lunes, 25 de diciembre de 2017

Santo Evangelio 25 de diciembre 2017




Texto del Evangelio (Lc 2,1-14): 

Sucedió que por aquellos días salió un edicto de César Augusto ordenando que se empadronase todo el mundo. Este primer empadronamiento tuvo lugar siendo gobernador de Siria Quirino. Iban todos a empadronarse, cada uno a su ciudad. Subió también José desde Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por ser él de la casa y familia de David, para empadronarse con María, su esposa, que estaba encinta. Y sucedió que, mientras ellos estaban allí, se le cumplieron los días del alumbramiento, y dio a luz a su hijo primogénito, le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en el alojamiento. 

Había en la misma comarca unos pastores, que dormían al raso y vigilaban por turno durante la noche su rebaño. Se les presentó el Ángel del Señor, y la gloria del Señor los envolvió en su luz; y se llenaron de temor. El Ángel les dijo: «No temáis, pues os anuncio una gran alegría, que lo será para todo el pueblo: os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un salvador, que es el Cristo Señor; y esto os servirá de señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre». Y de pronto se juntó con el Ángel una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo: «Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres en quienes Él se complace».

«La Palabra se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros (Jn 1,14)»
Mons. Jaume PUJOL i Balcells Arzobispo de Tarragona y Primado de Cataluña 
(Tarragona, España)


Hoy, con la sencillez de niños, consideramos el gran misterio de nuestra fe. El nacimiento de Jesús señala la llegada de la "plenitud de los tiempos". Desde el pecado de nuestros primeros padres, el linaje humano se había apartado del Creador. Pero Dios, compadecido de nuestra triste situación, envió a su Hijo eterno, nacido de la Virgen María, para rescatarnos de la esclavitud del pecado.

El apóstol Juan lo explica usando expresiones de gran profundidad teológica: «En el principio existía la Palabra y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios» (Jn 1,1). Juan llama "Palabra" al Hijo de Dios, la segunda persona de la Santísima Trinidad. Y añade: «Y la Palabra se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros» (Jn 1,14).

Esto es lo que celebramos hoy, por eso hacemos fiesta. Maravillados, contemplamos a Jesús acabado de nacer. Es un recién nacido… y, a la vez, Dios omnipotente; sin dejar de ser Dios, ahora es también uno de nosotros.

Ha venido a la tierra para devolvernos la condición de hijos de Dios. Pero es necesario que cada uno acoja en su interior la salvación que Él nos ofrece. Tal como explica san Juan, «a todos los que la recibieron les dio poder de hacerse hijos de Dios» (Jn 1,12). ¡Hijos de Dios! Quedamos admirados ante este misterio inefable: «El Hijo de Dios se ha hecho hijo del hombre para hacer a los hombres hijos de Dios» (San Juan Crisóstomo).

Acojamos a Jesús, busquémosle: solamente en Él encontraremos la salvación, la verdadera solución para nuestros problemas; sólo Él da el sentido último de la vida y de las contrariedades y del dolor. Por esto, hoy os propongo: leamos el Evangelio, meditémoslo; procuremos vivir verdaderamente de acuerdo con la enseñanza de Jesús, el Hijo de Dios que ha venido a nosotros. Y entonces veremos cómo será verdad que, entre todos, haremos un mundo mejor.

La devoción al Inmaculado Corazón de María: sor Lucía, vidente de Fátima, explica por qué urge


En varias visiones en distintos años supo que transmitirla era algo esencial

La devoción al Inmaculado Corazón de María: sor Lucía, vidente de Fátima, explica por qué urge

La devoción al Inmaculado Corazón de María: sor Lucía, vidente de Fátima, explica por qué urge

Sor Lucía, actualmente sierva de Dios, explica por qué la importancia a esta devoción


El 1917 se acaba y con ello el centenario de las apariciones de la Virgen María en Fátima. Sin embargo, el mensaje que recibieron los tres pastorcitos sigue más vigente que nunca y su escucha urge igual que entonces.

Con el fallecimiento de San Jacinto y Santa Francisca, Lucía fue la única de los videntes que llegó adulta y su testimonio durante años y que dejó plasmado en sus memorias, Llamadas del mensaje de Fátima, arrojaron si cabe más luz al mensaje de Fátima.

Y se llega a una conclusión, la devoción al Inmaculado Corazón de María es esencial y debería ser un deber para los creyentes. National Catholic Register recoge lo que escribió sor Lucía al respecto tras los mensajes que recibió del propio Cristo y de su Madre.

La aparición en Pontevedra
Sobre el Inmaculado Corazón de María, hubo dos fechas principales para sor Lucía. La primera fue el 10 de diciembre de 1925, fiesta de Nuestra Señora de Loreto. En aquel momento, la religiosa estaba en su celda en el convento de Pontevedra cuando se le apareció la Virgen. Pero Ella no llegó sola sino que llegaba en esta ocasión acompañada por Jesús, que aparecía en forma de niño.



Lucía se refería así sobre este suceso, y habla de sí misma en tercera persona: “La Santísima Virgen puso su mano sobre su hombro, y al hacerlo, le mostró un corazón rodeado de espinas, que sostenía en otra mano. Al mismo tiempo, el Niño dijo: ‘Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre, cubierto de espinas, con las cuales los hombres ingratos la perforan en todo momento, y no hay nadie que haga un acto de reparación para eliminarlos”.

“Mi corazón, cercado de espinas”
Entonces la Virgen María dijo a Lucía, tal y como recogió la religiosa: “Mira, hija mía, mi corazón cercado de espinas que los hombres ingratos me clavan continuamente con blasfemias e ingratitudes, tú, al menos, procura consolarme y di que: ‘Todos aquellos que durante cinco meses seguidos, en el primer sábado, se confiesen y reciban la Santa Comunión, recen el Santo Rosario y me hagan 15 minutos de compañía meditando en los misterios del Rosario, con el fin de desagraviarme, yo prometo asistirlos en la hora de la muerte con todas las gracias necesarias para su salvación’”.

Lucía no realizó esta petición que le hizo la Virgen porque pensaba que eran parte del secreto. Entonces dos años más tarde, en 1927, sus superiores le pidieron que explicara el contenido de aquella aparición y ella se fue ante al Santísimo. Quería preguntar a Cristo si debía revelarlo. Y la sierva de Dios explicó lo que pasó entonces: “Jesús le hizo escuchar muy claramente estas palabras: ‘Hija mía escribe lo que te piden. Escribe también todo lo que la Santísima Virgen te reveló en la aparición, en la que ella habló de esta devoción. En cuanto al resto del Secreto, continúa guardándolo en secreto”.

Establecer en el mundo la devoción a su Inmaculado Corazón
Para la vidente era claro que la devoción al Inmaculado Corazón de María era el plan del cielo. Y lo vio desde las mismas apariciones de 1917. En sus memorias, sor Lucía explicaba que “Nuestra Señora nos dijo, en el secreto de julio, que Dios deseaba establecer en el mundo la devoción a su Inmaculado Corazón”. En aquella visión la Virgen mencionó su Inmaculado Corazón, al igual que habló de la conversión de Rusia y la visión del infierno. “Has visto el infierno, donde van las almas de los pobres pecadores. Es para salvarlos por lo que Dios quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón”.


Reflexionando en sus memorias sobre aquella aparición, Lucía enfatizaba en la importancia de esta devoción al Inmaculado Corazón de María. La Virgen le dijo que “su Inmaculado Corazón sería mi refugio y el camino que me conduciría a Dios”.

En ese momento, recordaba la  monja portuguesa,  mientras pronunciaba estas palabras María “abrió sus manos y de ellas brotó una luz que penetró en nuestros corazones hasta lo más íntimo. De ese día en adelante, nuestros corazones se llenaron de un amor más ardiente por el Inmaculado Corazón de María”.

Más adelante, sor Lucía reveló que en aquella aparición “en la palma de la mano derecha de Nuestra Señora había un corazón rodeado de espinas que lo traspasaba. Entendimos que este era el Inmaculado Corazón de María, ultrajado por los pecados de la humanidad y buscando reparación”.

“Visteis el Infierno, a donde van las almas de los pobres pecadores. Para salvarlas, Dios quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón. Si hacen lo que yo os diga, se salvarán muchas almas y tendrán paz”. Esta frase de María es para Lucía la clave de toda esta devoción que debe propagarse por el mundo ahora incluso con más urgencia que cuando se produjo la aparición.

Artículo publicado originariamente en Cari Filii News

domingo, 24 de diciembre de 2017

Santo Evangelio 24 de diciembre 2017


Día litúrgico: Domingo IV (B) de Adviento

Texto del Evangelio (Lc 1,26-38): En aquel tiempo, fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. Y entrando, le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo». Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo. 

El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin». María respondió al ángel: «¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?». El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios. Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y este es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril, porque ninguna cosa es imposible para Dios». Dijo María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra». Y el ángel dejándola se fue.

«Vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús»
Fray Josep Mª MASSANA i Mola OFM 
(Barcelona, España)


Hoy, el Evangelio tiene el tono de un cuento popular. Las rondallas empiezan así: «Había una vez...», se presentan los personajes, la época, el lugar y el tema. Ésta llegará al punto álgido con el nudo de la narración; finalmente, hay el desenlace.

San Lucas, de modo semejante, nos cuenta, con tono popular y asequible, la historia más grande. Presenta, no una narración creada por la imaginación, sino una realidad tejida por el mismo Dios con colaboración humana. El punto álgido es: «Vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús» (Lc 1,31).

Este mensaje nos dice que la Navidad está ya cercana. María nos abrirá la puerta con su colaboración en la obra de Dios. La humilde doncella de Nazaret escucha sorprendida el anuncio del Ángel. Precisamente rogaba que Dios enviara pronto al Ungido, para salvar el mundo. Poco se imaginaba, en su modesto entendimiento, que Dios la escogía justamente a Ella para realizar sus planes.

María vive unos momentos tensos, dramáticos, en su corazón: era y quería permanecer virgen; Dios ahora le propone una maternidad. María no lo entiende: «¿Cómo se hará eso?» (Lc 1,34), pregunta. El Ángel le dice que virginidad y maternidad no se contradicen, sino que, por la fuerza del Espíritu Santo, se integran perfectamente. No es que Ella ahora lo entienda mejor. Pero ya le es suficiente, pues el prodigio será obra de Dios: «A Dios nada le es imposible» (Lc 1,38). Por eso responde: «Que se cumplan en mi tus palabras» (Lc 1,38). ¡Que se cumplan! ¡Que se haga! ¡Fiat! Sí. Total aceptación de la Voluntad de Dios, medio a tientas, pero sin condiciones.

En aquel mismo instante, «la Palabra se hizo Carne y habitó entre nosotros» (Jn 1,14). Aquel cuento popular deviene a un mismo tiempo la realidad más divina y más humana. Pablo VI escribió el año 1974: «En María vemos la respuesta que Dios da al misterio del hombre; y la pregunta que el hombre hace sobre Dios y la propia vida».

Dios pidió permiso a María

 

DIOS PIDIÓ PERMISO A MARÍA

Por Ángel Gómez Escorial

1.- El Evangelio de Lucas que acabamos de escuchar contiene el maravilloso episodio de la Anunciación. El arcángel San Gabriel pide permiso a María, de parte de Dios, para que sea figura básica de la Redención. Dicho así suena como algo exento del fuerte componente poético que lleva esta escena. Y, sin embargo, como el Señor Dios no se impone a nadie, recaba dicho permiso a María de Nazaret, una jovencita de unos catorce años. Cuando ella da su consentimiento, se inicia la historia más prodigiosa de, por supuesto, de la raza humana, pero también la más misteriosa del entorno de la divinidad. ¿Un Dios que se abaja a ser hombre para salvar a la humanidad? Resulta increíble, pero como nosotros, los cristianos, nos la creemos, pues se torna en misterio, en algo incomprensible. Claro que es un misterio que nos llena de agradecimiento y, por supuesto, porque Dios ha querido salvarnos y librarnos de la herencia del mal, que nos viene de Adán y Eva. Pero, además, porque Dios ya es uno “de los nuestros”, es un hombre como otros muchos hombres, nacidos de mujer.

2.- La narración además la tenemos muy fresca. La escuchamos hace diez días en la misa de la Solemnidad de la Inmaculada. Se han escrito miles y miles de páginas sobre la Anunciación y se han pintado miles y miles de cuadros sobre esta escena, algunos de los cuales son obras maestras de la pintura universal. Y es atractivo, sin duda, entrar en la contemplación de ese episodio. Es verdad, como nos ha demostrado la arqueología, que la escena idílica y elegante, llena de bellas columnas, de habitaciones casi suntuosas y de paisajes verdes y floridos, pues no es cierta, porque las casas en la Palestina de tiempos de la adolescente María de Nazaret eran menos elegantes y el entorno, mucho más seco y sin apenas vegetación. Pero, qué más da. La cuestión es que allí algo muy extraordinario ocurrió. El poder de Dios estaba presente y, probablemente, la belleza del momento, aún sin coincidir con el pincel maestro de muchos pintores, tuvo que ser de una inconmensurable belleza, si es que alguien hubiera podido verlo.

3.- María de Nazaret aceptó lo que el Señor le ofrecía. Y la historia cambió, la historia comenzó a cambiar. Y ahí estamos todavía, intentando cambiarla, con la ayuda de Dios y con la presencia histórica –y su sacrificio— del Hombre Dios entre nosotros. Por eso es imposible dejar fuera a María de la prodigiosa historia de nuestra Redención. Y cuando por razones diversas se ha querido sacar a María de nuestra historia y de su participación en los planes salvíficos de Dios, se ha cometido una enorme equivocación. Y para llegar a esta idea no hace falta investigar mucho, sólo ha falta basarse –creo yo— en el relato de la conversación entre María y Gabriel. Es más que suficiente.

4.- La primera lectura del libro segundo de Samuel nos cuenta la promesa de Dios al Rey David por la cual su estirpe permanecerá siempre. Y así el nacimiento del Mesías, de la estirpe de David, es el cumplimiento de esa gran promesa, la cual se inscribe en la realidad del próximo nacimiento del Niño Dios en Belén. A su vez Pablo en su Carta a los Romanos muestra como predicando a Cristo Jesús se desvela un misterio mantenido oculto durante siglos y hecho de manifiesto en este tiempo. Realmente, nosotros, en estos días de gran cercanía a la Navidad –Nochebuena es hoy domingo— hemos de meditar en ese misterio del nacimiento de un Niño que esperaron muchas generaciones y que pronto va a estar entre en nosotros. Claro que el reproche que podría hacerse a los de nuestra generación es que estamos comenzando a olvidar el Milagro de Belén. Vivimos en una sociedad cada vez más alejada de lo transcendente, de lo divino. Una sociedad que se ha inventado unos dioses que siempre fallan: la crisis económica que vivimos en estos meses tan difíciles no es otra cosa que un pecado de avaricia. El dios dinero ha traicionado, una vez más, a sus súbditos. Hemos de recuperar la esperanza total de que Dios viene a nosotros en forma de Niño. Eso, además de darnos una gran alegría no nos defraudará.

Era agnóstico y quería «salvar» a su amigo cristiano: «CS Lewis lo arruinó todo» y hoy él es el cura


Michael Baggot encontró a Dios intentando buscar contradicciones en el Evangelio

Era agnóstico y quería «salvar» a su amigo cristiano: «CS Lewis lo arruinó todo» y hoy él es el cura

Michael Baggot fue ordenado sacerdote el pasado 16 de diciembre en Roma

Era agnóstico y quería «salvar» a su amigo cristiano: «CS Lewis lo arruinó todo» y hoy él es el cura


Michael Baggot, un joven estadounidense de Texas, es sacerdote desde el pasado el pasado 16 de diciembre, cuando fue ordenado por el cardenal Bertello en la basílica de San Pablo Extramuros, junto a otros 32 jóvenes legionarios de Cristo.

Este nuevo sacerdote tiene 32 años y en sus años de formación ha pasado por Alemania, México y Roma. Su camino hacia la fe dio todavía más vueltas pues vivió en un agnosticismo profundo e incluso dedicó grandes esfuerzos en convencer a un amigo suyo religioso de que todo era mentira. Pero esa supuesta mentira acabó cautivándole a él.

Educado lejos de la fe
Baggot creció en una familia en la que aunque sus padres eran católicos se habían alejado de la fe por lo que el único contacto con el catolicismo provenía su abuela, que era muy religiosa. Pese a ello, nunca le presionó para que creyera.

De este modo, este niño fue creciendo sin referencias religiosas por lo que acabó teniendo una visión agnóstica del mundo y de todo lo que le rodeaba. “Mi sensibilidad a la belleza de la naturaleza y el arte me llevó a concluir la existencia de un creador. Pero no creía que ese creador tuviera ningún impacto en mi vida”, asegura a The Arlington Catholic Herald.

Este joven que quería ser profesor de Literatura  consideraba que las personas religiosas eran buenas pero no inteligentes porque se aferraban a una fantasía. Pero aunque él no quería saber nada de religión, no paraba de toparse con referencias religiosas cuando leía libros.

Entonces Baggot pensó que si quería ser un buen profesor necesitaba conocer más sobre el catolicismo, por lo que empezó a estudiar y a leer sobre él como si fuera mitología. Y así fue como se topó con un libro de intelectuales hablando sobre Dios y que tenía la introducción de Ronald Reagan y del entonces cardenal Ratzinger. Esta lectura empezó ya a trastocarle. Pero lo más importante estaba por llegar.

Demostrar a su amigo que era tontería ser cristiano
En Secundaria conoció a un amigo, al que define como muy inteligente. Pero había una cosa que no conseguía entender: era un creyente devoto. “Pensé que si estudiaba la Biblia y encontraba las contradicciones podría salvarlo”, asegura el que ahora es sacerdote.

Así fue como se embarcó en el esfuerzo de rescatar a su amigo de esta mentira. Se leyó el Nuevo Testamento convencido de que desmontaría al gran protagonista, pero no salió para nada como pensaba.

“Al instante quedé impresionado con la persona de Cristo”, explica, reconociendo que al instante quedó cautivado con las enseñanzas de Jesús. Pero todavía no aceptaba ni los milagros que protagonizaba ni sus enseñanzas sobrenaturales.


El escritor británico, CS Lewis, fue clave en la conversión de Michael Baggot

La irrupción de CS Lewis en su vida
Necesitaba más información y se dirigió a una librería para ver qué podía encontrar.  En ella halló un pequeño libro Mero cristianismo, de CS Lewis, que rápidamente le llamó la atención.

“Disfruté mucho con Narnia, así que sabía que era un excelente escritor, y como era un libro pequeño, pensé que ‘esto no me podría doler’”, confiesa el neosacerdote. Y riéndose asegura que “CS Lewis lo arruinó todo": "Soy una de las muchas víctimas de Lewis”.

Este libro lo ayudó a comprender las verdades más profundas de la fe. Una frase le marcó especialmente y era que “CS Lewis dice que ‘no podemos ver a Cristo como un buen hombre. Él es el Señor o es un lunático o mentiroso”. En ese momento, Baggot ya tenía tal respeto por Jesús que no lo podía considerar ni un mentiroso ni un lunático.

Respuestas concretas a preguntas concretas
“Me trajo una paz tremenda. Creo que la mayoría de los estudiantes de secundaria se preguntaban si hay vida más allá del fin de semana. Me di cuenta de que sí había. Había mucha más”, agrega.

En ese instante le volvió a la mente la fe de su abuela y decidió dar una oportunidad al catolicismo por lo que buscó en internet páginas católicos que respondieran sus muchas preguntas. “Encontré respuestas claras y concisas que fueron al meollo de los problemas. Me di cuenta de que la Iglesia Católica era la iglesia de la Biblia, la iglesia de la historia. Me di cuenta de que esto era mi hogar”.


Ahí dio el paso. Contactó con un sacerdote y comenzó el Rito de Iniciación Cristiana de Adultos. “En mi último año de Secundaria, mis principales preocupaciones eran prepararme para la Universidad, encontrar una fecha para graduarme y el RICA”. Y fue el 19 de abril de 2003 cuando en la Vigilia de Pascua recibió los sacramentos. Ya era católico.

"Tuve una paz profunda"
“Recuerdo que lo viví con mucha emoción, alegría y gratitud. Pero sobre todo, tuve una paz profunda”. Sus padres le acompañaron en este paso tan importante y su abuela, aunque no pudo estar presente, era la mujer más feliz del mundo.

Sin embargo, la llamada al sacerdocio todavía tardaría en llegar. Fue ya en la universidad cuando empezó a surgir. Allí, se juntó con un grupo de jóvenes católicos, lo que para él fue un “regalo del cielo”. Juntos rezaban y realizaban adoración, lo que le marcó profundamente y surgió su vocación sacerdotal, empezando así un camino que de momento ya le ha llevado a la ordenación sacerdotal.

Más de 20 libros de C.S.Lewis aquí en OcioHispano

Fuente: Religión en Libertad

sábado, 23 de diciembre de 2017

Santo Evangelio 23 de diciembre 2017



Día litúrgico: Feria privilegiada de Adviento: 23 de Diciembre

Texto del Evangelio (Lc 1,57-66): Se le cumplió a Isabel el tiempo de dar a luz, y tuvo un hijo. Oyeron sus vecinos y parientes que el Señor le había hecho gran misericordia, y se congratulaban con ella. Y sucedió que al octavo día fueron a circuncidar al niño, y querían ponerle el nombre de su padre, Zacarías, pero su madre, tomando la palabra, dijo: «No; se ha de llamar Juan». Le decían: «No hay nadie en tu parentela que tenga ese nombre». Y preguntaban por señas a su padre cómo quería que se le llamase. Él pidió una tablilla y escribió: «Juan es su nombre». Y todos quedaron admirados. Y al punto se abrió su boca y su lengua, y hablaba bendiciendo a Dios. Invadió el temor a todos sus vecinos, y en toda la montaña de Judea se comentaban todas estas cosas; todos los que las oían las grababan en su corazón, diciendo: «Pues, ¿qué será este niño?». Porque, en efecto, la mano del Señor estaba con él.

«‘¿Qué será este niño?’. Porque, en efecto, la mano del Señor estaba con él»
Rev. D. Miquel MASATS i Roca 
(Girona, España)


Hoy, en la primera lectura leemos: «Esto dice el Señor: ‘Yo envío mi mensajero para que prepare el camino delante de Mí’» (Mal 3,1). La profecía de Malaquías se cumple en Juan Bautista. Es uno de los personajes principales de la liturgia de Adviento, que nos invita a prepararnos con oración y penitencia para la venida del Señor. Tal como reza la oración colecta de la misa de hoy: «Concede a tus siervos, que reconocemos la proximidad del Nacimiento de tu Hijo, experimentar la misericordia del Verbo que se dignó tomar carne de la Virgen María y habitar entre nosotros».

El nacimiento del Precursor nos habla de la proximidad de la Navidad. ¡El Señor está cerca!; ¡preparémonos! Preguntado por los sacerdotes venidos desde Jerusalén acerca de quién era, él respondió: «Yo soy la voz del que clama en el desierto: ‘Enderezad el camino del Señor’» (Jn 1,23). 

«Mira que estoy a la puerta y llamo: si alguno oye mi voz y me abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo» (Ap 3,20), se lee en la antífona de comunión. Hemos de hacer examen para ver cómo nos estamos preparando para recibir a Jesús el día de Navidad: Dios quiere nacer principalmente en nuestros corazones.

La vida del Precursor nos enseña las virtudes que necesitamos para recibir con provecho a Jesús; fundamentalmente, la humildad de corazón. Él se reconoce instrumento de Dios para cumplir su vocación, su misión. Como dice san Ambrosio: «No te gloríes de ser llamado hijo de Dios —reconozcamos la gracia sin olvidar nuestra naturaleza—; no te envanezcas si has servido bien, porque has cumplido aquello que tenías que hacer. El sol hace su trabajo, la luna obedece; los ángeles cumplen su misión. El instrumento escogido por el Señor para los gentiles dice: ‘Yo no merezco el nombre de Apóstol, porque he perseguido a la Iglesia de Dios’ (1Cor 15,9)».

Busquemos sólo la gloria de Dios. La virtud de la humildad nos dispondrá a prepararnos debidamente para las fiestas que se acercan.

Su hija de 9 años ha sido asesinada: sorprende a la multitud al hablar de fe y perdonar así al autor


Su hija de 9 años ha sido asesinada: sorprende a la multitud al hablar de fe y perdonar así al autor

Ángel Benavides habló desde el Ayuntamiento, rezó a la Virgen y puso a Juan Pablo II de ejemplo

Su hija de 9 años ha sido asesinada: sorprende a la multitud al hablar de fe y perdonar así al autor

Ángel Benavides, padre de la niña asesinada, dio un increíble testimonio de fe en un momento de extrema dureza


La desaparición de Emilia, una niña ecuatoriana de 9 años, se convirtió en mediático y una gran cadena de solidaridad llegó a traspasar las fronteras. Pero finalmente, la niña apareció muerta tras haber sido asesinada. Pese a la enorme movilización que se produjo desde el 15 de diciembre, día de la desaparición, no se pudo hacer nada para evitar su muerte.

Finalmente, la Policía ha detenido al autor, un joven de 28 años, amigo de la familia, y que ya ha confesado su autoría. Pero lejos del odio, la rabía y la sed de venganza, Ángel Benavides, el padre de la niña, ha respondido con paz, perdón y con mucha fe. Incluso para calmar los ánimos, salió al balcón de la Gobernación de Loja y con un micrófono hablaba de una fe católica que impresiona. Aciprensa recoge su intervención:

Habla de misericordia tras el asesinato de su hija
“Hoy se ha cometido un delito, pero la justicia divina que es la que nos lleva a la eternidad, es la que Dios con su infinito amor sabrá con su misericordia cómo prodigar”, afirmó Benavides.

De este modo, dijo que recordaba "en este momento cuando una persona equivocada en sus acciones disparó al Santo Padre (Juan Pablo II) con intención de matarlo. El Santo Padre nos dio un testimonio de fe católica perdonándolo (a Ali Agca), yéndose a la celda, confesándolo y dándole la absolución de sus culpas”.

"Pobre siervo de Dios"
"¿Quién soy yo para atar pecados en este día? ¿Quién soy yo para atar culpas en este día? Pobre siervo de Dios yo, yo también que polvo he sido y en polvo me convertiré, no puedo", reflexionó desde el balcón.


Además, lanzó un claro mensaje: "Queridos amigos y queridas amigas, créanme y lo digo de corazón: que este señor sea juzgado por Dios y por la justicia. Nosotros, mi esposa, yo, mi hogar no tenemos nada que decir. El perdón sí lo daremos porque nuestra hija realmente no descansará en paz al ver que tiene un padre que también odia, un padre que también es agresivo”.

“Yo nunca la eduqué a mi hija así. Y nunca, nunca ahora que me va acompañar como ángel, tampoco le daré un mal testimonio. No voy a permitir que el odio me saque la energía, la fuerza, mi alegría, mi capacidad de ser mejor hombre cada día”, afirmó.

“Yo no puedo darme ese gusto, no puedo ir en contra de lo que mi hija quiere de mí. Entonces por favor no aten lo que ustedes no tienen por qué atar. Lo que a nosotros nos toca es vivir con una absoluta fe, con una absoluta pureza la vida de mi hija, la resurrección de mi hija”, añadió.

"Un ángel me acompañará"
“Los invito entonces –yo estimado monseñor con su licencia eclesial– yo no voy a guardar de luto de negro porque mi hija no lo merece, mi hija merece ropa blanca, y yo voy a estar de blanco en este luto porque un ángel acaba de subir al cielo y un ángel me acompañará”.


“Quisiera decirles a ustedes que nos llenemos de sensatez y que me sigan acompañando, así como me acompañaron desde el primer día, desde su corazón, desde su alma, desde su esfuerzo, desde su cansancio, que me acompañen ahora en este último viaje físico de mi querida hija al cementerio. Muchísimas gracias mi Churona (Así llaman los ecuatorianos a la Virgen del Cisne que es venerada en Loja). Gracias”, expresó el papá de Emilia.

"Saber perdonar"
“Los invito para que en el colegio Santa Mariana de Jesús, mi casa, mi hogar, ahí será la velación. Luego monseñor me ha permitido hacer la celebración en la Catedral lojana. ¡Qué privilegio para mí hija! Sé que estarán muchos sacerdotes, tengo muchos sacerdotes amigos. Luego tendremos que hacer lo que tenemos que hacer, pero siempre con ese sentido de sensatez, de sentido común, y por supuesto, de perdón”, agregó.
Por último, quiso dar las gracias a todos para que "vuelvan a sus hogares con ese sentimiento de cómo es Loja, de solidaridad, de ternura, y les insisto, de saber perdonar”.

Tras estas palabras, Ángel Benavides concluyó con una oración dirigida a la Madre de Dios:

Sagrada María,
vuestro esclavo soy
y con vuestra licencia
a pasar esta tarde voy.
No permitas ¡Madre Mía!
que por tu limpia e Inmaculada Concepción
que caiga en pecado mortal
y muera sin confesión
y vos como Santa Madre, bendícenos.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo,
que así sea por siempre.

Fuente: Religión en Libertad