sábado, 22 de marzo de 2025

Santo Evangelio 22 de Marzo 2025



 Texto del Evangelio (Lc 15,1-3.11-32):

 En aquel tiempo, viendo que todos los publicanos y los pecadores se acercaban a Jesús para oírle, los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: «Este acoge a los pecadores y come con ellos». Entonces les dijo esta parábola. «Un hombre tenía dos hijos; y el menor de ellos dijo al padre: ‘Padre, dame la parte de la hacienda que me corresponde’. Y él les repartió la hacienda. Pocos días después el hijo menor lo reunió todo y se marchó a un país lejano donde malgastó su hacienda viviendo como un libertino. Cuando hubo gastado todo, sobrevino un hambre extrema en aquel país, y comenzó a pasar necesidad. Entonces, fue y se ajustó con uno de los ciudadanos de aquel país, que le envió a sus fincas a apacentar puercos. Y deseaba llenar su vientre con las algarrobas que comían los puercos, pero nadie se las daba. Y entrando en sí mismo, dijo: ‘¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, mientras que yo aquí me muero de hambre! Me levantaré, iré a mi padre y le diré: Padre, pequé contra el cielo y ante ti. Ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros’. Y, levantándose, partió hacia su padre.

»Estando él todavía lejos, le vio su padre y, conmovido, corrió, se echó a su cuello y le besó efusivamente. El hijo le dijo: ‘Padre, pequé contra el cielo y ante ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo’. Pero el padre dijo a sus siervos: ‘Traed aprisa el mejor vestido y vestidle, ponedle un anillo en su mano y unas sandalias en los pies. Traed el novillo cebado, matadlo, y comamos y celebremos una fiesta, porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado’. Y comenzaron la fiesta.

»Su hijo mayor estaba en el campo y, al volver, cuando se acercó a la casa, oyó la música y las danzas; y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello. El le dijo: ‘Ha vuelto tu hermano y tu padre ha matado el novillo cebado, porque le ha recobrado sano’. Él se irritó y no quería entrar. Salió su padre, y le suplicaba. Pero él replicó a su padre: ‘Hace tantos años que te sirvo, y jamás dejé de cumplir una orden tuya, pero nunca me has dado un cabrito para tener una fiesta con mis amigos; y ¡ahora que ha venido ese hijo tuyo, que ha devorado tu hacienda con prostitutas, has matado para él el novillo cebado!’ Pero él le dijo: ‘Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo; pero convenía celebrar una fiesta y alegrarse, porque este hermano tuyo estaba muerto, y ha vuelto a la vida; estaba perdido, y ha sido hallado’».



«Me levantaré, iré a mi padre y le diré: Padre, pequé contra el cielo y ante ti»


Rev. D. Jordi POU i Sabater

(Sant Jordi Desvalls, Girona, España)

Hoy vemos la misericordia, la nota distintiva de Dios Padre, en el momento en que contemplamos una Humanidad “huérfana”, porque —desmemoriada— no sabe que es hija de Dios. Cronin habla de un hijo que marchó de casa, malgastó dinero, salud, el honor de la familia... cayó en la cárcel. Poco antes de salir en libertad, escribió a su casa: si le perdonaban, que pusieran un pañuelo blanco en el manzano, tocando la vía del tren. Si lo veía, volvería a casa; si no, ya no le verían más. El día que salió, llegando, no se atrevía a mirar... ¿Habría pañuelo? «¡Abre tus ojos!... ¡mira!», le dice un compañero. Y se quedó boquiabierto: en el manzano no había un solo pañuelo blanco, sino centenares; estaba lleno de pañuelos blancos.

Nos recuerda aquel cuadro de Rembrandt en el que se ve cómo el hijo que regresa, desvalido y hambriento, es abrazado por un anciano, con dos manos diferentes: una de padre que le abraza fuerte; la otra de madre, afectuosa y dulce, le acaricia. Dios es padre y madre...

«Padre, he pecado» (cf. Lc 15,21), queremos decir también nosotros, y sentir el abrazo de Dios en el sacramento de la confesión, y participar en la fiesta de la Eucaristía: «Comamos y celebremos una fiesta, porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida» (Lc 15,23-24). Así, ya que «Dios nos espera —¡cada día!— como aquel padre de la parábola esperaba a su hijo pródigo» (San Josemaría), recorramos el camino con Jesús hacia el encuentro con el Padre, donde todo se aclara: «El misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado» (Concilio Vaticano II).

El protagonista es siempre el Padre. Que el desierto de la Cuaresma nos lleve a interiorizar esta llamada a participar en la misericordia divina, ya que la vida es un ir regresando al Padre.

¿Por qué los 'intocables' se hacen católicos «en masa»?: «Gracias a la Iglesia, he sido liberado»



 ¿Por qué los 'intocables' se hacen católicos «en masa»?: «Gracias a la Iglesia, he sido liberado»

Los cristianos de Nepal son el 1,7% de la población total del país. Unos 10.000 de ellos son católicos.uca news

"Ya no hay judío, ni griego; no hay esclavo, ni libre; no hay varón, ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús", dice San Pablo en la Carta a los Gálatas. 

En Nepal, el 65% de los nuevos conversos son dalits, parias, de la casta más baja de la sociedad, la de los 'intocables'. Algo que casa muy bien con lo que decía el apóstol Pablo. 

El día de su bautizo, N. Biswokarma sintió como si se hubiera liberado de las oscura jerarquía de las castas hindúes. El portal UCA News cuenta su historia de conversión.

Una vida de desprecios

"Estoy feliz de convertirme al catolicismo, me siento un ser humano liberado", dice este conductor de rickshaw (una especie de taxi en forma de carroza tirada por personas) de 40 años, originario de Kohalpur, un pequeño pueblo al sur de Nepal, a unos 500 kilómetros al suroeste de Katmandú.

Biswokarma es dalit y los miembros de su comunidad son tratados como parias. Representan aproximadamente el 14% de los 30 millones de habitantes de Nepal.

Biswokarma contactó con un sacerdote en abril de 2024.uca news

Él, junto con su esposa y sus tres hijos, de 17, 12 y 8 años, abrazó la fe católica el 4 de febrero en la iglesia católica de San José, en Kohalpur, en el distrito de Banke.

La familia fue bautizada tras meses de preparación por parte de un sacerdote, quien prefirió no revelar su nombre "debido a que la situación no es favorable para los cristianos". Biswokarma recibió el nombre cristiano de Simeón tras ser bautizado.

El padre Biswas, de 36 años, es hijo de un electricista y una ama de casa. Gracias los sacerdotes javerianos italianos pudo estudiar para llegar a ser sacerdote (Biswas, en el centro de la imagen).

Mundo

La aldea «intocable» de Bangladesh donde todos se han hecho católicos... tiene ahora su primer cura

Biswokarma contactó con este sacerdote por primera vez en abril de 2024, gracias a un compañero conductor de rickshaw, que se había convertido recientemente al catolicismo.

"Había oído que la Iglesia trata a todos por igual y que nadie es discriminado por su casta o su apariencia", dice. Biswokarma ha experimentado el estigma asociado a ser dalit desde la tierna infancia.

Fue en su pueblo, dominado por hindúes, donde, a los siete años, sufrió el primer desprecio. Estaba jugando al fútbol con sus amigos y tuvo que ir a buscar el balón a la casa de un amigo.

"Su madre empezó a insultarnos a mi familia y a mí. Yo no entendía qué había hecho mal y ella insistía en que había profanado su casa y me llamaba 'dalit'", comenta. El incidente ocurrió hace más de tres décadas, pero el abuso continuó.

De hecho, Biswokarma se enamoró a los 17 años de una compañera de clase que pertenecía a una casta superior. Su familia y otros aldeanos los amenazaron, lo que obligó a la pareja a huir del pueblo.

El refugio que más necesitaba

"Recibimos amenazas de muerte. No era seguro vivir en el pueblo, así que huimos a la India y nos casamos en 2004", recuerda. Encontraron trabajo en Nainital, una ciudad del estado indio de Uttarakhand, y pasaron un año antes de regresar a Nepal.

"Cuando vino a vernos la primera vez, estaba un poco confundido. Pero luego nos abrió el corazón y nos habló de la discriminación por casta que sufría", dijo el sacerdote indio de la iglesia de Kohalpur.

El sacerdote afirmó que para los dalits no hay escapatoria a esta práctica tan perversa. "Dentro de la iglesia, nos aseguramos de que no haya pobres ni ricos, grandes ni pequeños. Intentamos tratar a todos con la misma igualdad y dignidad", añadió.

Biswokarma afirma que la Iglesia "me brindó el refugio que más necesitaba". Empezó a asistir a las misas de los sábados y pronto empezó a participar en las actividades de su parroquia.

"Era un asiduo al estudio de la Biblia y tenía un fuerte compromiso con la fe", comenta el sacerdote. Biswokarma conoció las Escrituras antes de partir para Nepal. "Un tío, que se había convertido al cristianismo, me entregó un ejemplar, diciendo que me daría paz y fuerza en momentos difíciles", relata.

De regreso a Nepal, en 2006, su hermano le prestó dinero para comprar un rickshaw por 310.000 rupias (2.218 dólares), y empezó a ganar unas 600 rupias al día para mantener a su familia. Mientras, su esposa criaba cabras para complementar sus ingresos.

Lo interesante es que Biswokarma había querido convertirse al cristianismo desde que cumplió los 17 años. Incluso contactó con protestantes, como un amigo que se convirtió en pastor de una iglesia local. "Era muy amigo mío, pero una vez que se convirtió, dejó de hablarme. Desarrolló una imagen que me desanimó", apunta.

Tuvo que esperar hasta conocer al sacerdote indio en Kohalpur, quien "me consoló y me ayudó a comprender la Palabra de Dios".

"La historia de Jesús pidiendo agua a una mujer samaritana me impactó", asegura. Comenzó a estudiar la Biblia en abril del año pasado. Durante el día llevaba en su carro a los pasajeros y por las tardes rezaba y leía las Escrituras.

"Sé que ser parte de la Iglesia no significa el fin de la discriminación contra los dalits", dice Biswokarma. Sin embargo, muchos dalits se están convirtiendo al cristianismo. "Alrededor del 65% de los nuevos conversos son dalits", asegura la Federación Nacional Cristiana de Nepal.

Anthony Poole es arzobispo de Hyderabad (India) y pertenece a la casta de los intocables. (Foto: VaticanNews).

Mundo

De paria a «príncipe de la Iglesia»: la India contará con el primer cardenal de origen dalit

El último censo realizado en 2021 sitúa la población cristiana del país en 512.313 personas, lo que representa el 1,7% de la población total. Unos 10.000 de ellos son católicos.

La Constitución de Nepal prohíbe la "discriminación por costumbres, tradiciones, religión, cultura, rituales, origen, casta, raza, ascendencia, comunidad, ocupación o actividad económica". Sin embargo, los dalits siguen siendo tratados como seres inferiores en el día a día.

Biswokarma asegura que él y su familia encuentran consuelo en las oraciones y la compañía de sus hermanos católicos. "Por fin he encontrado la paz que buscaba durante tantos años en la Iglesia",

Fuente Religión en libertad

viernes, 21 de marzo de 2025

Santo Evangelio 21 de Marzo 2025



 Texto del Evangelio (Mt 21,33-43.45-46):

 En aquel tiempo, Jesús dijo a los grandes sacerdotes y a los notables del pueblo: «Escuchad otra parábola. Era un propietario que plantó una viña, la rodeó de una cerca, cavó en ella un lagar y edificó una torre; la arrendó a unos labradores y se ausentó. Cuando llegó el tiempo de los frutos, envió sus siervos a los labradores para recibir sus frutos. Pero los labradores agarraron a los siervos, y a uno le golpearon, a otro le mataron, a otro le apedrearon. De nuevo envió otros siervos en mayor número que los primeros; pero los trataron de la misma manera. Finalmente les envió a su hijo, diciendo: ‘A mi hijo le respetarán’. Pero los labradores, al ver al hijo, se dijeron entre sí: ‘Este es el heredero. Vamos, matémosle y quedémonos con su herencia’. Y agarrándole, le echaron fuera de la viña y le mataron. Cuando venga, pues, el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?».

Dícenle: «A esos miserables les dará una muerte miserable y arrendará la viña a otros labradores, que le paguen los frutos a su tiempo». Y Jesús les dice: «¿No habéis leído nunca en las Escrituras: La piedra que los constructores desecharon, en piedra angular se ha convertido; fue el Señor quien hizo esto y es maravilloso a nuestros ojos? Por eso os digo: se os quitará el Reino de Dios para dárselo a un pueblo que rinda sus frutos».

Los sumos sacerdotes y los fariseos, al oír sus parábolas, comprendieron que estaba refiriéndose a ellos. Y trataban de detenerle, pero tuvieron miedo a la gente porque le tenían por profeta.



«La piedra que los constructores desecharon, en piedra angular se ha convertido»


Rev. D. Melcior QUEROL i Solà

(Ribes de Freser, Girona, España)

Hoy, Jesús, por medio de la parábola de los viñadores homicidas, nos habla de la infidelidad; compara la viña con Israel y los viñadores con los jefes del pueblo escogido. A ellos y a toda la descendencia de Abraham se les había confiado el Reino de Dios, pero han malversado la heredad: «Por eso os digo: se os quitará el Reino de Dios para dárselo a un pueblo que rinda sus frutos» (Mt 21,43).

Al principio del Evangelio de Mateo, la Buena Nueva parece dirigida únicamente a Israel. El pueblo escogido, ya en la Antigua Alianza, tiene la misión de anunciar y llevar la salvación a todas las naciones. Pero Israel no ha sido fiel a su misión. Jesús, el mediador de la Nueva Alianza, congregará a su alrededor a los doce Apóstoles, símbolo del “nuevo” Israel, llamado a dar frutos de vida eterna y a anunciar a todos los pueblos la salvación.

Este nuevo Israel es la Iglesia, todos los bautizados. Nosotros hemos recibido, en la persona de Jesús y en su mensaje, un regalo único que hemos de hacer fructificar. No nos podemos conformar con una vivencia individualista y cerrada a nuestra fe; hay que comunicarla y regalarla a cada persona que se nos acerca. De ahí se deriva que el primer fruto es que vivamos nuestra fe en el calor de familia, el de la comunidad cristiana. Esto será sencillo, porque «donde hay dos o más reunidos en mi nombre, yo estoy allí en medio de ellos» (Mt 18,20).

Pero se trata de una comunidad cristiana abierta, es decir, eminentemente misionera (segundo fruto). Por la fuerza y la belleza del Resucitado “en medio nuestro”, la comunidad es atractiva en todos sus gestos y actos, y cada uno de sus miembros goza de la capacidad de engendrar hombres y mujeres a la nueva vida del Resucitado. Y un tercer fruto es que vivamos con la convicción y certeza de que en el Evangelio encontramos la solución a todos los problemas.

Vivamos en el santo temor de Dios, no fuera que nos sea tomado el Reino y dado a otros.


De abusos, abandono, güija y ocultismo a ser liberada por el Rosario y sus «visitas al Santísimo»

 


De abusos, abandono, güija y ocultismo a ser liberada por el Rosario y sus «visitas al Santísimo»

Karen ha vivido una vida llena de dramas, en la que la fe ha sido su único sustento.youtube

Karen Dayana tiene 30 años, es colombiana y su vida ha sido una dura travesía de pobreza, abusos y desencuentros, en la que la fe siempre ha jugado un papel muy especial. Acaba de contar su testimonio en el canal de YouTube El Rosario de las 11 pm. 

"Todo se remonta al año 1991, cuando mis padres se conocieron. Mi madre era una chica de 15 años y mi padre tenía 27. Dos años después de conocerse, ella se quedó embarazada de mi hermana Alejandra, pero, a las 25 semanas de gestación, ella nació y lamentablemente, a las 4 horas de nacida, falleció por un paro cardiaco", comienza diciendo Karen. 

Pobreza, violencia y adicciones

La tristeza invadió a su madre, hasta que en 1994 se quedó embarazada de Karen. "Era un embarazo de alto riesgo, nací a los 8 meses y medio, con muy poco peso. Estaba tan enferma que me dieron tres paros cardiacos. Un médico dijo que se necesitaba un milagro para que yo naciera. Mi madre se acercó a una capillita que había en el hospital y le imploró a Dios que salvara mi vida. En ese momento, el Espíritu Santo le inspiró que llamara a un sacerdote para que me bautizara de emergencia. Y, desde ese momento, empecé a mejorar", cuenta la joven.

El tiempo pasaba, y la situación de pobreza en casa era cada vez más insostenible. Su padre era taxista, pero, un día, le robaron el taxi y todo el dinero que llevaba, lo ataron de manos y pies y lo llevaron a un monte con la guerrilla colombiana. "Lo iban a ahogar en un río y les suplicó que, por favor, no le hicieran daño, que tenía una hija pequeña", relata Karen. 

Al drama de la pobreza se le unió el de los abusos. "Cuando tenía cuatro años, un primo abusó de mí. Me dejaba encerrada en un cuarto y, si quería salir, tenía que quitarme la ropa. Mi madre, en su precariedad de vida, decidió emigrar a España. A mí me dejó con mi padre. Hasta que, al año y medio, viajé con mi padre. Como no teníamos papeles, nos fuimos a vivir a un campamento de rumanos, allí conocimos más parejas con niños".

"Me hice amiga de una chica colombiana, al principio todo era genial, pero, después, no sé por qué, la niña se inventó que me había visto besándome con otra niña y que era lesbiana. Mi padre se enfadó mucho y habló con el padre de la otra niña y discutieron, se pelearon, y el jefe del campamento dijo que nos teníamos que ir de allí. Como no teníamos nada, acabamos en un parque", cuenta. 

Gracias al dinero de una tía de Estados Unidos, la familia se pudo alojar en un lugar más seguro. "Cuando yo tenía ocho años nos fuimos a un pueblo de Alicante, mi padre consiguió trabajo de mecánico y mi madre hacía limpiezas. Yo, mientras, empecé la preparación para la primera comunión", cuenta Karen.

En esta época, tendría su primera experiencia de fe. "Un día me dijo mi catequista que si quería ir a la piscina. No sabía nadar y como vi que todos se tiraban, yo también lo hice. Casi me ahogo, por más que intentaba salir, no podía. Pensaba, pobres de mis padres, ahora les van a avisar de que he muerto ahogada. En ese momento me acordé de Dios y dije: 'Dios, por favor, ayúdame, quiero salir de aquí'", recuerda.  


Karen logró sobrevivir y, a los 11 años, empezó a consumir alcohol con unos amigos del colegio. "Era por el vacío que yo llevaba por parte de mi madre, cuando se fue a España para trabajar. Mi padre también tenía problemas con el alcohol y me sentía muy mal cuando veía a mis padres discutir, las peleas eran muy fuertes. A pesar de mi corta edad, la vida ya me había golpeado bastante, con abusos y maltratos". 

A los 15 años, una amiga le dijo que una señora leía las cartas. "La señora me leyó el futuro y después jugamos también a la güija con mis amigos. Hasta que, a los 17 años, un profesor abusó de mí en el instituto. Sentía mucho miedo, estaba muy sola. No quería volver al instituto, tenía ataques de pánico, depresión, ansiedad, ideas suicidas, no quería vivir más".   

Al drama personal se le unió la separación de sus padres. "Un día, llegando a mi casa, veo que hay una ambulancia y me dicen que mi padre ha ingerido unas pastillas. Otra vez un golpe fuerte. Y, cuando tenía 18 años, a mi madre le diagnosticaron un cáncer muy agresivo. No había nada que hacer. En abril del 2013 falleció. Fue otro golpe duro para mí y decidí volver para Colombia". 

"Como si hubiera algo más en mí"

Y, entonces, volvieron a aparecer los ataques de pánico y la depresión. "Por más que iba al médico, al psicólogo, al psiquiatra, no funcionaba nada. Y, a los 25 años, fui a catequesis, a una parroquia que había por aquí cerca de mi barrio. Me invitaron a la Renovación Carismática. Fui a una misa de sanación y, cuando el sacerdote bajó el Santísimo, me desmayé. Empecé a escupirle, como si hubiera algo más en mí. Hablé con el sacerdote y le conté que estuve sumergida en el ocultismo".  

Priscilla de la Cruz regresó a la fe tras décadas pagando las consecuencias de experimentar en el ocultismo, el esoterismo y la Nueva Era.

Pasó el tiempo y, un día, una moto atropelló a Karen. "Tuve que estar mucho tiempo metida en mi casa y me fui sumergiendo en una depresión. Una amiga me dijo que conocía a las hermanas Juanistas, y que si quería hacer un año misionero de hacer labor social y fue un tiempo muy bonito. Lo único que a mí me sostenía era el Santo Rosario y hacer visitas al Santísimo, aunque no tuviera ganas. Duré nueve meses en esa situación, perdí 14 kilos, se me cayó el pelo, las pestañas, no quería hablar con nadie, no quería comer, estaba muerta en vida".

"Recuerdo que le dije a Dios: 'quítame la vida, porque esto ya no lo aguanto'. Ahora, en cambio, los invito a que continúen orando, a que no pierdan la fe, a que sigan adelante en hacer conocer a nuestro Señor Jesucristo, Él dio la vida por nosotros", concluye Karen

Fuente: Religión en Libertad

jueves, 20 de marzo de 2025

Santo Evangelio 20 de Marzo 2025

 


Texto del Evangelio (Lc 16,19-31):

 En aquel tiempo, Jesús dijo a los fariseos: «Era un hombre rico que vestía de púrpura y lino, y celebraba todos los días espléndidas fiestas. Y un pobre, llamado Lázaro, que, echado junto a su portal, cubierto de llagas, deseaba hartarse de lo que caía de la mesa del rico pero hasta los perros venían y le lamían las llagas.

»Sucedió, pues, que murió el pobre y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham. Murió también el rico y fue sepultado. Estando en el Hades entre tormentos, levantó los ojos y vio a lo lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno. Y, gritando, dijo: ‘Padre Abraham, ten compasión de mí y envía a Lázaro a que moje en agua la punta de su dedo y refresque mi lengua, porque estoy atormentado en esta llama’. Pero Abraham le dijo: ‘Hijo, recuerda que recibiste tus bienes durante tu vida y Lázaro, al contrario, sus males; ahora, pues, él es aquí consolado y tú atormentado. Y además, entre nosotros y vosotros se interpone un gran abismo, de modo que los que quieran pasar de aquí a vosotros, no puedan; ni de ahí puedan pasar donde nosotros’.

»Replicó: ‘Con todo, te ruego, padre, que le envíes a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que les dé testimonio, y no vengan también ellos a este lugar de tormento’. Díjole Abraham: ‘Tienen a Moisés y a los profetas; que les oigan’. Él dijo: ‘No, padre Abraham; sino que si alguno de entre los muertos va donde ellos, se convertirán’. Le contestó: ‘Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se convencerán, aunque un muerto resucite’».



«Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se convencerán, aunque un muerto resucite»


Rev. D. Xavier SOBREVÍA i Vidal

(Sant Just Desvern, Barcelona, España)

Hoy, el Evangelio es una parábola que nos descubre las realidades del hombre después de la muerte. Jesús nos habla del premio o del castigo que tendremos según cómo nos hayamos comportado.

El contraste entre el rico y el pobre es muy fuerte. El lujo y la indiferencia del rico; la situación patética de Lázaro, con los perros que le lamen las úlceras (cf. Lc 16,19-21). Todo tiene un gran realismo que hace que entremos en escena.

Podemos pensar, ¿dónde estaría yo si fuera uno de los dos protagonistas de la parábola? Nuestra sociedad, constantemente, nos recuerda que hemos de vivir bien, con confort y bienestar, gozando y sin preocupaciones. Vivir para uno mismo, sin ocuparse de los demás, o preocupándonos justo lo necesario para que la conciencia quede tranquila, pero no por un sentido de justicia, amor o solidaridad.

Hoy se nos presenta la necesidad de escuchar a Dios en esta vida, de convertirnos en ella y aprovechar el tiempo que Él nos concede. Dios pide cuentas. En esta vida nos jugamos la vida.

Jesús deja clara la existencia del infierno y describe algunas de sus características: la pena que sufren los sentidos —«que moje en agua la punta de su dedo y refresque mi lengua, porque estoy atormentado en esta llama» (Lc 16,24)— y su eternidad —«entre nosotros y vosotros se interpone un gran abismo» (Lc 16,26).

San Gregorio Magno nos dice que «todas estas cosas se dicen para que nadie pueda excusarse a causa de su ignorancia». Hay que despojarse del hombre viejo y ser libre para poder amar al prójimo. Hay que responder al sufrimiento de los pobres, de los enfermos, o de los abandonados. Sería bueno que recordáramos esta parábola con frecuencia para que nos haga más responsables de nuestra vida. A todos nos llega el momento de la muerte. Y hay que estar siempre preparados, porque un día seremos juzgados.


Robyn soportaba las palizas de su violador soñando con el futuro del hijo inocente de ese crimen



 Robyn soportaba las palizas de su violador soñando con el futuro del hijo inocente de ese crimen

Robin, con su hijo AJ, su marido Josh y la hija que tienen juntos.

Robin, con su hijo AJ, su marido Josh y la hija que tienen juntos.Robyn Refsland McLean / Salvar el 1

Robyn Refsland McLean sufrió una relación de grave maltrato con su novio de entonces, quien la agredía de forma cruel. Cuando le dijo que quería agradar a Dios absteniéndose de relaciones sexuales, la violó y la amenazó con males mayores sobre ella y su familia si se negaba en el futuro. Cuando le devolvió su anillo de compromiso, la ató y la amenazó con quemarle la cara con una espátula de metal en agua hirviendo.

La otra víctima inocente

“Cuanto más oscuro y psicótico se volvía, más sabía que sus amenazas podían cumplirse si mi escape no era perfecto”, explica Robyn. Temió por su vida varias veces. Pero en la ocasión con la que arranca su testimonio, no temía solo por su vida.

“Todavía lo recuerdo como si fuera ayer: acostada en un campo, atrapada en la oscuridad y acurrucada en una bola. Me protegía de los golpes de varillas de fibra de vidrio. Mi novio abusivo estaba enfurecido. Por más aterradora que fue esa noche, no era la primera vez. Pero sí fue la primera vez en que mi mayor preocupación no era solo salir lastimada”, cuenta en Salvar el 1, el blog provida fundado por Rebecca Kiessling, especializado en combatir el aborto por violación.

Robyn había contado su situación pidiendo ayuda, pero esas conversaciones solo le producían “frustración, decepción y enojo”, a lo que se sumaba en su interior “una batalla espiritual intensa”: “Todo era estresante, y sentía que la única salida era el suicidio”.

Sin embargo, aquella noche era “diferente” a otras palizas: “Acurrucada, estaba luchando por mi vida con una nueva fuerza, porque ya no solo se trataba de mí. Estaba embarazada de tres meses y medio de mi precioso e inocente niño. En lugar de planear mi suicidio, estaba planeando su futuro”.


Robyn, con su hijo AJ de bebé y en la actualidad.Robyn Refsland McLean / Salvar el 1

Es una expresión muy poderosa, que refleja el temple de esta joven madre ante la noticia de que estaba embarazada de su violador y maltratador: “En un mundo que teje la narrativa del miedo, donde los bebés son vistos como una amenaza para las oportunidades, la carrera o los cambios de rutina… todo lo que yo quería era que mi bebé sobreviviera. Solo teníamos que sobrevivir esa noche. Independientemente de cómo fue concebido mi hijo, sabía que él también era una víctima del agresor y de la violación”.

Su ex novio le había propuesto el aborto, pero ella se negó, aunque con eso se habría evitado convertirse -ella, hija de un pastor- en el chisme de la universidad cristiana donde estudiaba: “Pero cambiar mi dolor momentáneo por una falsa ‘libertad’ solo me habría aprisionado aún más, me habría llevado a un sufrimiento más profundo y me habría robado una de las piezas más valiosas de mi vida”.

“Tu vida vale mucho más que ese desenlace y el amor de Dios por ti es real y más grande de lo que imaginas en este momento temporal”, le dice Robyn a quienes, como ella, creen que su vida se acaba si siguen adelante con un embarazo producto de la violencia: “Aguanta. Estamos aquí para ti también”.

Lo dice porque ésa es la razón de su implicación en el movimiento provida: “Quiero que las mujeres sepan lo que pueden hacer, quiénes pueden ser y quién es realmente mi Dios. ¡Él trae verdadera libertad y verdadera redención! Es mucho mejor que cualquier cosa que este mundo intente prometer”.

Hoy Robyn, tras tener a AJ, su hijo mayor concebido en violación, está felizmente casada con Josh, con quien ha tenido una hija y de quien espera un tercero. Es dueña de su propio negocio, Brewed Grit, una línea de moda en simbiosis con el café, y ha creado Stirring Embers [Brasas ardiendo], un movimiento de mujeres que se unen para enriquecerse mutuamente con los dones recibidos de Dios.

La labor de los provida

Robyn se dirige también a los militantes provida, para que intenten entender a muchos de sus adversarios. Pone dos ejemplos. ¡Cuántas “feministas furiosas” han sido víctimas de abusos en el propio ámbito doméstico! ¡Cuántos varones activistas pro-aborto han terminado de endurecer, obligando a abortar a sus novias, un corazón que había sido maltratado por la indiferencia o animadversión de sus padres o incluso en ámbitos religiosos!

Ser provida es también “ver a los demás” con otros ojos y actuar con generosidad en el propio ámbito, especialmente en el trato con adolescentes y jóvenes, donde pueden estar tejiéndose esas vidas destruidas: “Tómate el tiempo de estar presente para las personas… de estar disponible” para ellas.

Esa abortista o ese abortista “pueden estar gritando cosas horribles, pero muchos en realidad están clamando: ‘¿Dónde estabas cuando estaba sufriendo y te necesitaba? ¿Dónde estabas cuando necesitaba ayuda?’”, expresa Robyn. Y concluye que, aunque apoya las políticas provida y espera que “la gente vote en consecuencia”, lo que ofrece “verdaderos resultados fundamentales” para la causa somos “nosotros”: “El mensaje provida es amar, ver y valorar a las personas. Y, cristianos, cuando se nos llama a amar a las personas con un amor aún mayor… ¿realmente estamos reflejando eso en nuestras vidas y en las de ellos?”

Fuente: Religión en Libertad

miércoles, 19 de marzo de 2025

Santo Evangelio 19 de Marzo 2025

 


Texto del Evangelio (Mt 23,1-12):

 En aquel tiempo, Jesús se dirigió a la gente y a sus discípulos y les dijo: «En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos. Haced, pues, y observad todo lo que os digan; pero no imitéis su conducta, porque dicen y no hacen. Atan cargas pesadas y las echan a las espaldas de la gente, pero ellos ni con el dedo quieren moverlas. Todas sus obras las hacen para ser vistos por los hombres; se hacen bien anchas las filacterias y bien largas las orlas del manto; quieren el primer puesto en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas, que se les salude en las plazas y que la gente les llame "Rabbí".

»Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar "Rabbí", porque uno solo es vuestro Maestro; y vosotros sois todos hermanos. Ni llaméis a nadie "Padre" vuestro en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre: el del cielo. Ni tampoco os dejéis llamar "Doctores", porque uno solo es vuestro Doctor: Cristo. El mayor entre vosotros será vuestro servidor. Pues el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado».



«Uno solo es vuestro Maestro; (...) uno solo es vuestro Padre; (...) uno solo es vuestro Doctor»


Pbro. Gerardo GÓMEZ

(Merlo, Buenos Aires, Argentina)

Hoy, con mayor razón, debemos trabajar por nuestra salvación personal y comunitaria, como dice san Pablo, con respeto y seriedad, pues «ahora es el día de la salvación» (2Cor 6,2). El tiempo cuaresmal es una oportunidad sagrada dada por nuestro Padre para que, en una actitud de profunda conversión, revitalicemos nuestros valores personales, reconozcamos nuestros errores y nos arrepintamos de nuestros pecados, de modo que nuestra vida se vaya transformando —por la acción del Espíritu Santo— en una vida más plena y madura.

Para adecuar nuestra conducta a la del Señor Jesús es fundamental un gesto de humildad, como dice el Papa Benedicto: «Que [yo] me reconozca como lo que soy, una creatura frágil, hecha de tierra, destinada a la tierra, pero además hecha a imagen de Dios y destinada a Él».

En la época de Jesús había muchos "modelos" que oraban y actuaban para ser vistos, para ser reverenciados: pura fantasía, personajes de cartón, que no podían estimular el crecimiento y la madurez de sus vecinos. Sus actitudes y conductas no mostraban el camino que conduce a Dios: «No imitéis su conducta, porque dicen y no hacen» (Mt 23,3).

La sociedad actual también nos presenta una infinidad de modelos de conducta que abocan a una existencia vertiginosa, alocada, debilitando el sentido de trascendencia. No dejemos que esos falsos referentes nos hagan perder de vista al verdadero maestro: «Uno solo es vuestro Maestro; (…) uno solo es vuestro Padre; (…) uno solo es vuestro Doctor: Cristo» (Mt 23,8.9.10).

Aprovechemos la cuaresma para fortalecer nuestras convicciones como discípulos de Jesucristo. Tratemos de tener momentos sagrados de "desierto" donde nos reencontremos con nosotros mismos y con el verdadero modelo y maestro. Y frente a las situaciones concretas en las que muchas veces no sabemos cómo reaccionar podríamos preguntarnos: ¿qué diría Jesús?, ¿cómo actuaría Jesús?