domingo, 16 de junio de 2024

Santo Evangelio 16 de Junio 2024

 


Texto del Evangelio (Mc 4,26-34):

 En aquel tiempo, Jesús decía a la gente: «El Reino de Dios es como un hombre que echa el grano en la tierra; duerma o se levante, de noche o de día, el grano brota y crece, sin que él sepa cómo. La tierra da el fruto por sí misma; primero hierba, luego espiga, después trigo abundante en la espiga. Y cuando el fruto lo admite, en seguida se le mete la hoz, porque ha llegado la siega».

Decía también: «¿Con qué compararemos el Reino de Dios o con qué parábola lo expondremos? Es como un grano de mostaza que, cuando se siembra en la tierra, es más pequeña que cualquier semilla que se siembra en la tierra; pero una vez sembrada, crece y se hace mayor que todas las hortalizas y echa ramas tan grandes que las aves del cielo anidan a su sombra». Y les anunciaba la Palabra con muchas parábolas como éstas, según podían entenderle; no les hablaba sin parábolas; pero a sus propios discípulos se lo explicaba todo en privado.



«El Reino de Dios es como un hombre que echa el grano en la tierra»


Fr. Faust BAILO

(Toronto, Canadá)

Hoy, Jesús nos ofrece dos imágenes de gran intensidad espiritual: la parábola del crecimiento de la semilla y la parábola del grano de mostaza. Son imágenes de la vida ordinaria que resultaban familiares a los hombres y mujeres que le escuchan, acostumbrados como estaban a sembrar, regar y cosechar. Jesús utiliza algo que les era conocido —la agricultura— para ilustrarles sobre algo que no les era tan conocido: el Reino de Dios.

Efectivamente, el Señor les revela algo de su reino espiritual. En la primera parábola les dice: «El Reino de Dios es como un hombre que echa el grano en la tierra» (Mc 4,26). E introduce la segunda diciendo: «¿Con qué compararemos el Reino de Dios (…)? Es como un grano de mostaza» (Mc 4,30).

La mayor parte de nosotros tenemos ya poco en común con los hombres y mujeres del tiempo de Jesús y, sin embargo, estas parábolas siguen resonando en nuestras mentes modernas, porque detrás del sembrar la semilla, del regar y cosechar, intuimos lo que Jesús nos está diciendo: Dios ha injertado algo divino en nuestros corazones humanos.

¿Qué es el Reino de Dios? «Es Jesús mismo», nos recuerda Benedicto XVI. Y nuestra alma «es el lugar esencial donde se encuentra el Reino de Dios». ¡Dios quiere vivir y crecer en nuestro interior! Busquemos la sabiduría de Dios y obedezcamos sus insinuaciones interiores; si lo hacemos, entonces nuestra vida adquirirá una fuerza e intensidad difíciles de imaginar.

Si correspondemos pacientemente a su gracia, su vida divina crecerá en nuestra alma como la semilla crece en el campo, tal como el místico medieval Meister Eckhart expresó bellamente: «La semilla de Dios está en nosotros. Si el agricultor es inteligente y trabajador, crecerá para ser Dios, cuya semilla es; sus frutos serán de la naturaleza de Dios. La semilla de la pera se vuelve árbol de pera; la semilla de la nuez, árbol de nuez; la semilla de Dios se vuelve Dios».


5 heridas que llevan a un niño a la disforia y la tentación trans y 8 cosas que ayudan a prevenirlas

 


5 heridas que llevan a un niño a la disforia y la tentación trans y 8 cosas que ayudan a prevenirlas

Un padre con su hijo. 

`Hacen falta padres que apoyen a su hijo, que confíen en él, que sepan abrazarlo, pero que también sepan vigilarlo de cerca, que les exijan según sus capacidades, que les bendigan y que valoren´, escribe el sacerdote Óscar García Mulet.

Según el relato cada vez más oficial, la masculinidad casi siempre es "tóxica", "daña a niños y a hombres" y los roles vinculados a ella son "un lastre fisiológico" que podrían "tener un alto precio".

Junto al ataque del adoctrinamiento en ideología de género, muchos niños sufren "heridas" que minan su identidad, creando un contexto que puede llevar a una "infancia trans", que para los activistas es un tema político. Estos niños  son para ellos conejillos de indias, muchas veces con consecuencias trágicas.

Este es solo uno de los relatos que  ha sido recientemente abordado por Óscar García Mulet, sacerdote y religioso Cooperador de la Verdad de la Madre de Dios. Licenciado en Teología del Matrimonio y la Familia (Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II), colaborador del COF Mater Misericordiae y profesor de Educación Secundaria ha publicado recientemente Crecer como niños, crecer como niñas (Campomanes editores).

En el prólogo de este libro, el obispo José Ignacio Munilla cuestiona a un "nuevo orden mundial" que busca "forjar un sujeto aislado" y "marioneta del sistema". La ideología de género pide a la persona "negar la naturaleza y verla como un enemigo". El libro de García Mulet "anima a deshacer esta falacia" y, frente a ella, ofrece un sinfín de herramientas y recursos. La verdadera masculinidad y feminidad una "alternativa al modelo hedonista y narcisista de hoy".

Uno de los aspectos más tratados por el sacerdote en el libro es el del adoctrinamiento de género en las escuelas. Pero junto a este, también aborda algunas heridas de la niñez que, a la larga, dificultan que los menores asuman plenamente su propia identidad, la conexión con su cuerpo, su sexualidad y su historia.

Entre estas heridas de la infancia están:

1. El divorcio o la separación de los padres

El libro se encuentra repleto de afirmaciones sustentadas en estudios y obras científicas. Y una de ellas es que "la fuente del  amor del hijo y la base de su identidad es el amor de sus padres". Por eso, "cuando éste se rompe, esta fractura le alcanza también a él". Entre las heridas que produce este fenómeno en el niño, remarca el menor tiempo que pasa con el padre, la posibilidad de perder seguridad económica y emocional, la inmadurez social y psicológica, la perspectiva sobre el comportamiento sexual, la fe, la estimulación cognitiva y académica e incluso favorecer problemas de salud, de insomnio, autocontrol o psiquiátricos.

2. El complejo de Peter Pan: adultos que no maduraron

Otra de las derivadas de la ausencia paterna es la incapacidad de enfrentar el llamado complejo de Peter Pan, en referencia a los adultos "que siguen mostrando comportamientos típicos de adolescentes" y cuya etiología se relaciona en parte a problemas con el vínculo de apego. Y frente a esa "herida del desarraigo", la función paterna "es una ayuda fundamental". "El padre ayuda al hijo a aceptar las cosas tal y como son. Y en esto consiste la educación", afirma el sacerdote.

3. El abuso sexual

El sacerdote se refiere a estudios que elevan al 25% de mujeres y 15% de varones los que reconocen haber sido víctimas de abusos en la infancia. Se trata de una "cuchillada" que "interrumpe su desarrollo sexual natural", que traumatiza a las víctimas y distorsionan sus vidas a todos los niveles, impidiendo en muchos casos "una verdadera virilidad o feminidad". Entre otras derivadas, la adicción sexual y la pornografía, la reproducción de conductas suelen estar presentes, que se pueden abordar con una amplia batería de medidas de acompañamiento propuestas por el autor.


Puedes obtener `Crecer como niños, crecer como niñas´ en la página de Campomanes editores. 

4. La vergüenza tóxica

Tras distinguirla de la "vergüenza sana", el autor alude a esta como otra poderosa herida en la identidad del niño, pues "el que no se siente querido, cree que no es digno de ser amado, experimenta un rechazo hacia sí mismo, se avergüenza de ser como es, con una autoestima baja, con inseguridad y muy poca confianza en sí mismo.

Es un sentimiento profundo de verse inadecuado que lleva al autodesprecio, se vive un sufrimiento terrible con una gran soledad, que supone una ruptura -disociación- a todos los niveles del ser: corporal, psicológico y espiritual", explica el autor. 

5. La pornografía: acceso temprano, cada vez más fácil

El autor alude esta "consecuencia de la revolución sexual" causante entre otras cosas de un "incremento exponencial de la pederastia" en momentos como la pandemia de Covid, cuando el tráfico de pornografía infantil creció un 500%". También menciona los ocho años de media del primer acceso a la pornografía, sufriendo en muchas ocasiones un "violento encuentro" que marcan al niño y que en muchos casos "no lo olvidan". Entre las consecuencias de ese consumo y adicción, el sacerdote explica como "la espiral de deterioro personal puede afectar incluso a la identidad sexual", de modo que ante la pornografía "no vale la ingenuidad". "Vale la pena vivir esta `batalla´ por el bien de los hijos", advierte.

Frente a estas heridas, el autor propone multitud de medidas concretas para reafirmar la identidad femenina y masculina. Respecto al niño, destaca:

1º La importancia del padre

Como García Mulet muestra a lo largo de todo el libro, "la virilidad la aporta el padre, introduce al hijo en la realidad y lo prepara para la vida. Si el niño tiene una relación fuerte con su padre, lo más seguro es que escapen de las alienaciones virtuales. Menos Internet y más actividades juntos desde pequeños: ayuda con las tareas, beso de buenas noches, paseos solos los dos, montar en bici… Y no por ello menos importante, necesitan saber que Dios existe y que su vida tiene un propósito.



2º Cuando la madre debe alejarse por el bien del hijo

Explica que lo que no aprendan con su padre y con los varones de su familia, lo buscarán en Internet o se asesorarán a través de sus compañeros de clase. O se refugiará en las faldas de mamá, que sí que le "entiende". Por eso, "en caso de masculinidad inmadura, la madre necesita imperiosamente por el bien de su hijo, tomar distancia. En este caso, es posible que el niño necesite ayuda para descubrir que a quien verdaderamente busca es a un padre cerca del que aprender, al que observar e imitar".

3º Aportar seguridad y confianza al hijo

En el corazón de todo varón palpita un interrogante: ¿Puedo, seré capaz, soy lo bastante hombre? Hacen falta padres que apoyen a su hijo, que confíen en él, que sepan abrazarlo, pero que también sepan vigilarlo de cerca, que les exijan según sus capacidades, que les bendigan y que valoren apropiadamente su masculinidad, que les enseñen a expresar sus emociones y a comunicarse con ellos.

4º Que conozcan a su padre y que tengan un buen vínculo

"Son aprendices del padre cuando le acompañan en sus obligaciones y se asocian a él, cuando hacen algo juntos. Los quehaceres cotidianos son una magnífica oportunidad para consolidar lazos comunes: bajar la basura, poner el lavavajillas, ir al supermercado, arreglar la bicicleta, ir a la farmacia o a comprar el pan. También es recomendable que conozcan su lugar de trabajo, donde pasa tantas horas del día, o que el padre les haga partícipes de sus pasiones y retos personales. Pero más que lo que puedan hacer juntos, lo más valioso es la calidad del vínculo padre-hijo".



Óscar García Mulet, y José Ignacio Munilla. 

El sacerdote y autor del libro, Óscar García Mulet, junto al obispo José Ignacio Munilla, prologuista. 

5º La importancia de un abrazo: "Imprescindible"

El autor encuentra en la percepción del propio cuerpo y cómo se percibe a sí mismo otro "elemento imprescindible en la configuración de la autoestima": "La carencia de contacto físico con su padre especialmente deja secuelas en el niño, porque es algo vital para su crecimiento. De hecho, Nicolosi afirma que el abrazo que no reciba de su padre de pequeño, lo buscará más tarde en otros hombres".  

6º Hacer deporte… pero sin caer en narcisismo

En sí mismos, el ejercicio y el deporte, el trabajo corporal -a riesgo del exceso narcisista- son esenciales para el varón. Y más cuando se convierte en una experiencia compartida. También da muy buen resultado otros deportes como la escalada, rocódromo, artes marciales…

7º Enseñarles a ser héroes y el sentido de la vida "es decisivo"

También recurre a otra especialista, la neuropsiquiatra Mariolina Ceriotti, para remarcar que la dimensión social y "saber invertir su realidad en algo que tenga sentido y perdure" es un elemento "decisivo" para la masculinidad, como "la dimensión heroica" o la  "valentía del varón", siempre distinguiéndose el acto heroico -dispuesto a afrontar riesgos y sacrificios si es por una noble causa- del temerario -centrado en uno mismo y vinculado a la personalidad narcisista-".

8º Para educadores: no ridiculizar y ganarse su confianza

También advierte a los educadores, especialmente cuando observen que en el trato con compañeros el niño "se siente torpe en el trato con los de su sexo", cuando no sabe cómo actuar o no acierta a vivir con otros porque se siente inferior. Al percibirlo, dice García Mulet, el educador "ha de tener en cuenta que sería un grave error corregir directamente este comportamiento, ridiculizándolo o avergonzándolo. Lo primero debería ser ganarse su confianza y establecer una vinculación sana con él. Después, dada la inseguridad y los miedos que padece en el mundo viril, con delicadeza se debe conducirlo como un imán hacia las realidades masculinas".

Fuente: Religión en Libertad

Hilaire Belloc y el renacimiento cultural católico

 


Hilaire Belloc y el renacimiento cultural católico

Hilaire Belloc (1870-1953), un hombre de letras que destacó en todos los géneros literarios y en todos ellos hizo apologética católica.

por Joseph Pearce Opinión 12 junio 2024 20:00

En el mundo anglófono hubo un tiempo, hace dos siglos, en el que la Iglesia católica era especialmente débil. El Imperio Británico comenzaba a extenderse difundiendo su credo de filosofía ilustrada y utilitarismo. Los relativamente jóvenes Estados Unidos de América estaban marcados por el puritanismo de muchos de sus fundadores.

Era la época de la ascendencia WASP [White, Anglo-Saxon, Protestant] , el aparente triunfo de la Reforma inglesa a escala mundial. En cuanto a la propia Inglaterra, los católicos ingleses habían sufrido una implacable persecución durante tres siglos. Sólo quedaba un pequeño remanente de familias recusantes, dispersas por todo el país.

Los escépticos y los pesimistas creyeron que el catolicismo había sido derrotado en las zonas en las que dominaba la influencia británica. A medida que el Imperio crecía, el catolicismo disminuía.

¡Cuán equivocados estaban los escépticos y los pesimistas!

En la época de la emancipación católica en Inglaterra, en 1829, el nuevo espíritu del Romanticismo había dado lugar a manifestaciones de neo-medievalismo, como el Renacimiento Gótico en arquitectura, la Hermandad Prerrafaelita en arte y el Movimiento de Oxford en el seno de la Iglesia de Inglaterra. Esto anunció el comienzo de un increíble renacimiento católico que comenzó en Inglaterra y luego se extendió por todo el mundo de habla inglesa.

La herencia de Newman



Aunque hubo muchos factores que influyeron en este renacimiento, incluida la expansión de la diáspora católica irlandesa tras la hambruna de la década de 1840, no cabe duda de que la recepción de John Henry Newman en la Iglesia en 1845 fue un momento decisivo en el renacimiento cultural y literario católico que siguió. Sin embargo, si la gigantesca presencia de Newman presidió el renacimiento en el siglo XIX, la continuación del renacimiento en el siglo XX estuvo liderada por dos gigantes literarios, G.K. Chesterton e Hilaire Belloc, ambos de enorme influencia en el crecimiento de la presencia católica en el mundo de la cultura. Aunque se podría y se debería hablar mucho de Chesterton, nos centraremos en Belloc.

Hilaire Belloc nació en La Celle-Saint-Coud, un pueblo a unos quince kilómetros de París, hoy engullido por la aglomeración urbana parisina. El año de su nacimiento, 1870, estuvo marcado por la guerra franco-prusiana, que obligó a su familia a huir a Inglaterra, tierra natal de su madre, como refugiados. Permanecería en Inglaterra el resto de su vida, salvo un breve periodo de servicio en el ejército francés.

Belloc irrumpió en la escena literaria a finales del siglo XIX con la publicación de varios volúmenes de poesía infantil de gran éxito. Sin embargo, fue en los albores del nuevo siglo cuando emergió como polemista católico con la publicación en 1902 de El camino de Roma.



Hilaire Belloc, 'El camino de Roma'.

'El camino de Roma' de Hilaire Belloc, en la edición de Gaudete traducida por Luis Infante de Amorín.

En 1906 escribió An Open Letter on the Decay of Faith [Carta abierta sobre la decadencia de la fe], y dos años más tarde se publicó su conferencia sobre The Catholic Church and Historical Truth [La Iglesia católica y la historia]. Otras obras en las que Belloc aparece como defensor de la fe son La Iglesia y el socialismo y Europa y la fe.

Sin embargo, su reputación como apologista católico se basa principalmente en tres libros publicados más tarde. En Sobrevivientes y recién llegados (1929) y Las grandes herejías (1938), recorre con maestría el panorama intelectual de la historia, diseccionando el error histórico y la herejía con la agudeza milimétrica de una mente en sintonía con las doctrinas y tradiciones de la Iglesia, que, como nos recuerda Chesterton, es la única institución que lleva dos mil años pensando sobre el pensamiento.

El tercer volumen de estos tres clásicos católicos, Ensayos de un católico, publicado originalmente en 1931 y publicado ahora en una nueva y excelente edición por Cenacle Press, cortesía de los buenos monjes del Priorato de Silverstream, difiere de los otros dos en la medida en que muestra la brillantez de Belloc como ensayista.

El espadachín y el tanque

Belloc y Chesterton fueron dos de los mejores ensayistas de una época que podría considerarse la edad de oro del ensayo. Esta forma literaria, algo pasada de moda hoy en día, facilita el florecimiento del arte de la retórica, permitiendo así al escritor maximizar el impacto de sus palabras, cada una de las cuales puede esgrimirse como un arma en la guerra de las palabras. Chesterton esgrime su pluma con la rapidez de un intrépido espadachín, deslumbrando al lector con su ingenio, su sabiduría y la destreza de sus paradojas. Belloc, en cambio, es despiadado e implacablemente sistemático en su enfoque, recorriendo el paisaje de las ideas como un tanque en el campo de batalla, aplastando todo error que encuentra a su paso. Por mucho que disfrutemos de la verborrea de Chesterton como espadachín, ¿quién no querría montarse en el tanque imparable e irreversible de Belloc?

Concluyamos este breve estudio y apreciación del genio de Belloc hablando de sus muchas otras obras de considerable mérito.

Al igual que Chesterton, la otra mitad del dúo dinámico que presidió el renacimiento literario católico, Hilaire Belloc fue un auténtico hombre de letras; es decir, no se limitó a un género en particular, sino que destacó en muchos. Nos hemos centrado en su importancia como polemista, apologista y católico controvertido, pero sería negligente descuidar su importancia como historiador.

Aunque escribió sobre historia de Francia e historia militar, se le recuerda mejor y se le celebra con más justicia como historiador de la Reforma, corrigiendo la parcialidad e inexactitud de lo que él llamaba la "enorme montaña de maldad ignorante" que constituía la "ridícula historia protestante". Aparte de sus obras históricas fundamentales, How the Reformation Happened [Cómo se produjo la Reforma] y Personajes de la Reforma, también escribió biografías de muchas figuras clave de la Reforma inglesa, como el cardenal Wolsey, Thomas Cranmer, Carlos I, Oliver Cromwell, John Milton y Jacobo II.

Concluiremos con el empleo de la licencia poética celebrando a Belloc como uno de los más grandes poetas del siglo XX. Lo haremos terminando con los versos del poema con el que Belloc finalizó su libro El camino de Roma:

En estas botas y con este bastón

Doscientas leguas y media

caminé, me fui, anduve, tropecé,

Marché, me sostuve, me agaché, resbalé,

Me impulsé, me tambaleé, me balanceé y caí;

Me levanté, vadeé, nadé y me mojé,

Caminé, trepé, me arrastré y me tiré,

Caí y me sumergí, anduve con dificultad;

Continué, cojeé, me hundí y vagué...

Cruzando el valle y las montañas,

Con el mundo en las manos

Bebiendo cuando tenía ganas,

Cantando cuando me sentía inspirado;

Nunca volví mi rostro a casa

hasta que apagué mi corazón en Roma.

Publicado en Crisis Magazine (los ladillos son de ReL).

Traducción de Verbum Caro.

sábado, 15 de junio de 2024

Santo Evangelio 15 de Junio 2024



 Texto del Evangelio (Mt 5,33-37):

 En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Habéis oído también que se dijo a los antepasados: ‘No perjurarás, sino que cumplirás al Señor tus juramentos’. Pues yo digo que no juréis en modo alguno: ni por el Cielo, porque es el trono de Dios, ni por la Tierra, porque es el escabel de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran rey. Ni tampoco jures por tu cabeza, porque ni a uno solo de tus cabellos puedes hacerlo blanco o negro. Sea vuestro lenguaje: ‘Sí, sí’; ‘no, no’: que lo que pasa de aquí viene del Maligno».



«Sea vuestro lenguaje: ‘Sí, sí’; ‘no, no’»


Rev. D. Jordi PASCUAL i Bancells

(Salt, Girona, España)

Hoy continúa Jesús comentándonos los Mandamientos. Los israelitas tenían un gran respeto hacia el nombre de Dios, una veneración sagrada, porque sabían que el nombre se refiere a la persona, y Dios merece todo respeto, todo honor y toda gloria, de pensamiento, palabra y obra. Por esto —teniendo presente que jurar es poner a Dios como testigo de la verdad de lo que decimos— la Ley les mandaba: «No perjurarás, sino que cumplirás al Señor tus juramentos» (Mt 5,33). Pero Jesús viene a perfeccionar la Ley (y, por tanto, a perfeccionarnos a nosotros siguiendo la Ley), y da un paso más: «No juréis en modo alguno: ni por el Cielo, (...), ni por la Tierra (...)» (Mt 5,34). No es que jurar, en sí mismo, sea malo, pero son necesarias unas condiciones para que el juramento sea lícito, como por ejemplo, que haya una causa justa, grave, seria (un juicio, pongamos por caso), y que lo que se jura sea verdadero y bueno.

Pero el Señor nos dice todavía más: «Sea vuestro lenguaje: ‘Sí, sí’; ‘no, no’» (Mt 5,37). Es decir, nos invita a vivir la veracidad en toda ocasión, a conformar nuestro pensamiento, nuestras palabras y nuestras obras a la verdad. Y la verdad, ¿qué es? Es la gran pregunta, que ya vemos formulada en el Evangelio por boca de Pilato, en el juicio contra Jesús, y a la que tantos pensadores a lo largo de los tiempos han procurado dar respuesta. Dios es la Verdad. Quien vive agradando a Dios, cumpliendo sus Mandamientos, vive en la Verdad. Dice el santo Cura de Ars: «La razón de que tan pocos cristianos obren con la exclusiva intención de agradar a Dios es porque la mayor parte de ellos se encuentran sometidos a la más espantosa ignorancia. Dios mío, ¡cuántas buenas obras se pierden para el Cielo!». Hay que pensar en ello.

Nos conviene formarnos, leer el Evangelio y el Catecismo. Después, vivir según lo que hemos aprendido.


El porqué de HolyArt: «Los objetos religiosos desempeñan un papel fundamental en la evangelización»



 El porqué de HolyArt: «Los objetos religiosos desempeñan un papel fundamental en la evangelización»

Stefano Zanni, de HolyArt.

Stefano Zanni, uno de los socios de HolyArt, en la gigantesca nave recién inaugurada para gestionar la distribución de sus productos. Imagen: captura La Libertá TV.

HolyArt (en inglés, Arte Santo) es una iniciativa singular. Vende objetos religiosos a través de internet, pero su objetivo no es puramente comercial. De puertas para fuera, hay una intención claramente evangelizadora. De puertas para dentro, se concibe la empresa como una familia y se tienen en cuenta los principios de la doctrina social de la Iglesia.

Dos amigos y el impulso de la fe

De la dimensión que ha adquirido como negocio cantan las cifras. En 2023 facturaron 15 millones de euros, un catálogo de más de 60.000 referencias y una nave de 10.000 metros cuadrados. El 65% de su facturación lo constituyen clientes particulares, y el 35% restante lo conforman parroquias, iglesias y órdenes y congregaciones religiosas.

Pero cuando empezaron, en 2007, "casi nadie creía en el proyecto", explican a ReL: "El nicho de los artículos religiosos aún no había llegado a la venta on line y lanzar un portal en un sector como éste era, definitivamente, un riesgo".

Todo había empezado porque Gabriele Guatteri acababa de cerrar un negocio y tenía un sobrante de mercancía en almacén, artículos religiosos de difícil colocación. Así que pidió ayuda a su amigo, Stefano Zanni, sin saber que estaban creando los cimientos de Holy Art.


Una forma original de llevar siempre el Rosario: uno de los objetos que vende HolyArt.

Se adentraron en un ámbito que, a los ojos de muchos con quienes lo compartieron, no tenía grandes potencialidades comerciales. Pero, para Gabriele y Stefano, aquella aventura tenía "un valor especial": "Definitivamente, la fe nos dio el impulso y el coraje que necesitábamos".

No se lanzaron a lo loco: "Entendimos desde el principio que internet cambiaría el mundo", explican al evocar sus primeros pasos, pero "el éxito que hemos tenido no es fruto del azar. Hemos estudiado, hemos observado lo que sucedía en el extranjero, hemos leído muchos libros. ¡Claro que al comienzo era una gran apuesta! Pero siempre estuvimos convencidos de que lograríamos grandes resultados".

La "responsabilidad" de mostrar "el rostro de Cristo"

¿Por qué? Porque se guiaron por un principio que el pasado 5 de octubre, en una misa celebrada en la sede de Holyart, recordó Giacomo Morandi, arzobispo de Reggio Emilia-Guastalla: "Que lo que sale de este almacén pueda ayudar a las personas a contemplar el rostro de Cristo".

"Nuestra oración siempre ha sido: «Señor, intervén tanto aquí dentro que, si ves que vamos en la dirección equivocada, detennos»", confirman Guatteri y Zanni.

¿Por qué esa inquietud? "Porque, por los productos que vendemos, por dónde llegan, sentimos una gran responsabilidad", explican. Y ponen un ejemplo: "Si en Namibia un padre quiere regalar un crucifijo a su hijo, ¿a dónde acude? ¿Quién se lo puede entregar? Damos por sentadas muchas cosas que no lo son en absoluto. Sin embargo, en un pedido on line puede esconderse una salvación".

Y así lo entiende también su público: "Recibimos diariamente correos electrónicos y llamadas de agradecimiento de nuestros clientes. Desde el pequeño convento de montaña que, gracias a HolyArt, logra tener sin problemas y en muy poco tiempo objetos religiosos fundamentales para su cotidianidad, hasta la familia feliz porque ha podido vestir a su niña con uno de nuestros vestidos para la Primera Comunión".

HolyArt se considera, por eso mismo, algo más que una tienda on line. Son una iniciativa de apostolado que cubre un área ciertamente no menor, porque "los objetos religiosos desempeñan un papel fundamental en la evangelización: pueden ser potentes instrumentos simbólicos y didácticos que ayudan a comunicar los principios y valores de la fe".


La maestría, el esmero y la vocación son características comunes a los proveedores artesanos de HolyArt, a quienes vemos aquí en sus talleres.

Aún más, insisten, "también pueden actuar como puntos de contacto tangibles y relacionales entre la fe y el creyente. A través del uso personal de estos objetos en el culto, los fieles pueden sentir una conexión más profunda con su fe y con la comunidad religiosa a la que pertenecen".

Benedicto XVI insistía en la evangelización a través de la belleza. "La belleza de las obras, de la que habla el Evangelio, nos remite a otra belleza, verdad y bondad, que sólo en Dios tienen su perfección y su fuente última", dijo en un mensaje a las Academias Pontificias el 24 de noviembre de 2008. Y recordó "la importancia de saber leer y escrutar la belleza de las obras de arte, inspiradas por la fe y promovidas por los creyentes, para descubrir en ellas un itinerario singular que acerca a Dios y a su Palabra".

Por aquel entonces Holyart, ya creada, empezaba a consolidarse, y se identifica con esa filosofía. En lo que les concierne, la belleza de los objetos religiosos que venden no solo estética: "Su belleza reside en la capacidad de comunicar profundas verdades espirituales de manera que hablen directamente al alma".


La abundante oferta de iconos de HolyArt.

Citan como ejemplo los iconos sagrados, "que son mucho más que simples obras de arte: son ventanas a lo divino, medios a través de los cuales contemplamos el misterio de la fe cristiana".

También como empresa buscan vivir ese misterio de la fe. Si en cualquier negocio el bienestar de los trabajadores es fundamental para motivarlos y mejorar la productividad, "para una empresa como la nuestra representa además un valor añadido, ya que queremos transmitir también en el trabajo los valores y principios que caracterizan la fe católica". Una de las ventajas que les ofrecen es una ayuda económica por hijo, "como regalo y buen deseo para la nueva vida que ha llegado al mundo". Actualmente trabajan en HolyArt en torno a sesenta empleados, la mayoría de ellos jóvenes.

"El mayor número de proveedores del mundo"

Preguntamos a Gabriele y Stefano por los intereses concretos de sus clientes: "En la mayoría de los casos, las compras se hacen para uso propio. Pienso, por ejemplo, en las miles de parroquias de todo el mundo a las que servimos y que utilizan nuestro sitio para abastecerse de hostias, vino de misa, ornamentos y muchos otros productos para la liturgia. Sin embargo, también es cierto que nuestros clientes compran nuestros productos para hacer regalos en ocasiones especiales como el bautismo, la confirmación, la comunión o la Navidad".

Que es, como cabía suponer, un periodo particularmente bueno para ellos. Los productos navideños rompen récords cada año. En particular sus belenes: "Tenemos el mayor número de proveedores del mundo: desde Angela Tripi a Fontanini, desde el clásico belén napolitano hasta los más buscados, como el de estilo nórdico".

Pese a todo, confiesan, no es fácil identificar cuál es su producto estrella. Para las parroquias, apuntan a los productos consumibles, por la reiteración de los pedidos: vino, hostias y velas. También los cálices, píxides y ornamentos suponen una facturación anual relevante.


El Buen Pastor, cincelado en cobre.

Y, sobre todo, "las imágenes de la Virgen, de Jesús y de los santos, en una gama inigualable de materiales: estatuas de mármol, de madera pintada, de piedra, para exteriores o interiores. Cualquier tipo de imagen que el cliente esté buscando, la podrá encontrar en nuestro sitio".

Fuente: Religión en Libertad

viernes, 14 de junio de 2024

Santo Evangelio 14 de Junio 2024



 Texto del Evangelio (Mt 5,27-32):

 En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Habéis oído que se dijo: ‘No cometerás adulterio’. Pues yo os digo: Todo el que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón. Si, pues, tu ojo derecho te es ocasión de pecado, sácatelo y arrójalo de ti; más te conviene que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo sea arrojado a la gehenna. Y si tu mano derecha te es ocasión de pecado, córtatela y arrójala de ti; más te conviene que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo vaya a la gehenna.

»También se dijo: ‘El que repudie a su mujer, que le dé acta de divorcio’. Pues yo os digo: Todo el que repudia a su mujer, excepto el caso de fornicación, la hace ser adúltera; y el que se case con una repudiada, comete adulterio».



«Todo el que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio»


Rev. D. Pablo CASAS Aljama

(Sevilla, España)

Hoy, Jesús nos habla claramente del amor indisoluble, fruto de un amor casto (“ecológico”, de respeto a la naturaleza). Tal como afirmó el Papa Francisco, «la santidad y la indisolubilidad del matrimonio cristiano, que con frecuencia se desintegra bajo la tremenda presión del mundo secular, debe ser profundizada por una clara doctrina y apoyada por el testimonio de parejas casadas comprometidas». Desgraciadamente, hoy en día, puede ser un tema polémico, porque parezca que vivir la castidad y la virtud de la santa pureza en medio de este mundo quede como algo trasnochado, o incluso como que puede quitarnos la libertad.

De lo que hay en nuestro corazón, hablan también nuestros “ojos”. La mirada de los esposos, por ejemplo, debe ser expresión de un amor casto y puro que dure para siempre. «Todo el que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón» (Mt 5,28).

Esta pureza de corazón se expresa tratando con dignidad nuestro cuerpo: «Vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo», nos dice san Pablo (1Cor 6,19). El Evangelio de hoy tiene que llevar a entender lo sagrado del matrimonio. No se trata de entender el Evangelio de una manera literal, puesto que perder un ojo o una mano, no nos exime de pecar y además sería otro mal añadido. El sentido de las palabras de Jesús, es de sacrificio para ser fieles al proyecto de fidelidad a Dios, hasta vivir el matrimonio para lo que fue creado y después elevado a sacramento (para los cristianos).

Jesús quiere devolver a la ley divina su fuerza, y dice: «Todo el que repudia a su mujer (…) la hace ser adúltera» (Mt 5,32). Con estas palabras nos muestra hasta qué punto cada uno es responsable de la santidad de su esposo / esposa. Estamos llamados a ser “uno” en el santo matrimonio. Es cierto que muchas veces el matrimonio no es algo fácil: vivir santamente conlleva la cruz… «El amor no nos deja indiferentes», diría Benedicto XVI.

Sin bautizar, iba a suicidarse, pero una voz le pidió leer la Biblia... hoy quiere ser catequista



 Sin bautizar, iba a suicidarse, pero una voz le pidió leer la Biblia... hoy quiere ser catequista

Francis Ahleong

Aunque no estaba bautizado, conocía la Biblia ya que había crecido en una aldea de mayoría cristiana en la provincia de Sabah. La mayoría de las 30 familias eran católicas, incluso sus padres nacieron católicos pero no practicaban la fe. 

Francis Ahleong estaba muy angustiado cuando se acercó peligrosamente al balcón del tercer piso de su casa en Petaling Jaya, un suburbio de Kuala Lumpur (Malasia).

De eso hace tres años, ahora se acaba de bautizar y las ideas suicidas han quedado atrás.

"Estaba deprimido, quería suicidarme", dice a UCA News Ahleong, de 27 años. En 2020 trabajaba en una tienda de equipos de buceo, en un centro comercial cerca de Kuala Lumpur. El confinamiento había obligado a cerrar temporalmente, como a muchos otros negocios. 

"Una voz me dijo que entrar en casa y leyera mi Biblia"

La falta de ingresos, la falta de socialización y la ansiedad lo llevaron a querer saltar desde su balcón. Pero, cuando estaba a punto de hacerlo, "escuché una voz que me decía que saliera del balcón, entrara en casa y leyera mi Biblia. No sé si fue Dios o un ángel", comenta.

Francis Ahleong no era cristiano, no estaba bautizado. Pero conocía la Biblia porque había crecido en una aldea de mayoría cristiana en la provincia de Sabah. La mayoría de las 30 familias eran católicas, incluso sus padres nacieron católicos pero no practicaban la fe ni le bautizaron a él.

El pueblo está en las montañas de Sabah, a unos 40 minutos en coche del monte Kinabalu, el pico más alto de Borneo. La mayoría de los aldeanos se ganan la vida alquilando lo esencial para los turistas que vienen a la zona. Aunque también hay pequeños agricultores de caucho y hortalizas.

Ahleong vivía en el pueblo con su tía materna y su esposo, quien es el jefe de la aldea y catequista en la parroquia de San Pío X, que depende de la archidiócesis de Kota Kinabalu. Fue, precisamente, su tío el que lo llevaba a misa cuando era un adolescente.

"Para mí, mis tíos son como mis padres. Ellos me preguntaron si quería bautizarme, pero dije que no", relata. "Aunque iba con ellos a la iglesia, no aprendí mucho sobre la fe".

Compró una Biblia en 2017; la leyó en la pandemia

Sin embargo, Ahleong había estado leyendo la Biblia por Internet y quería conocer su contexto, así que compró una después de ir a trabajar. Eso sucedió hacia 2017.



Cuando aquel fatídico día regresó a la habitación desde el balcón, cogió la Biblia y la leyó.

Desde entonces, "la necesidad de suicidarme ya no la tenía", dice, aunque todavía tenía experimenta alguna sensación inquietante, incluso después de que se levantara el confinamiento y regresara al trabajo y mejorara su economía. 

Su novia le animó a ir a catequesis a la parroquia cerca de su casa. "Me dijo que fuera, que conocería gente nueva y que era mejor que estar solo", cuenta Ahleong, quien asegura que se sintió en paz cuando comenzó a asistir a catequesis para prepararse para el bautismo.

Su novia es católica y está confirmada. "Ella quiere que tanto nosotros como nuestros hijos, cuando los tengamos, seamos todos católicos", explica. 

Mary Thien, que dirige las catequesis en lengua malaya en la parroquia de San Ignacio, donde acude Francis, explica que unas 30 personas han sido bautizadas y confirmadas allí desde 2017. La mayoría eran protestantes o hijos de católicos que abandonaron la fe.

Las diócesis de Malasia organiza sus catequesis por grupos lingüísticos: el chino, el tamil y el malayo. Ahleong fue sólo uno de los 1.700 catecúmenos que se prepararon para recibir el bautismo en la Vigilia Pascual de 2024 en seis diócesis y tres archidiócesis de Malasia , según la agencia vaticana Fides.

Francis AhleongCuando aquel fatídico día regresó a la habitación desde el balcón, cogió la Biblia y la leyó. Desde entonces, "la necesidad de suicidarme ya no la tenía", dice.

Cuando su contrato de trabajo finalice en diciembre, Ahleong planea regresar a su aldea y comenzar un negocio de alimentos. "Tengo el deseo de ser catequista como mi tío en mi parroquia de allí", dice,

Fuente: Religión en Libertad