domingo, 23 de junio de 2024

Santo Evangelio 23 de Junio 2024

 


Texto del Evangelio (Mc 4,35-41):

 Un día, al atardecer, Jesús dijo a los discípulos: «Pasemos a la otra orilla». Despiden a la gente y le llevan en la barca, como estaba; e iban otras barcas con Él. En esto, se levantó una fuerte borrasca y las olas irrumpían en la barca, de suerte que ya se anegaba la barca. Él estaba en popa, durmiendo sobre un cabezal. Le despiertan y le dicen: «Maestro, ¿no te importa que perezcamos?». Él, habiéndose despertado, increpó al viento y dijo al mar: «¡Calla, enmudece!». El viento se calmó y sobrevino una gran bonanza. Y les dijo: «¿Por qué estáis con tanto miedo? ¿Cómo no tenéis fe?». Ellos se llenaron de gran temor y se decían unos a otros: «Pues ¿quién es éste que hasta el viento y el mar le obedecen?».



«Maestro, ¿no te importa que perezcamos?»


Rev. D. Antoni CAROL i Hostench

(Sant Cugat del Vallès, Barcelona, España)

Hoy -en estos tiempos de «fuerte borrasca»- nos vemos interpelados por el Evangelio. La humanidad ha vivido dramas que, como olas violentas, han irrumpido sobre hombres y pueblos enteros, particularmente durante el siglo XX y los albores del XXI. Y, a veces, nos sale del alma preguntarle: «Maestro, ¿no te importa que perezcamos?» (Mc 4,38); si Tú verdaderamente existes, si Tú eres Padre, ¿por qué ocurren estos episodios?

Ante el recuerdo de los horrores de los campos de concentración de la II Guerra Mundial, el Papa Benedicto se pregunta: «¿Dónde estaba Dios en esos días? ¿Por qué permaneció callado? ¿Cómo pudo tolerar este exceso de destrucción?». Una pregunta que Israel, ya en el Antiguo Testamento, se hacía: «¿Por qué duermes? (…). ¿Por qué nos escondes tu rostro y olvidas nuestra desgracia?» (Sal 44,24-25).

Dios no responderá a estas preguntas: a Él le podemos pedir todo menos el porqué de las cosas; no tenemos derecho a pedirle cuentas. En realidad, Dios está y está hablando; somos nosotros quienes no estamos [en su presencia] y, por tanto, no oímos su voz. «Nosotros -dice Benedicto XVI- no podemos escrutar el secreto de Dios. Sólo vemos fragmentos y nos equivocamos si queremos hacernos jueces de Dios y de la historia. En ese caso, no defenderíamos al hombre, sino que contribuiríamos sólo a su destrucción».

En efecto, el problema no es que Dios no exista o que no esté, sino que los hombres vivamos como si Dios no existiera. He aquí la respuesta de Dios: «¿Por qué estáis con tanto miedo? ¿Cómo no tenéis fe?» (Mc 4,40). Eso dijo Jesús a los apóstoles, y lo mismo le dijo a santa Faustina Kowalska: «Hija mía, no tengas miedo de nada, Yo siempre estoy contigo, aunque te parezca que no esté».

No le preguntemos, más bien recemos y respetemos su voluntad y…, entonces habrá menos dramas… y, asombrados, exclamaremos: «¿Quién es éste que hasta el viento y el mar le obedecen?» (Mc 4,41). -Jesús, en ti confío!

Boas Erez, eminencia matemática criado como judío, anuncia su conversión: «Dejé de resistir a Dios»

 


Boas Erez, eminencia matemática criado como judío, anuncia su conversión: «Dejé de resistir a Dios»

"Para mí la vida tenía mucho sentido, mis relaciones tenían sentido, es decir, no era un vacío que tuviera que llenar. Agregué un componente a mi vida", confiesa el matemático.

Boas Erez es una celebridad en la ciencia y la vida pública suiza. Como licenciado en Ciencias y Matemáticas y doctor en esta última, sus apariciones mediáticas han sido durante años relativas a su labor académica, especialmente como rector de la Universidad de la Suiza Italiana. Pero desde hace unos días, el científico también es conocido por su fe: a principios de mes fue entrevistado en el programa Strada Regina, de la cadena RSI, relatando el instante de 2021 en que dejó "de resistirse a Dios" e inició su vida como católico.

Entrevistado por la cadena suiza de habla italiana, comenzó detallando sus orígenes judíos, criado por un padre nacido en el actual Israel.  

"Cuando era joven, mi padre tuvo un momento en el que era muy creyente. Vino a Suiza a estudiar y conoció a una mujer protestante. En la boda, mi madre se convirtió [al judaísmo]", cuenta. Poco después nació Erez, en la ciudad suiza de Chur, en 1962.

Una infancia judía, pero muy cerca de la Iglesia

"Fue mi madre quien se encargó de nuestra educación espiritual, pero siempre tuve la impresión de que lo hacía leyendo el manual, ya que no era algo que ella hubiera experimentado, por lo cual me pareció un poco abstracto, un poco forzado, no natural", confiesa.

Entre los recuerdos de su infancia, también estaba el de "amigos que tenían que ir a misa los sábados por la noche, e íbamos del campo al Sagrado Corazón, yo los acompañaba, así que también vivía la religión de esta manera".

Con el comienzo de sus estudios de Ciencias en el Instituto de Lugano en 1981 comenzó una profusa carrera académica.

En 1985 se licenció en Matemáticas en la Universidad de Ginebra y solo dos años después se doctoró en la misma universidad.

Después fue profesor asistente en Universidad de Ginebra, entre 1985 y 1990, y profesor en la Universidad de Harvard de 1990 a 1993. Desde 1993, fue catedrático de Matemáticas en la Universidad de Burdeos, donde ocupó varios puestos ejecutivos en institutos, facultades, comités y programas. La cima de su carrera se tradujo en el ascenso al rectorado de la Universidad Suiza Italiana en 2016, cargo que concluyó en 2022 con una interminable ovación.



El matemático converso Boas Erez. 

La fe, algo que "siempre estuvo ahí"

Mirando la fe con perspectiva, afirma que, en cierto modo, "fue algo que siempre ha estado ahí, en mi vida. Habría sido muy cercano si hubiera escuchado o prestado atención a lo que sucedía a mi alrededor".

Recuerda que uno de los momentos clave de su camino hacia la fe estuvo estrechamente ligado a la promesa que le hizo un amigo de interceder por su conversión después de su muerte.

Pasaban los años y, aunque no daba muchas muestras en público, podía observarse un indudable acercamiento del científico a la fe, como muestra su discurso de 2018, ¿Una Facultad de Teología en una universidad del siglo XXI?.

Para el matemático, el resumen de aquel viaje se sintetiza en un momento: "Cuando dejé de resistirme". Y aquel momento llegó en una librería de Padua, tras ver un libro, Notas sobre el Catecismo para los ignorantes educados de Pierre Riches. En la contraportada decía: Dios es amor. Esa fue una de las tesis. Y es lo que quería verificar, porque me pareció una definición sorprendente".

Bautizado a los 60 años

La siguiente parada de aquel viaje fue en la catedral de San Lorenzo de Lugano, el 8 de mayo de 2021, el día de su bautismo. Tenía 60 años.

"Para mí la vida tenía mucho sentido, mis relaciones tenían sentido, es decir, no era un vacío que tuviera que llenar. Agregué un componente a mi vida", explicó más tarde sobre su conversión.

Preguntado por la reacción a su bautismo, recuerda que fue una decisión poco esperada. "Algunos de mis amigos judíos se sintieron traicionados y los que me querían, al ver la serenidad con mi decisión, me acompañaron y apoyaron. Fue un día especial en el que también me sentí un poco avergonzado por toda la atención que disfruté. Me sentí cuidado. En cierto sentido, alguien se hizo cargo de mí"; concluyó.

Fuente: Religiòn en Libertad


sábado, 22 de junio de 2024

Santo Evangelio 22 de Junio 2024

 


Texto del Evangelio (Mt 6,24-34):

 En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Nadie puede servir a dos señores; porque aborrecerá a uno y amará al otro; o bien se entregará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y al dinero. Por eso os digo: No andéis preocupados por vuestra vida, qué comeréis, ni por vuestro cuerpo, con qué os vestiréis. ¿No vale más la vida que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo: no siembran, ni cosechan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros más que ellas? Por lo demás, ¿quién de vosotros puede, por más que se preocupe, añadir un solo codo a la medida de su vida?

»Y del vestido, ¿por qué preocuparos? Observad los lirios del campo, cómo crecen; no se fatigan, ni hilan. Pero yo os digo que ni Salomón, en toda su gloria, se vistió como uno de ellos. Pues si a la hierba del campo, que hoy es y mañana se echa al horno, Dios así la viste, ¿no lo hará mucho más con vosotros, hombres de poca fe? No andéis, pues, preocupados diciendo: ¿Qué vamos a comer?, ¿qué vamos a beber?, ¿con qué vamos a vestirnos? Que por todas esas cosas se afanan los gentiles; pues ya sabe vuestro Padre celestial que tenéis necesidad de todo eso. Buscad primero su Reino y su justicia, y todas esas cosas se os darán por añadidura. Así que no os preocupéis del mañana: el mañana se preocupará de sí mismo. Cada día tiene bastante con su propio mal».



«Buscad primero su Reino y su justicia, y todas esas cosas se os darán por añadidura»


P. Jacques PHILIPPE

(Cordes sur Ciel, Francia)

Hoy el Evangelio habla claramente de vivir el “momento presente”: no darle vueltas al pasado, sino abandonarse en Dios y su misericordia. No atormentarse por el mañana, sino confiarlo a su providencia. Santa Teresita del Niño Jesús afirmaba: «Sólo me guía el abandono, ¡no tengo otra brújula!».

La preocupación jamás ha resuelto ningún problema. Lo que resuelve problemas es la confianza, la fe. «Pues si a la hierba del campo, que hoy es y mañana se echa al horno, Dios así la viste, ¿no lo hará mucho más con vosotros, hombres de poca fe?» (Mt 6,30), dice Jesús.

La vida no es por sí misma demasiado problemática, es el hombre quien carece de fe… La existencia no siempre es fácil. A veces es pesada; con frecuencia nos sentimos heridos y escandalizados por lo que sucede en nuestra vida o en la de los demás. Pero afrontemos todo esto con fe e intentemos vivir, día tras día, con la confianza en que Dios cumplirá sus promesas. La fe nos llevará a la salvación.

«No os preocupéis del mañana: el mañana se preocupará de sí mismo. Cada día tiene bastante con su propio mal» (Mt 6,34). ¿Qué quiere decir esto? Hoy, busca vivir de manera justa, según la lógica del Reino, en la confianza, la sencillez, la búsqueda de Dios, el abandono. Y Dios se ocupará del resto…

Día a día. Es muy importante. Lo que nos agota a menudo son todas esas vueltas al pasado y el miedo al futuro; mientras que cuando vivimos en el momento presente, de manera misteriosa, encontramos la fuerza. Lo que tengo que vivir hoy, tengo la gracia para vivirlo. Si mañana debo hacer frente a situaciones más difíciles, Dios incrementará su gracia. La gracia de Dios se da al momento, día a día. Vivir el momento presente supone aceptar la debilidad: renunciar a rehacer el pasado o dominar el futuro, contentarse con el presente.

Hay evangelización más allá del ejemplo: un ejército de apóstoles gana almas patrullando las calles

 


Hay evangelización más allá del ejemplo: un ejército de apóstoles gana almas patrullando las calles

Un voluntario de Saint Paul Street Evangelization.

Los voluntarios de Saint Paul Street Evangelization patrullan las calles de Estados Unidos ofreciendo apoyo, conversaciones sobre el poder de la fe en sus vidas y regalando rosarios y medallas. Las vidas cambiadas no son pocas, y los protestantes e incluso ateos ya no son los únicos presentes en las calles.

A día de hoy, no son mayoría las iniciativas apostólicas que se enfocan de forma directa en la predicación "a puerta fría" o de primer anuncio. Lo ejemplifica Steve Dawson, fundador de Saint Paul Street Evangelization, que en su día preguntó cuándo fue la última vez que se vio a los católicos predicar en las calle y la respuesta generalizada fue "nunca", al contrario que confesiones como los protestantes o testigos de Jehová.

Fue tomar conciencia de ello lo que le llevó a gestar un proyecto que hoy se erige con fuerza en todo Estados Unidos y que supone todo un llamado y recordatorio de la labor apostólica de los primeros cristianos: la predicación del Evangelio en las calles. 

Tras su origen en 2012, Dawson impulsó Saint Paul Street Evangelization a través de conversaciones con viandantes y eventos públicos, publicando un libro de historias de conversión e impacto evangelizador en 2016, bajo el título de Catholic street evangelization -Evangelización católica callejera-.

Ocho años después, el contexto ha cambiado. Ahora el modo de evangelización directo en las calles ha incorporado nuevas estrategias, el mismo Dawson ha ampliado el concepto y las iniciativas como la suya son más numerosas. Con motivo de la reedición y actualización del libro, Catholic World Report ha entrevistado al líder evangelizador y autor del libro, titulado Catholic evangelization.

En las calles estaban todos... menos los católicos

Cuenta que en 2012 se hablaba mucho en la Iglesia sobre la evangelización, pero no observaba ninguna "implementación tangible" por parte de los fieles. Dawson comenzó a pensar formas de evangelizar a quienes le rodeaban, ya fuesen amigos, familiares o compañeros de trabajo.

Aunque recuerda la primera experiencia como "extremadamente incómoda", sus esfuerzos dieron algunos frutos.

Basándose en el ejemplo de San Maximiliano Kolbe, compró mil medallas milagrosas y las repartió entre sus conocidos, presenciando historias que relata en el libro.

Cuenta que simultáneamente, cuando salía a la calle con su esposa se encontraba a mormones, testigos de Jehová y protestantes predicando en las calles, incluso "ateos" haciendo proselitismo entre personas con fe. Pero no había católicos.

A menudo, cuenta, "preguntaba a mis amigos cuando fue la última vez que estuvieron en un lugar público y vieron a católicos evangelizando. La respuesta siempre fue la misma: nunca".

Empezaron dos matrimonios: hoy son cientos

Convencido de que eso era "un problema" y justo lo contrario a lo relatado en la Biblia o al ejemplo de los primeros cristianos, Dawson tomó parte activa para remediarlo.

"Mi esposa y yo decidimos salir con amigos y repartir rosarios y medallas milagrosas y ver qué pasaba. No sabíamos qué esperar, pero tuvimos tantos encuentros increíbles y vimos tantas conversiones que nos dimos cuenta de que necesitábamos hacer algo para recuperar este aspecto de la evangelización pública", cuenta.




David Rollins, voluntario de Saint Paul street, evangelizando en Granbury Town Square.

Dawson y sus compañeros empezaron a compartir sus experiencias en redes sociales y en solo un año vieron como su pequeño grupo evangelizador crecía por cientos de evangelizadores militantes en todo el país. Las historias de conversión no paraban de llegar y Dawson las recopiló en su libro, inicialmente titulado Catholic street evangelization. Actualmente, la organización cuenta con más de 200 equipos de evangelizadores por todo el país, asesorados, entre otros, por el cardenal Raymond Burke, el arzobispo Allen Vigneron, Steve Ray, Mary Healy, Peter Herbeck o Tom Monaghan. 

La reedición del mismo tiene otro título, Catholic evangelization. Preguntado por el cambio, cuenta que el libro trata muchos más aspectos que lo estrictamente público o "callejero".

En primer lugar, subraya que el libro muestra historias de conversión, tanto la suya propia como de otros evangelizadores. Pero también se debe a que "la concepción que la mayoría de la gente tiene de la evangelización en las calles es la de alguien con un megáfono predicando la Biblia a nadie en particular mientras la gente pasa".

La evangelización, "necesaria para la salvación"

Un enfoque que dista mucho de ser el suyo, centrado "en conversaciones individuales con aquellas personas que se involucran en debates sobre la fe".

También observa que la evangelización, lejos de ser una opción, es una obligación "necesaria para la salvación" que muchos católicos descuidan.

"Para salvarnos, debemos guardar los Mandamientos lo mejor que podamos. Y los dos grandes mandamientos son amar a Dios y amar al prójimo. El amor al prójimo significa querer y trabajar por su bien, y el bien último de todo ser humano es que llegue a conocer a Dios y que esté unido a Él, en esta vida y en la eternidad. Si un católico cree lo que la Iglesia enseña sobre Dios y la salvación y no comparte ese conocimiento con quienes lo necesitan, entonces es difícil decir que realmente ama a su prójimo", explica.




`Catholic evangelization´, de Steve Dawson, es editado por Ignatius. 

Dawson también observa que la evangelización directa, presencial y cara a cara "tiene muchas ventajas" sobre la que se realiza en Internet u otros medios.

Para muchos, la única vez que han escuchado el Evangelio

Entre ellas, la posibilidad de "ganar confianza o hablar directamente sobre la situación en que se encuentra cada persona".

También observa que "hay muchas personas que nunca han escuchado el Evangelio o tenido una conversación cara a cara sobre Jesús", lo que puede deberse a que la televisión y otros medios que frecuentan no les presentan temáticas religiosas. Por eso, "nuestra presencia [en las calles] le da a la gente la oportunidad de escuchar la verdad de Dios y su Evangelio salvador", lo que de otra forma no habría sucedido de no haber estado presentes en las calles.

Tras más de diez años evangelizando por las calles, es mucho lo que Dawson y sus equipos han aprendido: al principio, se limitó a sentarse en el suelo con una manta repleta de folletos y rosarios y repartirlos a quien pasaba, buscando alguna conversación o debate.

La fuerza de una vida cambiada: enseñan a contarlo

Pronto se dio cuenta de que "la mayoría no están en la fase de escuchar pruebas sobre la existencia de Dios o la resurrección de Jesús. Hemos aprendido que debes conocer a las personas y saber en qué punto se encuentran antes de poder hablar. También que el testimonio personal, como Dios ha cambiado nuestra  vida, es a menudo mucho más poderoso que debatir la verdad de Dios o la fe con la gente".

Sin embargo, podría pensarse que predicar el Evangelio en las calles no es para todos, ya sea por timidez o por formación.

Frente a esta creencia, Dawson explica que la misión de Saint Paul street evangelization es "capacitar, equipar y movilizar a los católicos para la evangelización". Y para ello, sus equipos ofrecen una "escuela de evangelización online" para aprender a evangelizar en el día a día, entre otros medios. 

"El simple hecho de asistir a estas capacitaciones ayuda a darse cuenta de que la evangelización no es tan aterradora como pensaban; les da valor para salir y simplemente intentarlo. También es útil salir con un equipo y observar. La mayoría de veces, cuando alguien va y observa, está hablando con alguien antes de darse cuenta", asegura.

Lo que define al verdadero apóstol

Considera que los católicos deben estar atentos para evangelizar a quienes les rodean.

Admite que el modelo de su organización "no es para todos", como puede ser el caso de una mujer embarazada o una monja de clausura. Pero todos los católicos de a pie pueden seguir su esencia, que define como "cualquier forma de evangelización en un lugar público", desde una tienda a una gasolinera, y ya sea ofreciendo un rosario o una medalla de la milagrosa o preguntando a los viandantes si necesitan alguna oración por cualquier intención.

"Eso es evangelizar en la calle. Creo que la mayoría de los discípulos de Jesús están llamados a evangelizar a aquellos en su vida diaria, tanto a personas que conocen como a personas que nunca antes habían conocido", explica. Y aunque confiere una gran fuerza al propio testimonio, cree que este "no es el único elemento del apostolado. El verdadero apóstol está atento a las ocasiones de anunciar a Cristo de palabra", concluye.

Para hacer evangelización callejera en España, conozca la semana Arde Complutum y Comunidad Kerygma en Alcalá.

viernes, 21 de junio de 2024

Santo Evangelio 21 de Junio 2024



 Texto del Evangelio (Mt 6,19-23):

 En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «No os amontonéis tesoros en la tierra, donde hay polilla y herrumbre que corroen, y ladrones que socavan y roban. Amontonaos más bien tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni herrumbre que corroan, ni ladrones que socaven y roben. Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón.

»La lámpara del cuerpo es el ojo. Si tu ojo está sano, todo tu cuerpo estará luminoso; pero si tu ojo está malo, todo tu cuerpo estará a oscuras. Y, si la luz que hay en ti es oscuridad, ¡qué oscuridad habrá!».



«Amontonaos más bien tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni herrumbre que corroan, ni ladrones que socaven y roben»


Rev. D. Lluís RAVENTÓS i Artés

(Tarragona, España)

Hoy, el Señor nos dice que «la lámpara del cuerpo es el ojo» (Mt 6,22). Santo Tomás de Aquino entiende que con esto —al hablar del ojo— Jesús se refiere a la intención del hombre. Cuando la intención es recta, lúcida, encaminada a Dios, todas nuestras acciones son brillantes, resplandecientes; pero cuando la intención no es recta, ¡que grande es la oscuridad! (cf. Mt 6, 23).

Nuestra intención puede ser poco recta por malicia, por maldad, pero más frecuentemente lo es por falta de sensatez. Vivimos como si hubiésemos venido al mundo para amontonar riquezas y no tenemos en la cabeza ningún otro pensamiento. Ganar dinero, comprar, disponer, tener. Queremos despertar la admiración de los otros o tal vez la envidia. Nos engañamos, sufrimos, nos cargamos de preocupaciones y de disgustos y no encontramos la felicidad que deseamos. Jesús nos hace otra propuesta: «Amontonaos más bien tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni herrumbre que corroan, ni ladrones que socaven y roben» (Mt 6,20). El cielo es el granero de las buenas acciones, esto sí que es un tesoro para siempre.

Seamos sinceros con nosotros mismos, ¿en qué empleamos nuestros esfuerzos, cuáles son nuestros afanes? Ciertamente, es propio del buen cristiano estudiar y trabajar honradamente para abrirse paso en el mundo, para sacar adelante la familia, asegurar el futuro de los suyos y la tranquilidad de la vejez, trabajar también por el deseo de ayudar a los otros... Sí, todo esto es propio de un buen cristiano. Pero si aquello que tú buscas es tener más y más, poniendo el corazón en estas riquezas, olvidándote de las buenas acciones, olvidándote de que en este mundo estamos de paso, que nuestra vida es una sombra que pasa, ¿no es cierto que —entonces— tenemos el ojo oscurecido? Y si el sentido común se enturbia, «¡qué oscuridad habrá!» (Mt 6,23).


El joven Carlo Acutis y el fundador de la Consolata serán santos: habrá consistorio en Roma

  


El joven Carlo Acutis y el fundador de la Consolata serán santos: habrá consistorio en Roma

Beatificación de Carlo Acutis en 2020... cuatro años después, se anuncia su canonización

El Papa Francisco va a convocar un consistorio (reunión en Roma de todos los cardenales) para canonizar a cuatro grandes figuras. Dos son religiosas cuyos milagros ya se aprobaron hace un tiempo: la religiosa italiana Elena Guerra, divulgadora del Espíritu Santo y considerada "abuela" de la Renovación Carismática, y Madre Marie-Léonie Paradis (1840-1912), fundadora de las Hermanitas de la Sagrada Familia en Canadá.

Ahora se añaden dos figuras más de primer orden y muy populares. La primera es el adolescente italiano Carlo Acutis, que falleció con 15 años en 2006, considerado un santo joven "de jeans e Internet", y que fue beatificado hace solo 4 años, en 2020, por lo que bate récords de velocidad en su camino a los altares.

La otra figura es el sacerdote italiano José (o Giuseppe) Allamano, fundador del Instituto de la Consolata, una institución misionera que se mantiene muy viva, a la que pertenecen 15 obispos, un cardenal (Giorgio Marengo, misionero italiano en Mongolia) y la número dos del Dicasterio de la Vida Consagrada.

Siendo 3 nuevos santos italianos y muy populares, es de esperar que a la canonización en Roma acudan muchos fieles, lo que reforzará la visibilidad del consistorio de cardenales.

(También se han reconocido las virtudes heroicas del soldado republicano español Ismael de Tomelloso, muerto en 1938; léalo aquí).

Curiosamente, los dos milagros atribuidos a Acutis y Allamano tienen que ver con heridas en el cráneo.

El milagro de Carlo Acutis: una niña costarricense accidentada en Italia

Aunque no se han divulgado muchos detalles del milagro que va a permitir canonizar a Carlo Acutis, el obispo de Asís, Domenico Sorrentino, ha dado algunos datos en Avvenire: "Se refiere a una niña costarricense, estudiante en Italia, que fue operada de un traumatismo craneoencefálico debido a un accidente. Salió de su situación desesperada gracias a la intercesión del beato, invocada por su madre", explica.

Desde 2019 los restos mortales de Carlo Acutis se exponen a la veneración de miles de peregrinos en el Santuario del Expolio en Asís, donde Francisco de Asís se desnudó para expresar que devolvía sus ricas ropas a su padre y se entregaba solo a Dios.

A Carlo Acutis se le considera de espiritualidad franciscana y el obispo de Asís lo compara con San Francisco: "Siguiendo sus pasos, pero con estilo propio, Carlo trae el mismo mensaje. De familia acomodada, amante de la vida, de la naturaleza, de los animales, del deporte, en definitiva de la belleza en todas sus formas, y de poder permitirse una vida cómoda, cuando se encuentre en la plenitud de su edad, se verá despojado de todo. El mundo se derrumba con su leucemia fulminante. Lo único que le queda es Jesús, ese Jesús que había descubierto sobre todo en la presencia eucarística, convirtiéndose en testimonio apasionado y comprometido".

La película "El Cielo no puede esperar" es una buena forma de conocer la figura de quien ahora será San Carlo Acutis; muestra cómo su devoción se ha extendido por todo el mundo (aquí el tráiler).


Sorrentino recuerda una frase de Acutis: "“Originales, no fotocopias", como "un eslogan que era un ideal de vida, propuesto hoy a muchos jóvenes que se encuentran frente a su tumba. La de Carlo Acutis es verdaderamente una gracia vertical, el viento y el fuego de Pentecostés, una de esas intervenciones de Dios que son pura sorpresa, para dar un impulso a la Iglesia y al mundo. Asís está de fiesta en estas horas".

(Conozca más sobre Carlo Acutis aquí ).

El milagro de Allamano: un jaguar en la jungla brasileña

Casi con seguridad, el milagro para canonizar a José Allamano, fundador de los misioneros de la consolata, es el que se presentó en 2021, pero con datos de 1996. Lo contó así la misionera Maria Da Silva Ferreira, testigo de los hechos.

"El indígena Sorino, en la selva, fue atacado por un jaguar, que le arrancó con fuerza el cuero cabelludo. Recuerdo que el cráneo quedó en parte destrozado, con pérdida de masa cerebral. Sorino perdió la vista. Hubo momentos de gran tensión. Llamamos a los médicos y no se pensó que se le pudiera salvar", describe la misionera. "En esos días comenzó la novena del Beato José Allamano, y lo invocamos por la curación de esta persona. Lo encontraron de repente curado y ya entonces se consideró un milagro”, añade la misionera.

Según recogió OMPress, Maria Da Silva Ferreira explica que los misioneros estaban muy ocupados con sus tareas entre los indígenas yanomami y "extrañamente, nadie pensó en seguir adelante con el reconocimiento de la curación". Volvieron a pensar en ese milagro con motivo del Sínodo de la Amazonía.

El italiano José Allamano​ (1851-1926) es considerado parte de una ola muy fértil de “santos sociales turineses” del siglo XIX, entre quienes estarían también Don Bosco (fundador de los salesianos), San José Benito Cottolengo y Leonardo Murialdo (fundador de los llamados "josefinos de Murialdo"), entre otros.



José Allamano, fundador de los misioneros de la Consolata en el siglo XIX

La obra de Allamano está muy viva y es influyente en la Iglesia. Los Misioneros de la Consolata están presentes con vigor en numerosos países de África, Hispanoamérica y otros continentes. Hacia 2022 contaban con 240 comunidades masculinas, con unos 720 religiosos y unos 920 sacerdotes. Hay unos 15 obispos de este instituto; el de más rango en la Curia sería el joven cardenal italiano Giorgio Marengo (nacido en 1974), que es obispo misionero en Mongolia (el único obispo del país, donde solo hay unos 1.400 católicos).

Las religiosas de la Consolata son unas 530 en 73 comunidades. Su superiora, la hermana Simona Brambilla, también tiene un cargo importante en la Curia: es la número dos en el Dicasterio para la Vida Consagrada, solo por debajo del cardenal Joao Bráz de Aviz.

En la Consolata difunden las figuras de otros tres miembros en los altares: Irene Stefani (religiosa misionera y enfermera en Kenia, fallecida en 1930 con 39 años, beatificada en 2015), San José Cafasso (sacerdote tío de Allamano, apóstol en las cárceles, murió en 1860 con 49 años y fue canonizado en 1947) y Leonella Sgorbati (religiosa misionera y maestra de enfermeras en Somalia, asesinada con siete disparos en 2006, mártir del perdón, beatificada en 2018).

Otro milagro: Giovanni Merlini, formador de misioneros, consejero de papas

También este jueves el Papa ha aprobado un milagro que permitirá beatificar al sacerdote y misionero italiano Giovanni Merlini (1795–1873). Entró en vida religiosa contra la voluntad de su familia, que era anticlerical, y San Gaspar del Búfalo le impulsó a entrar en su Congregación de la Preciosísima Sangre.

Merlini apoyó luego a Santa María de Mattias para fundar las Adoratrices de la Sangre de Cristo (hoy son más de 1.000 religiosas en más de 200 conventos de todo el mundo). Merlini destacó como formador de jóvenes misioneros y predicador en misiones populares por Italia.



Giovanni Merlini, sacerdote italiano, asesor de Papas, impulsor de las Adoratrices de la Sangre de Cristo

Giovanni Merlini, sacerdote italiano, asesor de Papas, impulsor de las Adoratrices de la Sangre de Cristo, será beatificado.

Quizá al Papa Francisco le ha atraído también la importancia que concedía al discernimiento, un tema que Francisco cita a menudo. Merlini fue superior de su congregación durante 25 años y fue consejero de obispos y de papas, especialmente de Pío IX. También difundió la fiesta de la Preciosísima Sangre por toda la Iglesia (tras el Concilio Vaticano se fusionó con la de Corpus Christi). Su decreto de virtudes heroicas es de 1973, hace más de 50 años.

Mártires franciscanos españoles en 1860 en Damasco: pasan de beatos a santos

El Papa Francisco también ha aprobado que sean canonizados como santos los, hasta ahora, beatos mártires de Damasco de 1860. Se trata de 8 franciscanos, casi todos españoles, y de tres compañeros laicos sirios, católicos de rito maronita, asesinados por una muchedumbre fanatizada que asaltó su convento entre el 9 y 10 de julio de 1860, en el marco de una ola de ataques violentos contra comunidades cristianas. Se les menciona habitualmente como "Manuel Ruiz y compañeros mártires" o "los mártires franciscanos de Damasco". En Damasco tenían una escuela con 400 alumnos y buenas relaciones con las autoridades.

Estos mártires son:

- Manuel Ruiz, superior de la casa, nacido en San Martín de Ollas (Santander) el año 1804;

- el padre Carmelo Bolta, párroco de los católicos de Damasco, natural de Real de Gandía (Valencia), nacido en 1803, muy culto;

- el padre Engelberto Kolland, nacido en Ramsau (Tirol, Austria) en 1827, conocedor de seis idiomas;

- el padre Nicanor Ascanio, de Villarejo (Madrid), nacido en 1814, se dice que la venerable sor Patrocinio predijo su martirio;

- el padre Nicolás M. Alberca y Torres, de Aguilar de la Frontera (Córdoba), nacido en 1830, hombre muy sencillo;

- el padre Pedro Nolasco Soler, natural de Lorca (Murcia), nacido en 1827;

- fray Francisco Pinazo Peñalver, nacido en Alpuente (Valencia) en 1812;

- fray Juan S. Fernández, nacido en Carballeda (Orense) el año 1808;

- tres laicos católicos de rito maronita: Francisco, Moocio y Rafael Massabki.

Todas estas poblaciones podrán hablar ahora de sus paisanos como santos.

Ante los disturbios violentos, las autoridades otomanas invitaron a los religiosos cristianos a refugiarse en un palacio bien protegido, pero los franciscanos querían quedarse con los que se refugiaban en su convento y pensaban que no serían atacados, por no tener enemigos.

Cuando la muchedumbre violenta golpeó las puertas esa noche, el superior consumió el Santísimo Sacramento. Los asaltantes irrumpieron con armas, dándoles la posibilidad de salvar la vida si se convertían al Islam. Se negaron y fueron asesinados.

Esta afirmación no acaba de encajar con el hecho de que, según el proceso de beatificación, los asaltantes eran, sobre todo, drusos, una religión distinta, escindida del Islam, monoteísta y abrahámica, pero que cree en la reencarnación y otras cosas inaceptables para judíos, musulmanes o cristianos. Los drusos hoy viven en Líbano, Siria e Israel, y son muy odiados por los fundamentalistas suníes o chiíes.

En cualquier caso, los asaltantes de 1860 mataron a los frailes que oraban, golpeándolos con palos y barras de hierro. A varios los lanzaron luego desde lo alto de la torre o el campanario. Los asesinos mutilaron sus cuerpos y los arrojaron a lugares inmundos. La comunidad cristiana los recuperó más adelante.

El Papa también ha reconocido los martirios que permiten proclamar como beatos a Stanislao Kostka Streich, sacerdote diocesano polaco, a la laica húngara Maria Maddalena Bódi, las virtudes heroicas del capuchino italiano Guglielmo Gattiani, y las del laico italiano y divulgador científico y físico Enrico Medi (lea aquí sus historias)

Fuente: Religión en Libertad.

jueves, 20 de junio de 2024

Santo Evangelio 20 de Junio 2024



 Texto del Evangelio (Mt 6,7-15):

 En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Al orar, no charléis mucho, como los gentiles, que se figuran que por su palabrería van a ser escuchados. No seáis como ellos, porque vuestro Padre sabe lo que necesitáis antes de pedírselo.

»Vosotros, pues, orad así: ‘Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu Nombre; venga tu Reino; hágase tu Voluntad así en la tierra como en el cielo. Nuestro pan cotidiano dánosle hoy; y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros hemos perdonado a nuestros deudores; y no nos dejes caer en tentación, mas líbranos del mal’. Que si vosotros perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas».



«Vuestro Padre sabe lo que necesitáis antes de pedírselo»


Rev. D. Emili MARLÉS i Romeu

(Sant Cugat del Vallès, Barcelona, España)

Hoy, el Señor nos quiere ayudar a crecer en un tema central de nuestra vida cristiana: la oración. Nos advierte que no recemos como los paganos que intentan convencer a Dios sobre aquello que quieren. Muchas veces pretendemos conseguir lo que deseamos a través de la insistencia, haciéndonos “pesados” a Dios, creyendo que conseguiremos hacernos escuchar con nuestra verborrea. El Señor nos recuerda que el Padre está constantemente solícito de nuestra vida y que, en todo momento, él sabe lo que necesitamos antes de que se lo pidamos (cf. Mt 6,8). ¿Vivimos con esta confianza? ¿Tengo la conciencia de que el Padre me lava los pies continuamente y que sabe mejor que nadie lo que necesito en cada momento (en las cosas grandes y en las pequeñas)?

Jesús nos abre un nuevo horizonte de plegaria: la oración de quienes se dirigen a Dios con la conciencia de hijos. El tipo de relación que tengo con una persona determina la manera en la que le pido las cosas, y también aquello que puedo esperar de ella. De un padre, y especialmente del Padre celestial, lo puedo esperar todo y sé que tiene cuidado de mi vida. Por eso Jesús, que vive siempre como un auténtico hijo, nos dice «no estéis preocupados por vuestra vida: qué vais a comer» (Mt 6,25). ¿Realmente tengo esta conciencia de hijo? ¿Me dirijo a Dios con la misma familiaridad con que lo hago con mi padre o mi madre?

Después, Jesús nos abre su corazón, y nos enseña cómo es su relación/plegaria con el Padre para que la hagamos también nuestra. Con la oración del “Padrenuestro” Jesús nos enseña a vivir como hijos. San Cipriano tiene un conocido comentario al “Padrenuestro”, en el que nos dice: «Debemos recordar y saber que, cuando llamamos “Padre” a Dios, tenemos que obrar como hijos suyos, a fin de que él se complazca en nosotros, como nosotros nos complacemos de tenerlo por Padre».