lunes, 23 de agosto de 2021

Santo Evangelio 23 de Agosto 2021

 


Texto del Evangelio (Mt 23,13-22):

 En aquel tiempo, Jesús dijo: «¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que cerráis a los hombres el Reino de los Cielos! Vosotros ciertamente no entráis; y a los que están entrando no les dejáis entrar. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que recorréis mar y tierra para hacer un prosélito, y, cuando llega a serlo, le hacéis hijo de condenación el doble que vosotros! ¡Ay de vosotros, guías ciegos, que decís: ‘Si uno jura por el Santuario, eso no es nada; mas si jura por el oro del Santuario, queda obligado!’ ¡Insensatos y ciegos! ¿Qué es más importante, el oro, o el Santuario que hace sagrado el oro? Y también: ‘Si uno jura por el altar, eso no es nada; mas si jura por la ofrenda que está sobre él, queda obligado’. ¡Ciegos! ¿Qué es más importante, la ofrenda, o el altar que hace sagrada la ofrenda? Quien jura, pues, por el altar, jura por él y por todo lo que está sobre él. Quien jura por el Santuario, jura por él y por Aquel que lo habita. Y quien jura por el cielo, jura por el trono de Dios y por Aquel que está sentado en él».



«¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que cerráis a los hombres el Reino de los Cielos!»


P. Raimondo M. SORGIA Mannai OP

(San Domenico di Fiesole, Florencia, Italia)

Hoy, el Señor nos quiere iluminar sobre un concepto que en sí mismo es elemental, pero que pocos llegan a profundizar: guiar hacia un desastre no es guiar a la vida, sino a la muerte. Quien enseña a morir o a matar a los demás no es un maestro de vida, sino un “asesino”.

El Señor hoy está —diríamos— de malhumor, está justamente enfadado con los guías que extravían al prójimo y le quitan el gusto del vivir y, finalmente, la vida: «¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que recorréis mar y tierra para hacer un prosélito, y, cuando llega a serlo, le hacéis hijo de condenación el doble que vosotros!» (Mt 23,15).

Hay gente que intenta de verdad entrar en el Reino de los cielos, y quitarle esta ilusión es una culpa verdaderamente grave. Se han apoderado de las llaves de entrada, pero para ellos representan un “juguete”, algo llamativo para tener colgado en el cinturón y nada más. Los fariseos persiguen a los individuos, y les “dan caza” para llevarlos a su propia convicción religiosa; no a la de Dios, sino a la propia; con el fin de convertirlos no en hijos de Dios, sino del infierno. Su orgullo no eleva al cielo, no conduce a la vida, sino a la perdición. ¡Que error tan grave!

«Guías —les dice Jesús— ciegos, que coláis el mosquito y os tragáis el camello» (Mt 23,24). Todo está trocado, revuelto; el Señor repetidamente ha intentado destapar las orejas y desvelar los ojos a los fariseos, pero dice el profeta Zacarías: «Ellos no pusieron atención, volvieron obstinadamente las espaldas y se taparon las orejas para no oír» (Za 7,11). Entonces, en el momento del juicio, el juez emitirá una sentencia severa: «¡Jamás os conocí; apartaos de mí, agentes de iniquidad!» (Mt 7,23). No es suficiente saber más: hace falta saber la verdad y enseñarla con humilde fidelidad. Acordémonos del dicho de un auténtico maestro de sabiduría, santo Tomás de Aquino: «¡Mientras ensalzan su propia bravura, los soberbios envilecen la excelencia de la verdad!».


Fabrice Hadjadj: «Creo que ha llegado el momento de ver a San José como padre por derecho propio»


 Fabrice Hadjadj: «Creo que ha llegado el momento de ver a San José como padre por derecho propio»

Fabrice Hadjadj, durante su participación el 2 de agosto en el Festival Next Setp 2021 de Chemin Neuf.

Fabrice Hadjadj ha contribuido de manera original al Año especial dedicado a San José proclamado por el Papa Francisco, y lo ha hecho con un libro cuyo título recuerda a los manuales de autoayuda: Ser padre con San José. Una pequeña guía para el aventurero de los tiempos posmodernos, cuya estructura interna nos recuerda que el autor es el director de un instituto de estudios antropológicos en Friburgo.

El texto está organizado en doce lecciones, cada una con un título que indica las tareas encomendadas a San José (desde "Ante todo, ser hijo" hasta "Aprender a morir"). Las reflexiones se basan en el Antiguo y el Nuevo Testamento, Freud y Chesterton, Péguy y Cormac McCarthy, pero también en la experiencia personal de Hadjadj como padre de nueve hijos (cinco niñas y cuatro niños), de tal manera que la profundidad teológica-filosófica-psicoanalítica y el sentido común nunca están separados.

En el centro está San José, un hombre de deseo y no de deleite, es decir, un hombre de castidad viril. Hadjadj escandaliza a los pudibundos al afirmar que ciertamente existió un deseo apasionado entre José y María, que mediante la renuncia al deleite se mantuvo intacto como deseo, y les llevó a cumplir una tarea que era claramente superior a sus fuerzas: ser padre y madre del Hijo de Dios.

El papel del padre, como explica Freud, es separar al hijo de su madre, pero también es separarlo de su autoridad humana y, por último, de sí mismo (para que no se hunda en el narcisismo o la pulsión). Esto es lo que hace José: "Al dar su nombre al hijo, al hacer entrar su carne en la palabra, el padre ha impedido su fusión con la madre. Al presentarlo en el templo, al consagrar al primogénito al Señor, se despoja de sí mismo, reconoce que su paternidad es solo un vacío que arranca al hijo de la matriz para ofrecerlo a la misericordia de Dios. Separa al hijo de su madre para que el Eterno lo separe de él".


Portada de Ser padre con San José.

Con esta obra, Fabrice Hadjadj hace una contribución sustanciosa y original al Año Jubilar de San José.

Y, por supuesto, debe educar en la ley, que también está hecha de prohibiciones: "Sin interdicción, si todo estuviera disponible, estaríamos encerrados en la esfera de las pulsiones. Frente a nosotros no habría personas, solo objetos para nuestro deleite. Acabaríamos frustrados, aburridos, neuróticos. El padre frena la pulsión para dar acceso al deseo [...], permitiendo que el consumidor se convierta en contemplativo".

Rodolfo Casadei ha hablado con Hadjadj de esto y mucho más en una entrevista en Tempi que ha traducido el portal mariano Cari Filii:

-Fabrice Hadjadj, la tradición cristiana siempre ha subrayado que José no era el verdadero padre de Jesús: lo ha llamado padre putativo, adoptivo, legal. En cambio, usted escribe que "nadie es más radicalmente padre que San José": ¿por qué?

-Para mí sería un motivo de gran tristeza haber escrito algo contrario a la tradición cristiana. Tengo en alta estima esta tradición, pero la distingo de los relatos apócrifos y de las obras demasiado piadosas, donde hay más buenos sentimientos que buena teología, y más puritanismo que pureza.

»La tradición afirma dos cosas que no cuestiono en absoluto: 1) que Jesús en persona es Hijo del Padre, verdadero Dios que tiene origen en el verdadero Dios; 2) que María es madre y, sin embargo, siempre virgen. En otras palabras, la concepción de Jesús, en su humanidad, es milagrosa: viene del Espíritu.

»Ahora bien, nada nos impide considerarlo como la excepción que confirma la regla. También debemos afirmar, siguiendo la estela de San Agustín y Santo Tomás de Aquino, que la gracia no destruye la naturaleza. Sin esto caeríamos en el gnosticismo: el Dios redentor estaría en contradicción con el Dios creador, y la Sagrada Familia se convertiría en el argumento más fuerte para desmantelar la familia natural, porque sería la verdadera pionera de la reproducción asistida sin padre.

»Si leemos el Evangelio, en el momento del hallazgo en el templo María le dice a Jesús en medio de los doctores: "Tu padre y yo te buscábamos angustiados" (Lc 2,48). Señala a José como "padre", sin ninguna limitación. Si damos la razón a San Agustín, en su sermón 51 encontramos esta notable observación: "Si María unió la maternidad y la virginidad, ¿por qué José, permaneciendo virgen, no habría podido ser padre?". Hoy nos preguntaríamos: ¿de dónde salió el cromosoma "Y" de Jesús? El Espíritu Santo no tiene ADN. ¿Por qué su sombra no habría podido seguir milagrosamente el genoma de José? Pero a este reduccionismo genético se le escaparía lo esencial.

»En conclusión, si lo analizamos un poco se llega a esta triple observación: jurídica, antropológica y teológica.

»En primer lugar, José no es un padre adoptivo, porque no adopta al hijo de otro hombre. Por consiguiente, no hay otro padre humano más que José; tampoco hay un proyecto parental de José y María con vistas a la adopción.

»En segundo lugar, el padre no se convierte en padre del mismo modo que la madre se convierte en madre, es decir, mediante una metamorfosis física: el acto de paternidad consiste sobre todo en un acto de reconocimiento y legitimación. Tradicionalmente, el padre es aquel que es señalado por la madre y que confiere al hijo la línea de descendencia (Mateo y Lucas resaltan estos dos aspectos).

»En tercer lugar, desde el punto de vista teológico, hay que afirmar que José se convirtió en padre, no por las fuerzas de la naturaleza, sino por el propio Autor de la naturaleza, que es mucho más radical que cualquier padre biológico. Creo que ha llegado el momento de ver a José como padre por derecho propio, e incluso como el padre humano por excelencia.

-Tradicionalmente se representa a San José como un anciano, quizá para hacer más aceptable la idea de que tomó como esposa a una mujer que no estaba embarazada de él y que su unión permaneció casta tras el nacimiento de Jesús: usted, en cambio, sugiere que estaban enamorados como todas las parejas de novios. ¿Por qué deberíamos dar la justa consideración al enamoramiento de José por María, y viceversa?

-Porque la salvación del mundo no es la salvación de las apariencias. El anciano bueno que adopta a la joven madre para no contravenir las convenciones burguesas encaja bien con el moralismo, pero no con el misterio de la salvación. En este misterio, es la propia humanidad la que se salva, es decir, el hombre y la mujer que se desean, que se enamoran, que se buscan apasionadamente, como en el Cantar de los Cantares o en Los novios [de Alessandro Manzoni]...

»Dios quiso que su Hijo se encarnara en el seno de una virgen prometida, no soltera. Quería que Jesús fuera el fruto del amor de un hombre y una mujer, de un amor verdadero y carnal, no de un contrato destinado a preservar el orden farisaico. Eso es todo, tal como había visto, y bien visto, Charles Péguy, en su esfuerzo por pensar en una unión excepcional, inimitable, a la vez carnal y virginal.



Sagrada Familia de Murillo.

«La Sagrada Familia del pajarito» de Bartolomé Esteban Murillo (1650), donde San José es un padre que protege y enseña.

»Además del Cantar de los Cantares, hay que citar el final del Apocalipsis: "El Espíritu y la esposa dicen: '¡Ven!'" (Ap 22,17), y le dicen esto al hombre del deseo. Esto es lo que intento decir: José como hombre de deseo y no de deleite. El deleite, en sí, no es algo malo, pero a partir del pecado original se ha desviado. José como hombre del deseo viene a corregir en nosotros ese apetito del deleite que tiende a convertir a las mujeres en delicias gastronómicas. Pero incluso antes, en sentido positivo, viene a manifestar una sensibilidad viril, viva y poética, para así despertar la nuestra. El novio del Cantar expresa esta sensibilidad viril, que es sensibilidad al misterio de lo femenino, en estos términos: "Me has robado el corazón con una sola mirada tuya, con una vuelta de tus collares" (4,9).

-¿Por qué es importante que sea José quien dé el nombre al niño al que María da la carne, y que el nombre que dé José sea el que le indicó el ángel?

-En lo que atañe al Verbo eterno, el acontecimiento es que se hizo carne, y por eso miramos en primer lugar a María, en quien se cumple este acontecimiento. Que el Verbo se hiciera humano, que recibiera un nombre -el nombre de un padre humano- es también, sin duda, un acontecimiento, pero cuya novedad es más antigua: toda la Revelación, la Ley y los Profetas representan ya el paso del Verbo divino en la palabra humana.

»Ciertamente, al dar al Hijo el nombre revelado por el ángel, José aparece como figura del Padre celestial: dice el nombre de Jesús como el Padre proclama eternamente su Palabra. Pero a esta razón teológica se añade una razón antropológica: que el hijo reciba su nombre de su padre y no de su madre es una forma de pasar del ámbito de la inmediatez sensible al de la mediación a través de la palabra dada. Como dice el adagio latino: Mater certissima, pater semper incertus... La identidad de la madre concierne a la evidencia física. La identificación del padre pasa por la fe en la palabra de esta madre evidente. La madre dice: "Es él, creedme..."

»Así que para ver al padre hay que creerlo. Su realidad siempre es una realidad de la palabra. Hacer una prueba genética no cambia nada: la prueba no elimina el acto de fe, simplemente ya no se cree en la palabra de una mujer, sino en los certificados de una empresa de biotecnología. Pero sobre todo, como ya he dicho, puesto que la paternidad no cambia el cuerpo del hombre, puesto que el padre no se convierte en la primera morada y el primer alimento del hijo, la cuestión para él siempre es, fundamentalmente, la del reconocimiento moral. Él debe responder: "Este es mi Hijo amado, en quien me complazco" (Mt 3,17).

-Tradicionalmente, la decisión de la Sagrada Familia de vivir frugalmente en Nazaret se ha considerado como el prototipo de la opción preferencial por los pobres de la Iglesia posconciliar. Usted, en cambio, considera que es algo más cercano al distributismo de Chesterton y Belloc.

-La opción preferencial por los pobres no debe convertirse en una opción preferencial por los ricos que dan limosna. Ayudar a un pobre significa permitirle que sea autónomo y, por ende, disponer de los medios de producción necesarios para su dignidad de hombre libre. En otras palabras, permitirle el acceso a la propiedad familiar. Este es el significado bíblico del Jubileo: el júbilo no es una emoción que aturde, sino la alegría por la justicia económica.

»El Cantar de los Cantares también concluye reconsiderando las condiciones materiales del amor, es decir, de la subsistencia familiar: "Mi propia viña es para mí, los mil siclos para ti, Salomón" (8,12). Cada familia tiene su viñedo y su casa, y no solo el dinero que le permitiría consumir sometiéndose a un poder centralizado...

»Según Mateo, José se establece en Nazaret para huir de Jerusalén y Judea, donde el rey Arquelao, hijo de Herodes, sigue amenazando al niño. Es necesario leer este pasaje a la luz de la historia de Israel, especialmente como la relatan los libros de Samuel y de los Reyes. No olvidemos que José es descendiente de David y, por consiguiente, heredero de esa historia monárquica en la que la centralización del poder, a imitación de las naciones, acaba destruyendo poco a poco el reparto equitativo de la propiedad entre todas las familias...

»La utopía bíblica no es una utopía de ideólogos, sino de padres de familia. Se trata de vivir con los seres queridos en la propia tierra, en la propia tribu, en relación con las otras tribus y con el emigrante ("pues emigrantes fuisteis vosotros en la tierra de Egipto", Éx 22,20), teniendo como único rey al Sol de la Justicia...

-En la parte final del libro usted describe la condición vertiginosa del padre ante el recién nacido: feliz por el bien que representa la vida de su hijo, triste al pensar que el mundo manchará su pureza y que el hijo también está destinado a morir. Es una condición de vértigo que también experimentó José ante Jesús, y Dios mismo en la persona del Padre que entregó a su Hijo por nosotros. ¿Cómo puede el hombre común mantenerse dentro de este vértigo sin perder la esperanza?

-Siguiendo lo que la epístola a los Romanos dice sobre Abraham: Contra spem in spem. "Apoyado en la esperanza, creyó contra toda esperanza que llegaría a ser padre de muchos pueblos" (Rm 4,18). Creo que estas palabras, que se refieren al sacrificio de Abraham, se aplican a toda paternidad humana: espera donde no hay esperanza, abre un camino en medio del mar, relanza el futuro. Porque el futuro es una dimensión de la sexualidad antes de ser una dimensión del tiempo: es la posteridad, son los hijos e hijas que vivirán después de nosotros, fuera de nuestra visión y nuestra protección...

»Tengo nueve hijos, y por eso soy nueve veces más vulnerable. Tengo, por así decirlo, nueve veces más alegría y nueve veces más angustia. Pero nuestro destino, aquí abajo, es que la alegría y la angustia crezcan juntas, inseparablemente. Cuando delante del cambiador contemplo a la última que ha llegado, la pequeña Abigail (nombre que en hebreo significa "alegría del padre"), me siento sorprendido por esta vida tan llena de confianza, tan radiante; pero al mismo tiempo me digo: "¿Qué será de esta niña?" Preveo las pruebas por las que pasará, las tentaciones: la desesperación, la presunción, el suicidio...

»La llegada del asombro coincide con su exposición al horror. Pero así es la aventura de la vida más viva: esperar contra toda esperanza, dar gracias por la vida recibida a través de la vida dada. Para evocar la disposición interior del padre, su tono afectivo más fundamental, suelo citar una carta en la que Tolkien explica a su hijo la emoción que provoca lo que él llama una "catástrofe feliz": "Viene de esos lugares en los que la Alegría y el Dolor son una sola cosa, reconciliados". Así es la fuente fecunda y refrescante. Brota más profundamente que nuestras alegrías y penas psicológicas: de esta nada de la que el Eterno crea y recrea todas las cosas...

Traducción de Elena Faccia Serrano.

Fuente: Religión en Libertad

domingo, 22 de agosto de 2021

Santo Evangelio 22 de Agosto 2021

 


Texto del Evangelio (Jn 6,60-69): 

En aquel tiempo, muchos de los que hasta entonces habían seguido a Jesús dijeron: «Es duro este lenguaje. ¿Quién puede escucharlo?». Pero sabiendo Jesús en su interior que sus discípulos murmuraban por esto, les dijo: «¿Esto os escandaliza? ¿Y cuando veáis al Hijo del hombre subir adonde estaba antes? El espíritu es el que da vida; la carne no sirve para nada. Las palabras que os he dicho son espíritu y son vida. Pero hay entre vosotros algunos que no creen». Porque Jesús sabía desde el principio quiénes eran los que no creían y quién era el que lo iba a entregar. Y decía: «Por esto os he dicho que nadie puede venir a mí si no se lo concede el Padre».

Desde entonces muchos de sus discípulos se volvieron atrás y ya no andaban con Él. Jesús dijo entonces a los Doce: «¿También vosotros queréis marcharos?». Le respondió Simón Pedro: «Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna, y nosotros creemos y sabemos que Tú eres el Santo de Dios».



«Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna»


Rev. D. Miquel VENQUE i To

(Solsona, Lleida, España)

Hoy, el Evangelio nos sitúa en Cafarnaúm, donde Jesús es seguido por muchos por haber visto sus milagros, en especial por la multiplicación espectacular de los panes. Socialmente, Jesús allí tiene el riesgo de morir de éxito, como se dice frecuentemente; incluso lo quieren nombrar rey. Es un momento clave dentro de la catequesis de Jesús. Es el momento en el que comienza a exponer con toda claridad la dimensión sobrenatural de su mensaje. Y, como que Jesús es tan buen catequista, sacerdote perfecto, el mejor obispo y papa, les deja marchar, siente pena, pero Él es fiel a su mensaje, el éxito popular no lo ciega.

Decía un gran sacerdote que, a lo largo de la historia de la Iglesia, han caído personas que parecían columnas imprescindibles: «Se volvieron atrás y ya no andaban con Él» (Jn 6,66). Tú y yo podemos caer, “pasar”, marchar, criticar, “ir a la nuestra”. Con humildad y confianza digámosle al buen Jesús que queremos serle fieles hoy, mañana y todos los días; que nos haga ver el poco sentido evangélico que tiene discutir las enseñanzas de Dios o de la Iglesia por el hecho de que “no los entiendo”: «Señor, ¿a quién iremos?» (Jn 6,68). Pidamos más sentido sobrenatural. Sólo en Jesús y dentro de su Iglesia encontramos la Palabra de vida eterna: «Tú tienes palabras de vida eterna» (Jn 6,68).

Como Pedro, nosotros sabemos que Jesús nos habla con lenguaje sobrenatural, lenguaje que hay que sintonizar correctamente para entrar en su pleno sentido; en caso contrario sólo oímos ruidos incoherentes y desagradables; hay que afinar la sintonía. Como Pedro, también en nuestra vida de cristianos tenemos momentos en los que hay que renovar y manifestar que estamos en Jesús y que queremos seguir con Él. Pedro amaba a Jesucristo, por eso se quedó; los otros lo querían por el pan, por los “caramelos”, por razones políticas y lo dejan. El secreto de la fidelidad es amar, confiar. Pidamos a la Virgo fidelis que nos ayude hoy y ahora a ser fieles a la Iglesia que tenemos.

«Una bonita historia junto a María» en el Rosario por España: jóvenes, perseverancia y oración


 «Una bonita historia junto a María» en el Rosario por España: jóvenes, perseverancia y oración

Ángel Luis Romero, coordinador de Rosario por España en Madrid. 

Hace siete años, Ángel Luis no quería asumir la responsabilidad de coordinar el apostolado de Rosario por España en Madrid, pero se sintió animado por la Virgen a hacerlo.

Poco antes de las ocho de la tarde los termómetros marcan 40 º en la plaza de Colón de Madrid y, como todos los días 12 de cada mes, este jueves comienzan a llegar los primeros asistentes al Rosario por España.

Familias y principalmente jóvenes se reúnen junto a la icónica bandera para rezar frente a una imagen portátil de la Virgen los cinco misterios del rosario por cinco intenciones concretas, recogidas en su página web: “Por la conversión de España; por el fin del aborto y las leyes contra la familia -desde hace poco añaden la eutanasia-; la unidad y la paz del país; por que todos tengan su sustento y por el clero español”.



Asistente a Rosario por España. 

Entre las intenciones del Rosario por España, se encuentra pedir por el fin del aborto, el sustento económico o la unidad y la paz del país. 

Y no solo en Madrid. De Vigo a Cartagena pasando por Málaga, Cáceres, Murcia o Toledo, este mes se ha rezado de forma simultánea en las 22 localidades de toda España.

El rosario, clave para revertir una crisis global

“España está pasando por una situación muy grave a todos los niveles, desde lo moral y espiritual hasta lo político y económico” afirma el coordinador de Madrid, Ángel Luis Romero. “Como católicos, sabemos que lo que un día nos dijo San Antonio María Claret es cierto: `en el rosario está cifrada la salvación de España´”.

Confiado en la oración, el madrileño valora que de todas las formas posibles de enfrentar esta crisis, la oración es la más acorde y necesaria a las circunstancias. “Es tan importante que puede mover los corazones de la sociedad e influir en la política, en la economía… Dios ha dado libertad para actuar, pero como católicos sabemos que la oración es muy importante y `mueve las almas´” afirma citando a San Josemaría.



Jóvenes rezando el rosario por España. 

Algunos de los asistentes al Rosario por España conocieron la iniciativa mientras paseaban por Madrid.

Todos los meses acuden decenas de personas a cada una de las localidades donde se reza, algunos de ellos llevan haciéndolo durante años sin faltar en ninguna ocasión.

El coordinador comenta que incluso los que no pueden asistir a una cita, lo rezan en el lugar en el que se encuentran. “De alguna forma sabemos que la oración no es el lugar sino el propio hecho de rezar”. Pero la continuidad, comenta, es lo general. “Los asistentes perseveran porque es gente que cree en el poder del rosario y aman a su país. Todo eso se junta y la oración es la forma en que se convencen para perseverar”.

Javier es uno de ellos. A sus 28 años, lleva cerca de 3 años acudiendo puntualmente a la cita porque “España está más necesitada que nunca de oraciones, ya sea por lo social, lo político o lo religioso”, coincide con el organizador. “Al final una dimensión no se puede separar de la otra y por eso hay que rezar. A día de hoy hay pocas iniciativas de este estilo que recen por España, qué mejor que hacerlo de forma pública, en mi caso, en Madrid, o en el de cientos personas que lo rezan fuera de Madrid”.



Muchos de los asistentes acuden puntualmente cada día 12 sin faltar desde hace años.

El amor a la Virgen, motor de la iniciativa

La coordinación del rosario por España se remonta para Ángel Luis siete años atrás y la recuerda como una bonita historia junto a María.

“Dios y la Virgen me han llevado a ello. Me contaron que existía este rosario en Colón, cerca de mi trabajo, pero nunca tenía tiempo. Pasaban los años y nunca llegué a ir, hasta que supe que el coordinador que estaba tenía que dejarlo y buscaban a alguien que lo llevase. Me lo propuso un sacerdote y después de mucho dudar, empecé y hasta ahora. Yo no quería, pero de repente empecé. Dios y la Virgen me han llevado a ello”.

Mar, de 17 años, es una de las asistentes de menor edad. Comenzó el año pasado y acude a rezar siempre que las clases se lo permiten. “Vengo porque creo que España lo necesita más que nunca. Por muchos motivos, por unos gobernantes que no hacen un buen uso del poder que tienen, por todos los que tienen problemas o por todos los niños que son abortados cada año en España”.

"No hay edad para rezar", pero abundan los jóvenes y casados

Pese a que “viene todo tipo de gente”, Ángel Luis comenta con ilusión cómo cada vez se reduce más la media de edad. “Me alegra mucho. Se supone que lo normal es que vaya la gente más mayor que suele ser más piadosa. Y vienen, pero me anima que venga tanta gente joven, desde familias y solteros a estudiantes y casados con sus hijos, algunos de ellos bebés. Es muy bonito, porque al final, no hay edad para rezar”.


Bebé con un rosario.

Ángel Luis, coordinador de Rosario por España en Madrid, afirma que cada vez acuden más jóvenes a este apostolado, asentado en toda España desde hace años.

Uno de los problemas de la oración en público es que no permite la comodidad o seguridad de un hogar. Preguntado por situaciones adversas, Ángel Luis solo encuentra una. “A veces el tiempo. Pero es curioso que muchas veces en tiempos de lluvia, antes de salir, rezo a la Virgen y en casi todos los rosarios que recuerdo, no llueve al llegar”.

"Gente que se acerca, reza y se va"

“Problemas nunca hemos tenido. Hay gente que pasa y mira, alguno se ríe, pero la mayoría de situaciones han sido bonitas: gente que se acerca, se pone a rezar sin decir nada y se va. Otros que nos preguntan y se quedan para las siguientes veces… No podemos hablar de una mala situación, todo lo contrario”.

Si recuerda, en alguna ocasión, las risas y burlas de los peatones. “Después de haber leído a mártires y santos, que nos miren y enjuicien casi que nos da hasta fuerzas. A mí me reafirma en que lo que estoy haciendo está bien, y pienso que estoy haciendo una cosa por Dios que el mundo no quiere. No me amilana ni me hace pensar, todo lo contrario”.

Perseverar en la oración sin esperar resultados

Bárbara, estudiante de Historia, destaca del Rosario "la comprensión de nuestro país como tierra de María. ¿Qué mejor expresión de ello que rezar el rosario públicamente, perdiendo el miedo a expresar libremente el amor a la Virgen?" se pregunta. "Poder hacerlo en comunidad, no de forma aislada, es lo que más valoro". 

Más allá de la propia gente que va, Ángel Luis destaca que muchas veces, con la oración, los frutos son al cabo de mucho tiempo. “Ahí tenemos el ejemplo de Santa Mónica. Nosotros tenemos que perseverar en el rosario, para que Dios salve a España. Pero si Él quiere hacerlo o no, es cosa de Dios y sabe cómo tiene que hacer las cosas. Lo hacemos con fe, sin esperar resultados. La oración siempre produce buenos frutos, y el tiempo es solo de Dios”, concluye.

La gente comienza a irse. Los más jóvenes se van a cenar, las familias a sus hogares y Ángel Luis se despide de los asistentes junto a Marta, su mujer: “Esperamos veros el mes que viene”.

Fuente: Religión el libertad. 

sábado, 21 de agosto de 2021

Todo esto perdono a los protestantes, una cosa «no puedo»: la confesión apologética de un periodista


 Todo esto perdono a los protestantes, una cosa «no puedo»: la confesión apologética de un periodista

Gangs of New York (2002), de Martin Scorsese, una película donde está latente el conflicto religioso entre protestantes y católicos.

La conmemoración del quinto centenario de la Reforma, cuyo mítico punto de inicio nos presenta a Lutero clavando en octubre de 1517 sus 95 tesis heréticas en la puerta de la capilla del Palacio de Wittenberg, ha suscitado a lo largo de los últimos meses numerosos análisis sobre el significado de ese hito. Angelo Stagnaro, periodista y editorialista del National Catholic Register y del Catholic Herald, especializado en apologética, escribió recientemente en Crisis Magazine una reflexión sobre eventos históricos y teológicos vinculados a cinco siglos de conflicto entre el protestantismo y la Iglesia. La tituló "Llamar a las cosas por su nombre":

Lutero en Wittenberg, en un cuadro de Hugo Vogel.

Lutero en Wittenberg, en un cuadro de Hugo Vogel (1855-1934).


Llamar a las cosas por su nombre

Puedo perdonarle casi todo a los protestantes y al protestantismo

Lo que perdono... 

Puedo perdonar a los protestantes por el Know-Nothing Party y su criminal revuelta nativista de Filadelfia, las Intolerable Acts, el Bloddy Monday y las Orange Riots en Nueva York de 1871 y 1872. Les perdono las Enmiendas Blaine, que prohibieron que el dinero de los impuestos se utilizase para fundar escuelas parroquiales católicas.

 También puedo perdonarles por el Ku Klux Klan y por financiar al maniaco ateo y genocida Plutarco Elías Calles y sus esfuerzos por matar católicos durante las guerras cristeras.

Triunfo del Klan. 


Triunfo del Klan, con la Biblia en la mano, sobre la Iglesia católica simbolizada por la tiara pontificia.

Puedo personarles por llamar “Anticristos” y “Prostitutas de Babilonia” a todos y cada uno de los Papas.

 También les perdono por apoyar el Acta de Supremacía de Enrique VIII, en virtud de la cual la Iglesia ganó a muchos de sus modernos mártires. Igualmente les perdono por las Recusancy Acts y por el ficticio Popish Plot. También les perdono por el hecho de que, como católico, nunca podré sentarme en el trono británico aunque, literalmente, a todos los demás les está permitido.

Puedo perdonar a los protestantes por The Troubles en Irlanda y por Oliver Cromwell y por la planificada Gran Hambruna Irlandesa y por las matanzas y la ocupación militar de ese país. Les perdono por esclavizar a 50.000 hombres, mujeres y niños que fueron expulsados a la fuerza de Irlanda y enviados a las Bermudas y a Barbados como trabajadores sin remuneración: los primeros esclavos de América. [ReL lo explicaba con detalle aquí]

 Les perdono por las Gavazzi Riots en Canadá y por la Orden de Orange y por la Regulación 17 de Ontario que arruinó las escuelas católicas de Quebec. Ni siquiera mencionaré la American Protective Association y su contrapartida canadiense, la Protestant Protective Association, dado que he decidido perdonar.

También perdono a los protestantes por convertir a la fuerza a convictos y prisioneros políticos católicos al anglicanismo en Australia; las conversiones forzadas es algo que los terroristas musulmanes han estado haciendo durante mil cuatrocientos años.

 Perdono a los protestantes por quinientos años de veneno y ponzoña escupidos por todos los predicadores callejeros y puerta a puerta, la ebullición del odio anticatólico que está en el núcleo del primitivo mormonismo, del adventismo del séptimo día y de los testigos de Jehová, aunque no solo de ellos: de hecho, constituye en buena medida el anglicanismo y el metodismo tradicionales y muchas otras formas del protestantismo “mainstream”.

 Perdono a los protestantes que rehúsan referirse a los católicos como “cristianos”.

 También les perdono por ignorar deliberadamente los mil quinientos años anteriores a Martín Lutero, cuando todo el que era cristiano en Europa Occidental era, necesariamente, católico.

 Les perdono por la Kulturkampf de Bismarck, que inspira el actual asalto a la libertad religiosa en América y Europa. No os preocupéis, Jack Chick y tus ignorantes y venenosas Chick Tracts, por motejar a los católicos como Mackerel Snappers [por abstenerse de comer carne los viernes]: todo está perdonado.



Caricatura de los populares Chick Tracts anticatólicos.

La misa, "una abominación a los ojos de Dios", según esta caricatura de los populares Chick Tracts anticatólicos, que niegan a los católicos la condición de cristianos. "¿Qué piensa Jesús de la Iglesia católica? Él la denomina la gran prostituta", se lee también. 

Perdono a Martín Lutero por imponer en todo el mundo una Biblia desacralizada y enormemente manipulada pretendiendo que “Dios lo quiso así”. Lutero quitó siete libros y partes de otros tres del Antiguo Testamento, cuyo conjunto se denomina Septuaginta y fue utilizada por el mismo Cristo cuando estuvo entre nosotros.

 Y también perdono a Martín Lutero por aceptar financiación de Solimán el Magnífico, sultán del Imperio Otomano musulmán, mientras él “luchaba” por separarse de la Iglesia católica. Por diversión y conveniencia, Lutero conspiró para empujar a la Cristiandad a la vía, al tiempo que animaba a sus compañeros protestantes a ponerse del lado de los turcos musulmanes para derrotar a la Iglesia católica y, con ella, a Europa. Solimán amplió incluso su extensa familia para que abarcase a todos y cada uno de los protestantes de Hungría y Rumanía, ahora que ya no eran “cristianos” (esto es, leales al Papa). El sultán animó a Lutero y a los protestantes a unirse bajo la bandera musulmana para derrotar al emperador y al Papa. Recuérdese, por favor, que Solimán el Terrorista quería nada menos que barrer el cristianismo del planeta, ¡para que luego hablen de que la política hace extraños compañeros de cama! Pero todo ello está perdonado… lo juro.

 Perdono a los protestantes por el ridículo show televisivo 700 Club y sus tediosos ataques a la Iglesia Una, Verdadera, Santa, Católica y Apostólica.

También perdono a los protestantes por tardar 500 años en darse cuenta de que el Sola Scriptura es un enorme sinsentido y de que incluso Lutero tenía una fuerte devoción a la Santísima Virgen María, la primera cristiana, la Madre de Dios y la segunda persona más citada en los Evangelios. [Lea aquí en Cari Filii lo que decía Lutero sobre María, que luego muchos luteranos olvidaron.]



Fernando Casanova, antiguo pastor evangélico, explica las incongruencias protestantes sobre la Virgen María, a quien Lutero dedicó grandes alabanzas.

También perdono a los protestantes su disonancia cognitiva al insistir simultáneamente en que:

- 1) todo el mundo puede interpretar la Biblia como guste y todos tienen razón;

- 2) los católicos se equivocan en la forma en la que interpretan la Biblia, lo hagan como lo hagan.

 Perdono a los protestantes su anti-catolicismo, que es lo que el historiador John Hinghham llamaba “la tradición más exuberante y tenaz de la agitación paranoica en la historia de Estados Unidos”, y lo que el historiador Arthur Schlesinger, Sr. ha denominado “la inclinación más profunda en la historia del pueblo norteamericano”.

 También perdono a los protestantes su apoyo a la violencia contra los católicos durante la autodenominada Ilustración y por el desarrollo de la masonería y por la “cuestión religiosa” brasileña y por la Violencia colombiana y por la masacre de la Miguelada [Michelade] en 1567.

Por cierto, que el exótico carácter mágico de la masonería contribuyó grandemente al desarrollo de las perspectivas arrianas del mormonismo, el unitarianismo, el adventismo del séptimo día, la Ciencia Cristiana y los Testigos de Jehová.

Por todo esto, no tengo para ellos más que perdón.

 Perdono a los protestantes por hacer que el padre Nicolás Copérnico echase el freno a su teoría heliocéntrica y a sus datos hasta después de su muerte, aunque su amigo, el Papa Pablo III, le animó a publicarlos mientras el científico aún vivía. Parece ser que Copérnico no quería molestar a Lutero y a Melanchton, ambos opuestos al paradigma heliocéntrico del sacerdote, y temía que sus teorías lanzarían aún más a los protestantes contra la Iglesia de la que acababan de irse.

 No lo digo como un vacío lugar común cristiano: verdaderamente les perdono por la Gran Tragedia, esto es, su ruptura con Roma del siglo XVI.

También les perdono por las fanfarronadas y aspavientos tediosos, venenosos y reduccionistas de Juan Calvino, Ian Paisley y la iglesia baptista de Westboro. Además perdono a los protestantes por su apoyo y Schadenfreude, a la vez que su distanciamiento y pasividad durante el Terror Rojo en España y durante la represión de Hitler contra la Iglesia católica, en especial por La Noche de los Cuchillos Largos.

Pero mi perdón no se limita solo a ese oprobio. También perdono a los protestantes holandeses su apoyo explícito al shogunato Tokugawa cuando masacraron a decenas de miles de japoneses católicos en el siglo XVI.

 Les perdono por todos y cada uno de los quinientos años de estereotipos anticatólicos típicos en su literatura, desde El pozo y el péndulo de Edgar Allan Poe [cuyo protagonista es un preso torturado por la Inquisición española] a El progreso del peregrino de Paul Bunyan, pasando por El italiano de Ann Radcliffe [novela gótica, también de temática anti-Inquisición].


Ilustración de 1821 para El progreso del peregrino, de John Bunyan.

Ilustración de 1821 para El progreso del peregrino, de John Bunyan (16281688). En el centro, abajo, el Valle de la Sombra de la Muerte, donde los gigantes Papa y Pagano (el catolicismo y el paganismo) atacan a los cristianos (protestantes) en su camino al cielo. Fuente: Wikipedia.

Les perdono por apoyar o consentir la Americans United por Separation of Church and State, rabiosamente fundamentalista atea, que fue una organización originaria y explícitamente anticatólica llamada Protestants and Other Americans United for Separation of Church and State.

 Perdono a todos los protestantes por crucificar la historia de Europa con su insidiosa e indecorosa leyenda negra, que envenenó la mente de cientos de millones de personas, que prefieren creer las mentiras sobre la Inquisición antes que asumir el riesgo de leer algún libro al respecto.


María Elvira Roca Barea, autora de Imperiofobia y Leyenda Negra, recuerda en esta entrevista los orígenes protestantes de esa fabulación. Pincha aquí para leer un interesante artículo de Roca Barea sobre el luteranismo.

Incluso perdono a los protestantes por las incontables profecías sobre el fin del mundo que se han demostrado una y otra vez absolutamente falsas. De paso, también les perdono por ignorar las Escrituras, que explícitamente explican cómo distinguir entre los verdaderos y los falsos profetas de Dios: “Acaso vas a decir en tu corazón: ¿Cómo sabremos que esta palabra no la ha dicho Yahveh? Si es profeta habla en nombre de Yahveh, y lo que dice queda sin efecto y no se cumple, entonces es que Yahveh no ha dicho tal palabra; el profeta lo ha dicho por presunción; no has de temerle” (Deut 18, 21-22).

 Por añadidura, perdono a los protestantes por ignorar las palabras del mismo Cristo (tachadas en rojo) cuando designa a San Pedro como cabeza de la Iglesia: “Y yo a mi vez te digo, Pedro, que tú eres piedra y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia. Y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella” (Mt 16, 18).

 Además del pasaje anterior, los protestantes ignorarán el hecho notable de que la Iglesia Una, Verdadera, Santa, Católica y Apostólica nunca desaparecerá. Ni siquiera las puertas del infierno prevalecerán contra ella. Se sigue que si una organización que dice estar inspirada por el Espíritu Santo desaparece miserablemente, eso significa que el Espíritu Santo no estaba verdaderamente con ella, como es el caso de los anabaptistas, los shakers y los puritanos.

Once iglesias protestantes cierran cada día en América. Es imposible determinar cuántas cierran cada día en todo el mundo. Actualmente hay 41.000 comunidades protestantes en todo el mundo, lo que significa que al menos 40.999 están completamente equivocadas. Esto no incluye las muchas decenas de miles de comunidades protestantes que han desaparecido en los últimos 500 años.

Claramente Dios no dicta mensajes diferentes para sembrar intencionadamente discordia, confusión y mentiras… sin embargo, esto me recuerda a otro espíritu inferior que disfruta haciendo exactamente eso (Jn 8,44).

Y lo que no puedo perdonar

Pero lo que no puedo perdonarles, al menos no por ahora, es su insípido restauracionismo: la idea de que, de alguna forma, Dios se equivocó hace dos mil años cuando entregó el control su Única y Verdadera Iglesia a la Iglesia católica y al papado, cuyo progenitor fue San Pedro, como atestiguó Cristo no una sino dos veces en el Nuevo Testamento (Mt 16, 1819 y Jn 21, 1517).

 El restauracionismo es la creencia de que el cristianismo debe ser restaurado según fue durante la Era Apostólica, y usando nada menos que las Escrituras: un proyecto condenado al fracaso. Su objetivo de re-establecer el cristianismo en su forma original ha formado parte del cristianismo durante dos mil años y, de hecho, San Francisco de Asís también deseaba “volver a lo esencial”, pero él no cometió el error de creer que Dios había cometido un error al poner al frente a San Pedro y a sus sucesores. Más bien esperaba re-centrar la Iglesia, no cambiar el dogma y la autoridad.

 Esto no es algo que pueda obviarse generosamente, como su previo genocidio de católicos en diversos continentes o incluso la desacralización de nuestros lugares más sagrados durante los últimos quinientos años. Los miles de millones de mentiras protestantes sobre los católicos son nada en comparación con esta blasfemia.

 Sugerir que, de alguna forma, Dios se haya equivocado en algo de lo que hace es una grosera impiedad y una herejía blasfema.

 El Ecce ego sto! de Lutero suena cada vez más como el Non serviam! de Lucifer.

 Sea anatema el restauracionismo. Dios no comete errores (Sal 19, 710). No tartamudea ni recula, como Alá (Sal 12, 6-7). No sufre confusión ni desconcierto (Neh 9, 6). No necesita ayuda de nadie ni de nada (Col 1, 6). Sus decisiones son definitivas y perfectas en su amor y su justicia (Prov 16, 10). No necesita explicarse a sí mismo (Rom 1, 20). No acepta consejos (Sal 33, 11).

 Cuando Dios confió como pastores en Pedro y sus sucesores, no quiso decir “bueno… podéis estar al mando hasta que la gente en el siglo XVI lo sepa hacer mejor”.

 El restauracionismo está más allá de cualquier entendimiento. Dios no es imperfecto, y por tanto quien adora a un Dios imperfecto no adora a la Trinidad (Sal 18, 30).

 También los musulmanes exaltan una suerte de restauracionismo, en la medida en la que creen que el islam es lo que Alá siempre tuvo en mente pero simplemente no estaba seguro de cómo llevarlo a cabo con éxito hasta que llegó Mahoma. Creen que judíos y cristianos se corrompieron al mismo tiempo que sus sagradas escrituras, que son “poco fiables” por las maquinaciones de Alá. Y que solo ellos tienen una comprensión perfecta y completa del “verdadero plan” de Dios.

 ¿No les suena familiar?

 Pero si esto es verdad, como en el caso del protestantismo, entonces ¿cómo se codificó el mensaje de Dios por primera vez? ¿No sabía Dios que su mensaje sería malinterpretado? Si es omnisciente y todopoderoso, debería haberlo sabido. Un dios inferior caería fácilmente en este error.

 ¿Cómo es que él fue tan tonto de confiar inicialmente en la gente equivocada? ¿Cómo es que simples mortales pudieron darse cuenta de algo que Él no vio (Job 38, 1; 41, 34)?

 Pero, y lo que es más importante, ¿cómo podemos volver a confiar en esta deidad imperfecta ahora que ninguno de sus nuevos mensajeros, ninguno de los cuales es divino, está ya aquí? Quizá esa deidad está confusa de nuevo. Es una pendiente resbaladiza cuyo error es fácil demostrar.

 No veo diferencia entre lo que creen estos restauracionistas cristianos y lo que profesan los restauracionistas islámicos. No es tan raro que hace quinientos años los protestantes recibieran financiación musulmana y apoyo político e ideológico: Dios los cría y ellos se juntan, como ocurrió.

 Pero la principal razón por la que condeno el restauracionismo es porque se trata de una idea que no es concluyente. Cuando alguien cree en grandes teorías sobre conspiraciones perversas, se las arregla para hacerse pasar por el héroe/campeón que Dios siempre estuvo buscando. ¡Es su momento y el de nadie más! Ellos son la estrecha línea sagrada que separa el Orden del Caos, el Cielo del Infierno. Y en la medida en que se les ratifica en su estatus sagrado, todo lo que ellos puedan pensar, decir o hacer es aceptable. Después de todo, es lo que “Dios quiso” siempre…

Traducción de Carmelo López-Arias.

(Artículo publicado originariamente por Religión en Libertad en diciembre de 2017 con alguna actualización y edición menor).

Santo Evangelio 21 de Agosto 2021

 


Texto del Evangelio (Mt 23,1-12):

 En aquel tiempo, Jesús dijo a la gente y a los discípulos: «En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos. Haced, pues, y observad todo lo que os digan; pero no imitéis su conducta, porque dicen y no hacen. Atan cargas pesadas y las echan a las espaldas de la gente, pero ellos ni con el dedo quieren moverlas. Todas sus obras las hacen para ser vistos por los hombres; se hacen bien anchas las filacterias y bien largas las orlas del manto; quieren el primer puesto en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas, que se les salude en las plazas y que la gente les llame “Rabbí”.

»Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar “Rabbí”, porque uno solo es vuestro Maestro; y vosotros sois todos hermanos. Ni llaméis a nadie “Padre” vuestro en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre: el del cielo. Ni tampoco os dejéis llamar “Guías”, porque uno solo es vuestro Guía: el Cristo. El mayor entre vosotros será vuestro servidor. Pues el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado».



«El que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado»


Rev. D. Antoni CAROL i Hostench

(Sant Cugat del Vallès, Barcelona, España)

Hoy, Jesucristo nos dirige nuevamente una llamada a la humildad, una invitación a situarnos en el verdadero lugar que nos corresponde: «No os dejéis llamar “Rabbí” (...); ni llaméis a nadie “Padre” (...); ni tampoco os dejéis llamar “Guías”» (Mt 23,8-10). Antes de apropiarnos de todos estos títulos, procuremos dar gracias a Dios por todo lo que tenemos y que de Él hemos recibido.

Como dice san Pablo, «¿qué tienes que no lo hayas recibido? Y si lo has recibido, ¿a qué gloriarte cual si no lo hubieras recibido?» (1Cor 4,7). De manera que, cuando tengamos conciencia de haber actuado correctamente, haremos bien en repetir: «Somos siervos inútiles; hemos hecho lo que debíamos hacer» (Lc 17,10).

El hombre moderno padece una lamentable amnesia: vivimos y actuamos como si nosotros mismos hubiésemos sido los autores de la vida y los creadores del mundo. Por contraste, causa admiración Aristóteles, el cual —en su teología natural— desconocía el concepto de la “creación” (noción conocida en aquellos tiempos sólo por Revelación divina), pero, por lo menos, tenía claro que este mundo dependía de la Divinidad (la “Causa incausada”). San Juan Pablo II nos llama a conservar la memoria de la deuda que tenemos contraída con nuestro Dios: «Es preciso que el hombre dé honor al Creador ofreciendo, en una acción de gracias y de alabanza, todo lo que de Él ha recibido. El hombre no puede perder el sentido de esta deuda, que solamente él, entre todas las otras realidades terrestres, puede reconocer».

Además, pensando en la vida sobrenatural, nuestra colaboración —¡Él no hará nada sin nuestro permiso, sin nuestro esfuerzo!— consiste en no estorbar la labor del Espíritu Santo: ¡dejar hacer a Dios!; que la santidad no la “fabricamos” nosotros, sino que la otorga Él, que es Maestro, Padre y Guía. En todo caso, si creemos que somos y tenemos algo, esmerémonos en ponerlo al servicio de los demás: «El mayor entre vosotros será vuestro servidor» (Mt 23,11).


viernes, 20 de agosto de 2021

Santo Evangelio 20 de Agosto 2021



 Texto del Evangelio (Mt 22,34-40): 

En aquel tiempo, cuando los fariseos se enteraron de que Jesús había tapado la boca a los saduceos, se reunieron en grupo, y uno de ellos le preguntó con ánimo de ponerle a prueba: «Maestro, ¿cuál es el mandamiento mayor de la Ley?». Él le dijo: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Éste es el mayor y el primer mandamiento. El segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos penden toda la Ley y los Profetas».



«Amarás al Señor, tu Dios... Amarás a tu prójimo»


Rev. D. Pere CALMELL i Turet

(Barcelona, España)

Hoy, el maestro de la Ley le pregunta a Jesús: «¿Cuál es el mandamiento mayor de la Ley?» (Mt 22,36), el más importante, el primero. La respuesta, en cambio, habla de un primer mandamiento y de un segundo, que le «es semejante» (Mt 22,39). Dos anillas inseparables que son una sola cosa. Inseparables, pero una primera y una segunda, una de oro y la otra de plata. El Señor nos lleva hasta la profundidad de la catequesis cristiana, porque «de estos dos mandamientos penden toda la Ley y los Profetas» (Mt 22,40).

He aquí la razón de ser del comentario clásico de los dos palos de la Cruz del Señor: el que está cavado en tierra es la verticalidad, que mira hacia el cielo a Dios. El travesero representa la horizontalidad, el trato con nuestros iguales. También en esta imagen hay un primero y un segundo. La horizontalidad estaría a nivel de tierra si antes no poseyésemos un palo derecho, y cuanto más queramos elevar el nivel de nuestro servicio a los otros —la horizontalidad— más elevado deberá ser nuestro amor a Dios. Si no, fácilmente viene el desánimo, la inconstancia, la exigencia de compensaciones del orden que sea. Dice san Juan de la Cruz: «Cuanto más ama un alma, tanto más perfecta es en aquello que ama; de aquí que esta alma, que ya es perfecta, toda ella es amor y todas sus acciones son amor».

Efectivamente, en los santos que conocemos vemos cómo el amor a Dios, que saben manifestarle de muchas maneras, les otorga una gran iniciativa a la hora de ayudar al prójimo. Pidámosle hoy a la Virgen Santísima que nos llene del deseo de sorprender a Nuestro Señor con obras y palabras de afecto. Así, nuestro corazón será capaz de descubrir cómo sorprender con algún detalle simpático a los que viven y trabajan a nuestro lado, y no solamente en los días señalados, que eso lo sabe hacer cualquiera. ¡Sorprender!: forma práctica de pensar menos en nosotros mismos.