martes, 25 de julio de 2023

Santo Evangelio 25 de Julio 2023

 


Texto del Evangelio (Mt 20,20-28):

 En aquel tiempo, se acercó a Jesús la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, y se postró como para pedirle algo. Él le dijo: «¿Qué quieres?». Dícele ella: «Manda que estos dos hijos míos se sienten, uno a tu derecha y otro a tu izquierda, en tu Reino». Replicó Jesús: «No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber la copa que yo voy a beber?». Dícenle: «Sí, podemos». Díceles: «Mi copa, sí la beberéis; pero sentarse a mi derecha o mi izquierda no es cosa mía el concederlo, sino que es para quienes está preparado por mi Padre».

Al oír esto los otros diez, se indignaron contra los dos hermanos. Mas Jesús los llamó y dijo: «Sabéis que los jefes de las naciones las dominan como señores absolutos, y los grandes las oprimen con su poder. No ha de ser así entre vosotros, sino que el que quiera llegar a ser grande entre vosotros, será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros, será vuestro esclavo; de la misma manera que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos».



«¿Podéis beber la copa que yo voy a beber?»


Mons. Octavio RUIZ Arenas Secretario del Pontificio Consejo para la promoción de la Nueva Evangelización

(Città del Vaticano, Vaticano)

Hoy, el episodio que nos narra este fragmento del Evangelio nos pone frente a una situación que ocurre con mucha frecuencia en las distintas comunidades cristianas. En efecto, Juan y Santiago han sido muy generosos al abandonar su casa y sus redes para seguir a Jesús. Han escuchado que el Señor anuncia un Reino y que ofrece la vida eterna, pero no logran entender todavía la nueva dimensión que presenta el Señor y, por ello, su madre va a pedir algo bueno, pero que se queda en las simples aspiraciones humanas: «Manda que estos dos hijos míos se sienten, uno a tu derecha y otro a tu izquierda, en tu Reino» (Mt 20,21).

De igual manera, nosotros escuchamos y seguimos al Señor, como lo hicieron los primeros discípulos de Jesús, pero no siempre logramos entender a cabalidad su mensaje y nos dejamos llevar por intereses personales o ambiciones dentro de la Iglesia. Se nos olvida que al aceptar al Señor, tenemos que entregarnos con confianza y de manera plena a Él, que no podemos pensar en obtener la gloria sin haber aceptado la cruz.

La respuesta que les da Jesús pone precisamente el acento en este aspecto: para participar de su Reino, lo que importa es aceptar beber de su misma «copa» (cf. Mt 20,22), es decir, estar dispuestos a entregar nuestra vida por amor a Dios y dedicarnos al servicio de nuestros hermanos, con la misma actitud de misericordia que tuvo Jesús. El Papa Francisco, en su primera homilía, recalcaba que para seguir a Jesús hay que caminar con la cruz, pues «cuando caminamos sin la cruz, cuando confesamos un Cristo sin cruz, no somos discípulos del Señor».

Seguir a Jesús exige, por consiguiente, gran humildad de nuestra parte. A partir del bautismo hemos sido llamados a ser testigos suyos para transformar el mundo. Pero esta transformación sólo la lograremos si somos capaces de ser servidores de los demás, con un espíritu de gran generosidad y entrega, pero siempre llenos de gozo por estar siguiendo y haciendo presente al Señor.

Tres consejos de Fulton Sheen que te ayudarán a perfeccionar tus horas santas y adoraciones



 Tres consejos de Fulton Sheen que te ayudarán a perfeccionar tus horas santas y adoraciones

Fulton Sheen escribió y profesó una gran devoción eucarística:sus consejos y costumbres siguen siendo útiles y seguidos por multitud de fieles décadas después de su muerte.

A mediados del siglo XX, en la recién instaurada China comunista, se hizo famoso el relato del arresto de un sacerdote y la posterior profanación por los revolucionarios de las 32 formas consagradas, que esparcieron por el suelo. Escondida en la iglesia, una niña lo observó y decidió acudir cada noche a escondidas e inclinar su lengua para recibir a Jesús en comunión seguido de una hora de adoración, lo que repetiría hasta que no quedasen más hostias profanadas. Pero la última noche, tras culminar su desagravio, fue descubierta y brutalmente asesinada por uno de los guardias.

Aquel episodio de reparación y martirio sería años más tarde recordado por el obispo Fulton Sheen, mencionando a la pequeña como su principal inspiración a la hora de pronunciar uno de sus votos más conocidos, extensible hasta la muerte: cada día de su vida pasaría al menos una hora de adoración eucarística, lo que recomendó a los sacerdotes, religiosos y laicos con los que trataba.

Desde entonces, las enseñanzas y recomendaciones de Sheen son seguidas por miles de fieles en todo el mundo, movidos por su utilidad, profundidad y ausencia de caducidad. El teólogo y escritor Joseph Tuttle ha recogido en el portal Word on Fire algunos de los consejos de Sheen que pueden ayudar a mejorar la presencia y devoción de los fieles durante las horas santas y adoraciones:

1º Naturalidad ante todo

En The Priest Is Not His Own, Sheen cuestionó la "rigidez" de algunos métodos y libros de meditación que llegan a recomendar una "mecánica división" de la oración hasta partes, como  son "la acción de gracias, la oración de petición, la de adoración y la de reparación". En opinión de Sheen, este es un método "innecesariamente artificial" que impide una "conversación orgánica y que fluye".

Por ello, frente a sistemas o métodos de oración, el venerable recomienda acudir a la Hora Santa como si se fuese a "una conversación con un amigo", que "no se divide en temas rígidos", sino que "fluye y es personal". "El corazón de cada uno debe constituir el contenido de la oración", agrega. 

2º Los esquemas no siempre son malos: el caso de la lectio divina

Otro de los principales consejos de Sheen de cara a la potenciar la Adoración Eucarística es llevar consigo la Sagrada Escritura. Explica que un buen formato comienza por leer las Escrituras "hasta que venga un pensamiento". Entonces es el momento de cerrar el libro y dejar que fluya la oración al respecto. "Pero no hables tú todo el tiempo. Escucha también. Aprendamos a hablar escuchando y crezcamos en el amor de Dios escuchando", agrega.



El devoto de la Eucaristía, Fulton Sheen, consagrando en misa. 

Estrechamente relacionado a la lectura de las Escrituras se encuentra la lectio divina, que Benedicto XVI explica detalladamente en Verbum Domini. Los pasos de la misma son:

(Lectio) se comienza con la lectura del texto, que suscita la cuestión sobre el conocimiento de su contenido auténtico: ¿Qué dice el texto bíblico en sí mismo? Sin este momento, se corre el riesgo de que el texto se convierta sólo en un pretexto para no salir nunca de nuestros pensamientos.

Sigue después la meditación (meditatio) en la que la cuestión es: ¿Qué nos dice el texto bíblico a nosotros?Aquí, cada uno personalmente, pero también comunitariamente, debe dejarse interpelar y examinar, pues no se trata ya de considerar palabras pronunciadas en el pasado, sino en el presente.

Se llega sucesivamente al momento de la oración (oratio), que supone la pregunta: ¿Qué decimos nosotros al Señor como respuesta a su Palabra?La oración como petición, intercesión, agradecimiento y alabanza, es el primer modo con el que la Palabra nos cambia.

Por último, la lectio divina concluye con la contemplación (contemplatio), durante la cual aceptamos como don de Dios su propia mirada al juzgar la realidad, y nos preguntamos: ¿Qué conversión de la mente, del corazón y de la vida nos pide el Señor?

3º A ser posible, de rodillas

En sus escritos, Sheen se pregunta en torno a las diversas posturas posibles durante la oración, pudiendo estar de pie, sentado o de rodillas. Señala que cuando nuestro Señor hizo la "primera Hora Santa" en Getsemaní, las fuentes recogen que "se postró en oración".  En base a este ejemplo, Sheen indica que siempre que se pueda "lo mejor es arrodillarse durante la Hora Santa, porque indica humildad, sigue el ejemplo de Nuestro Señor en el Huerto, hace expiación por nuestras faltas y pecados y es un gesto de cortesía ante el Rey de reyes".



Fulton Sheen, de rodillas en misa. 

Sheen, de rodillas en misa, como aconseja realizar las horas santas y adoraciones por cuatro motivos: humildad, imitación, expiación y reverencia. 

Fuente: Religión en Libertad

lunes, 24 de julio de 2023

Santo Evangelio 24 de Julio 2023

 


Texto del Evangelio (Mt 12,38-42):

En aquel tiempo, le interpelaron algunos escribas y fariseos: «Maestro, queremos ver una señal hecha por ti». Mas Él les respondió: «¡Generación malvada y adúltera! Una señal pide, y no se le dará otra señal que la señal del profeta Jonás. Porque de la misma manera que Jonás estuvo en el vientre del cetáceo tres días y tres noches, así también el Hijo del hombre estará en el seno de la tierra tres días y tres noches. Los ninivitas se levantarán en el Juicio con esta generación y la condenarán; porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás, y aquí hay algo más que Jonás. La reina del Mediodía se levantará en el Juicio con esta generación y la condenará; porque ella vino de los confines de la tierra a oír la sabiduría de Salomón, y aquí hay algo más que Salomón».



«Maestro, queremos ver una señal hecha por ti»


P. Joel PIRES Teixeira

(Faro, Portugal)

Hoy, Jesús es puesto a prueba por «algunos escribas y fariseos» (Mt 12,38; cf. Mc 10,12), que se sienten amenazados por la persona de Jesús, no por razones de fe, sino de poder. Con miedo a perder su poder, procuran desacreditar a Jesús, provocándolo. Estos “algunos” muchas veces somos nosotros mismos, cuando nos dejamos llevar por nuestros egoísmos e intereses individuales. O también cuando miramos a la Iglesia como una realidad meramente humana y no como un proyecto del amor de Dios hacia cada uno de nosotros.

La respuesta de Jesús es clara: «Ninguna señal les será dada» (cf. Mt 12,39), no por miedo, sino para enfatizar y recordar que las “señales” son la relación de comunicación y amor entre Dios y la humanidad; no se trata de una relación de intereses y poderes individuales. Jesús recuerda que hay muchas señales dadas por Dios; y que no es provocándole o chantajeándole como se consigue llegar a Él.

Jesús es la señal más grande. En este día la Palabra es una invitación para que cada uno de nosotros comprenda, con humildad, que sólo un corazón convertido, vuelto hacia Dios, puede acoger, interpretar y ver esta señal que es Jesús. La humildad es la realidad que nos acerca no solamente a Dios, sino también a la humanidad. Por la humildad reconocemos nuestras limitaciones y virtudes, pero sobre todo vemos a los otros como hermanos y a Dios como Padre.

Como nos recordaba el Papa Francisco, «¡El Señor es verdaderamente paciente con nosotros! No se cansa nunca de recomenzar desde el inicio cada vez que nosotros caemos». Por eso, a pesar de nuestras faltas y provocaciones, el Señor está con los brazos abiertos para acoger y recomenzar. Procuremos, por tanto, que nuestra vida, y hoy en particular, esta palabra se haga realidad en nosotros. La alegría del cristiano está en ser reconocido por el amor que se ve en su vida, amor que brota de Jesús.

Cómo sacar dinero para evangelizar de debajo de las piedras... y de feligreses bien cuidados

 


Cómo sacar dinero para evangelizar de debajo de las piedras... y de feligreses bien cuidados

El párroco Emilio Montes y Álex Navajas, experto en gestión de recursos, en el Encuentro Inspira en Alicante 2023

Del 29 de junio al 2 de julio se celebró en la Universidad de Alicante el encuentro de evangelización "Transforma", organizado por la asociación Nunc Coepi y la red de Parroquias Renovadas. Participaron unos 300 evangelizadores, incluyendo unos 60 sacerdotes, llegados de toda España, e incluso llegados específicamente de México, Uruguay, Argentina, Perú e Italia.

En el encuentro se insistió en la idea de "soñar sueños grandes" (para las parroquias, para la evangelización, para Cristo). Pero los sueños enseguida se aterrizan en la realidad: ¡las cosas cuestan dinero y recursos!

Por eso, uno de los talleres trató específicamente de eso: obtener dinero para la evangelización, y aprovechar recursos que a menudo están mal aprovechados, especialmente en España, donde abundan los edificios y espacios eclesiales, muchas veces mal gestionados. 

A este taller acudieron unos 40 asistentes, de los que la mitad eran sacerdotes. Hablaron el párroco de Valdepeñas, Emilio Montes, capellán de Nunc Coepi, y el periodista Álex Navajas, con muchas experiencias de gestión y aprovechamiento de espacios.

Un cura con don para el dinero

Emilio Montes ha ganado cierta popularidad en YouTube y en La Sexta porque en sus homilías, emitidas por Internet, suele hablar con desparpajo sobre dinero (y otros temas). Nació en Ciudad Real en 1976, de una familia con origen en Jaén, que incluye emprendedores y empresarios. En 2002 fue ordenado sacerdote en Ciudad Real.

Le gusta hablar con claridad y retar a los sacerdotes para que a su vez reten a sus feligreses.

"Lo que he descubierto es que cuando cuidas a la gente, la gente es generosa con lo que hagas en la parroquia. Pero has de ser claro y transparente, has de contar las cosas", le dice a otros párrocos y evangelizadores.

"Sí, has de hablar con los parroquianos, por ejemplo, de sus testamentos y herencias. Yo les digo: ¿no vas a dejar nada para la parroquia? Y ofrecer misas: yo digo a veces 'con que me dejes 2.000 o 3.000 euros para decir misas, me vale'".

Los curas en el público se ríen, pero Emilio habla en serio aunque use bromas: hay que educar a los fieles, y a la vez mostrar resultados.

"Me enviaron a una parroquia de 1.500 habitantes que en 9 años tuvo siete párrocos. Cuando llegué a Valdepeñas, había doce mil euros en la cuenta de la parroquia y 120.000 euros en deudas. Humanamente estaba hundida. Pues bien, en 13 años hemos reinvertido 1,3 millones de euros", ofrece como tarjeta de presentación

"No hay que dar pena, hay que reclamar lo que es justo"

El padre Montes dice que para pedir dinero "no hay que dar pena" sino mostrar que se está trabajando en algo bueno, y justo, en lo que todos deben participar.

"¿Verdad que si vives en un piso pagas gastos de escalera, de comunidad, limpieza, ascensor? ¡Y nadie protesta! Y al que no paga se le mira mal. Todos lo entienden. Pues lo mismo pasa con los gastos de la comunidad que es la parroquia", propone.

Anima a recordar a los fieles que pueden ofrecer intenciones de misa, y pagar un donativo por ello. Muchos fieles no lo piden porque no se les ofrece ni se les recuerda. "A veces, con eso, recojo 2.000 o 2.400 euros al mes", detalla.

A menudo vale la pena empezar con eslóganes pequeños, pero educativos. "Mi primera campaña decía: 'si cada vez que pasas por la parroquia pones un euro, como un café, se cubren los gastos básicos'". Eso, para empezar. En sus homilías, o al acabar las misas, no le importa hablar de dinero y exhortar a la generosidad y el compromiso.

En cierta ocasión, Montes llegó a una nueva parroquia. Vio que la casa del cura llevaba 20 años sin pintar. Y la hizo pintar.

- Llegó el cura nuevo, y lo primero que hizo fue pintar su casa -protestaron algunos en el consejo parroquial.

Montes respondió con argumentos para cambiar la mentalidad, porque, comenta, "a veces los curas somos un poco mojigatos al cuestionar las cosas".

- Tengo un amigo llamado Juan que trabaja de portero de una finca. La comunidad de vecinos le da piso, 1.000 euros al mes, le paga agua y luz y un mes de vacaciones. Pues yo quiero las condiciones laborales de Juan, quiero mis mil euros, mi casa, agua y luz. Como sacerdote, vengo a servir, pero creo que mis condiciones no son exageradas -respondió.

"No pasa nada por aclarar las cosas, por dar razones. Puedes decir: aquí en la catedral trabajan personas en mantenimiento, limpieza, seguridad... habrá que pagarles, ¿no?", propone.

El dinero sirve a la comunidad

Es verdad que los feligreses piden al sacerdote que lleve una vida austera, pero eso no significa que la parroquia esté helada en invierno, al contrario.

"A lo mejor no enciendo calefacción o refrigeración en la casa parroquial, pero sí en la parroquia, donde está encendida a todas horas. Mi parroquia gasta 3.000 euros al año en calefacción y refrigeración, y hay que decirlo. El dinero no está para llenar la cuenta, sino para que los fieles estén bien, a gusto en la parroquia".



Un párroco debe esforzarse en que los fieles se comprometan a un donativo mensual. Debe haber un esfuerzo, por ejemplo, para poder enviar a los niños o adolescentes a campamentos o peregrinaciones. No existe el gratis total, pero la frase clave para un párroco es preguntar: "¿cuánto puedes poner? El resto lo pone la parroquia". Así se educa en que las cosas cuestan y se pagan, pero la parroquia ayuda.

La parroquia se endeuda con familias amigas, y devuelve lo prestado

El padre Montes anima a las parroquias a pedir préstamos privados a familias amigas, comprometiéndose a devolverlos. "Es como cuando pides dinero a tus parientes: hay confianza, no hay prisas, pero se devuelve".

Así, para comprar un órgano de tubos de segunda mano, Montes necesitaba 25.000 euros. "Le pedí a 10 familias concretas 2.500 euros a cada una como préstamo privado; esa cantidad a ellas no les hacía ningún daño. Y más adelante se lo devolví. Aunque digan 'no hace falta que me lo devuelva', lo devuelvo, porque así sé que siempre podré volver a pedírselo en más ocasiones".

A menudo es bueno animar a la gente a pagar proyectos concretos y visibles, no "en general por la parroquia". Por ejemplo, el párroco puede decir: "necesito 30 personas que pongan 10 euros al mes durante 6 años para pagar tal cosa". Es un proyecto limitado, no es una carga pesada. Cuando se cumplen los 6 años, la mayoría no se borrará, sino que seguirá pagando para nuevos proyectos.

También hay que insistir en presentar la parroquia y sus servicios como una herencia de todos, que hay que cuidar, acrecentar y pasar a la siguiente generación. "Esta herencia la recibimos de nuestros mayores y hemos de mantenerla", es una frase que resuena bien en muchos pueblos.

Pagar a algunos laicos y tener la parroquia abierta

Hay parroquias que están siempre cerradas por miedo a los robos. Montes, por supuesto, anima a prevenir robos, pero es más lo que se pierde por tener la parroquia cerrada que por robos.

"Nosotros siempre estamos abiertos y en 13 años en la parroquia solo nos robaron unos cepillos viejísimos y unas bombillas de bajo consumo. Cuando llegué a esta parroquia me dijeron que estaba todo cerrado para que no robaran. Yo dije: 'hay que tenerla abierta. Tranquilos, si roban algo, yo lo repongo'".

Las parroquias viven del trabajo voluntario generoso de muchas personas, pero es bueno pagar algo a algunas. "En mi parroquia se paga al director del coro, que es profesor de Conservatorio, y hemos visto que en 10 años el coro mejoró mucho. Pero las limpiadoras son voluntarias. Cada parroquia ha de ver en qué invierte".

También es importante organizarse con secretarias. "Yo tengo 3 secretarias en la parroquia. Una fue durante 40 años secretaria de alcaldía y su único ministerio en la parroquia era la relación con las instituciones. Ahora está jubilada, pero sigue sirviendo a la parroquia en esa función".

Vender trastos por Wallapop, invertir en belleza

Hay párrocos que no tienen capacidad para gestionar cosas y trastos que traen los vecinos. Pero una parroquia que tenga espacios para almacenar puede dedicar algún voluntario a clasificar los trastos útiles o venderlos por Wallapop.

Y ahora que la parroquia tiene dinero, hace inversiones. "Tengo un equipo de laicos de confianza y son ellos los que hacen las inversiones. Yo firmo lo que ellos me ponen por delante", asegura Montes.

"Benedicto XVI hablaba mucho de la Vía de la Belleza, la 'Via Pulchritudinis'. Pedía que la Iglesia se esforzara en hacer templos bellos en barrios pobres, por ejemplo. Yo digo: que los salones parroquiales sean acogedores, que no parezcan un tanatorio soviético. ¡Busca un plan de financiación y paga lo que haga falta! Haz algo hermoso. No quitará la pobreza pero ofrecerás dignidad".

El sacerdote Emilio Montes y Álex Navajas hablaron en el encuentro Inspira de gestionar recursos y conseguir fondos

El sacerdote Emilio Montes y Álex Navajas hablaron en el encuentro Inspira en Alicante de gestionar recursos y conseguir fondos para la evangelización y la pastoral.

"No es que falten donativos, es que falta gestión"

España no es un país pobre, y la Iglesia española es heredera de siglos de donativos, edificios, espacios... Por eso, Álex Navajas denuncia: "a menudo en la Iglesia no faltan donativos, sino gestión". O dicho de otra forma: "quizá Dios te está diciendo 'gestiona bien lo que ya tienes'".

Navajas ha sido uno de los responsables de Radio María (donde reestructuró espacios ahorrando gastos), director de un colegio y responsable varios años de la Hospedería del Valle de los Caídos. Siempre ha buscado optimizar lo que encontraba y acoger los impulsos generosos de la gente.

"La Biblia nos enseña que Dios valora a los buenos gestores. En Génesis vemos que José, en Egipto, fue buen gestor; primero, con Putifar, luego con el Faraón. Él daba gloria a Dios haciendo una gestión buena. Y yo siento que el Señor me llama a gestionar eficazmente espacios desaprovechados", explica Navajas.

"Hace unos días vi un espacio parroquial en un lugar céntrico de Madrid, 200 metros cuadrados usados de almacén. ¿No es mejor ponerlo en alquiler y ganar un dinero cada mes, dinero que puedes dedicar a evangelizar?", pone como ejemplo.

En 2013, Álex Navajas empezó a trabajar con la Hospedería del Valle de los Caídos. "Es inmensa y cuando llegué me dijeron que llevaba 15 años perdiendo dinero. Pensé: ¿cómo es posible que pierda dinero, si es un sitio magnífico, al lado del Escorial, con su turismo internacional, a 50 km de Madrid?" 

Su tarea durante varios años incluyó:

- cuidar más a los visitantes habituales, mejorando el menú, las camas, calefacción,

- mostrarse más acogedor con el visitante ocasional y nuevo, quitar viejos carteles que desincentivaban la visita,

- dar sensación de lugar "especial": usar muebles antiguos y sillas elegantes  antes olvidadas en un almacén, esconder las sillas de plástico y de madera plegables,

- mejorar la decoración, utilizar cuadros y acuarelas (regalados o muy baratos),

- mejorar la tienda de la entrada, formar a los recepcionistas para vender, aceptar acuerdos con orfebres o editoriales, vender muy baratos libros antiguos que la editorial del monasterio almacenaba sin uso...

Un recurso que propone Navajas es la Fundación Valora, cuyo lema es "Todo vale, nada sobra". Desde hace 20 años gestiona excedentes de empresas (mesas, sillas, muebles...) que muchas ONGs y entidades cristianas pueden reutilizar. "Calculo que en un año, en muebles y objetos nos dieron en especie el equivalente a 90.000 euros", apunta.


Voluntarios de la asociación Avante recogen lámparas donadas a través de Fundación Valora

Voluntarios de la asociación Avante recogen lámparas donadas a través de Fundación Valora. Las parroquias y apostolados católicos pueden, apoyándose en voluntarios, estar atentas a este tipo de donativos en especie.

También vale la pena tener contactos, hacerlos, y "que tu gente (feligreses, amigos, usuarios) conozca tus necesidades". "Hay gente que desea que le pidas, quizá no dinero, pero sí otras cosas", detalla. "Una vez fui a un hotel que remodelaban y me llevé 6 camiones de mantas, muebles, colchones, camas, carteles de salida de emergencia para la hospedería (unos 100; parece una tontería, pero con cada uno ahorré los 10 euros que valen).

Por último, Álex Navajas propuso las "tres Cs" del buen gestor que aprovecha sus recursos y contactos:

1) Coordina

"Conoces a tu gente, quieren ayudar, ofrecen sus habilidades, sus dones, a veces tiempo, objetos, espacios... ¡Ilusiónales, ellos pueden hacer todo tipo de cosas!", anima Navajas. Un párroco o un evangelizador no tiene por qué gestionar un almacén de trastos, tienda, librería o Wallapop... pero puede buscar a alguien que esté dispuesto a hacerlo, igual que busca catequistas o voluntarios de limpieza.

2) Crea

En vez de repetir fórmulas viejas que cuestan dinero, hay que pararse y pensar nuevas ideas, nuevas formas de usar espacios, de implicar personas, de generar beneficios y recortar gastos. Cosas que antes parecían "un trasto viejo" ahora puede ser un "objeto con encanto" que atrae visitantes o hace especial un lugar. Una ruta lejana y remota ahora puede ser un "rincón hermoso para perderse" (o encontrar a Dios).

3) Comunica

Mucha gente no hace donativos porque no se le piden. Una parroquia en el Camino de Santiago, o con interés turístico, puede ser de visita gratuita, pero debería tener carteles pidiendo donativos "para la luz", "para el mantenimiento". Puede ser un cartel de "entrada gratis, donativo sugerido 2 euros". Y peregrinos y turistas irán dejando dinero donde antes no había, como comprobó Navajas en un pueblo de Palencia.

Los carteles y comunicaciones pueden anunciar de mil necesidades e ideas, pueden ofrecer patrocinios, domiciliaciones, campañas concretas, mecenazgos...

Al final, a la buena gestión se le aplica esa creatividad expresiva que encaja bien con las palabras del Papa Francisco en Rio de Janeiro hace ya 10 años en 2013: "¡Quiero lío, hagan lío!"

Quien no hace nada, parece que no se equivoca en nada... pero se equivoca en no usar los talentos como pide la parábola de Jesús. "Prefiero una iglesia accidentada en la calle, que enferma sin salir", decía el Papa.

La buena gestión, creativa, es también parte de la evangelización, y esos "nuevos métodos, nuevo lenguaje y nuevo ardor" que pedía Juan Pablo II.

Fuente: Religión en Libertad

domingo, 23 de julio de 2023

Santo Evangelio 23 de Julio 2023



 Texto del Evangelio (Mt 13,24-43):

 En aquel tiempo, Jesús propuso a las gentes otra parábola, diciendo: «El Reino de los Cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo. Pero, mientras su gente dormía, vino su enemigo, sembró encima cizaña entre el trigo, y se fue. Cuando brotó la hierba y produjo fruto, apareció entonces también la cizaña.

»Los siervos del amo se acercaron a decirle: ‘Señor, ¿no sembraste semilla buena en tu campo? ¿Cómo es que tiene cizaña?’. Él les contestó: ‘Algún enemigo ha hecho esto’. Dícenle los siervos: ‘¿Quieres, pues, que vayamos a recogerla?’. Díceles: ‘No, no sea que, al recoger la cizaña, arranquéis a la vez el trigo. Dejad que ambos crezcan juntos hasta la siega. Y al tiempo de la siega, diré a los segadores: Recoged primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo recogedlo en mi granero’».

Otra parábola les propuso: «El Reino de los Cielos es semejante a un grano de mostaza que tomó un hombre y lo sembró en su campo. Es ciertamente más pequeña que cualquier semilla, pero cuando crece es mayor que las hortalizas, y se hace árbol, hasta el punto de que las aves del cielo vienen y anidan en sus ramas».

Les dijo otra parábola: «El Reino de los Cielos es semejante a la levadura que tomó una mujer y la metió en tres medidas de harina, hasta que fermentó todo».

Todo esto dijo Jesús en parábolas a la gente, y nada les hablaba sin parábolas, para que se cumpliese el oráculo del profeta: «Abriré en parábolas mi boca, publicaré lo que estaba oculto desde la creación del mundo».

Entonces despidió a la multitud y se fue a casa. Y se le acercaron sus discípulos diciendo: «Explícanos la parábola de la cizaña del campo». Él respondió: «El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del Reino; la cizaña son los hijos del Maligno; el enemigo que la sembró es el Diablo; la siega es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles. De la misma manera, pues, que se recoge la cizaña y se la quema en el fuego, así será al fin del mundo. El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, que recogerán de su Reino todos los escándalos y a los obradores de iniquidad, y los arrojarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga».



«Algún enemigo ha hecho esto»


P. Ramón LOYOLA Paternina LC

(Barcelona, España)

Hoy, Cristo. Siempre, Cristo. De Él venimos; de Él vienen todas las buenas semillas sembradas en nuestra vida. Dios nos visita —como dice el Kempis— con la consolación y con la desolación, con el sabor dulce y el amargo, con la flor y la espina, con el frío y el calor, con la belleza y el sufrimiento, con la alegría y la tristeza, con el valor y con el miedo... porque todo ha quedado redimido en Cristo (Él también tuvo miedo y lo venció). Como nos dice san Pablo, «en todas las cosas interviene Dios para bien de los que le aman» (Rom 8,28).

Todo esto está bien, pero... existe un misterio de iniquidad que no procede de Dios y que nos sobrepasa y que devasta el jardín de Dios que es la Iglesia. Y quisiéramos que Dios fuese “como” más poderoso, que estuviese más presente, que mandase más y no dejase actuar esas fuerzas desoladoras: «¿Quieres, pues, que vayamos a recoger [la cizaña]?» (Mt 13,28). Esto lo decía el Papa San Juan Pablo II en su último libro Memoria e identidad: «Sufrimos con paciencia la misericordia de Dios», que espera hasta el último momento para ofrecer la salvación a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de su misericordia: «Dejad que ambos crezcan juntos hasta la siega» Mt 13,30. Y como es el Señor de la vida de cada persona y de la historia de la humanidad, mueve los hilos de nuestras existencias, respetando nuestra libertad, de modo que —junto con la prueba— nos da la gracia sobreabundante para resistir, para santificarnos, para ir hacia Él, para ser ofrenda permanente, para hacer crecer el Reino.

Cristo, divino pedagogo, nos introduce en su escuela de vida a través de cada encuentro, cada acontecimiento. Sale a nuestro paso; nos dice —No temáis. Ánimo. Yo he vencido al mundo. Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin (cf. Jn 16,33; Mt 28,20). Nos dice también: —No juzguéis; más bien —como yo— esperad, confiad, rezad por los que yerran, santificadlos como miembros que os interesan mucho por ser de vuestro propio cuerpo.

«Solo tengo miedo cuando sucede algo inesperado y la sorpresa me hace saltar», cuenta un exorcista



 «Solo tengo miedo cuando sucede algo inesperado y la sorpresa me hace saltar», cuenta un exorcista

Jean-Pascal Duloisy.

El padre Jean-Pascal Duloisy se enfrenta unas tres veces al mes al demonio en grandes exorcismos.

El sacerdote Jean-Pascal Duloisy es el responsable de los exorcismos para las ocho diócesis de Île-de-France [Isla de Francia], la gran región que forman París y su entorno. Entre tres y cuatro veces al mes se enfrenta al demonio, en un proceso que explicó a Déborah Grunwald durante una entrevista radiofónica en France Bleu.

No tiene miedo, salvo en ocasiones especiales y "solo por unos breves instantes". ¿Cuándo? "Cuando sucede algo inesperado, que no había previsto y la sorpresa me hace saltar". Porque no todas las sesiones son como las que aterrorizan desde 1973 a los espectadores de El exorcista de William Friedkin: "Hay demonios silenciosos y que se ocultan", y no todos reaccionan tan violentamente al agua bendita y al crucifijo como refleja la película.

Trucos para desenmascarar falsos posesos

Le asustan mucho más, dice, las personas que fingen estar poseídas y consiguen pasar la criba que precede a la sesión, normalmente casos de histerismo. No es fácil engañar al padre Duloisy, que desvela alguno de sus trucos para desenmascararlos.

Uno es más trivial: cuando sospecha durante el ritual, en vez de una oración lee una receta de cocina en latín, ante la cual el presunto poseso se retuerce con mayor ahínco sin saber que está cayendo en la trampa.

Otro sirve para entender lo que es un exorcismo. "Cuando yo le digo 'Cállate' al demonio, se calla. Cuando es un simulacro, siguen aullando y retorciéndose".

En efecto, no se trata de un espectáculo de feria: "El exorcismo no es más que una oración. Yo no tengo ningún poder. Cuando tengo a un poseso ante mí, lo que hago es decirle tranquilamente: 'Te lo ordeno, Satanás, por el poder de Cristo que ha confundido tu orgullo, sal de este hombre'".

Es esa autoridad la que el obispo le otorga y solo tienen quienes la reciben, lo que les permite "hablarle directamente al demonio y darle órdenes de hacer esto o hacer lo otro". Algo no siempre gratificante, confiesa, porque "si le hablas al diablo, te responde", y no es precisamente agradable: "Cuando uno ataca, conviene saber a quién tienes enfrente..."

Una vocación tardía

Duloisy es exorcista desde hace seis años y cuando se lo propusieron sí que le temblaron las piernas. No se lo esperaba. Siempre quiso ser sacerdote, desde muy pequeño, porque encontraba en la misa "la calma, el orden y la seguridad" que le faltaban en su vida familiar a consecuencia de las continuas disputas. También políticas, pues la rama materna era católica y simpatizante del mariscal Philippe Pétain, y la rama paterna era protestante y de simpatías comunistas.

Un día, su abuelo le regaló una vida del Santo Cura de Ars, San Juan María Vianney (1786-1859) y tras leerla se dijo: "Esto es lo que quiero ser: no lo que quiero hacer, sino lo que quiero ser". ¿Cuál es la diferencia?, le pregunta Déborah: "Yo era muy sensible a lo humano. Para mí, relacionarme con alguien era más importante que hacer cosas".

Cuando le dijo a su padre que quería ser sacerdote, no le sentó muy bien: "Ya verás que se te pasará".

Y al principio tuvo razón. El futuro padre Duloisy empezó la carrera militar. Pero con el tiempo la vocación pudo más, y tras cursar los estudios eclesiásticos en Bélgica, fue ordenado sacerdote en 1988, a los 31 años de edad, por el cardenal Jean-Marie Lustiger, arzobispo de París, en presencia de su vicario general y sucesor al frente de la diócesis, André Vingt-Trois, quien con el tiempo le propondría su actual misión.

Son un equipo

El padre Duloisy cree que le eligieron porque tiene "sentido común", una cualidad muy útil en un ministerio que la precisa en grandes dosis. Colabora con él un equipo de quince personas con esa virtud, que le ayudan a seleccionar los casos. Cada jueves se reúne con los sacerdotes para estudiarlos, y cuando hace un exorcismo nunca está solo, tiene a dos sacerdotes y un laico junto a él. 

Cada dos años, los exorcistas de Francia se reúnen en Lyon bajo la dirección de Guy de Kerimel, arzobispo de Toulouse, e intercambian experiencias y conocimientos.

"Nos dejamos aconsejar por personas que tienen competencias distintas a las nuestras", explica, en particular psicología y psiquiatría. Es importante saber cómo abordar, por ejemplo, "a una persona narcisista, o perversa, o manipuladora", que puede ser víctima de algún problema psíquico o combinar ese problema con una posesión real: "No tenemos poderes extraordinarios. Si alguien está tomando una medicación porque es  bipolar, no puedes decirle que deje de tomarla, eso sería criminal".

Cuando la Iglesia se olvidó del demonio

¿Por qué cada vez hay más exorcismos? "Porque antes no se creía en la existencia del demonio", responde: "Entre los años 60 y 80, el demonio fue el gran ausente". Ahora las cosas han cambiado, el Papa Francisco habla del demonio continuamente y muchos sí piensan en él cuando "se producen hechos con un poder destructor de una gratuidad sin nombre que no pueden explicarse sino por una inteligencia que las provoca".


El 21 de mayo de 2013, tras la misa de Pentecostés, Francisco impuso las manos sobre una persona en una forma que muchos exorcistas consideraron como una oración de liberación. El servicio de prensa vaticano lo describió como, simplemente, una oración.

Todas las religiones y culturas se han enfrentado al demonio, añade, pero "se distinguen en la forma de responder: con miedo, con angustia, con superstición..." o como lo hace la Iglesia, con esperanza gracias al poder de un ritual establecido, que no se improvisa, y que tiene en cuenta lo esencial del combate: "Al demonio solo le importan Dios mismo y la relación de Dios con el hombre: la fe, la esperanza y la caridad. El demonio es un agresor teológico. Dios quiere la felicidad del hombre y pone a nuestro disposición los sacramentos, la imposición de manos, la oración".

Cómo ataca el diablo

El diablo busca apartarnos de esos medios con "dos estrategias": "El desánimo, la tristeza, la baja autoestima, la culpabilidad, el suicidio. O bien el rechazo a perdonar, la dureza de corazón, los celos, la mendacidad, las disputas, las guerras, el asesinato".

Para atacarnos "se toma su tiempo": "Aprovecha una debilidad y te habla a los cinco sentidos. Siempre tiene la misma táctica: sugestión, delectación y consentimiento".

Tenemos un criterio para detectar su acción: "¿Qué es lo que me sugiere, con qué quiere que me deleite y quién va a salir beneficiado?"



"¡Cerdo traga-cruasanes!"

El anecdotario del padre Duloisy sí que incluye momentos de clara presencia diabólica. Como una joven que parecía solamente un caso de histeria, hasta que empezó a hablar perfectamente en una lengua extraña que pudieron entender porque la conocía uno de sus sacerdotes asistentes.

El padre Karras entrevista al demonio en El Exorcista, la película de Friedkin

En "El exorcista", el demonio demuestra quién es recordando al padre Karras cosas sobre su madre que nadie salvo el sacerdote podía conocer, algo que está al alcance de los ángeles: de los guardianes, pero también de los caídos.

O la vergüenza que pasó un obispo, presente en uno de sus exorcismos, cuando un endemoniado empezó a insultarle llamándole "cerdo traga-cruasanes". Pocos días antes, en el aeropuerto de Roma, el prelado había cedido a la gula ("confesé ese pecado", le reconoció a Duloisy) y se había comido casi una docena de cruasanes de mantequilla.

O el momento inesperado en que un poseso rompió en llanto, sin causa aparente: "Llevábamos tres cuartos de hora de oración , estábamos rezando tranquilamente el rosario. Éramos tres sacerdotes rezando. El demonio, cambiando de voz, lloró. El demonio detesta el silencio, es insoportable para él. El silencio de Jesús ante Pilatos, el silencio de Jesús en la Cruz... Él no quiere silencio para el hombre..."

La acción de Cristo

Por eso los exorcismos no le asustan: "Porque veo que las personas vuelven a la vida". Como aquella persona liberada y su gratitud al ver cumplidos tantos pasajes de las Sagradas Escrituras: "Usted creía que esas oraciones funcionarían, yo no", le dijo tras quedar exorcizado. "Me di cuenta de que su debilidad le había abandonado. Había pensado en suicidarse, tenía problemas afectivos", comenta Duloisy.

"El demonio roba la paz, la paz entre los hombres, la paz en el corazón, la generosidad", concluye: "Por eso me emociona cuando veo la acción de Cristo. El Señor es poderoso. Me maravilla ver, cada día que pasa, que no estamos solos en la tierra y que Él está a nuestro lado".

Publicado en ReL el 26 de septiembre de 2020 y actualizado.

sábado, 22 de julio de 2023

Santo Evangelio 22 de Julio 2023



 Texto del Evangelio (Jn 20,1-2.11-18):

 El primer día de la semana va María Magdalena de madrugada al sepulcro cuando todavía estaba oscuro, y ve la piedra quitada del sepulcro. Echa a correr y llega donde Simón Pedro y donde el otro discípulo a quien Jesús quería y les dice: «Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde le han puesto».

Estaba María junto al sepulcro, fuera, llorando. Y mientras lloraba se inclinó hacia el sepulcro, y ve dos ángeles de blanco, sentados donde había estado el cuerpo de Jesús, uno a la cabecera y otro a los pies. Dícenle ellos: «Mujer, ¿por qué lloras?». Ella les respondió: «Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto». Dicho esto, se volvió y vio a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús. Le dice Jesús: «Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?». Ella, pensando que era el encargado del huerto, le dice: «Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo me lo llevaré». Jesús le dice: «María». Ella se vuelve y le dice en hebreo: «Rabbuní» —que quiere decir: “Maestro”—. Dícele Jesús: «No me toques, que todavía no he subido al Padre. Pero vete donde mis hermanos y diles: Subo a mi Padre y vuestro Padre, a mi Dios y vuestro Dios». Fue María Magdalena y dijo a los discípulos que había visto al Señor y que había dicho estas palabras.



«Fue María Magdalena y dijo a los discípulos que había visto al Señor»


Rev. D. Antoni CAROL i Hostench

(Sant Cugat del Vallès, Barcelona, España)

Hoy celebramos con gozo a santa María Magdalena. ¡Con gozo y provecho para nuestra fe!, porque su camino muy bien podría ser el nuestro. La Magdalena venía de lejos (cf. Lc 7,36-50) y llegó muy lejos… En efecto, en el amanecer de la Resurrección, María buscó a Jesús, encontró a Jesús resucitado y llegó al Padre de Jesús, el “Padre nuestro”. Aquella mañana, Jesucristo le descubrió lo más grande de nuestra fe: que ella también era hija de Dios.

En el itinerario de María de Magdala descubrimos algunos aspectos importantes de la fe. En primer lugar, admiramos su valentía. La fe, aunque es un don de Dios, requiere coraje por parte del creyente. Lo natural en nosotros es tender a lo visible, a lo que se puede agarrar con la mano. Puesto que Dios es esencialmente invisible, la fe «siempre tiene algo de ruptura arriesgada y de salto, porque implica la osadía de ver lo auténticamente real en aquello que no se ve» (Benedicto XVI). María viendo a Cristo resucitado “ve” también al Padre, al Señor.

Por otro lado, al “salto de la fe” «se llega por lo que la Biblia llama conversión o arrepentimiento: sólo quien cambia la recibe» (Papa Benedicto). ¿No fue éste el primer paso de María? ¿No ha de ser éste también un paso reiterado en nuestras vidas?

En la conversión de la Magdalena hubo mucho amor: ella no ahorró en perfumes para su Amor. ¡El amor!: he aquí otro “vehículo” de la fe, porque ni escuchamos, ni vemos, ni creemos a quien no amamos. En el Evangelio de san Juan aparece claramente que «creer es escuchar y, al mismo tiempo, ver (…)». En aquel amanecer, María Magdalena arriesga por su Amor, oye a su Amor (le basta escuchar «María» para re-conocerle) y conoce al Padre. «En la mañana de la Pascua (…), a María Magdalena que ve a Jesús, se le pide que lo contemple en su camino hacia el Padre, hasta llegar a la plena confesión: ‘He visto al Señor’ (Jn 20,18)» (Papa Francisco).