). ¡Madre!, —le digo— cuando llegue el momento de ir a la casa del Padre, llévame en brazos como a Jesús, que también yo soy hijo tuyo y niño.


Kaya Jones: paradigma de víctima de la revolución sexual... «Si acabas herida será solo tu culpa»

 


Kaya Jones: paradigma de víctima de la revolución sexual... «Si acabas herida será solo tu culpa»

La cantante y modelo canadiense confesó recientemente el sentimiento de culpa tan grande que siente por sus tres abortos. La experta Roback analiza cómo su caso es un ejemplo paradigmático de los efectos perniciosos que tiene la revolución sexual.

La artista canadiense Kaya Jones, ex integrante del grupo The Pussycat Dolls, confesó recientemente en la cadena FOX el trauma que sufre por los abortos que hizo cuando era joven. "Creo que es un tema realmente importante sobre el que hay que hablar ahora más que nunca, la gente está glorificando el aborto y dando consejos horribles", expresó.

 A sus 38 años, Jones es una ferviente provida, y es muy consciente de las terribles experiencias emocionales y físicas que le han provocado los abortos. El primero de ellos lo recuerda muy bien y tuvo lugar cuando era apenas una adolescente de 16 años, un día en el que la píldora anticonceptiva falló. 

 Pendiente resbaladiza

Pero, siendo ya una cantante reconocida, se quedó embarazada de nuevo y le pidieron que abortara. "Después de pasar por un aborto es más fácil tener más. En aquel momento, como ya había pasado por un aborto, no pensé que fuera tan importante", comentó.

 El tercer aborto iba a ocurrir después de que un antiguo novio la violase. Ella quería quedarse con el bebé pero no pudo resistir a las presiones. "Después de la primera vez, no crees que hayas hecho nada malo. La situación se ha normalizado y no sabes que hay líneas que no debes cruzar. Una vez que la cruzas, se convierte en una pendiente muy resbaladiza", aseguró.

 No fue hasta un concierto, cuando Kaya Jones empezó a darse cuenta de lo que había hecho, cuando cruzó su mirada con la de dos niñas pequeñas. "Te arrepientes toda tu vida. Nada, incluso si mañana me caso y me convierto en madre, hará que no me arrepienta de los tres hijos que no tuve", comentó.

 Frutos del mismo árbol

Jennifer Roback Morse, fundadora y presidenta del Instituto Ruth, que ayuda a las víctimas de la revolución sexual, explica en NC Register por qué el caso de la cantante Kaya Jones es paradigmático. 

 "La importancia de esta historia no es que algunas mujeres se arrepientan de sus abortos. No, la importancia de esta historia es que alguien con una plataforma pública habla y los medios de comunicación la escuchan", asegura Roback.

 El arrepentimiento en las madres que abortan es una constante, explica Jennifer. "Los pro-vida saben perfectamente que el aborto afecta a las mujeres. Precisamente los elementos de la historia de Jones coinciden con las preocupaciones que los provida han expresado durante mucho tiempo", recuerda.


Kaya Jones empezó a darse cuenta de lo que había hecho durante un concierto, cuando cruzó su mirada con la de dos niñas pequeñas. 

 "Hemos estado diciendo durante años que los métodos anticonceptivos a veces fallan. Y, cuando lo hacen, la mujer tiene que prepararse para un aborto. Por eso decimos que la anticoncepción y el aborto son frutos del mismo árbol: la idea de que todos puedan tener las relaciones sexuales que quieran sin preocuparse de tener que dar a luz un bebé", explica.

 Para Roback, se vive en un gran engaño. "La ideología anticonceptiva nos enseña que el sexo es una actividad estéril. Los ideólogos nunca llegan a decir la verdad sobre el fracaso de los anticonceptivos", relata.

 El aborto como beneficio para hombres sin escrúpulos es algo que también se debe denunciar, asegura. "El testimonio de Jones defiende la idea de que el aborto prepara a las mujeres para la explotación por parte de hombres sin escrúpulos. Los provida han sostenido durante mucho tiempo que los hombres depredadores pueden usar el aborto para encubrir sus crímenes", afirma.

 Jones, cuando describió su segundo aborto, recordó que se quedó embarazada mientras estaba en The Pussycat Dolls y fue allí donde le dijeron que 'se deshiciera de él'. En una entrevista de 2017, la cantante afirmó que muchos grupos de música eran "redes de prostitución" y que "las cantantes eran abusadas por los ejecutivos de la industria". 

 Un problema de ellas

"Estas situaciones de explotación son parte del credo revolucionario. Se supone que todos tenemos que estar abiertos para el sexo, lo que quiere decir que debemos estar de acuerdo con tener relaciones incluso con extraños. Aunque la mujer se siente usada y degradada, se dice que es adulta y capaz de tomar decisiones por ella misma", advierte Roback. 

 Por eso, para los "revolucionarios", el problema lo acaba teniendo solo la mujer. "Sus sentimientos heridos no son un problema para nadie, son solo suyos. Es lo que dicen hombres desvergonzados que las usan y mujeres, igualmente desvergonzadas, que se dejan utilizar", comenta.

 En la entrevista de Fox News, Jones también argumentó que con el aborto se rompe el respeto mutuo entre hombres y mujeres. "Jones podría estar hablando del gran Papa San Pablo VI, cuando dijo: 'Lo que les estás demostrando a los hombres es que no te valoras a ti mismo ni a tu semilla ni a su semilla", expresa.

 Pero, para Roback, la última declaración que dio Jones, es la más triste de todas: "Incluso si me convierto mañana en madre y estoy felizmente casada voy a lamentar los tres hijos que no tuve". "Leyendo entre líneas, ¿qué vemos? Que ella desearía estar felizmente casada y tener unos hijos a los que  amar, pero no a cualquier niño, sino a esos tres niños en particular", afirma.

 


Aquí puedes ver el testimonio completo de la artista Kaya Jones en televisión.

 "Este anhelo de amor está escrito por Dios en cada corazón. Amar y ser amado está en el centro de lo que significa el ser humano. La revolución sexual nos asegura que 'el amor es libre', al mismo tiempo que reescribe su verdadero significado, que no es otro que un amor que se entrega a sí mismo", concluye.

Fuente: Religión en Libertad

Los estudios a favor del cambio de sexo son mala ciencia y lo saben: estos son sus 8 fallos graves

  


Los estudios a favor del cambio de sexo son mala ciencia y lo saben: estos son sus 8 fallos graves

La ideología trans y las banderas, el negocio y las amenazas, impiden la buena ciencia y dañan a los adolescentes

No hay nada firme en la ciencia médica que muestre que cambiar de sexo (hormonar y mutilar su cuerpo de forma irreversible) ayude de verdad a niños o adolescentes.

Se están haciendo leyes en todo el mundo a partir de un par de estudios defectuosos y diminutos. La base científica a favor del llamado "enfoque afirmativo" es escasa, y a favor de la hormonación y mutilación de menores amputándoles genitales o senos, menos aún.

Varios países han aprobado -y dejado con poca supervisión- a la industria del cambio de sexo basándose siempre en un par de estudios, los llamados "estudios holandeses.

Son dos estudios antiguos, con apenas 70 personas estudiadas y con fallos claros: esconden los efectos adversos, dejan fuera los casos problemáticos y aseguran, sin demostrarlo, que se acababa así con la "disforia de género". Y los estudios posteriores en la misma línea también son defectuosos.

El análisis que repasa y refuta esta mala ciencia es "The Myth of “Reliable Research” in Pediatric Gender Medicine", firmado por E. Abbruzzese, Stephen B. Levine y Julia W. Mason. Es decir: "El mito de la investigación fiable en la medicina de género pediátrica", subtitulado: "Una evaluación crítica de los estudios holandeses y la investigación posterior". Se acaba de publicar en enero de 2023, en el Journal of Sex & Marital Therapy (aquí completo).

Este estudio usa cuatro veces la palabra "irreversible" para definir las amputaciones y dependencia química que provoca el cambio de sexo: resultados irreversibles, muy graves, para cientos y ahora miles de jóvenes, a partir de estudios dudosos, llenos de fallos y mala ciencia.

Un estudio con 70 pacientes, un seguimiento con sólo 55

Las asociaciones internacionales de cambio de sexo (como la asociación World Professional Association for Transgender Health, WPATH) se refieren siempre a estos dos estudios, ambos encabezados por la psiquiatra holandesa Annelou L.C. de Vries, de 2011 y 2014. El primero investigó lo sucedido con 70 pacientes. El segundo, recogió más datos sobre 55 de esos 70 pacientes. Así, las normas "profesionales" de todo el mundo y leyes para mutilar a cientos o miles de niños (con mayoría de niñas) se basan en el trabajo de un solo equipo (una clínica de Amsterdam) con 55 personas.

Más aún, el estudio se hizo con adolescentes bastante mayores (más bien de 16 años) y se usa para justificar operaciones a niños y adolescentes de 11 o 13 años.

Esos estudios son muy deficientes, pero aún así, incluso sus críticos admiten que, siendo muy defectuosos, son los mejores y más amplios.

En los últimos diez años se han publicado muchos estudios más sobre cambios de sexo, en los que este negocio proclama que los bloqueadores hormonales y las hormonas cruzadas son "benignas como una aspirina, tan estudiados como la penicilina y tan necesarias para sobrevivir como la insulina para el diabético". Los analistas de "The Myth of “Reliable Research” han abordado otros 3 estudios modernos y demuestran que sus afirmaciones son indefendibles: son mala ciencia. Muchos de los problemas con los nuevos estudios ya estaban en los antiguos.

Los dos estudios holandeses tenían problemas graves. La muestra era muy pequeña, no había grupo de control con el que comparar, y sólo se hizo un seguimiento de las consecuencias (de hormonaciones y mutilaciones) a muy corto plazo. Eso siempre se había denunciado de estos estudios y su desproporcionada influencia.

Pero el nuevo análisis crítico detecta más errores en los 2 estudios holandeses:

1. Sólo incluyeron los "mejores resultados"

De cada etapa de tratamiento (bloqueadores de pubertad, hormonas cruzadas y cirugía amputadora) los "estudios holandeses" sólo incluyeron los casos que no declararon complicaciones o problemas. Los "pacientes" (recordemos, menores de edad) que desarrollaron problemas en la fase de bloqueadores y/o dejaron de usarlos, ya no fueron incluidos en la base de 70 personas iniciales. Eso hizo que los seleccionados fueran, precisamente, los de mayor edad y madurez psíquica.

El segundo estudio holandés se hizo seleccionando a 55 de esos 70, y dejando fuera a los que desarrollaron problemas, incluyendo tres con obesidad y diabetes y uno que murió. Simplemente, se les consideró "no participantes". Así, en los resultados finales, no figuraban casos "feos". Esta forma de selección no merece la calificación de "estudio de calidad de cohorte prospectiva longitudinal", con la que se suelen presentar.

2. Los estudios declaraban que desaparecía la disforia: era falso

Después de bloquear, hormonar y mutilar... ¿en qué mejoran clínicamente los pacientes? Según el estudio de 2014, la única mejoría era que "desaparecía" la disforia de género. "The Myth of “Reliable Research” denuncia que la forma de medir esto era unos cuestionarios mal diseñados. Incluso la misma De Vries admitía que después de extirparle los genitales masculinos a un varón, la pregunta "¿Me desagrada tener erecciones?" no era muy útil (aunque se la hacían y lo puntuaban).

El mismo estudio holandés admite que no tenían una buena forma de medir la "disforia de género". Pero llegaban a la conclusión de que una mujer que, ya sin ovarios, no menstruaba, al no poder declarar ya la frase "odio menstruar", ¡había mejorado su salud! De hecho, el mismo equipo de holandeses, cuando fue al congreso internacional de la WPATH Symposium, a finales de 2022, declaró que al menos una cuarta parte de los varones mutilados (que ahora declaraban ser mujeres) seguían quejándose de sentirse mal con sus cuerpos por ser demasiado masculinos. La amputación no era bastante para ellos.

Maquillaje e ideología trans... eso no ayuda de verdad a la persona... foto de Kyle para Unsplash



Maquillaje e ideología trans, eso no ayuda de verdad a la persona ni a hacer avanzar la ciencia y la medicina (foto de Kyle para Unsplash).

3. Cuando alguno se sintió mejor, ¿fue por hormonar/amputar o fue por recibir psicoterapia?

Todos los sujetos del estudio holandés recibieron psicoterapia tras las operaciones. Pasado año y medio tras ser operados, decían sentirse mejor o algo mejor. Pero... ¿era así por la operación? ¿O por la psicoterapia? ¿O por el mero paso del tiempo? Si hubieran evitado las hormonación y mutilación, ¿se habrían sentido mejor? No se puede saber porque no hay grupo de control.

4. El estudio sólo quiso medir "beneficios" y no intentó medir daños

Los investigadores holandeses sabían y decían que las hormonas podían afectar a los huesos y al cerebro de esos adolescentes en crecimiento, pero no establecieron ninguna forma de medirlo ni estudiarlo. Varios desarrollaron diabetes durante el tratamiento de hormonación. Uno murió. Por supuesto, todos los mutilados quedaron estériles. Pero no apuntaron nada de eso como efectos contrarios.

Con los años han ido surgiendo más datos. Por ejemplo, del mayor riesgo de osteoporosis. Y algunos (quizá muchos) de aquellos adolescentes mutilados hoy lamentan ser estériles y no poder engendrar hijos. A algunos eso les produce dolor y arrepentimiento. Los autores de "The Myth of “Reliable Research” denuncian: "Los pacientes y sus familias no pueden tomar decisiones informadas sobre un tratamiento cuando los riesgos físicos de salud se les suponen mínimos y no se les comunican, y sólo se consideran los beneficios psicológicos potenciales" (y supuestos, podemos añadir).

5. Se estudió a adolescentes mayores, pero hoy se aplica a niños y adolescentes menores

El estudio holandés se hizo con adolescentes que casi eran adultos (16-17 años). Pero lo que hoy se encuentra en todo Occidente es un aluvión de chicos (y sobre todo de chicas) de 12 o 13 años que se declaran "no binarios", o que se sienten de otro sexo... Se usa un estudio defectuoso realizado con otras edades y contexto para legalizar y justificar la hormonación y mutilación de unos jóvenes muy distintos.

6. La investigación no fue neutra: partía de que el cambio de sexo es "necesario"

La investigación clínica requiere una cierta neutralidad y curiosidad por observar resultados, pero el estudio holandés partía de inicio de la idea de que el cambio de sexo (hormonar/mutilar) era lo mejor para los adolescentes con disforia y se diseñó con sólo esa posibilidad en mente.

Los críticos apuntan un precedente. La misma clínica holandesa en 2001 publicó un estudio (Yolanda L.S. Smith, 2001) a partir de entrevistas en los años 90 a 47 jóvenes, de los que 21 no habían querido ser operados. La clínica presume de que los mutilados, tras 4 años, decían estar "bastante bien", mientras que los no operados, aunque también estaban bastante bien, mostraban un "perfil psicológico más disfuncional". Pero los críticos señalan que los no-operados habían encontrado una forma de gestionar sus problemas sin mutilación, el 80% sin transición de ningún tipo y eso el estudio (la clínica de cambios de sexo) lo menospreciaba. De hecho, se menosprecia la posibilidad de que los adolescentes, al crecer, vivan una vida no transexual.

7. ¿Genera el protocolo holandés una demanda que en realidad no existe? Los niños de 1983

En 2013 se publicó otro estudio holandés ("Gender Variance in Childhood and Sexual Orientation in Adulthood: A Prospective Study" que explicaba que en 1983 habían medido la "variación de género infantil" en 406 niños y 473.

¿Qué era esa "variación de género"? Consistía en preguntar si se sentían infelices o dudosos por ser de su sexo, si deseaban ser del otro sexo o si consideraban "vivir el rol del otro género". De todos aquellos niños, consideraron "variantes en género" un 6%... pero la realidad es que cuando los volvieron a investigar en 2007, ninguno había pedido cambiar de sexo, aunque en ellos un 10 o 12% eran homosexuales (entre los otros niños, sólo un 1 o 2%). Esos niños, hoy adultos, no han acudido a cambiar de sexo, pero con los protocolos actuales se les habría ofrecido la hormonación y mutilación.

Lo que plantea la pregunta: ¿el protocolo holandés genera la demanda? ¿Hay criterios que separan un "deseo infantil" ("yo querría ser un chico, ser chica es un 'rollo'") de una necesidad médicamente demostrada de que hormonar/mutilar tiene más beneficios que daños?

8. Hay que usar estudios rigurosos para re-evaluar los "estudios holandeses"

La clínica de cambio de sexo de Amsterdam difundió su estudio y desde entonces miles y miles de jóvenes han sido remitidos a ella. Han hecho cambios de sexo durante 25 años. Lo serio hoy -lo que piden los críticos- es acceder a todos los registros de todos los pacientes diagnosticados con disforia de género, independientemente del tratamiento elegido luego. Que se comparen los subgrupos, los efectos a largo plazo en salud física y mental y las intervenciones realizadas.

La crítica a todo este frágil entramado de datos es que al principio los investigadores holandeses decían que estaban buscando datos de una mejoría a nivel psicológico. Cuando no pudieron encontrarlos, dijeron que ya no les interesaba, que ahora buscaban medir si declaraban tener "calidad de vida" y "satisfacción con el tratamiento". Un estudio serio, al revisar los datos reales acumulados, tendrá que evitar eso y aplicar criterios claros de lo que se busca: qué mejoró, qué empeoró y qué se mantuvo sin cambios.

Los estudios modernos, aún más defectuosos

Cuando empezaron las críticas, la holandesa De Vries y las clínicas de cambio de sexo remitieron a más estudios, más recientes. Todos los financian y realizan las mismas clínicas que ganan dinero hormonando y mutilando y logrando que sus pacientes dependan de por vida de sus productos farmacéuticos.

Los críticos acusan a los nuevos estudios de hacer "spin" o "darle vueltas" a los datos: los datos dicen una cosa (a menudo, poca cosa), pero en la presentación del estudio sus promotores le hacen decir otra.

En "The Myth of Reliable Research" se centran en 3 estudios nuevos: Carmichael et al. (2021), Costa et al. (2015), y Tordoff et al. (2022).

Carmichael et al. (2021) intentó replicar en Inglaterra los resultados de 2011: no mostró mejoras psicológicas en los transicionados, encontró problemas de huesos en los que tomaban bloqueadores y no mostró que los adolescentes estuvieran mejor que si no hubieran sido sometidos al cambio de sexo.

Costa et al. (2015) comparó durante 18 meses un grupo de jóvenes con disforia de género a los que se les bloqueó la pubertad con unos a los que solo se les daba psicoterapia. Al final, se medía la situación psicológica de ambos grupos en la escala CGAS (de salud mental infantil) y ambos grupos sacaban entre 60 y 70 puntos (donde la plena salud es 100). No se demuestra así que hormonar/mutilar sea mejor y ¿no puede ser que los hormonados, bloqueada su pubertad, digan simplemente sentirse mejor? Además de ser una medición a corto plazo. Otro estudio (Clayton, 2022) sospecha de efecto placebo.

Tordoff et al. (2022), de la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington, asegura que los bloqueadores y la hormonación redujeron la depresión un 60% en un año... respecto a un futurible e inferido empeoramiento, no respecto a la situación ya medida. Compararon 35 chicos sin hormonar (de los que luego renunciaron a 28, quedándose con 7) con 69 hormonados (de los que mantienen 57). Los chicos "sin hormonar" que abandonaron el estudio de la clínica de cambio de sexo, simplemente, no querían seguir en la clínica, ya no querían cambiar de sexo. Precisamente, los más sanos, los psíquicamente más funcionales... ¡son los que abandonan el estudio! Así, comparan los problemas de solo 7 sin hormonar con 57 hormonados y dicen que hay alguna mejoría... porque los que de verdad mejoran se han ido del estudio.

La universidad que lo publicó vio enseguida los problemas de esta investigación, pero eligió callar porque la prensa recibió el estudio con entusiasmo. Además, había política de por medio: la nota de prensa de la UW Medicine detallaba que esta investigación llegaba después de que Texas y Idaho restringieran los cambios de sexo a menores.

¿Quién controla a los que se lucran? Ellos mismos, la parte interesada

Lo cierto es que las investigaciones sobre efectos de los cambios de sexo las realizan las mismas clínicas que se lucran (y mucho) haciendo cambios de sexo y que necesitan decir que no tiene efectos negativos y destacan sólo unos efectos positivos "psicológicos", etéreos, difíciles de medir, fáciles de "regirar" y siempre medidos a corto plazo.

Los estudios pro-cambio de sexo no sólo son de poca y mala calidad científica, sino que carecen de controles y son parte interesada: los mismos médicos que ganan dinero y prestigio realizando estas hormonaciones y mutilaciones son los que firman los estudios defectuosos para justificarlos. Los estudios más modernos son incluso peores que los más antiguos.

Además, los médicos del cambio de sexo no se critican unos a otros: casi ninguno hace reseñas críticas de las investigaciones de sus colegas y se apoyan para colocarlas en revistas "por revisión de pares". Y de cara a la prensa abundan los meros sondeos por cuestionario online que las clínicas envían a sus propios pacientes hormonados y mutilados: con esos cuestionarios luego lanzan "estudios" asegurando que se encuentran "bastante bien".

¿Hasta qué punto la industria del cambio de sexo se ha alejado de la verdadera ciencia, de la medicina basada en pruebas y evidencia clínica? ¿No deberían hacer estas investigaciones médicos ajenos a las clínicas del sector?

Miles y miles de jóvenes adolescentes con todo tipo de inquietudes llegan a estas clínicas y ellas les ofrecen mutilarse, hormonarse de por vida y quedar esterilizados. Con "estudios", les dicen que psicológicamente se sentirán mejor, y que los problemas físicos "no importan". Y para los chicos de 16 años, no importa lo que pase con su cuerpo a los 50, porque para ellos el futuro no existe.



Los activistas que impiden el debate científico

Mientras tanto, el negocio del cambio de género y los activistas trans impiden el debate científico riguroso. A quien pide aplicar el viejo criterio médico de "ante todo, no dañar", se le acusa de transfobia y negacionista... por pedir evidencia científica.

Detrans en el programa 60 Minutos de la CBS

Testimonios de jóvenes detrans (arrepentidos del cambio de sexo, algunos ya dañados irremediablemente) en el programa de CBS 60 Minutes, en 2021. Puede que sean ya el 30% de los que han sido dañados por ese negocio.

Un estudio reciente (Christina M Roberts, 2022) calcula que los detransicionadores (los jóvenes que se arrepienten y piden cambiar de hormonas, aunque muchos ya mutilados de por vida) son ahora mismo hasta un 30%, y pueden ser más con el tiempo.

Un estudio sobre arrepentidos en Suecia (Cecilia Dhejne, 2014) calcula que pasan entre 8 y 11 años hasta que llega el arrepentimiento profundo, a menudo ligado a peor salud física y mental.

Los médicos críticos con esta situación, agrupados a nivel internacional en la SEGM (Society for Evidence-Based Gender Medicine) denuncian que "las asociaciones médicas y publicaciones científicas que suprimen el debate en la medicina de género, a la vez que promueven acríticamente una 'ciencia asentada' falaz y publican estudios profundamente defectuosos, contribuyen a esta crisis. El campo de la medicina de género tiene un tiempo limitado para autocorregirse antes de que las autoridades públicas sanitarias, y cada vez más la autoridad electa que no sabe de medicina pero entiende el riesgo que corren los jóvenes, intervengan para detener el daño".

Fuente: Religión en libertad

miércoles, 1 de febrero de 2023

Santo Evangelio 1 de Febrero 2023



 Texto del Evangelio (Mc 6,1-6):

 En aquel tiempo, Jesús salió de allí y vino a su patria, y sus discípulos le siguieron. Cuando llegó el sábado se puso a enseñar en la sinagoga. La multitud, al oírle, quedaba maravillada, y decía: «¿De dónde le viene esto?, y ¿qué sabiduría es ésta que le ha sido dada? ¿Y esos milagros hechos por sus manos? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María y hermano de Santiago, José, Judas y Simón? ¿Y no están sus hermanas aquí entre nosotros?». Y se escandalizaban a causa de Él. Jesús les dijo: «Un profeta sólo en su patria, entre sus parientes y en su casa carece de prestigio». Y no podía hacer allí ningún milagro, a excepción de unos pocos enfermos a quienes curó imponiéndoles las manos. Y se asombró de su falta de fe. Y recorría los pueblos del contorno enseñando.



«¿De dónde le viene esto?, y ¿qué sabiduría es ésta que le ha sido dada? ¿Y esos milagros hechos por sus manos?»


Rev. D. Miquel MASATS i Roca

(Girona, España)

Hoy el Evangelio nos muestra cómo Jesús va a la sinagoga de Nazaret, el pueblo donde se había criado. El sábado es el día dedicado al Señor y los judíos se reúnen para escuchar la Palabra de Dios. Jesús va cada sábado a la sinagoga y allí enseña, no como los escribas y fariseos, sino como quien tiene autoridad (cf. Mc 1,22).

Dios nos habla también hoy mediante la Escritura. En la sinagoga se leen las Escrituras y, después, uno de los entendidos se ocupaba de comentarlas, mostrando su sentido y el mensaje que Dios quiere transmitir a través de ellas. Se atribuye a san Agustín la siguiente reflexión: «Así como en la oración nosotros hablamos con Dios, en la lectura es Dios quien nos habla».

El hecho de que Jesús, Hijo de Dios, sea conocido entre sus conciudadanos por su trabajo, nos ofrece una perspectiva insospechada para nuestra vida ordinaria. El trabajo profesional de cada uno de nosotros es medio de encuentro con Dios y, por tanto, realidad santificable y santificadora. Con palabras de san Josemaría Escrivá: «Vuestra vocación humana es parte, y parte importante, de vuestra vocación divina. Ésta es la razón por la cual os tenéis que santificar, contribuyendo al mismo tiempo a la santificación de los demás, de vuestros iguales, precisamente santificando vuestro trabajo y vuestro ambiente: esa profesión u oficio que llena vuestros días, que da fisonomía peculiar a vuestra personalidad humana, que es vuestra manera de estar en el mundo; ese hogar, esa familia vuestra; y esa nación, en que habéis nacido y a la que amáis».

Acaba el pasaje del Evangelio diciendo que Jesús «no podía hacer allí ningún milagro (...). Y se maravilló de su falta de fe» (Mc 6,5-6). También hoy el Señor nos pide más fe en Él para realizar cosas que superan nuestras posibilidades humanas. Los milagros manifiestan el poder de Dios y la necesidad que tenemos de Él en nuestra vida de cada día.

Silvo y Vlado, trece años en la cárcel: dos amigos héroes de la Iglesia eslovaca bajo el comunismo


 Silvo y Vlado, trece años en la cárcel: dos amigos héroes de la Iglesia eslovaca bajo el comunismo

Silvester (Silvo) Krcméry (1924-2013) y el padre Vladimír (Vlado) Jukl (1923-2012).

En la Eslovaquia comunista, dos amigos animados por la misma pasión misionera contribuyen al renacimiento religioso del país a pesar de la represión, el encarcelamiento y el ateísmo. Un documental cuenta su historia, como recoge Angelo Bonaguro, investigador en la fundación Russia Cristiana, en La Nuova Europa:

Libres: la película sobre dos protagonistas de la Iglesia eslovaca bajo el comunismo

Estrenado a mediados de septiembre, el documental Slobodní [Libres], de Slavomír Zrebný, está dedicado a las figuras de Silvester (Silvo) Krčméry (1924-2013) y el padre Vladimír (Vlado) Jukl (1923-2012), dos protagonistas de la resistencia de la Iglesia católica eslovaca y de su resurgimiento a partir de los años 60.

El vídeo recorre la vida de los dos jóvenes amigos creyentes, que luchan contra los totalitarismos -nazi y comunista- que condicionaron la historia eslovaca del siglo pasado. Una vida muy intensa, a pesar del largo paréntesis carcelario, que el propio documental se esfuerza en resumir.



Silvo, un "mocoso famoso" de Banská Bystrica, se siente fascinado por las iniciativas jesuitas y, tras trasladarse con su familia a Bratislava, se involucra en la juventud católica; le gustaría estudiar teología, pero por voluntad de su padre debe matricularse en medicina. Y fue precisamente en la capital, en 1943, donde trabó amistad con Vlado, un "buen chico" todo casa e iglesia, en coincidencia con la llegada del padre Tomislav Kolakovič. Kolakovič, personaje carismático, es un jesuita huido de Yugoslavia que ejerce su apostolado entre los estudiantes eslovacos hasta el final de la guerra, cuando se ve obligado a refugiarse en Occidente, dejando semillas listas para germinar en suelo eslovaco.

Son los años de la república dirigida por monseñor Tiso, que establece una desafortunada alianza con la Alemania nazi. Para los dos amigos se trata de una situación sociopolítica inaceptable, por lo que se unen a la resistencia.

Trece años en las prisiones comunistas

Tras la guerra fueron a estudiar a Praga, donde llevaron a cabo una labor misionera en el ambiente universitario. Pero en pocos años, los temores que Kolakovič había expresado a los jóvenes sobre la situación que se produciría si los comunistas tomaban el poder, se convirtieron en dura realidad: tras el golpe de Estado de 1948, la Iglesia en Eslovaquia también sufrió las restricciones impuestas por el régimen.

En 1951, Silvo y Vlado fueron detenidos, declarados culpables de llevar a cabo actividades consideradas ilegales y condenados (en juicios separados) a 14 y 25 años de prisión respectivamente. "Vosotros tenéis el poder", dijo Silvo en defensa propia, "pero nosotros tenemos la verdad. No os envidiamos ese poder, ni lo deseamos; nos basta con la verdad porque es más grande y más fuerte que el poder. Pero los que están en el poder creen que pueden suprimir la verdad, que pueden matarla, o incluso crucificarla. Pero la verdad siempre ha resucitado y resucitará de entre los muertos".

En los años 50, las cárceles checoslovacas son sinónimo de malos tratos, violencia física y psicológica, en las que se obliga a los reclusos a realizar trabajos pesados y agotadores. "Señor todopoderoso", reza Vlado por la noche, "ayúdame a aguantar hasta la mañana", y luego: "Señor Dios, ayúdame a aguantar hasta la noche".

En 1965, tras haber estado separados durante su encarcelamiento, ambos son puestos en libertad. O mejor dicho, Vlado es puesto en libertad condicional y Silvo, en cambio, es literalmente expulsado de la cárcel tras rechazar la amnistía, porque está convencido de que no ha cometido ningún delito, por lo que las autoridades deberían anular la sentencia, no indultarle.

Cambio de rumbo en la vida

Los volvemos a encontrar a finales de los años 60: Silvo es radiólogo y Vlado matemático, y ambos están decididos a ponerse de nuevo al servicio de la Iglesia, ofreciendo su disponibilidad ante todo a los sacerdotes, aún atemorizados por las persecuciones de la época de Stalin. Su conocimiento y relación con el obispo Ján Korec, liberado tras ocho años de prisión, ordenado clandestinamente y obligado a trabajar como jornalero, dio lugar a la creación de la comunidad Fátima y de otros pequeños grupos de creyentes, porque "de dos en dos no podíamos hacer mucho por la Iglesia, así que era mejor tener una comunidad de amigos".



Vlado (izquierda) y Silvo, en los años 60.

En 1971, Vlado fue ordenado sacerdote clandestinamente por Korec, con la intención incluso de ir en misión a la URSS; este era el viejo sueño de Kolakovič, que inicialmente tomó la forma de enviar literatura religiosa a través de Polonia, donde era más fácil introducirla, para luego pasarla a la URSS. En la década de 1980, la comunidad Fátima publicó revistas samizdat, organizó recogidas de firmas por la libertad religiosa y ayudó a organizar peregrinaciones, entre las que sigue siendo memorable la de Velehrad con motivo del 1100 aniversario de la muerte de San Metodio, que reunió a más de cien mil personas y demostró lo viva y dinámica que está la "Iglesia del silencio".

El final de la pesadilla

Es aún más viva en marzo de 1988, cuando algunos activistas católicos eslovacos organizaron una manifestación pacífica para exigir nuevos nombramientos episcopales, libertad religiosa y respeto por los derechos civiles; los participantes fueron brutalmente dispersados por la policía. Sin embargo, el régimen no sobrevive a la presión de la sociedad civil, apoyada también por la Iglesia, y en noviembre de 1989 la ola de cambio recorre también Eslovaquia. Vlado por fin puede participar públicamente en la vida eclesiástica, mientras que Silvo se dedica a la rehabilitación de drogadictos y marginados, porque "hay que tener caridad, saber perdonar y acercarse a los últimos".

Así, entre extractos de vídeos de época, fotografías y entrevistas en vídeo (también con los dos protagonistas, grabadas unos años antes de su desaparición), se desarrolla la historia de dos testigos de la Iglesia que demostraron cómo la libertad personal puede preservarse incluso en las peores circunstancias, cambiando la historia.

Y lo que sembraron no se ha perdido, como se lee en el testimonio recogido por el portal Denník Postoj con motivo del estreno del documental: "Tenía 17 años y llevaba una vida terrible, era muy problemático y me ahogaba en las drogas (...). Mis padres estaban desesperados, el castigo y el tratamiento no ayudaron (...). Un día, por consejo de una señora que mi madre conoció en la iglesia, me llevaron a Bratislava, a conocer a Silvo. Esperaba reproches y lecciones de vida.... En cambio, empezó a hablarme como si nos conociéramos de toda la vida, sin reprocharme nada, me acogió tal como era, le conté mi vida, rezamos y comimos... Cuando nos despedimos me dijo: 'Si necesitas ayuda, ven cuando quieras'. Se ganó mi confianza. Desde ese día, supe que había una persona a la que podía recurrir en cualquier momento y en cualquier situación (...). Estuve en prisión preventiva durante dos años (...). Un día mi madre me envió el libro que Silvo había escrito sobre los campos de trabajo. Se adaptaba perfectamente a mi situación y era como si visitara mi alma. Yo había estado encerrado por robo y drogas y él había cumplido trece años por la fe (...). Cuando me soltaron no cambié mi vida inmediatamente; de hecho seguí consumiendo drogas pero mucho menos que antes, y empecé a trabajar en mí mismo... Pero necesitaba a alguien que me ayudara, que me aconsejara y ese fue Silvo. Siempre me acogía, no me preguntaba nada, no me reñía... Poco a poco dejé la droga, conocí a la que se convirtió en mi esposa, me mudé, ahora tengo hijos mayores e intento vivir honestamente. Tomo la vida de Silvo como ejemplo, aprendo humildad (...). Todos buscamos a Dios, aunque los caminos para hacerlo sean diferentes".

Traducido por Verbum Caro.

martes, 31 de enero de 2023

Santo Evangelio 31 de Enero 2023



 Texto del Evangelio (Mc 5,21-43):

 En aquel tiempo, Jesús pasó de nuevo en la barca a la otra orilla y se aglomeró junto a Él mucha gente; Él estaba a la orilla del mar. Llega uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo, y al verle, cae a sus pies, y le suplica con insistencia diciendo: «Mi hija está a punto de morir; ven, impón tus manos sobre ella, para que se salve y viva». Y se fue con él. Le seguía un gran gentío que le oprimía.

Entonces, una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años, y que había sufrido mucho con muchos médicos y había gastado todos sus bienes sin provecho alguno, antes bien, yendo a peor, habiendo oído lo que se decía de Jesús, se acercó por detrás entre la gente y tocó su manto. Pues decía: «Si logro tocar aunque sólo sea sus vestidos, me salvaré». Inmediatamente se le secó la fuente de sangre y sintió en su cuerpo que quedaba sana del mal. Al instante, Jesús, dándose cuenta de la fuerza que había salido de Él, se volvió entre la gente y decía: «¿Quién me ha tocado los vestidos?». Sus discípulos le contestaron: «Estás viendo que la gente te oprime y preguntas: ‘¿Quién me ha tocado?’». Pero Él miraba a su alrededor para descubrir a la que lo había hecho. Entonces, la mujer, viendo lo que le había sucedido, se acercó atemorizada y temblorosa, se postró ante Él y le contó toda la verdad. Él le dijo: «Hija, tu fe te ha salvado; vete en paz y queda curada de tu enfermedad».

Mientras estaba hablando llegan de la casa del jefe de la sinagoga unos diciendo: «Tu hija ha muerto; ¿a qué molestar ya al Maestro?». Jesús que oyó lo que habían dicho, dice al jefe de la sinagoga: «No temas; solamente ten fe». Y no permitió que nadie le acompañara, a no ser Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago. Llegan a la casa del jefe de la sinagoga y observa el alboroto, unos que lloraban y otros que daban grandes alaridos. Entra y les dice: «¿Por qué alborotáis y lloráis? La niña no ha muerto; está dormida». Y se burlaban de Él. Pero Él después de echar fuera a todos, toma consigo al padre de la niña, a la madre y a los suyos, y entra donde estaba la niña. Y tomando la mano de la niña, le dice: «Talitá kum», que quiere decir: «Muchacha, a ti te digo, levántate». La muchacha se levantó al instante y se puso a andar, pues tenía doce años. Quedaron fuera de sí, llenos de estupor. Y les insistió mucho en que nadie lo supiera; y les dijo que le dieran a ella de comer.



«Hija, tu fe te ha salvado; vete en paz y queda curada de tu enfermedad»


Rev. D. Francesc PERARNAU i Cañellas

(Girona, España)

Hoy el Evangelio nos presenta dos milagros de Jesús que nos hablan de la fe de dos personas bien distintas. Tanto Jairo —uno de los jefes de la sinagoga— como aquella mujer enferma muestran una gran fe: Jairo está seguro de que Jesús puede curar a su hija, mientras que aquella buena mujer confía en que un mínimo de contacto con la ropa de Jesús será suficiente para liberarla de una enfermedad muy grave. Y Jesús, porque son personas de fe, les concede el favor que habían ido a buscar.

La primera fue ella, aquella que pensaba que no era digna de que Jesús le dedicara tiempo, la que no se atrevía a molestar al Maestro ni a aquellos judíos tan influyentes. Sin hacer ruido, se acerca y, tocando la borla del manto de Jesús, “arranca” su curación y ella enseguida lo nota en su cuerpo. Pero Jesús, que sabe lo que ha pasado, no la quiere dejar marchar sin dirigirle unas palabras: «Hija, tu fe te ha salvado; vete en paz y queda curada de tu enfermedad» (Mc 5,34).

A Jairo, Jesús le pide una fe todavía más grande. Como ya Dios había hecho con Abraham en el Antiguo Testamento, pedirá una fe contra toda esperanza, la fe de las cosas imposibles. Le comunicaron a Jairo la terrible noticia de que su hijita acababa de morir. Nos podemos imaginar el gran dolor que le invadiría en aquel momento, y quizá la tentación de la desesperación. Y Jesús, que lo había oído, le dice: «No temas, solamente ten fe» (Mc 5,36). Y como aquellos patriarcas antiguos, creyendo contra toda esperanza, vio cómo Jesús devolvía la vida a su amada hija.

Dos grandes lecciones de fe para nosotros. Desde las páginas del Evangelio, Jairo y la mujer que sufría hemorragias, juntamente con tantos otros, nos hablan de la necesidad de tener una fe inconmovible. Podemos hacer nuestra aquella bonita exclamación evangélica: «Creo, Señor, ayuda mi incredulidad» (Mc 9,24).


«Cuanto más cerca estaba de la transición, más lejos estaba de la felicidad. Fue algo muy nocivo»

 


«Cuanto más cerca estaba de la transición, más lejos estaba de la felicidad. Fue algo muy nocivo»

Amelia Guerrero.

Tras seis meses de obsesión y manipulación por el lobby trans, Amelia Guerrero abandonó la transición y lucha por sanar sus heridas gracias a un profesional que, en lugar de "afirmar", trató sus fantasmas y heridas del pasado.

El  lobby trans es un colectivo reducido. Muy reducido, pero con mucha influencia mediática. Según datos oficiales entre el 0,3 y el 0,5% de la población "es transgénero". Un dato imposible de demostrar por completo, ya que no termina de diferenciar si estos padecen disforia o incongruencia de género. Tampoco si deciden "transicionar" o, por el contrario, tratarse médicamente. Muchos de los que acuden a especialistas ven aliviada o suprimida la disforia, otros muchos lo hacen simplemente al superar la adolescencia, y otros que la padecen deciden no transicionar.

Aún así, los gobiernos occidentales "implantan" legislaciones que contribuyen a una clara discriminación positiva, pero que sin embargo, son claramente perjudiciales para las personas transexuales a las que se dirigen. Es al menos la tesis que sostuvo Amelia Guerrero durante su intervención en la IIª Jornada Clínica organizada por la FCPOL (Fundación para la Clínica Psicoanalítica de Orientación Lacaniana). 

Andaluza y de 20 años, la suya es una opinión a tener en cuenta. No solo porque ha sufrido en sus carnes la manipulación del lobby trans-queer, sino porque aún después de comenzar su "transición" y arrepentirse de la misma tras mostrarse perjudicial e ineficaz, se sigue considerando víctima de la disforia.

La transición, explica, lejos de lo que prometen sus apologistas, no cambia nada. De hecho lo empeora. Y las actuales legislaciones como la que se encuentra en vías de aprobación en España, también. Con ella, "las personas con disforia" se ven "abandonadas, sin ninguna solución para aliviar el sufrimiento". Explica que solo se les da vía libre para transicionar… pero no para sanar.

Su pesadilla comenzó a los doce años y se prolongó durante los seis siguientes. Su caso también es revelador porque la sucesión de acontecimientos que desató el comienzo de su "transición" podría calificarse "de manual".

¿Una transición de manual? Descubre cómo todas ellas siguen casi el mismo patrón en nuestras historias de trans arrepentidos. 

"En la transición a la adolescencia me encontraba sola y sufría mucho, también por el abuso sexual al que me vi expuesta siendo muy pequeña y por el acoso escolar que desde el final de Primaria hasta Bachillerato he sufrido sin encajar en ningún sitio", relata.

Cuenta que "no encajaba" solo porque siendo chica le gustase el tenis, los videojuegos o leer cómics (manga), pero también por algo tan lógico como no estar dispuesta a ceder un palmo de su dignidad.

"Yo era la chica rara porque no subía fotos en bañador o ropa interior a las redes sociales, algo que ahora parece ser empoderador para la mujer", afirmó, y que ella contempla como "muy negativo, especialmente para chicas jóvenes".

A los estragos generados por el acoso escolar y el miedo a los abusos sexuales, que la "sexualizasen" en el día a día se sumó a la cartera de razones que la llevó, finalmente, a cambiar su forma de vestir -"mucho más ancha" o incluso con "bañador de chico" en la playa o la piscina-.

"Eso creó un muro entre cualquier chica con la que intentaba socializar y yo. Esa chica parecía tan alejada de mí que pensé que no podía acercarme a ser una chica normal", recuerda.

Ya solo faltaban uno o dos pasos para que este caso, otro más "de libro", llegase a término. Y uno de ellos es el de las redes sociales.


¿Transiciones bajo velada coacción? "O lo haces, o morirás"

"Tuvieron un papel crucial, debido a que ya tenía esa idea de que en mi cabeza había algo mal conmigo pero no sabía qué era ni cómo solucionarlo. Fue mediante la exposición a este tipo de temáticas en redes sociales lo que me dijo que mi problema es que yo era en realidad un chico y no lo sabía", recuerda.

La cosa fue a más: no solo es que no lo supiese, sino que le aseguraron que "para ser feliz tenía que transicionar".

"Me obsesioné. Cuando estás en una situación tan dolorosa te agarras a lo que sea para seguir adelante y yo me agarré a esa narrativa que se me inculcó en Tumblr, Tuenti -que ya no existe- Pinterest, Instagram o incluso Facebook. Estos mensajes están en todos lados y parece que desde todos los sitios se inculcan", explica.

Hoy, Amelia se sorprende ante lo "peligroso" de una situación en que le decían que "si no transicionaba no iba a ser feliz y me acabaría quitando la vida. La única forma en que podía ser feliz era transicionando y por eso me obsesioné".  

La estafa de la transición y su "desintoxicación"

Cuenta que no solo quería ser un hombre, sino que también tomó la decisión de "transicionar" como si esto fuese "una especie de refugio" para evitar que le hiciesen más daño, ya fuese mediante el bullying en la escuela o bajo el acoso sexual.

"Pensaba que nunca más iba a tener que sufrir por estas problemáticas. Solo buscaba poder vivir tranquila", cuenta.

De hecho, Amelia "siempre" tuvo claro que quería transicionar. Y lo hizo, convencida de que le haría feliz. "Pero cuanto más cerca estaba [de la transición], más sufría y más lejos estaba de la felicidad. Sabía perfectamente que nunca iba a tener los cromosomas de un hombre, que podría hacerme muchas cirugías y operaciones, pero que nunca sería un hombre", confiesa.

Fue en torno a los 16 años cuando decidió ir al psicólogo. Si bien no abordó directamente el abuso o sus planteamientos sobre la transición, esto le ayudó a lograr una gran mejoría en la percepción que tenía de sí misma, en su autoestima o en sus relaciones con los demás. El motivo, entre otros, fue que su psicóloga siguió la praxis opuesta a la cada vez más extendida de la afirmación de género por defecto y abordó los problemas que llevaron a Amelia a esa situación. 

"Mi detransición se podría llamar también desintoxicación. [Mi transición] fue algo muy nocivo para mí y me mantuvo durante muchos años obsesiva", asegura.

Contra la "Ley trans"

Por su experiencia, la voz de esta joven "detrans" debe tenerse en cuenta en lo relativo a la forma de entender la llamada "Ley Trans", en sus últimas fases antes de ser aprobada en España y de la que no augura buenos resultados.

Principalmente por los "problemas que acarrearía", como "el borrado de las mujeres, que ya nada recae en cuál es tu sexo sino tu forma de pensar o de sentirte o lo peligrosa que es para las personas con disforia que no queremos transicionar y que nos vemos abandonadas sin ninguna solución para paliar el sufrimiento".

Cuestiona también las repercusiones que tendrá en los profesionales dedicados a la salud mental que no quieran seguir una terapia afirmativa con sus pacientes. "Se enfrentan a multas muy grandes por no querer acatar este dogma. [La ley] se plantea de una manera horrenda", concluye.

Fuente: Religión en Libertad