Scott Adams, el creador de Dilbert, apostó por Jesucristo y por la fe sólo poco antes de morir
Scott Adams, caricaturista ácido, comentarista político, no era creyente, pero al final quiso confiar en Cristo. Y lo explicó.
Scott Adams, con su personaje Dilbert, repasa portadas y curiosidades un año antes de morir
Scott Adams es el caricaturista que creó a Dilbert, ese oficinista no muy avispado, con unos jefes tampoco muy avispados, que se meten en líos absurdos intentando aplicar chaladuras supuestamente empresariales en su oficina. Muchos escribían a Adams contándole estrambóticas anécdotas reales que él llevaba a su tira cómica.
La tira sobre Dilbert se publicó por primera vez en 1989 y llegó a circular en más de mil periódicos y a leerse en 70 países, lo que dio pie a libros, una serie de animación en televisión y más productos.
En los últimos años, también era un comentarista político y satírico en su canal de YouTube con millones de seguidores.
Scott Adams murió el martes 13 de enero de 2026 de cáncer de próstata. Pero pocos días antes anunció que recurría a Jesucristo, "como mi Señor y Salvador y espero pasar la eternidad con Él".
Pero no era el fruto de una larga relación de amor y cercanía con Cristo, sino una reflexión de sus últimos meses.
Dos novelas-experimento sobre religión y un confuso deísmo
Adams era inteligente, agudo, penetrante, incisivo, pero también sarcástico, cáustico, ácido. Aplicó esta inteligencia a la reflexión sobre lo religioso hace dos décadas, cuando ya era famoso por Dilbert. En 2001 publicó una novela, Los escombros de Dios, que describía como "experimento mental", planteando que Dios podía estar hecho de quarks y leptones, que podía haber colapsado y se estaba reconstruyendo poco a poco. Tomaba ideas del filósofo George Lakoff que ve la mente como un "generador de delirios", no una herramienta útil para conocer.
En una segunda novela de tema religioso, en 2004, La guerra de religión, hablaba de una guerra brutal en el futuro entre fundamentalistas cristianos y fundamentalistas islámicos, hasta que una frase sobre ventosidades, burlándose de Dios, se hizo viral y la gente dejó de tomarse tan en serio su religión.
Después, durante dos décadas dejó de prestar atención al tema religioso y se centró más en la sátira política o el análisis de actualidad, mostrando su cercanía a Donald Trump en su primer mandato. Desde la sátira plantó cara a la cultura de la cancelación y a la gran ola woke en los medios cuando muchos se achantaban.
Al saber de su muerte, Donald Trump, le ha mencionado en su red Truth Social: "Era una persona fantástica que me apreciaba y respetaba cuando yo no estaba de moda", ha señalado. "Luchó con valentía durante mucho tiempo contra una terrible enfermedad (...) Lo extrañaremos muchísimo", añade Trump.
El último año
A Adams le diagnosticaron cáncer de próstata en 2025. Avanzado el año, anunció que su cuerpo no le dejaba dibujar a Dilbert, pero aún lo guionizaba con sus ideas. Se dio cuenta de que ya no le quedaba mucho tiempo para tomarse en serio una opción religiosa. Al empezar 2026 se encontró ya paralizado de cintura para abajo.
Murió el martes 13 de enero de 2026, con 68 años. Antes de hacerlo, dejó un mensaje final para sus lectores y oyentes, que difundió su (segunda) ex-esposa.
"Si lees esto, es que las cosas no me han ido bien"
"Si estás leyendo esto, significa que las cosas no me han ido bien. Antes de irme, tengo algunas cosas que decir. Mi cuerpo me falló antes que mi mente. Escribo estas palabras el 1 de enero de 2026, en mi sano juicio: 'Acepto a Jesucristo como mi Señor y Salvador y espero pasar la eternidad con Él…'"
Scott Adams, en sus últimos años, con su personaje Dilbert... sólo habló de Cristo y conversión en sus últimas semanasinstagram scott adams
Una semana antes, el 4 de enero, en su podcast "Real Coffee with Scott Adams", ya anunció que tenía la intención de hacerse cristiano. Explicó que sus amigos cristianos le recordaban repetidamente que aún tenía tiempo de aceptar a Jesús.
Se describió a sí mismo como una persona que “no era creyente” pero que siempre respetó a los cristianos. “También respeto a todo cristiano que hace todo lo posible por convertirme”, dijo en su podcast. Y, sonriendo, añadió: "¿Cómo podría creer que realmente crees en tu religión si ni siquiera intentas convertirme?”.
"Respeto a los que desean que me convierta"
"Por eso, tengo un gran respeto por quienes se preocupan tanto por mí que desean que me convierta y que están haciendo todo lo posible para convencerme", dijo. “Por eso hoy, por primera vez, oirán que planeo convertirme. Por lo que tengo entendido, nunca es demasiado tarde".
Él sabía que "teoría cristiana dominante" dice que iría al cielo si "vivía una buena vida" y abrazaba la fe. "Así que, amigo cristiano: sí. Ya viene. No tienes que convencerme", dijo. "He llegado a la conclusión de que el balance de riesgos y posibles beneficios es perfectamente razonable. Si resulta que no hay nada, no pierdo nada. Pero respeto tus deseos y quiero hacerlo". Adams continuó: “Si resulta que hay algo ahí, y el modelo cristiano es el más cercano a la verdad, entonces gano”.
Muchos considerarán que el caso de Scott Adams muestra que la llamada "apuesta de Pascal" (vale la pena apostar por Cristo, puedes ganar mucho, incluso todo, la eternidad, sin perder nada) resuena con fuerza en las personas que afrontan en serio la cercanía de la muerte.
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"Lo que suceda es asunto entre Jesús y yo"
Mucha gente le respondió por escrito y por redes al respecto, pero él ya tenía clara su opción, y así lo dijo: "Aprecio las muchas sugerencias y preguntas, pero lo que suceda después es asunto entre Jesús y yo".
«Acepto a Jesucristo como mi Señor y Salvador, y espero con ilusión pasar una eternidad con él», declaró Adams, agregando que esperaba seguir «calificado para entrar» al cielo al morir.
En el mensaje escrito que ha difundido su ex-esposa, pensando en sus seguidores en los medios de comunicación, escribió: "Tuve una vida increíble. Le di todo lo que tenía. Si obtuviste algún beneficio de mi trabajo, te pido que lo compartas lo mejor que puedas. Ese es el legado que quiero". Y añadió: "Sed útiles. Y, por favor, sabed que os amé a todos hasta el final".
Repasando los obituarios de la prensa generalista que mencionan su deceso, se observa que muchos recogen esas palabras de despedida a sus lectores, pero omiten la parte en la que habla de Jesús.
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«Dios no es aburrido: a quien lo piense, le animo a orar y leer su Palabra cada día durante un año»
Fuente: Religion en Libertad
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