jueves, 24 de enero de 2019

Santo Evangelio 24 de Enero 2019



Día litúrgico: Jueves II del tiempo ordinario

Santoral 24 de Enero: San Francisco de Sales, obispo

Texto del Evangelio (Mc 3,7-12): 

En aquel tiempo, Jesús se retiró con sus discípulos hacia el mar, y le siguió una gran muchedumbre de Galilea. También de Judea, de Jerusalén, de Idumea, del otro lado del Jordán, de los alrededores de Tiro y Sidón, una gran muchedumbre, al oír lo que hacía, acudió a Él. Entonces, a causa de la multitud, dijo a sus discípulos que le prepararan una pequeña barca, para que no le aplastaran. Pues curó a muchos, de suerte que cuantos padecían dolencias se le echaban encima para tocarle. Y los espíritus inmundos, al verle, se arrojaban a sus pies y gritaban: «Tú eres el Hijo de Dios». Pero Él les mandaba enérgicamente que no le descubrieran.

«Le siguió una gran muchedumbre de Galilea. También de Judea, de Jerusalén, de Idumea, del otro lado del Jordán, de los alrededores de Tiro y Sidón»


Rev. D. Melcior QUEROL i Solà 
(Ribes de Freser, Girona, España)

Hoy, todavía reciente el bautismo de Juan en las aguas del río Jordán, deberíamos recordar el talante de conversión de nuestro propio bautismo. Todos fuimos bautizados en un solo Señor, una sola fe, «en un solo Espíritu para formar un solo cuerpo» (1Cor 12,13). He aquí el ideal de unidad: formar un solo cuerpo, ser en Cristo una sola cosa, para que el mundo crea.

En el Evangelio de hoy vemos cómo «una gran muchedumbre de Galilea» y también otra mucha gente procedente de otros lugares (cf. Mc 3,7-8) se acercan al Señor. Y Él acoge y procura el bien para todos, sin excepción. Esto lo hemos de tener muy presente durante el octavario de oración para la unidad de los cristianos.

Démonos cuenta de cómo, a lo largo de los siglos, los cristianos nos hemos dividido en católicos, ortodoxos, anglicanos, luteranos, y un largo etcétera de confesiones cristianas. Pecado histórico contra una de las notas esenciales de la Iglesia: la unidad.

Pero aterricemos en nuestra realidad eclesial de hoy. La de nuestro obispado, la de nuestra parroquia. La de nuestro grupo cristiano. ¿Somos realmente una sola cosa? ¿Realmente nuestra relación de unidad es motivo de conversión para los alejados de la Iglesia? «Que todos sean uno, para que el mundo crea» (Jn 17,21), ruega Jesús al Padre. Éste es el reto. Que los paganos vean cómo se relaciona un grupo de creyentes, que congregados por el Espíritu Santo en la Iglesia de Cristo tienen un solo corazón y una sola alma (cf. Hch 4,32-34).

Recordemos que, como fruto de la Eucaristía —a la vez que la unión de cada uno con Jesús— se ha de manifestar la unidad de la Asamblea, ya que nos alimentamos del mismo Pan para ser un solo cuerpo. Por tanto, lo que los sacramentos significan, y la gracia que contienen, exigen de nosotros gestos de comunión hacia los otros. Nuestra conversión es a la unidad trinitaria (lo cual es un don que viene de lo alto) y nuestra tarea santificadora no puede obviar los gestos de comunión, de comprensión, de acogida y de perdón hacia los demás.

Nick Sandmann, el chico católico que rezaba y sonreía, linchado en la red: aquí cuenta lo que pasó

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La prensa ha querido presentar a jóvenes católicos provida como racistas... los vídeos lo refutan

Nick Sandmann, el chico católico que rezaba y sonreía, linchado en la red: aquí cuenta lo que pasó

Nick Sandmann hizo una oración en silencio y pensó que manteniéndose quieto y sonriente evitaría que hubiera más agresividad

Nick Sandmann hizo una oración en silencio y pensó que manteniéndose quieto y sonriente evitaría que hubiera más agresividad


Nick Sandmann, estudiante de una escuela católica de Kentucky, se convirtió en el centro de todas las miradas y del debate social y racial en Estados Unidos cuando se divulgó un vídeo en el que sonreía ante un hombre que tocaba un pandero indio. Y lo hacía en el Lincoln Memorial de Washington DC en el día de la Marcha por la Vida (lea la crónica aquí), el pasado viernes 18 de diciembre. ¿Era un racista mofándose de los nativos americanos? ¿Eran los estudiantes católicos provida unos racistas? 

Un vídeo breve de pocos segundos se difundió por las redes y todo tipo de personas empezó a acusar al joven de desdén, violencia, agresividad, racismo… y a tratar de implicar, por contagio, a todos los católicos, los cristianos y los provida. Nick y su familia han recibido amenazas muy serias y graves.

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El señor Phillips vino con su pandero a donde estaban los jóvenes católicos esperando el autobús y empezó a tocarlo; Nick Sandmann quiso mantenerse calmo para ayudar a todos a rebajar la tensión, hizo una oración silenciosa y sonrió para mostrar que no se dejaría llevar a nada agresivo

Pero en apenas un par de días un vídeo más largo y detallado mostró que eran los adultos de dos grupos extraños los que se acercaban a los jóvenes que esperaban el autobús, y que Nick no hizo absolutamente nada. Este lunes el joven ha difundido con detalle su versión de los hechos y anima a todos a ver los vídeos largos y detallados.

“En cierto momento sonreí porque quería que [el manifestante del tambor] supiera que no me iba a enfadar, intimidar ni provocar para una confrontación mayor. Soy un cristiano fiel y católico practicante, y siempre intento vivir según los ideales que mi fe me enseña, mantener respeto a los demás y no desarrollar acciones que puedan llevar a la violencia”, explica en su declaración.

“Pensé que si me quedaba quieto y en calma, ayudaría a rebajar la situación. Me di cuenta de que todo el mundo tenía cámaras y que quizá un grupo de adultos estaba intentando llevar a un grupo de adolescentes a un conflicto mayor. Hice una oración silenciosa para que la situación no se descontrolara”, añade en su declaración.



Este es el vídeo más largo en el que se ve en contexto que no eran los jóvenes ni Nick los que iban a molestar al hombre del tambor ni a nadie más; fueron dos grupos de adultos los que acudieron a protestar a donde estaban los chicos católicos

Reproducimos el texto completo de Nick Sandmann. Todo el asunto debería llevar a más de uno a reflexionar  sobre la velocidad para juzgar y denigrar en masa a partir de unos pocos segundos de vídeos sacados de contexto, y no sólo por personas sin criterio, sino por poderosos periódicos y cadenas de noticias que, se supone, contrastan informaciones y cuentan con medios y profesionales. O, quizá, de lo que se trataba era simplemente de denigrar a los católicos, los cristianos y los provida en general en un día que habían sacado a la calle a cientos de miles de personas sin ningún incidente, como cada año en estas fechas desde hace 43.

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Declaración de Nick Sandmann, estudiante de la Covinton Catholic High School, sobre el incidente en el Memorial Lincoln

Aporto esta descripción de los hechos de lo que sucedió el viernes por la tarde en el Memorial Lincoln para corregir la desinformación y las mentiras directas que se divulgan sobre mi familia y sobre mí.

Soy el estudiante en el vídeo que confrontado por un manifestante nativo americano. Llegué al Memorial Lincoln a las 16.30. Me dijeron que estuviera allí a las 17.30, cuando nuestros autobuses saldrían de Washington en el viaje de vuelta a Kentucky. Habíamos estado en la Marcha por la Vida y nos habíamos dividido en grupos pequeños para disfrutar las vistas.

Cuando llegamos, nos dimos cuenta de que cuatro manifestantes afroamericanos estaban también en los escalones del Memorial Lincoln. No estoy seguro de qué protestaban  y no interactué con ellos. Escuché insultos directos contra nuestro grupo escolar.

Los manifestantes decían cosas llenas de odio. Nos llamaban “racistas”, “discriminadores”, “blancuchos” (“white crackers”), “maricones” e “chicos de incesto”. También insultaban a un estudiante afroamericano de mi colegio diciéndole que nosotros íbamos a “cosechar su órganos”. No tengo ni idea de lo que significa ese insulto, pero era impactante escucharlo.

Como nos estaban atacando en voz alta e insultando en público, un estudiante de nuestro grupo pidió permiso a uno de nuestros profesores acompañantes para corear nuestros cánticos estudiantiles y contrarrestar las cosas llenas de odio que nos estaban gritando. Son los cánticos que se usan con normalidad en eventos deportivos. Son todos de naturaleza positiva, como los que puedes escuchar en cualquier centro de enseñanza superior.

Nuestro acompañante nos dio permiso para usar los cánticos. No los habríamos hecho sin permiso de los adultos a cargo del grupo.

En ningún momento oí que ningún estudiante coreara nada que no fueran estos cánticos estudiantiles. No fui testigo ni oí a ningún estudiante corear “construir el muro” ni nada racista ni lleno de odio en ningún momento. Las declaraciones en sentido contrario son simplemente falsas. Nuestros cánticos eran fuertes simplemente porque queríamos ahogar los comentarios de odio que nos gritaban los manifestantes.

Después de unos minutos coreando, los manifestantes nativos americanos, que yo previamente no había visto, se acercaron a nuestro grupo. Los manifestantes nativos americanos tenían tambores y les acompañaba al menos una persona con una cámara.

El manifestante que todos han visto en el vídeo empezó a tocar su tambor internándose en la multitud, que se apartaba para dejarle sitio. Clavó su mirada en la mía y se me acercó, poniéndose a unos centímetros de mi cara. Tocó el tambor durante todo el rato que estuvo en mi cara. 

No interactué nunca con este manifestante. No le hablé. No hice gestos con las manos ni movimientos agresivos. Para ser honesto, me extrañaba y confundía por qué se había acercado a mí. Ya nos habían chillado otro grupo de manifestantes y cuando se acercó el segundo me preocupó que la situación se estuviera saliendo fuero de control, con adultos intentando provocar a adolescentes.

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Pensé que si me quedaba quieto y en calma, ayudaría a rebajar la situación. Me di cuenta de que todo el mundo tenía cámaras y que quizá un grupo de adultos estaba intentando llevar a un grupo de adolescentes a un conflicto mayor. Hice una oración silenciosa para que la situación no se descontrolara.

Mientras tocaban el tambor, uno de los manifestantes empezó a chillar a un compañero estudiante que nosotros “robasteis nuestra tierra” y que debíamos “volver a Europa”. Oí a uno de mis compañeros empezar a responder. Me acerqué a mi compañero y traté de impedir que se implicara con el manifestante, porque yo veía claro que teníamos que rebajar la tensión.

Nunca sentí que estuviera bloqueando al manifestante nativo americano. Él no hizo ningún intento de rodearme. Me parecía claro que él me había seleccionado para un enfrentamiento, aunque no estoy seguro de por qué.

Esto acabó cuando uno de nuestros profesores me dijo que los autobuses habían llegado y que era hora de irse. Obedecí a mi profesor y simplemente caminé hacia los autobuses. En ese momento yo pensaba que había rebajado la situación manteniéndome en calma, y daba gracias de que no hubiera pasado nada físico.

Nunca entendí porqué ninguno de esos dos grupos de manifestantes se metían con nosotros, ni de qué protestaban exactamente en el Memorial Lincoln. Estábamos simplemente allí para subir al autobús, no para ser actores en un espectáculo mediático. Es la primera vez en mi vida que me he encontrado con una protesta pública, menos aún este tipo de manifestación o confrontación.

Yo no le hice caras intencionalmente al manifestante. En cierto momento sonreí porque quería que supiera que no me iba a enfadar, intimidar ni provocar para una confrontación mayor. Soy un cristiano fiel y católico practicante, y siempre intento vivir según los ideales que mi fe me enseña, mantener respeto a los demás y no desarrollar acciones que puedan llevar a la violencia.

No albergo mala voluntad hacia esa persona. Respeto su derecho a manifestarse y hacer actividades de libre expresión, apoyo que coree cánticos en los escalones del Memorial Lincoln cualquier día de la semana. Creo que debería repensar sus tácticas de invadir el espacio personal de los demás, pero eso depende de él.

Me están llamando de todo, incluso racista, y no dejaré que machaquen como en un linchamiento el nombre de mi familia. Mis padres no estaban en el viaje y me esfuerzo por representar a mi familia de forma respetuosa en cualquier entorno público.

Me han amenazado de muerte por los medios de comunicación, y físicamente, y con insultos llenos de odio. Una persona ha amenazado con dañarme en la escuela, y otra dice que vive en mi vecindario. Mis padres están recibiendo amenazas de muerte y profesionales porque se ha formado un tumulto en los medios sociales con este asunto.

Amo a mi escuela, a mis profesores y a mis compañeros de clase. Trabajé duro para lograr buenas notas y participar en diversas actividades extracurriculares. Me mortifica ver que tanta gente cree en algo que no pasó, que los estudiantes de mi escuela corearon o actuaron de forma racista contra afroamericanos o nativos americanos. No hice eso, no tengo sentimientos de odio en mi corazón ni vi que ninguno de mis compañeros lo hiciera.

No puedo hablar por todos, sólo por mí. Pero puedo deciros por mi experiencia con Covington Catholic que los estudiantes son respetuosos con todas las razas y culturas. También defendemos el derecho de todos a la libre expresión.

No voy a comentar las palabras o explicación del señor Phillips, porque no lo conozco ni puedo saber lo que hay en su mente o corazón. Ni voy a comentar más sobre otros manifestantes, porque tampoco conozco su mente ni corazón. He leído que el señor Phillips es un veterano de los marines de Estados Unidos. Le agradezco su servicio y lo agradezco a cualquiera que se ponga el uniforme para defender nuestra nación. Si alguien ha ganado el derecho de hablar con libertad es un veterano de los marines de EEUU. 

Yo solo puedo hablar libremente por mí y lo que vi y sentí en ese momento. Pero aconsejaría a todos que no juzguen basándose solo en unos pocos segundos de vídeo, que vean los vídeos más largos que están en Internet, ya que muestran una historia muy distinta a la que le están difundiendo personas con agendas.

He aportado esta descripción de los hechos a la diócesis de Covington para que sepan exactamente lo que sucedió y estoy disponible y dispuesto para cooperar con cualquier investigación que decidan.

Esta es la única declaración que ha hecho la familia Sandmann. Cualquier comentario atribuido a cualquier miembro de la familia que no esté en este documento ha sido inventado. La familia no responderá peticiones individuales de los medios.

Fuente; Religión en Libertad

miércoles, 23 de enero de 2019

Santo Evangelio 23 de Enero 2019



Día litúrgico: Miércoles II del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mc 3,1-6): 

En aquel tiempo, entró Jesús de nuevo en la sinagoga, y había allí un hombre que tenía la mano paralizada. Estaban al acecho a ver si le curaba en sábado para poder acusarle. Dice al hombre que tenía la mano seca: «Levántate ahí en medio». Y les dice: «¿Es lícito en sábado hacer el bien en vez del mal, salvar una vida en vez de destruirla?». Pero ellos callaban. Entonces, mirándoles con ira, apenado por la dureza de su corazón, dice al hombre: «Extiende la mano». Él la extendió y quedó restablecida su mano. En cuanto salieron los fariseos, se confabularon con los herodianos contra Él para ver cómo eliminarle.


«¿Es lícito en sábado hacer el bien en vez del mal, salvar una vida en vez de destruirla?»

Rev. D. Joaquim MESEGUER García 
(Sant Quirze del Vallès, Barcelona, España)

Hoy, Jesús nos enseña que hay que obrar el bien en todo tiempo: no hay un tiempo para hacer el bien y otro para descuidar el amor a los demás. El amor que nos viene de Dios nos conduce a la Ley suprema, que nos dejó Jesús en el mandamiento nuevo: «Amaos unos a otros como yo mismo os he amado» (Jn 13,34). Jesús no deroga ni critica la Ley de Moisés, ya que Él mismo cumple sus preceptos y acude a la sinagoga el sábado; lo que Jesús critica es la interpretación estrecha de la Ley que han hecho los maestros y los fariseos, una interpretación que deja poco lugar a la misericordia.

Jesucristo ha venido a proclamar el Evangelio de la salvación, pero sus adversarios, lejos de dejarse convencer, buscan pretextos contra Él: «Había allí un hombre que tenía la mano paralizada. Estaban al acecho a ver si le curaba en sábado para poder acusarle» (Mc 3,1-2). Al mismo tiempo que podemos ver la acción de la gracia, constatamos la dureza del corazón de unos hombres orgullosos que creen tener la verdad de su parte. ¿Experimentaron alegría los fariseos al ver aquel pobre hombre con la salud restablecida? No, todo lo contrario, se obcecaron todavía más, hasta el punto de ir a hacer tratos con los herodianos —sus enemigos naturales— para mirar de perder a Jesús, ¡curiosa alianza!

Con su acción, Jesús libera también el sábado de las cadenas con las cuales lo habían atado los maestros de la Ley y los fariseos, y le restituye su sentido verdadero: día de comunión entre Dios y el hombre, día de liberación de la esclavitud, día de la salvación de las fuerzas del mal. Nos dice san Agustín: «Quien tiene la conciencia en paz, está tranquilo, y esta misma tranquilidad es el sábado del corazón». En Jesucristo, el sábado se abre ya al don del domingo.

Aspiraba a chef, pero perdió el olfato en un accidente: el «perfume de Dios» la sacó de la depresión

Molly Birnbaum es una conocida escritora relacionada con el ámbito de la cocina en Estados Unidos

Aspiraba a chef, pero perdió el olfato en un accidente: el «perfume de Dios» la sacó de la depresión

Molly Birnbaum es una conocida escritora relacionada con el ámbito de la cocina en Estados Unidos


Molly Birnbaum es una escritora y especialista en el mundo de la cocina seguida por millones de personas a través de sus escritos y libros sobre asuntos culinarios, especialmente en publicaciones como The New York Times, New York Post o USA Today, entre otros. Además es la responsable de America´s Test Kitchen Kids, un programa educativo para acercar a los niños a nuevos sabores, estimulando en ellos la curiosidad para probar y apreciar la buena comida.

Este no era, sin embargo, el proyecto que Molly tenía en mente para su carrera profesional sino que con ahínco se preparaba para ser una chef de talla mundial. Pero un gravísimo accidente cambió sus planes para siempre. Perdió totalmente el sentido del olfato, pero gracias a este suceso intimó mucho más con Dios, descubrió una nueva forma de vivir y experimentó importantes gracias. Ella misma lo cuenta públicamente a sus lectores

"En un momento todo cambió"
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Hay que remontarse a 2005 cuando Molly apenas tenía 20 años, aunque ya entonces se preparaba para ser chef, una profesión en la que los olores son algo esencial. Pero un día de verano mientras hacía deporte ocurrió algo. “Estaba corriendo como todas las mañanas antes de ir a las clases a las que asistía con el objetivo de convertirme en chef. Un coche me atropelló, y en un momento, todo cambió. Aunque ese día Dios no me quería con él, puso a prueba mi voluntad”, afirma esta estadounidense, tal y como recoge el semanario Credere.

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Aquel atropelló le fracturó el cráneo y destrozó sus nervios olfativos, privándola por completo de la capacidad para oler. "Perdí completamente el placer de probar los aromas de la vida, porque la funcionalidad de mi sentido del olfato había desaparecido por completo. Pero sentía un olor extraño, que no podía escapar de mi nariz. Fue como si percibiera el olor de mi cerebro, un aroma fantasma que los médicos trataron de explicar como una experiencia sensorial típica de alguien que sufre anosmia, muy similar al síndrome del miembro fantasma que afecta a los pacientes amputados".

Un sueño roto y la depresión

Desde ese momento, aquel olor desconocido la acompañó durante todas las actividades de su vida diaria. Y finalmente, Molly tuvo que dejar sus aspiraciones de ser chef y abandonar la escuela de cocina. Según cuenta, “perder el sentido del olfato fue devastador, especialmente en ese momento de mi vida. Estaba repleta de sueños y expectativas para mi futuro y sabía lo importante que era el olfato para un chef. Me di cuenta de que cómo el sentido del olfato afectaba a mi vida en todos los aspectos”.

El gran sueño de su vida se derrumbaba y cayó en una fuerte depresión. Perder el olfato le arrebataba el poder ser chef, pero también muchos detalles de su día a día como el olor a café recién hecho o el de la lluvia. “Esto desencadenó muchos miedos inconscientes en una vida que de repente se había quedado vacía. Sentí que había perdido el deseo de mirar hacia el futuro”, reconoce.

Sus recuerdos de aquellos olores que tanto había amado se iban desvaneciendo. Además, se sentía muy vulnerable porque “por ejemplo no me daba cuenta si algo se estaba quemando en mi apartamento porque no percibía el olor a quemado o si mi ropa estaba limpia”.

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El consuelo que ofrece Dios

Desesperada y con una gran depresión sólo en Dios y la fe encontró el consuelo y las fuerzas para salir adelante. Este encuentro con Dios la ayudó a perseverar y a creer con toda esperanza. Molly relata que “cuando uno sufre por su condición significa que el alma aún no está llena de Dios. No me rendí”.

Pese a no oler, y espoleada por esta renovada fe en Dios fue conociendo a científicos pero también a perfumistas. Participó en talleres de perfumes y también de cocina, pese a que su nariz no funcionaba. “Seguí sobre todo para creer firmemente”, asegura esta mujer.

"El perfume de Dios"

Dios la guiaba por un camino que todavía no lograba comprender, pero asegura que estaba “el perfume de Dios, que había decidido no abandonarme. Para mí se convirtió en mi punto de referencia”.

Y entonces un día algo volvió a cambiar en su vida. De repente, tanta perseverancia y fe se veía recompensada. Sin explicación su sentido del olfato revivió de manera extraordinaria. Se acuerda perfectamente de aquel momento: “estaba ayudando a mi madre a preparar la cena mientras cortaba una ramita de romero fresco. De repente su olor me golpeó por completo, todo pasó de manera inesperada”.


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Agradecida a Dios por esta experiencia

Desde aquel instante, su curiosidad marcaba de nuevo su vida. “La fe no me abandonó y me dio la fuerza para seguir esperando” contra toda esperanza, explica Molly. Empezó a hacer cursos, pero ahora oliendo de nuevo, e incluso fue a una escuela de perfumistas en Francia, donde fue visitada por el prestigioso neurólogo Oliver Sacks para buscar una razón científica sobre su recuperación, y para también reeducar el cerebro para percibir los olores y sobre todo saber si el retorno del olfato sería definitiva.

En su opinión, creer es respirar la fragancia de Dios con un sentido del olfato espiritual. “Esta experiencia me ha dado una renovada gratitud y admiración por Dios”, asegura Molly, que si bien no ha podido cumplir su sueño de la infancia de ser chef ha seguido muy vinculada a la cocina y sobre todo a los olores en la gastronomía, publicando de hecho varios libros de éxito.

Ahora esta conocida escritora y blogger gastronómica ha descubierto una dimensión nueva en su vida: “he vivido estos años sin perder la fe en Dios, lo que me ha permitido encontrar mi camino. Entonces, tuve el mayor regalo, redescubrí las viejas esencias y hoy, siempre estoy buscando otras nuevas. Estoy feliz de estar de vuelta para saborear los buenos y malos olores que dan valor a la vida”.

Fuente: Religión en Libertad

martes, 22 de enero de 2019

Santo Evangelio 22 de Enero 2019



Día litúrgico: Martes II del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mc 2,23-28): 

Un sábado, cruzaba Jesús por los sembrados, y sus discípulos empezaron a abrir camino arrancando espigas. Decíanle los fariseos: «Mira ¿por qué hacen en sábado lo que no es lícito?». Él les dice: «¿Nunca habéis leído lo que hizo David cuando tuvo necesidad, y él y los que le acompañaban sintieron hambre, cómo entró en la Casa de Dios, en tiempos del Sumo Sacerdote Abiatar, y comió los panes de la presencia, que sólo a los sacerdotes es lícito comer, y dio también a los que estaban con él?». Y les dijo: «El sábado ha sido instituido para el hombre y no el hombre para el sábado. De suerte que el Hijo del hombre también es señor del sábado».


«El sábado ha sido instituido para el hombre y no el hombre para el sábado»

Rev. D. Ignasi FABREGAT i Torrents 
(Terrassa, Barcelona, España)

Hoy como ayer, Jesús se las ha de tener con los fariseos, que han deformado la Ley de Moisés, quedándose en las pequeñeces y olvidándose del espíritu que la informa. Los fariseos, en efecto, acusan a los discípulos de Jesús de violar el sábado (cf. Mc 2,24). Según su casuística agobiante, arrancar espigas equivale a “segar”, y trillar significa “batir”: estas tareas del campo —y una cuarentena más que podríamos añadir— estaban prohibidas en sábado, día de descanso. Como ya sabemos, los panes de la ofrenda de los que nos habla el Evangelio, eran doce panes que se colocaban cada semana en la mesa del santuario, como un homenaje de las doce tribus de Israel a su Dios y Señor.

La actitud de Abiatar es la misma que hoy nos enseña Jesús: los preceptos de la Ley que tienen menos importancia han de ceder ante los mayores; un precepto ceremonial debe ceder ante un precepto de ley natural; el precepto del reposo del sábado no está, pues, por encima de las elementales necesidades de subsistencia. El Concilio Vaticano II, inspirándose en la perícopa que comentamos, y para subrayar que la persona ha de estar por encima de las cuestiones económicas y sociales, dice: «El orden social y su progresivo desarrollo se han de subordinar en todo momento al bien de la persona, porque el orden de las cosas se ha de someter al orden de las personas, y no al revés. El mismo Señor lo advirtió cuando dijo que el sábado había sido hecho para el hombre, y no el hombre para el sábado (cf. Mc 2,27)».

San Agustín nos dice: «Ama y haz lo que quieras». ¿Lo hemos entendido bien, o todavía la obsesión por aquello que es secundario ahoga el amor que hay que poner en todo lo que hacemos? Trabajar, perdonar, corregir, ir a misa los domingos, cuidar a los enfermos, cumplir los mandamientos..., ¿lo hacemos porque toca o por amor de Dios? Ojalá que estas consideraciones nos ayuden a vivificar todas nuestras obras con el amor que el Señor ha puesto en nuestros corazones, precisamente para que le podamos amar a Él.

lunes, 21 de enero de 2019

Santo Evangelio 21 de Enero 2019



Día litúrgico: Lunes II del tiempo ordinario

Santoral 21 de Enero: San Fructuoso, obispo y mártir, y santos Augurio y Eulogio, diáconos y mártires



Texto del Evangelio (Mc 2,18-22): 

Como los discípulos de Juan y los fariseos estaban ayunando, vienen y le dicen a Jesús: «¿Por qué mientras los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos ayunan, tus discípulos no ayunan?». Jesús les dijo: «¿Pueden acaso ayunar los invitados a la boda mientras el novio está con ellos? Mientras tengan consigo al novio no pueden ayunar. Días vendrán en que les será arrebatado el novio; entonces ayunarán, en aquel día. 

»Nadie cose un remiendo de paño sin tundir en un vestido viejo, pues de otro modo, lo añadido tira de él, el paño nuevo del viejo, y se produce un desgarrón peor. Nadie echa tampoco vino nuevo en pellejos viejos; de otro modo, el vino reventaría los pellejos y se echaría a perder tanto el vino como los pellejos: sino que el vino nuevo se echa en pellejos nuevos».


«¿Pueden acaso ayunar los invitados a la boda mientras el novio está con ellos?»

Rev. D. Joaquim VILLANUEVA i Poll 
(Barcelona, España)

Hoy comprobamos cómo los judíos, además del ayuno prescrito para el Día de la Expiación (cf. Lev 16,29-34) observaban muchos otros ayunos, tanto públicos como privados. Eran expresión de duelo, de penitencia, de purificación, de preparación para una fiesta o una misión, de petición de gracia a Dios, etc. Los judíos piadosos apreciaban el ayuno como un acto propio de la virtud de la religión y muy grato a Dios: el que ayuna se dirige a Dios en actitud de humildad, le pide perdón privándose de aquellas cosas que, satisfaciéndole, le hubieran apartado de Él. 

Que Jesús no inculque esta práctica a sus discípulos y a los que le escuchan, sorprende a los discípulos de Juan y a los fariseos. Piensan que es una omisión importante en sus enseñanzas. Y Jesús les da una razón fundamental: «¿Pueden acaso ayunar los invitados a la boda mientras el novio está con ellos?» (Mc 2,19). El esposo, según la expresión de los profetas de Israel, indica al mismo Dios, y es manifestación del amor divino hacia los hombres (Israel es la esposa, no siempre fiel, objeto del amor fiel del esposo, Yahvé). Es decir, Jesús se equipara a Yahvé. Está aquí declarando su divinidad: llama a sus discípulos «los amigos del esposo», los que están con Él, y así no necesitan ayunar porque no están separados de Él.

La Iglesia ha permanecido fiel a esta enseñanza que, viniendo de los profetas e incluso siendo una práctica natural y espontánea en muchas religiones, Jesucristo la confirma y le da un sentido nuevo: ayuna en el desierto como preparación a su vida pública, nos dice que la oración se fortalece con el ayuno, etc. 

Entre los que escuchaban al Señor, la mayoría serían pobres y sabrían de remiendos en vestidos; habría vendimiadores que sabrían lo que ocurre cuando el vino nuevo se echa en odres viejos. Les recuerda Jesús que han de recibir su mensaje con espíritu nuevo, que rompa el conformismo y la rutina de las almas avejentadas, que lo que Él propone no es una interpretación más de la Ley, sino una vida nueva.

«Ya nada era como antes»: tras ir a Medjugorje dejó las altas finanzas y ofreció su talento a Dios

Federica, al volante en uno de los viajes a Medjugorje que ha realizado en estos años

Federica Picchi creó una productora y distribuidora de cine católico

«Ya nada era como antes»: tras ir a Medjugorje dejó las altas finanzas y ofreció su talento a Dios

Federica, al volante en uno de los viajes a Medjugorje que ha realizado en estos años


Federica Picchi es una mujer formada, independiente y con una larga trayectoria profesional con gran éxito que la llevó a pasar por grandes compañías de la City de Londres. Sin embargo, una serie de acontecimientos en su vida como la enfermedad de su madre acabaron llevándola de peregrinación a Medjugorje, desde la cual su vida ya nunca fue la misma.

Esta italiana fundó en 2010 una productora y distribuidora de cine católico llamada Dominus Production, y así promover una cultura católica rica en valores, justo lo contrario a lo que ella veía en televisión.

“Es una locura”

Para ello dejó atrás una vida de éxito, a pesar de que se enfrentaba a un futuro incierto y con pocas posibilidades de éxito. “Cuando le conté a mi marido Emmanuele sobre el proyecto de crear Dominus reaccionó de esta manera: ‘Es una locura, cerrarás pronto’. Hoy es uno de mis seguidores más apasionados”, cuenta en una entrevista en Famiglia Cristiana.



Federica, junto a su marido Emmanuele, quien al principio no creía en el éxito de la productora y distribuidora


Esta empresaria casada y sin hijos, aunque no por propia voluntad, asegura que “el mayor engaño de hoy es la mujer que sacrifica su vida completamente por el trabajo.La mujer tiene una gran misión en la sociedad: la familia y el cuidado de los hijos.

Federica estudio en la prestigiosa Universidad Bocconi en Milán y gracias a una beca estuvo en la Universidad de Georgetown de Washington. Pronto empezó a dedicarse con éxito al mundo de las altas finanzas y tras pasar por varios países acabó en Londres. “Trabajé en IBM, luego en la consultoría estratégica y luego en las finanzas internacionales (JP Morgan y Standard Bank. Durante años me dediqué totalmente al trabajo, sin vida privada. Además, viajaba mucho al extranjero y disfrutaba de un gran salario”, explica.

Contribuir al bien de la sociedad

Todos los ahorros de este tiempo los acabó invirtiendo años más tardes en esta productora católica, tras experimentar un total cambio de mentalidad. “Hoy concibo mi profesión de una manera diferente: no sólo una oportunidad para la realización personal sino como una contribución al bien de la sociedad”, afirma.

Pese a provenir de una familia de fe, Federica vivió su juventud ajena a Dios. Afirma en la entrevista que “la fe no fue para mí una experiencia viva de Cristo. Al contrario: durante años viví con gran sufrimiento en mi corazón. Siempre he sido una perfeccionista y he vivido presionada por un clima interior de competitividad. Sentía una sed insaciable en mi alma, pero estaba buscando la satisfacción en metas equivocadas”.

Su inolvidable experiencia en Medjugorje

Fue entonces cuando casi por casualidad acabó en Medjugorje en el año nuevo 2004-2005 tras ser invitada por un amigo. “Debería haberlo pasado en Sankt Moritz (una conocida estación de esquí), pero mi madre tuvo un tumor ese año, unas semanas antes de Navidad. Por primera vez toqué el problema clave del hombre, es decir, su limitación. Después de darme cuenta de que no había un mundo médico capaz de cambiar la situación decidí aceptar esta singular invitación. Nos unimos in extremis en un mini-grupo que partía en autobús desde Parma. No conocíamos a nadie”, recuerda.

En esta pequeña aldea bosnia, Federica asegura que “viví el año nuevo más hermoso de mi vida y respiré una paz que no había sentido desde que era niña. Percibí claramente que confiar en alguien que realmente te ama te brinda una auténtica y profunda serenidad. Durante la misa de Año Nuevo en el momento de la consagración sentí un fuerte calor. Me puse a llorar pero no fui a tomar la Comunión porque en ese momento me di cuente de que hasta ese momento nunca había sido realmente creyente”.

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Federica, junto a una amiga en una de sus peregrinaciones a Medjugorje

Estando todavía en Medjugorje hubo un pequeño detalle que le llamó poderosamente la atención. A su lado había un grupo de jóvenes católicos polacos, que “llevaban en sus rostros una alegría indescriptible. Mirando sus ojos entendí que algo estaba mal en mí. Pensé que lo tenía todo, incluso me acababa de comprar un maravilloso apartamento en el centro de Londres, pero de repente me di cuenta de que no tenía nada: me faltaba la fuente que daba la alegría a aquellas personas”.

“Ya nada era como antes”

De regreso a Londres siguió trabajando en un banco de negocios. Pero había un problema –afirma Federica- “ya nada era como antes”. Ese viaje la había “despertado de su hibernación” así que comenzó a ir a la iglesia, y se fue acercando a distintos grupos católicos.

“Conocí la rama femenina del Opus Dei, a la que admiro por valorar el llamado a la santidad en la profesión; al mismo tiempo probé el movimiento de Renovación en el Espíritu, además asistí a algunos grupos de estudio de los escritos de Don Giussani, tanto en Londres como en Italia… Continué experimentando la variedad y la riqueza de los carismas presentes en la Iglesia. Me gusta ver las diferentes asociaciones católicas como un gran ramo de flores ofrecidas a Dios, cada una con su identidad, su color y su perfume”.

Mientras vivía todo esto en su corazón, su madre estaba en la fase terminal de la enfermedad, y además su padre había muerto pocos meses antes, por lo que decidió regresar a Italia. Ya en su país viendo un día la televisión empezó a hacer zapping y descubrió que los programas de entretenimiento eran todos malos y poco recomendables. “Disgustada por la banalidad de los contenidos, pensé: ‘¡Estamos envenenando a nuestros jóvenes!’ Debemos hacer algo. Y así fue como pensé crear Dominus”, sentencia.

Cuando finalmente creó la productora en 2010 nadie apostaba a que saliera adelante. Cristiada, la película sobre la guerra cristera, fue la primera película que distribuyó Federica en Italia. Cuenta que cuando se puso en contacto con el director de programación de Uci Cinemas sólo querían darle la sala más pequeña, pues la auguraban un fracaso estrepitoso. Sin embargo, en su primer día de estreno en Milán tuvo más de 1.500 espectadores, y finalmente logró reunir a más de 50.000.

Publicado originariamente en Cari Filii News

Fuente: Religión en Libertad