jueves, 4 de octubre de 2018

Tesis doctoral «cum laude» trabajando como profesora y con 10 hijos: fe y familia son sus secretos

Guadalupe, de 58 años, esperó a que su hijo menor cumpliera cuatro años para empezar  a investigar para su tesis

Tesis doctoral «cum laude» trabajando como profesora y con 10 hijos: fe y familia son sus secretos

Guadalupe, de 58 años, esperó a que su hijo menor cumpliera cuatro años para empezar a investigar para su tesis

En un momento en el que la actualidad política española está completamente convulsa, uno de los escándalos que más eco ha tenido el supuesto plagio de la tesis doctoral del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

Estos días también está llamando la atención, sobre todo en la prensa valenciana, otra tesis, aunque por motivos muy diferentes a la del jefe de gobierno. Se trata del trabajo de Guadalupe Pérez, una profesora de Secundaria y Bachillerato en el colegio de San José de Calasanz de Valencia. No es un personaje público y su tesis se centra en un linaje de nobles del siglo XVII. Nada aparentemente que pueda llamar la atención de los grandes medios.

Sin embargo, esta mujer ha conseguido el doctorado con “cum laude” por la Universidad de Valencia, y acaba de publicar una parte en el libro Memoria, patrimonio y política. El marqués de Boil (Sace Ediciones), mientras trabaja como profesora y es madre de 10 hijos. ¿Cómo puede hacer tantas cosas? Esta es la pregunta que se hacen muchos.

La maternidad y el plan creador de Dios

En una entrevista en Paraula, semanario de la Archidiócesis de Valencia, esta feligresa de la parroquia de Santo Tomás Apóstol y San Felipe Neri explica que “frente a los planteamientos feministas que afirman que la mujer está relegada en muchos ámbitos, mi experiencia es que las dificultades no proceden tanto del hecho de ser mujer sino del de ser madre. Es innegable que cuando estás criando hijos el trabajo resulta más complicado y difícil.

Sin embargo, Guadalupe agrega que “puedo afirmar que la maternidad no es un impedimento para que cualquier mujer, a poca curiosidad y ganas de prosperar que tenga, pueda encontrar campos abiertos. En mi caso, además, debo agradecer a los escolapios el apoyo recibido. Afortunadamente, conozco otras mujeres que son madres y trabajan.

Para esta mujer la fe ha sido un elemento fundamental en su vida, su familia y su trabajo. Opina que “tener una familia numerosa de diez hijos no es ni un cuento de hadas ni un paraíso. Es más, no creo que las familias numerosas sean mejores que las que no lo son. La cuestión es bien distinta. Se trata de colaborar o no con Dios en su plan creador”.

Agradecida a Dios

Por ello, Guadalupe considera que “partiendo de esa premisa, desde la fe, y la libertad que esta te otorga, mi marido y yo decidimos asumir el diseño de familia que Dios tuviera pensado. En este sentido, y como todo lo que vivimos, la experiencia de la maternidad tiene momentos fantásticos y momentos duros. Como he dicho no es ningún cuento de hadas pero tampoco te mata porque apoyados en Jesucristo se puede vivir cualquier situación por complicada que parezca.

“Estoy muy agradecida a Dios, además, porque en este momento de mi vida, con mis hijos ya mayores, ha hecho posible que hiciera el doctorado y que haya podido adentrarme en el mundo de la investigación que así me parece aún más apasionante”, agrega.

Esta madre de familia numerosa nunca se dio por vencida y por fin pudo afrontar la tesis: “Al acabar la licenciatura de Geografía e Historia se me quedó clavada la espinita de la investigación. Después me casé y una serie de necesidades me imposibilitaron seguir por ese camino. Empecé a trabajar en el colegio a la vez que iba creciendo la familia y con niños pequeños no podía llegar a más. Pero cuando mi hijo pequeño cumplió cuatro años vi que tenía más tiempo y me planteé comenzar el doctorado. En mi interior se lo expuse a mi Padre del cielo y sorprendentemente fue cuadrando todo con facilidad.

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Algunas cuestiones importantes

Centrándose ya en un aspecto más relacionado con su profesión, Guadalupe habla del desprestigio que los planes de estudios hacen en muchas ocasiones de las asignaturas de Humanidades. En su opinión, “son importantes pero más que reforzarlas hay que revisar los contenidos y su enfoque. Nuestro objetivo debe ser aproximarnos más a la verdad y no asumir la carga de lo políticamente correcto sin reflexionar. Por ejemplo, entre los contenidos de Historia apenas tiene visibilidad la Edad Moderna, que es fundamental. Por contra, los currículos se centran insistentemente en comparar el siglo XVIII, bajo la denominación de Antiguo Régimen, con las revoluciones liberales, para después confrontar a estas últimas con la llamada ‘cuestión social’, es decir, la aparición del movimiento obrero. Incidir tanto en la contemporaneidad desde el conflicto y descuidar periodos anteriores no es un planteamiento ni casual ni inocente”.

Esta profesora también advierte que “frente al movimiento pedagógico actual, que relega la memoria como recurso de aprendizaje, a nadie se le escapa que las personas que padecen amnesia resultan fácilmente manejables. La esencia de la materia es precisamente la memoria del pasado, así como la búsqueda incesante de pistas que permitan reconstruirla con el mayor grado de fidelidad. Por eso los datos fundamentales, y aquí entran el espacio –geografía– y el tiempo –cronología– hay que memorizarlos convenientemente.

Por otra parte, asegura que la clase magistral está casi criminalizada. “Sin embargo, para nuestra materia es un recurso muy valioso porque aquí el relato es fundamental. La experiencia me dice que las narraciones interesantes enganchan a los alumnos”, expone

Fuente: Religión en Libertad

miércoles, 3 de octubre de 2018

Santo Evangelio 3 de Octubre 2018


Día litúrgico: Miércoles XXVI del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Lc 9,57-62): 

En aquel tiempo, mientras iban caminando, uno le dijo: «Te seguiré adondequiera que vayas». Jesús le dijo: «Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza». A otro dijo: «Sígueme». El respondió: «Déjame ir primero a enterrar a mi padre». Le respondió: «Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el Reino de Dios». También otro le dijo: «Te seguiré, Señor; pero déjame antes despedirme de los de mi casa». Le dijo Jesús: «Nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atrás es apto para el Reino de Dios».


«Sígueme»

Fray Lluc TORCAL Monje del Monasterio de Sta. Mª de Poblet 
(Santa Maria de Poblet, Tarragona, España)

Hoy, el Evangelio nos invita a reflexionar, con mucha claridad y no menor insistencia, sobre un punto central de nuestra fe: el seguimiento radical de Jesús. «Te seguiré adondequiera que vayas» (Lc 9,57). ¡Con qué simplicidad de expresión se puede proponer algo capaz de cambiar totalmente la vida de una persona!: «Sígueme» (Lc 9,59). Palabras del Señor que no admiten excusas, retrasos, condiciones, ni traiciones...

La vida cristiana es este seguimiento radical de Jesús. Radical, no sólo porque toda su duración quiere estar bajo la guía del Evangelio (porque comprende, pues, todo el tiempo de nuestra vida), sino -sobre todo- porque todos sus aspectos -desde los más extraordinarios hasta los más ordinarios- quieren ser y han de ser manifestación del Espíritu de Jesucristo que nos anima. En efecto, desde el Bautismo, la nuestra ya no es la vida de una persona cualquiera: ¡llevamos la vida de Cristo inserta en nosotros! Por el Espíritu Santo derramado en nuestros corazones, ya no somos nosotros quienes vivimos, sino que es Cristo quien vive en nosotros. Así es la vida cristiana, porque es vida llena de Cristo, porque rezuma Cristo desde sus más profundas raíces: es ésta la vida que estamos llamados a vivir.

El Señor, cuando vino al mundo, aunque «todo el género humano tenía su lugar, Él no lo tuvo: no encontró lugar entre los hombres (...), sino en un pesebre, entre el ganado y los animales, y entre las personas más simples e inocentes. Por esto dice: ‘Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza’» (San Jerónimo). El Señor encontrará lugar entre nosotros si, como Juan el Bautista, dejamos que Él crezca y nosotros menguamos, es decir, si dejamos crecer a Aquel que ya vive en nosotros siendo dúctiles y dóciles a su Espíritu, la fuente de toda humildad e inocencia.

La historia muestra que la fe cristiana no dificultó, sino que ayudó, al desarrollo de la ciencia»

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Giuseppe Tanzella-Nitti, sacerdote y astrónomo, propone el curso ScienceAndFaithOnline.com«

La historia muestra que la fe cristiana no dificultó, sino que ayudó, al desarrollo de la ciencia»

Giuseppe Tanzella Nitti es astrónomo y sacerdote y una autoridad en la divulgación sobre ciencia y fe - propone ScienceAnFaithOnline

El 16 de octubre se inicia un nuevo curso de Science & Faith ( www.scienceandfaithonline.com), el curso online sobre ciencia y fe en español que ofrece la Facultad de Teología de Cataluña, bajo el patrocinio del Pontificio Consejo para la Cultura.

Es un curso que se imparte por Internet, de alta divulgación, abierto a alumnos que se conecten desde cualquier parte del mundo, con la ayuda de tutores, que da a conocer de forma sencilla y directa los frutos de los últimos 30 años de diálogo ciencia-fe.

Entre los profesores del curso está el sacerdote y astrónomo italiano Giuseppe Tanzella-Nitti (www.tanzella-nitti.it), un veterano en la divulgación de la relación entre ciencia y fe, especialmente como director del Centro de Documentación Interdisciplinar de Ciencia y Fe (www.disf.org).

Tanzella-Nitti responde a las preguntas de ReL y anima a profesores, catequistas y personas con inquietudes por saber más a explorar la relación entre ciencia y fe con el curso scienceandfaithonline.com.

Giuseppe Tanzella Nitti es astrónomo y sacerdote y una autoridad en la divulgación sobre ciencia y fe - propone ScienceAnFaithOnline

- ¿Quién puede beneficiarse de un curso online como éste? ¿Catequistas, profesores, universitarios, gente de ciencias, gente de letras?

- La ventaja del curso on line es que puede llegar a un público muy amplio. Puede aprovecharlo cualquiera que tenga acceso a internet. Difundir la cultura a través de internet es un servicio importante y una demostración de caridad intelectual. Pensemos, por ejemplo, en los países con menores recursos económicos, que carecen de universidades o institutos de enseñanza superior. Creo que los principales destinatarios del curso son los profesores de colegio y los catequistas. Pero el curso, en sí mismo, se dirige a cualquiera que desee comprender mejor qué relación existe entre los contenidos de la fe cristiana y los datos de la ciencia contemporánea.

- En el siglo XIX había muchos científicos materialistas que miraban el universo y les parecía que Dios no encajaba con el universo. ¿Cómo encaja "la hipótesis Dios" con el universo a la luz de la ciencia del siglo XXI? ¿Qué nos dice el Universo acerca del creador?

- Dios no es una hipótesis de la ciencia, ni hay que intentar demostrar su existencia con los métodos de las ciencias. Y esto es verdad tanto para la ciencia del siglo XIX como para la ciencia actual. El método científico no nos dice nada sobre el creador del universo, pero para estudiar el universo es preciso que el universo exista, que tenga leyes y que sea comprensible. Estos son presupuestos, no conclusiones de la ciencia. Por consiguiente, Dios tiene mucho que ver con la ciencia: no porque pueda ser observado con sus instrumentos, sino porque la hace posible. No olvidemos que la ciencia es una actividad humana, su sujeto es la persona. Dios sale al encuentro del hombre de persona a persona. Y el científico intelectualmente honesto experimenta, al menos una vez en su vida, ese encuentro.

- Hay quien señala que el Universo parece "sospechosamente afinado" para generar materia, y vida, y hasta inteligencia... A esto se le llama "el principio antrópico", ¿La ciencia moderna refuerza o desmiente esta sospecha?

- Podemos distinguir entre un principio antrópico débil, que es un conjunto de datos científicos, y un principio antrópico fuerte, que es una hipótesis filosófica a priori. No es posible responder en pocas palabras a esta pregunta sin correr el riesgo de ser superficial. Existe una amplia literatura sobre el tema, a la que también yo he intentado contribuir con mis artículos. El adjetivo “antrópico” es ambiguo, porque los datos científicos que muestran la concordancia entre las leyes físicas y las condiciones que hacen posible la vida no implican directamente al hombre. Tampoco olvidemos que las condiciones científicas que destaca el principio antrópico débil son condiciones necesarias para la aparición de la vida, pero no necesarias y suficientes: por sí mismas no bastan para producirla.

- ¿Qué tipo de actividades se pueden hacer para acercar a los científicos al mundo de la fe, y a la gente de fe al mundo de la ciencia? ¿Son eficaces los simposios, convenciones, etc... sobre "dialogo ciencia y fe"?

- El primer paso es acercar las personas a la naturaleza, a su belleza, a su profundidad. Y la ciencia nos ayuda a ello cuando se la divulga bien, sin ideologías ni prejuicios. También es de gran ayuda el estudio de la historia: comprender que la fe cristiana no obstaculizó, sino que favoreció el desarrollo de las ciencias, y que la mayor parte de los hombres de ciencia también han sido, y son todavía, muy creyentes. La historia, sin embargo, no la conocemos a través de los periódicos y de los lugares comunes de la opinión pública, sino acudiendo a las fuentes.

- En el futuro, ¿qué le parece más peligroso para nuestra sociedad: que crezca el porcentaje de personas materialistas y de ideología cientifista, o que crezca el porcentaje de personas supersticiosas, que creen en new age, pensamiento mágico, 'energías', 'vibraciones'...?

- El peligro es solo uno: la ignorancia. Las dos corrientes de pensamiento que usted menciona son manifestaciones de ignorancia.

- Usted es promotor del portal Disf.org... ¿Qué tipo de información incluye? ¿Cómo ayuda a la divulgación de la relación ciencia y fe?

- Disf.org (en italiano) y también Inters.org (en inglés) son portales consagrados a la relación entre ciencia, filosofía y teología. En este momento no ofrecen cursos on line, sino una rica documentación. Todos los días los visitan miles de personas en todo el mundo. Son páginas dirigidas principalmente a profesores de disciplinas científicas, de filosofía y de religión de las escuelas superiores, a universitarios interesados en cuestiones interdisciplinarias, a operadores de pastoral de la cultura, a investigadores interesados en conocer las enseñanzas de la Iglesia católica sobre temas de actualidad entre ciencia y fe.

»Los visitantes de estos portales acceden a una documentación puesta al día y a una reflexión metodológicamente rigurosa sobre las temáticas de mayor actualidad cultural que hacen referencia a las relaciones entre ciencia, filosofía y teología: antologías de autores clásicos y contemporáneos, voces del diccionario, reseñas y recomendaciones bibliográficas, biografías de científicos creyentes, enlaces a las principales páginas sobre ciencia y religión, itinerarios didácticos para los colegios, documentos multimedia, notas de prensa, información sobre eventos nacionales e internacionales… La gran cantidad de páginas consultadas, casi 100.000 al mes, demuestra su utilidad y el servicio que están prestando.

***

El curso Science and Faith

La Facultad de Teología de Cataluña reconoce un curso completo de Science and Faith Online como 6 créditos (144 horas), y la Generalitat de Cataluña lo reconoce como formación permanente por su convenio con la Facultad. Todo el proyecto cuenta con el patrocinio del Pontificio Consejo para la Cultura y financiación de la John Templeton Foundation, famosa por su millonario premio anual a favor del avance de la ciencia y el pensamiento en el ámbito de la religión. 



Temario del Curso 1 de Science and Faith

Galileo y el diálogo Ciencia y fe 
¿El mundo se hizo en 7 días o en 14.000 millones de años? Génesis 1 y 2 a debate
Investigando un cosmos sorprendente. La riqueza de la realidad
¿Cómo la ciencia conoce la realidad? El Método Científico
La teología, ¿es un acceso a la realidad o pura mitología? Teología y verdad
Un diálogo no siempre fácil: la relación Teología-Ciencia a lo largo de la historia
¿Cómo ha sido la evolución cosmológica de nuestro universo?
Teorías de la evolución biológica 
¿Qué quiere decir que Dios ha creado el mundo? Teología clásica de la creación
Un mundo diseñado por Dios.
Jesucristo, ¿tiene algo que ver con la evolución cósmica?
Un diálogo con la ciencia que enriquece a la teología, el nuevo concepto de «creación evolutiva» 


Temario del Curso 2 de Science and Faith

La creación como Liber Naturae: creación y revelación 
Teorías sobre la evolución de los homínidos
¿Dios intervino en la creación del primer hombre? ¿Y en la creación de cada hombre?
El origen de la vida humana y el desarrollo embrionario
La clonación y las células madre
En un universo en evolución, ¿podemos decir que el hombre ha sido creado a imagen y semejanza de Dios?
¿Puedo esperar un milagro en mi vida? (teología de los milagros)
La Iglesia y el darvinismo 
Antropología y neurociencia
Que quiere decir resucitar de entre los muertos?
El fin de nuestro universo según la Ciencia
El fin del universo según la teología. 

Toda la información sobre el curso y la matriculación en:
www.scienceandfaithonline.com 

Lea también: «Hay que divulgar en Internet más formación sobre ciencia y fe, queda mucho por hacer en este campo»

Lección 09. Teología de la creación - un ejemplo de los vídeos que usa el curso Science & Faith 

Fuente: Religión en Libertad


martes, 2 de octubre de 2018

Santo Evangelio 2 de octubre 2018


Día litúrgico: Martes XXVI del tiempo ordinario

Santoral 2 de Octubre: Los santos Ángeles de la Guarda

Texto del Evangelio (Lc 9,51-56): 

Sucedió que como se iban cumpliendo los días de su asunción, Él se afirmó en su voluntad de ir a Jerusalén, y envió mensajeros delante de sí, que fueron y entraron en un pueblo de samaritanos para prepararle posada; pero no le recibieron porque tenía intención de ir a Jerusalén. Al verlo sus discípulos Santiago y Juan, dijeron: «Señor, ¿quieres que digamos que baje fuego del cielo y los consuma?». Pero volviéndose, les reprendió; y se fueron a otro pueblo.


«Volviéndose, les reprendió»

Rev. D. Llucià POU i Sabater 
(Granada, España)

Hoy, en el Evangelio, contemplamos cómo «Santiago y Juan, dijeron: ‘Señor, ¿quieres que digamos que baje fuego del cielo y los consuma?’. Pero volviéndose, les reprendió» (Lc 9,54-55). Son defectos de los Apóstoles, que el Señor corrige.

Cuenta la historia de un aguador de la India que, en los extremos de un palo que colgaba en sus espaldas, llevaba dos vasijas: una era perfecta y la otra estaba agrietada, y perdía agua. Ésta —triste— miraba a la otra tan perfecta, y avergonzada un día dijo al amo que se sentía miserable porque a causa de sus grietas le daba sólo la mitad del agua que podía ganar con su venta. El trajinante le contestó: —Cuando volvamos a casa mira las flores que crecen a lo largo del camino. Y se fijó: eran flores bellísimas, pero viendo que volvía a perder la mitad del agua, repitió: —No sirvo, lo hago todo mal. El cargador le respondió: —¿Te has fijado en que las flores sólo crecen a tu lado del camino? Yo ya conocía tus fisuras y quise sacar a relucir el lado positivo de ellas, sembrando semilla de flores por donde pasas y regándolas puedo recoger estas flores para el altar de la Virgen María. Si no fueses como eres, no habría sido posible crear esta belleza.

Todos, de alguna manera, somos vasijas agrietadas, pero Dios conoce bien a sus hijos y nos da la posibilidad de aprovechar las fisuras-defectos para alguna cosa buena. Y así el apóstol Juan —que hoy quiere destruir—, con la corrección del Señor se convierte en el apóstol del amor en sus cartas. No se desanimó con las correcciones, sino que aprovechó el lado positivo de su carácter fogoso —el apasionamiento— para ponerlo al servicio del amor. Que nosotros también sepamos aprovechar las correcciones, las contrariedades —sufrimiento, fracaso, limitaciones— para “comenzar y recomenzar”, tal como san Josemaría definía la santidad: dóciles al Espíritu Santo para convertirnos a Dios y ser instrumentos suyos.

¿Qué dice la ciencia sobre los milagros? Este científico, usando la lógica, aclara la situación

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Un milagro es un hecho que se encuentra fuera del alcance del método científico

¿Qué dice la ciencia sobre los milagros? Este científico, usando la lógica, aclara la situación

Testigos del milagro de Fátima, 13 de octubre de 1917

Manuel Alfonseca es un gran divulgador de temas de ciencia y fe con su interesante blog Divulciencia. En su último artículo aborda el tema de los milagros, los dogmas y los hechos históricos, y su relación con la ciencia. Puedes leelo a continuación.

En su obra Quatrevingt-Treize, cuyo título se suele traducir como “Noventa y Tres” (se refiere a 1793, el año del Terror y de la Vendée), Victor Hugo introduce a un personaje llamado Cimourdain, un ex-sacerdote que ha perdido la fe por culpa de la ciencia: “La ciencia había demolido su fe; el dogma se había desvanecido en él... Lo sabía todo de la ciencia y lo ignoraba todo de la vida”.

Aparte de que la segunda frase es muy discutible (nadie puede saberlo todo de la ciencia), la primera plantea el enfrentamiento entre ciencia y fe, que comenzó con la Ilustración y alcanzó el máximo efecto filosófico en el siglo XIX, el de Victor Hugo, que probablemente en esta cita proyecta sus prejuicios decimonónicos en un anacronismo histórico.

Porque veamos: ¿qué descubrimiento científico había demolido la fe de Cimourdain? ¿Darwin? Pero Darwin no había nacido en 1793. ¿Copérnico? Pero la teoría de Copérnico no se comprobó experimentalmente hasta 1838 cuando Bessel midió por primera vez la paralaje de una estrella (61 Cisne), demostrando así que la Tierra gira alrededor del sol. Por otra parte, que la Tierra esté en el centro del universo nunca fue un dogma católico, y las reservas de parte de la Iglesia a la teoría de Copérnico no se debían a su posible oposición con las Escrituras, sino a que echaba por tierra la cosmología de los filósofos griegos (especialmente la de Aristóteles).


El poeta, dramaturgo y novelista romántico francés Víctor Hugo

Pero vayamos al fondo de la cuestión: ¿cuál es el dogma católico fundamental, el que Victor Hugo suponía que la ciencia había echado abajo? Me voy a atrever a resumirlo en unas pocas palabras: “Dios existe, ha creado el universo y se hizo hombre en la persona de Jesucristo, que murió en la cruz y resucitó”.

La base de la fe cristiana y la ciencia

La resurrección de Jesucristo después de su muerte en la cruz es sin duda la base del dogma central del Cristianismo. Dicha resurrección no es un hecho científico, sino un hecho histórico, atestiguado por el testimonio de varios centenares de personas, que afirmaron haber visto a Cristo resucitado. Muchas de esas personas dieron la vida antes que renunciar a su testimonio.

Como he dicho en otro sitio, la ciencia no tiene nada que decir sobre la existencia (o la no existencia) de Dios. Todo lo más puede proporcionar indicios, que de hecho, a lo largo del siglo XX, se han inclinado claramente a favor de su existencia. ¿Tiene la ciencia algo que decir respecto a la resurrección de Jesucristo?

El diccionario de la Real Academia define así la palabra milagro: “Hecho no explicable por las leyes naturales y que se atribuye a intervención sobrenatural de origen divino”.

Es decir, un milagro es un hecho que se encuentra fuera del alcance del método científico. Por lo tanto, decir que la ciencia ha demostrado que no existen los milagros es lo mismo que decir que la ciencia demuestra que no existen hechos inexplicables para la ciencia: una afirmación que se auto-contradice.

Los hechos históricos no están sujetos al método científico experimental, que se apoya en la inducción. Su veracidad depende de la documentación disponible y de los testimonios humanos que la apoyan (es decir, se utiliza el método abductivo). ¿Imagina alguien que se pueda tomar en serio una frase como la siguiente?: “La ciencia ha descubierto que el asesinato de Julio César no es digno de crédito”.

Sin embargo, Victor Hugo parece haber tomado en serio esta otra afirmación: “La ciencia ha descubierto que la resurrección de Jesucristo no es digna de crédito”.


C.S. Lewis, pensador, novelista y crítico literario inglés.

Actitudes ante los hechos históricos

Ante un hecho histórico concreto, como la resurrección de Cristo, que está atestiguada por centenares de testigos oculares y por los documentos correspondientes (esencialmente el Nuevo Testamento), se pueden tomar las tres actitudes siguientes, que se parecen mucho al famoso trilema de C.S.Lewis:

1. O bien ese suceso concreto ocurrió de verdad. O sea, Cristo resucitó y los varios centenares de testigos que le vieron dijeron la verdad.

2. O bien el suceso no ocurrió, y los testigos mintieron deliberadamente.

3. O bien el suceso no ocurrió, pero los testigos no mintieron, simplemente estaban equivocados y habían sido presa de una alucinación colectiva, o alguna explicación equivalente.

¿Tiene la ciencia algo que decir al respecto? Nada en absoluto.

Las tres opciones indicadas anteriormente no tienen el mismo peso. La mayor parte de quienes se enfrentan a este trilema excluyen la segunda opción, porque no se considera razonable creer que varios cientos de personas se pusieran de acuerdo para afirmar algo que sabían que era mentira, y que muchos de ellos dieran después la vida para defender su testimonio. Quizás en un caso concreto, con una sola persona, esto podría haber sucedido, pero con un grupo tan grande de testigos no es una opción razonable.

Quedan dos opciones: la primera y la tercera. Es evidente que los ateos prefieren la tercera, y que los creyentes preferimos la primera. Pero se trata de una preferencia que no tiene nada que ver con la ciencia. Podríamos decir que se trata de una preferencia filosófica.

Lo mismo ocurre siempre que se discute la realidad (o no) de cualquier milagro. Sin ir más lejos, consideremos el milagro de Fátima, que tuvo lugar el 13 de octubre de 1917, hace poco más de 100 años. Según los cálculos realizados por entonces, hubo entre 30.000 y 40.000 testigos del milagro. Con semejante número, es preciso excluir la segunda opción, porque es imposible que tantas personas se pusieran de acuerdo para mentir. De nuevo nos vemos reducidos a la primera y a la tercera opción: los ateos sostienen que el milagro fue una alucinación colectiva, o bien un efecto óptico debido a la contemplación del sol. Los creyentes seguimos prefiriendo la primera opción.

En el fondo, el razonamiento de los ateos ante los milagros es circular y puede resumirse así:

1. Los milagros son imposibles.

2. En cualquier referencia a un milagro, como la resurrección de Cristo o el de Fátima, la primera premisa de este razonamiento (que usualmente no se hace explícita) nos obliga a excluir que sucediera en realidad, por lo que sólo queda la opción de que haya sido una alucinación colectiva o una explicación equivalente.

3. Luego los milagros son imposibles.

Es un caso de libro de la falacia de la afirmación del consecuente, que ya conocía Aristóteles, y que consiste en demostrar una afirmación partiendo de ella misma. En cuanto a lo que dice Victor Hugo (que la ciencia ha echado abajo los dogmas) es claramente falso.

Fuente: Religión en Libertad

lunes, 1 de octubre de 2018

Santo Evangelio 1 de Octubre 2018


Día litúrgico: Lunes XXVI del tiempo ordinario

Santoral 1 de Octubre: Santa Teresa del Niño Jesús, virgen y doctora de la Iglesia

Texto del Evangelio (Lc 9,46-50): 

En aquel tiempo, se suscitó una discusión entre los discípulos sobre quién de ellos sería el mayor. Conociendo Jesús lo que pensaban en su corazón, tomó a un niño, le puso a su lado, y les dijo: «El que reciba a este niño en mi nombre, a mí me recibe; y el que me reciba a mí, recibe a Aquel que me ha enviado; pues el más pequeño de entre vosotros, ése es mayor». 

Tomando Juan la palabra, dijo: «Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre, y tratamos de impedírselo, porque no viene con nosotros». Pero Jesús le dijo: «No se lo impidáis, pues el que no está contra vosotros, está por vosotros».


«El más pequeño de entre vosotros, ése es mayor»

Prof. Dr. Mons. Lluís CLAVELL 
(Roma, Italia)

Hoy, camino de Jerusalén hacia la pasión, «se suscitó una discusión entre los discípulos sobre quién de ellos sería el mayor» (Lc 9,46). Cada día los medios de comunicación y también nuestras conversaciones están llenas de comentarios sobre la importancia de las personas: de los otros y de nosotros mismos. Esta lógica solamente humana produce frecuentemente deseo de triunfo, de ser reconocido, apreciado, agradecido, y falta de paz, cuando estos reconocimientos no llegan.

La respuesta de Jesús a estos pensamientos —y quizá también comentarios— de los discípulos recuerda el estilo de los antiguos profetas. Antes de las palabras hay los gestos. Jesús «tomó a un niño, le puso a su lado» (Lc 9,47). Después viene la enseñanza: «El más pequeño de entre vosotros, ése es mayor» (Lc 9,48). —Jesús, ¿por qué nos cuesta tanto aceptar que esto no es una utopía para la gente que no está implicada en el tráfico de una tarea intensa, en la cual no faltan los golpes de unos contra los otros, y que, con tu gracia, lo podemos vivir todos? Si lo hiciésemos tendríamos más paz interior y trabajaríamos con más serenidad y alegría.

Esta actitud es también la fuente de donde brota la alegría, al ver que otros trabajan bien por Dios, con un estilo diferente al nuestro, pero siempre valiéndose del nombre de Jesús. Los discípulos querían impedirlo. En cambio, el Maestro defiende a aquellas otras personas. Nuevamente, el hecho de sentirnos hijos pequeños de Dios nos facilita tener el corazón abierto hacia todos y crecer en la paz, la alegría y el agradecimiento. Estas enseñanzas le han valido a santa Teresita de Lisieux el título de “Doctora de la Iglesia”: en su libro Historia de una alma, ella admira el bello jardín de flores que es la Iglesia, y está contenta de saberse una pequeña flor. Al lado de los grandes santos —rosas y azucenas— están las pequeñas flores —como las margaritas o las violetas— destinadas a dar placer a los ojos de Dios, cuando Él dirige su mirada a la tierra.

La Iglesia lanza una iniciativa para re-consagrar Inglaterra como en el Medievo: la «Dote de María»

Monseñor John Armitage es el actual rector del santuario de Nuestra Señora de Walsingham, tradicional centro de peregrinación católica en Inglaterra.

El histórico santuario de Walsingham juega un papel protagonista


La Iglesia lanza una iniciativa para re-consagrar Inglaterra como en el Medievo: la «Dote de María»

Monseñor John Armitage es el actual rector del santuario de Nuestra Señora de Walsingham, tradicional centro de peregrinación católica en Inglaterra.

Inglaterra se consideró durante siglos "la Dote de María", una expresión que reflejaba la singular devoción de aquel pueblo a la Virgen hasta el cisma anglicano y su protestantización. Un reciente artículo en Cari Filii recoge la iniciativa de la Iglesia inglesa para recuperar aquel espíritu para la salvación de la nación:

En 2014, en ocasión de su 60 cumpleaños, monseñor John Armitage, entonces vicario general de la diócesis de Brentwood (Inglaterra) fue nombrado rector del Santuario de Nuestra Señora de Walsingham, en Norfolk.

Después del anuncio, el cardenal Vincent Nichols dijo: “Me complace saber que monseñor John Armitage ocupará este cargo. Su profunda devoción a la Santísima Virgen, su notable impulso pastoral y su entusiasmo hacen que su nombramiento sea muy prometedor, no sólo para el santuario, sino también para la Iglesia de este país y para nuestra misión”.

 Monseñor Armitage quiere revivir la devoción mariana en Inglaterra desde la importancia histórica del Santuario de Walsingham.

Desde su llegada, monseñor Armitage ha dejado claro que su misión no tiene que ver sólo con el ladrillo y el cemento de este antiguo santuario, sino que su deseo es que el mensaje de Walsingham se entienda mejor. Como ha indicado, “la salud espiritual de este país está vinculada a este lugar”.


Fieles congregados en el Santuario de Walsingham.

La conferencia episcopal inglesa ha decidido volver a consagrar Inglaterra a la Dote de María. Esta ceremonia tendrá lugar en la festividad de la Anunciación del año 2020. Para preparar esta conmemoración, una estatua de Nuestra Señora de Walsingham, cuya fiesta es el 24 de septiembre, visitará todas las catedrales católicas del país. Monseñor Armitage ha explicado a K.V. Turley, de National Catholic Register, la profunda devoción mariana existente en Inglaterra y lo necesaria que es en nuestra cultura actual.

-¿Qué es exactamente la “Dote de María”?
-Única entre todas las naciones, los católicos de Inglaterra creen desde hace siglos que su nación es, de una manera especial, la “Dote de María”.

»La palabra “dote” (del latín dos, que significa “donación") es entendida a veces como la donación que acompaña a una esposa. Sin embargo, en la ley medieval inglesa, el significado se invierte: el marido reserva una parte de sus propiedades para el mantenimiento de su esposa, en el caso de que ésta enviude. El significado histórico de Inglaterra como “Dote de María” se comprende en este sentido: que Inglaterra ha sido reservada para María.

»Se cree que este título tiene su origen en la época de San Eduardo el Confesor (1042-1066), aunque se desconoce su origen exacto. A mediados del siglo XIV su uso era ya generalizado; y, alrededor del 1350, un predicador mendicante declaró en un sermón que “se dice habitualmente que Inglaterra es la dote de la Virgen”, indicando el origen del título en la profunda devoción que los ingleses tenían por la Madre de Dios desde la Edad Medía.

»En 1381, el rey Ricardo II consagró Inglaterra a María en una ceremonia en la Abadía de Westminster el día del Corpus Christi, como acción de gracias por haber salvado su reino durante la Revuelta de los Campesinos [o Rebelión de Wat Tyler].


El Díptico Wilton, en la National Gallery de Londres, muestra al rey Ricardo II rezando ante Nuestra Señora. Detrás de él están sus patronos: San Juan Bautista, San Eduardo el Confesor y San Edmundo.

»En 1399, Thomas Arundel, arzobispo de Canterbury, escribió a sus obispos sufragáneos: “La contemplación del gran misterio de la Encarnación ha llevado a todas las naciones cristianas a venerar a Aquella en la que tuvo inicio nuestra redención. Pero nosotros, los ingleses, al ser siervos de su herencia especial y de su propia dote, como se nos conoce normalmente, tenemos que superar a los otros en el fervor de nuestras alabanzas y devociones”.

»Por lo tanto, el título de Inglaterra como “Dote de María” estaba ya en uso a finales del siglo XIV, pero la carta del arzobispo Arundel nos indica, además, que cuando la escribió, ya se utilizaba, lo que indica un origen anterior.

»Se creía que Inglaterra pertenecía a María de una manera especial, ya que era considerada la “protectora” del país y quien, por medio de sus poderes de intercesión, actuaba como su defensora o guardiana. Durante el reinado de Enrique V (1386 -1422), el título se aplicaba a Inglaterra en los textos latinos. Y según el cronista monástico Thomas Elmham, los sacerdotes ingleses buscaron la intercesión de “la Virgen, protectora de su dote”, en la vigilia de la Batalla de Azincourt [en el norte de Francia, lugar de la inesperada victoria de las tropas inglesas sobre las francesas en 1415, durante la Guerra de los Cien Años].

»Es un título de Inglaterra, establecido por una Ley real y proclamado por el arzobispo Arundel, que nunca ha sido rescindido por ningún monarca ni por el Parlamento.

-Por lo tanto, es un título histórico. Sin embargo, ¿tiene alguna relevancia actual para los católicos de Inglaterra?
-Este antiguo título es una clara manifestación de la profunda devoción a la Madre de Dios, que ha sido parte de la expresión de fe de los ingleses durante siglos. Los miles de personas que peregrinan a los santuarios marianos del país, sobre todo a Walsingham, y que cada año van a Lourdes o Fátima, son una clara expresión de lo viva que está esta devoción hoy en día. Impulsar el título de la “Dote de María” ayudará a transmitir a la siguiente generación esta confianza antigua y profunda en la Madre de Dios, ya que ella nos llama también hoy a ese “haced lo que Él os diga”.


Imagen de Nuestra Señora de Walsingham, una de las devociones más antiguas de la Cristiandad y de las más extendidas en la Edad Media.



-¿En qué consiste el Tour de la Dote? ¿Cómo funciona?
-En principio todas las catedrales de Inglaterra participan en el Tour de la Dote: una réplica de la Santa Casa y de la estatua son el centro del triduo de oración e intercesión por las necesidades de cada diócesis. Se invita a todas las parroquias, escuelas y organizaciones católicas a participar de estos tres días, en los que también habrá platicas, se rezará el Rosario y se podrá visitar una exposición que muestra la historia de la dote y explica el mensaje de la Virgen a Inglaterra en Walsingham. El obispo celebrará la misa en viernes o en sábado. Un equipo del santuario nacional, guiado por el rector, atenderá las visitas.

-¿Cuál ha sido la reacción por ahora?
-Todas las catedrales participarán en el Tour de la Dote.

-La jerarquía de la Iglesia, ¿apoya el Tour?
-El tour y la nueva consagración tienen el pleno apoyo de la conferencia episcopal.

-¿Qué espera haber conseguido cuando llegue el 2020?
-Deseamos profundizar y fomentar la devoción en Inglaterra a la Madre de Dios, ayudando a la comunidad católica a comprender las profundas raíces de esta devoción en la vida de la Iglesia y del país. Walsingham es uno de los santuarios más antiguos dedicados a la Madre de Dios: en el periodo anterior a la Reforma, era, con Jerusalén, Roma y Santiago de Compostela, el santuario más visitado de la cristiandad.

»El mensaje de Nuestra Señora de Walsingham es muy sencillo: Ella nos pide que “compartamos la alegría de la Anunciación”, en la que su Hijo se convirtió en nuestro Salvador.

-¿Qué significado tiene la nueva consagración propuesta para 2020?
-En 1381, el rey Ricardo II consagró Inglaterra a la Dote de María en la Solemnidad del Corpus Christi, en la Abadía de Westminster. En la Solemnidad de la Anunciación de 2020, la consagración no será del país, sino de la fe de la gente de este país, ya que queremos seguir las palabras de la Santísima Virgen y hacer la voluntad de Dios en nuestra vida, haciendo “todo lo que Él os diga”. Para ayudar a las personas a prepararse a esta consagración, se ha escrito una especie de consagración basada en el Angelus, llamada la Promesa del Angelus (ver más abajo).

-¿Cuál es el papel del santuario nacional mariano de Walsingham en todo este esfuerzo?
-Volver a consagrar Inglaterra como la Dote de María tiene su origen en los muchos santuarios marianos presentes en Inglaterra. Walsingham, como santuario nacional, tiene la responsabilidad de promover este antiguo título para que las personas de hoy puedan ver “la roca de la que fueron tallados” y, siguiendo esta antigua tradición, construir una tradición nueva y poderosa de confianza en Aquella cuyo “Sí” a Dios sigue siendo de inspiración para nosotros, hoy. Esta nueva consagración es un compromiso sencillo pero firme basado en la historia de la Anunciación, y expresada en la Promesa del Angelus.

-¿En la vida espiritual de la nación, cuál es el significado de este Tour y de la nueva consagración? ¿Por qué ahora?
-Cada generación y cada momento de la historia trae consigo grandes, y a veces peligrosos, desafíos. Nuestro momento es uno de estos. El Santo Padre, el Papa Francisco, dice que “no estamos en una época de cambio, sino en un cambio de época”. El Papa León XIII profetizó que “cuando Inglaterra vuelva a Walsingham, Nuestra Señora volverá a Inglaterra”. A medida que el mundo y la Iglesia se enfrentan a los retos de nuestro tiempo, nos dirigimos a Aquella que superó su temor en la Anunciación, aceptando, por medio de la fe, que nada es imposible para Dios. Su “Sí” a Dios creó el camino para que la luz de Cristo entrara en el mundo. Con fe, como María, debemos llevar esa luz al mundo de hoy.

PROMESA DEL ANGELUS

R: El ángel del Señor anunció a María,

V: y concibió del Espíritu Santo.

Como Dios una vez llamó a María, así hoy me llama para que busque su palabra en mi vida.

Dios te salve, María, llena eres de gracia…

  R: He aquí la esclava del Señor.

V: Hágase en mí según tu palabra.

El “Sí” simple de María abrió su corazón a la gracia de Dios, y todo fue posible. Que mi “Sí” aleje el miedo mientras abrazo la voluntad de Dios y, como María, “medito estas cosas en mi corazón”.

Dios te salve, María, llena eres de gracia…

  R: Y el Verbo se hizo carne (inclinarse o arrodillarse)

V: Y habitó entre nosotros.

El “Sí” de María lleno de fe, concebido primero en su corazón, llevó al nacimiento de nuestro Salvador; con mi “Sí” lleno de fe, hoy me comprometo, acepto al Salvador en mi corazón, para llevar su vida al mundo.

Dios te salve, María, llena eres de gracia…

R: Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.

V: Para que seamos merecedores de las promesas de Dios.

Oremos:

R: Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.

V: Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

Oremos: Oh, Santísima Madre de Dios, reza por nosotros y ayúdanos mientras nos comprometemos con este día. Tu “Sí” en la Anunciación trajo a nuestro Salvador Jesucristo al mundo, y Tú nos invitas a contemplar el gran misterio de la Encarnación, compartiendo tu alegría al anunciar que “la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros”. Que tu “Sí” abra, hoy, nuestros corazones para que sirvamos a nuestros hermanos y hermanas en esto, tu Dote, para que ellos, también, compartan nuestra alegría en la Buena Nueva de que Dios camina entre nosotros. Rezamos por medio de Cristo nuestro Señor. Amén.

Traducción de Elena Faccia Serrano.