viernes, 11 de mayo de 2018

De familia católica, no hablaban de Dios: buscó en la meditación oriental... y meditando vio a Jesús

De familia católica, no hablaban de Dios: buscó en la meditación oriental... y meditando vio a Jesús

De la meditación al judaísmo mesiánico... y a la Iglesia Católica

De familia católica, no hablaban de Dios: buscó en la meditación oriental... y meditando vio a Jesús

Katie Wing pasó años haciendo meditación oriental y luego siendo judía mesiánica, hasta que volvió a la Iglesia Católica


Katie Wing ha contado en CHNetwork la historia de su complejo viaje espiritual: de niño no conectó de verdad con la fe católica de su familia, pasó años implicada en la espiritualidad oriental y en la meditación, fue cristiana no denominacional y judía mesiánica durante años y finalmente sintió que Dios la llamaba a la Iglesia Católica, por su divina misericordia, la intercesión -cree hoy- de Santa Faustina Kowalska y las oraciones de su padre. Actualmente trabaja en un centro de ayuda a embarazadas con problemas en Arizona (www.1stway.net). 

Infancia católica: sacramentos sin relación
"Crecí en Nueva York, en una familia católica. Íbamos a misa cada domingo e íbamos a confesión cada dos semanas. Aún la misa se hacía en latín y mirando hacia Oriente", recuerda Katie. 

"Mi padre había nacido en Alemania en una familia judía. Mi madre era de origen luterano. Unos grupos cristianos trajeron a mi padre a Estados Unidos. Tanto mi padre como mi madre eran conversos al catolicismo", detalla. 

El problema, cree hoy, es que aunque la familia rezaba, acudía a los sacramentos y tenía fe, no hablaban de la fe en casa. "La fe era algo que 'se hacía', no algo que se hablaba. Y si no se habla, no se contagia. También mis vecinos eran católicos: íbamos juntos a misa, éramos amigos, pero no hablábamos de la fe".

Así que, pese a estar catequizada y sacramentalizada, esa fe no llegó nunca al corazón de Katie. Y ese corazón ansiaba contactar con lo espiritual.  

Una buscadora espiritual
Fue en la universidad, en Boston, estudiando temas de salud mental y asesoría y consejo, cuando tomó conciencia de que su alma buscaba "algo"; se hizo una "buscadora espiritual". Pero no buscó en la Iglesia: daba por supuesto que ahí solo había unos ritos que cumplir. 

"Empecé a buscar en la espiritual oriental y la meditacion. Yo buscaba una relación con Dios, porque no la tenía... me preguntaba vagamente quién es Dios, si Dios vive en mí... Lo que vivía en esa búsqueda tenía sentido para mí".

El problema con la espiritualidad oriental, explica hoy, es que "es cierto que estás buscando a Dios... pero cada vez te enfocas más en ti mismo. En ese momento no lo parece, parece que buscas. Pero es muy engañoso porque al final te descubres solo a ti, y eso significa que acabas 'descubriendo' que tú eres dios". 

Katie recuerda que en esa época su padre, que era de espiritualidad agustiana, rezaba mucho por ella. "Pero mis padres no me llegaban a hacer preguntas, ni yo a ellos. Si me hubieran hecho preguntas, si me hubieran recomendado, quizá, místicos católicos, o explorado inquietudes..." Hoy anima a los padres a hablar con los hijos de esto, a hacerles preguntas que inicien un hablar sincero sobre la fe.


A meditar con un gurú en un ashram
Después de graduarse dejó Boston y fue a California. Se preguntaba: "¿quién soy yo?" Sabía que había unas obligaciones morales, pero sin conexión con lo que ella era, con su persona en sí.  "Hoy veo que yo era muy orgullosa en esa época, pero entonces no lo veía", añade. 

"Fui con un gurú que vino de la India, a un ashram [centro de espiritualidad oriental] a meditar, a hacer yoga, todo eso, cada vez más lejos de mis raíces católicas". En ese ashram conoció a quien sería su esposo, un ex-episcopaliano también en plena búsqueda espiritual. 

Se casaron, se mudaron al este y tuvieron hijos. Meditaban juntos en casa. 

En cierta ocasión volvieron al ashram del gurú y le presentaron los niños. En ese viaje hubo momentos para meditar.

Jesús entra en escena: Él es personal
Y entonces Jesús entró en escena. En plena meditación. 

"Cuando yo llevaba 8 años en el mundo de la meditacion, estando en una sesión de meditación, tuve una visión interior de Jesús. Y se lo conté a mi marido: 'Vi a Jesús, estaba meditando y Jesús vino a mí', le dije".

Y él le respondió: "es interesante, porque no me parece bien estar aquí", dijo, refiriéndose al ashram. 

Ambos veían cosas que no encajaban, no les satisfacían en el mundo de la meditación oriental.

"Empecé a leer sobre Jesús. Él fue quien irrumpió en esa oscuridad. Empecé a leer autores cristianos no denominacionales. Vi que lo que yo deseaba era una relación personal, y de eso hablaban estos autores: de una relación personal con Jesús. El catolicismo aún no estaba ni en mi radar". 

"Decidí empezar a rezar a Jesús. Era todo muy emocionante y emocional. Empecé a cuestionar muchas cosas: creo que era el Espíritu Santo que nos iba moviendo". 

De cristianos a judíos mesiánicos
Katie y su marido empezaron a acudir a encuentros de grupos cristianos sin denominación. "En un encuentro dije a unos cristianos que mi padre era judío. Me dijeron: "¿por qué no visitas a unos judíos mesiánicos?". 

Los judíos mesiánicos son judíos (o descendientes de judíos) que reconocen a Yeshúa como HaMeshía (Jesús como el Mesías), que reconocen que en Él se cumplen las profecías bíblicas. En la práctica, la mayoría funcionan como grupos cristianos protestantes enamorados de la Biblia y de las promesas de Dios para Israel. Creen en la Trinidad, la divinidad del Mesías, etc...

"Los visitamos en Nueva York y nos pareció: "esto es mejor aún". Y eso me conectaba más con mi familia. Íbamos buscando más y más". 

Durante 8 años estuvieron en el movimiento mesiánico. Reconocían a Yeshúa como el Cordero de Dios, el cordero del séder (la cena) de Pascua.

Pero empezaron a ver cosas concretas que no les convencían en el grupo mesiánico: ¿cómo se manejaba el dinero, cómo se tomaban las decisiones? ¿Ante quién rendir cuentas?


Un encuentro de judíos mesiánicos: creen en Jesús como Señor y Mesías, en la Trinidad, y practican algunos rituales y signos de la tradición hebraica

Un cura: "Lea 'La Cena del Cordero'"
Había un cura católico que le gustaba venir a esos encuentros con los pastores mesiánicos, con los que tenía buena relación. 

"Yo en esa época tenía la sensación de que Jesús me decía: "estoy aquí, sí, pero no completamente". Y me hacía pensar. Y un día le susurré a ese sacerdote: "padre, creo que se me está llamando a volver a la Iglesia Católica". Y él me dijo: "le recomiendo que lea La Cena del Cordero, el libro de Scott Hahn". Y lo busqué y devoré el libro. Y mi marido me dijo que él sentía una necesidad de sacramentos. Así obra el Espíritu Santo: da a cada uno lo que necesita en su momento. Creo que el Señor en su misericordia quería que tuviera esas experiencias para que cuando volviera a la Iglesia supiera que era Su hogar".

Habló con la mujer del pastor mesiánico. Ella había sido católica y se había hecho judía porque su marido era judío. Tiempo después, ambos conyuges se hicieron judíos mesiánicos. 

"Le dije: "Creo que Dios me llama de vuelta a la Iglesia Católica". Y la mujer del pastor me respondió: "Katie, de ninguna manera Dios te puede llamar a una iglesia muerta, eso es el demonio engañándote'". 

Pero Katie en esta época ya prestaba atención al Papa Juan Pablo II y al programa de conversos al catolicismo de Marcus Grodi en TV e internet. 

Katie telefoneó a David Moss, presidente de la Asociación de Hebreos Católicos (www.hebrewcatholic.net), que se había bautizado a los 38 años en 1979 y llevaba ya casi 20 años de católico. 

- ¿Por qué es usted católico y no judío mesiánico? -le preguntó Katie. 

- En realidad, hoy el movimiento "judío mesiánico" está bajo el paraguas de la Reforma, es otra denominación reformada - le respondió. 

Quedaron en persona y hablaron largo y tendido. También conectó con otros hebreos católicos a través de Catholic Answers (www.catholic.com). "Cada vez que vas a la misa vas al seder de Pascua, al sabath, ¡porque el Mesías está ahí!", le dijeron. 

Santa Faustina y la misericordia
Katie prestaba atención a las cosas que hacía Juan Pablo II. El 30 de abril del año 2000, Domingo de la Misericordia, el Papa polaco canonizó a Santa Faustina Kowalska. Su mensaje de misericordia resonaba en Katie ese día. "Sentí que Dios es tan misericordioso que yo podía volver a su casa y que me decía: "te quiero, tengo misericordia por ti, te quiero de vuelta".

Aún titubeó un tiempo, pero ese mismo año 2000 empezaron a ir al Santuario de la Divina Misericordia de Massachussets y a hablar con el cura del lugar. 


Santuario Nacional de la Divina Misericordia en Massachussets, EEUU

Katie sentía que tenía que confesarse. Pero llevaba 30 años sin hacerlo. Se sentía petrificada. Y estaba el tema del aborto. No había sido nunca realmente pro-aborto, pero había abortado una vez. Y tenía miedo de confesarlo y de que le dijeran, simplemente, "lo siento, estás excomulgada". Y no quería hablar de todo lo que había hecho mal en su vida. 

Pero era un año de Jubileo, y se animó finalmente a confesarse. El cura que le atendía, con acento de Europa el Este, quizá polaco, en vez de regañarla, le dijo, asombrado: "Esto es un milagro, ¡mire lo que Dios ha hecho!". 

"Y estallé en lágrimas, era tan hermoso", recuerda Katie. Cuando pudo por fin comulgar sintió que "todo estaba en su sitio". Había vuelto a casa.

"Mis hijos volvieron a la Iglesia 5 años después", detalla. Tuvo algunas dificultades con el papel de la Virgen. Luego entendió que más allá de la teología tenía cierto miedo de que con lo que le había costado establecer una relación con Jesús, le iba a costar tenerla con la Virgen, le parecía emocionalmente complicado. Solo más adelante supo verla como su Madre.

Por otro lado, vio que le ayudaba mucho acudir a los textos e intercesión de los místicos católicos en el Cielo, de esos que recibían visiones y señales de Dios y también de la Virgen. Eran cercanos. 

Por fin encontró la red de relaciones personales y espirituales que siempre había deseado. De vuelta a casa.  

Fuente: Religión en Libertad
  

jueves, 10 de mayo de 2018

Santo Evangelio 10 de mayo 2018


Día litúrgico: Jueves VI de Pascua


Texto del Evangelio (Jn 16,16-20): En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos: «Dentro de poco ya no me veréis, y dentro de otro poco me volveréis a ver». Entonces algunos de sus discípulos comentaron entre sí: «¿Qué es eso que nos dice: ‘Dentro de poco ya no me veréis y dentro de otro poco me volveréis a ver’ y ‘Me voy al Padre’?». Y decían: «¿Qué es ese ‘poco’? No sabemos lo que quiere decir». Se dio cuenta Jesús de que querían preguntarle y les dijo: «¿Andáis preguntándoos acerca de lo que he dicho: ‘Dentro de poco no me veréis y dentro de otro poco me volveréis a ver?’. En verdad, en verdad os digo que lloraréis y os lamentaréis, y el mundo se alegrará. Estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en gozo».


«Vuestra tristeza se convertirá en gozo»

Rev. D. Joan Pere PULIDO i Gutiérrez Secretario del obispo de Sant Feliu 
(Sant Feliu de Llobregat, España)

Hoy contemplamos de nuevo la Palabra de Dios con la ayuda del evangelista Juan. En estos últimos días de Pascua sentimos una inquietud especial por hacer nuestra esta Palabra y entenderla. La misma inquietud de los primeros discípulos, que se expresa profundamente en las palabras de Jesús —«Dentro de poco ya no me veréis, y dentro de otro poco me volveréis a ver» (Jn 16,16)— concentra la tensión de nuestras inquietudes de fe, de búsqueda de Dios en nuestra vida cotidiana.

Los cristianos de hoy sentimos la misma urgencia que los cristianos del primer siglo. Queremos ver a Jesús, necesitamos experimentar su presencia en medio de nosotros, para reforzar nuestra fe, esperanza y caridad. Por esto, nos provoca tristeza pensar que Él no esté entre nosotros, que no podamos sentir y tocar su presencia, sentir y escuchar su palabra. Pero esta tristeza se transforma en alegría profunda cuando experimentamos su presencia segura entre nosotros.

Esta presencia, así nos lo recordaba San Juan Pablo II en su última Carta encíclica Ecclesia de Eucharistia, se concreta —específicamente— en la Eucaristía: «La Iglesia vive de la Eucaristía. Esta verdad no expresa solamente una experiencia cotidiana de fe, sino que encierra en síntesis el núcleo del misterio de la Iglesia. Ésta experimenta con alegría cómo se realiza continuamente, en múltiples formas, la promesa del Señor: ‘He aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo’ (Mt 28,20). (...) La Eucaristía es misterio de fe y, al mismo tiempo, “misterio de luz”. Cada vez que la Iglesia la celebra, los fieles pueden revivir de algún modo la experiencia de los dos discípulos de Emaús: 'Entonces se les abrieron los ojos y le reconocieron' (Lc 24,31)».

Pidamos a Dios una fe profunda, una inquietud constante que se sacie en la fuente eucarística, escuchando y entendiendo la Palabra de Dios; comiendo y saciando nuestra hambre en el Cuerpo de Cristo. Que el Espíritu Santo llene de luz nuestra búsqueda de Dios.

«Todos lloramos en la escena de la ejecución del padre Kolbe, pasó algo espiritual, el Misterio

«Todos lloramos en la escena de la ejecución del padre Kolbe, pasó algo espiritual, el Misterio»

La película «Dos Coronas» sobre la vida de San Maximilano Kolbe se estrena el 18 de mayo

«Todos lloramos en la escena de la ejecución del padre Kolbe, pasó algo espiritual, el Misterio»

Adam Woronowicz, quien ya interpretara al beato Popieluszko, es aquí Maximiliano Kolbe

La película «Dos Coronas» sobre la vida de San Maximilano Kolbe se estrena el 18 de mayo

«Todos lloramos en la escena de la ejecución del padre Kolbe, pasó algo espiritual, el Misterio»

«Todos lloramos en la escena de la ejecución del padre Kolbe, pasó algo espiritual, el Misterio»
Adam Woronowicz, quien ya interpretara al beato Popieluszko, es aquí Maximiliano Kolbe

Añadir a Facebook Añadir a Twitter Añadir a Goglle+ Añadir a Linkedin
8 mayo 2018
El actor Adan Woronowicz, que interpretó al beato mártir Jerzy Popiełuszko en La libertad está en nosotros (2009, estrenada en España en 2012) se ha puesto en la piel de San Maximiliano Kolbe en la película Dos Coronas que se estrena en cines el 18 de mayo en España. Ha investigado al personaje, se ha emocionado con este sacerdote que se entregó por un padre de familia en Auschwitz y explica a ReL que durante el rodaje todos lloraron en la escena de la lenta ejecución y sintieron el Misterio: ahí estaba pasando algo que conectaba con Dios.



Adam Woronowicz ya conocía al padre Kolbe, pero con "Dos Coronas" ha quedado profundamente impresionado

- ¿En que se parecen Popieluszko y el padre Kolbe? Usted ha interpretado a ambos. 
- En la película de Popieluzsko hay una escena en la que el pequeño Jerzy Popieluszko, de niño, ve en el desván de su abuela unas revistas de los Caballeros de la Inmaculada, la revista fundada por el padre Kolbe. Sabemos que a Popieluszko, que fue asesinado en 1984, le fascinaba la persona de Kolbe y su monasterio de Niepokalanów. Kolbe, de niño, tuvo una visión, que reflejamos en la película: la Virgen le muestra dos coronas, la de la pureza y la del martirio. Y obtiene ambas. Esta película cierra, quizá, ese círculo que se abría con aquella escena de Popieluszko.


Popieluszko, asesinado por comunistas;
y Maximiliano Kolbe, por los nazis;
dos grandes santos mártires del siglo XX


- ¿Interpretar a un mártir ayuda a interpretar al otro?
- Son dos personajes muy distintos y las películas son también muy diferentes. "Dos coronas", la historia de Kolbe, es una mezcla de documental y de historia dramatizada.Para mí lo más importante fue descubrir más de Kolbe. Era una persona muy exigente hacia sí mismo y que exigía mucho a los demás. Y todo por la Inmaculada. Él daba ejemplo. Pensemos que cada semana llegaban a Niepokalanów entre 10 y 15 novicios nuevos. Llego a tener más de 800 hermanos y padres, el mayor convento del mundo. Organizar aquello era como organizar un ejército.



- ¿Cómo conoció usted a Kolbe?
- En Polonia todos lo conocemos desde niño. Me hablaron de él siendo monaguillo, en el colegio, en peregrinaciones a Niepokalanów. Él y los Caballeros de la Inmaculada son muy conocidos. Pero, atención, lo que conocemos desde niños es al señor con gafas y uniforme de campo de concentración, el de los últimos días. Se pierden todas sus otras facetas, que son las que recupera "Dos Coronas". Era un visionario, que planeó una cápsula para ir al espacio, que quería hacer una televisión católica ya antes de la Segunda Guerra Mundial, que organizó unos bomberos, que planeaba crear un aeropuerto, sacar revistas en todos los idiomas, evangelizar todo el mundo... De no ser por su muerte en Auschwitz podría haber conseguido muchos de esos proyecto. Antes de esta película, yo desconocía todo esto. 

- El padre Kolbe, con hábito, en fotos, suele llevar barba... Usted en la película casi no la usa.
- Lo cierto es que Kolbe a veces se la dejaba y otras veces no. En Japón tenía barba larga porque allí las condiciones eran muy difíciles y no tenía tiempo ni recursos para afeitarse. De vuelta a Polonia, se la afeitó, ya a finales de 1938. El barbero del convento de Niepokalanów guardó buena parte de la barba, y fue una suerte, porque ahora esos pelos son la única reliquia corporal que nos queda de él. Su cuerpo desapareció incinerado en Auschwitz.



- Hemos visto "Dos Coronas" y es emocionante toda la escena final, la ejecución por inanición. Pero usted, interpretando a Kolbe, no parece muy demacrado, no se queda en los huesos en esas escenas...
- Es que Kolbe no se quedó en los huesos. Hablamos con el custodio de Auschwitz, nos documentamos mucho. Había prisioneros que llegaban allí para ser exterminados muy rápido. Pero con muchos técnicos y prisioneros polacos no era así. Eran trabajadores y los alemanes les daban algo más de comida o trabajos manos extenuantes. A Kolbe lo pusieron en la cocina. Estuvo solo unos meses en el campo, y otras personas le ayudaban con cuidados y algo de comida, aunque él también la repartía. No estaba en los huesos y, de hecho, si no se hubiera entregado para salvar la vida de otro, podría haber llegado vivo al final de la guerra. Tenía 54 años, y pelo canoso y corto, pero mostrarlo totalmente demacrado, en los huesos, no habría sido realista.

- Aún así, la escena en el pabellón del alma tiene fuerza espiritual y emocional...  
- Ese castigo de matar por hambre a un grupo encerrados en ese pabellón se impuso solo tres veces. La de Kolbe fue la tercera y última. Entraba el grupo de condenados, completamente desnudos y les dejaban sin comida y, sobre todo, sin agua. La falta de agua era lo que más hacía sufrir. Quizá bebieron su propia orina. En las ocasiones anteriores, los condenados gritaban, lloraban, blasfemaban... Pero aquí, con Kolbe, en el barracón solo se oían oraciones, el rezo del Rosario. Los nazis no habían visto nunca algo así. Otros presos pasaban por delante del barracón y se quitaban la gorra, como gesto de respeto. Los nazis intentaron evitar esos gestos, pero no pudieron. Pasados diez días, solo Kolbe y dos más seguían vivos. Los alemanes entraron y los remataron con una inyección letal. Pero Kolbe ya había logrado que pasara algo espiritual, algo misterioso, que la mente humana no llega a entender. No se aplicó más ese castigo.



Adam Woronowicz, en una de sus escenas del Kolbe con barba larga

- ¿Cómo se prepara esa escena en la película?
- Todos los que participamos en esa escena del barracón del hambre decidimos desnudarnos para realizarla. Hay solo dos o tres encuadres, muy austero. No buscábamos el morbo. Lo que había pasado tras esa puerta, en Auschwitz, era algo místico, algo sagrado, una noche física del Espíritu, quizá. Todos echamos a llorar al acabar esa escena. No sabíamos por qué. ¿La tensión? Quizá. O algo más. Fue una vivencia misteriosa. El Misterio: está ahí, se palpa, pero es difícil de contar. Está la escena final: Kolbe con dos compañeros, como Cristo. Pero es que históricamente así sucedió.

- ¿Cómo transmitir el Misterio, lo espiritual en el cine, hoy? Kolbe creía que el cine podía ser un gran instrumento para evangelizar.
- Para mí un gran ejemplo, que lo hace bien, es la película rusa "Ostrov" ["La isla", de 2006,escrita por Dmitri Sobolev y dirigida por Pavel Lungin, no es difícil de encontrar en Internet]. Con ella yo entendí lo que se puede hacer con el cine espiritual. Es muy difícil hablar del Misterio entre Dios y el hombre y su relación. Deberíamos poner místicos detrás de la cámara... y quizá también delante. Creo que Krzysztof Kieslowski lo consiguió, aunque no era místico, con "El Decálogo" [una teleserie de capítulos de 1 hora para la TV polaca en 1989]. Dicen que en Estados Unidos han comprado los derechos para hacer un remake. Creo que Tarkovsky también lo consigue en sus películas. Su director de fotografía, un sueco, lo transmitía con sus imágenes.



- Para esta transmisión del Misterio, ¿es mejor centrarse en biografías, o en historias colectivas, como quizá Katyn, de pueblos?
- Ambas cosas son necesarias. El cine americano prefiere centrarse en un protagonista, no entiende el protagonismo de un colectivo. Pero en la película "Andrey Rubliov", de Tarkovsky, vemos que hace las dos cosas a la vez: la historia del santo y la del pueblo ruso de su época. Las películas que hemos dicho persistirán muchas décadas, llegarán a su público.

- Está usted hablando de autores un poco densos, contundentes...
- ¡El mundo espera este tipo de películas! Y no necesariamente los ya creyentes. Son las películas que tocarán a los buscadores, los que buscan algo auténtico. Hay hambre. "Dos coronas" nació porque Francisco estuvo en la celda de Maximiliano Kolbe y la gente de otros países, de otras televisiones, preguntaba quién era ese Kolbe, querían saber más de su historia. La idea del director, Michal Kondrat, fue responder a ese hambre con una película ágil.

Dos Coronas es una película emocionante y especial, medio-documental, medio-dramatizada, que se estrena el 18 de mayo en España
 

El actor Adan Woronowicz, que interpretó al beato mártir Jerzy Popiełuszko en La libertad está en nosotros (2009, estrenada en España en 2012) se ha puesto en la piel de San Maximiliano Kolbe en la película Dos Coronas que se estrena en cines el 18 de mayo en España. Ha investigado al personaje, se ha emocionado con este sacerdote que se entregó por un padre de familia en Auschwitz y explica a ReL que durante el rodaje todos lloraron en la escena de la lenta ejecución y sintieron el Misterio: ahí estaba pasando algo que conectaba con Dios. 



Adam Woronowicz ya conocía al padre Kolbe, pero con "Dos Coronas" ha quedado profundamente impresionado

- ¿En que se parecen Popieluszko y el padre Kolbe? Usted ha interpretado a ambos. 
- En la película de Popieluzsko hay una escena en la que el pequeño Jerzy Popieluszko, de niño, ve en el desván de su abuela unas revistas de los Caballeros de la Inmaculada, la revista fundada por el padre Kolbe. Sabemos que a Popieluszko, que fue asesinado en 1984, le fascinaba la persona de Kolbe y su monasterio de Niepokalanów. Kolbe, de niño, tuvo una visión, que reflejamos en la película: la Virgen le muestra dos coronas, la de la pureza y la del martirio. Y obtiene ambas. Esta película cierra, quizá, ese círculo que se abría con aquella escena de Popieluszko.


Popieluszko, asesinado por comunistas;
y Maximiliano Kolbe, por los nazis;
dos grandes santos mártires del siglo XX

- ¿Interpretar a un mártir ayuda a interpretar al otro?
- Son dos personajes muy distintos y las películas son también muy diferentes. "Dos coronas", la historia de Kolbe, es una mezcla de documental y de historia dramatizada. Para mí lo más importante fue descubrir más de Kolbe. Era una persona muy exigente hacia sí mismo y que exigía mucho a los demás. Y todo por la Inmaculada. Él daba ejemplo. Pensemos que cada semana llegaban a Niepokalanów entre 10 y 15 novicios nuevos. Llego a tener más de 800 hermanos y padres, el mayor convento del mundo. Organizar aquello era como organizar un ejército. 


- ¿Cómo conoció usted a Kolbe?
- En Polonia todos lo conocemos desde niño. Me hablaron de él siendo monaguillo, en el colegio, en peregrinaciones a Niepokalanów. Él y los Caballeros de la Inmaculada son muy conocidos. Pero, atención, lo que conocemos desde niños es al señor con gafas y uniforme de campo de concentración, el de los últimos días. Se pierden todas sus otras facetas, que son las que recupera "Dos Coronas". Era un visionario, que planeó una cápsula para ir al espacio, que quería hacer una televisión católica ya antes de la Segunda Guerra Mundial, que organizó unos bomberos, que planeaba crear un aeropuerto, sacar revistas en todos los idiomas, evangelizar todo el mundo... De no ser por su muerte en Auschwitz podría haber conseguido muchos de esos proyecto. Antes de esta película, yo desconocía todo esto.  

- El padre Kolbe, con hábito, en fotos, suele llevar barba... Usted en la película casi no la usa.
- Lo cierto es que Kolbe a veces se la dejaba y otras veces no. En Japón tenía barba larga porque allí las condiciones eran muy difíciles y no tenía tiempo ni recursos para afeitarse. De vuelta a Polonia, se la afeitó, ya a finales de 1938. El barbero del convento de Niepokalanów guardó buena parte de la barba, y fue una suerte, porque ahora esos pelos son la única reliquia corporal que nos queda de él. Su cuerpo desapareció incinerado en Auschwitz.


- Hemos visto "Dos Coronas" y es emocionante toda la escena final, la ejecución por inanición. Pero usted, interpretando a Kolbe, no parece muy demacrado, no se queda en los huesos en esas escenas...
- Es que Kolbe no se quedó en los huesos. Hablamos con el custodio de Auschwitz, nos documentamos mucho. Había prisioneros que llegaban allí para ser exterminados muy rápido. Pero con muchos técnicos y prisioneros polacos no era así. Eran trabajadores y los alemanes les daban algo más de comida o trabajos manos extenuantes. A Kolbe lo pusieron en la cocina. Estuvo solo unos meses en el campo, y otras personas le ayudaban con cuidados y algo de comida, aunque él también la repartía. No estaba en los huesos y, de hecho, si no se hubiera entregado para salvar la vida de otro, podría haber llegado vivo al final de la guerra. Tenía 54 años, y pelo canoso y corto, pero mostrarlo totalmente demacrado, en los huesos, no habría sido realista.

- Aún así, la escena en el pabellón del alma tiene fuerza espiritual y emocional...  
- Ese castigo de matar por hambre a un grupo encerrados en ese pabellón se impuso solo tres veces. La de Kolbe fue la tercera y última. Entraba el grupo de condenados, completamente desnudos y les dejaban sin comida y, sobre todo, sin agua. La falta de agua era lo que más hacía sufrir. Quizá bebieron su propia orina. En las ocasiones anteriores, los condenados gritaban, lloraban, blasfemaban... Pero aquí, con Kolbe, en el barracón solo se oían oraciones, el rezo del Rosario. Los nazis no habían visto nunca algo así. Otros presos pasaban por delante del barracón y se quitaban la gorra, como gesto de respeto. Los nazis intentaron evitar esos gestos, pero no pudieron. Pasados diez días, solo Kolbe y dos más seguían vivos. Los alemanes entraron y los remataron con una inyección letal. Pero Kolbe ya había logrado que pasara algo espiritual, algo misterioso, que la mente humana no llega a entender. No se aplicó más ese castigo.


Adam Woronowicz, en una de sus escenas del Kolbe con barba larga

- ¿Cómo se prepara esa escena en la película?
- Todos los que participamos en esa escena del barracón del hambre decidimos desnudarnos para realizarla. Hay solo dos o tres encuadres, muy austero. No buscábamos el morbo. Lo que había pasado tras esa puerta, en Auschwitz, era algo místico, algo sagrado, una noche física del Espíritu, quizá. Todos echamos a llorar al acabar esa escena. No sabíamos por qué. ¿La tensión? Quizá. O algo más. Fue una vivencia misteriosa. El Misterio: está ahí, se palpa, pero es difícil de contar. Está la escena final: Kolbe con dos compañeros, como Cristo. Pero es que históricamente así sucedió. 

- ¿Cómo transmitir el Misterio, lo espiritual en el cine, hoy? Kolbe creía que el cine podía ser un gran instrumento para evangelizar.
- Para mí un gran ejemplo, que lo hace bien, es la película rusa "Ostrov" ["La isla", de 2006, escrita por Dmitri Sobolev y dirigida por Pavel Lungin, no es difícil de encontrar en Internet]. Con ella yo entendí lo que se puede hacer con el cine espiritual. Es muy difícil hablar del Misterio entre Dios y el hombre y su relación. Deberíamos poner místicos detrás de la cámara... y quizá también delante. Creo que Krzysztof Kieslowski lo consiguió, aunque no era místico, con "El Decálogo" [una teleserie de capítulos de 1 hora para la TV polaca en 1989]. Dicen que en Estados Unidos han comprado los derechos para hacer un remake. Creo que Tarkovsky también lo consigue en sus películas. Su director de fotografía, un sueco, lo transmitía con sus imágenes. 


- Para esta transmisión del Misterio, ¿es mejor centrarse en biografías, o en historias colectivas, como quizá Katyn, de pueblos?
- Ambas cosas son necesarias. El cine americano prefiere centrarse en un protagonista, no entiende el protagonismo de un colectivo. Pero en la película "Andrey Rubliov", de Tarkovsky, vemos que hace las dos cosas a la vez: la historia del santo y la del pueblo ruso de su época. Las películas que hemos dicho persistirán muchas décadas, llegarán a su público.

- Está usted hablando de autores un poco densos, contundentes...
- ¡El mundo espera este tipo de películas! Y no necesariamente los ya creyentes. Son las películas que tocarán a los buscadores, los que buscan algo auténtico. Hay hambre. "Dos coronas" nació porque Francisco estuvo en la celda de Maximiliano Kolbe y la gente de otros países, de otras televisiones, preguntaba quién era ese Kolbe, querían saber más de su historia. La idea del director, Michal Kondrat, fue responder a ese hambre con una película ágil. 

Dos Coronas es una película emocionante y especial, medio-documental, medio-dramatizada, que se estrena el 18 de mayo en España

Fuente: Religión en Libertad

miércoles, 9 de mayo de 2018

Santo Evangelio 9 de mayo 2018


Día litúrgico: Miércoles VI de Pascua


Texto del Evangelio (Jn 16,12-15): En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos: «Mucho tengo todavía que deciros, pero ahora no podéis con ello. Cuando venga Él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad completa; pues no hablará por su cuenta, sino que hablará lo que oiga, y os anunciará lo que ha de venir. Él me dará gloria, porque recibirá de lo mío y os lo anunciará a vosotros. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso he dicho: Recibirá de lo mío y os lo anunciará a vosotros».


«Cuando venga Él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad completa»

Rev. D. Santi COLLELL i Aguirre 
(La Garriga, Barcelona, España)

Hoy, Señor, una vez más, nos quieres abrir los ojos para que nos demos cuenta de que, con demasiada frecuencia, hacemos las cosas al revés. «El Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad completa» (Jn 16,13), aquello que el Padre ha dado a conocer al Hijo.

¡Es curioso!: más que dejarnos guiar por el Espíritu (¡qué gran desconocido en nuestras vidas!), lo que hacemos es, bien pasar de Él, bien “imponerle” las cosas una vez ya hemos tomado nuestras decisiones. Y lo que hoy se nos dice es más bien lo contrario: dejar que Él nos guíe.

Pienso, Señor, en voz alta... Vuelvo a leer el Evangelio de hoy y me vienen a la cabeza los chicos y chicas que recibirán la Confirmación este año. Veo los que me rodean y estoy tentado a pensar: —¡Qué verdes están! ¡A éstos, tu Espíritu no les va ni por delante ni por detrás; y más bien se dejan guiar por todo y por nada!

A quienes se nos considera adultos en la fe, haznos instrumentos eficaces de tu Espíritu para llegar a ser “contagiadores” de tu verdad; para intentar “guiar-acompañar”, ayudar a abrir los corazones y los oídos de quienes nos rodean.

«Mucho tengo todavía que deciros» (Jn 16,12). —¡No te retengas, Señor, en dirigirnos tu voz para revelarnos nuestras propias identidades! Que tu Espíritu de Verdad nos lleve a reconocer todo aquello de falso que pueda haber en nuestras vidas y nos haga valientes para enmendarlo. Que ponga luz en nuestros corazones para que reconozcamos, también, aquello que de auténtico hay dentro de nosotros y que ya participa de tu Verdad. Que reconociéndolo sepamos agradecerlo y vivirlo con alegría.

Espíritu de Verdad, abre nuestros corazones y nuestras vidas al Evangelio de Cristo: que sea ésta la luz que ilumine nuestra vida cotidiana. Espíritu Defensor, haznos fuertes para vivir la verdad de Cristo, dando testimonio a todos.

¿Puede la oración de una madre causar la conversión? Un famoso sacerdote lo atestigua con su vida


Rob Galea estaba a punto de suicidarse, y tuvo una visión sobrenatural; hoy es evangelizador

¿Puede la oración de una madre causar la conversión? Un famoso sacerdote lo atestigua con su vida

Rob Galea es ahora un conocido sacerdote, evangelizador y con miles de seguidores

¿Puede la oración de una madre causar la conversión? Un famoso sacerdote lo atestigua con su vida

¿Puede la oración fervorosa de una madre llevar a su hijo a una conversión al estilo de San Agustín y su madre Santa Mónica? El sacerdote Rob Galea, muy conocido por sus música y evangelización por internet, cree que sí. Y lo afirma viendo su propia experiencia de fe y de conversión, en el que su madre tuvo un papel silencioso pero crucial.

Anne Galea estuvo durante tres años viendo impotente como su hijo se iba introduciendo en el fango sin que éste quisiera escuchar. Drogas, alcohol y la violencia era el día a día de este joven, que acabó viendo el suicidio como la mejor salida a sus problemas.

Encerrado dentro de su habitación, desde fuera Anne oía el llanto de su hijo. Ella rezaba. Era lo único que podía hacer pues Rob no dejaba que nadie le ayudara.

La oración desesperada de una madre a Cristo y a la Virgen
Sin embargo, tal y como relata Catholic Digest, el dolor que sentía su madre por su hijo la puso de rodillas. Gritó a Dios y le dijo que no se levantaría hasta que salvara a su hijo. Suplicó a la Virgen que fuera la madre de Rob y le llevara a Jesús.

Mientras lloraba haciendo esta petición a Dios, en su mente apareció la imagen de su hijo rodeado por un grupo de jóvenes. En esta visión, Rob aparecía cantando con una guitarra y vestido de sacerdote.

En aquel momento este joven inmerso en una espiral autodestructiva no tenía guitarra, ni cantaba ni evidentemente se la pasaba por la cabeza pisar una iglesia.


Así entró Rob en una espiral autodestructiva
Rob Galea y sus dos hermanos habían tenido una infancia idílica en Malta. Iban mucho a la playa y tenían una intensa vida familiar. Pero la felicidad de este joven se empezó a venir abajo con la muerte de dos de sus abuelos en un corto periodo de tiempo cuando se encontraba en Primaria.

Además, casi de manera simultánea, Rob empezó a sufrir acoso en la escuela, y no tenía amigos, lo que le hizo encerrarse en sí mismo. “Mi autoestima había naufragado, estaba convencido de que no valía nada”, aseguraba años más tarde.

Los problemas sólo iban en aumento. No quería ver a sus padres, sobre todo a él. A los 14 años comenzó a faltar a la escuela, a beber, fumar y a robar en las tiendas con el único objetivo de sentir un alto nivel de adrenalina. De ahí pasó a las drogas y con 17 años vivió un episodio que fue lo que le terminó de hundir en el fango. Una mentira sobre un narcotraficante puso en peligro su vida y desde entonces vivía atemorizado. No quería salir de su dormitorio.

Cuando estaba desesperado sonó el teléfono
Desesperado, cuenta que “mientras estaba inquieto en mi cama, sólo vi dos maneras de salir de mi miseria. Una era que alguien, en algún lugar, me tendiera la mano y de alguna manera me salvara, o dos, acabar con mi propia vida”.

Estaba en aquellos momentos tan fuera de sí que se golpeaba la cabeza y el vientre todo el rato. Él creía que su vida no importaba a nadie, aunque en realidad su madre no había dejado de rezar ni un momento.

Pero un día todo empezó a cambiar cuando llamó por teléfono su única abuela viva. La llamada ni siquiera era para él sino para su hermana, a la que invitaba a ir a una convivencia de un grupo de jóvenes católicos. Rob por primera vez creyó que esa podía ser la mano tendida que necesitaba y pidió permiso a su madre para ir con su hermana.



Una silla para hablar con Jesús
En aquella reunión quedó sorprendido al ver la felicidad de las personas que amaban a Cristo. El sacerdote les había dicho que podían hablar con Jesús. Y Rob estaba tan desesperado que hizo algo que cualquiera le hubiera tildado de loco.

Cuando llegó a su casa se encerró en su habitación y colocó dos sillas, una enfrente de la otra. Él se sentó en una silla e invitó a Jesús a sentarse en la otra. Todos los días hablaba con Él como si estuviera allí y le contaba  sus problemas.

Un encuentro sobrenatural
Sin embargo, un día Rob experimentó un hecho sobrenatural. Aquella otra silla ya no estaba vacía. “Algo me mantuvo esperando en oración silenciosa por más tiempo de lo habitual, y fue entonces cuando Dios respondió”, asegura el ahora sacerdote.

Cuando Rob abrió los ojos asegura que vio a Jesús. “Fue como si el Espíritu Santo hubiera elegido ese momento para ayudarme a deshacerme de la rabia interior, la soledad y todo el pesar que todavía quedaba en mi corazón”, recuerda Rob.


La vida de este joven empezó a mejorar día a día. Se enganchó a la Iglesia y la felicidad era ya parte de su vida, hasta que, pese a algunas resistencias, decidió ingresar en el Seminario en 2010 para ser sacerdote.

¿Una historia de oración y conversión en Hollywood?
Actualmente, es párroco en Australia y ha cofundando un movimiento juvenil, donde centra gran parte de sus esfuerzos de apostolado. Y además, la música es ahora uno de los elementos más importantes con los que evangeliza. Incluso ha participado en el popular programa de Factor X, donde dio testimonio como un sacerdote joven.

Su testimonio aparece contado al detalle en suautobiografía, Breakthrough: A Journey from Desperation to Hope (Ave Maria Press, 2018) (Breakthrough: Un viaje de la desesperación a la esperanza). Su historia de vivir escondido de un narcotraficante hasta ser sacerdote y músico ha resultado fascinante también para Hollywood, donde una productora ha comprado los derechos del libro y se plantea hacer una película con su vida.

Ver a Rob con su guitarra, entre los jóvenes a los que evangeliza es precisamente lo que su madre soñó y por lo que tanto rezó y tantas lágrimas derramó pidiendo a Dios y a la Virgen que le ayudaran. Definitivamente, la oración es eficaz si se hace con fe.

Fuente: Religión en Libertad

martes, 8 de mayo de 2018

Santo Evangelio 8 de mayo 2018


Día litúrgico: Martes VI de Pascua



Texto del Evangelio (Jn 16,5-11): En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos: «Pero ahora me voy a Aquel que me ha enviado, y ninguno de vosotros me pregunta: ‘¿Adónde vas?’. Sino que por haberos dicho esto vuestros corazones se han llenado de tristeza. Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me voy, no vendrá a vosotros el Paráclito; pero si me voy, os lo enviaré: y cuando Él venga, convencerá al mundo en lo referente al pecado, en lo referente a la justicia y en lo referente al juicio; en lo referente al pecado, porque no creen en mí; en lo referente a la justicia porque me voy al Padre, y ya no me veréis; en lo referente al juicio, porque el Príncipe de este mundo está juzgado».


«Os conviene que yo me vaya»

Fr. Joseph A. PELLEGRINO 
(Tarpon Springs, Florida, Estados Unidos)

Hoy el Evangelio nos ofrece una comprensión más profunda de la realidad de la Ascensión del Señor. En la lectura del Evangelio de Juan del Domingo de Pascua, Jesús le dice a María Magdalena que no se aferre a Él porque «aún no he subido a mi Padre» (Jn 20,17). En el Evangelio de hoy Jesús se da cuenta de que «por haberos dicho esto, vuestros corazones se han llenado de tristeza» (Jn 16,6), por eso indica a sus discípulos que «os conviene que yo me vaya» (Jn 16,7). Jesús debe ascender al Padre. Sin embargo, todavía está entre nosotros.

¿Cómo puede irse y quedarse al mismo tiempo? Este misterio lo explicó el Papa Benedicto XVI: «Y, dado que Dios abraza y sostiene a todo el cosmos, la Ascensión del Señor significa que Cristo no se ha alejado de nosotros, sino que ahora, gracias al hecho de estar con el Padre, está cerca de cada uno de nosotros, para siempre».

Nuestra esperanza se halla en Jesucristo. Con su conquista sobre la muerte nos dio una vida que la muerte no podrá nunca destruir, su Vida. Su resurrección es la verificación de que lo espiritual es real. Nada puede separarnos del amor de Dios. Nada puede disminuir nuestra esperanza. Las negativas del mundo no pueden destruir lo positivo de Jesucristo.

El mundo imperfecto en el que vivimos, un mundo donde sufren los inocentes, puede conducirnos al pesimismo. Pero Jesucristo nos ha transformado en eternos optimistas. 

La presencia viva del Señor en nuestra comunidad, en nuestras familias, en aquellos aspectos de nuestra sociedad que, con todo derecho, pueden ser llamados “cristianos”, nos confieren una razón para la esperanza. La Presencia Viva del Señor en cada uno de nosotros nos ha proporcionado alegría. No importa cuán grande sea el aluvión de noticias negativas que los medios disfrutan presentándonos; lo positivo del mundo supera con mucho a lo negativo, pues Jesús ha ascendido.

Él, en efecto, ha ascendido, pero no nos ha abandonado.

Vendido como esclavo, cruzó los Alpes andando...: la Iglesia le acogió, se sintió amado y se bautizó


Arouna, agradecido a la Iglesia: «Nunca había sido tratado de esta manera»

Vendido como esclavo, cruzó los Alpes andando...: la Iglesia le acogió, se sintió amado y se bautizó


Arouna ha encontrado en la Iglesia Católica el trato y el amor que no había recibido nunca en su vida

Vendido como esclavo, cruzó los Alpes andando...: la Iglesia le acogió, se sintió amado y se bautizó

“Porque tuve hambre, y me distéis de comer; tuve sed, y me distéis de beber; era forastero, y me acogisteis; estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y acudisteis a mí”. Estas palabras que pronunció Jesús, y que recoge el Evangelio de Mateo, han sido puestas en práctica por la Iglesia desde su fundación hace 2.000 años. Además del mandato de anunciar la Buena Nueva la Iglesia se ha volcado y lo sigue haciendo ayudando a los últimos, sabiendo que aquellos olvidados son el mismo Cristo.

Decenas de millones de personas en dificultad son atendidas, acogidas y queridas por la Iglesia. Una de ellas es Arouna, que se ha convertido al catolicismo precisamente al ver el amor con el que fue tratado tras vivir una vida llena de sufrimientos y un viaje a Europa en el que fue hecho esclavo en África y casi pierde la vida en los Alpes.

Una Iglesia que ama provoca conversiones
Arouna es natural de Costa de Marfil, y es uno más de los millones de africanos que se juegan la vida para buscar una vida mejor en Europa. Muchos llegan a su destino, aunque no como esperaban, pero otros tantos pierden sus vidas por el camino.

Este joven cuenta a la publicación católica La Vie cómo vio de cara a la muerte, su dura y peligrosa travesía hasta Europa y su encuentro con una Iglesia amorosa, que le sorprendió de tal manera que le llevó a pedir el bautismo.


Arouna atravesó en pleno mes de enero los Alpes a través del Col de l´Echelle, donde la nieve le llegaba hasta la cintura

Llegó a Francia en enero, a través de los Alpes desde Francia. Cruzó el Col de l´Echelle de noche y avanzaba con mucho esfuerzo mientras la nieve le llegaba casi a la cintura. El frío le invadía el cuerpo y no iba preparado para estas condiciones climatológicas, pero el miedo a hacerlo de día era aún mayor. Finalmente, llegó a Briançon y alguien le pagó un billete de tren a París. Allí fue acogido tres meses por la Iglesia como parte de la Operación Invierno Solidario, en la que participan 27 parroquias de la capital francesa.

Pidió el Bautismo en Francia
Esta experiencia de acogida en la parroquia fue una auténtica sacudida para Arouna, que hasta entonces sólo había visto el mal que puede hacer el hombre. “Nunca en mi vida he sido tratado de esta manera”, asegura este joven, lo que le ha llevado a pedir ser católico.

Los sacerdotes de la parroquia como los voluntarios de esta pastoral de acogida quedaron impresionados por la claridad y sinceridad de este joven. Decidieron acompañarles en sus primeros pasos en la fe católica. Ahora, con la perspectiva de una vida muy dura, Arouna confiesa: “Cuando me siento y pienso en mi vida, creo que el Dios bueno es fuerte”.

Su agradecimiento le ha llevado para ofrecerse como camillero en una peregrinación a Lourdes. Hasta ahora su viaje había sido de huida, ahora lo es de felicidad.


Arouna encontró la acogida gracias a la iniciativa de la Archidiócesis de París, 'Operación Invierno Solidario'

Su proyecto inicial no pasaba por ir a Francia, ni siquiera a Europa. Huyendo de las amenazas que había sufrido en su país quería llegar a Argelia, donde quería reunirse con un conocido.

Esclavo en Libia
Sin embargo, tras pasar Burkina Faso fue consciente de que el paso a través de Mali era muy peligroso. Los touareg conocían estas rutas y atrapaban a los inmigrantes para luego revenderlos. Por ello, decidió desviarse hacia Níger, y finalmente encontró un camión en el que tras pagar una cantidad importante de dinero le llevaría a Argelia.

Pero tras un larguísimo viaje, el vehículo entró en un edificio. "Cuando las puertas se cerraron, me di cuenta de que era demasiado tarde”, cuenta él. Al igual que otros muchos, había sido engañado y vendido. Estaba en Libia y no en Argelia.

Encerrado y privado de su libertad,  solo le daban comida y bebida una vez al día, alimentos que le cabían entre sus manos. Pensó que aquel sería su final.

"Dios me ayudó, Dios me salvó"
Dos meses después, un libio fue al lugar en el que estaba recluido y lo compró. Se convirtió en el pastor de sus ovejas y en agricultor de sus tierras. Pero a pesar de ello, Arouna era apreciado por esta familia, que le cuidó bien.

Unos meses más tarde le permitieron seguir su camino e incluso le pagaron el viaje a Europa, aunque sería muy peligrosa. Fletado por las mafias de personas, embarcó con otras 145 personas en una lancha hinchable. Un carguero francés logró rescatarlos en mitad del Mediterráneo, aunque esto no impidió que dos mujeres que viajaran con él murieran aplastadas. Fue trasladado a Napoles, y desde allí inició su otro viaje a Francia, a través de los Alpes. “Dios me ayudó, Dios me salvó”, cuenta ahora este joven marfileño.

Fuente: Religión en Libertad