jueves, 24 de octubre de 2019

Santo Evangelio 24 de Octubre 2019



Día litúrgico: Jueves XXIX del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Lc 12,49-53): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «He venido a prender fuego en el mundo, ¡y ojalá estuviera ya ardiendo! Tengo que pasar por un bautismo, ¡y qué angustia hasta que se cumpla! ¿Pensáis que he venido a traer al mundo paz? No, sino división. En adelante, una familia de cinco estará dividida: tres contra dos y dos contra tres; estarán divididos: el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra».


«He venido a prender fuego en el mundo»

Rev. D. Joan MARQUÉS i Suriñach 
(Vilamarí, Girona, España)

Hoy, el Evangelio nos presenta a Jesús como una persona de grandes deseos: «He venido a prender fuego en el mundo, ¡y ojalá estuviera ya ardiendo!» (Lc 12,49). Jesús ya querría ver el mundo arder en caridad y virtud. ¡Ahí es nada! Tiene que pasar por la prueba de un bautismo, es decir, de la cruz, y ya querría haberla pasado. ¡Naturalmente! Jesús tiene planes, y tiene prisa por verlos realizados. Podríamos decir que es presa de una santa impaciencia. Nosotros también tenemos ideas y proyectos, y los querríamos ver realizados enseguida. El tiempo nos estorba. «¡Qué angustia hasta que se cumpla!» (Lc 12,50), dijo Jesús.

Es la tensión de la vida, la inquietud experimentada por las personas que tienen grandes proyectos. Por otra parte, quien no tenga deseos es un apocado, un muerto, un freno. Y, además, es un triste, un amargado que acostumbra a desahogarse criticando a los que trabajan. Son las personas con deseos las que se mueven y originan movimiento a su alrededor, las que avanzan y hacen avanzar.

¡Ten grandes deseos! ¡Apunta bien alto! Busca la perfección personal, la de tu familia, la de tu trabajo, la de tus obras, la de los encargos que te confíen. Los santos han aspirado a lo máximo. No se asustaron ante el esfuerzo y la tensión. Se movieron. ¡Muévete tú también! Recuerda las palabras de san Agustín: «Si dices basta, estás perdido. Añade siempre, camina siempre, avanza siempre; no te pares en el camino, no retrocedas, no te desvíes. Se para el que no avanza; retrocede el que vuelve a pensar en el punto de salida, se desvía el que apostata. Es mejor el cojo que anda por el camino que el que corre fuera del camino». Y añade: «Examínate y no te contentes con lo que eres si quieres llegar a lo que no eres. Porque en el instante que te complazcas contigo mismo, te habrás parado». ¿Te mueves o estás parado? Pide ayuda a la Santísima Virgen, Madre de Esperanza.

Sarah, a los católicos ante la crisis en la Iglesia: «¡No dudéis! ¡Manteneos firmes! ¡Perseverad!»

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El cardenal realiza un certero análisis en su nuevo libro «Se hace tarde y anochece»

Sarah, a los católicos ante la crisis en la Iglesia: «¡No dudéis! ¡Manteneos firmes! ¡Perseverad!»

El cardenal Rober Sarah nació en Guinea Conakry hace 74 años. Actualmente es prefecto de la Congregación para el Culto Divino

Tras libros de gran profundidad, espiritualidad y discernimiento como La Fuerza del Silencio o Dios o nada, el cardenal Robert Sarah publica Se hace tarde y anochece (Palabra), un certero análisis de la crisis moral de Occidente pero también en el seno de la Iglesia Católica, donde habla con meridiana claridad de la mundanización de la Iglesia y el grave problema cultural e identitario que afecta a un Occidente sin Dios. Pero no se queda ahí y el actual prefecto para la Congregación del Culto Divino y Disciplina de los Sacramentos propone también los medios para evitar el infierno de un mundo sin Dios. No ofrece una fórmula mágica sino la santificación personal de los cristianos, empezando por los propios pastores.

El cardenal Sarah recalca en su obra que “en la raíz de la quiebra de Occidente hay una crisis cultural e identitaria. Occidente ya no sabe ni quiere saber qué lo ha configurado, qué lo ha constituido tal y como ha sido y tal y como es. Hoy muchos países ignoran su historia. Esta autoasfixia conduce de forma natural a una decadencia que abre el camino a nuevas civilizaciones bárbaras”.

"¡No dudéis!"

La Iglesia Católica no es ajena a esta crisis sino que también le afecta gravemente. En este momento de escándalos eclesiales como los casos de abusos y la secularización interna, el cardenal afirma que “los cristianos se estremecen, vacilan, dudan”. Y a ellos les dice: “¡No dudéis! ¡Manteneos firmes en la doctrina! ¡Perseverad en la oración!”.

Este cardenal guineano de 74 años recuerda que “el diablo intenta hacernos dudar de la Iglesia. Quiere que la veamos como una estructura humana en crisis. Pero la Iglesia es mucho más que eso: es la prolongación de Cristo. El diablo nos insta a la división y al cisma. Quiere hacernos creer que la Iglesia ha cometido traición. Pero la Iglesia no traiciona. ¡La Iglesia, llena de pecadores, está libre de pecado! Siempre habrá en ella luz suficiente para quienes buscan a Dios”.

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Sarah reconoce abiertamente que la Iglesia ha sido “deshonrada” y que “sus enemigos están dentro de ella”. Pero por eso mismo pide que “no la abandonemos”. ¿Qué hacer entonces?, se pregunta.  A su juicio, “ante el aluvión de pecados dentro de la Iglesia, nos sentimos tentados de tomar las riendas. Nos sentimos tentados a purificar la Iglesia con nuestras propias fuerzas. Y sería un error. ¿Qué podríamos hacer? ¿Un partido? ¿Un movimiento? Esa es la tentación más grave: una división tapada con oropeles. Con la excusa de hacer el bien, nos dividimos, nos criticamos, nos destrozamos. Y el demonio se ríe. Ha conseguido tentar a los buenos bajo la apariencia del bien. La Iglesia no se reforma con la división y el odio. La Iglesia se reforma comenzando por cambiar nosotros mismos. No dudemos, cada uno desde nuestro sitio, en denunciar el pecado, empezando por el nuestro”.

Una crisis de fe dentro de la Iglesia

En Se hace tarde y anochece, el prefecto vaticano considera que en la Iglesia lo que hay es una crisis de fe que se manifiesta de maneras diversas. De este modo, el cardenal Sarah advierte que “el activismo corroe la oración, la auténtica caridad se transforma en una solidaridad humanitaria, la liturgia queda a merced de la desacralización, la teología se convierte en política, hasta la noción de sacerdocio entra en crisis”.

Precisamente, uno de los grandes males en la Iglesia es la “trágica dicotomía” y la “incoherencia dramática” entre la fe que se profesa y la vida concreta. En esta crisis de la Iglesia, el purpurado cree que se ha entrado en una nueva fase: la “crisis del magisterio”.

Sin el corporativismo que se suele dar entre los pastores, el cardenal afirma que “hoy reina una auténtica cacofonía entre las enseñanzas de los pastores, los obispos y los sacerdotes, que parecen contradecirse. Cada uno impone su opinión personal como si fuera una certeza. De ahí nace una situación de confusión, ambigüedad y apostasía”.

Un llamado a los obispos y sacerdotes

Y por ello cree que debido a esto “en el espíritu de muchos fieles cristianos se han inoculado una enorme desorientación, un profundo desarraigo e incertidumbres destructivas”. A esta confusión se suma –explica en el libro- que los que deberían transmitir la verdad divina “no dudan en mezclarla con las opiniones de moda, incluso con la ideologías del momento”.

En este sentido, el cardenal encargado de cuidar la liturgia en la Iglesia hace un llamamiento: “Querría suplicar a los obispos y a los sacerdotes que cuiden la fe de los fieles”. Y añade que en medio de esta tempestad “no es el momento de lanzarse detrás de las novedades de moda que corren peligro de desvanecerse antes de haber podido tocarlas siquiera. Hay que seguir el rumbo sin desviarse, esperar a que se despeje el horizonte. Me gustaría decirles a los cristianos: ¡no os inquietéis! En vuestras manos está el tesoro de la fe de la Iglesia. Lo habéis heredado de siglos de contemplación, de la enseñanza constante de los papas. De él se puede alimentar vuestra vida de fe sin ningún temor”.

El cardenal Rober Sarah nació en Guinea Conakry hace 74 años. Actualmente es prefecto de la Congregación para el Culto Divino

Ante los intentos de acabar con una Iglesia jerárquica, Sarah responde que “la visión horizontal de la Iglesia conduce inevitablemente al deseo de que sus estructuras imiten las de las sociedades políticas”. Sin embargo, la Iglesia “no es un partido, no es una asociación, no es un club: su estructura profunda y sustantiva no es democrática, sino sacramental y, por lo tanto, jerárquica”.

Distorsionar esta visión acaba provocando que “los cristianos ya sólo ven en sus obispos a hombres en busca de poder. Lo que se comenta es la influencia de este o la carrera de aquel. ¿Cómo es posible que olvidemos que en la Iglesia el gobierno es un servicio?”.

La solución pasa por la santidad

Citando a Ratzinger, el purpurado africano considera que “lo que necesita la Iglesia para responder en todo tiempo a las necesidades del hombre es santidad, no management”. Y por ello advierte del grave riesgo que supone la rutina y la tibieza.

En este libro-entrevista con Nicolas Diat, Robert Sarah cree que se ha llegado “a un momento crucial de la historia de la Iglesia”. Dos perspectivas se abren: “O bien seguimos pretendiendo salvar la Iglesia con reestructuraciones que no hacen sino añadir una sobrecarga excesivamente humana a su esencia divina, o bien decidimos dejarnos salvar por la Iglesia ¡-o, mejor aún, por la acción de Dios en ella- y encontrar después los medios para convertirnos”.

No descarta que se esté a la víspera de una gran reforma en la Iglesia cono la gregoriana del siglo XI o la del concilio de Trento del XVI. “Yo, por mi parte, creo que son los santos quienes cambian las cosas y hacen que la historia avance. Las instituciones van por detrás: no hacen sino prolongar la acción de los santos”, agrega.

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Hay "esperanza" aunque será un "duro combate"

Pero el cardenal también habla de qué hacer y llama a la “esperanza”, que no es un “plácido optimismo” sino que nace de estar unido a Dios. “Necesitamos que se alcen hombres y mujeres con coraje y energía espiritual para hablar y actuar, sembrando en torno a ellos semillas de sensatez, de verdad, de amor y de paz. ¡Sí, la esperanza es un duro combate!”.

Es por tanto la llamada a la santidad la clave para solventar esta crisis en la Iglesia, pero también considera que “quizá sea el miedo a hablar del infierno lo que nos hace tan pusilánimes a la hora de predicar nuestra vocación divina a la santidad”.

Según Sarah, la fuente más honda de la esperanza se encuentra en la Eucaristía. “Cada vez que comulgamos se hace realidad temporalmente lo que en el cielo será pleno y definitivo. En la comunión saboreó a Dios y Él me diviniza. Por eso la liturgia es fuente de gozo y de juventud”.

"Nos tiene que abrasar nuestro amor a la fe"

Renovar nuestra fe es el camino a seguir y “es hora –añade el cardenal- de arrancar a los cristianos del relativismo ambiente que anestesia los corazones y adormece el amor”. Y agrega que “es hora de que la fe se convierta en el tesoro más íntimo y más valioso de los cristianos”.

“Queridos hermanos obispos, sacerdotes y todos los bautizados: nos tiene que abrasar nuestro amor a la fe. No debemos empañarla ni diluirla con compromisos mundanos. No debemos falsificarla ni corromperla. ¡Nos jugamos la salvación de las almas: las nuestras y la de nuestros hermanos!”, afirma el cardenal.

Y recuerda igualmente: “No escondamos más la luz debajo del celemín, ¡no ocultemos el tesoro que hemos recibido gratuitamente! ¡Tengamos la audacia de anunciar, testimoniar, de catequizar! No podemos seguir llamándonos creyentes y, en la práctica vivir como ateos. La fe ilumina toda nuestra vida, no sólo nuestra vida espiritual”.

Fuente: Religión en Libertad

miércoles, 23 de octubre de 2019

Santo Evangelio 23 de Octubre 2019



Día litúrgico: Miércoles XXIX del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Lc 12,39-48): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Entendedlo bien: si el dueño de casa supiese a qué hora iba a venir el ladrón, no dejaría que le horadasen su casa. También vosotros estad preparados, porque en el momento que no penséis, vendrá el Hijo del hombre». 

Dijo Pedro: «Señor, ¿dices esta parábola para nosotros o para todos?». Respondió el Señor: «¿Quién es, pues, el administrador fiel y prudente a quien el señor pondrá al frente de su servidumbre para darles a su tiempo su ración conveniente? Dichoso aquel siervo a quien su señor, al llegar, encuentre haciéndolo así. De verdad os digo que le pondrá al frente de toda su hacienda. Pero si aquel siervo se dice en su corazón: ‘Mi señor tarda en venir’, y se pone a golpear a los criados y a las criadas, a comer y a beber y a emborracharse, vendrá el señor de aquel siervo el día que no espera y en el momento que no sabe, le separará y le señalará su suerte entre los infieles. 

»Aquel siervo que, conociendo la voluntad de su señor, no ha preparado nada ni ha obrado conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes; el que no la conoce y hace cosas dignas de azotes, recibirá pocos; a quien se le dio mucho, se le reclamará mucho; y a quien se confió mucho, se le pedirá más».

Estad preparados, porque en el momento que no penséis, vendrá el Hijo del hombre»

Rev. D. Josep Lluís SOCÍAS i Bruguera 
(Badalona, Barcelona, España)

Hoy, con la lectura de este fragmento del Evangelio, podemos ver que cada persona es un administrador: cuando nacemos, se nos da a todos una herencia en los genes y unas capacidades para que nos realicemos en la vida. Descubrimos que estas potencialidades y la vida misma son un don de Dios, puesto que nosotros no hemos hecho nada para conseguirlas. Son un regalo personal, único e intransferible, y es lo que nos confiere nuestra personalidad. Son los “talentos” de los que nos habla el mismo Jesús (cf. Mt 25,15), las cualidades que debemos hacer crecer a lo largo de nuestra existencia.

«En el momento que no penséis, vendrá el Hijo del hombre» (Lc 12,40), acaba diciendo Jesús en el primer párrafo. Nuestra esperanza está en la venida del Señor Jesús al final de los tiempos; pero ahora y aquí, también Jesús se hace presente en nuestra vida, en la sencillez y la complejidad de cada momento. Es hoy cuando, con la fuerza del Señor, podemos vivir su Reino. San Agustín nos lo recuerda con las palabras del Salmo 32,12: «Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor», para que podamos ser conscientes de ello, formando parte de esta nación.

«También vosotros estad preparados» (Lc 12,40), esta exhortación representa una llamada a la fidelidad, la cual nunca está subordinada al egoísmo. Tenemos la responsabilidad de saber “dar respuesta” a los bienes que hemos recibido junto con nuestra vida. «Conociendo la voluntad de su señor» (Lc 12,47), es lo que llamamos nuestra “conciencia”, y es lo que nos hace dignamente responsables de nuestros actos. La respuesta generosa por nuestra parte hacia la humanidad, hacia cada uno de los seres vivos, es algo justo y lleno de amor.

Era un niño no católico pero ver a Juan Pablo II le dejó admirado: «Fue el germen de mi conversión»

Emiliano Hong quedó marcado siendo niño y no católico durante la visita de Juan Pablo II a Corea en 1984.

Era un niño no católico pero ver a Juan Pablo II le dejó admirado: «Fue el germen de mi conversión»

Emiliano Hong quedó marcado siendo niño y no católico durante la visita de Juan Pablo II a Corea en 1984.

Este jueves 22 de octubre la Iglesia celebra la festividad de San Juan Pablo II, el Papa que marcó a varias generaciones durante su largo pontificado (1978-2005) y su posterior legado. Muchas conversiones así como vocaciones a la vida religiosa y también matrimonial se han visto ayudadas y potenciadas gracias al santo polaco, ya sea de manera directa o gracias al importante magisterio que ha dejado al mundo entero.

Una de estas vocaciones en las que San Juan Pablo II ha tenido una influencia fundamental es la de Emiliano Hong, un sacerdote de Corea del Sur que no era católico sino de origen protestante y confucionista, y que quedó marcado siendo niño con la histórica visita de San Juan Pablo II en 1984 a su país.

El "germen" de su conversión

“Juan Pablo II es el comienzo del germen de mi conversión”, relataba el ahora sacerdote.  Emiliano se trasladó después de ese viaje a Argentina junto a su familia donde finalmente acabarían convirtiéndose al catolicismo. Él empezaría posteriormente su ministerio sacerdotal allí y después volvió a Corea del Sur, donde ejerce actualmente.

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El viaje de Juan Pablo II a Corea congregó a cientos de miles de personas

“Mis abuelos eran de religión confucionista, eso significa que son ateos, tomaban al cristianismo como algo venido de Occidente, como una especie de invasión cultural, no les gustaba mucho la idea. También en mi familia hay cristianos”, afirmaba Emiliano en una entrevista con la Universidad Austral de Argentina.

El histórico viaje de Juan Pablo II

De hecho, sus padres eran protestantes y él también. Pero aún no siendo católico la figura de Juan Pablo II le cautivó desde aquel viaje a su país. Recuerda que “me contaron quién era el Papa, qué iba a hacer a Corea. Fue como la primera vez en la que la sociedad coreana se dio cuenta de que la Iglesia Católica existía en mi país. Me dieron muchas fotos de Juan Pablo II pero me dediqué a pintarle bigotes”.

Pero la visita del Papa polaco despertó en el pequeño Emiliano cierta curiosidad. En aquella visita se canonizó también a los mártires de Corea y uno de ellos era ascendiente de este niño. Aquel fue su primer contacto con el catolicismo. Pudo ver cómo era una misa, qué era un mártir y por qué se les declaraba santos. “Presencié la canonización por televisión sin saber quién era el Papa, sin saber qué era una misa. No sabía nada. Nunca había visto cosa más excéntrica, y más rara. Me impresionó la piedad, el ambiente familiar que se vivía entre los católicos, cosa que no había visto entre los protestantes”, afirmaba.

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Emiliano, el día de su ordenación sacerdotal

Su conversión en Argentina

Lo que más le impresionó  de aquella visita –afirmaba- fue el gran esfuerzo que hizo el Papa para conocer la cultura y por intentar decir frases en coreano. Emiliano explicaba que “nos habían visitado muchos líderes del mundo pero ninguno había hecho tanto esfuerzo como el Papa para adaptarse a la forma del país. Se hizo uno más. Eso me llamó la atención”.

Este germen ya estaba en su familia, y cuando emigraron a Argentina la conversión al catolicismo fue mucho más sencilla. “Me convertí con mi familia cuando tenía 13 años, al llegar a Argentina. Nos hicimos amigos de unos vecinos y nos enteramos de que había una parroquia en donde se celebraba la misa en coreano así que empezamos a ir y nos dieron la preparación y la catequesis”, relataba.

Fue en la universidad, y gracias al acompañamiento de un sacerdote de su barrio, cuando sintió la llamada de Dios a dejar todo para ser sacerdote. Y así hasta hoy. En Roma, donde estudió en la Universidad de la Santa Cruz, pudo conocer a San Juan Pablo II, momento que nunca olvidará.

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"Conquistó el corazón de los jóvenes"

“Estaba tan nervioso que le quería contar un montón de cosas, y sólo le pude contar algunas: que venía de Corea, que lo había visto en el año 84, que era converso porque era protestante. Le pedí que rezara por la Iglesia en Corea. Juan Pablo II me hizo una señal de la cruz en la frente. Me recibió con muchísimo cariño, se detuvo mucho rato conmigo porque los demás eran más o menos normales, había algunos españoles, italianos que estaban estudiando allí. Yo era un poco el exótico. En ese encuentro me di cuenta con más claridad que era padre. Me acogió”, señalaba este sacerdote.

Para el padre Emiliano, la visita de Juan Pablo II y la canonización que hizo de los mártires coreanos supuso el despegue de la Iglesia en aquel país. En 1984 había un millón de católicos y y 25 años después de aquel histórico momento son casi 6 millones, lo que supone un aumento de la Iglesia de más de 230.000 católicos al año.

Para este religioso, Juan Pablo II “conquistó el corazón de los jóvenes. Llegó a ellos por la forma en que se dio y se volcó. Se hizo entender”. Además, destacó de él su pasión por la verdad. “Si la ciencia lleva a la verdad nos termina llevando a Jesucristo. Juan Pablo II no tuvo ningún miedo, ningún pudor en tocar temas políticamente incorrectos, si se pueden llamar así, como por ejemplo el tema de la evolución, de la ciencia o del descubrimiento de los orígenes del cristianismo. El Papa fomentó mucho que se investigara eso porque no tenía ningún miedo a la verdad”.

Fuente: Religión en Libertad

martes, 22 de octubre de 2019

Santo Evangelio 22 de Octubre 2019



Día litúrgico: Martes XXIX del tiempo ordinario


Texto del Evangelio (Lc 12,35-38): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Estén ceñidos vuestros lomos y las lámparas encendidas, y sed como hombres que esperan a que su señor vuelva de la boda, para que, en cuanto llegue y llame, al instante le abran. Dichosos los siervos, que el señor al venir encuentre despiertos: yo os aseguro que se ceñirá, los hará ponerse a la mesa y, yendo de uno a otro, les servirá. Que venga en la segunda vigilia o en la tercera, si los encuentra así, ¡dichosos de ellos!».


«Sed como hombres que esperan a que su señor vuelva de la boda»

Rev. D. Miquel VENQUE i To 
(Barcelona, España)

Hoy es preciso fijarse en estas palabras de Jesús: «Sed como hombres que esperan a que su señor vuelva de la boda, para que, en cuanto llegue y llame, al instante le abran» (Lc 12,36). ¡Qué alegría descubrir que, aunque sea pecador y pequeño, yo mismo abriré la puerta al Señor cuando venga! Sí, en el momento de la muerte seré yo quien abra la puerta o la cierre, nadie podrá hacerlo por mí. «Persuadámonos de que Dios nos pedirá cuentas no sólo de nuestras acciones y palabras, sino también de cómo hayamos usado el tiempo» (San Gregorio Nacianceno).

Estar en la puerta y con los ojos abiertos es un planteamiento clave y a mi alcance. No puedo distraerme. Estar distraído es olvidar el objetivo, querer ir al cielo, pero sin una voluntad operativa; es hacer pompas de jabón, sin un deseo comprometido y evaluable. Tener puesto el delantal significa estar en la cocina, preparado hasta el último detalle. Mi padre, que era agricultor, decía que no se puede sembrar si la tierra está "enfadada"; para hacer una buena siembra hay que pasearse por el campo y tocar las semillas con atención.

El cristiano no es un náufrago sin brújula, sino que sabe de dónde viene, a dónde va y cómo llegar; conoce el objetivo, los medios para ir y las dificultades. Tenerlo en cuenta nos ayudará a vigilar y a abrir la puerta cuando el Señor nos avise. La exhortación a la vigilancia y a la responsabilidad se repite con frecuencia en la predicación de Jesús por dos razones obvias: porque Jesús nos ama y nos “vela”; el que ama no se duerme. Y, porque el enemigo, el diablo, no para de tentarnos. El pensamiento del cielo y del infierno no podrá distraernos nunca de las obligaciones de la vida presente, pero es un pensamiento saludable y encarnado, y merece la felicitación del Señor: «Que venga en la segunda vigilia o en la tercera, si los encuentra así, ¡dichosos de ellos!» (Lc 12,38). Jesús, ayúdame a vivir atento y vigilante cada día, amándote siempre.

«El País», sorprendido por el fenómeno de masas de la parroquia de Caná y el carisma de su párroco

Las misas de domingo en Caná siempre están abarrotadas, como en esta celebrada por el párroco Jesús Higueras / Fotos- David Expósito (El País)

«El País», sorprendido por el fenómeno de masas de la parroquia de Caná y el carisma de su párroco

Las misas de domingo en Caná siempre están abarrotadas, como en esta celebrada por el párroco Jesús Higueras 

El diario El País, nada amable habitualmente con la Iglesia Católica en sus informaciones, se muestra en esta ocasión sorprendido por el fenómeno eclesial generado en torno a la parroquia de Santa María de Caná, en Pozuelo de Alarcón, una de las más populares de España.

El templo congrega a miles de personas y cada domingo está abarrotado durante las misas, congregando incluso a cientos de personas que desde el atrio escuchan a través de un sistema de megafonía. 

Para muchos, y en ello se centra el reportaje de El País, el secreto de este éxito se debe al sacerdote don Jesús Higueras, el actual y único párroco que ha tenido la parroquia desde que se erigiera en 1995, aunque entonces no fuera más que un barracón. A continuación mostramos íntegramente el sorprendente y hasta elogioso artículo sobre este carismático religioso y su parroquia que publica el diario de mayor tirada en España:

Don Jesús, un párroco de masas en el municipio más rico de España

Cada misa de domingo Don Jesús Higueras se abre paso entre una multitud para llegar al altar, como los curas de hace un siglo. Primero, cuando sale de la sacristía con los monaguillos, se cuida de no pisar a los niños que juegan en una pequeña antesala que sirve de guardería; luego en un vestíbulo atestado, los parroquianos hacen un pasillo para que entre en la nave principal donde le esperan en silencio solemne cientos de personas, jóvenes y mayores, muchos de pie, en huecos que han encontrado como buenamente han podido porque 20 minutos antes ya no había sitio en los bancos. 

Fuera del templo, han quedado en un atrio unas 200 personas que siguen la ceremonia por el sistema de megafonía con la concentración de quien escucha un audiolibro, sin distraerse por los correteos de algún niño que juega con un patín. Muchas son familias numerosas con tres, cuatro o más pequeños. Mientras Higueras conduce la misa, cuatro sacerdotes atienden a los pecadores en confesionarios con pequeñas luces de semáforo en la puerta y cuando llega el momento de la comunión, 14 asistentes le ayudan para que no se forme una cola eterna.

Fuera del templo, suelen quedar en un atrio unas 200 personas que siguen la ceremonia por el sistema de megafonía con la concentración de quien escucha un audiolibro, sin distraerse por los correteos de algún niño que juega con un patín. Muchas son familias numerosas con tres, cuatro o más pequeños.

Fuera del templo, suelen quedar en un atrio unas 200 personas que siguen la ceremonia por el sistema de megafonía con la concentración de quien escucha un audiolibro, sin distraerse por los correteos de algún niño que juega con un patín. Muchas son familias numerosas con tres, cuatro o más pequeños.

En tiempos de crisis de fe, Higueras es uno de los pocos párrocos de masa que quedan en Madrid. Este madrileño menudo de 55 años está desde hace 24 al frente de la parroquia de Santa María de Caná, en el adinerado municipio de Pozuelo de Alarcón (86.172 habitantes), que colinda con la capital por el oeste. Se trata quizás de la iglesia de Madrid que más comuniones reparte –compran 40.000 formas al mes- aunque la archidiócesis no lo puede confirmar porque no hace estudios de asistencia a los templos.

Los domingos celebra seis misas y todas se llenan. En los bancos caben 700 personas sentadas, pero a las más concurridas asiste el doble. Hasta 1.800 personas suelen asistir a la más popular, la de las 13.30 horas. Don Jesús calcula esa cifra por el número de comuniones que dan. A veces no tienen suficientes hostias y solo llegan a repartirlas por los pelos. “Algún día hemos tenido que partir de urgencia las que ya teníamos”, dice Higueras.

Alguna otra iglesia de Madrid también se llena, gracias a los turistas en el centro, o a los mayores en el barrio adinerado de Salamanca. Pero en Caná muchos fieles están convencidos de ser una parroquia de récord. “Esta es la mejor de Madrid”, dice Ignacio Masoliver, un adolescente de Aravaca. “No sé explicar qué tiene pero a la gente le encanta”.
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Caná es una parroquia erigida en territorio amigo. Aquí, en la ciudad más rica de España, siempre ha arrasado la derecha, el grupo ideológico que según las encuestas del CIS, se aferra a la tradición de la misa dominical. Pero si le preguntas a los fieles, el secreto del éxito de Caná es “don Jesús”, a quien describen como un hombre entregado a su comunidad.

“Yo creo que el día de mañana le harán obispo, lo que pasa es que el arzobispo sabe que aquí hace un trabajo impresionante”, dice Reyes Hernández, de 57 años, directora de la Fundación Caná, creada por Higueras para ayudar a jóvenes con discapacidad.

Higueras no ha necesitado recurrir a excentricidades de telepredicador para llenar su iglesia. En sus homilías no hay soflamas ni sobresaltos. Su audiencia le sigue sin perder el hilo. La escena parece un retorno a los tiempos menos individualistas en que no existía el móvil porque nadie, ni los jóvenes, parece acordarse de que existe durante los más de treinta minutos de servicio. “Es un crack”, dice la parroquiana Carmen Vázquez. “El día que se lo lleven Pozuelo se deprime”.

“Soy un tipo normal”, zanja él en uno de sus pocos ratos libres, sentado en su despacho, quizás algo incómodo con tantos halagos de unos feligreses que le adoran. Ya no hay misa, pero esta iglesia no para. La planta baja es una especie de escuela donde cientos de personas participan en talleres, desde informática para personas con discapacidad hasta una ITV para matrimonios. Él y otros cinco religiosos tienen en este nivel sus pequeños apartamentos.

El barrocón que dio acogida a la parroquia de Santa María de Caná en su inauguración, en 1995, en la Avenida de Europa de Pozuelo de Alarcón.Así era la parroquia de Caná cuando se inauguró en 1995

En opinión del párroco no hay una formula de éxito que otras iglesias puedan copiar de Caná más allá de que abran sus puertas más tiempo para recuperar a los fieles, algo que ha pedido el Papa Francisco. Caná abre de 7:00 a 21.30 horas, y a muchas horas bulle de gente que entra y sale para participar en las actividades o para hablar con Don Jesús. “Dedico ocho horas al día a escuchar a las personas, me cuentan sus disgustos, su vida”.

Su iglesia nació en 1995 como un barracón. Le destinó a Pozuelo el entonces arzobispo Antonio María Rouco Varela para que se ocupara de un nuevo barrio que estaba naciendo en torno a la Avenida de Europa, una arteria flanqueada de pisos amplios para familias con alto poder adquisitivo.

Él venía de tres años en Colmenarejo, en la sierra, y antes cuatro en Canillejas, un barrio humilde del este de Madrid, muy azotado por la droga en los 80. Allí atendió bastantes funerales por sobredosis o ajustes de cuenta, pero él no ve grandes diferencias con su parroquia actual. “Todos los problemas son parecidos en el sentido de que nacen del corazón del hombre, la codicia, el afán de protagonismo, la tristeza, la soledad”.

El barrocón que dio acogida a la parroquia de Santa María de Caná en su inauguración, en 1995, en la Avenida de Europa de Pozuelo de Alarcón.

La parroquia de Santa María de Caná, en Pozuelo de Alarcón, ha merecido menciones de la revista estadounidense Architectural Digest por su singular diseño. 

Cuentan los parroquianos más veteranos que desde el primer día el barracón se quedó pequeño. “Es como un misterio por qué venía tanta gente. Se asomaban y se quedaban”, recuerda Manuela de Mena. Higueras comenzó una colecta de fondos y en tres años recaudaron 300 millones de pesetas (1,8 millones de euros). Le encargó el proyecto a su tío, el arquitecto Fernando Higueras, que diseñó un templo de ladrillo con formas de ciencia ficción que le han valido una mención en la revista estadounidense Architectural Digest. Tiene una torre de 37 metros, que sobresale por encima de los chalés y pisos bajos del municipio. Desde que fue inaugurada en 1999, muchos la conocen como “la catedral de Pozuelo”.

Como siempre han tenido problemas de espacio, Higueras dice que comenzó en el año 2000 a hacer lobby al Ayuntamiento para que le cediera una parcela de 1.000 metros cuadrados, algo que consiguió finalmente este año y que ha sido criticado como un trato de favor por PSOE y Somos Pozuelo, partidos de la oposición a la alcaldesa Susana Pérez Quislant (PP). El acuerdo, aprobado en pleno el 26 de septiembre con los votos de PP, Cs y Vox, supone una cesión en propiedad. Higueras dice que las dedicará a la obra social de su centro, en especial la que lleva a cabo la Fundación Caná, dirigida a personas con discapacidad. El concejal de Somos Pozuelo, Unai Sanz, critica que a otras fundaciones que han solicitado cesiones de suelos no se les ha atendido, incluso tratándos de cesiones temporales a cambio de un canon. “El terreno va a pasar a formar parte del patrimonio de la Iglesia, y dejará de ser público. Es un regalo”, lamenta.

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Uno de los eventos estrella en Caná son las “velas” de los jueves, una hora de meditación de 21.30 a 22.30 horas que son especialmente populares entre los jóvenes. En la penumbra, Higueras dirige la ceremonia, improvisando reflexiones sobre el día a día de un cristiano. Al fondo del templo decenas de jóvenes con sus mochilas, escuchan atentos, sentados sobre el suelo. Es su rutina al terminar de estudiar para el instituto o la universidad. Muchos tienen en su teléfono los mensajes diarios de tres minutos que graba Higueras. Se emiten en el canal de televisión 13 TV, de los obispos españoles, y también se comparten en grupos de WhatsApp con cientos de seguidores.

Después, van a tomar algo a los bares de moda de la Avenida Europa o se quedan charlando largo rato en corros, hasta que Higueras o alguno de sus ayudantes les cierra la verja, como tuvo que hacer el jueves pasadas las 23.00 horas el sacerdote ayudante Fernando del Moral para luego retirarse a sus aposentos en la planta baja. Bromea diciendo que a estos jóvenes les cuesta apartarse de la iglesia. “Este es un lugar de gracia”, dice con patente felicidad, sabiendo que trabaja en un templo excepcional.



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lunes, 21 de octubre de 2019

Santo Evangelio 21 de Octubre 2019



Día litúrgico: Lunes XXIX del tiempo ordinario


Texto del Evangelio (Lc 12,13-21): En aquel tiempo, uno de la gente le dijo: «Maestro, di a mi hermano que reparta la herencia conmigo». Él le respondió: «¡Hombre! ¿quién me ha constituido juez o repartidor entre vosotros?». Y les dijo: «Mirad y guardaos de toda codicia, porque, aun en la abundancia, la vida de uno no está asegurada por sus bienes».

Les dijo una parábola: «Los campos de cierto hombre rico dieron mucho fruto; y pensaba entre sí, diciendo: ‘¿Qué haré, pues no tengo donde reunir mi cosecha?’. Y dijo: ‘Voy a hacer esto: Voy a demoler mis graneros, y edificaré otros más grandes y reuniré allí todo mi trigo y mis bienes, y diré a mi alma: Alma, tienes muchos bienes en reserva para muchos años. Descansa, come, bebe, banquetea’. Pero Dios le dijo: ‘¡Necio! Esta misma noche te reclamarán el alma; las cosas que preparaste, ¿para quién serán?’. Así es el que atesora riquezas para sí, y no se enriquece en orden a Dios».

«La vida de uno no está asegurada por sus bienes»

Fray Lluc TORCAL Monje del Monasterio de Sta. Mª de Poblet 
(Santa Maria de Poblet, Tarragona, España)

Hoy, el Evangelio, si no nos tapamos los oídos y no cerramos los ojos, causará en nosotros una gran conmoción por su claridad: «Mirad y guardaos de toda codicia, porque, aun en la abundancia, la vida de uno no está asegurada por sus bienes» (Lc 12,15). ¿Qué es lo que asegura la vida del hombre?

Sabemos muy bien en qué está asegurada la vida de Jesús, porque Él mismo nos lo ha dicho: «El Padre tiene el poder de dar la vida, y ha dado al Hijo ese mismo poder» (Jn 5,26). Sabemos que la vida de Jesús no solamente procede del Padre, sino que consiste en hacer su voluntad, ya que éste es su alimento, y la voluntad del Padre equivale a realizar su gran obra de salvación entre los hombres, dando la vida por sus amigos, signo del más excelso amor. La vida de Jesús es, pues, una vida recibida totalmente del Padre y entregada totalmente al mismo Padre y, por amor al Padre, a los hombres. La vida humana, ¿podrá ser entonces suficiente en sí misma? ¿Podrá negarse que nuestra vida es un don, que la hemos recibido y que, solamente por eso, ya debemos dar gracias? «Que nadie crea que es dueño de su propia vida» (San Jerónimo).

Siguiendo esta lógica, sólo falta preguntarnos: ¿Qué sentido puede tener nuestra vida si se encierra en sí misma, si halla su agrado al decirse: «Alma, tienes muchos bienes en reserva para muchos años. Descansa, come, bebe, banquetea» (Lc 12,19)? Si la vida de Jesús es un don recibido y entregado siempre en el amor, nuestra vida —que no podemos negar haber recibido— debe convertirse, siguiendo a la de Jesús, en una donación total a Dios y a los hermanos, porque «quien vive preocupado por su vida, la perderá» (Jn 12,25).