sábado, 25 de mayo de 2024

Santo Evangelio 25 de Mayo 2024



 Texto del Evangelio (Mc 10,13-16):

 En aquel tiempo, algunos presentaban a Jesús unos niños para que los tocara; pero los discípulos les reñían. Mas Jesús, al ver esto, se enfadó y les dijo: «Dejad que los niños vengan a mí, no se lo impidáis, porque de los que son como éstos es el Reino de Dios. Yo os aseguro: el que no reciba el Reino de Dios como niño, no entrará en él». Y abrazaba a los niños, y los bendecía poniendo las manos sobre ellos.



«Dejad que los niños vengan a mí»


Rev. D. Josep Lluís SOCÍAS i Bruguera

(Badalona, Barcelona, España)

Hoy, los niños son noticia. Más que nunca, los niños tienen mucho que decir, a pesar de que la palabra “niño” significa “el que no habla”. Lo vemos en los medios tecnológicos: ellos son capaces de ponerlos en marcha, de usarlos e, incluso, de enseñar a los adultos su correcta utilización. Ya decía un articulista que, «a pesar de que los niños no hablan, no es signo de que no piensen».

En el fragmento del Evangelio de Marcos encontramos varias consideraciones. «Algunos presentaban a Jesús unos niños para que los tocara; pero los discípulos les reñían» (Mc 10,13). Pero el Señor, a quien en el Evangelio leído en los últimos días le hemos visto hacerse todo para todos, con mayor motivo se hace con los niños. Así, «al ver esto, se enfadó y les dijo: ‘No se lo impidáis, porque de los que son como éstos es el Reino de Dios’» (Mc 10,14).

La caridad es ordenada: comienza por el más necesitado. ¿Quién hay, pues, más necesitado, más “pobre”, que un niño? Todo el mundo tiene derecho a acercarse a Jesús; el niño es uno de los primeros que ha de gozar de este derecho: «Dejad que los niños vengan a mí» (Mc 10,14).

Pero notemos que, al acoger a los más necesitados, los primeros beneficiados somos nosotros mismos. Por esto, el Maestro advierte: «Yo os aseguro: el que no reciba el Reino de Dios como niño, no entrará en él» (Mc 10,15). Y, correspondiendo al talante sencillo y abierto de los niños, Él los «abrazaba (...), y los bendecía poniendo las manos sobre ellos» (Mc 10,16).

Hay que aprender el arte de acoger el Reino de Dios. Quien es como un niño —como los antiguos “pobres de Yahvé”— percibe fácilmente que todo es don, todo es una gracia. Y, para “recibir” el favor de Dios, escuchar y contemplar con “silencio receptivo”. Según san Ignacio de Antioquía, «vale más callar y ser, que hablar y no ser (...). Aquel que posee la palabra de Jesús puede también, de verdad, escuchar el silencio de Jesús».


Julia era una chica protestante, pero leyó «La Canción de Bernadette» y con María su vida cambió



 Julia era una chica protestante, pero leyó «La Canción de Bernadette» y con María su vida cambió

La hermana Julia Mary, religiosa paulina, cuenta su historia de vocación... cuando aún era una adolescente protestante

Julia Mary Darrenkamp, de las Hijas de San Pablo, o Paulinas, religiosas conocidas en muchos países por sus librerías, ha contado en CHNetwork cómo ella ya se planteaba una vocación de monja incluso antes de ser católica, siendo una adolescente de familia protestante. Tanto su historia de vocación como su conversión nació con un libro mariano pero de autor judío: La canción de Bernadette.

Una familia protestante devota

Darrenkamp se educó en Estados Unidos en una familia protestante, que combinaba varias iglesias (metodistas y baptistas) e iban a la iglesia los domingos. Vivía en Lancaster, Pensilvania, en la región que llaman "el país amish". "Yo también era una apasionada de los libros", recuerda. Se había bautizado con 12 años en su iglesia baptista y le habían dado un libro con enseñanzas religiosas del famoso predicador Billy Graham, y todo eso le parecía magnífico.

"Dos meses después me encontré con un libro llamado La Canción de Bernadette", explica. "Yo nunca había leído la vida de un santo, no conocía a la Virgen María, excepto por la Navidad, y eso fue adictivo para mí".

La canción de Bernadette cuenta la historia de las apariciones de la Virgen en Lourdes a Santa Bernadette, que cuando sucedieron los hechos tenía 14 años, poco más que la joven Julia que lo leía con avidez.



Julia Mary con 14 años, en 1972, el día de su Primera Comunión, cuando plenamente entró en la Iglesia Católica


Como libro religioso, tiene un origen peculiar. Es una novela que escribió en 1941, en plena guerra mundial, Franz Werfel, un escritor austriaco-checo judío. Werfel se educó en un colegio católico y tuvo una institutriz católica. Siempre le interesó el catolicismo, así como otras tradiciones religiosas.

Werfel escapó de los nazis por muy poco y durante 5 semanas se escondió con su esposa en Lourdes. Los religiosos del santuario los escondieron y ayudaron con amabilidad. Él hizo voto de que escribiría sobre el lugar y, una vez en Estados Unidos, escribió La canción de Bernadette. En 1943 se rodó la película con el mismo título, basada en el libro. Apenas hacía diez años que Pío IX había canonizado a Bernadette. La película consiguió los Oscar de 1943 a Mejor Actriz (Jennifer Jones), Mejor Fotografía, Mejor Decoración y Mejor Banda Sonora Dramática (Alfred Newman).




Mary con una imagen de la Virgen de Lourdes y de La Canción de Bernadette en su librería de las paulinas

La hermana Julia Mary con una imagen de la Virgen de Lourdes y de La Canción de Bernadette en su librería de las paulinas.

A la librería paulina, a por vidas de santos

El libro impresionó a la muchacha. Fue a la biblioteca pública y pronto leyó sus pocos libros sobre santos. Después, con una amiga, fue a una librería de las religiosas paulinas y empezaron a hacer una pila de novelas sobre santos. Una de las religiosas allí vio a las dos niñas de 13 años acumulando libros devotos y les preguntó:

- ¿Habéis pensado alguna vez en haceros religiosas?

- No lo he pensado, la verdad, pero hay que ser católica para eso, ¿no? Yo soy protestante -respondió ella.

La religiosa entonces le trajo un libro, un catecismo con datos especialmente interesantes para protestantes. "Este libro te explicará muchas cosas", le dijo.

En la hora que duró el viaje de vuelta a casa, la visión religiosa de las niñas cambió, con tan solo mirar el libro por encima. Tenía la clásica lista de denominaciones y comunidades protestantes, cada una con el nombre de su fundador y la fecha de su origen (Lutero en el s.XVI, Wesley para los metodistas, etc...) pero el fundador de los católicos era el mismo Jesucristo. "Si Jesucristo fundó la Iglesia Católica, ¿qué estamos haciendo en otra iglesia?", le planteó a su amiga. Y estaba también la lista de Papas, desde San Pedro, "que conocíamos por la Biblia" hasta Pablo VI. "Tienen una línea de sucesión ininterrumpida, y dije: 'ninguna otra iglesia puede afirmar eso'".

Una vez en casa, se volcó en leer todas esas vidas de santos, que la transportaron a la Iglesia Católica a través de sus mejores representantes.

"Papá, ¿puedo hacerme católica?"

"Le pregunté a mi papá si podía hacerme católica", recuerda. "Él dijo que no. 'No, conociéndote no te bastará, lo siguiente será decirme que quieres ser monja'", recuerda ella entre risas. "Dudé si decirle algo a papá, porque era exactamente lo que estaba pensando tras leer todos esos libros".

Entonces sucedió algo que nadie se esperaba: la abuela, que nunca había sido religiosa, declaró que ahora era católica y que iba a misa, y propuso que la niña la acompañara. ¡Fue una sorpresa para toda la familia!

La madre de Julia Mary se había educado sin religión; su propia madre, la abuela de Julia Mary, nunca había tenido interés en el tema. Pero ahora resultaba que recientemente ella había aceptado un trabajo como señora de la limpieza en la parroquia católica, el párroco le había causado buena impresión y había empezado a formarse en la fe sin decírselo a nadie de la familia. Y ahora se declaraba católica.

"Mi madre, impresionada, me dejó ir a misa con mi abuela, que llevaba menos de un año de católica y murió dos semanas antes de mi primera comunión. Ella pudo verme asentada en el camino de la fe, y creo que es una gracia que muriera con fe", recuerda.

Sus padres le dijeron que esperara cinco años, a tener 18, para hacerse católica. Le pareció "perder cinco años" cuando "yo ya sabía lo que quería hacer". Examinó distintas congregaciones, pero ella pronto se convenció de que tenía vocación religiosa y que debía entrar en las Hijas de San Pablo. A ella le habían ayudado dándole vidas de santos, y ella también quería evangelizar con libros, música y comunicación.

Es difícil explicar la vocación

En otro vídeo, Julia Mary da más detalles de su experiencia vocacional, peculiar al provenir de una familia donde "todos son protestantes y no tienen ni idea de lo estoy haciendo".

"A veces me decían: 'no entiendo por qué querrías tirar tu vida por la borda'. Y yo respondía: 'pues tengo la misma pregunta sobre ti y fulano de tal, con el que te casaste'". Pero la vocación es saber que estás llamado a estar ahí, con ese cónyuge, o en esa congregación.


La hermana Julia Mary con su amiga la Madre OLga en un encuentro de religiosas de distintas congregaciones por la Candelaria en Washington

La hermana Julia Mary con su amiga la Madre Olga en un encuentro de religiosas de distintas congregaciones por la Candelaria en Washington.

"Yo no decidí simplemente que voy a ser monja. En realidad, oré y oré, todas esas avemarías. Dije: 'no quiero desperdiciar mi vida, por favor, Madre Bendita, pídele a Jesús que me diga qué quiere que haga. Y me quedó bastante claro, pero explicarlo sería difícil, como pedirle a alguien que explique por qué se casó con tal señor en vez de con cualquiera de otros doce". Cuando un enamorado dice "es que hubo una conexión entre nosotros", Julia Mary dice que puede aplicar eso mismo a Dios.

Pero admite que "una vocación es realmente difícil de explicar incluso en familias católicas, y mucho más en familias protestantes". En su experiencia, lo que quieren los parientes es asegurarse que su ser querido se lo ha pensado en serio, y va en serio. A ella le recordaron que de niña había dicho que quería ser "bailarina rusa", ¿era la vocación algo así de fantasioso?

Una religiosa le dijo:

- La vida religiosa es escatológica...

- ¿Que es qué? - respondió ella, aún joven y en discernimiento.

- Significa que estamos enfocados hacia el objetivo final. Has de representarte tu vida, cómo se supone que debe ser, como ha de ser tu relación con Dios...

Para ella, la vocación incluye pensar si te vas a sentir cómodo y a gusto con Jesús en tu vida, si lo puedes imaginar y vivir. "Tus parientes necesitan saber que sabes que Jesús quiere esa relación cercana", detalla.

Fuente: Religión en Libertad

viernes, 24 de mayo de 2024

Santo Evangelio 24 de Mayo 2024



 Texto del Evangelio (Mc 10,1-12):

 En aquel tiempo, Jesús, levantándose de allí, va a la región de Judea, y al otro lado del Jordán, y de nuevo vino la gente donde Él y, como acostumbraba, les enseñaba. Se acercaron unos fariseos que, para ponerle a prueba, preguntaban: «¿Puede el marido repudiar a la mujer?». Él les respondió: «¿Qué os prescribió Moisés?». Ellos le dijeron: «Moisés permitió escribir el acta de divorcio y repudiarla». Jesús les dijo: «Teniendo en cuenta la dureza de vuestro corazón escribió para vosotros este precepto. Pero desde el comienzo de la creación, El los hizo varón y hembra. Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y los dos se harán una sola carne. De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Pues bien, lo que Dios unió, no lo separe el hombre».

Y ya en casa, los discípulos le volvían a preguntar sobre esto. Él les dijo: «Quien repudie a su mujer y se case con otra, comete adulterio contra aquélla; y si ella repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio».



«Como acostumbraba, les enseñaba»


Rev. D. Miquel VENQUE i To

(Solsona, Lleida, España)

Hoy, Señor, quisiera hacer un rato de oración para agradecerte tu enseñanza. Tú enseñabas con autoridad y lo hacías siempre que te dejábamos, aprovechabas todas las ocasiones: ¡claro!, lo entiendo, Señor, tu misión básica era transmitir la Palabra del Padre. Y lo hiciste.

—Hoy, “colgado” en Internet te digo: Háblame, que quiero hacer un rato de oración como fiel discípulo. Primero, quisiera pedirte capacidad para aprender lo que enseñas y, segundo, saber enseñarlo. Reconozco que es muy fácil caer en el error de hacerte decir cosas que Tú no has dicho y, con osadía malévola, intento que Tú digas aquello que a mí me gusta. Reconozco que quizá soy más duro de corazón que aquellos oyentes.

—Yo conozco tu Evangelio, el Magisterio de la Iglesia, el Catecismo, y recuerdo aquellas palabras del Papa san Juan Pablo II en la Carta a las Familias: «El proyecto del utilitarismo asentado en una libertad orientada según el sentido individualista, es decir, una libertad vacía de responsabilidad, es el constitutivo de la antítesis del amor». Señor, rompe mi corazón deseoso de felicidad utilitarista y hazme entrar dentro de tu verdad divina, que tanto necesito.

—En este lugar de mirada, como desde la cima de la cordillera, comprendo que Tú digas que el amor matrimonial es definitivo, que el adulterio —además de ser pecado como toda ofensa grave hecha a ti, que eres el Señor de la Vida y del Amor— es un camino errado hacia la felicidad: «Quien repudie a su mujer y se case con otra, comete adulterio contra aquélla» (Mc 10,11).

—Recuerdo a un joven que decía: «Padre, el pecado promete mucho, no da nada y lo roba todo». Que te entienda, buen Jesús, y que lo sepa explicar: Aquello que Tú has unido, el hombre no lo puede separar (cf. Mc 10,9). Fuera de aquí, fuera de tus caminos, no encontraré la auténtica felicidad. ¡Jesús, enséñame de nuevo!

Gracias, Jesús, soy duro de corazón, pero sé que tienes razón.

jueves, 23 de mayo de 2024

Santo Evangelio 23 de Mayo 2024



 Texto del Evangelio (Mc 9,41-50):

 En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Todo aquel que os dé de beber un vaso de agua por el hecho de que sois de Cristo, os aseguro que no perderá su recompensa. Y al que escandalice a uno de estos pequeños que creen, mejor le es que le pongan al cuello una de esas piedras de molino que mueven los asnos y que le echen al mar. Y si tu mano te es ocasión de pecado, córtatela. Más vale que entres manco en la Vida que, con las dos manos, ir a la gehenna, al fuego que no se apaga. Y si tu pie te es ocasión de pecado, córtatelo. Más vale que entres cojo en la Vida que, con los dos pies, ser arrojado a la gehenna. Y si tu ojo te es ocasión de pecado, sácatelo. Más vale que entres con un solo ojo en el Reino de Dios que, con los dos ojos, ser arrojado a la gehenna, donde su gusano no muere y el fuego no se apaga; pues todos han de ser salados con fuego. Buena es la sal; mas si la sal se vuelve insípida, ¿con qué la sazonaréis? Tened sal en vosotros y tened paz unos con otros».



«Todo aquel que os dé de beber un vaso de agua por el hecho de que sois de Cristo, os aseguro que no perderá su recompensa»


Rev. D. Xavier PARÉS i Saltor

(La Seu d'Urgell, Lleida, España)

Hoy, el Evangelio proclamado se hace un poco difícil de entender debido a la dureza de las palabras de Jesús: «Si tu mano te es ocasión de pecado, córtatela (...). Si tu ojo te es ocasión de pecado, sácatelo» (Mc 9,43.47). Es que Jesús es muy exigente con aquellos que somos sus seguidores. Sencillamente, Jesús nos quiere decir que hemos de saber renunciar a las cosas que nos hacen daño, aunque sean cosas que nos gusten mucho, pero que pueden ser motivo de pecado y de vicio. San Gregorio dejará escrito «que no hemos de desear las cosas que sólo satisfacen las necesidades materiales y pecaminosas». Jesús exige radicalidad. En otro lugar del Evangelio también dice: «El que quiera ganar la vida, la perderá, pero el que la pierda por Mí, la ganará» (Mt 10,39).

Por otro lado, esta exigencia de Jesús quiere ser una exigencia de amor y de crecimiento. No quedaremos sin su recompensa. Lo que dará sentido a nuestras cosas ha de ser siempre el amor: hemos de llegar a saber dar un vaso de agua a quien lo necesita, y no por ningún interés personal, sino por amor. Tenemos que descubrir a Jesucristo en los más necesitados y pobres. Jesús sólo denuncia severamente y condena a los que hacen el mal y escandalizan, a los que alejan a los más pequeños del bien y de la gracia de Dios.

Finalmente, todos hemos de pasar la prueba de fuego. Es el fuego de la caridad y del amor que nos purifica de nuestros pecados, para poder ser la sal que da el buen gusto del amor, del servicio y de la caridad. En la oración y en la Eucaristía es donde los cristianos encontramos la fuerza de la fe y del buen gusto de la sal de Cristo. ¡No quedaremos sin recompensa!


El camino de Ignacio Echeverría hasta ser «el héroe del monopatín»: «Su meta siempre fue el Cielo»

  


El camino de Ignacio Echeverría hasta ser «el héroe del monopatín»: «Su meta siempre fue el Cielo»

Ignacio Echeverría, el héroe del monopatín. 

El pasado sábado se clausuró la gira del musical Skate Hero, relato de las últimas 24 horas de Ignacio Echeverría, el héroe del monopatín.

A casi tres años de su estreno en junio de 2021, la gira de Skate Hero regresó este sábado a su alma mater en Las Rozas para su última representación. El musical ha llevado a más de 30.000 personas en España y Reino Unido las últimas horas de vida de Ignacio Echeverría, cuando el 3 de junio de 2017 se enfrentó con su skate a los islamistas que atentaron en el Borough Market de Londres, salvando la vida de una joven francesa y otros peatones y perdiendo la suya tras ser acuchillado.

El acto de altruismo hizo que Echeverría fuese conocido desde entonces como "el héroe del monopatín". Cerca de cumplirse siete años de la tragedia, Palabra ha publicado la primera biografía autorizada de Ignacio Echevarría. El héroe del monopatín, escrita por la editora Julia Moreno y el director del musical Skate Hero, Javier Segura.

En poco menos de 150 páginas, Moreno y Segura completan la primera biografía autorizada de Echeverría, que dividen en su infancia, juventud y adultez y concluyen con una cuarta parte titulada Eternidad, en referencia a un legado que ha supuesto la apertura de su causa de canonización.

La meta, ir al Cielo

Una causa que, como muestra el libro, no solo se fundamenta en las circunstancias de una muerte que Moreno define como "el mayor acto de amor de Echeverría", sino también en una práctica cotidiana de la virtud y una meta que "Ignacio siempre buscó": ir al Cielo.

La fe de Ignacio se forjaría desde su nacimiento y educación en el matrimonio católico de Joaquín y Ana, siendo además sobrino nieto del obispo y misionero Antonio Hornedo.



Puedes obtener la primera biografía autorizada de Ignacio Echeverría en Palabra.

Si hay una virtud en Ignacio que destacan los biógrafos por encima de cualquier otra, esa es la de "no mostrarse impasible ante la injusticia". Hizo gala de ello en numerosas ocasiones y desde muy temprana edad "fue capaz de distinguir lo que estaba bien y lo que no. No entendía el silencio ante un agravio y siempre fue voz para que las quejas de otros no quedarán impunes. Sus convicciones se tornaron tan férreas que el ser fiel a sí mismo, en ocasiones, le hacía ser políticamente incorrecto. Pero él solo quería llevar la verdad por delante".

Ignacio Echevarría. El héroe del monopatín. 

Puedes obtener un ejemplar de Ignacio Echevarría. El héroe del monopatín en Ediciones Palabra. 

Precisamente la búsqueda de la justicia supuso en no pocas ocasiones que Ignacio hallase lo contrario, como fue tener que repetir una asignatura y alargar un año sus estudios en La Sorbona por recriminar a su profesora que adoctrinase en el aula. Aunque nada pudo impedir su determinación de graduarse, el esfuerzo, la soledad y la angustia por los estudios le harían adelgazar tanto que quedó plagado de estrías. En 2001 se terminó graduando en Derecho Hispano-Francés.

La fe, muy por encima de la fiesta

Echeverría no era un "bicho raro". Sus amigos cuentan que de joven lo pasaba de noche como él mejor, pero en ningún momento eso le llevó a descuidar sus responsabilidades o convicciones, ya fuese cuidando a familiares que lo necesitaban, echando una mano en la barra o anteponiendo la amistad o su fe al ambiente, como cuando le invitaron a celebrar Halloween y respondió "torciendo el gesto, pues no le parecía apropiado ni ético". Lo cierto, dice el libro, "es que por sus creencias no le gustaba celebrar esta fiesta".

Siempre tuvo las reglas claras

También pervive el recuerdo modélico de Ignacio en su vivencia de la castidad y aunque no faltaron chicas interesadas en él, nunca estuvo dispuesto "a establecer una relación saltándose pasos. Ignacio, relatan los testimonios recabados por Moreno y Segura, "siempre vivió teniendo claras las reglas y su unión con una mujer pasaba exclusivamente por el matrimonio".

Lejos de dejarlo a la teoría, se describen varios casos de cómo alguna chica que le gustaba se le insinuaba al punto de que, tras haber bebido, le decía: "Hoy es el día que me acuesto con Ignacio". La respuesta de este cuando su padre le preguntaba era firme: "Por supuesto que no. Yo no me puedo acostar con una mujer por las buenas, aunque me guste, no es la forma de empezar una relación".

La justicia, antes que una prometedora carrera

La búsqueda de justicia que comenzó a mostrarse en su infancia le persiguió hasta la edad adulta, con consecuencias "nefastas" en lo laboral. Muestra de ello fue cuando, ya inmerso en el sector de la banca, fue inflexible a la hora de dar vía libre a operaciones de dudosa moralidad y que se encontraban en el límite del delito. "Tú eres el director, dale paso a lo que quieras", le decía a su jefe cuando este le  advertía sobre su continuidad laboral. Por ese motivo perdió varios empleos y un futuro prometedor. 

Oración y skate en Las Rozas de Madrid



Si hay una imagen que define a Echeverría es la de su característico ollie sobre el skate. También cuando se entregaba a este hobbie buscaba la justicia. Como cuando la policía requisó su tabla y las de sus amigos por patinar en la calle al no disponer de skate park. En lugar de resignarse, acabó yendo a la casa del alcalde de Las Rozas y entablando una auténtica negociación que concluyó con todos los skates devueltos y la creación del skatepark -más tarde rebautizado- Ignacio Echeverría.

Aunque el entorno skate nunca fue predominantemente cristiano, Echeverría supo mantenerse fiel a sus convicciones y su fe. 

Pero había algo que para el héroe del monopatín estaba por encima del skatepark de Las Rozas. La parroquia de San Miguel fue durante buena parte de su vida la iglesia que le vio crecer, donde recibió la catequesis, la confirmación y donde aprendería de la formación que impartía su madre catequista para imitarla años después, en Londres.

"Siempre intentaba perfeccionarse desde la fe"

Los autores del libro atestiguan que Ignacio siempre llevó una vida consecuente con su fe. Para él, ir a misa cada domingo "solo o acompañado era una prioridad",  y las fiestas o viajes no eran obstáculo para que a primera hora se despertase a ir a misa de la mañana. Aunque sorprendidos en ocasiones, "sus amigos comprendieron que la Iglesia era su casa y respetaban el compromiso que mantenía con ella, tanto espiritual como económicamente".

"Él siempre intentaba perfeccionarse a través de la fe. La cruz era parte de su vida y una de las que llevaba a su espalda eran las numerosas discusiones que mantenía con su padre sobre la Iglesia. `Una cosa es este obispo y otra es la Iglesia, y los estas mezclando´, le decía.

También la formación cristiana era determinante en su vida. Como asistente a las reuniones y catequesis de Acción Católica en San Miguel de Las Rozas, no dejó de ir  un solo lunes hasta que marchó a Londres, estudiando el magisterio y doctrina de la Iglesia para poder transmitirlo.

En defensa del débil, hasta dar la vida

Contratado por el prestigioso banco HSBC, el sábado 3 de junio de 2017 llevaba un año y cuatro meses trabajando en Londres. Hacía buen día y había salido a patinar antes de ir a cenar con su hermana. De camino, sobre las diez de la noche, se sorprendió yendo en sentido contrario a una multitud que corría despavorida.

Cuando llegó a la escena del atentado islamista, había dos policías heridos y una mujer siendo apuñalada. Lo que sucedió después es historia que relata El héroe del monopatín:

"Con su monopatín como única arma, se lanzó hacia los terroristas y consiguió hacer frente a los dos primeros que le salieron al paso, golpeándolos en la cabeza y posteriormente a un tercero, que también se incorporaba. Aprovechando su superioridad numérica, lo rodearon, pero se defendía con bravura de todos ellos con su tabla, hasta que en uno de los ataques, Ignacio notó el frío del filo de un cuchillo entrando por su cuerpo. Aprovecharon para  arrojarlo al suelo, donde recibió una nueva puñalada. Herido de muerte, empleó sus últimas fuerzas en defenderse con su monopatín, su fiel compañero".

Ignacio Echeverría. 



`La Iglesia era su casa´ y su meta, `ir al Cielo´, dicen los autores de El héroe del monopatín.

Ejemplo de quien da la vida

El último capítulo, La eternidad, cuenta que días más tarde, con su cuerpo ya en España y durante el entierro, el ataúd albergó numerosas medallas de reconocimiento a su actitud heroica. "Pero la medalla de su madre, la medalla de la Madre, es prenda de eternidad. En ella, como un epitafio a la vez que una premonición, aparecen simplemente tres palabras: `Vámonos al Cielo´".

Los meses y años que siguieron a su asesinato acogieron campañas de conmemoración y homenaje, su historia y silueta protagonizó los espacios en grandes medios de comunicación, programas e influencers, viñetas y documentales, libros, musicales como Skate Hero e incluso marcas de ropa. Considerado modélico para los jóvenes de hoy, El héroe del monopatín concluye con una pregunta que orienta el estado de su causa , "¿el santo del monopatín?", y finaliza con una comparación: "Era un ejemplo de alguien que da la vida por los demás, como lo hizo el propio Jesucristo".

Fuente: Religión en Libertad

miércoles, 22 de mayo de 2024

Santo Evangelio 22 de Mayo 2024



 Texto del Evangelio (Mc 9,38-40):

 En aquel tiempo, Juan dijo a Jesús: «Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre y no viene con nosotros y tratamos de impedírselo porque no venía con nosotros». Pero Jesús dijo: «No se lo impidáis, pues no hay nadie que obre un milagro invocando mi nombre y que luego sea capaz de hablar mal de mí. Pues el que no está contra nosotros, está por nosotros».



«El que no está contra nosotros, está por nosotros»


Rev. D. David CODINA i Pérez

(Puigcerdà, Gerona, España)

Hoy escuchamos una recriminación al apóstol Juan, que ve a gente obrar el bien en el nombre de Cristo sin formar parte del grupo de sus discípulos: «Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre y tratamos de impedírselo porque no viene con nosotros» (Mc 9,38). Jesús nos da la mirada adecuada que hemos de tener ante estas personas: acogerlas y ensanchar nuestras miras, con humildad respecto a nosotros mismos, compartiendo siempre un mismo nexo de comunión, una misma fe, una misma orientación, es decir, caminar juntos hacia la perfección del amor a Dios y al prójimo.

Esta manera de vivir nuestra vocación de “Iglesia” nos invita a revisar con paz y seriedad la coherencia con que vivimos esta apertura de Jesucristo. Mientras haya “otros” que nos “molesten” porque hacen lo mismo que nosotros, esto es un claro indicio de que todavía el amor de Cristo no nos impregna en toda su profundidad, y nos pedirá la “humildad” de aceptar que no agotamos “toda la sabiduría y el amor de Dios”. En definitiva, aceptar que somos aquellos que Cristo escoge para anunciar a todos cómo la humildad es el camino para acercarnos a Dios.

Jesús obró así desde su Encarnación, cuando nos acerca al máximo la majestad de Dios en la pequeñez de los pobres. Dice san Juan Crisóstomo: «Cristo no se contentó con padecer la cruz y la muerte, sino que quiso también hacerse pobre y peregrino, ir errante y desnudo, quiso ser arrojado en la cárcel y sufrir las debilidades, para lograr de ti la conversión». Si Cristo no dejó pasar oportunidad alguna para que vivamos el amor con los demás, tampoco dejemos pasar la ocasión de aceptar al que es diferente a nosotros en la manera de vivir su vocación a formar parte de la Iglesia, porque «el que no está contra nosotros, está por nosotros» (Mc 9,40).


Deprimido, vivía encerrado como un «hikikomori»... a sus 53 años abrazó la fe: «Dios velaba por mí»



 Deprimido, vivía encerrado como un «hikikomori»... a sus 53 años abrazó la fe: «Dios velaba por mí»

Takanori Sakakura 

Se sentía contento de haberse curado pero, dice, hay una gran diferencia entre "comprenderlo" y "vivirlo realmente". Porque, "hay una manera de vivir que lo confía todo a una existencia que va más allá de uno mismo", asegura.

Takanori Sakakura se puso Lucas como nombre de bautismo en la pasada vigilia Pascual. A sus 53 años ingresó en la Iglesia católica tras descubrir que la fe aliviaba las "dificultades de vivir". Fue bautizado en la Iglesia Católica de Ube en la prefectura japonesa de Yamaguchi el pasado 30 de marzo. Asami Ohmoto, en el portal UCA News, cuenta su testimonio. 

La terrible presión social que viven los japoneses desde bien pequeños es una verdadera epidemia que provoca miles de suicidios y enfermedades al año en el país nipón. Médico de profesión, Takanori vivía deprimido hasta que pudo pasar de "vivir una vida de esfuerzo personal" a "vivir una vida de confianza en Dios".

El viaje a Kenia y su hermano

Es más, como psiquiatra de profesión, Sakakura ayuda a las personas que no desean seguir viviendo, quien mejor que él que sufrió dificultades en este sentido durante muchos años. Aunque pensó en suicidarse desde muy adolescente, cuando estaba en la escuela secundaria se encerró en su casa como un "hikikomori" -personas, en Japón, que no salen de la habitación durante años, ya que carecen de cualquier tipo de esperanza para sus vidas-.  

Finalmente dejó de ir al colegio y abandonó la universidad. Incluso después de conseguir un trabajo, se ausentaba muchas veces del trabajo sin permiso. Sus padres lo etiquetaron como "vago" y "poco serio", una auténtica deshonra para un país en el que el esfuerzo lo es todo. Sakakura cayó en una profunda depresión, entrando en un círculo vicioso.

Hasta que un día, cuando Sakakura tenía veintitantos años, emprendió un viaje alrededor del mundo con el deseo de superar la situación. Desde China viajó a Pakistán y la India, para luego dirigirse a Kenia, país que le fascinó siempre desde niño. Allí participó en las actividades de una ONG que construía escuelas y brindaba atención médica.

"Recorrí pueblos donde no había clínicas ni médicos, allí decidí ser médico", comenta. "Estaba atrapado en muchos problemas que no podía resolver por mi cuenta". Durante tres años y medio permaneció en Kenia, luego fue a Estados Unidos, regresó a Japón, y volvió a realizar los exámenes de acceso a la universidad y se convirtió en médico a los 37 años.

Convertirse en médico le dio mucha confianza, sabía que podría arreglárselas si lo intentaba, aunque nada de eso cambió las "dificultades de seguir viviendo". Su complejo estado mental de falta de confianza continuó. En ese momento, hace diez años, su hermano menor, que sufría acoso en el trabajo, intentó suicidarse.  


TakanoriAunque pensó en suicidarse desde muy adolescente, cuando estaba en la escuela secundaria se encerró en su casa como un "hikikomori".

Entonces, Sakakura se preguntó si había algo que pudiera hacer por su hermano. Así que decidió que iba a dedicarse a ayudar a las personas que padecían depresión, se especializaría en psiquiatría. Sin embargo, la luz no iba a aparecer en el pozo en el que se encontraba.

"Podía hacer mucho por los demás, pero estaba atrapado en muchos problemas que no podía resolver por mi cuenta, incluido el tema de mi hermano. Incapaz de encontrar una solución, me peleé con mi mujer, tuve problemas en mi trabajo y comencé a 'escapar' metiéndome en el alcohol. Bebía cada vez más y, antes de darme cuenta, ya era alcohólico", relata-

Aun así, sería este problema con el alcohol lo que provocaría un cambio en la vida de Sakakura. Empezó a participar en un grupo para alcohólicos. Al principio se sentía contento de haberse curado, pero, dice, hay una gran diferencia entre "comprenderlo" y "vivirlo realmente". Porque, "hay una manera de vivir que lo confía todo a una existencia que va más allá de uno mismo", asegura.

"Con el tiempo me deprimí otra vez, me preguntaba por qué no podía lograr aquello que deseaba si me esforzaba tanto, y, hace cuatro años, decidí que iba a morir, tras un ataque de ira". Pero, Sakakura recuerda: "Me sentí culpable, sería una traición a mi esposa y a mis hijos. Fue, precisamente, al tocar 'fondo', cuando cambié mi forma de vida 180 grados", confiesa.

En el proceso, el psiquiatra aprendió por primera vez que "hay una manera de vivir que confía todo a una existencia más allá de uno mismo", y experimentó la "salvación". Sakakura sintió que había "un Dios cálido que siempre velaba por mí". En mayo del año pasado, empezó a asistir a charlas para catecúmenos en la Iglesia de Ube.

La parábola del hijo pródigo fue la que más le tocó. "No solía tener un trabajo convencional y fui mal hijo con mis padres, era un hijo pródigo", comenta. La imagen de aquel padre que acoge calurosamente a su hijo le hizo descubrir cómo "Dios me perdonó incluso cuando yo deseaba morir. Empecé a sentir esperanza".


Aquí puedes ver un pequeño reportaje sobre el fenómeno de los "hikikomoris".

"Solía ​​deprimirme, me preocupaba el futuro tenían mucha ansiedad. Ahora confío en Dios, así es más fácil vivir", dice Sakakura, que quiere compartir su testimonio con la gente de la iglesia y que tiene el sueño de algún día practicar la medicina en Kenia.  

Fuente: Religión en Libertad