miércoles, 24 de enero de 2018

Santo Evangelio 24 de enero 2017



Día litúrgico: Miércoles III del tiempo ordinario

Santoral 24 de Enero: San Francisco de Sales, obispo

Texto del Evangelio (Mc 4,1-20): En aquel tiempo, Jesús se puso otra vez a enseñar a orillas del mar. Y se reunió tanta gente junto a Él que hubo de subir a una barca y, ya en el mar, se sentó; toda la gente estaba en tierra a la orilla del mar. Les enseñaba muchas cosas por medio de parábolas. Les decía en su instrucción: «Escuchad. Una vez salió un sembrador a sembrar. Y sucedió que, al sembrar, una parte cayó a lo largo del camino; vinieron las aves y se la comieron. Otra parte cayó en terreno pedregoso, donde no tenía mucha tierra, y brotó enseguida por no tener hondura de tierra; pero cuando salió el sol se agostó y, por no tener raíz, se secó. Otra parte cayó entre abrojos; crecieron los abrojos y la ahogaron, y no dio fruto. Otras partes cayeron en tierra buena y, creciendo y desarrollándose, dieron fruto; unas produjeron treinta, otras sesenta, otras ciento». Y decía: «Quien tenga oídos para oír, que oiga».

Cuando quedó a solas, los que le seguían a una con los Doce le preguntaban sobre las parábolas. El les dijo: «A vosotros se os ha dado comprender el misterio del Reino de Dios, pero a los que están fuera todo se les presenta en parábolas, para que por mucho que miren no vean, por mucho que oigan no entiendan, no sea que se conviertan y se les perdone». 

Y les dice: «¿No entendéis esta parábola? ¿Cómo, entonces, comprenderéis todas las parábolas? El sembrador siembra la Palabra. Los que están a lo largo del camino donde se siembra la Palabra son aquellos que, en cuanto la oyen, viene Satanás y se lleva la Palabra sembrada en ellos. De igual modo, los sembrados en terreno pedregoso son los que, al oír la Palabra, al punto la reciben con alegría, pero no tienen raíz en sí mismos, sino que son inconstantes; y en cuanto se presenta una tribulación o persecución por causa de la Palabra, sucumben enseguida. Y otros son los sembrados entre los abrojos; son los que han oído la Palabra, pero las preocupaciones del mundo, la seducción de las riquezas y las demás concupiscencias les invaden y ahogan la Palabra, y queda sin fruto. Y los sembrados en tierra buena son aquellos que oyen la Palabra, la acogen y dan fruto, unos treinta, otros sesenta, otros ciento».


«El sembrador siembra la Palabra»

Rev. D. Antoni CAROL i Hostench 
(Sant Cugat del Vallès, Barcelona, España)

Hoy escuchamos de labios del Señor la “Parábola del sembrador”. La escena es totalmente actual. El Señor no deja de “sembrar”. También en nuestros días es una multitud la que escucha a Jesús por boca de su Vicario —el Papa—, de sus ministros y... de sus fieles laicos: a todos los bautizados Cristo nos ha otorgado una participación en su misión sacerdotal. Hay “hambre” de Jesús. Nunca como ahora la Iglesia había sido tan católica, ya que bajo sus “alas” cobija hombres y mujeres de los cinco continentes y de todas las razas. Él nos envió al mundo entero (cf. Mc 16,15) y, a pesar de las sombras del panorama, se ha hecho realidad el mandato apostólico de Jesucristo.

El mar, la barca y las playas son substituidos por estadios, pantallas y modernos medios de comunicación y de transporte. Pero Jesús es hoy el mismo de ayer. Tampoco ha cambiado el hombre y su necesidad de enseñanza para poder amar. También hoy hay quien —por gracia y gratuita elección divina: ¡es un misterio!— recibe y entiende más directamente la Palabra. Como también hay muchas almas que necesitan una explicación más descriptiva y más pausada de la Revelación.

En todo caso, a unos y otros, Dios nos pide frutos de santidad. El Espíritu Santo nos ayuda a ello, pero no prescinde de nuestra colaboración. En primer lugar, es necesaria la diligencia. Si uno responde a medias, es decir, si se mantiene en la “frontera” del camino sin entrar plenamente en él, será víctima fácil de Satanás.

Segundo, la constancia en la oración —el diálogo—, para profundizar en el conocimiento y amor a Jesucristo: «¿Santo sin oración...? —No creo en esa santidad» (San Josemaría).

Finalmente, el espíritu de pobreza y desprendimiento evitará que nos “ahoguemos” por el camino. Las cosas claras: «Nadie puede servir a dos señores...» (Mt 6,24).

Retiros en cárceles con adoración y confesión: el cambio en los presos sorprende a las autoridades


La experiencia del programa San Maximiliano Kolbe se realiza en las duras prisiones de Texas

Retiros en cárceles con adoración y confesión: el cambio en los presos sorprende a las autoridades

Retiros en cárceles con adoración y confesión: el cambio en los presos sorprende a las autoridades

En cada retiro participa un máximo de 66 presos y en él hay adoración, confesión, testimonios...

Los retiros espirituales se están convirtiendo en una fuente de conversión y transformación para miles de presos en Estados Unidos. Esta experiencia se está realizando en Texas, en prisiones donde hay reclusos muy problemáticos y conflictos constantes, lo que ha llamado la atención de los responsables de las cárceles por los efectos beneficiosos que están teniendo en los condenados.

La Diócesis de Beaumont, situada en el estado de Texas, se ha volcado en este ministerio y son cientos de voluntarios católicos los que están provocando esta revolución espiritual. Son cerca de 300 los que hacen posible que se realicen estos retiros en cárceles masculinas y femeninas con todos los problemas logísticos que ello conlleva al involucrar a los 66 reclusos que participan en cada uno de ellos.

"Tenía miedo, no quería entrar por sus puertas"
El diácono permanente Tommy Ewing es el director de este ministerio de prisiones en esta diócesis, en cuyo territorio hay una prisión federal y otras unidades privadas. Servir a los presos no entraba en los planes de este hombre cuando fue ordenado hace ya doce años. “Tenía miedo, no quería entrar por sus puertas”, asegura.  Ahora afirma que “una vez que entras y tomas contacto con estas personas, te das cuenta de que eres un instrumento de la gracia de Dios”.


El diácono Tommy Ewing dirige este programa en la Diócesis y cuenta las maravillas que ha producido en muchos reclusos

El más exitoso de los programas es el llamado San Maximiliano Kolbe, un modelo de retiro realizado en parroquias pero que se había adaptado a la situación excepcional que se da en las cárceles.

Del escepticismo a la sorpresa de los funcionarios
En 2012 llegó a Beaumont y cuando Ewing y el resto de voluntarios lo presentaron a los responsables de seguridad de la prisión de la ciudad se encontraron con cierta animadversión y escepticismo. Dieron el visto bueno con una condición, si este retiro funcionaba podría tener cierta continuidad, si ocasionaba algún problema no se volvería a realizar.

“Tres semanas después del primer retiro, nos reunimos con el alcaide”, recuerda este diácono. Habían asistido 66 presos de aquella penitenciaría. De su cajón sacó una pila de cartas, más de 60. Los presos valoraban lo que habían recibido en el retiro y estaban contentos y colaborativos con los guardias desde entonces.



Sorprendidos ante tal reacción, el director de la prisión les preguntó cuándo podrían organizar otro retiro. Esta experiencia ha dado resultados similares en las distintas cárceles del estado, por lo que se está favoreciendo desde las propias instituciones de prisiones.

Un efecto casi inmediato
El director de la capellanía del Departamento de Justicia Criminal de Texas, Michael Rutledge, afirma que cuando el programa Kolbe llega a una prisión y se realiza el fin de semana “tiene un efecto en el aumento de los que asisten a los servicios religiosos”, lo cual es algo que también repercute en la rehabilitación del delincuente.

Los retiros son intensivos de fin de semana y se hacen en comunidad. El tope de presos es 66 por temas logísticos, y aquellos que ya han participado en retiros anteriores pueden compartir su experiencia en el retiro en curso siendo seleccionados a través de un sorteo.

La emoción y las lágrimas de hombres "de piedra"
Durante el fin de semana hay adoración eucarística, confesión, testimonios y pueden compartir sus problemas. Incluso se realiza un Vía Crucis. “Puedes ver como se emocionan visiblemente”, afirma el diácono Ewing.

Uno de los puntos fuertes y que más impacto tiene entre los presos es la adoración eucarística, donde el Santísimo está todo el fin de semana presente en una habitación separada. En la oscuridad que marca una prisión, “traes la luz de Cristo, y estos hombres pueden sentirla”. “Esto marca la diferencia”, explica el responsable de esta pastoral.

"Cambia la vida"
La reconciliación se fomenta en estos retiros. “El acceso a la confesión y la adoración suavizan incluso al más duro de los corazones”, explica Ewing, que tras todos estos años concluye que “es una gran experiencia que cambia la vida”.


Por su parte, los responsables de las prisiones y los propios funcionarios han notado que estos retiros son particularmente efectivos para sacar a la luz distintos problemas que puedan estar preocupando al preso y así permitir que sean tratados y solucionados.

El agradecimiento de muchos presos
“Están provocando una transformación”, cuenta el padre Rutledge a Our Sunday Visitor, pues “no se puede lograr la transformación de nadie a menos que toque su corazón”.

Algunos de los presos que han cambiado su estilo vida tras pasar por estos retiros han escrito a los voluntarios que les ayudaron. “Han encontrado amistad, amor y hermandad, muchos de ellos habían perdido la esperanza”, confiesa el diácono Ewing.

"Seguiré este camino"
En una de las cartas que ha recibido de los reclusos, se puede leer como el preso da las gracias y asegura: “Dios me creó, pero vosotros me habéis hecho lo que hoy soy y lo que Dios quería que fuera”.

“Seguiré en mi vida este camino de fe en Cristo hasta el fin de mis días y seguiré luchando paa que el amor de Dios siga en mí”, afirma este preso en la misiva.

Fuente: Religión en Libertad

martes, 23 de enero de 2018

Santo Evangelio 23 de enero 2018



Día litúrgico: Martes III del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mc 3,31-35): En aquel tiempo, llegan la madre y los hermanos de Jesús, y quedándose fuera, le envían a llamar. Estaba mucha gente sentada a su alrededor. Le dicen: «¡Oye!, tu madre, tus hermanos y tus hermanas están fuera y te buscan». Él les responde: «¿Quién es mi madre y mis hermanos?». Y mirando en torno a los que estaban sentados en corro, a su alrededor, dice: «Éstos son mi madre y mis hermanos. Quien cumpla la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre».


«Éstos son mi madre y mis hermanos. Quien cumpla la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre»

Rev. D. Josep GASSÓ i Lécera 
(Ripollet, Barcelona, España)

Hoy contemplamos a Jesús —en una escena muy concreta y, a la vez, comprometedora— rodeado por una multitud de gente del pueblo. Los familiares más próximos de Jesús han llegado desde Nazaret a Cafarnaum. Pero en vista de la cantidad de gente, permanecen fuera y lo mandan llamar. Le dicen: «¡Oye!, tu madre, tus hermanos y tus hermanas están fuera y te buscan» (Mc 3,31).

En la respuesta de Jesús, como veremos, no hay ningún motivo de rechazo hacia sus familiares. Jesús se había alejado de ellos para seguir la llamada divina y muestra ahora que también internamente ha renunciado a ellos: no por frialdad de sentimientos o por menosprecio de los vínculos familiares, sino porque pertenece completamente a Dios Padre. Jesucristo ha realizado personalmente en Él mismo aquello que justamente pide a sus discípulos.

En lugar de su familia de la tierra, Jesús ha escogido una familia espiritual. Echa una mirada sobre los hombres sentados a su alrededor y les dice: «Éstos son mi madre y mis hermanos. Quien cumpla la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre» (Mc 3,34-35). San Marcos, en otros lugares de su Evangelio, refiere otras de esas miradas de Jesús a su alrededor.

¿Es que Jesús nos quiere decir que sólo son sus parientes los que escuchan con atención su palabra? ¡No! No son sus parientes aquellos que escuchan su palabra, sino aquellos que escuchan y cumplen la voluntad de Dios: éstos son su hermano, su hermana, su madre.

Lo que Jesús hace es una exhortación a aquellos que se encuentran allí sentados —y a todos— a entrar en comunión con Él mediante el cumplimiento de la voluntad divina. Pero, a la vez, vemos en sus palabras una alabanza a su madre, María, la siempre bienaventurada por haber creído.

Se fue a buscar la verdad con los monjes Shaolin... y la encontró, pero en la réplica de un católico

Se fue a buscar la verdad con los monjes Shaolin... y la encontró, pero en la réplica de un católico

La seducción del budismo cedió ante la persona de Cristo

Se fue a buscar la verdad con los monjes Shaolin... y la encontró, pero en la réplica de un católico


Théo comprendió pronto la falsedad de pensar que a Dios se llega por cualquier camino. Foto: Louis Lefevre / L1visible.


El 11 de enero, al inaugurar en Rajgir (Nalanda) la 4ª Conferencia Interncional Dharma-Dhamma, el predidente de la India, Ram Nath Kovind, recordó el vigesimoquinto aniversario del acuerdo entre su país y la ASEAN (Asociación de Naciones del Sureste Asiático, por sus siglas en inglés, fundada en 1967), y señaló el budismo como raíz común y espiritualidad unificadora de todos los países que la forman: "Se calcula que más de la mitad de la actual población mundial vive en regiones históricamente influidas -y que en muchos casos continúan siendo influidas- por la iluminación que el Señor Buda logró y puso como modelo para la humanidad. Ése es el hilo que nos mantiene unidos. Es también la visión que debe inspirarnos en el siglo XXI. Y es lo que verdaderamente se ha descrito como la Luz de Asia". Algunos medios han interpretado que Kovind (presidente del segundo país del mundo por población y séptimo por PIB) situó el budismo como "una forma temprana de globalización".


El presidente indio, Ram Nath Kovind, 14º presidente de la India desde julio de 2017, en la inauguración de un centro de meditación. Foto: PTI (Press Trust of India).

También en el Occidente descristianizado muchos quedan fascinados por el budismo como forma de vida o estructura mental. El joven Théo fue uno de ellos, pero precisamente en China descubrió el error fundamental de esa filosofía. Descubrió que no hay un camino para cada cual con el que llegar a Dios, sino uno solo: Nuestro Señor Jesucristo. Así cuenta cómo vivió ese cambio en L'1visible:

Tenía sed de felicidad y de verdad
Cuando yo era pequeño, pensaba que para ser feliz había que tener mucho dinero. En el último año del instituto, al finalizar un curso sobre la felicidad, emprendí esa búsqueda de la felicidad que tanto me faltaba. En mí mismo y a mi alrededor, veía la mentira por todas partes: todos intentaban dar una imagen de sí mismos, adquirir tal objeto, empezar tales estudios… pero nadie parecía feliz en el fondo. Comprendí que, si quería ser feliz, debía encontrar la verdad.

Una mañana, en el autobús, decidí dejar mis estudios e irme. ¿Adónde? Lo ignoraba. Mi mejor amigo estaba de acuerdo en venir conmigo. La vida de los monjes Shaolin en China nos parecía lo más cercano a lo que proponía Epicuro (341-270 a.C.), quien inspiraba nuestra visión de las cosas: la felicidad consiste en “no padecer dolor en el cuerpo ni turbación en el alma” (Carta a Meneceo).


Busto romano de Epicuro, del siglo II d.C., copia de uno griego de cuatrocientos años antes. Se conserva en el Metropolitan de Nueva York.

Gracias a la meditación, los monjes cuidaban su alma, y mediante el Kung Fu, de su cuerpo. Tras el bachillerato, trabajamos durante un año siguiendo su escuela, que admitía extranjeros. Me interesé por la espiritualidad budista y empecé a meditar. Además leía mucho, y en esos libros se hablaba a menudo del infinito, del eterno presente. Muy pronto me convencí de la existencia de un Dios, de una fuente, de una conciencia superior. Paralelamente, una mujer nos formó en el esoterismo y en el magnetismo, lo que me llevó a creer en los milagros porque comprendí que se podía trascender la materia.



Kung Fu (1972-1975), serie de la ABC protagonizada por David Carradine (1936-2009), contribuyó a la popularización en Occidente no solo ese arte marcial, sino la vida de los monjes Shaolin y la filosofía budista.

Así que nos fuimos a China, en un viaje sin retorno. Al llegar, la escuela que habíamos financiado durante cuatro años se reveló muy decepcionante.

Pero allí encontramos a un católico, Daniel, que nos hizo cambiar mucho. Nosotros le decíamos: “Hay muchos caminos para llegar a Dios, cada cual debe escoger el suyo”. Él nos respondía: “No, ¡solo hay un camino para llegar a Dios, y es Jesús! Él es la piedra angular”. Comprobé que nadie había hecho milagros comparables a los de Jesús. Así pues, ese hombre debía estar más cerca de la verdad que los demás. Comencé a leer el Nuevo Testamento. Jesús decía: “Orad”, y yo empecé a orar todos los días. Él decía: “No tendréis otro maestro que yo” (cf Mt 23, 8-10) y yo abandoné tanto la meditación budista como el esoterismo. Mi único guía espiritual en lo sucesivo sería Jesús.

Un día, al leer “Amaos los unos a los otros” me llené de una alegría sobrenatural, y supe que había encontrado lo que buscaba. La alegría estaba ahí, en el amor, por Jesús. Decidí volver a Francia. No tenía nada, ni trabajo, ni estudios, ni proyectos. Pero habiendo encontrado a Jesús, lo tenía todo, la fuente de la alegría y de la verdad. Para ser totalmente feliz, tenía que entregar mi vida a Dios. Decidí ir a París a casa de un amigo, tras haber dado todo mi dinero, y le pude decir a Jesús: “No tengo nada, haz de mí lo que quieras”.

Un mes más tarde tenía trabajo y alojamiento gratuito, con amigos cistianos, sin tan siquiera haberlo buscado. “Quien lo deja todo por mí, recibirá ciento por uno” (Mc 10, 28-30). Es verdad en lo material, pero también espiritualmente.

Algún tiempo después, profundamente entristecido porque no me sentía capaz de amar a mi próijo, Jesús me reveló su amor absoluto por mí. Es una experiencia indescriptible. Como si Jesús me dijese: “Eres el tipo más inútil de la tierra, pero yo te amo igualmente”. ¡Cuando uno se da cuenta de que no merece nada, es cuando Dios puede darnos esa plenitud de amor y de alegría que lo sobrepasa todo! Dios me ama, yo soy feliz.

Fuente: Religión en Libertad

lunes, 22 de enero de 2018

Santo Evangelio 22 de enero 2018



Día litúrgico: Lunes III del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mc 3,22-30): En aquel tiempo, los escribas que habían bajado de Jerusalén decían: «Está poseído por Beelzebul» y «por el príncipe de los demonios expulsa los demonios». Entonces Jesús, llamándoles junto a sí, les decía en parábolas: «¿Cómo puede Satanás expulsar a Satanás? Si un reino está dividido contra sí mismo, ese reino no puede subsistir. Si una casa está dividida contra sí misma, esa casa no podrá subsistir. Y si Satanás se ha alzado contra sí mismo y está dividido, no puede subsistir, pues ha llegado su fin. Pero nadie puede entrar en la casa del fuerte y saquear su ajuar, si no ata primero al fuerte; entonces podrá saquear su casa. Yo os aseguro que se perdonará todo a los hijos de los hombres, los pecados y las blasfemias, por muchas que éstas sean. Pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo, no tendrá perdón nunca, antes bien, será reo de pecado eterno». Es que decían: «Está poseído por un espíritu inmundo».


«El que blasfeme contra el Espíritu Santo, no tendrá perdón nunca»

Rev. D. Vicenç GUINOT i Gómez 
(Sant Feliu de Llobregat, España)

Hoy, al leer el Evangelio del día, uno no sale de su asombro —“alucina”, como se dice en el lenguaje de la calle—. «Los escribas que habían bajado de Jerusalén» ven la compasión de Jesús por las gentes y su poder que obra en favor de los oprimidos, y —a pesar de todo— le dicen que «está poseído por Beelzebul» y «por el príncipe de los demonios expulsa los demonios» (Mc 3,22). Realmente uno queda sorprendido de hasta dónde pueden llegar la ceguera y la malicia humanas, en este caso de unos letrados. Tienen delante la Bondad en persona, Jesús, el humilde de corazón, el único Inocente y no se enteran. Se supone que ellos son los entendidos, los que conocen las cosas de Dios para ayudar al pueblo, y resulta que no sólo no lo reconocen sino que lo acusan de diabólico.

Con este panorama es como para darse media vuelta y decir: «¡Ahí os quedáis!». Pero el Señor sufre con paciencia ese juicio temerario sobre su persona. Como ha afirmado San Juan Pablo II, Él «es un testimonio insuperable de amor paciente y de humilde mansedumbre». Su condescendencia sin límites le lleva, incluso, a tratar de remover sus corazones argumentándoles con parábolas y consideraciones razonables. Aunque, al final, advierte con su autoridad divina que esa cerrazón de corazón, que es rebeldía ante el Espíritu Santo, quedará sin perdón (cf. Mc 3,29). Y no porque Dios no quiera perdonar, sino porque para ser perdonado, primero, uno ha de reconocer su pecado.

Como anunció el Maestro, es larga la lista de discípulos que también han sufrido la incomprensión cuando obraban con toda la buena intención. Pensemos, por ejemplo, en santa Teresa de Jesús cuando intentaba llevar a más perfección a sus hermanas.

No nos extrañe, por tanto, si en nuestro caminar aparecen esas contradicciones. Serán indicio de que vamos por buen camino. Recemos por esas personas y pidamos al Señor que nos dé aguante.

La Virgen María enseña a ser hombres de verdad: un oficial del Ejército de EE.UU. cuenta su caso


Matthew D. Pride se casó con una católica... sin intención de serlo él

La Virgen María enseña a ser hombres de verdad: un oficial del Ejército de EE.UU. cuenta su caso

La devoción a la Virgen María hizo comprender al protagonista de esta historia el significado de su propia masculinidad.

La Virgen María enseña a ser hombres de verdad: un oficial del Ejército de EE.UU. cuenta su caso

La Virgen María es modelo de mujer y madre, pero también inspira a los hombres el verdadero sentido de su misión en el plan de Dios. Así sucedió con el oficial del Ejército estadounidense cuya historia recoge Javier Lozano en Cari Filii News:

La masculinidad está siendo atacada por las distintas ideologías dominantes. El papel de hombre como esposo y como padre se está diluyendo en la sociedad actual y es por ello que desde la Iglesia se está trabajando para que el varón redescubra su masculinidad y así pueda ejercer el papel que se la ha encomendado en el matrimonio, la familia y la sociedad.

Sobre este aspecto de la masculinidad y la virilidad ha reflexionado también Matthew D. Pride, oficial del Ejército de Estados Unidos y graduado por la prestigiosa academia de West Point. Es además licenciado en Ingeniería por la Universidad de Missouri  y posee un Máster en Artes y Ciencias Militares.

Aquella misa a la que fue sin ser aún católico
Matthew lleva once años casado con su esposa Christina, con la que tiene 4 hijos. Aunque ahora es un católico devoto, no siempre lo fue. La insistencia de su mujer finalmente tuvo sus frutos.

Sin embargo, este oficial reflexiona en Catholic Gentleman sobre cómo descubrió la masculinidad a través de la Virgen María, es decir, su papel como hombre en el mundo actual.



“Hace algunos años escuché a un sacerdote decir algo impactante durante una homilía. Fue antes de que yo fuera católico aunque estaba presente en la Misa en un día de precepto como una forma de mantener una ‘falsa paz’ en mi matrimonio”. Su esposa se había convertido al catolicismo poco antes de que se conocieran, se casaron en 2006 y él se comprometió a que se educara a sus hijos en la fe, aunque él no tenía intención de ser católico.

La respuesta que ofrece María a los hombres en particular
Aquel día, el sacerdote dijo que “María es un regalo para todos los hombres”. Era la fiesta de la Asunción, y Matthew pensaba que el presbítero se refería a que la Virgen era un regalo para toda la humanidad, una expresión típica, por lo que desconectó de la homilía.

Pero entonces el sacerdote intensificó su tono y cambió su enfoque por lo que volvió a llamar la atención de este joven no creyente. “María ofrece a los hombres, en particular, una salida a un problema difícil. Para las mujeres, amar a Jesús es fácil y natural. Pero no es tan fácil o natural para un hombre amar a otro hombre tan íntimamente como debemos amar a nuestro Señor. María presenta a los hombres una solución a este difícil desafío”, dijo el cura en la homilía.

“¿Qué demonios está diciendo?”. Esto es lo que pensó cuando escuchó al sacerdote, pero no podía dejar de escucharle. No paraba de darle vueltas a aquello de que “María es un regalo para los hombres”.

La luz que recibió con la Teología del Cuerpo
Matthew cuenta ahora que durante años, estas palabras se quedaron en un segundo plano en su mente. Incluso cuando se bautizó en 2014 en la festividad de la Inmaculada Concepción. “No fue hasta años más tarde, después de toparme con las enseñanzas de San Juan Pablo II sobre la Teología del Cuerpo, cuando la sabiduría de aquel sacerdote finalmente me condujo a una gran comprensión de lo que significa ser hombre”.



La Teología del Cuerpo de Juan Pablo II le iluminó con lo que aquel sacerdote dijo en su homilía.

Este mando militar recuerda que “el papel de María en la Iglesia es reflejar y avanzar en la gloria de su hijo.  De hecho, "María nunca deja de defender y proteger a Jesús”. Pone el ejemplo del título de Theotokos (Madre de Dios), que “simplemente refleja la verdad de la divinidad de su hijo, y no es exclusivamente una alabanza únicamente a María”.

La imagen de Dios en la pareja hombre-mujer
“A imagen de Dios los creó, varón y hembra, los creo”. Para Matthew, “este increíble pasaje del Génesis no significa simplemente que Dios creara a cada individuo a imagen de Dios sino que también imprimió esta imagen a la vida comunitaria del hombre con la mujer”.

El Papa Francisco explicó esto mismo durante una homilía: “no sólo el hombre es imagen de Dios, no solo la mujer es imagen de Dios, sino que también el hombre y la mujer, como pareja, son imagen de Dios”.

La complementariedad de los sexos

Pero además, recuerda que el Catecismo indica que el hombre y la mujer se hicieron “el uno para el otro” no porque Dios los haya dejado a medio hacer o incompletos sino que los creó para ser una comunión de personas y uno pueda ser una ayuda para el otro.



Es por ello que “sabemos por la Teología del Cuerpo –afirma este militar- que la complementariedad de los sexos recibe una gracia particular en el sacramento del Santo Matrimonio”.

Un acto esencial de masculinidad
Y es en este punto en el que Matthew vuelve al papel de María y la masculinidad. “Aquí es donde las palabras del sacerdote de antes se enfocan perfectamente. María es la Inmaculada Concepción, la Nueva Eva, perfectamente complementaria a cada hombre. Como la Nueva Eva, María es nuestra ayudante, perfectamente compatible con cada varón y con el anhelo de dirigir la masculinidad para convertirnos en lo que Dios nos llamó a ser en nuestras familias, en nuestros matrimonios y en la sociedad”.

“Con su ayuda y sus gracias, podemos asegurar la victoria que se nos entregó por el sacrificio puro de su hijo, Nuestro Señor Jesucristo. Como hombres, la consagración a ella no es simplemente un acto espiritual de fe, sino un acto esencial de masculinidad. Ella nos completa, lo cual no quiere decir que Dios nos dejó a medio hacer o incompletos. En cambio, Dios nos creó para estar en comunión con la feminidad perfecta, la cual, encontramos en ella. Como dijo el sacerdote, María es un regalo para los hombres”, concluye Matthew D. Pride.

Creían sin practicar: una conocida los visitó en el hospital, los invitó... y cambió su matrimonio


Con misas neocatecumenales, rosario, Retiro de Emaús y Encuentros de Amor Conyugal

Creían sin practicar: una conocida los visitó en el hospital, los invitó... y cambió su matrimonio

Sandra y Clemente han crecido en la fe respondiendo a invitaciones a retiros y oración

Creían sin practicar: una conocida los visitó en el hospital, los invitó... y cambió su matrimonio

Sandra Miranda y Clemente Aguilá, ambos de 42 años, eran un matrimonio que creía en Dios pero no iba a la iglesia. La enfermedad grave de una hija y la presencia constante de una conocida que los acompañaba con oración los acercó a Dios. Unos encuentros neocatecumenales, rosario, retiros de Emaús... fue descubrir el amor de Dios y el poder de la oración. Después conocieron los encuentros y mensajes de Proyecto Amor Conyugal (proyectoamorconyugal.es) y aprendieron que cuidar el amor matrimonial cada día, en las pequeñas cosas, protege, enriquece y fortalece todas las áreas de la persona.

Sus abuelas rezaban juntas el rosario
Sandra y Clemen se conocieron en Alp, un pueblo de la Cerdaña, en el Pirineo, donde veraneaban cada año. “Nos conocimos cuando teníamos unos 15 años, nos veíamos cada verano. En 1997 empezamos a salir, estuvimos 6 años de novios y nos casamos en 2003, con 27 años”.

Las abuelas de Sandra y Clemen rezaban juntas el rosario una vez a la semana. Sandra explica: “Yo quería mucho a mi abuela materna. Era mi madrina y la única en mi familia que me hablaba de Dios. Yo la veía rezar, ir al rosario con la abuela de Clemen e ir a misa. En Cuaresma veía que hacía sus ayunos y dejaba de fumar. Pero yo no iba a misa, ni mis padres”.

Sandra explica que aunque hizo la Primera Comunión, su colegio era laico. Había asignatura de religión, pero mínima. Después, a los 14 años, entró en un colegio católico en Barcelona, el Loreto Abat Oliba, del grupo CEU. Allí aprendió algo más de la fe, pero sin que afectase su vida.

Ir a misa por coherencia con el colegio... un tiempo 
Por su parte, en la familia de Clemen eran un poco más religiosos. Como los 3 hermanos iban a un colegio católico, los padres hacían el esfuerzo de llevarlos a misa el domingo. “Pero, al crecer, tanto mis padres como nosotros dejamos de ir. Mis padres lo habían hecho por darnos ejemplo”.

En 2003 Sandra y Clemen se casaron. “Fue por la Iglesia, me hacía ilusión”, explica Sandra. “Yo no iba a misa por comodidad, porque la misa me aburría y no me decía nada, pero siempre creímos en Dios y tenía claro que quería casarme por la Iglesia”.


Cursillo matrimonial intensivo, "por cumplir"
Se apuntaron a un curso matrimonial intensivo, de un solo día, en la abadía de Montserrat. “Era intenso, con sesiones por la mañana y por la tarde, con otros matrimonios. Nos apuntamos para rematarlo en un solo día. No recuerdo que aprendiéramos nada concreto. Seamos sinceros, el curso daba la sensación de, simplemente, cubrir el expediente, cumplir con el requisito y ya está. Que era lo que queríamos”, recuerda Clemen.

Fueron llegando sus tres hijos y los bautizaron. Los apuntaron en el colegio de Sandra, el Loreto Abat Oliba. Por ser “un poco coherentes con el colegio” iban a misa algunos domingos. “Teníamos convicción de que Dios, la fe, los valores religiosos, eran cosas buenas... pero nuestra fe era comodona. No queríamos complicarnos”, describe Sandra.

Entonces llegó la enfermedad de su hija Adriana hace cuatro años: leucemia. Eso lo cambió todo.

Una conocida del colegio que les visitaba en el hospital
“Maribel, a quien yo conocía muy poco, de vista, del colegio, empezó a visitarnos en el hospital. Le expliqué que el diagnóstico nos había dejado en shock, que yo sentía angustia, que sentía que mi vida estaba vacía, que quizá la enfermedad era un toque de atención y que sentía la necesidad de encontrarme con Dios”.

Maribel acudía desde hacía años al Camino Neocatecumenal e invitó a Sandra a sus misas en la parroquia de Santa Joaquina Vedruna. “Eran misas largas, al estilo neocatecumenal, que me sirvieron para retomar el contacto con Dios. Yo podía llorar y me sentía liberada. Le explicaba a Clemen: ‘tengo necesidad de estar en contacto con Dios, de ir a misa’. Y él me apoyaba”.

 

Aprendió el rosario con otra mamá del colegio
También había aprendido a rezar el rosario con Lucy, otra mamá amiga del colegio. “Lucy y Maribel venían casi cada día a verme al hospital, durante casi un mes y medio, y allí rezábamos juntas el rosario", recuerda Sandra. "Con la oración yo ganaba paz". Esa paz se prolongó más adelante, cuando Adriana ya no estaba ingresada, pero seguían los tratamientos.

Un Retiro de Emaús: entregarse a Dios
En octubre de 2014, Sandra, Maribel y algunas otras madres del colegio acudieron a un Retiro de Emaús.

“Allí di mi "sí" a Dios. Entendí que Dios me pedía entregarme, que me perdonaba por todo lo que he hecho, que Él me daría la paz y el cariño que necesitaba. Emaús fue un antes y después en mi vida de fe, una conversión, una eclosión brutal, dos días muy intensos. Allí descubrí la Adoración Eucarística, que yo no sabía ni lo que era. “Es estar ante el Santísimo”, me explicaron. ¿Y qué es eso del Santísimo?”, decía yo. “Es estar en la presencia de Cristo”, insistían. Yo no entendía, pero lloraba”.

Sandra no pudo quedarse en la misa del final del retiro porque tenía que ir al hospital. Allí, Clemen y los niños le dijeron al verla: “Qué sonrisa traes, mamá”. “Yo estaba muy feliz, no podía dejar de llorar y sentía una gran paz conmigo, con mi entorno, con todo”.

Sandra después acudiría a Retiros de Emaús en otras tres ocasiones como servidora (colaboradora en el Retiro): “siempre ha sido maravilloso, porque poder ayudar, compartir y acompañar a las personas con el Señor es maravilloso”.

Una familia de misa y fe
Sandra, Clemen y los niños iban ahora ya a misa cada domingo, en familia.

Clemen estaba algo asombrado. "Antes era yo quien animaba a Sandra a ir a misa alguna vez, era yo el religioso de la pareja, y ahora me chocaba un poco esa conversión de ella. Me había adelantado por la izquierda, por así decirlo. No me parecía mal. Todo mi proceso con la enfermedad era distinto, porque yo soy más analítico y sobrellevaba con más tranquilidad los aspectos emocionales”.

Amor Conyugal: aprender a amar mejor
Tres años después, Maribel y su marido Marcus conocieron en Madrid los Encuentros de Amor Conyugal (ReL contó aquí esta historia). Impresionados por los beneficios que veían en su matrimonio decidieron implantarlos en Barcelona. Invitaron a Sandra y a Clemen y se organizó un encuentro.


“Este encuentro fue muy importante para entender muchas cosas acerca del matrimonio, de sus heridas, de su relación con Dios. Se usan dinámicas que ayudan a entender que ningún matrimonio es perfecto, que siempre requiere más comunicación, que hay que hablar mucho y querer mucho al tu cónyuge... En este retiro, digamos, nos ‘volvimos a casar’, renovamos nuestros votos matrimoniales”, explica Sandra.

“Si ves a Dios en tu matrimonio, si crees que está ahí, de verdad –yo lo pido cada día-, entonces tu matrimonio se enriquece, gana en perdón, en generosidad... Yo animaría a las parejas que se casan a que nunca se alejen de la fe, a que recen. Pueden leer las Catequesis de Juan Pablo II sobre el amor conyugal, que son complicadas pero hermosas: en Amor Conyugal las estudiamos".

"También recibimos por wasap el Evangelio diario, comentado. Clemen y yo lo leemos juntos cada día, después de cenar y antes de ver nuestra teleserie de ciencia ficción de esa noche. A veces el mensaje describe muy bien lo que nos pasa o sentimos. Otras veces nos cuesta más”.


De la fe "a mi medida" a la fe en manos de Dios 
Para Clemen el Encuentro de Amor Conyugal supuso un crecimiento distinto. “Yo era bastante anti-retiros. Por ejemplo, no quise ir al de Emaús. Era por autosuficiencia. Fui a Amor Conyugal por hacer una concesión a Sandra y fue mi punto de inflexión, mi paso de una fe comodona, a mi medida, a una fe completa, que crece. Por mi forma de ser, incluso por orientación laboral, me gusta la gestión, tener todo planificado. Pero ahora lo dejo todo en manos de Dios y me siento mucho más lleno y a gusto. Me ayuda en todo, en lo personal, lo laboral, etc... Doy gracias a Maribel y Marcus por haber traído estos encuentros a Barcelona”.

Cositas que se curan con una sonrisa... o se enquistan 
Y en lo matrimonial, constata una enseñanza. “Sandra y yo no hemos tenido grandes problemas de telenovela en nuestra relación, mucha gente no los tiene. Pero son las pequeñas cosas que se enquistan y crecen las que pueden dañar de verdad. Hay cositas que en su inicio se pueden arreglar con una sonrisa. Pero estamos distraídos, encerrados en nuestros hábitos y manías y esas piedrecitas se convierten en muros que luego cuesta derribar. Por eso, creo que es fundamental cuidar ese día a día y esos pequeños conflictos”.

A todo esto les ayuda mucho poder hablar de su vida de fe y de familia con otras familias cristianas con las que se reúnen cada 15 días, estudiando enseñanzas de la Iglesia sobre estos temas. “Es muy difícil vivir la fe sin el apoyo de otras familias, sin aprender de ellos”, dicen. A eso animan.  

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