domingo, 5 de abril de 2020

ras una vida de modelo de lujo, zonas vip, New Age y Zen... el regreso a casa de Pietro Ditano

Pietro Ditano dejó el glamour de la vida de modelo y el espejismo de la New Age y volvió a Cristo en la Biblia y los sacramentos

Tras una vida de modelo de lujo, zonas vip, New Age y Zen... el regreso a casa de Pietro Ditano

Pietro Ditano dejó el glamour de la vida de modelo y el espejismo de la New Age y volvió a Cristo en la Biblia y los sacramentos

Cada día, el Canal de YouTube "El Rosario de las 11" congrega entre 1.500 y 3.500 reproducciones para el rezo del rosario a las 11, y otras 1.500 para el rezo de la Coronilla de la Divina Misericordia.

Pero el vídeo con más visionados de este canal (más de 78.000) no es una oración, sino un testimonio largo y apasionante, la historia de Pietro Ditano Vázquez, un joven gallego (padre italiano y madre española) que a los 18 años se encontró participando como modelo en desfiles, ganando dinero y fama.

Pietro se confirmó en la catedral de la Almudena en 2013. Era la culminación de su retorno pleno a la fe y a la Iglesia, después de haber pasado años empantanado en la Nueva Era y buscando en el budismo, a la vez que probaba el camino de la fama y la moda en Milán.

Desde adolescente, una fe a su gusto

De niño iba a misa con sus padres los domingos, en una fe heredada, de costumbre. De adolescente no le interesaban los temas de fe y tampoco aceptaba la enseñanza católica en temas exigentes de moral.

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Al dejar Santiago de Compostela para estudiar Comunicación Audiovisual en Madrid, se hizo una fe "a mi medida" y dejó de ir a misa. Empezó a leer sobre budismo.

Al empezar a tener éxito como modelo, atraído por la oportunidad del «éxito fácil y rápido», se trasladó a Milán, dejando atrás la universidad y contra los consejos de su familia.

En Milán, lujo, glamour y New Age

En Milán empezó a visitar un centro zen y a repetir mantras de meditación. También quedó muy impresionado por un libro clásico de la New Age: El secreto, de Rhonda Byrne, que proclama que "si te focalizas" en algo lo consigues. En realidad, esta propuesta distrae de la verdadera oración, juega con los deseos de la gente y deja heridas a las personas que no "consiguen" esos éxitos y deseos, además de dificultar que se acerquen a Dios con humildad y sinceridad.

En su vida cotidiano, Pietro era un muchacho joven que vivía un espejismo, "como una estrella de Hollywood". Un Mercedes le recogía en el hotel y le llevaba de un sitio a otro. En las fiestas entraba en la zona VIP. "He vivido la vida que mucha gente persigue y puedo decir que, cuando sales, te lo pasas bien; pero cuando vuelves y se apagan los ruidos, estás solo y te encuentras con el vacío, que es la herramienta que usa Dios para decirnos que algo va mal", explicaba ya en 2013 en una entrevista en Alfa y Omega.
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Se rompe el espejismo del glamour

¿Cuál fue el punto de cambio? No le preseleccionaron para un desfile de Armani, a pesar de sus esfuerzos, dietas y deportes. Se hundió, pero también reflexionó. Había rechazado una vida real por unas fantasías y lujos. Y se acordó de Dios.

Volvió a España. Llevaba dos años sin confesarse y decidió hacerlo ahora. "Sentía que debía reconciliarme porque me empezaban a ir otra vez bien las cosas". También empezó a leer la Biblia y a conocer a Jesús por su cuenta, no sólo por lo que oía de otros.

Conviviendo con una chica... y un hombre especial

Se sacó una novia creyente, y rezaban juntos, pero su relación no era casta. Pietro seguía organizando su moral "a su manera". Así pasó año y medio. Un día sucedió algo difícil de explicar. «Iba por la calle, y un señor pasó de largo, fumando un pitillo. Antes de entrar al Metro, se giró, vino hacia mí, se me plantó a un palmo de la cara, me miró a los ojos y me dijo, con autoridad pero con mucha dulzura: 'Pero, ¿cómo puedes estar tan ciego? Cierra los ojos, mira con el corazón, y lo entenderás todo'. Yo estaba asustadísimo, pero algo dentro de mí se movió», contó en Alfa y Omega.

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Al poco tiempo entendió que aquella chica no era la mujer con la que compartir la vida. Ya vivían casi como un matrimonio, sus padres incluso le dejaban dormir en su casa. Vio que romper era más difícil y doloroso precisamente por los lazos que crean las relaciones sexuales en la pareja.

Poner a Dios en el centro y vivir los sacramentos

Esa ruptura le hizo entender que en el centro del corazón, de los afectos, del amor, debe estar Dios. «Tuve dos episodios bonitos de notar la presencia de Dios, pero también otros momentos de turbulencias", explica.

Empezó a ir a la misa diaria matinal en la universidad. Anclado en los sacramentos y en Dios, su vida cambió. En el vídeo, con su simpatía natural y sinceridad, cuenta más detalles de un viaje espiritual apasionante.


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