jueves, 24 de agosto de 2023

Santo Evangelio 24 de Agosto 2023



 Texto del Evangelio (Jn 1,45-51):

En aquel tiempo, Felipe se encontró con Natanael y le dijo: «Ése del que escribió Moisés en la Ley, y también los profetas, lo hemos encontrado: Jesús el hijo de José, el de Nazaret». Le respondió Natanael: «¿De Nazaret puede haber cosa buena?». Le dice Felipe: «Ven y lo verás». Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: «Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño». Le dice Natanael: «¿De qué me conoces?». Le respondió Jesús: «Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi». Le respondió Natanael: «Rabbí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel». Jesús le contestó: «¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has de ver cosas mayores». Y le añadió: «En verdad, en verdad os digo: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre».



«Ven y lo verás»


Mons. Christoph BOCKAMP Vicario Regional del Opus Dei en Alemania

(Bonn, Alemania)

Hoy celebramos la fiesta del apóstol san Bartolomé. El evangelista san Juan relata su primer encuentro con el Señor con tanta viveza que nos resulta fácil meternos en la escena. Son diálogos de corazones jóvenes, directos, francos... ¡divinos!

Jesús encuentra a Felipe casualmente y le dice «sígueme» (Jn 1,43). Poco después, Felipe, entusiasmado por el encuentro con Jesucristo, busca a su amigo Natanael para comunicarle que —por fin— han encontrado a quien Moisés y los profetas esperaban: «Jesús el hijo de José, el de Nazaret» (Jn 1,45). La contestación que recibe no es entusiasta, sino escéptica : «¿De Nazaret puede haber cosa buena?» (Jn 1,46). En casi todo el mundo ocurre algo parecido. Es corriente que en cada ciudad, en cada pueblo se piense que de la ciudad, del pueblo vecino no puede salir nada que valga la pena... allí son casi todos ineptos... Y viceversa.

Pero Felipe no se desanima. Y, como son amigos, no da más explicaciones, sino dice: «Ven y lo verás» (Jn 1,46). Va, y su primer encuentro con Jesús es el momento de su vocación. Lo que aparentemente es una casualidad, en los planes de Dios estaba largamente preparado. Para Jesús, Natanael no es un desconocido: «Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi» (Jn 1,48). ¿De qué higuera? Quizá era un lugar preferido de Natanael a donde solía dirigirse cuando quería descansar, pensar, estar sólo... Aunque siempre bajo la amorosa mirada de Dios. Como todos los hombres, en todo momento. Pero para darse cuenta de este amor infinito de Dios a cada uno, para ser consciente de que está a mi puerta y llama necesito una voz externa, un amigo, un “Felipe” que me diga: «Ven y verás». Alguien que me lleve al camino que san Josemaría describe así: buscar a Cristo; encontrar a Cristo; amar a Cristo.


Brujería, new age, bisexual, feminista... pero aprender español acabó llevándola a la Iglesia


 Brujería, new age, bisexual, feminista... pero aprender español acabó llevándola a la Iglesia

Tradcatmaria.

María de Fátima, tras su graduación universitaria, concluyó un proceso de conversión que le llevó desde la brujería y el feminismo a la fe y la maternidad.

Esta es la historia de una joven llamada María, criada en una familia de origen protestante, que se aficionó a la brujería, llegó a ser miembro de una secta neopagana, se declaró homosexual y militó en el movimiento LGTB y el feminismo ideologizado.

Pero hoy, con 22 años, está felizmente casada, es católica convencida y devota, defiende la vida y la familia y  cuenta en su blog cómo se operó esta transformación en su vida. 

María nació en 1999 y se crio en una familia de origen protestante. A los 9 años ya se interesaba en temas como el yoga y la brujería, influida, dice ella, por las series infantiles que veía.

En su escuela, de cariz protestante, trataron de persuadirla diciéndole que “como cristianos, debían evitarlo”. Pero aquello solo reforzó su interés.

“Comencé a ver más programas sobre brujería. Tenía tanta curiosidad que comencé a investigar la Wicca y a identificarme como una wiccana en privado”, relata, en referencia a esta corriente neopagana nacida en los años 50. “En el fondo sabía que estaba mal y me avergonzaba”.

Por entonces tenía 12 años y había abandonado “lo que pensaba que era el cristianismo”, no solo por su incompatibilidad con sus crecientes creencias, sino también por razones sexuales. 

Del colectivo LGTB al feminismo y el socialismo

“Comencé  a definirme como bisexual”, pero “en 2011 la homosexualidad, bisexualidad y lo transgénero se empezaron a promocionar tanto en los medios que me resultaba difícil etiquetarme. Estuve pasando de considerarme bisexual a lesbiana y viceversa durante años”.

Tuvo su primera novia con 13 años. “Nadie en nuestra familia nos dijo que lo que estábamos haciendo estaba mal”, explica.

“Una vez 'fuera del armario', eso se convirtió en una parte muy importante de mi identidad. Tenía camisetas, lo publiqué en mi Facebook, llegué a ser presidente del club pro-gay de mi escuela con 14 años y celebré la legalización del `matrimonio´ gay”.

Pasado el tiempo, confiesa que “convertirlo en algo tan importante era una forma de compensar en exceso el hecho de que mi conciencia estaba muy resentida”.

Los comentarios de sus profesores cristianos sobre la brujería aún resonaban en ella. “A los 14 años dejé la Wicca. No podía dejar de lado lo que me dijo mi maestra”.

Sin embargo, creció su implicación en la ideología gay, el aborto, el feminismo e incluso el socialismo.

La Virgen de Guadalupe en las telenovelas

Una de sus pasiones, el estudio del español, le llevó a replantearse muchas de sus convicciones.

Pasaba largas horas estudiándolo. Estaba tan dedicada a su estudio del español que incluso planeó irse a vivir a España (donde pensaba que la mayoría de la gente era católica). 

“Veía telenovelas para practicar, llegué a ser tutora de español con 15 años y logré mucha fluidez”. Durante su aprendizaje, escuchó hablar de la Virgen de Guadalupe y comenzó a invadirle la curiosidad. Quería saber más sobre la Iglesia, la cultura hispana y católica.

Con 16 años, María asistió a su primera misa, lo que captó toda su atención.

“Comencé a investigar para comprender lo que había visto. A través del estudio y de la gracia de Dios vi que [la fe católica] era la verdad. El 7 de octubre de 2015, a los 16 años, me convertí al catolicismo”.



María Fátima en su confirmación. 

María tenía 19 años cuando, el día de su confirmación, tomó el sobrenombre de la Virgen de Fátima. 

Quería vivir la fe, pero solo había una forma: "Todo o nada"

A la joven le atraía el catolicismo pero eso implicaba cambiar de vida y de valores. “Me di cuenta de que en el catolicismo era todo o nada, y me encontré con un dilema: yo tenía novia”.

“Ella sabía que quería convertirme, pero también quería estar con ella”, confiesa. “Recé mucho por este tema. Un día, con 17 años, ella me envió un mensaje diciéndome que quería romper nuestra relación. Supe que era una respuesta a mis oraciones y desde ese día, me dije que nunca volvería a salir con una chica y me comprometí plenamente con Jesucristo”.

Desde que tomó esa decisión, se dedicó incansablemente a profundizar en la fe y empezó a  conocer nuevos amigos católicos a través de redes sociales.

Pronto escuchó hablar sobre la misa tradicional. “Fui durante las vacaciones de 2017. Estaba confundida, era más bello de lo que había imaginado. Sabía que había algo ahí, y me comprometí a ir cada vez que me fuese de vacaciones”.

En marzo de 2018, con 19 años, María recibió su Primera Comunión y el sacramento de la confirmación. Entraba así plenamente en la Iglesia Católica.

Para entonces, “estaba enamorada de la Misa tradicional” y se prometió frecuentarla cada semana.

Sin miedo a la agenda feminista


Como católica, cambió su forma de ver muchos temas. “El primer problema [una vez convertida] fue el aborto. Yo era pro-elección, porque nunca pensé en lo que era de verdad el aborto. Una vez me di cuenta de lo que implicaba y de que acababa con la vida de un ser humano, me convertí en provida”.


María de Fátima en 40 Days for Life. 

Tras años de militancia feminista, María de Fátima descubrió la oscura realidad que se esconde tras el aborto, y comenzó a participar en actos provida, como esta vigilia de 40 Días por la Vida.

Un amigo le invitó a un rosario por la familia y el matrimonio. “Fue increíble rezar el rosario en público con otras personas”. Era algo que “nunca antes habría hecho”.

Allí conoció al que hoy es su marido. “Dos días después comenzamos oficialmente nuestro noviazgo. Exactamente un año después, en nuestro primer aniversario, nos comprometimos”.

La noticia, explica, no fue bien recibida por algunas personas. “Me ridiculizaron, me dijeron que no debía casarme tan pronto –tenía 22 años cuando lo hizo– o tener muchos hijos, argumentos propios de la agenda feminista”, explica.

Una familia bendecida por su confianza en Dios

Lejos de asustarse, María puso toda su confianza en la fe. “Él nos bendecirá y proveerá si lo seguimos y guardamos sus caminos”, expresa. “No voy a caer en el miedo promovido por el feminismo, porque sirvo a un Señor bondadoso, cuyos caminos son perfectos”.

María y su marido celebraron su boda por el rito tradicional de la Iglesia, el primer sábado de junio de 2021. Pocas semanas después, anunciaron el próximo nacimiento de su primera hija, a quien llamarán Marianna.



Maria de Fatima en su boda.

María y su novio decidieron casarse jóvenes, contra la opinión de algunos... para ellos lo importante era aferrarse a la fe y la Providencia.

“Ahora que tengo esta preciosa hija, veo que Dios quiere que use mi historia de conversión para enseñarle a ella (y a sus futuras hermanitas, si nos bendice con más niñas) y para transmitir lo que Él me ha mostrado”, menciona.

María concluye recordando que su historia le recuerda cada día “la bondad, fidelidad, misericordia y el perdón de Dios”.

“Cuando la gente me pregunta como sucedió, les remito a Jesucristo y al rosario, no podría haber hecho esto sola. El cambio no fue mío”, añade. “Fue la gracia”.

Artículo de hemeroteca publicado originalmente en noviembre de 2021. 

miércoles, 23 de agosto de 2023

Santo Evangelio 23 de Agosto 2023

 


Texto del Evangelio (Mt 20,1-16):

 En aquel tiempo, Jesús dijo a los discípulos esta parábola: «El Reino de los Cielos es semejante a un propietario que salió a primera hora de la mañana a contratar obreros para su viña. Habiéndose ajustado con los obreros en un denario al día, los envió a su viña. Salió luego hacia la hora tercia y al ver a otros que estaban en la plaza parados, les dijo: ‘Id también vosotros a mi viña, y os daré lo que sea justo’. Y ellos fueron. Volvió a salir a la hora sexta y a la nona e hizo lo mismo. Todavía salió a eso de la hora undécima y, al encontrar a otros que estaban allí, les dice: ‘¿Por qué estáis aquí todo el día parados?’. Dícenle: ‘Es que nadie nos ha contratado’. Díceles: ‘Id también vosotros a la viña’.

»Al atardecer, dice el dueño de la viña a su administrador: ‘Llama a los obreros y págales el jornal, empezando por los últimos hasta los primeros’. Vinieron, pues, los de la hora undécima y cobraron un denario cada uno. Al venir los primeros pensaron que cobrarían más, pero ellos también cobraron un denario cada uno. Y al cobrarlo, murmuraban contra el propietario, diciendo: ‘Estos últimos no han trabajado más que una hora, y les pagas como a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el calor’. Pero él contestó a uno de ellos: ‘Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No te ajustaste conmigo en un denario? Pues toma lo tuyo y vete. Por mi parte, quiero dar a este último lo mismo que a ti. ¿Es que no puedo hacer con lo mío lo que quiero? ¿O va a ser tu ojo malo porque yo soy bueno?’. Así, los últimos serán primeros y los primeros, últimos».



«Los últimos serán primeros y los primeros, últimos»


Rev. D. Antoni CAROL i Hostench

(Sant Cugat del Vallès, Barcelona, España)

Hoy, la Palabra de Dios nos invita a ver que la “lógica” divina va mucho más allá de la lógica meramente humana. Mientras que los hombres calculamos («Pensaron que cobrarían más»: Mt 20,10), Dios —que es Padre entrañable—, simplemente, ama («¿Va a ser tu ojo malo porque yo soy bueno?»: Mt 20,15). Y la medida del Amor es no tener medida: «Amo porque amo, amo para amar» (San Bernardo).

Pero esto no hace inútil la justicia: «Os daré lo que sea justo» (Mt 20,4). Dios no es arbitrario y nos quiere tratar como hijos inteligentes: por esto es lógico que haga “tratos” con nosotros. De hecho, en otros momentos, las enseñanzas de Jesús dejan claro que a quien ha recibido más también se le exigirá más (recordemos la parábola de los talentos). En fin, Dios es justo, pero la caridad no se desentiende de la justicia; más bien la supera (cf. 1Cor 13,5).

Un dicho popular afirma que «la justicia por la justicia es la peor de las injusticias». Afortunadamente para nosotros, la justicia de Dios —repitámoslo, desbordada por su Amor— supera nuestros esquemas. Si de mera y estricta justicia se tratara, nosotros todavía estaríamos pendientes de redención. Es más, no tendríamos ninguna esperanza de redención. En justicia estricta no mereceríamos ninguna redención: simplemente, quedaríamos desposeídos de aquello que se nos había regalado en el momento de la creación y que rechazamos en el momento del pecado original. Examinémonos, por tanto, de cómo andamos de juicios, comparaciones y cálculos cuando tratamos con los demás.

Además, si de santidad hablamos, hemos de partir de la base de que todo es gracia. La muestra más clara es el caso de Dimas, el buen ladrón. Incluso la posibilidad de merecer ante Dios es también una gracia (algo que se nos concede gratuitamente). Dios es el amo, nuestro «propietario que salió a primera hora de la mañana a contratar obreros para su viña» (Mt 20,1). La viña (es decir, la vida, el cielo...) es de Él; a nosotros se nos invita, y no de cualquier manera: es un honor poder trabajar ahí y podernos “ganar” el cielo.


Diez consejos para no sucumbir al peligroso pecado capital de la envidia y alejarlo de nuestra vida

 


Diez consejos para no sucumbir al peligroso pecado capital de la envidia y alejarlo de nuestra vida

Imagen gráfica de la envidia

La envidia es un pecado capital, muy frecuente y que puede destruir a la persona.

La envidia es uno de los siete pecados capitales y puede destruir a la persona y a todos aquellos que están a su alrededor. Como todo pecado provoca división y separación, y sobre todo aleja de Dios.

El padre Ed Broom, oblato de María Inmaculada y experto en evangelización digital, recuerda que es importante reconocer este pecado en nuestro interior, rechazarlo y pedir la gracia de Dios para expulsarlo de nuestras vidas.

Para ello, este sacerdote ofrece en Catholic Exchange diez sencillos consejos que podemos aplicar en nuestras vidas para vencer el pecado de la envidia:

1. Ser honestos en admitirlo

Si no admitimos y no aceptamos la realidad de la envidia en nuestros corazones, nunca seremos capaces de vencerla. ¡La ceguera a los defectos no los vence sino que los agrava!


Hay una expresión en español que lo resume perfectamente: “No hay peor ciego que quien no quiere ver”.

Sacerdote confesando a un joven.

2. Confesión.

Ceder voluntariamente a la envidia es un pecado. Por lo tanto, llevar este pecado al sacramento de la Confesión se convierte en curación. Eso es porque la gracia sacramental específica de la Confesión es la curación para nuestra alma de la enfermedad moral del pecado.

3. El “Agere Contra” ignaciano

Esta es una expresión de San Ignacio de Loyola que significa: “hacer lo totalmente contrario”. En lugar de herir a la persona que envidias, hazle bien, ya sea con oración o con acción.

4. Reza por quien envidias

Una vez que las malas tendencias, especialmente las de la envidia, se llevan a la oración, Dios puede hacer milagros. Puede mover las montañas más altas de nuestro orgullo, ira y envidia.  Por nosotros mismos solo somos la esencia de la debilidad y la miseria. Sin embargo, Dios es Omnipotente. "¡Todo es posible con Dios!".

Una chica rezando.



5. Felicitaciones y elogios

Cuando la envidia echa raíces en el corazón la tendencia, con respecto al habla, es criticar, denigrar y degradar a la persona. ¡Vence a la envidia elogiándolo o felicitándolo por sus buenas cualidades! ¡Haz esto en la presencia de Dios o en presencia de otros!

6. Da gracias a Dios

Agradece a Dios desde el fondo tu corazón los maravillosos talentos que le ha dado a todas las personas en este mundo, pero especialmente a la persona que más envidia.

Lo que nvidiamos es simplemente un talento que Dios ha dado que ha sido reconocido y cultivado. ¿Por qué envidiar los dones de Dios?

7. Cultivar un espíritu de equipo

En un juego de equipo si un jugador logra el punto definitivo, no es un solo jugador quien gana el partido, sino todo el equipo.

Cuando rezamos el Padre Nuestro reconocemos que Dios es el Padre de toda la humanidad y de todos y cada uno de nosotros en particular. Eso significa que todos somos hermanos y hermanas del mismo Padre Celestial. Por tanto, tu victoria es mi victoria; tu derrota es mi derrota

Recuerde las palabras del Apóstol San Pablo al respecto: “¡Alégrate con los que se alegran; llora con los que lloran!”. Santa Teresa de Lisieux dijo que cuando se hace el mal, el mundo entero desciende. Sin embargo, cuando se hace el bien, el mundo entero se eleva más cerca del cielo. ¿Por qué no regocijarse por las victorias espirituales de los demás? ¡La Tierra se ha elevado más cerca del cielo!

8. Autoconocimiento de nuestros talentos

Una parábola muy reveladora se encuentra en el capítulo 25 del Evangelio de San Mateo. A tres hombres se les dan talentos. Dos de ellos duplican los talentos con trabajo duro. El último, por miedo y pereza, cava un hoyo y entierra el talento bajo tierra.

Al regresar, el Maestro hace una interpretación de los frutos conseguidos. Los dos primeros servidores fieles y trabajadores son elogiados y premiados por su dedicación. Sin embargo, el sirviente perezoso que escondía su talento debajo del suelo fue castigado.

¡Todos tenemos talentos! Arte, música, deportes, estudio, comunicación, pintura, escritura, cocina, oración, espiritualidad, todos estos son talentos dados por Dios. Pueden cultivarse y prosperar y ser útiles para cultivar la “Civilización del Amor” o pueden dejarse en barbecho, oxidarse y deteriorarse. De hecho, incumbe a todos que descubramos nuestros talentos específicos y luego los cultivemos al máximo. Al hacer esto, no nos centraremos en los talentos y el éxito de nuestro "rival" y no permitiremos que la envidia nos posea y conquiste.

9. Lista de Acción de Gracias

En la vida del joven jesuita San Juan Berchmans John se produjo un incidente, pertinente a la hora de conquistar y aplastar la cabeza del diablo de la envidia.



San Juan Berchmans.

San Juan Berchmans (1599-1621) siguió los pasos de otros santos jóvenes jesuitas como San Estanislao de Kostka (1550-1568) o San Luis Gonzaga (1568-1591).

Juan vivía en una comunidad tanto con hermanos como con sacerdotes. Imbuido de un auténtico espíritu de caridad, Berchmans era muy consciente de los talentos y dones que Dios había otorgado a cada uno de los miembros. Por lo tanto, este santo escribió una lista de todos los miembros de la comunidad jesuita. Luego, junto a todos y cada uno de los miembros, escribió una virtud o atributo positivo y luego compuso una letanía de acción de gracias a Dios por esa virtud.

¿Por qué no enumerar a los miembros de su familia y al lado de cada uno escribir un atributo positivo y agradecer a Dios por ese regalo? ¡Una excelente manera de vencer la envidia!

10. Magnificat de María

Acude a María y reza a ella cuando te sientas tentado a caer en la envidia. ¡Di un rápido Ave María cuando tengas la tentación de estar celoso! Sé agradecido y alaba a Dios con el himno de alabanza de María: "Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi salvador…”.

Publicado en ReL el 12 de enero de 2021.

Triste y lejos de Dios, un libro de María Vallejo-Nágera le enganchó «como el fuego» y todo cambió



Triste y lejos de Dios, un libro de María Vallejo-Nágera le enganchó «como el fuego» y todo cambió

Eloy Gesto con traje y corbata, como orador 

Eloy Gesto es muy bueno hablando en público y formando a otros, pero hablar de las cosas de Dios es un reto siempre

Eloy Gesto es conocido por muchos en Santiago de Compostela, donde impulsó una academia de hablar en público, trabajó un tiempo en la política e incluso fue concejal.

Pero su vida sentimental fue un desastre durante años y acumuló heridas emocionales. Lejos de Dios, intuía que no le bastaría con los libros de autoayuda. Un libro de María Vallejo-Nágera, Un mensajero en la noche, la historia de un criminal violento transformado por una experiencia religiosa, le sacudió y le llevó, sin saber muy bien lo que hacía, a la catedral de Compostela.

El peso de la familia

"Me llamaron Eloy por el santo patrono de los orfebres. Soy el cuarto hijo, el único varón, el heredero esperado por mi padre para continuar su oficio. Él fue todo un líder social, orfebre y joyero artesano. Fue un referente en la artesanía y el repujado de plata, le premiaron por una técnica que desarrolló con un compañero. Es muy recordado y en parte me crie con el peso de ser su hijo y lo que eso implicaba", detalla Eloy.

"Él era muy social y recto. De él aprendí generosidad y honestidad. Pero no era practicante. Tenía amigos sacerdotes, pero no íbamos a misa nunca. Él respetaba las tradiciones en su vertiente social. A mi Primera Comunión vinieron cien personas, por unir a la familia. No íbamos a misa, pero me parece que yo siempre creí que había 'algo más'".

Dos rupturas familiares

A los 23 años se casó. La familia de su esposa era católica, pero el hogar que formaron no lo era. Hubo tensiones fuertes. "La verdad es que yo quería una familia estable y luché por la familia, pero no lo logré". A los 32 años tenía dos hijos y estaba divorciado.

"Hice cosas en política, fui concejal, lancé una academia de hablar en público... En algunas empresas que estuve me iba bien, pero sentía un gran vacío. En otras me iba porque hacían cosas incorrectas y yo no quería participar en eso, cosas que me indignaban por lo que mis padres me habían enseñado. Estuve en el sector inmobiliario, en consultoría, en automoción... Pero también es cierto que tenía una familia, dos hijos que mantener".

En 2017 se casó por segunda vez. Y volvieron los problemas. "No teníamos a Dios. Acudimos a una terapeuta, clienta mía, con un marcado perfil New Age, incluso era tarotista. No funcionó. Mi segunda esposa se fue y esta vez mis dos hijos lo vivieron y sufrieron aún con más cercanía. Sentí que había fracasado otra vez".

Eloy Gesto en 2018



Eloy Gesto en 2018, buen orador y formador de oradores, entre su segunda boda y su segunda ruptura.

En verano de 2020 Eloy se sentía hundido. Antes vivía en un sitio bonito, pero con la ruptura estaba en una casa pequeña, con sus hijos, con sensación de "caída en barrena, vacío, desesperanza". Su hermana, de práctica activa en el budismo, le dejó un libro del Dalai Lama. También tenía libros de inteligencia emocional y psicología, temas sobre los que a veces organizaba eventos. Y el país golpeado por el coronavirus, las incertidumbres.

Él sabía que un par de libros no le bastarían. "Yo intuía que mi problema no era solo psicológico, era más profundo. Hoy diría que era espiritual".

El amigo insistente y el libro cristiano

Hay cristianos que regalan libros cristianos a sus amigos. A veces resulta ser el inicio de un rescate, de un viaje hacia Dios. Así le sucedió a Eloy. Su amigo Avelino nunca le había hablado de Dios, aunque Eloy sabía que era cristiano. Pero esa Navidad de 2020 le regaló Un mensajero en la noche, un libro de María Vallejo-Nájera, la historia de un hombre violento transformado completamente por el poder de Dios.



Un mensajero en la noche, de María Vallejo-Nágera

"Qué horror de libro", pensó Eloy sin leerlo, mirando solo la portada.

Su amigo Avelino le llamaba y le animaba.

- ¿Has empezado a leer el libro? -le preguntaba el 23 de diciembre, y el 26, y el 29.

- No, Avelino, no tengo tiempo, tengo muchos libros pendientes.

En la tercera llamada, le confesó:

- Avelino, el libro no me atrae nada.

- Tú empieza, y si no te gusta, lo tiras a la basura -dijo su amigo.

Por su insistencia, y triste por la Navidad en soledad, empezó el libro el 29 de diciembre. El 1 de enero lo había acabado.

"El libro me enganchó como si fuera fuego", explica. "Me resonaba en el alma: 'gracias, gracias'. Sentía un gran agradecimiento y alegría. Quería compartir esa alegría y algo me llamaba a ir a la catedral de Santiago, a ir al apóstol".

Entró en la catedral, en la capilla lateral dedicada a la Virgen del Pilar, restaurada, y rezó como pudo. "Gracias, estoy muy agradecido", era su oración.

El poder de la confesión

Su amigo le recomendó un buen sacerdote para hablar. El sacerdote le regaló un Evangelio de Lucas restaurado y le bendijo una cruz familiar que tenía en casa.

- Si lo consideras bueno para ti, puedes confesarte - le dijo el sacerdote con delicadeza.

- Sí, sí, vamos... -se lanzó él. Fueron repasando un folleto.

"No me sentí juzgado en esa confesión, yo lloraba como un niño pequeño. Él me decía: '¡cuánta fe tienes!' Fue una acogida muy bella y humana. Este sacerdote tenía una mirada tierna y decía las cosas que yo necesitaba. Cuando hablaba con él, salía con mucha paz. Hoy diría que estaba asistido, como si Dios le dijera por el pinganillo qué palabras debía pronunciar. Él era muy delicado y yo no ocultaba nada".

- Eloy, deberías valorar su sería bueno para ti empezar a ir a misa... -le planteó el sacerdote. Y empezó a ir a misa, y le gustó.



Eloy Gesto junto al mar y una cruz

Famila y amigos sorprendidos

Eloy se puso a leer más libros de María Vallejo-Nájera. Primero, "de María a María". Después, "Paseando por el Cielo". Y un Evangelio comentado, "gordo, jamás pensé que leería algo así".

"Mis hijos entonces tenían 13 y 14 años, atravesaban su propia experiencia de duelo por las rupturas. Mis amigos y mi familia no entendían nada, especialmente mi hija, no entendía nada. Escuchaba cosas como: 'Eloy se ha vuelto un fanático'", recuerda.

Al leer el libro de María Vallejo-Nágera, Paseando por el Cielo, quedó fascinado por los testimonios. "¿Dónde habrá una capilla de esas de adoración?", le preguntó a Avelino. Así llegó a la parroquia de San Fernando y su capilla de Adoración Perpetúa. 

É empezó a ir a la adoración perpetua de la parroquia de San Fernando. "Entré solo, y al entrar sentí una intensidad espiritual enorme, una presencia grande. Era como estar en un trozo de Cielo en la misma tierra. Y un tiempo después, estando en esa adoración, sentí un mensaje -unas palabras pero no una voz- que me decía: 'llama a la madre de tus hijos y pediros perdón'. Así que salí, la llamé por teléfono, le dije 'ha pasado esto y esto' y 'te pido perdón'. La invité a venir a la adoración esa misa tarde-noche. Y cuando vino oramos juntos, y en el fondo de la capilla hablamos, nos pedimos perdón mutuamente y nos dimos un abrazo. Y salimos de la iglesia en paz".

En mayo de 2021, cuando llevaba 5 meses de cristiano, se atrevió a hablar por primera vez con una persona que salía de la Adoración, y le acabó preguntando por Medjugorje, que conocía sólo por los libros de María Vallejo-Nájera. Apareció una plaza en un grupo, estaba todo completo

En Medjugorje, la Virgen como madre

En mayo de 2021, cuando llevaba 5 meses de cristiano, se atrevió a hablar por primera vez con una persona que salía de la adoración. Le preguntó por Medjugorje, que conocía sólo por los libros de María Vallejo-Nágera. Se apuntó a un grupo que participaría en el Festival de la Juventud, en el que quedaba sólo una plaza. Salió de Madrid hacia Dubrovnik. "Habitualmente tengo miedo a viajar, y nadie entendía que hacía yo viajando solo con desconocidos, pero es verdad que soy social y hablador, y la gente me acogió siempre bien, sin juzgarme. Sólo sabía que yo quería ir a ver a la Virgen".

"En Medjugorje sentí una gran presencia. En nuestra visita a Tijalina, donde está la imagen de la Virgen de la Paz de Medjugorje, me aparté del grupo, y me rendí a sus pies. me parecía que la Virgen me miraba, me abrazaba. Ante ella podía llorar de forma liberadora.  En misa lloraba y me pasaban clínex. Lo que yo sentía es que la Virgen me acogía como madre. Es como si en ese viaje Dios me pusiera una alfombra roja de bienvenida", recuerda.

De la Virgen como Madre, Eloy recuerda una enseñanza de Madre Teresa que recomendaba rezar así: "María, Madre de Jesús Misericordia, sé madre para mí ahora". "Te das cuenta de que ella es la mayor intercesora, nos protege y cuida tus detalles. ¡Como una madre!"

Madurar en la vida cristiana

Es interesante ver los pasos hacia la vida cristiana de Eloy, que nunca fue hostil a la fe pero que venía de muy lejos de ella. Además de las lecturas, se apoyó en los grupos de oración. "Empecé a ir al grupo Shekináh, de Renovación Carismática en mi parroquia. Mi parroquia está muy viva, ofrece de todo, para mí funciona como una comunidad. Y me apoyo en mi director espiritual, los cristianos hoy no podemos ir solos", dice.

También le parece que la Virgen le envía "personas maravillosas con fe", que le han ayudado a crecer, entre ellos el cineasta y converso Pietro Ditano, el escritor José María Zavala o Alicia Beauvisage, salvadoreña que vive en Francia y difunde la devoción al Sagrado Corazón. Pudo entrevistarlos en distintas ocasiones.

Compara su cambio con un gusano que da pasos hacia la mariposa, o un "reinventarse, redescubrir la vida, ahora en clave cristiana, como una vida nueva".

Se confiesa con frecuencia, cada semana, porque no le cuesta hacerlo, dice, y siente asco ante el pecado. Dice que le cuesta dejar las cosas en manos de Dios, por su personalidad peleona, pero gana paz dándole al Señor el control de su vida.

A las personas que sufren, que se encuentran atascadas en relaciones heridas, les pone el ejemplo de Santa Mónica, la madre de San Agustín, por su paciencia y oración perseverante. La fe alimenta la paciencia.

Ahora se da cuenta de que necesita paciencia al tratarse con los que aún no han tenido esa experiencia del amor y la fe. "Hay que tener pasión, pero también medir los tiempos. Y mostrar nuestra alegría, los cristianos no debemos acomplejarnos ni renunciar a la alegría", insiste.

Eloy contó su testimonio también a Refugio Zavala, hace un año (vídeo de 35 minutos).


Fuente: Religión en Libertad

martes, 22 de agosto de 2023

Santo Evangelio 22 de Agosto 2023

 


Texto del Evangelio (Mt 19,23-30):

 En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Yo os aseguro que un rico difícilmente entrará en el Reino de los Cielos. Os lo repito, es más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de los Cielos». Al oír esto, los discípulos, llenos de asombro, decían: «Entonces, ¿quién se podrá salvar?». Jesús, mirándolos fijamente, dijo: «Para los hombres eso es imposible, mas para Dios todo es posible».

Entonces Pedro, tomando la palabra, le dijo: «Ya lo ves, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué recibiremos, pues?». Jesús les dijo: «Yo os aseguro que vosotros que me habéis seguido, en la regeneración, cuando el Hijo del hombre se siente en su trono de gloria, os sentaréis también vosotros en doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel. Y todo aquel que haya dejado casas, hermanos, hermanas, padre, madre, hijos o hacienda por mi nombre, recibirá el ciento por uno y heredará la vida eterna. Pero muchos primeros serán últimos y muchos últimos, primeros».



«Un rico difícilmente entrará en el Reino de los Cielos... Entonces, ¿quién se podrá salvar?»


Rev. D. Fernando PERALES i Madueño

(Terrassa, Barcelona, España)

Hoy contemplamos la reacción que suscitó entre los oyentes el diálogo del joven rico con Jesús: «¿Quién se podrá salvar?» (Mt 19,25). Las palabras del Señor dirigidas al joven rico son manifiestamente duras, pretenden sorprender, despertar nuestras somnolencias. No se trata de palabras aisladas, accidentales en el Evangelio: veinte veces repite este tipo de mensaje. Lo debemos recordar: Jesús advierte contra los obstáculos que suponen las riquezas, para entrar en la vida...

Y, sin embargo, Jesús amó y llamó a hombres ricos, sin exigirles que abandonaran sus responsabilidades. La riqueza en sí misma no es mala, sino su origen si fue injustamente adquirida, o su destino, si se utiliza egoístamente sin tener en cuenta a los más desfavorecidos, si cierra el corazón a los verdaderos valores espirituales (donde no hay necesidad de Dios).

«¿Quién se podrá salvar?». Jesús responde: «Para los hombres eso es imposible, mas para Dios todo es posible» (Mt 19,26). —Señor, Tú conoces bien las habilidades de los hombres para atenuar tu Palabra. Tengo que decírtelo, ¡Señor, ayúdame! Convierte mi corazón.

Después de marchar el joven rico, entristecido por su apego a sus riquezas, Pedro tomó la palabra y dijo: —Concede, Señor, a tu Iglesia, a tus Apóstoles ser capaces de dejarlo todo por Ti.

«En la regeneración, cuando el Hijo del hombre se siente en su trono de gloria...» (Mt 19,28). Tu pensamiento se dirige a ese “día”, hacia ese futuro. Tú eres un hombre con tendencia hacia el fin del mundo, hacia la plenitud del hombre. En ese tiempo, Señor, todo será nuevo, renovado, bello.

Jesucristo nos dice: —Vosotros, que lo habéis dejado todo por el Reino, os sentaréis con el Hijo del Hombre... Recibiréis el ciento por uno de lo que habéis dejado... Y heredaréis la vida eterna... (cf. Mt 19,28-29).

El futuro que Tú prometes a los tuyos, a los que te han seguido renunciando a todos los obstáculos... es un futuro feliz, es la abundancia de la vida, es la plenitud divina.

—Gracias, Señor. ¡Condúceme hasta ese día!

Solos, sin medios: el tenaz matrimonio milagrado que mantiene la fe en la España vacía «y sin curas»

 


Solos, sin medios: el tenaz matrimonio milagrado que mantiene la fe en la España vacía «y sin curas»

Cesáreo y Dulce, el matrimonio que ha consagrado su vida a custodiar la capilla de Riofabar, aldea asturiana que les vio nacer que cuenta con una de las réplicas de "la Santina" (Fotos: José María Carrera).

A menos de una hora en coche del santuario de Covadonga, más perdida entre las escarpadas montañas asturianas que la misma Santina, se encuentra una aldea cuyos habitantes permanentes no llegan a la decena. Riofabar, una aldea perteneciente al municipio de Piloña, funciona como lugar de tránsito para muchos senderistas a los que solo el cercano río Infierno les ofrece algo de reposo.

Por eso sorprende que algunos minutos después de dejar atrás Infiesto, el pueblo más cercano, lo primero que ve cada conductor o caminante sea una capilla en perfecto estado presidida por San Tirso, el arcángel Rafael… y la misma Santina.

La de Riofabar es una de las pocas réplicas que existen de esta advocación, la mayoría concentradas en torno a Asturias. Sus habitantes afirman que está bendecida y que las oraciones y novenas que le dedican "valen lo mismo" que si se rezasen ante el icónico santuario de Covadonga.

El lago Enol, Cillaperlata, la Cueva... Las réplicas de la Santina 

También destaca la del Enol, una Virgen de Covadonga que está permanentemente sumergida en el lago asturiano desde hace 50 años por iniciativa de los buzos del club Caña Pescamar de Gijón. Cada día 8 de septiembre, los buzos de la Federación de Actividades Subacuáticas del Principado de Asturias se sumergen en búsqueda de la imagen para llevarla a la superficie, donde preside la misa de campaña anual antes de regresar bajo el agua.

Otra réplica de la Santina es la que se encuentra en la población burgalesa de Cillaperlata, que parece ser a su vez una copia de la Santina original que se quemó en 1777. También está la suplente, la de la capilla de Covadonga de la catedral de Oviedo y otra copia datada de 1952 situada en la colegiata de San Fernando. Sin duda, una de las menos conocidas es la que preside la capilla de Riofabar.

Los habitantes de esta aldea asturiana aseguran que la capilla tiene al menos dos siglos,  aunque entonces tenía un aspecto muy distinto al actual.



Entrada a Riofabar. 

La capilla, a la derecha, y su réplica de Covadonga reciben a todos los senderistas que pasan por Riofabar. 

Hace algunas décadas, con un contexto vocacional en alza y cuando el concepto de "España vaciada" o "invierno demográfico" carecían de significado, cientos de personas se reunían en torno a la capilla de esta aldea para celebrar las fiestas a su patrón, San Tirso.

Los lugareños y vecinos de otras comarcas se unía en oración, celebraba las verbenas, cenas y "fiestas del prau" y rendían culto a la Santina y San Tirso tras la misa, cuando todavía se celebraba.

Un matrimonio guardían de la capilla, legado familiar y religioso 

Pero la descristianización, la crisis demográfica y la ausencia de sacerdotes hacen que recuperar esa tradición sea, hoy por hoy, lejano. "Es que no hay sacerdotes", lamentan Dulce y Cesáreo, matrimonio nacido y criado en Riofabar.

A falta de ministros o sacristanes, este matrimonio tomó hace muchos años la decisión de coger el legado que ya habían emprendido sus padres y abuelos, cuidar la capilla y preservarla de las inclemencias, animales, malos tratos e incluso del paso del tiempo.

"No sabemos exactamente de cuándo es la capilla, pero mi abuela paterna ya la limpiaba. No la conocía y ya tengo los 70", comenta Dulce. Lo que sí asegura el matrimonio sobre la capilla es que los dos siglos "no se los quita nadie".

Cesáreo y Dulce. 



Cesáreo y Dulce, a la entrada de la capilla. Desde que tienen recuerdos, incluso antes, su familia ya mantenía en pie esta capilla asturiana y hoy ellos continúan la labor. 

A lo largo de las últimas décadas ha sido restaurada en varias ocasiones. Una de las reconstrucciones tuvo lugar en torno a 1965 y la última fue en 2011, cuando se sustituyó todo el techo, se limpió a fondo el interior y se aplicó una nueva capa de pintura. También se añadió un porche.

"Debe ser porque lo llevo en la sangre, digo yo. Empecé a cuidarla con los hermanos [de Cesáreo], limpiaban al principio los mayores, la adornaban y después cuando se casaron, los pequeños lo heredamos", relata Dulce.

"Si no fuera por nosotros, esto se habría caído"

Desde entonces, la guardesa afirma sin dudar que si la capilla sigue en pie, se debe a la labor de este y otro matrimonio de Riofabar, donde nacieron y llevan yendo y viniendo "toda la vida".

Su labor de "guardeses" de la capilla es total. "Cada vez que venimos la limpiamos, la barremos… somos los únicos que miramos por la capilla junto con Belén y César. Si no fuera por nosotros, esto se hubiera caído. Incluso hemos arreglado el tejado", cuenta Cesáreo.

Para el mantenimiento, los dos matrimonios se sirven del dinero que se depositan en las velas, accesibles tras los firmes barrotes de la cerradura, aunque no siempre es suficiente.

"Vamos arreglándonos con eso, compramos pintura, pegamentos, pintura especial para la humedad… esa nos costó más de 200 euros, que lo pagamos entre las dos familias. También para retejar usamos dinero de las velas, fueron unos 119 euros", recuerda Dulce con precisión. Su siguiente objetivo es poner "el onduline" para el tejado, aunque dudan que lo recaudado con las velas sea suficiente.


El interior


de la capilla de Riofabar. 

La Santina, junto con San Rafael y San Tirso, presidiendo la capilla. 

Su dedicación a la capilla no admite excepción: también limpian el musgo y las tejas pese a las dificultades de movilidad y acceso, enceran todo "para que brille" y quitan las telarañas. También lamentan que no son pocos los que atan al ganado en los portones del templo y son ellos los que tienen que limpiar "la faena".

"Aquí las mujeres somos todoterreno. Hacemos de todo", asegura ella.

Una sanación atribuida a María que mereció una promesa de por vida

La del matrimonio es una fe tan sincera y sencilla como comprometida. Preguntados por si tienen constancia de alguna gracia concedida por la Santina de Riofabar o por San Tirso, su patrón, el mismo Cesáreo trasluce una implicación personal y se muestra visiblemente emocionado al decir "tengo fe en la Virgen", sin poder finalizar la frase.

"Estuvo muy enfermo. Tenía 37 años y se curó. Ahora vamos todos los años al santuario de Covadonga en promesa a la Virgen. Tenemos fe", aclara su mujer.  

Cas Albina en Riofabar.



La aldea cuenta con una acogedora casa rural en la que se crio Dulce, prácticamente anexa a la capilla y vecina al hogar del matrimonio. 

El matrimonio todavía recuerda cuando podían acudir a misa dos sábados al mes en su querida capilla. Pero eso era antes, hasta que empezó "el problema de los curas". Recuerdan a algunos muy dedicados, que llevaban hasta veinte pueblos cada uno. Pero "el golpe final" a la liturgia en esta aldea llegó poco después del Covid: "Acabó con nosotros. En poco más de un mes murieron tres… así que ya no hay misa", lamenta.

Se despiden alegres de Religión en Libertad, relatando con emoción su boda celebrada un 24 de diciembre de 1972 en la Virgen de la Cueva, a pocos kilómetros de la aldea. Hasta  que sus fuerzas se lo permitan, Dulce y Cesáreo aseguran que continuarán dedicándose por entero a su capilla y a la virgen que alberga, "la Santina de Riofabar". Por ahora, que siga en pie depende solo de ellos.



La capilla de Riofabar. 

La capilla, desde una calle lateral de Riofabar. 

Artículo publicado originalmente en Cari Filii News