domingo, 25 de agosto de 2019

Casi lo abortaron, fue comunista, hizo yoga, tomó a Jesús como Maestro… y ahora es arzobispo


Casi lo abortaron, fue comunista, hizo yoga, tomó a Jesús como Maestro… y ahora es arzobispo
Stankevics, el arzobispo de Riga, casi fue abortado, fue comunista, hizo yoga y espiritualidad oriental... una vida con giros y requiebros

Una de las voces que sonaron con más fuerza en Sínodo de la Familia en defensa de la doctrina católica sobre el matrimonio y la familia fue la del arzobispo de Riga (Letonia), Zbigniew Stankevics, un hombre con un pasado peculiar: 

-presionaron a su madre para que lo abortara, 
-tuvo formación científica en inteligencia artificial, 
-fue miembro de las juventudes del Partido Comunista, 
-durante años buscó el sentido de la vida en el yoga y las religiones orientales 
-y tomó a Cristo como Maestro (y Señor) en un grupo ecuménico en el Moscú soviético.

Un país que se divorcia al 77%

Con una tasa de divorcio del 77% los letones lo saben casi todo sobre la desestructuración de la familia. Stankevics señala, sin embargo, que los que se casan por la Iglesia en Letonia sólo registran una tasa de ruptura del 14%, pese al ambiente divorcista del país.

Durante el Sínodo, Stankevics habló en Radio Vaticana con las ideas claras: “La misión de los padres sinodales no es hacer una apertura mal definida, sino aplicar en la situación actual la enseñanza de la Iglesia”.

Y añadió: “hemos de enfrentar los retos contemporáneos sin perder nuestra identidad católica y sin renunciar a la verdad sobre el matrimonio”.

De vuelta a Riga tras el Sínodo, el arzobispo aseguró a la prensa local: “La enseñanza de la Iglesia no ha cambiado ni se espera que cambie. Ni el Sínodo ni el Papa pueden cambiar lo que está escrito en el Evangelio, que contiene las verdades fundamentales. El problema hoy consiste en reavivar esa realidad”.




Sin miedo a ir contracorriente

Stankevics es un hombre valiente al que nunca le ha importado ir contracorriente. Por ejemplo, muchos nacionalistas letones le criticaron cuando propuso que sería bueno que todos en Letonia conociesen el idioma ruso, que tiene como propio casi un tercio de la población, pero que el resto asocia con la odiada ocupación soviética que duró de 1940 a 1990.

“A mí me gusta comunicarme con la gente en su propio idioma”, explicó él. “Tengo familiares con los que hablo en polaco, otros en ruso y otros en letón. En familia suelo usar el polaco; en la escuela usaba el letón; usaba el ruso en el grupo Ecumena y lo uso mucho para leer literatura. Después aprendí inglés e italiano”.

Cuando planeaban abortarle

Otro momento en que llamó la atención de la población letona (allí sólo el 20% de la población es católica) fue cuando se debatía ampliar el aborto en el país en 2002. Él entonces era un simple sacerdote recién ordenado.

Reveló en un texto titulado “Por qué fui afortunado” que era un superviviente del aborto: presionaron a su madre para que lo abortase.

Las presiones no eran de nadie lejano: era su propia tía, la hermana de ella, médico, la que le decía que abortase por una causa “gravísima”: por tener 40 años. Por suerte, la madre de Stankevics, de fe católica y origen polaco, se negó pese al ambiente abortista generalizado de la era soviética.

El padre Stankevics en 2002 insistió en proclamar la enseñanza católica: “La Iglesia siempre ha mantenido que cualquier aborto intencionalmente provocado es moralmente malo”. Con todo, Letonia aprobó el aborto libre durante las 12 primeras semanas de embarazo, pero debido a cambios de hábitos y económicos y al esfuerzo de organizaciones provida el aborto fue descendiendo en el país: en 1991, con ritmos aún soviéticos, había casi 45.000 abortos (frente a 34.000 nacimientos vivos). En 2011 los abortos eran 7.000 al año.

Del marxismo al karate y el yoga

La misma historia de fe de Stankevics es la de un buscador contracorriente.

En la infancia dejó la fe católica de su madre y asumió las enseñanzas, en apariencia tan científicas y racionales, del marxismo que le enseñaban en la escuela.


Propaganda soviética en letón

“En la época soviética nos lavaron el cerebro con ideología y me creí el marxismo”, explica riendo a la revista bielorrusa Cerkov.by. “Esta ideología en los libros quedaba muy bien, como teoría, pero su encarnación en la vida real era terrible. Con el tiempo decidí seguir buscando con ayuda de la ciencia. Me dieron a elegir como campo profesional entre la física nuclear, la cibernética y la inteligencia artificial. Elegí esta última”.

Y plantearse lo que es la inteligencia lleva a plantearse lo que es el alma. Y el hombre. 

También lo notaba en la naturaleza: hacía escalada y paseaba por la montaña. Una vez estuvo 21 días viajando a pie por la naturaleza, durmiendo siempre al raso en saco de dormir. Y notaba que había algo más.

Entendió que lo material no es todo, que había un misterio, algo sagrado y trascendente, en la existencia. 

“Algunos destellos de este misterio los entreví cuando empecé a hacer karate. Su filosofía me llevó al yoga, y allí descubrí lo que negaba el marxismo: descubrí que hay una dimensión espiritual en la existencia”.

No le interesaba el cristianismo, que apenas conocía y le parecía algo viejo y caduco. Pensó que las religiones orientales marcaban el camino. Y se volcó en el yoga.

“Practicaba el yoga muy en serio. Cada día practicaba, sentado en al posición de loto. Pero al cabo de unos años entré en crisis. Entendí que Dios existía, sí, pero que no podía conectarme con Él. El yoga no me ayudaba a lograr este objetivo. Pasaban los años y seguía lejos de conseguirlo. En ese momento me encontré con unos jóvenes cristianos, de distintas denominaciones, que estaban juntos en el grupo Ecumena, primero en Moscú, luego en Riga. Entre ellos me sentí conprendido”.

Todo yogui busca un Maestro, alguien que le enseñe cómo contactar con lo absoluto, con la iluminación. Y el joven Stankevics decidió tomar como maestro a Jesús.

“Sentí que el Maestro que yo en vano buscaba en el yoga y a través del que podía acercarme a Dios era Jesús el Cristo”.

Avisando a las Juventudes Comunistas

Así empezó su acercamiento a la fe cristiana. Durante 10 años fue un joven ingeniero, que leía libros sobre el cristianismo y crecía en la fe.

En cierto momento, como era miembro del Konsomol, las juventudes comunistas, tuvo que tomar partido, o mejor dicho, dejar el partido.

Al principio muchos colegas ingenieros le veían como alguien peculiar, un “creyente”, pero sin presionarle. Finalmente fue al comité del Konsomol y declaró que sus creencias eran contrarias a los estatutos de la organización y que creía en Dios. "Ahí vino el pánico", recuerda.

Le intentaron convencer de que lo que ennoblece al hombre es creer en el partido, no en Dios. Como él no cedía, lo cesaron de la militancia.


Jóvenes del Konsomol letón desfilan orgullosos en Riga, en la década de los 80s, con sus uniforme de Fusileros Rojos Letones... hoy la simbología comunista, igual que la nazi, están prohibidas en Letonia 

“El comunismo se equivoca sobre todo en la comprensión de la persona”, explica años después Stankevics. “El comunismo ve al ser humano como un despiadado producto de la materia. ¿Por qué cayó el socialismo? La economía fue sólo una causa secundaria. En realidad, ¡era el hombre que se ahogaba por falta de aire!”

En 1990, caído el Muro de Berlín e independizados los países bálticos, empezó a estudiar teología en Lublin; fue ordenado sacerdote en 1996, siguió sus estudios en Roma y en 2010 Benedicto XVI le nombraba arzobispo de Riga. 

La ideología del placer y el materialismo

La situación actual es también época de retos. “Entonces el ateísmo era teórico, ahora vivimos un materialismo práctico”, lamenta. Condena “la ideología del bienestar, de la carrera por el poder, la riqueza, el placer. Se la han tragado sin pestañear porque no teníamos fundamentos espirituales”, explica, aludiendo a los países postsoviéticos.

Defendiendo el celibato

Stankevics defiende la tradición de la Iglesia Católica del celibato sacerdotal, que es extraña para los letones luteranos (un 25% de la población, con pastores casados) y para los ortodoxos (un 35%, con monjes y obispos célibes pero que ordenan párrocos a hombres casados).

“La lógica del celibato es simple: Jesús no estaba casado, estaba completamente dedicado a la voluntad del Padre Celestial”, explica. “Cuando una persona acepta ese llamado, cuando asume concientement este sacrificio, se hace fértil, eso se convierte en un carisma. Porque por las propias fuerzas naturales no podemos, sólo Dios con su gracia nos hace capaces. El hombre casado sirve, ante todo, a su familia. Al no tener familia, puedes dedicar lo mejor a la parroquia, la diócesis, el pueblo”, asegura el arzobispo.

Que las predicaciones se entiendan

Stankevics señala que un problema común a “la cristiandad” actual es hoy que “el idioma de la predicación debe acercarse a la gente”, que hace falta talento y dar “sermones divulgativos”.

“Si el número de parroquianos no aumenta, el sacerdote debería reflexionar. ¿Por qué es? El pueblo muchas veces no recibe un alimento espiritual adecuado, no se siente arropado, siente frío en el templo, el amor se le enfría”.

Y explica cuál es su prioridad hoy: “Mi objetivo estratégico es el renacimiento espiritual de Letonia, invito a cooperar y considero aliados a todas las personas de buena voluntad”. Eso incluye a los ortodoxos: “no somos competidores sino aliados. Hay tantas personas sin fe que tenemos trabajo suficiente en la salvación de los perdidos”.

(Con material de Grani.lv, LifeSiteNews, Pribalt.info y Cerkov.by; este artículo es una pieza de la Hemeroteca de ReligionEnLibertad; el artículo se publicó originariamente en octubre de 2014)

El arzobispo de Riga, Zbigniew Stankevics, explica en este documental de 2018 la importancia de los libros en su ajetreada vida: subtítulos en inglés y ruso


sábado, 24 de agosto de 2019

Santo Evangelio 24 de agosto 2019



Lectura del santo evangelio según san Juan (1,45-51):

En aquel tiempo, Felipe encuentra a Natanael y le dice: «Aquel de quien escribieron Moisés en la Ley y los profetas, lo hemos encontrado: Jesús, hijo de José, de Nazaret.»  Felipe le contestó: «Ven y verás.» 

Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: «Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño.» Natanael le contesta: «¿De qué me conoces?» Jesús le responde: «Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi.» Natanael respondió: «Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel.» Jesús le contestó: «¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has ver cosas mayores.» Y le añadió: «Yo os aseguro: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre.»


San Bartolomé, apóstol

REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) 
(Città del Vaticano, Vaticano)

Hoy contemplamos la llamada de Natanael, tradicionalmente identificado con el apóstol Bartolomé. Sobresale su confesión de fe: "Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel". Esta confesión tiene la función de abrir el terreno al cuarto Evangelio, pues ofrece un primer e importante paso en el camino de la adhesión a Cristo. 

Bartolomé reconoce a Jesús tanto por su relación especial con Dios Padre, del que es Hijo unigénito, como por su relación con el pueblo de Israel, de quien es llamado rey (atribución propia del Mesías esperado). Estos dos elementos son esenciales: si proclamáramos sólo la dimensión celestial de Jesús, correríamos el riesgo de hacer de Él un ser etéreo y evanescente; si sólo reconociéramos su papel concreto en la historia, podríamos descuidar su dimensión divina, que constituye su identidad propia.

—San Bartolomé, intercede para que —imitando tu paso discreto por la vida— yo sepa adherirme a Dios y dar testimonio de Él sin realizar obras sensacionales: ¡el extraordinario es Jesús!

Antes que abortar, prefirieron amar a su hijo acráneo durante el embarazo y la hora que vivió

Antes que abortar, prefirieron amar a su hijo acráneo durante el embarazo y la hora que vivió

Antes que abortar, prefirieron amar a su hijo acráneo durante el embarazo y la hora que vivió
Lo dieron todo para que su hijo Alonso fuese feliz durante la hora que estuvo en el mundo


Gustavo Armijo Griñen y su mujer estaban deseando ser padres. A las pocas semanas de gestación los médicos confirmaron que Alonso, el niño que la pareja chilena había concebido, venía con una malformación en el cráneo. Tras varias opiniones y visitas a los especialistas, les aconsejaron interrumpir el embarazo [Chile es un país donde el aborto no es legal y se mantiene una fuerte conciencia ética y provida entre los médicos y el personal sanitario. Nota de ReL].

Contra todo pronóstico y apoyados en Dios, la pareja decidió dar al pequeño Alonso todo lo que estuvo en sus manos para hacerle feliz durante la hora que permaneció en el mundo. Ahora vela por ellos desde el cielo, es "un ángel luchador", dice Gustavo en su testimonio para SalvarEl1.

Es una historia humana, de fe y superación, que aprecia el valor misterioso de cada vida y que reproducimos íntegra a continuación, en palabras del padre de Alonso:

Alonso venía con una malformación
A las 20 semanas de gestación mi pareja se hizo la primera ecografía y el doctor nos dijo que sería un hombre, al que llamaríamos Alonso. También nos comentó que venía con holoprosencefalia" [una malformación del cráneo y la cara debidas a una anormalidad compleja del desarrollo del cerebro. Nota de ReL]. 


Se nos vino el mundo abajo, ya que era nuestro primer hijo y desde el primer momento que nos enteramos de que íbamos a ser padres fuimos la pareja más feliz. 

Ante esta noticia quisimos tener una segunda opinión y viajamos a Santiago, capital de Chile, donde mi mujer se hizo otra ecografía en 3D, y el diagnóstico fue acráneo (faltaba parte de su masa encefálica).

Los médicos aconsejaron abortar 
Nos recomendaron el aborto (si este hubiese sido legal), pero no dudamos un segundo en seguir adelante, nos apoyamos harto en Dios, orando para que sucediera un milagro o que no sufriera tanto nuestro pequeñito. Además, enviamos una carta a los monjes brasileños con harta fe porque había que intentar de todo.

La mujer de Gustavo, madre del pequeño Alonso

Los siguientes meses fueron muy duros, pero a la vez los mejores. Mientras pasaban las semanas, le cantábamos, hablábamos con él, fuimos a la playa, al campo, cumpleaños de amiguitos, muchas reuniones familiares, miles de fotos, muchos besos en la pancita y nunca nos cansamos de decirle que lo amábamos. Él era lo más bello que Dios nos pudo enviar.

Su mayor regalo 
Alonsito tenía fecha para la primera semana de enero de 2016, pero se nos adelantó y nació el 23 de diciembre a las 20:37, mi luchador. Nuestra felicidad, pero a la vez preocupación, en mi pareja y familiares fue enorme.


Mi pequeño estuvo con nosotros 1 hora y dos minutos. Luego subió al cielo porque Dios necesitaba a un ángel luchador. Ahora, han pasado 4 meses del fallecimiento de nuestro hijo, estamos contentos porque dimos todo lo mejor que estuvo en nuestras manos para que fuese feliz en el periodo de gestación y en la horita que estuvo con nosotros.

Sabemos que tenemos un angelito que nos cuida y ama como nosotros también le hicimos sentir. Nunca olvidaremos lo que pasamos, y el amor que aún le tenemos a nuestro Alonso Ignacio.

El ver morir a una niña en Ruanda la llevó del ateísmo y el sinsentido a ser religiosa ermitaña

Guadalupe es actualmente "ermitaña" en el monasterio de Zamartze, en Navarra / Foto- Rubén Elizari- Diario de Navarra

El ver morir a una niña en Ruanda la llevó del ateísmo y el sinsentido a ser religiosa ermitaña

Guadalupe es actualmente "ermitaña" en el monasterio de Zamartze, en Navarra 

Guadalupe Escudero, conocida popularmente como Sor Guadalupe o Sor Piolet, lleva ahora una vida de oración y paz en el monasterio navarro de Zamartze, a los píes de la Sierra de Aralar.

Pero su vida ha estado marcada por la profunda conversión que la llevó de un ateísmo profundo a un impresionante encuentro con Dios en Ruanda, donde se había ido a vivir como cooperante. Antes había sido un espíritu libre, una mochilera que recorría el mundo y que la llevó incluso a escalar el Himalaya, apareciendo en la prensa deportiva de la época.

El sufrimiento de los inocentes

Fue en 1991 cuando se produjo el momento que transformó su vida. El encuentro con el sufrimiento de los inocentes, la impotencia, la creencia de que Dios no podría existir,hasta que finalmente todos estos muros cayeron de manera impresionante.

Guadalupe relata este momento concreto de su vida en un bello testimonio en Arguments. En 1991 llegó a Ruanda tras tomar la decisión de que quería dedicar su vida a los más pobres. No tenía fe pero estaba movida por su deseo de poder ayudar a los demás.

Los límites del plan humano

Acabó en una misión católica de este país africano y comenzó a trabajar con tres religiosas que atendían un dispensario para pobres. “Quería pasar toda mi vida con ellos, dedicarme a ellos. Pero el plan humano tiene un límite, y allí rocé los límites”, cuenta.



Por el dispensario pasaban todos los días muchos enfermos, y todos los días moría alguien en sus brazos. Guadalupe recuerda que durante las noches pensaba: “¡Qué impotente me siento! Por mucho que quiero hacer hay cosas que no cambian, la gente sigue muriendo”.

En su interior empezó a sentir una limitación, experimentar que no tenía la última palabra. Esta religiosa explica que aunque uno no tenga fe el momento de la muerte es sagrado. Esto lo experimentó en aquel dispensario. Aquellas personas que se le morían en brazo le pedían siempre lo mismo, “reza a Dios por mí”.

Wimana, la niña ruandesa que la llevó a Dios

“¿A qué Dios? Si yo no tengo Dios”, se repetía ella. Pero aquel sentimiento se iba haciendo cada día más fuerte. Y entonces apareció en su vida una niña, Wimana, que fue el instrumento que acabó llevándola a Dios.

Conoció a esta pequeña en el centro nutricional. “Todos las tardes venía a buscarme, había una conexión muy profunda, me cogía de la mano y salíamos a pasear. Percibía que esa niña era feliz en ese momento, me caló muy hondo. Pero una mañana me llamaron para decirme que Wimana se estaba muriendo. Fui y al ratito murió”.

Este fue el momento en el que su alma se vio a oscuras completamente. Guadalupe explica que cuando esta niña murió tuvo durante unos segundos la certeza, la prueba definitiva de que Dios no existía. Su pensamiento en aquel momento fue: “Dios no existe, no puede existir. No puede haber creado una vida tan inútil. Esta niña ha nacido sólo para sufrir. Dios no puede existir, es más, si que existe ese Dios no lo quiero conocer porque es un tirano”.

El encuentro con Dios en medio del sinsentido

Tenía que buscar algún sitió donde desahogarse. Acabo en la capillita de las monjas. Fue allí quizás por “inercia”, asegura ella, y recuerda ir "llorando y gritando en una situación crítica dentro de mí. Fue un impasse, más que una muerte. Pero poco a poco fui sintiendo, no con palabras ni nada extraño, que ella me decía: ‘yo estoy bien. Mi vida no ha sido inútil. He existido para llevarte a ti a Dios’”.

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Esta monja extremeña de nacimiento asegura que “decirlo aquí y ahora es bastante diferente a sentirlo en aquel momento, donde no hay razonamientos posibles porque el sentido se vuelve absurdo por completo. Wimana era otra historia, la no palabra, la criatura que clamaba”.

Entonces se encendió en su alma una pequeña luz. Ella lo define como si se hubiera apagado “la de mi razón y se encendiera la de mi existencia”. Y se le iluminó esta historia de sufrimiento aparentemente sin sentido: “Me di cuenta por un momento que hacemos que algo sea absurdo o sea bueno por nuestra razón. Había hecho inútil la vida de esta niña, había hecho inútil su existencia con mi razón, juzgando que nacer para sufrir era inútil. Y esto son categorías humanas”.

"Ahora tienes que decirme quién eres"

Esta pequeña niña ruandesa le había hecho entender, explica sor Guadalupe, que “la plenitud es otra historia, que su vida sí había sido plena porque la plenitud va mucho más allá, que es llegar a ser para lo que fuimos creados, haber colmado de sentido la vida”.

Entonces su razón también se iluminó, abriendo la posibilidad de que Dios pudiera existir. “Ahora tienes que decirme quién eres”, le dijo Guadalupe.

Poco a poco empezó a leer sobre la fe y a “conectar con el pequeñito Dios de mi primera Comunión”. Wimana, esta pequeña niña, fue acompañando a Guadalupe en este proceso de conversión. Y esta joven aventurera que hacía listas y siempre apostaba todo por lo primero que apareciera en ella colocó a Dios en el número 1 según iba conociéndole más y más.

Esta apuesta total acabó llevándola a la vida religiosa. “Mi discernimiento era apostar por lo primero de la lista, consagrarme y vivir lo que vivo. Porque lo que Dios quiere es que seas santo, lo que quiere es que llegues a tu plenitud, entra en el fondo de esto y lo demás se da por añadidura”.

Adiós a su vida de aventura, mochilera y escaladora

Atrás dejaba su vida de mujer aventurera y en búsqueda, aquella vida de mochilera que la llevó a buena parte de Latinoamérica y las principales capitales europeas.

Trabajó como diseñadora en una fábrica de peluches, fue auxiliar de enfermería o sirvió hamburguesas en un McDonald’s del barrio negro de Londres, donde ella era la única persona blanca: “Allí sufrí el racismo. Todo lo que los blancos hacían a los negros, ellos me lo hacían a mí. Si había terminado de fregar el suelo, venía algún joven y escupía sobre él”.

Ahora escala otras cumbres, pues Guadalupe fue una experimentada montañera y una pionera en el mundo de la montaña. El rotativo Mundo Deportivo le dedicó una página entera el miércoles 1 de octubre de 1986 para contar todos los detalles de la expedición que iba a iniciar junto a tres amigas más al Island Peak, de 6.200 metros de altura. “Cuatro extremeñas a la conquista del Himalaya”, titulaba el periodista.


Este grupo de mujeres, la segunda expedición de féminas españolas que pisarían el Himalaya, compartían página con una leyenda del himalayismo, el austriaco Reinhold Messner, a punto de intentar el ascenso al Lothse (8.516 metros). En la noticia, se emulan los picos hollados por cada una de las componentes de la expedición.

Para entonces, Guadalupe, “de 24 años de edad y en desempleo”, ya contaba en su palmarés con varias cumbres de los Pirineos, los Alpes, los Picos de Europa, el Atlas marroquí y un largo etcétera.

Ermitaña en Navarra y amante del silencio

Esa Guadalupe que vagaba por el mundo y transformada en África ha acabado como “ermitaña” en Zamartze, siguiendo con su apuesta de dar todo al primero de la lista. Entregada completamente a Dios, explicaba en una entrevista en Diario de Navarra que no tiene miedo a la soledad porque para ella no es algo nuevo. Durante toda su juventud caminó durante horas por senderos en completa soledad y silencio.

“El sonido del silencio en la naturaleza no tiene precio. Atender Zamartze no es casualidad. Para mí representa la unidad. Es la casa de espiritualidad de la diócesis y casa de todo el que quiera encontrarse: necesitamos salir de la vertiginosa rutina de cada día para entrar en nuestro interior y escucharnos, y escucharle”.

Publicado en Religión en Libertad el 12 de septiembre de 2018

viernes, 23 de agosto de 2019

Santo Evangelio 23 de agosto 2019



Evangelio según San Mateo 22,34-40.

Cuando los fariseos se enteraron de que Jesús había hecho callar a los saduceos, se reunieron con Él, y uno de ellos, que era doctor de la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba: "Maestro, ¿cuál es el mandamiento más grande de la Ley?". Jesús le respondió: "Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todo tu espíritu. Este es el más grande y el primer mandamiento. El segundo es semejante al primero: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos dependen toda la Ley y los Profetas".


La adoración es la fuerza que lo mueve todo

REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) 
(Città del Vaticano, Vaticano)

Hoy escuchamos de Cristo el mayor y primer motivo de nuestra existencia (un motivo que se transforma en "mandamiento" para cada hombre): adorar a Dios, en un amarle con todo nuestro ser (corazón, alma y mente). El amor siempre es incondicional (sin-condiciones), pero solamente Dios merece un amor incondicional "en absoluto": nada debe anteponerse al servicio de Dios. 

Tal "sometimiento" a Dios no es destructivo de la criatura, porque es algo tan amoroso como besarle ("ad-orem"=a la boca). Es lo propio del amante; es nuestra vocación. La creación —inmensa y preciosa— está de tal manera configurada que invita a esta adoración. Es la fuerza que lo mueve y ordena todo desde dentro, en el ritmo de las estrellas y en nuestra vida. El ritmo de nuestra vida sólo vibra correctamente si está imbuido por esta fuerza. 

—Señor-Dios, arrodillado, te confieso y te reconozco: el hombre nunca es tan hombre como cuando —de rodillas— se rinde ante ti y te reza.

Cuando crece la religiosidad, baja la depresión: un amplio estudio estadístico con adolescentes

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Cuando crece la religiosidad, baja la depresión: un amplio estudio estadístico con adolescentes
Rezar con frecuencia, ir a la iglesia, considerar la fe importante... esas cosas parecen proteger a muchos adolescentes de la depresión

Jane Cooley Fruehwirth, profesora en la Universidad de North Carolina, es co-autora del estudio “Religion and Depression in Adolescence,” publicado en el Journal of Political Economy (junio de 2019).

Rezar con frecuencia, ir a la iglesia, considerar la fe importante... esas cosas parecen proteger a muchos adolescentes de la depresión


En un artículo en la revista America, de los jesuitas norteamericanos, señala que el siglo XXI está siendo dañino para la salud mental de los adolescentes de este país rico y tecnológico: un 13% declaran haber tenido una situación de depresión grave en el último año. Esta cifra es dos tercios mayor que hace 10 años. Se han doblado los gastos en salud mental en EEUU (para todas las edades) en lo que va de siglo.

 “He visto estas tendencias en mi vida como profesora. Como científica social, quiero entender el por qué. Como cristiana, me pregunto si la religión puede ayudar a proteger a los adolescentes de la enfermedad mental”, escribe Jane Cooley. Y varios indicios apuntan a que así es.

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Jane Cooley explica la relación entre más religiosidad y menos depresión entre adolescentes

Las estadísticas muestran continuamente que hay una relación estadística clara entre mejor salud mental y mayor religiosidad (la cual se mide en las personas por su asistencia a servicios religiosos, la frecuencia con la que rezan y la importancia que dan a la religión).

Pero ¿los adolescentes están más sanos y llevan una vida más equilibrada porque van a misa, o precisamente si van a misa es porque están más sanos y su vida es muy estable?

 Un "laboratorio natural": las estadísticas

Jane Cooley, junto con Sriya Iyer (Universidad de Cambridge) y Anwen Zhang (Universidad de Glasgow), formaron un equipo para estudiar los muchos datos que aporta la Encuesta Nacional Longitudinal de Salud de Adolescentes a Adultos, que incluye “ricas preguntas sobre religiosidad y depresión”.

Lo más interesante era “aislar el efecto de la religiosidad individual en la depresión” prestando atención a los jóvenes que en los últimos años de instituto (15-18) años se hacían más religiosos por influencia de sus compañeros de clase y sus amigos.

Se trataba de medir si estos adolescentes, al hacerse más religiosos (pero sin cambiar de familia, barrio, etc…) conseguían mejorar su salud mental.

Al ir a la iglesia regularmente, baja 11 puntos la estadística de depresión

El estudio descubrió que cuando había un fuerte crecimiento en la religiosidad (por ejemplo, alguien que no iba a la iglesia pasaba a ir al menos una vez por semana) los riesgos de depresión grave o moderada descendían en once puntos porcentuales. 

“Quizá más sorprendente es que los efectos eran más fuertes, casi dos tercios más fuertes,  en los individuos que presentaban los síntomas más severos de depresión, los más difíciles de tratar”, detalla la investigadora.

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Hay que tener en cuenta, dice la autora, que precisamente la terapia de base cognitiva, la que se usa en las depresiones más graves, es la menos efectiva para los individuos más deprimidos, al menos a corto plazo. La religión, por el contrario, parecería dar frutos de salud mental con más rapidez.

El estudio muestra que los beneficios mentales no llegan solo por estar rodeados de iguales que son religiosos, sino por adoptar personalmente comportamientos religiosos (rezar, ir a la iglesia…).

Especialmente eficaz ante enfermedad física o suicidio de conocidos

La religiosidad ayuda especialmente en algunos disparadores de depresión, como es el perder salud física o que se suicide alguien cercano. Y, según el estudio, los adolescentes con menos estructuras de apoyo en casa o la escuela se benefician más. 

“Es interesante que vemos beneficios de la religiosidad independientemente de si los adolescentes van a otras actividades como clubes escolares o deportes. Esto sugiere que esas otras actividades, donde los adolescentes pueden encontrar un sentido de pertenencia, no parecen ser un sustituto para los beneficios de la religiosidad en la salud mental”, añade la investigadora.

Los antidepresivos solo ayudan a 1 de cada 5 afectados

Pero ¿acaso no hay medicamentos contra la depresión? Sí, pero los estudios clínicos muestran que sólo en uno de cada cinco casos lograr reducirla.

 “Al crecer la cantidad de evidencia que apoya la relación positiva entre religión y salud mental en muchos casos, investigar en religión va consiguiendo más aceptación en el campo de la psiquiatría actual”, añade Jane Cooley. “Eso son buenas noticias, porque queda mucho por descubrir sobre cómo la salud mental y otros beneficios se relacionan con la fe y la espiritualidad interior”.

Fuente: Religión en Libertad

jueves, 22 de agosto de 2019

Santo Evangelio 22 de agosto 2019



Evangelio según San Mateo 22,1-14.

Jesús habló en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo, diciendo: El Reino de los Cielos se parece a un rey que celebraba las bodas de su hijo. Envió entonces a sus servidores para avisar a los invitados, pero estos se negaron a ir. De nuevo envió a otros servidores con el encargo de decir a los invitados: 'Mi banquete está preparado; ya han sido matados mis terneros y mis mejores animales, y todo está a punto: Vengan a las bodas'. Pero ellos no tuvieron en cuenta la invitación, y se fueron, uno a su campo, otro a su negocio; y los demás se apoderaron de los servidores, los maltrataron y los mataron.

Al enterarse, el rey se indignó y envió a sus tropas para que acabaran con aquellos homicidas e incendiaran su ciudad. Luego dijo a sus servidores: 'El banquete nupcial está preparado, pero los invitados no eran dignos de él. Salgan a los cruces de los caminos e inviten a todos los que encuentren'. Los servidores salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, buenos y malos, y la sala nupcial se llenó de convidados. Cuando el rey entró para ver a los comensales, encontró a un hombre que no tenía el traje de fiesta. 'Amigo, le dijo, ¿cómo has entrado aquí sin el traje de fiesta?'. El otro permaneció en silencio.

Entonces el rey dijo a los guardias: 'Atenlo de pies y manos, y arrójenlo afuera, a las tinieblas. Allí habrá llanto y rechinar de dientes'. Porque muchos son llamados, pero pocos son elegidos.


l "castigo de Dios"

REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) 
(Città del Vaticano, Vaticano)

Hoy escuchamos del Señor una palabra que, de buenas a primeras, parece "no encajar" con su Amor misericordioso: el "castigo". Pero sus castigos no son como los nuestros, en el sentido de que Dios establezca multas policiales y le guste perjudicarnos. La expresión "castigo de Dios" manifiesta que he errado en el buen camino y pueden sobrevenirme consecuencias posteriores por seguir huellas falsas y abandonar la verdadera vida.

En el lenguaje divino, el castigo es la situación en la que entra el ser humano cuando se aleja de su auténtica esencia, o cuando no respeta la dignidad de otra persona, dando la espalda a la verdad… Entonces el individuo utiliza su libertad, sí, pero también abusa de ella. Por este falso camino el hombre pisotea aquello para lo cual ha sido creado, destruyéndose a sí mismo.

—Señor, tú eres mi Creador, que has venido a nosotros dejando tu huella en la tierra. Haz que vea en tus pisadas mi camino.