martes, 21 de febrero de 2017

Santo Evangelio 21 de febrero 2017


Día litúrgico: Martes VII del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mc 9,30-37): En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos iban caminando por Galilea, pero Él no quería que se supiera. Iba enseñando a sus discípulos. Les decía: «El Hijo del hombre será entregado en manos de los hombres; le matarán y a los tres días de haber muerto resucitará». Pero ellos no entendían lo que les decía y temían preguntarle. 

Llegaron a Cafarnaúm, y una vez en casa, les preguntaba: «¿De qué discutíais por el camino?». Ellos callaron, pues por el camino habían discutido entre sí quién era el mayor. Entonces se sentó, llamó a los Doce, y les dijo: «Si uno quiere ser el primero, sea el último de todos y el servidor de todos». Y tomando un niño, le puso en medio de ellos, le estrechó entre sus brazos y les dijo: «El que reciba a un niño como éste en mi nombre, a mí me recibe; y el que me reciba a mí, no me recibe a mí sino a Aquel que me ha enviado».


«El Hijo del hombre será entregado»
Rev. D. Jordi PASCUAL i Bancells 
(Salt, Girona, España)


Hoy, el Evangelio nos trae dos enseñanzas de Jesús, que están estrechamente ligadas una a otra. Por un lado, el Señor les anuncia que «le matarán y a los tres días de haber muerto resucitará» (Mc 9,31). Es la voluntad del Padre para Él: para esto ha venido al mundo; así quiere liberarnos de la esclavitud del pecado y de la muerte eterna; de esta manera Jesús nos hará hijos de Dios. La entrega del Señor hasta el extremo de dar su vida por nosotros muestra la infinidad del Amor de Dios: un Amor sin medida, un Amor al que no le importa abajarse hasta la locura y el escándalo de la Cruz.

Resulta aterrador escuchar la reacción de los Apóstoles, todavía demasiado ocupados en contemplarse a sí mismos y olvidándose de aprender del Maestro: «No entendían lo que les decía» (Mc 9,32), porque por el camino iban discutiendo quién de ellos sería el más grande, y, por si acaso les toca recibir, no se atreven a hacerle ninguna pregunta.

Con delicada paciencia, Jesús añade: hay que hacerse el último y servidor de todos. Hay que acoger al sencillo y pequeño, porque el Señor ha querido identificarse con él. Debemos acoger a Jesús en nuestra vida porque así estamos abriendo las puertas a Dios mismo. Es como un programa de vida para ir caminando. 

Así lo explica con claridad el Santo Cura de Ars, Juan Bautista Mª Vianney: «Cada vez que podemos renunciar a nuestra voluntad para hacer la de los otros, siempre que ésta no vaya contra la ley de Dios, conseguimos grandes méritos, que sólo Dios conoce». Jesús enseña con sus palabras, pero sobre todo enseña con sus obras. Aquellos Apóstoles, en un principio duros para entender, después de la Cruz y de la Resurrección, seguirán las mismas huellas de su Señor y de su Dios. Y, acompañados de María Santísima, se harán cada vez más pequeños para que Jesús crezca en ellos y en el mundo.

Patricia fue violada y no abortó pese a que su madre le apuntó con un rifle e intentó envenenarla


A sus 78 años ayuda a otras mujeres contando que prefirió darlo en adopción antes que abortar

Patricia fue violada y no abortó pese a que su madre le apuntó con un rifle e intentó envenenarla

Patricia está orgullosa de haber dado a luz a su hijo y así darle una oportunidad

Patricia fue violada y no abortó pese a que su madre le apuntó con un rifle e intentó envenenarla

Uno de los supuestos que más se utilizan para justificar y aprobar leyes del aborto es el de la violación. Patricia Lawrence fue víctima de ello pero no quiso abortar.

Se quedó sola, tuvo que enfrentarse a numerosas amenazas pues en los años 50 era una deshonra para su familia. Pero antes que matar a su hijo decidió darlo en adopción. Hoy en día no se arrepiente pues dio a este bebé la oportunidad de nacer. 

Esta adolescente pudo rehacer su vida, se casó, tuvo varios hijos y décadas después pudo conocer a este hijo que dio en adopción. Su testimonio, que recoge Salvar el 1, pretende servir como ayuda a muchas mujeres que se sienten presionadas para abortar:

Tengo 78 años y deseo contar mi historia ahora que todavía tengo la oportunidad. Quiero que la gente sepa que el embarazo por violación no es culpa del niño, así que, ¿por qué deberíamos castigar al niño por algo que el padre biológico hizo?

Mis años de adolescencia fueron difíciles. Mi madre era demasiado permisiva conmigo  y mi padre no estaba allí para resolver los problemas que tenía en este momento de mi vida. Papá incluso se negaba a pagar nuestra manutención establecida por el juez. Yo interpreté todo esto como que no me querían. Así que me enrolé en el Ejército de Mujeres de Estados Unidos.

Drogada y violada
Tras ocho semanas de formación básica, quedé para una cita a ciegas. Él estaba también en el ejército, estacionado en la misma base que yo. Todo lo que recuerdo es que condujo hasta llegar a algún sitio y me dio una bebida. Me desmayé y no tengo ningún recuerdo del resto de la noche. Ni siquiera sé cómo volví a los cuarteles y a mi cama.

Dos semanas más tarde, mientras formaba  para mi inspección, me desmayé. Me llevaron a la enfermería donde el médico me examinó y dijo: "A juzgar por sus síntomas diría que está embarazada". Le respondí: "¡No puedo estar embarazada porque no he hecho nada para quedar embarazada!". Luego dijo: "Sin embargo, tenemos que hacer una prueba para ver si está embarazada".

"Destrozada" tras conocer que estaba embarazada
Yo quedé totalmente destrozada al saber que estaba embarazada ya que no había estado alternando y supe, de inmediato, que tenía que haber sido esa noche. El día de mi cita me debió de haber drogado yme violó. Por supuesto, le dije al médico lo que había sucedido y el Ejército puso en marcha una investigación y contactó con el violador pero a mí me excluyeron de toda información  y nunca, nunca fui informada de nada.

Mi comandante me dio 48 horas para llamar a casa y decirle a mi madre lo que había pasado y que estaba embarazada. Cuando llamé a casa y le dije a mi madre que me echaban del Ejército porque estaba embarazada, ella preguntó de inmediato: "¿Quién, qué, dónde, por qué, cuándo y cómo?". Le hablé de la violación, y ella dijo que tenía que volver a casa. Tras un par de semanas para realizar todos los trámites me fui del Ejército, y volví a casa.


"Vas a abortar"


Mi madre y dos hermanas me recibieron en la estación de autobuses y nos metimos en el coche de mi madre. Sus primeras palabras fueron: "Patricia, vas a abortar". Era mayo de 1957, tenía 18 años y  no sabía qué significaba esa palabra. Ella me dijo que significaba "que tomarían el bebé" de mí. Por la forma en que lo dijo, supe que quería decir que algo iba a ocurrir muy rápidamente, y que ella no estaba diciendo que iban a dar el bebé  en adopción después del nacimiento. Me di cuenta de que esto significaba que iban a matar a mi bebé.

Seguí  yo: "No voy a abortar porque es un asesinato y no voy a presentarme delante de Dios como alguien que cometió un asesinato". Mi madre respondió: "Patricia, estás siendo estúpida". Mis dos hermanas también  acordaron que yo debía  abortar. Me sentía como si todo el mundo se hubiese  aliado contra mí, pero yo sabía que tenía que defender lo que era correcto.

El día que su madre le apuntó con un rifle 
La relación entre mi madre y yo se enfrió cada vez más en las siguientes semanas. Una tarde, yo estaba durmiendo en la cama y al despertar vi a mi madre que sostenía un rifle a una pulgada de mi cara, entre mis ojos. Yo estaba totalmente aterrada. Al instante, le empujé la pistola a un lado, desesperadamente, diciéndole: "¿Qué estás haciendo?". Ella dijo: "Estoy tratando de asustarte para que abortes al niño".

En ese momento, decidí que iba a dejar la casa de mi madre. Ella se burló de mí, preguntando: "¿Dónde vas a ir?". Le dije: "Juanita, mi hermana mayor me va a ayudar". Pero mamá dijo: "Ella no quiere, siente vergüenza".

Sin embargo, en cuestión de días fui a vivir con mi hermana mayor, Juanita. Poco después de llegar a su casa, mi otra hermana, María, vino y me dijo: "Patricia, extiende tu mano". Cuando le tendí la mano, dejó caer en ella  cerca de 20 pastillas y dijo: "Mamá dice que tienes que tomar esto, todas a la vez". Yo sabía lo suficiente para saber que la ingesta de 20 pastillas  de cualquier tipo  era peligroso para la  salud y que mi madre tenía la intención de matarme. Entré en el cuarto de baño y  tiré  en él inodoro  las pastillas y le dije a mi hermana: "Puedo callarme, pero no soy estúpida."

Pastillas para acabar con su vida
Después del nacimiento de mi hijo, mi madre me confesó que las píldoras eran un medicamento que se da  a los pacientes del corazón, y de haberlas tomado como mi hermana me indicó, habría tenido un infarto. Ella nunca se disculpó, pero creo que, a su manera,  estaba tratando de decirme que lo sentía.

Por último, se hicieron gestiones para que ingresara en la Casa del Ejército de Salvación para Madres Solteras en St. Louis, Missouri, en  noviembre de 1957, donde pasé el resto de mi embarazo. Allí experimenté por primera vez en mi vida el amor incondicional, el amor de las trabajadoras de allí que nos amaban a todas nosotras y nunca nos echaban nada en cara. Jamás nos reprocharon nada a ninguna de las nueve niñas que estábamos allí a su cargo.

Su hijo llegó a nacer y lo entregó en adopción
Mi hijo nació el 11 de enero de 1958, de  madrugada. Era un bebé grande, hermoso. Mientras era entregado en adopción, ya que ésa era la política del Ejército de Salvación en el hospital dentro del hogar para madres biológicas, mis ojos estaban cubiertos con una toalla. También ataron mis brazos hacia abajo así que no podía quitarme la toalla. No dejaron que lo viera hasta dos días después,  en  presencia de un trabajador social.

Me dijeron que yo lo podía  coger en brazos  pero decidí no hacerlo porque no quería que se uniera conmigo ya que tenía que vincularse a su madre adoptiva y no a mí. Por su bien y por el mío sabía que era mejor que lo entregara en adopción. Incluso hoy, mi corazón se rompe cuando pienso en ese momento, mirando a través de la ventana del cuarto, diciéndole: "Lo siento mucho mi niño precioso que tengo que renunciar a ti, por tu bien y el mío, tengo que hacer esto, así que por favor, perdóname". Me encantó ese niño. Había luchado por él. Yo sabía que había hecho lo correcto para él.

"Estaba haciendo correcto"
Yo no era  creyente - yo no era cristiana en ese momento, pero sabía que había un Dios justo, y que yo estaba haciendo lo que era correcto delante de Él y que lo honraba  de alguna manera.

Renunciar a este hijo  fue y sigue siendo una de las cosas más difíciles que he tenido que hacer en mi vida, pero yo sabía que su vida valía la pena y no me arrepentía de todo lo que había pasado.

"Vi a mi hijo, no vi al violador"
Cuando vi a mi hijo, no vi al violador. Vi a mi hijo, mi propia carne y sangre.

Dos semanas más tarde, volví  a casa y nunca se me permitió hablar de lo que había pasado. Me dijeron que, por ser madre, "nunca encontrarás a un hombre decente que se case contigo”. Sin embargo, siete meses más tarde, me encontré con Wayne. 

Patricia se enamoró de Wayne y nunca se sintió juzgada por él debido a su pasado

Llegó el amor de su vida
Estaba aterrorizada de que mi madre pudiera tener razón.  Sin embargo, tras un mes de citas, le dije a Wayne que había tenido un hijo. Yo sabía que nos estábamos enamorando y vi  que él  tenía el derecho a saber mi historia. Después de contarla, él me llevó a casa y pensé, "ahí va otro. Nadie quiere mercancía usada".

Dos días más tarde, Wayne me llamó y me preguntó si podía venir a verme. Él me llevó a un lugar maravilloso en las montañas de San Gabriel, aparcó el coche debajo de un árbol, un  pino hermoso, se volvió hacia mí y dijo: "Patricia, no me importa dónde has estado o lo que has hecho. Lo que es importante para mí es lo que puedes ser para mí ahora y en el futuro". Cinco días más tarde, él me pidió matrimonio.

Nos casamos hace 36 años, 8 meses y 2 días, y él me ha amado a pesar de todo lo que había pasado. Hemos tenido tres hijas. Rezaba a Dios: "¿Por qué no me das un hijo para criar?" Y sentía que Dios me respondía que mi hija había nacido el día de Navidad para recordarme  que Dios sabía lo que era entregar  a su único hijo.

Y décadas después conoció a su hijo
Años después, el 20 de mayo de 1993, comenzamos un viaje a Missouri a la ciudad natal de mi hijo Bob. Habíamos acordado reunirnos en el estacionamiento de una tienda Wal-Mart. Cuando llegamos Wayne y yo, no vimos a nadie que pudiera ser mi hijo, así que esperamos en un banco fuera de la tienda. A los 10 minutos,  empezó a  caminar hacia nosotros un hombre grande. Le acompañaba una mujer. Yo le había descrito la ropa que llevaría  de modo que sabía cómo identificarme. Cuando se acercó, me sentí como una pieza de un puzzle que acaba de encontrar su lugar. Nos dimos la mano. Hablamos un poco y su esposa y él nos pidieron que los acompañáramos a su casa.

Esa noche, Bob nos llevó a mi marido y a mí a la casa de su madre para cenar. Era un honor conocer a la mujer maravillosa que había sido la madre de mi hijo y lo había criado. Siento un profundo agradecimiento por el trabajo que hizo ya que yo no lo podía hacer. Siempre ha sido una héroe para mí.

Le agradecí el trabajo maravilloso que había hecho en la crianza de mi hijo, su hijo. A pesar de que yo soy su madre biológica, ella es, de hecho, su madre. Ella hizo todas las cosas que hace una madre y las hizo bien. En mi mente siempre será su madre.

Antes de la cena, dijo, "Patricia, ¿tendrías inconveniente en bendecir nuestra comida?". Fue un honor.

El abrazo al hijo por el que tanto luchó para que naciera 
Aquel día fue muy especial ya que pude hablar  y abrazar a mi hijo por primera vez. Mi corazón se llenó de felicidad, y me sentía orgullosa de haberle dado la vida, cuando otros me querían obligar a abortar.

Les narré los detalles de cómo ocurrió todo y que la única cosa que podía hacer en ese momento, por su bien y por el mío también, era entregarlo en adopción. Cuando conté  la historia, Bob dijo dos palabras que hicieron que la espera de 35 años valiera la pena. Me miró a los ojos y dijo: "Muchas Gracias".


Patricia ha querido hacer pública su historia para ayudar a las mujeres que estén pensando en abortar a sus hijos

Una relación que se mantiene todavía
El año pasado, una semana después de su cumpleaños, mi hijo me sorprendió por completo al recogerme y llevarme a comer a un restaurante que frecuentaba en mi ciudad natal. Le  presenté mi hijo a la camarera, diciéndole que era el hijo que había dado en adopción. Mi hijo miró fijamente a la camarera, me señaló y dijo: "Quiero que sepan que ésta es una mujer muy fuerte". Mi corazón se llenó de orgullo cuando le escuché pronunciar esas palabras.

Espero que todos ustedes pueden apreciar  cómo Dios toma las miserias de nuestras vidas y Él las convierte en una bella imagen.

lunes, 20 de febrero de 2017

Santo Evangelio 20 de febrero 2016


Día litúrgico: Lunes VII del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mc 9,14-29): En aquel tiempo, Jesús bajó de la montaña y, al llegar donde los discípulos, vio a mucha gente que les rodeaba y a unos escribas que discutían con ellos. Toda la gente, al verle, quedó sorprendida y corrieron a saludarle. Él les preguntó: «¿De qué discutís con ellos?». Uno de entre la gente le respondió: «Maestro, te he traído a mi hijo que tiene un espíritu mudo y, dondequiera que se apodera de él, le derriba, le hace echar espumarajos, rechinar de dientes y lo deja rígido. He dicho a tus discípulos que lo expulsaran, pero no han podido». 

Él les responde: «¡Oh generación incrédula! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros? ¿Hasta cuándo habré de soportaros? ¡Traédmelo!». Y se lo trajeron. Apenas el espíritu vio a Jesús, agitó violentamente al muchacho y, cayendo en tierra, se revolcaba echando espumarajos. Entonces Él preguntó a su padre: «¿Cuánto tiempo hace que le viene sucediendo esto?». Le dijo: «Desde niño. Y muchas veces le ha arrojado al fuego y al agua para acabar con él; pero, si algo puedes, ayúdanos, compadécete de nosotros». Jesús le dijo: «¡Qué es eso de si puedes! ¡Todo es posible para quien cree!». Al instante, gritó el padre del muchacho: «¡Creo, ayuda a mi poca fe!». 

Viendo Jesús que se agolpaba la gente, increpó al espíritu inmundo, diciéndole: «Espíritu sordo y mudo, yo te lo mando: sal de él y no entres más en él». Y el espíritu salió dando gritos y agitándole con violencia. El muchacho quedó como muerto, hasta el punto de que muchos decían que había muerto. Pero Jesús, tomándole de la mano, le levantó y él se puso en pie. Cuando Jesús entró en casa, le preguntaban en privado sus discípulos: «¿Por qué nosotros no pudimos expulsarle?». Les dijo: «Esta clase con nada puede ser arrojada sino con la oración».


«¡Creo, ayuda a mi poca fe!»
Rev. D. Antoni CAROL i Hostench 
(Sant Cugat del Vallès, Barcelona, España)


Hoy contemplamos —¡una vez más!— al Señor solicitado por la gente («corrieron a saludarle») y, a la vez, Él solícito de la gente, sensible a sus necesidades. En primer lugar, cuando sospecha que alguna cosa pasa, se interesa por el problema.

Interviene uno de los protagonistas, esto es, el padre de un chico que está poseído por un espíritu maligno: «Maestro, te he traído a mi hijo que tiene un espíritu mudo y, dondequiera que se apodera de él, le derriba, le hace echar espumarajos, rechinar de dientes y lo deja rígido» (Mc 9,17-18).

¡Es terrible el mal que puede llegar a hacer el Diablo!, una criatura sin caridad. —Señor, ¡hemos de rezar!: «Líbranos del mal». No se entiende cómo puede haber hoy día voces que dicen que no existe el Diablo, u otros que le rinden algún tipo de culto... ¡Es absurdo! Nosotros hemos de sacar una lección de todo ello: ¡no se puede jugar con fuego!

«He dicho a tus discípulos que lo expulsaran, pero no han podido» (Mc 9,18). Cuando escucha estas palabras, Jesús recibe un disgusto. Se disgusta, sobre todo, por la falta de fe... Y les falta fe porque han de rezar más: «Esta clase con nada puede ser arrojada sino con la oración» (Mc 9,29).

La oración es el diálogo “intimista” con Dios. Juan Pablo II ha afirmado que «la oración comporta siempre una especie de escondimiento con Cristo en Dios. Sólo en semejante “escondimiento” actúa el Espíritu Santo». En un ambiente íntimo de escondimiento se practica la asiduidad amistosa con Jesús, a partir de la cual se genera el incremento de confianza en Él, es decir, el aumento de la fe.

Pero esta fe, que mueve montañas y expulsa espíritus malignos («¡Todo es posible para quien cree!») es, sobre todo, un don de Dios. Nuestra oración, en todo caso, nos pone en disposición para recibir el don. Pero este don hemos de suplicarlo: «¡Creo, ayuda a mi poca fe!» (Mc 9,24). ¡La respuesta de Cristo no se hará “rogar”!

Inglaterra es consagrada al Corazón de María frente a la Virgen de Fátima, a la que pide protección


En una bella ceremonia en la catedral de Westminster se coronó la imagen peregrina de Fátima

Inglaterra es consagrada al Corazón de María frente a la Virgen de Fátima, a la que pide protección

Miles de personas, encabezadas por el cardenal OConnor acudieron a la consagración de Inglaterra al Corazón de María

Inglaterra es consagrada al Corazón de María frente a la Virgen de Fátima, a la que pide protección

Miles de personas, muchas de ellas desde la calle, asistieron este sábado a una celebración histórica en la catedral londinense de Westminster. En ella, el cardenal Nichols presidió una bellísima ceremonia que contó con dos puntos principales, por un lado la coronación de la Virgen Peregrina de Fátima que recorre Inglaterra y por otro la consagración de este país y de Gales al Sagrado Corazón de María.

Junto a los miles de fieles, que recibieron a la Virgen cantando y moviendo pañoletas mientras entraba en procesión, el arzobispo de Westminster esperaba la imagen de Fátima junto a tres niños vestidos de pastorcitos que simbolizaban a Lucía, Jacinta y Francisco, que portaban la corona y las reliquias de los dos pastorcitos beatos.


Los niños que simbolizaban a los tres pastorcitos portaban reliquias de los beatos y la nueva corona forjada para la Virgen

La corona ha sido realizada por los mismos que forjaron la que la Virgen porta en la ciudad portuguesa los 13 de cada mes.

Una enorme manifestación mariana en el corazón de Inglaterra
Tal y como recuerda Cari Filii News, esta imagen de la Virgen fue bendecida por el Papa Pablo VI en el santuario mariano en mayo de 1967 y regalada a Inglaterra por el obispo de Fátima en 1968. Además, la talla también fue bendecida por san Juan Pablo II durante su visita a Gran Bretaña en 1982.

La corona fue presentada al cardenal Nichols por Jorge Leitao, cuyo abuelo realizó la corona original de Portugal, y que su empresa ofrecerá en esta cita a la Virgen. Por su parte, los fieles que lo desearon llevaron a la catedral objetos de oro y plata o joyas para ofrecer a María y que fueron entregados como donativos a Leitao como contraprestación. Así es se hizo con la corona original en Portugal en 1942.

Muchas personas, entre ellas familias enteras, acudieron a la imagen de la Virgen para encomendarse a ella. La emoción era la imagen dominante entre los presentes, que sabían que era un día histórico.


Inglaterra, la "dote de María"
Y es que también Inglaterra, país que históricamente era conocido como la "dote de María", pidió este sábado la protección de la Madre de Dios. Y lo quiso hacer delante de la Virgen de Fátima y aprovechando el año que se celebran el centenario de las apariciones.

De este modo, el cardenal de Westminster y el conjunto de la Iglesia inglesa y galesa rerenovaron la consagración al Sagrado Corazón de María que ya se realizó el 16 de julio de 1948 por el cardenal Griffin en el santuario de Walshingham, donde se encuentra la patrona de Inglaterra.



La protección tras la II Guerra Mundial
Aquel día, toda la jerarquía unida acudió a los pies de María y consagró el país a ella, a lo que siguió una peregrinación de “oración y penitencia” con la intención de reparar los males de la Segunda Guerra Mundial. En la peregrinación hacia el santuario llevaron catorce cruces provenientes de todos los puntos del país convirtiéndose en cada una de las estaciones del Via Crucis.

Si aquella consagración se produjo en la festividad de la Virgen del Carmen, la renovación se produjo en el centenario de la Virgen de Fátima. Y si ahora Inglaterra y el mundo no salen de una guerra horrible sí que se enfrenta a un periodo de gran estabilidad como no había vivido en décadas y con un ataque a la familia y a la vida sin precedentes.


La profecía de Sor Lucía
Precisamente, la tercera vidente, sor Lucía, envió una carta al cardenal Caffarra, nombrado por San Juan Pablo II fundador y presidente del Pontificio Instituto Juan Pablo II para Estudios sobre el Matrimonio y la Familia, en la que avisaba que la lucha final contra el mal sería precisamente por el matrimonio y la familia.

Así lo recordaba el cardenal: “Recibí una larga carta con su firma, la cual ahora se encuentra en los archivos del Instituto. En ella encontramos escrito: ‘La batalla final entre el Señor y el reino de Satanás será acerca del Matrimonio y de la Familia. No teman, añadió, porque cualquiera que actúe a favor de la santidad del Matrimonio y de la Familia siempre será combatido y enfrentado en todas las formas, porque ésta es el punto decisivo. Después concluyó: sin embargo, Nuestra Señora ya ha aplastado su cabeza’”.

Fuente: Religión en Libertad

domingo, 19 de febrero de 2017

Santo Evangelio 19 de febrero 2017


Día litúrgico: Domingo VII (A) del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mt 5, 38-48): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Habéis oído que se dijo: ‘Ojo por ojo y diente por diente’. Pues yo os digo: no resistáis al mal; antes bien, al que te abofetee en la mejilla derecha ofrécele también la otra: al que quiera pleitear contigo para quitarte la túnica déjale también el manto; y al que te obligue a andar una milla vete con él dos. A quien te pida da, y al que desee que le prestes algo no le vuelvas la espalda.



»Habéis oído que se dijo: ‘Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo’. Pues yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa vais a tener? ¿No hacen eso mismo también los publicanos? Y si no saludáis más que a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de particular? ¿No hacen eso mismo también los gentiles? Vosotros, pues, sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial».


«Sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial»
Rev. P. José PLAZA Monárdez 
(Calama, Chile)


Hoy, la Palabra de Dios, nos enseña que la fuente original y la medida de la santidad están en Dios: «Sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial» (Mt 5,48). Él nos inspira, y hacia Él caminamos. El sendero se recorre bajo la nueva ley, la del Amor. El amor es el seguro conductor de nuestros ideales, expresados tan certeramente en este quinto capítulo del Evangelio de san Mateo. 

La antigua ley del Talión del libro del Éxodo (cf. Ex 21,23-35) —que quiso ser una ley que evitara las venganzas despiadadas y restringir al “ojo por ojo”, el desagravio bélico— es definitivamente superada por la Ley del amor. En estos versículos se entrega toda una Carta Magna de la moral creyente: el amor a Dios y al prójimo. 

El Papa Benedicto XVI nos dice: «Solo el servicio al prójimo abre mis ojos a lo que Dios hace por mí y a lo mucho que me ama». Jesús nos presenta la ley de una justicia sobreabundante, pues el mal no se vence haciendo más daño, sino expulsándolo de la vida, cortando así su eficacia contra nosotros. 

Para vencer —nos dice Jesús— se ha de tener un gran dominio interior y la suficiente claridad de saber por cuál ley nos regimos: la del amor incondicional, gratuito y magnánimo. El amor lo llevó a la Cruz, pues el odio se vence con amor. Éste es el camino de la victoria, sin violencia, con humildad y amor gozoso, pues Dios es el Amor hecho acción. Y si nuestros actos proceden de este mismo amor que no defrauda, el Padre nos reconocerá como sus hijos. Éste es el camino perfecto, el del amor sobreabundante que nos pone en la corriente del Reino, cuya más fiel expresión es la sublime manifestación del desbordante amor que Dios ha derramado en nuestros corazones por el don del Espíritu Santo (cf. Rom 5,5).

Obligó a su hijo a firmar un contrato para tener un móvil y sus 18 puntos dieron la vuelta al mundo


Pese a las dificultades, la madre afirma que el contrato cumplió su función

Obligó a su hijo a firmar un contrato para tener un móvil y sus 18 puntos dieron la vuelta al mundo

Tras un año, el hijo se había convertido en un usuario responsable del Iphone aunque no sin dificultades

Obligó a su hijo a firmar un contrato para tener un móvil y sus 18 puntos dieron la vuelta al mundo

La edad en la que los menores tienen teléfonos móviles con acceso a internet y a las redes sociales es cada vez más baja. Con doce años son ya mayoría los niños que tienen uno de ellos. Sin embargo, existen dos riesgos cada vez más evidentes. Por un lado, los nefastos efectos que genera su adicción, tal y como alerta el neuropsicólogo Nacho Calderón. Y por otro lado, los problemas de seguridad que conllevan estas tecnologías, como reconoce el juez de menores Emilio Calayatud.

Por ello, la implicación de los padres es fundamental para controlar el acceso a los móviles y para evitar la dependencia hacia ellos. Es lo que hizo una madre estadunidense con cinco hijos. Janell Burley Hofmann es escritora y promociona un movimiento que pretende educar en el uspon responsable de la tecnología. En uno de sus artículos que se hizo mundialmente viral contó cómo su hijo adolescente lleva casi un año suplicándole tener un IPhone. 

Tras meses de lucha, al final le compró este dispositivo aunque hizo firmar a su hijo un contrato con 18 puntos que debía cumplir para poder mantenerlo. Y sería estricta en hacérselo cumplir. Estos son las 18 reglas, que según Janell también le servirán para la vida:

1. Es mi teléfono. Yo lo compré. Yo lo pagué. Yo te lo presto. ¿A qué soy genial?

2. Yo siempre sabré la contraseña.

3. Si suena, cógelo. Di "hola". Sé educado. Coge siempre, siempre, la llamada de mamá y papá.

4. Entregará el teléfono a mamá o a papá a las 7:30 de la mañana cada día de colegio y a las 9:00 de la tarde durante el fin de semana. Estará apagado toda la noche y se volverá a encender a las 7:30 de la mañana. Si no llamarías al teléfono fijo de alguien, porque pueden responder sus padres, tampoco llames o envíes mensajes al móvil. Respeta a las otras familias como nos gusta que nos respeten a nosotros.

5. No te llevarás el iPhone al colegio. Conversa y habla con la gente y con tus amigos en persona. Los días de media jornada, las excursiones y las actividades extraescolares requerirán consideraciones especiales.

6. Si el iPhone se cae, se golpea o se estropea, tú eres el responsable. Por tanto, asumirás los costes de la sustitución o de la reparación. Para ello ahorra dinero de tu cumpleaños o realiza otros trabajos: corta el césped, haz de canguro... Si el iPhone se rompe, tendrás que estar preparado.


El contrato de Janell a su hijo, ambos en la imagen, ha dado la vuelta al mundo y es ahora utilizado por miles de padres

7. No uses el iPhone para mentir, hacer tonterías o engañar a otro ser humano. No te involucres en conversaciones que sean dañinas para los demás. Sé un buen amigo.

8. No envíes mensajes, correos electrónicos o digas nada a través del iPhone que no dirías en persona.

9. No envíes mensajes, correos electrónicos o digas a alguien algo que no le dirías en voz alta y en presencia de sus padres. Autocensúrate.

10. Nada de pornografía. Busca en la web información que compartirías abiertamente conmigo. Si tienes alguna duda sobre algo, pregunta a una persona. Preferiblemente, a tu padre o a mí.

11. Apágalo o siléncialo cuando te encuentres en lugares públicos. Especialmente en restaurantes, en el cine o mientras hablas con otro ser humano. No eres una persona maleducada, no dejes que el iPhone cambie eso.

12. No envíes ni recibas imágenes íntimas tuyas ni de otras personas. No te rías. Algún día estarás tentado de hacerlo, a pesar de tu gran inteligencia. Es arriesgado y puede arruinar tu vida de adolescente, joven y adulto. Es siempre una mala idea. El ciberespacio es más poderoso que tú. Y es difícil hacer que algo de esa magnitud desaparezca, incluyendo una mala reputación.

13. No hagas millones de fotos o vídeos. No hay necesidad de documentar todo. Vive tus experiencias. Quedarán almacenas en tu memoria para toda la eternidad.

14. A veces conviene dejar el iPhone en casa. Siéntete seguro de esa decisión. No es un ser vivo ni una ninguna extensión de tu cuerpo. Aprende a vivir sin él. Tienes que vencer el miedo a perderte algo que está ocurriendo y a estar siempre conectado.

15. Bájate música que sea nueva o clásica o diferente de la que millones de chicos como tú escuchan, que es siempre lo mismo. Tu generación tiene un acceso a la música mayor que cualquier otra de la historia. Aprovécha ese don. Expande tus horizontes.

16.De vez en cuando puedes jugar a juegos de palabras, puzzles y rompecabezas.

17. Mantén tus ojos abiertos. Observa el mundo que te rodea. Mira por la ventana. Escucha a los pájaros. Date un paseo. Habla con un desconocido. Pregúntate sin es necesario buscar en Google.

18. Meterás la pata. Te quitaré el teléfono. Nos sentaremos y hablaremos sobre ello. Volveremos a empezar. Tú y yo siempre estamos aprendiendo. Somos un equipo. Estamos juntos en esto.

Un año después de regalar el teléfono a su hijo, Janell escribió otro artículo explicando cómo había ido todo. Explicó que el contrato había funcionado aunque había sido difícil y que evidentemente tuvo que retirarle el teléfono en alguna ocasión y volver a empezar. Pero ella está contenta porque su primogénito se ha convertido en un usuario resposable.


sábado, 18 de febrero de 2017

Santo Evangelio 18 de febrero de 2017


Día litúrgico: Sábado VI del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mc 9,2-13): En aquel tiempo, Jesús toma consigo a Pedro, Santiago y Juan, y los lleva, a ellos solos, aparte, a un monte alto. Y se transfiguró delante de ellos, y sus vestidos se volvieron resplandecientes, muy blancos, tanto que ningún batanero en la tierra sería capaz de blanquearlos de ese modo. Se les aparecieron Elías y Moisés, y conversaban con Jesús. 

Toma la palabra Pedro y dice a Jesús: «Rabbí, bueno es estarnos aquí. Vamos a hacer tres tiendas, una para Ti, otra para Moisés y otra para Elías»; pues no sabía qué responder ya que estaban atemorizados. Entonces se formó una nube que les cubrió con su sombra, y vino una voz desde la nube: «Este es mi Hijo amado, escuchadle». Y de pronto, mirando en derredor, ya no vieron a nadie más que a Jesús solo con ellos. 

Y cuando bajaban del monte les ordenó que a nadie contasen lo que habían visto, hasta que el Hijo del hombre resucitara de entre los muertos. Ellos observaron esta recomendación, discutiendo entre sí qué era eso de "resucitar de entre los muertos". 

Y le preguntaban: «¿Por qué dicen los escribas que Elías debe venir primero?». Él les contestó: «Elías vendrá primero y restablecerá todo; mas, ¿cómo está escrito del Hijo del hombre que sufrirá mucho y que será despreciado? Pues bien, yo os digo: Elías ha venido ya y han hecho con él cuanto han querido, según estaba escrito de él».


«Les ordenó que a nadie contasen lo que habían visto»
Rev. D. Xavier ROMERO i Galdeano 
(Cervera, Lleida, España)



Hoy, el Evangelio de la transfiguración nos presenta un enigma descifrado. El texto evangélico de san Marcos está plagado de secretos mesiánicos, de momentos puntuales en los cuales Jesús prohíbe que se dé a conocer lo que ha hecho. Hoy nos encontramos ante un “botón de muestra”. Así, Jesús «les ordenó que a nadie contasen lo que habían visto, hasta que el Hijo del hombre resucitara de entre los muertos» (Mc 9,9).

¿En qué consiste este secreto mesiánico? Se trata de levantar un poco el velo de aquello que se esconde debajo, pero que sólo será desvelado totalmente al final de los días de Jesús, a la luz de su Misterio Pascual. Hoy lo vemos claro en este Evangelio: la transfiguración es un momento, una catadura de gloria para descifrar a los discípulos el sentido de aquel momento íntimo.

Jesús había anunciado a sus discípulos la inminencia de su pasión, pero al verles tan turbados por tan trágico fin, les explica con hechos y palabras cómo será el final de sus días: unas jornadas de pasión, de muerte, pero que concluirán con la resurrección. He aquí el enigma descifrado. Santo Tomás de Aquino dice: «Con el fin de que una persona camine rectamente por un camino es necesario que conozca antes, de alguna manera, el lugar al cual se dirige».

También nuestra vida de cristianos tiene un fin desvelado por Nuestro Señor Jesucristo: gozar eternamente de Dios. Pero esta meta no estará exenta de momentos de sacrificio y de cruz. Con todo, hemos de recordar el mensaje vivo del Evangelio de hoy: en este callejón aparentemente sin salida, que es frecuentemente la vida, por nuestra fidelidad a Dios, viviendo inmersos en el espíritu de las Bienaventuranzas, se agrietará el final trágico, gozando de Dios eternamente.