domingo, 4 de febrero de 2018

Santo Evangelio 4 de febrero 2018



Día litúrgico: Domingo V (B) del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mc 1,29-39): En aquel tiempo, cuando Jesús salió de la sinagoga se fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama con fiebre; y le hablan de ella. Se acercó y, tomándola de la mano, la levantó. La fiebre la dejó y ella se puso a servirles. Al atardecer, a la puesta del sol, le trajeron todos los enfermos y endemoniados; la ciudad entera estaba agolpada a la puerta. Jesús curó a muchos que se encontraban mal de diversas enfermedades y expulsó muchos demonios. Y no dejaba hablar a los demonios, pues le conocían. 

De madrugada, cuando todavía estaba muy oscuro, se levantó, salió y fue a un lugar solitario y allí se puso a hacer oración. Simón y sus compañeros fueron en su busca; al encontrarle, le dicen: «Todos te buscan». Él les dice: «Vayamos a otra parte, a los pueblos vecinos, para que también allí predique; pues para eso he salido». Y recorrió toda Galilea, predicando en sus sinagogas y expulsando los demonios.


«Todos te buscan»



Rev. D. Francesc CATARINEU i Vilageliu 
(Sabadell, Barcelona, España)

Hoy, contemplamos a Jesús en Cafarnaúm, el centro de su ministerio, y más en concreto en casa de Simón Pedro: «Cuando salió de la sinagoga se fue (...) a casa de Simón y Andrés» (Mc 1,29). Allí encuentra a su familia, la de aquellos que escuchan la Palabra y la cumplen (cf. Lc 8,21). La suegra de Pedro está enferma en cama y Él, con un gesto que va más allá de la anécdota, le da la mano, la levanta de su postración y la devuelve al servicio.

Se acerca a los pobres-sufrientes que le llevan y los cura solamente alargando la mano; sólo con un breve contacto con Él, que es fuente de vida, quedan liberados-salvados.

Todos buscan a Cristo, algunos de una manera expresa y esforzada, otros quizá sin ser conscientes de ello, ya que «nuestro corazón está inquieto y no encuentra descanso hasta reposar en Él» (San Agustín).

Pero, así como nosotros le buscamos porque necesitamos que nos libere del mal y del Maligno, Él se nos acerca para hacer posible aquello que nunca podríamos conseguir nosotros solos. Él se ha hecho débil para ganarnos a nosotros débiles, «se ha hecho todo para todos para ganar al menos algunos» (1Cor 9,22).

Hay una mano alargada hacia nosotros que yacemos agobiados por tantos males; basta con abrir la nuestra y nos encontraremos en pie y renovados para el servicio. Podemos “abrir” la mano mediante la oración, tomando ejemplo del Señor: «De madrugada, cuando todavía estaba muy oscuro, se levantó, salió y fue a un lugar solitario y allí se puso a hacer oración» (Mc 1,35).

Además, la Eucaristía de cada domingo es el encuentro con el Señor que viene a levantarnos del pecado de la rutina y del desánimo para hacer de nosotros testigos vivos de un encuentro que nos renueva constantemente, y que nos hace libres de verdad con Jesucristo.

sábado, 3 de febrero de 2018

Santo Evangelio 3 de febrero 2018



Día litúrgico: Sábado IV del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mc 6,30-34): En aquel tiempo, los Apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y lo que habían enseñado. Él, entonces, les dice: «Venid también vosotros aparte, a un lugar solitario, para descansar un poco». Pues los que iban y venían eran muchos, y no les quedaba tiempo ni para comer. Y se fueron en la barca, aparte, a un lugar solitario. Pero les vieron marcharse y muchos cayeron en cuenta; y fueron allá corriendo, a pie, de todas las ciudades y llegaron antes que ellos. Y al desembarcar, vio mucha gente, sintió compasión de ellos, pues estaban como ovejas que no tienen pastor, y se puso a enseñarles muchas cosas.


«‘Venid también vosotros aparte, a un lugar solitario, para descansar un poco’. Pues los que iban y venían eran muchos, y no les quedaba tiempo»

Rev. D. David COMPTE i Verdaguer 
(Manlleu, Barcelona, España)

Hoy, el Evangelio nos plantea una situación, una necesidad y una paradoja que son muy actuales.

Una situación. Los Apóstoles están “estresados”: «Los que iban y venían eran muchos, y no les quedaba tiempo ni para comer» (Mc 6,30). Frecuentemente nosotros nos vemos abocados al mismo trasiego. El trabajo exige buena parte de nuestras energías; la familia, donde cada miembro quiere palpar nuestro amor; las otras actividades en las que nos hemos comprometido, que nos hacen bien y, a la vez, benefician a terceros... ¿Querer es poder? Quizá sea más razonable reconocer que no podemos todo lo que quisiéramos.

Una necesidad. El cuerpo, la cabeza y el corazón reclaman un derecho: descanso. En estos versículos tenemos un manual, frecuentemente ignorado, sobre el descanso. Ahí destaca la comunicación. Los Apóstoles «le contaron todo lo que habían hecho» (Mc 6,30). Comunicación con Dios, siguiendo el hilo de lo más profundo de nuestro corazón. Y —¡qué sorpresa!— encontramos a Dios que nos espera. Y espera encontrarnos con nuestros cansancios.

Jesús les dice: «Venid también vosotros aparte, a un lugar solitario, para descansar un poco» (Mc 6,31). ¡En el plan de Dios hay un lugar para el descanso! Es más, nuestra existencia, con todo su peso, debe descansar en Dios. Lo descubrió el inquieto Agustín: «Nos has creado para ti y nuestro corazón está inquieto hasta que no descanse en ti». El reposo de Dios es creativo; no “anestésico”: toparse con su amor centra nuestro corazón y nuestros pensamientos.

Una paradoja. La escena del Evangelio acaba “mal”: los discípulos no pueden reposar. El plan de Jesús fracasa: son abordados por la gente. No han podido “desconectar”. Nosotros, con frecuencia, no podemos liberarnos de nuestras obligaciones (hijos, cónyuge, trabajo...): ¡sería como traicionarnos! Se impone encontrar a Dios en estas realidades. Si hay comunicación con Dios, si nuestro corazón descansa en Él, relativizaremos tensiones inútiles... y la realidad —desnuda de quimeras— mostrará mejor la impronta de Dios. En Él, allí, hemos de reposar.

Al romperse las familias, el Estado, menos clemente, ocupa su lugar: así lo ilustra el obispo Chaput


El combativo arzobispo de Filadelfia publica en español «Extranjeros en Tierra Extraña»

Al romperse las familias, el Estado, menos clemente, ocupa su lugar: así lo ilustra el obispo Chaput

El arzobispo Chaput, de Filadelfia, bendice a un bebé y a su mamá

Al romperse las familias, el Estado, menos clemente, ocupa su lugar: así lo ilustra el obispo Chaput

Charles Chaput, nombrado arzobispo de Filadelfia en 2011 por Benedicto XVI, es uno de los líderes católicos más leídos e influyentes, por su gran capacidad de comunicación, garra expositiva y claridad en sus mensajes. Capuchino e indio de la tribu potawatomi, se prodiga en textos periodísticos y en redes sociales y denuncia los absurdos de la cultura neopagana actual. Se le lee mucho porque se le lee bien. 



Editorial Palabra acaba de publicar en español su libro "Extranjeros en Tierra Extraña", que anima a los cristianos a mantenerse firmes y "vivir como católicos en un mundo postcristiano". 

"El mayor fracaso de mi generación, la del baby boom, incluyendo a padres, profesores y dirigentes de la Iglesia, ha consistido en no haber sido capaces de transmitir la fe de forma atractiva a los que ahora están ocupando nuestro lugar. La razón por la que la fe cristiana es indiferente para tantos jóvenes estriba en que, con demasiada frecuencia, la fe no ha sido importante para nosotros, o no lo suficiente como para sufrir por ella. Como católicos, hemos llegado a un punto en el que nos sentimos como forasteros en nuestro propio país, 'extranjeros en tierra extraña'. Pero el problema no es que los creyentes seamos 'forasteros'; el problema es que nuestros hijos y nietos no lo son". 

Se acabó el "don't worry", hay que ser contracultural
La época del "don't worry, be happy", la optimista canción de Bobby MacFerrin en 1988, el año antes de la Caída del Muro de Berlín, quedó muy atrás, dice Chaput. Tras el 11-S y la tragedia de las Torres Gemelas, y luego el ISIS y el yihadismo brutal con sus atentados, el acoso del laicismo a las entidades católicas en Estados Unidos (multas por no pagar abortos o anticoncepción) y la redefinición del matrimonio, hoy ser católico implica una cierta opción de ir contracorriente.


Chaput trata diversos temas en su libro, pero su análisis de la situación de la familia es quizá el más agudo y revelador. Para ello remite a dos sociólogos que le parece que enmarcan la situación: Charles Murray, con su libro de 2012 "Coming Apart" [Roto en pedazos] y Mitch Pearlstein, con su libro de entrevistas a expertos en 2014 "Broken Bonds" [Lazos rotos]. 

Las familias rotas lo estropean todo...y hay que admitirlo
Murray lo deja claro: la ciencia sociológica y los estudios demuestran una y otra vez que las familias unidas ayudan en todo a educar niños y jóvenes sanos y funcionales, y las familias rotas lo estropean todo y generan pobreza social y humana. Pero a los políticos y a la prensa les da igual: esconden el desastre que significan las familias rotas. 

"No conozco ningún otro dato de importancia que tenga tanta aceptación por las ciencias sociales y que sea a la vez ignorado con tanta resolución por los informativos, los editoriales de los principales diarios y los políticos de los dos principales partidos", escribía Murray.

[En España diríamos que sí hay otro tema similar y relacionado: el envejecimiento poblacional, de absoluta importancia y total evidencia científica, pero nulo interés para políticos].

¿Cómo es que los políticos y la gran prensa esconden los daños acumulados que causan las familias rotas? Chaput da dos respuestas. Una causa es la ideología de izquierda radical: los que la profesan consideran que la familia es opresiva, patriarcal, heteronormativa, mala... Otra causa, más difundida, es un cierto pudor: tenemos ya tantos amigos y parientes en familias rotas, hundidos hasta el cuello en su desastre, y afectando a otros a su alrededor, que no les queremos dañar más haciéndolos sentir culpables. 

¿Cómo educar en confianza y solidaridad?
En las familias rotas es difícil educar en la confianza y la solidaridad. Lo que los niños han aprendido es que no se puede confiar y que, si las cosas van mal, hay que irse y romper: es lo que hicieron papá y mamá.

Unos expertos consultados en el libro de Pearlstein dicen: "es difícil desarrollar la solidaridad cuando uno de los padres ha abandonado a la familia, o cuando ambos han determinado que serán más felices si se separan. Los hijos se ven obligados a adoptar un sentido de la independencia distorsionado pero comprensible para sobrevivir emocionalmente". 


Historia de dos vecindarios: la familia marca
Charles Murray ilustra los efectos sociales con el caso de dos vecindarios comparados en su libro "Roto en pedazos" y al arzobispo Chaput le parece muy elocuente. 

Belmont, en Boston, era un barrio exclusivo, de profesionales con estudios superiores. 
Fishton, en Filadelfia, era un barrio de clase obrera blanca poco cualificada. 
Hace 50 años las familias de ambos barrios eran parecidas, sus escuelas también eran bastante parecidas y los niños de ambos vecindarios jugaban en parques bastante similares. 

Pero las familias se fueron hundiendo en el barrio obrero Fishton, mientras que se mantenían en el barrio exclusivo Belmont. 

Así, por ejemplo, en 1960 el 95% de los niños en ambos barrios aún vivían con sus padres naturales cuando su madre tenía 40 años (crecían con ambos padres). En cambio, en 2004, aunque en el exclusivo barrio Belmont el 90% de los niños seguían con ambos padres, en Fishtown solo el 30% de niños tenían a ambos padres en casa. Para Murray, es toda una generación que crece "seriamente impedidos para acometer las exigencias del autogobierno". 

Por su parte, los barrios como Belmont, que "se mantienen", a su vez también se han aislado y encerrado en sí mismos, no mantienen contacto con el resto y "han abandonado la solidaridad entre clases que para la generación anterior era una obligación".


Se desintegra la familia... y el frío Estado toma su espacio
Chaput, lector de Tocqueville, señala que al desintegrarse en matrimonio se desintegra la familia y las comunidades, y su hueco lo asume "una forma de autoridad menos humana, menos comprensiva y menos íntima, que ocupa el espacio vacío que dejan", es decir, el Estado. 

El arzobispo avisa: quien debilita las familias y las comunidades no son unos "matones orwellianos de uniforme, sino los teóricos de género y de los derechos LGTB, y las empresas que los respaldan alegremente". Buscan "liberar" a los hombres de la familia y arrojarlos al "mundo feliz" de Huxley. Allí el Estado y el poder les tendrá más o menos controlados o, al menos, anestesiados. 

También lo compara con la sociedad de los morlocks y los eloi en La Máquina del Tiempo, de H.G.Wells. Los eloi, hermosos y pulcros, sin ninguna organización ni defensa, y más bien bobalicones, "pasan los días comiendo, charlando, jugando y practicando el sexo de forma inocente". Pero por la noche surgen de los túneles los verdaderos señores del lugar, los morlocks: "son feos, están hambrientos y les encantan los eloi". 

"El modo en el que amemos, o malgastemos el amor, tiene consecuencias, y siempre vuelven del pasado para hacernos una visita", sentencia el obispo. 


Puede conseguirse "Extranjeros en tierra extraña" de Charles Chaput aquí en OcioHispano.

Fuente: Religión en Libertad

viernes, 2 de febrero de 2018

Santo Evangelio 2 de febrero 2018



Día litúrgico: 2 de Febrero: La Presentación del Señor

Texto del Evangelio (Lc 2,22-40): Cuando se cumplieron los días de la purificación de ellos, según la Ley de Moisés, llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarle al Señor, como está escrito en la Ley del Señor: «Todo varón primogénito será consagrado al Señor» y para ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o dos pichones, conforme a lo que se dice en la Ley del Señor. 

Y he aquí que había en Jerusalén un hombre llamado Simeón; este hombre era justo y piadoso, y esperaba la consolación de Israel; y estaba en él el Espíritu Santo. Le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de haber visto al Cristo del Señor. Movido por el Espíritu, vino al Templo; y cuando los padres introdujeron al niño Jesús, para cumplir lo que la Ley prescribía sobre Él, le tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: «Ahora, Señor, puedes, según tu palabra, dejar que tu siervo se vaya en paz; porque han visto mis ojos tu salvación, la que has preparado a la vista de todos los pueblos, luz para iluminar a los gentiles y gloria de tu pueblo Israel». Su padre y su madre estaban admirados de lo que se decía de Él. 

Simeón les bendijo y dijo a María, su madre: «Éste está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y para ser señal de contradicción —¡y a ti misma una espada te atravesará el alma!— a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones». 

Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, de edad avanzada; después de casarse había vivido siete años con su marido, y permaneció viuda hasta los ochenta y cuatro años; no se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y día en ayunos y oraciones. Como se presentase en aquella misma hora, alababa a Dios y hablaba del Niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén. Así que cumplieron todas las cosas según la Ley del Señor, volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El Niño crecía y se fortalecía, llenándose de sabiduría; y la gracia de Dios estaba sobre Él.


«Ahora, Señor, puedes, según tu palabra, dejar que tu siervo se vaya en paz; porque han visto mis ojos tu salvación»

Rev. D. Lluís RAVENTÓS i Artés 
(Tarragona, España)

Hoy, aguantando el frío del invierno, Simeón aguarda la llegada del Mesías. Hace quinientos años, cuando se comenzaba a levantar el Templo, hubo una penuria tan grande que los constructores se desanimaron. Fue entonces cuando Ageo profetizó: «La gloria de este templo será más grande que la del anterior, dice el Señor del universo, y en este lugar yo daré la paz» (Ag 2,9); y añadió que «los tesoros más preciados de todas las naciones vendrán aquí» (Ag 2,7). Frase que admite diversos significados: «el más preciado», dirán algunos, «el deseado de todas las naciones», afirmará san Jerónimo.

A Simeón «le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de haber visto al Cristo del Señor» (Lc 2,26), y hoy, «movido por el Espíritu», ha subido al Templo. Él no es levita, ni escriba, ni doctor de la Ley, tan sólo es un hombre «justo y piadoso, y esperaba la consolación de Israel» (Lc 2,25). Pero el Espíritu sopla allí donde quiere (cf. Jn 3,8).

Ahora comprueba con extrañeza que no se ha hecho ningún preparativo, no se ven banderas, ni guirnaldas, ni escudos en ningún sitio. José y María cruzan la explanada llevando el Niño en brazos. «¡Puertas, levantad vuestros dinteles, alzaos, portones antiguos, para que entre el rey de la gloria!» (Sal 24,7), clama el salmista.

Simeón se avanza a saludar a la Madre con los brazos extendidos, recibe al Niño y bendice a Dios, diciendo: «Ahora, Señor, puedes, según tu palabra, dejar que tu siervo se vaya en paz; porque han visto mis ojos tu salvación, la que has preparado a la vista de todos los pueblos, luz para iluminar a los gentiles y gloria de tu pueblo Israel» (Lc 2,29-32). 

Después dice a María: «¡y a ti misma una espada te atravesará el alma!» (Lc 2,35). ¡Madre!, —le digo— cuando llegue el momento de ir a la casa del Padre, llévame en brazos como a Jesús, que también yo soy hijo tuyo y niño.

Una guía sobre el exorcismo: oraciones más efectivas, cómo actúa el demonio, historia del ritual...


El padre Jeffry Grob, experto en el ritual, arroja luz frente al sensacionalismo

Una guía sobre el exorcismo: oraciones más efectivas, cómo actúa el demonio, historia del ritual...

Jeffry Grob es uno de los grandes expertos del rito del exorcismo y de su evolución en la historia de la Iglesia

Una guía sobre el exorcismo: oraciones más efectivas, cómo actúa el demonio, historia del ritual...

Tras décadas en las que el demonio consiguió que mucha gente creyera que no existía, incluso en el seno de la Iglesia Católica, de nuevo se va tomando conciencia del mal pese a que ministerios como el de exorcista sigan siendo caricaturizados y víctimas de los estereotipos. Hollywood ha creado además una imagen de lo que es la actuación de Satanás, que en la gran mayoría de los casos no se corresponde conb la realidad.

Para evitar el morbo que rodea a los exorcismos, explicar realmente qué es y cómo surgió esta práctica, conocer los diferentes grados de influencia demoniaca, el verdadero papel del sacerdote encargado de este ministerio y del rito preparado por la Iglesia, un religioso experto en la materia arroja mucha luz en una larga entrevista en la web litúrgica Adoremus.

Experto en el Ritual del Exorcismo
Se trata del sacerdote Jeffrey Grob, actualmente vicario de asuntos canónicos y vicario judicial de la Archidiócesis de Chicago, pero además es un experto en la materia tras haber recibido un doctorado en 2007 por una tesis centrada en la revisión del Ritual del Exorcismo. Mientras tanto, durante años ha ayudado y analizado los casos que han ido llegando al exorcista oficial de la diócesis.


El padre Jeffry Grob realizó su tesis doctoral sobre la revisión del Ritual de Exorcismo

En primer lugar, Grob explica qué dice textualmente la Iglesia: “Cuando la Iglesia pide públicamente y con autoridad, en nombre de Jesucristo, que una persona o un objeto sea protegido contra las asechanzas del Maligno y sustraída a su dominio, se habla de exorcismo”, aparece en el Catecismo.

"El perro está atado"
Este sacerdote afirma que al igual que las personas, los objetos pueden ser poseídos por el demonio. “No te levantas una mañana y te encuentras endemoniado o poseído. Lo mismo ocurre con las cosas. Si se trata de una casa o un edificio, tenemos que preguntar qué es lo que trajo la oscuridad o el mal a este lugar”.

Uno de los grandes malentendidos que se forman en torno al rito del exorcismo es que se le da demasiada autoridad o poder al demonio. “Sólo hay un Dios, y el Maligno es una criatura. Él tiene un comienzo. Entonces, en ese sentido, el perro está atado. No significa que el diablo no retenga los dones sobrenaturales que poseía antes de la caída, pero no puede hacer nada a menos que Dios lo permita. Él no es Dios, entonces no tiene los privilegios de Dios. El Maligno solo puede manipular la materia ya creada, y es bueno en eso. Él vive para infundir miedo y aislamiento en el alma humana”.

Las distintas formas de actuar del demonio
Por otro lado, considera que hay una tendencia a querer agrupar todo tipo de actividad demoníaca sin hacer distinciones entre tentación, obsesión, opresión y posesión.  “No podemos equiparar estas actividades”, avisa el padre Grob.

La tentación forma parte de la condición humana y como personas somos tentados, al igual que lo fue Cristo. Cuando se abre una puerta a la oscuridad se produce lo que la Iglesia llama obsesión demoníaca y opresión demoníaca. “Curiosamente, la obsesión es el término más antiguo, y el único que aparece en el rito anterior”, recuerda. En los libros clásicos de Teología sólo se usaban tres términos: tentación, obsesión y posesión.


A partir de la década de los 70 y 80 del pasado siglo se empezó a hablar de opresión, en un intento de diferenciar entre las aflicciones, ataques o manipulaciones de la mente (obsesión) y del cuerpo (opresión) por parte de Satanás. La posesión es el extremo radical en el cual una mente y un cuerpo están afligidos por el Maligno.

Así debe analizar el exorcista
El papel del exorcista es clave, incluso antes de empezar el rito. Explica este sacerdote que “el exorcista debe estar siempre evaluando” y que “no deben apresurarse a creer que el diablo está allí o que no lo está”.

Además, específica que “lo que se ha agregado en las pautas que no se encuentran en el rito antiguo es que el exorcista debe tener certeza moral. Es similar a un juez en un caso de nulidad matrimonial: la certeza moral no es una certeza absoluta, pero es más que una posibilidad. Se basa en pruebas y así es como el exorcista determina la certeza moral”.

¿Cómo diferenciar entre las distintas actuaciones del demonio o saber si es un problema clínico? El padre Grob afirma que primero se evalúa a la persona física y psicológicamente “Los casos más difíciles son en los que hay a la vez un problema de salud mental y una aflicción demoniaca. Es más fácil para el exorcista si es uno u otro”, cuenta.

Cuatro puntos de ayuda al exorcista
Pero en la evaluación puede haber algo más que un problema psicológico. Entonces el exorcista necesita descubrir que es ese “algo más”. Desde la Edad Media -informa- los exorcistas han utilizado cuatro fenómenos que pueden demostrar si es más que un problema psicológico:

1. Conocimiento de los idiomas. Se trata de tener una conversación en una lengua que la persona afectada no sabe.
2. Conocimiento de cosas ocultas. Que por ejemplo una persona atacada por el demonio revele cosas personales del exorcista o de las personas que le ayudan.
3. Fuerza extraordinaria. Pone el caso de una mujer de 70 años y de complexión pequeña que pueda con cinco hombres fornidos.
4. Aversión a lo sagrado. Odio a las oraciones u objetos religiosos como crucifijos o el agua bendita.

El asalto al castillo
Para saber diferenciar los distintos casos de actuación del demonio, el padre Jeffrey Grob utiliza un ejemplo muy gráfico. Con la obsesión y la opresión, los demonios están escalando la muralla del castillo pero todavía no han entrado. Pero en la posesión, la entrada ya se ha realizado.

Con la obsesión, “la persona puede escuchar voces, lo cual no es un tema clínico sino espiritual. La persona descubre que no puede rezar o centrarse debido a estas voces. Además, puede haber una tentación al suicidio”.

En la opresión, que se dirige al cuerpo, “generalmente implica un ataque a los sentidos; por ejemplo, todo lo que una persona huele o degusta parece putrefacto. Puede haber lesiones, cortes o rasguños en el cuerpo que aparecen sin explicación así como ataques físicos. La persona puede ver cosas o escuchar cosas de manera audible y visible en lugar de voces en su cabeza”.


Goya pintó la famosa pintura que representaba a San Francisco de Borja realizando un exorcismo

El prólogo de San Juan
¿Pueden las almas estar poseídas contra su voluntad o lo están por “invitación”? Ante esta pregunta, el sacerdote estadounidense afirma que “no existe una regla absoluta, pero en general la posesión ocurre cuando alguien voluntariamente, y no siempre por ignorancia, se abre a algo oscuro o malvado”.

Por otro lado, hay casos, y puso como ejemplos a santos como Santa Teresa de Ávila, el Padre Pío o el cura de Ars que fueron afligidos y atacados por el demonio. ¿Se abrieron al demonio? No, pero como en el caso de Job, Dios permite que tales cosas sucediesen para su santidad.

¿Cuáles son los pasajes de la Escritura más poderosos que utilizan los exorcistas? El padre Grob afirma que “curiosamente en todas las formas antiguas de exorcismo, miucho antes de que se promulgara el rito para la Iglesia Universal en 1614, el texto más frecuentemente citado fue el prólogo de San Juan: ‘En el principio existía la Palabra...’. Especialmente efectiva ha sido la cita: ‘y la luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la vencieron’ (Juan 1, 5)”.

Así se desarrolló el ritual del exorcismo
En los primeros siglos de la Iglesia, personalidades como San Juan Crisóstomo o Tertuliano afirmaban que cualquiera, en virtud de su bautismo, podía exorcizar. No era un rito. Pero es en el Concilio de Cartago (397) cuando se ve por primera vez la orden de exorcista. Durante siglos siguió siendo una de las órdenes menores.

Es ya en 1614 cuando se institucionaliza, por decirlo así, un rito formal de exorcismo para toda la Iglesia universal, algo que en aquel momento histórico se fue realizando con otros ámbitos del catolicismo como los seminarios o los libros litúrgicos. Desde el siglo XVII hasta 1998 apenas se realizaron un par de cambios menores hasta que en 1998 se promulgó el rito revisado, que se había solicitado en el Concilio Vaticano II.

A tenor de su experiencia en Chicago, el padre Grob afirma que “la posesión demoníaca en toda regla sigue siendo rara. Hay muchos casos límite de obsesión u opresión; estos han aumentado debido a la cantidad de personas que se abren a todo tipo de cosas oscuras”.


Los exorcismos han sido llevados al cine en numerosas ocasiones como en El Exorcista, o esta de El Rito, protagonizada por Anthony Hopkins

El inicio con las letanías
¿Cuál es el esquema de un exorcismo? “Comienza con la preparación del exorcista y el equipo que reza con la persona. Nos ponemos la armadura de Cristo por medio de la confesión, la misa y la oración personal. En general, el rito comienza con la Letanía de los Santos, la versión antigua y la revisada hablan sobre el uso de las Letanías. Luego hay oraciones preparatorias: los salmos y la lectura del Evangelio. Luego las oraciones centrales aparecen en un conjunto, dirigidas a Dios primero y luego invocan a Dios en una oración que se dirige directamente al espíritu o espíritus poseedores de la persona”.

Sin embargo, sobre la marcha los exorcistas pueden ir añadiendo otras oraciones como otras letanías a la Madre de Dios y a otros santos específicos. Pero además hay un orden para las oraciones. “Siempre se debe dirigir una oración a Dios primero y luego ya la que va dirigida directamente contra la entidad demoníaca. Pero nunca se revierte el orden. Jesús es el exorcista, no el sacerdote”.

Además, dependiendo de cada caso hay oraciones más efectivas que otras. “A menudo los exorcistas tienen a alguien como parte del equipo de oración que guarda notas de este tipo de cosas. Estas son las cosas que luego quieres volver a ver. En este ministerio, los exorcistas intentan consolar y aliviar el sufrimiento, no estamos buscando hacerlos sufrir más. Por eso buscamos los puntos calientes y los de presión, oraciones que provocan una respuesta y regresamos a esas oraciones, frases, referencias a los santos o los títulos de María que tienen un efecto demostrable”, concluye este sacerdote experto en el Rito del exorcismo.

Conozca más sobre este tema en la Sección Exorcismos de ReL  

jueves, 1 de febrero de 2018

Santo Evangelio 1 de febrero 2018



Día litúrgico: Jueves IV del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mc 6,7-13): En aquel tiempo, Jesús llamó a los Doce y comenzó a enviarlos de dos en dos, dándoles poder sobre los espíritus inmundos. Les ordenó que nada tomasen para el camino, fuera de un bastón: ni pan, ni alforja, ni calderilla en la faja; sino: «Calzados con sandalias y no vistáis dos túnicas». Y les dijo: «Cuando entréis en una casa, quedaos en ella hasta marchar de allí. Si algún lugar no os recibe y no os escuchan, marchaos de allí sacudiendo el polvo de la planta de vuestros pies, en testimonio contra ellos». Y, yéndose de allí, predicaron que se convirtieran; expulsaban a muchos demonios, y ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.


«Jesús llamó a los Doce y comenzó a enviarlos de dos en dos (...) Y, yéndose de allí, predicaron que se convirtieran»

+ Rev. D. Josep VALL i Mundó 
(Barcelona, España)

Hoy, el Evangelio relata la primera de las misiones apostólicas. Cristo envía a los Doce a predicar, a curar todo tipo de enfermos y a preparar los caminos de la salvación definitiva. Ésta es la misión de la Iglesia, y también la de cada cristiano. El Concilio Vaticano II afirmó que «la vocación cristiana implica como tal la vocación al apostolado. Ningún miembro tiene una función pasiva. Por tanto, quien no se esforzara por el crecimiento del cuerpo sería, por ello mismo, inútil para toda la Iglesia como también para sí mismo» 

El mundo actual necesita —como decía Gustave Thibon— un “suplemento de alma” para poderlo regenerar. Sólo Cristo con su doctrina es medicina para las enfermedades de todo el mundo. Éste tiene sus crisis. No se trata solamente de una parcial crisis moral, o de valores humanos: es una crisis de todo el conjunto. Y el término más preciso para definirla es el de una “crisis de alma”.

Los cristianos con la gracia y la doctrina de Jesús, nos encontramos en medio de las estructuras temporales para vivificarlas y ordenarlas hacia el Creador: «Que el mundo, por la predicación de la Iglesia, escuchando pueda creer, creyendo pueda esperar, y esperando pueda amar» (san Agustín). El cristiano no puede huir de este mundo. Tal como escribía Bernanos: «Nos has lanzado en medio de la masa, en medio de la multitud como levadura; reconquistaremos, palmo a palmo, el universo que el pecado nos ha arrebatado; Señor, te lo devolveremos tal como lo recibimos aquella primera mañana de los días, en todo su orden y en toda su santidad».

Uno de los secretos está en amar al mundo con toda el alma y vivir con amor la misión encomendada por Cristo a los Apóstoles y a todos nosotros. Con palabras de san Josemaría, «el apostolado es amor de Dios, que se desborda, con entrega de uno mismo a los otros (...). Y el afán de apostolado es la manifestación exacta, adecuada, necesaria, de la vida interior». Éste ha de ser nuestro testimonio cotidiano en medio de los hombres y a lo largo de todas las épocas.

Se confesó a los 50 años, por primera vez en su vida, y fue a comer con el Papa: Dios le llamaba


Rubén Nahuelpán, mapuche, en crisis familiar, comió con el Papa en Chile

Se confesó a los 50 años, por primera vez en su vida, y fue a comer con el Papa: Dios le llamaba

Rubén Nahuelpán no iba a misa cuando lo invitaron a comer con el Papa... pero buscaba a Dios

Se confesó a los 50 años, por primera vez en su vida, y fue a comer con el Papa: Dios le llamaba

Rubén Nahuelpán, de etnia mapuche, se está preparando para recibir su primera comunión, ser confirmado como católico y recibir el matrimonio como sacramento católico. El pasado 17 de enero fue uno de los invitados que comieron con el Papa en su visita a Chile.

"El Papa me hizo llegar a Dios, junto, obviamente al padre Patriciom, con quien me confesé antes de asistir, todos mis pecados. A los cincuenta años. Primera vez en mi vida que lo hacía”, explicaba al portal católico chileno Portaluz.

Rubén llevaba alejado de Dios desde su infancia, y la visita del Papa fue una reafirmación de su acercamiento a la fe. 

Nació en San José de la Mariquina, pequeña ciudad del sur de Chile. Siendo aun pichiche (niño), su familia, de etnia mapuche, se trasladó a la caleta de pescadores Mehuín, a orillas del Gran Lafken (mar). Lleva más de 30 años trabajando como buzo mariscador y es también dirigente social en la Caleta de pescadores Nehuentúe, donde vive con su esposa Cecilia. El producto estrella de la zona son los ‘choros maltones’ (mejillones maltones), sabrosos, suaves al paladar y de gran tamaño. La zona es también rica en otros mariscos y pescados. 

Una discusión que casi rompe la familia
Rubén y Cecilia no están casados sacramentalmente, pero cuando se casó uno de sus hijos en septiembre de 2017, ella escribió en Facebook: "Lo que une el Señor Jesús, que no lo separe el hombre". Una apreciación de la necesidad de Dios para el lazo matrimonial.

En diciembre, semanas antes de Navidad, Rubén y Cecilia tuvieron una dura discusión. Se dijeron palabras extremas teñidas de juicios, rabia y dolor. Pasaron días distanciados y la situación amenazaba incluso con llegar a la separación o divorcio. El día 25 de diciembre, ante todos sus hijos, Rubén expresó su pesar por las palabras que dijo ofuscado. Trataba de iniciar una reconciliación, pero Cecilia se resistía. 

Hablar con un sacerdote y rezar
Rubén no tenía ninguna relación con Dios ni la Iglesia desde que fue bautizado con 14 años. Pero en esta situación decidió buscar a un sacerdote y le pidió hablar bajo secreto de confesión. “Pensé: Dios me conoce, sabe cómo estoy, lo que sucede. No se va a burlar de mí, Él me va a escuchar, sólo Él me puede ayudar", explica.

Rubén rezó. "Le supliqué a Nuestro Señor, me arrodillé, lloré. No sé si me quedó alguna palabra para suplicarle piedad por mí, por mi matrimonio, que me ayudara. Y Dios me fue mostrando cosas que nunca había visto porque el mejor abogado que puedo tener es mi Dios todopoderoso y como Dios es tan hermoso, me consolaba. Él me conocía de mucho tiempo”, recuerda Rubén.

"Si estás con dolor, entrégaselo a Dios"
El sábado 13 de enero viajó en su vehículo a Temuco por asuntos de trabajo. En una calle de la ciudad, un pastor evangélico predicaba en la vía pública a viva voz. “«Si estas con dolor entrégaselo a Dios, si tienes pena entrégasela a Dios», decía. 

"¡Me está hablando a mí!", pensó Rubén. "Me bajé de mi vehículo y terminé arrodillado, quedé totalmente abatido con Dios. Me abatió desde la una hasta las tres de la tarde. Cuando terminó la predicación, el coro y todo, se me acercó una señora preguntándome quien era yo, entregándome en un papelito la dirección y horarios del templo invitándome a ir”.

Un paso de reconciliación familiar... y un cura que llama
Al llegar de regreso a Nehuentúe, Rubén se desbordó emocionalmente contándole a Cecilia lo que había vivido y ella, viendo la sinceridad espiritual de su esposo, se alegró con él. En la tarde cuando quiso buscar el trozo de papel, sin saber cómo -y hasta ahora-, había desaparecido.

“En ese momento me llama el padre Patricio Gutiérrez y dice en tono de broma: «Usted hizo unas maldades y quiero ir a conversar con usted a las seis y media de esta tarde». Llega el padre a mi casa y de inmediato oró bendiciendo el hogar, nuestro matrimonio, la familia. Casualmente estaba toda la familia aquí en casa”.

El sacerdote le traía una invitación personalizada para que él y su familia participaran de la Eucaristía que el Papa Francisco celebraría el día 17 de enero siguiente en el Aeropuerto de Maquehue cercano a Temuco. 

“Yo no voy nunca a la Iglesia, padre, dije. Pero si usted me trae esta bendición a mi casa, lo acepto. Todos en la familia estaban felices y aunque con el paso de los días yo dudaba, Cecilia y mis hijos me animaban a ir”.

No solo a misa: invitado a comer con el Papa
El día 16, previo a la misa que celebraría el Papa, toda la familia ya estaba en Temuco. Rubén había permanecido solo en casa cuando casi a las seis de la tarde sonó el celular. Era el rector de la Universidad de Temuco, Aliro Bórquez, quien le comunicó estaba invitado además a compartir al día siguiente el almuerzo con Papa Francisco, junto a otras diez personas…

“¡Dios mío! dije y me puse a llorar de alegría. ¡Qué grande Dios! Sin dudarlo entré en ayuno, no dormí nada y estuve orando todo el tiempo. Me fui a la una y media de la mañana a Temuco. Diez para las seis estaba donde don Aliro me había indicado. Fueron todas horas de gozo y alegría ese día 17, porque este almuerzo no era para los santos, sino para los miles que estaban en las calles, en la misa, con vidas como la mía… Sobre esos momentos del almuerzo, Dios era el que andaba ahí". 

"El Papa es sereno. No puso barreras de nada. «Háblenme, cuéntenme», dijo. Se quedó como quince minutos en silencio con sus manos aquí (apoyadas) en la pera (mentón, barbilla) y nos miraba a cada uno de nosotros fijamente mientras nos presentamos.  Sentí que el Papa me miró de igual a igual… con mi vocabulario, él con su vocabulario. Le dije del dolor grande vivido en mi corazón y que por intermedio de él quería decirle a Dios: 'Padre, muchas gracias por lo que hizo por Rubén Nahuelpán'. Yo lo abracé (al Papa) y me dieron ganas de quedarme dormido en su hombro porque era un relajo tan hermoso, tan de paz, ¡tan de paz! (llora emocionado al recordar Rubén). El Papa me hizo llegar a Dios, junto obviamente al padre Patricio, con quien me confesé antes de asistir, todos mis pecados. A los cincuenta años. Primera vez en mi vida que lo hacía”.

Preparándose para recibir a Dios 
Rubén continúa encontrándose al menos una vez por semana con su cura párroco. Va a misa cada domingo y dice es “por hambre de Cristo, no hay domingo que falte”. Está en preparación para recibir en algunos meses más su Primera Comunión, Confirmarse y Dios mediante también junto a Cecilia vivir el sacramento del matrimonio. “Lo más importante es que con mi señora recibamos a Nuestro señor Jesucristo en el corazón y nos unamos para siempre. Dios me salvó, me hizo este milagro. ¡Amo a Dios! Sé que muchos problemas se evitan si somos sinceros y considerando en todo la fe, sin temer al qué dirán”.

Fuente: Religión en Libertad