martes, 23 de agosto de 2016

Dio gracias a Dios, exhortó a anteponer a la familia, recordó que se deben a la verdad...


Dio gracias a Dios, exhortó a anteponer a la familia, recordó que se deben a la verdad...

La periodista italiana Letizia Leviti dejó un impactante mensaje a sus compañeros antes de morir

Letizia Leviti, una periodista que vivió intensamente su profesión hasta el último minuto.

El 26 de julio falleció, a los 46 años de edad, la periodista italiana Letizia Leviti, tras dos años de lucha contra una larga enfermedad que en los últimos tramos la mantuvo alejada de la redacción  de Sky TG 24. Allí trabajaba desde 2003 y habia cubierto para el canal informativo, entre otros acontecimientos, las guerras de Afganistán, Irak y Líbano.

Se había licenciado en Filosofía y en Filología en la Universidad de Pisa. Casada y con tres hijos, en 2009 dio un pequeño salto a la política al presentarse a la alcaldía de Bagnone, en la Toscana (pueblo natal de su familia paterna), por Il Popolo della Libertà, el partido de Silvio Berlusconi, aunque no salió elegida.
La periodista italiana Letizia Leviti dejó un impactante mensaje a sus compañeros antes de morir


Pocas fechas antes de morir grabó un mensaje de despedida (sólo audio) para sus compañeros de Sky TG 24 que obtuvo una gran difusión e impactó notablemente en la opinión pública italiana. Incluso el presidente de la República, Sergio Mattarella, hizo referencia a él al recordar a la periodista fallecida en uno de los homenajes que se le han tributado.

Lo reproducimos a continuación en español, seguido del vídeo con su propia voz y el texto en italiano para quien quiera seguirlo así.

En su mensaje agradece por dos veces a Dios todos los bienes recibidos, exhorta a sus compañeros a no descuidar nunca a la familia por el trabajo, y recuerda que las cosas mejores que se hacen en la vida son las que se hacen por amor, incluyendo el amor a los enemigos.

Mensaje íntegro de Letizia Leviti a sus compañeros
¿Estamos en onda? ¿Me escucháis?

¡Vaya! No habría querido que fuese así, pensaba hacerlo [despedirme] como tantas otras veces, y sin embargo la vida no la decidimos nosotros. Quería saludaros con este mensaje y agradeceros y dejaros así un poco de mí misma. Saludaros porque las cosas son así, ya no volveré ahí, hace tiempo que no voy y os he echado mucho de menos, he echado mucho de menos el trabajo.

El trabajo ha sido para mí una fuente de vida. El trabajo es la verdad, nuestro trabajo es la verdad, debe ser la verdad. Tenemos una obligación hacia los telespectadores. No tenemos que contentarles, tenemos que decirles la verdad. Ellos creen en lo que decimos. Y nosotros debemos ser honestos intelectualmente siempre. Esto es lo que pienso, esto es lo que siempre he pensado, y espero y creo que todos vosotros penséis lo mismo.

En fin, digamos que no estoy contenta de terminar así, pero doy gracias a Dios porque en la vida lo he tenido verdaderamente todo, todo aquello que podía desear. Quizá incluso más. No, sin “quizá”: más.

Y quería deciros otra cosa importante, muy importante. Una conclusión a la que quizá ya habéis llegado... pero nunca se sabe. Es muy importante reconocer en la propia vida las cosas más importantes de la propia vida. Nunca descuidéis a vuestras familias, ni siquiera por el trabajo. El trabajo no debe dominarnos, nada debe dominarnos, ni siquiera la enfermedad debe dominarnos.

Hay que ser libres, libres para amar y saber amar. Amar profundamente. Amar el propio trabajo. Amar a la familia. Amar a tus amigos. Amar a tus enemigos. Enfadarse, sí… pero amar. La fuerza de la vida, el sentido de la vida, es sólo el amor. El amor es lo que nos impulsa a hacer las mejores cosas a lo largo de toda nuestra vida.

Y cuando sucede algo como lo que me ha sucedido a mí, es hermoso sentirse colmado, sentirse sereno, sentirse en paz con el mundo, sentir que has hecho lo que querías hacer, con sinceridad, incluso pagando un precio. Un precio que no es demasiado  ante el hecho de que la vida fue auténtica, fue vivida, y se está acabando.

Muchas veces me he encontrado pensando “esto está acabando”, pero también me he encontrado pensando “¡qué bella es esta vida!”. Hasta el final lo he pensado. Y he rezado para que estuvieseis aquí, con mis hijos, con mi marido, con mi madre, con mi mundo. Pero no me he enfadado…

Todos tenemos un destino, un camino, y se ve que mi círculo debía cerrarse así. Sin embargo, recordad estas palabras, son importantes. Porque si al término de la vida una persona se da cuenta de que se ha equivocado, que no ha hecho lo que había querido deseado y querido hacer, se da cuenta de no haber amado... creo que una enfermedad y luego el resultado de esa enfermedad se afronta con mucha angustia. Yo sólo he sentido angustia por dejar a mis hijos, a mi marido, a mi madre, a mi familia. Sólo por ellos, no por mí. Lo he tenido todo. Y doy gracias a Dios por todo lo que me ha dado.

No sé si este mensaje puede serviros. Pero pensad en ello, porque es muy importante. Y hay que pensar en ello cuando aún se tiene tiempo para pensar.

Un momento del funeral de Letizia Leviti.

Os abrazo para decir de vosotros, de nosotros, que somos grandes, que somos fantásticos, que hemos hecho crecer este canal. Creo en vosotros, siempre he creído mucho, muchísimo. Querría daros las gracias a todos por la cercanía y afecto de este periodo. Y también por la cercanía y el afecto anteriores.  Y también por la cercanía y el afecto de después. Porque no tengo mucha gana de irme. Así que creo que saldré en alguna página de algún periódico, en alguna noticia. Alguna cosa rara se dirá. Así que, venga, os dejo. Un abrazo grande a todos.



Texto original italiano del mensaje (tomado de Tempi)
Siamo in onda? Mi ascoltate? Accidenti, non avrei voluto, pensavo di farcela come tante altre volte e invece la vita non la decidiamo noi. Volevo salutarvi con questo messaggio e ringraziarvi e lasciarvi, così, un po’ di me. Salutarvi perché è andata così, non tornerò più lì, da tanto tempo non ci sono e mi siete mancati molto, il lavoro mi è mancato molto. Il lavoro per me è stato una fonte di vita, il lavoro è verità, il nostro lavoro è verità, deve essere verità.

Abbiamo un debito verso i telespettatori, dobbiamo non accontentarli, dobbiamo dire la verità. Ci credono a quello che noi diciamo. E noi dobbiamo essere onesti intellettualmente, sempre. Questo penso, questo ho sempre pensato, e spero che tutti voi e credo che tutti voi pensiate la stessa cosa. Io, ben non sono, diciamo, contenta che sia finita così, però ringrazio Dio perché nella vita ho avuto veramente tutto, tutto quello che potevo desiderare. Anche di più, forse. Anzi, senza forse, di più.

E volevo dirvi un’altra cosa importante, molto importante. A cui sarete già arrivati. Però non si sa mai. È molto importante riconoscere la propria vita, riconoscere le cose più importanti della propria vita “Non trascurate mai le vostre famiglie, neanche per il lavoro. Il  lavoro non deve dominarci, niente deve dominarci, nemmeno la malattia deve dominarci.

Bisogna essere liberi, liberi di amare e saper amare. Amare profondamente. Amare il proprio lavoro. Amare la famiglia. Amare i propri amici. Amare i propri nemici. Arrabbiarsi. Ma amare. La forza della vita, il senso della vita, è solo l’amore. L’amore è quello che spinge a fare le cose migliori nel corso di tutta la nostra vita.

E quando succede una cosa come è successa a me, è bello sentirsi pieni, sentirsi sereni, sentirsi in pace col mondo, sentire di aver fatto quello che si voleva fare, con sincerità, anche pagando un prezzo. Un prezzo che non è mai troppo alto nei confronti poi del fatto che la vita è vera, è vissuta, sta finendo! E’ successo tante volte a me di pensare “sta finendo”, ma è successo anche di pensare “ che bella questa vita!” Fino Dio gracias a Dios, exhortó a anteponer a la familia, recordó que se deben a la verdad...

La periodista italiana Letizia Leviti dejó un impactante mensaje a sus compañeros antes de morir

Letizia Leviti, una periodista que vivió intensamente su profesión hasta el último minuto.

El 26 de julio falleció, a los 46 años de edad, la periodista italiana Letizia Leviti, tras dos años de lucha contra una larga enfermedad que en los últimos tramos la mantuvo alejada de la redacción  de Sky TG 24. Allí trabajaba desde 2003 y habia cubierto para el canal informativo, entre otros acontecimientos, las guerras de Afganistán, Irak y Líbano.

Se había licenciado en Filosofía y en Filología en la Universidad de Pisa. Casada y con tres hijos, en 2009 dio un pequeño salto a la política al presentarse a la alcaldía de Bagnone, en la Toscana (pueblo natal de su familia paterna), por Il Popolo della Libertà, el partido de Silvio Berlusconi, aunque no salió elegida.



Pocas fechas antes de morir grabó un mensaje de despedida (sólo audio) para sus compañeros de Sky TG 24 que obtuvo una gran difusión e impactó notablemente en la opinión pública italiana. Incluso el presidente de la República, Sergio Mattarella, hizo referencia a él al recordar a la periodista fallecida en uno de los homenajes que se le han tributado.

Lo reproducimos a continuación en español, seguido del vídeo con su propia voz y el texto en italiano para quien quiera seguirlo así.

En su mensaje agradece por dos veces a Dios todos los bienes recibidos, exhorta a sus compañeros a no descuidar nunca a la familia por el trabajo, y recuerda que las cosas mejores que se hacen en la vida son las que se hacen por amor, incluyendo el amor a los enemigos.

Mensaje íntegro de Letizia Leviti a sus compañeros
¿Estamos en onda? ¿Me escucháis?

¡Vaya! No habría querido que fuese así, pensaba hacerlo [despedirme] como tantas otras veces, y sin embargo la vida no la decidimos nosotros. Quería saludaros con este mensaje y agradeceros y dejaros así un poco de mí misma. Saludaros porque las cosas son así, ya no volveré ahí, hace tiempo que no voy y os he echado mucho de menos, he echado mucho de menos el trabajo.

El trabajo ha sido para mí una fuente de vida. El trabajo es la verdad, nuestro trabajo es la verdad, debe ser la verdad. Tenemos una obligación hacia los telespectadores. No tenemos que contentarles, tenemos que decirles la verdad. Ellos creen en lo que decimos. Y nosotros debemos ser honestos intelectualmente siempre. Esto es lo que pienso, esto es lo que siempre he pensado, y espero y creo que todos vosotros penséis lo mismo.

En fin, digamos que no estoy contenta de terminar así, pero doy gracias a Dios porque en la vida lo he tenido verdaderamente todo, todo aquello que podía desear. Quizá incluso más. No, sin “quizá”: más.

Y quería deciros otra cosa importante, muy importante. Una conclusión a la que quizá ya habéis llegado... pero nunca se sabe. Es muy importante reconocer en la propia vida las cosas más importantes de la propia vida. Nunca descuidéis a vuestras familias, ni siquiera por el trabajo. El trabajo no debe dominarnos, nada debe dominarnos, ni siquiera la enfermedad debe dominarnos.

Hay que ser libres, libres para amar y saber amar. Amar profundamente. Amar el propio trabajo. Amar a la familia. Amar a tus amigos. Amar a tus enemigos. Enfadarse, sí… pero amar. La fuerza de la vida, el sentido de la vida, es sólo el amor. El amor es lo que nos impulsa a hacer las mejores cosas a lo largo de toda nuestra vida.

Y cuando sucede algo como lo que me ha sucedido a mí, es hermoso sentirse colmado, sentirse sereno, sentirse en paz con el mundo, sentir que has hecho lo que querías hacer, con sinceridad, incluso pagando un precio. Un precio que no es demasiado  ante el hecho de que la vida fue auténtica, fue vivida, y se está acabando.

Muchas veces me he encontrado pensando “esto está acabando”, pero también me he encontrado pensando “¡qué bella es esta vida!”. Hasta el final lo he pensado. Y he rezado para que estuvieseis aquí, con mis hijos, con mi marido, con mi madre, con mi mundo. Pero no me he enfadado…

Todos tenemos un destino, un camino, y se ve que mi círculo debía cerrarse así. Sin embargo, recordad estas palabras, son importantes. Porque si al término de la vida una persona se da cuenta de que se ha equivocado, que no ha hecho lo que había querido deseado y querido hacer, se da cuenta de no haber amado... creo que una enfermedad y luego el resultado de esa enfermedad se afronta con mucha angustia. Yo sólo he sentido angustia por dejar a mis hijos, a mi marido, a mi madre, a mi familia. Sólo por ellos, no por mí. Lo he tenido todo. Y doy gracias a Dios por todo lo que me ha dado.

No sé si este mensaje puede serviros. Pero pensad en ello, porque es muy importante. Y hay que pensar en ello cuando aún se tiene tiempo para pensar.


Un momento del funeral de Letizia Leviti.

Os abrazo para decir de vosotros, de nosotros, que somos grandes, que somos fantásticos, que hemos hecho crecer este canal. Creo en vosotros, siempre he creído mucho, muchísimo. Querría daros las gracias a todos por la cercanía y afecto de este periodo. Y también por la cercanía y el afecto anteriores.  Y también por la cercanía y el afecto de después. Porque no tengo mucha gana de irme. Así que creo que saldré en alguna página de algún periódico, en alguna noticia. Alguna cosa rara se dirá. Así que, venga, os dejo. Un abrazo grande a todos.



Texto original italiano del mensaje (tomado de Tempi)
Siamo in onda? Mi ascoltate? Accidenti, non avrei voluto, pensavo di farcela come tante altre volte e invece la vita non la decidiamo noi. Volevo salutarvi con questo messaggio e ringraziarvi e lasciarvi, così, un po’ di me. Salutarvi perché è andata così, non tornerò più lì, da tanto tempo non ci sono e mi siete mancati molto, il lavoro mi è mancato molto. Il lavoro per me è stato una fonte di vita, il lavoro è verità, il nostro lavoro è verità, deve essere verità.

Abbiamo un debito verso i telespettatori, dobbiamo non accontentarli, dobbiamo dire la verità. Ci credono a quello che noi diciamo. E noi dobbiamo essere onesti intellettualmente, sempre. Questo penso, questo ho sempre pensato, e spero che tutti voi e credo che tutti voi pensiate la stessa cosa. Io, ben non sono, diciamo, contenta che sia finita così, però ringrazio Dio perché nella vita ho avuto veramente tutto, tutto quello che potevo desiderare. Anche di più, forse. Anzi, senza forse, di più.

E volevo dirvi un’altra cosa importante, molto importante. A cui sarete già arrivati. Però non si sa mai. È molto importante riconoscere la propria vita, riconoscere le cose più importanti della propria vita “Non trascurate mai le vostre famiglie, neanche per il lavoro. Il  lavoro non deve dominarci, niente deve dominarci, nemmeno la malattia deve dominarci.

Bisogna essere liberi, liberi di amare e saper amare. Amare profondamente. Amare il proprio lavoro. Amare la famiglia. Amare i propri amici. Amare i propri nemici. Arrabbiarsi. Ma amare. La forza della vita, il senso della vita, è solo l’amore. L’amore è quello che spinge a fare le cose migliori nel corso di tutta la nostra vita.

E quando succede una cosa come è successa a me, è bello sentirsi pieni, sentirsi sereni, sentirsi in pace col mondo, sentire di aver fatto quello che si voleva fare, con sincerità, anche pagando un prezzo. Un prezzo che non è mai troppo alto nei confronti poi del fatto che la vita è vera, è vissuta, sta finendo! E’ successo tante volte a me di pensare “sta finendo”, ma è successo anche di pensare “ che bella questa vita!” Fino alla fine l’ho pensato. E ho pregato, perché stessi qui, con i miei bambini, con mio marito, con la mia mamma, con il mio mondo. Ma non sono arrabbiata o…

Ognuno di noi ha un destino, ha un percorso e il mio cerchio, si vede che doveva chiudersi così. Però, ricordatevi queste parole, sono importanti. Perché se al termine della vita una persona si accorge di aver sbagliato, dio non aver fatto quello che aveva desiderato, voluto, si accorge di non aver amato, io credo che una malattia e poi l’esito di questa malattia sia affrontato con molta angoscia. Io ho avuto angoscia solo per lasciare i miei bambini, mio marito, la mia mamma, la mia famiglia. Solo per loro, non per me. Io ho avuto tutto. E ringrazio Dio per tutto quello che mi ha dato.

Questo messaggio non so se può servirvi. Però pensateci perché è molto importante. E bisogna pensarci quando si ha tempo per pensarci. Io vi abbraccio per dire di voi, di noi, siamo dei grandi, siamo bravi, abbiamo fatto crescere questo canale, io ci credo, ci ho sempre creduto tanto, così tanto. Io volevo ringraziarvi tutti per la vicinanza e l’affetto di questo periodo. E poi anche per la vicinanza e l’affetto di prima. E anche per la vicinanza e l’affetto di dopo. Perché non ho tanta voglia di andarmene. Quindi, secondo me, ruzzolerò da qualche pagina di qualche giornale, qualche notizia. Qualche scrittura bizzarra verrà fuori. Non vi lascio, dai. Un abbraccio grande, a tutti. fine l’ho pensato. E ho pregato, perché stessi qui, con i miei bambini, con mio marito, con la mia mamma, con il mio mondo. Ma non sono arrabbiata o…

Ognuno di noi ha un destino, ha un percorso e il mio cerchio, si vede che doveva chiudersi così. Però, ricordatevi queste parole, sono importanti. Perché se al termine della vita una persona si accorge di aver sbagliato, dio non aver fatto quello che aveva desiderato, voluto, si accorge di non aver amato, io credo che una malattia e poi l’esito di questa malattia sia affrontato con molta angoscia. Io ho avuto angoscia solo per lasciare i miei bambini, mio marito, la mia mamma, la mia famiglia. Solo per loro, non per me. Io ho avuto tutto. E ringrazio Dio per tutto quello che mi ha dato.

Questo messaggio non so se può servirvi. Però pensateci perché è molto importante. E bisogna pensarci quando si ha tempo per pensarci. Io vi abbraccio per dire di voi, di noi, siamo dei grandi, siamo bravi, abbiamo fatto crescere questo canale, io ci credo, ci ho sempre creduto tanto, così tanto. Io volevo ringraziarvi tutti per la vicinanza e l’affetto di questo periodo. E poi anche per la vicinanza e l’affetto di prima. E anche per la vicinanza e l’affetto di dopo. Perché non ho tanta voglia di andarmene. Quindi, secondo me, ruzzolerò da qualche pagina di qualche giornale, qualche notizia. Qualche scrittura bizzarra verrà fuori. Non vi lascio, dai. Un abbraccio grande, a tutti.

lunes, 22 de agosto de 2016

Santo Evangelio 22 de agosto 2016


Día litúrgico: Lunes XXI del tiempo ordinario

Santoral 22 de Agosto: Santa María Reina
Texto del Evangelio (Mt 23,13-22): En aquel tiempo, Jesús dijo: «¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que cerráis a los hombres el Reino de los Cielos! Vosotros ciertamente no entráis; y a los que están entrando no les dejáis entrar. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que recorréis mar y tierra para hacer un prosélito, y, cuando llega a serlo, le hacéis hijo de condenación el doble que vosotros! ¡Ay de vosotros, guías ciegos, que decís: ‘Si uno jura por el Santuario, eso no es nada; mas si jura por el oro del Santuario, queda obligado!’ ¡Insensatos y ciegos! ¿Qué es más importante, el oro, o el Santuario que hace sagrado el oro? Y también: ‘Si uno jura por el altar, eso no es nada; mas si jura por la ofrenda que está sobre él, queda obligado’. ¡Ciegos! ¿Qué es más importante, la ofrenda, o el altar que hace sagrada la ofrenda? Quien jura, pues, por el altar, jura por él y por todo lo que está sobre él. Quien jura por el Santuario, jura por él y por Aquel que lo habita. Y quien jura por el cielo, jura por el trono de Dios y por Aquel que está sentado en él».

«¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que cerráis a los hombres el Reino de los Cielos!»
P. Raimondo M. SORGIA Mannai OP 
(San Domenico di Fiesole, Florencia, Italia)


Hoy, el Señor nos quiere iluminar sobre un concepto que en sí mismo es elemental, pero que pocos llegan a profundizar: guiar hacia un desastre no es guiar a la vida, sino a la muerte. Quien enseña a morir o a matar a los demás no es un maestro de vida, sino un “asesino”.

El Señor hoy está —diríamos— de malhumor, está justamente enfadado con los guías que extravían al prójimo y le quitan el gusto del vivir y, finalmente, la vida: «¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que recorréis mar y tierra para hacer un prosélito, y, cuando llega a serlo, le hacéis hijo de condenación el doble que vosotros!» (Mt 23,15).

Hay gente que intenta de verdad entrar en el Reino de los cielos, y quitarle esta ilusión es una culpa verdaderamente grave. Se han apoderado de las llaves de entrada, pero para ellos representan un “juguete”, algo llamativo para tener colgado en el cinturón y nada más. Los fariseos persiguen a los individuos, y les “dan la caza” para llevarlos a su propia convicción religiosa; no a la de Dios, sino a la propia; con el fin de convertirlos no en hijos de Dios, sino del infierno. Su orgullo no eleva al cielo, no conduce a la vida, sino a la perdición. ¡Que error tan grave!

«Guías —les dice Jesús— ciegos, que coláis el mosquito y os tragáis el camello» (Mt 23,24). Todo está trocado, revuelto; el Señor repetidamente ha intentado destapar las orejas y desvelar los ojos a los fariseos, pero dice el profeta Zacarías: «Ellos no pusieron atención, volvieron obstinadamente las espaldas y se taparon las orejas para no oír» (Za 7,11). Entonces, en el momento del juicio, el juez emitirá una sentencia severa: «¡Jamás os conocí; apartaos de mí, agentes de iniquidad!» (Mt 7,23). No es suficiente saber más: hace falta saber la verdad y enseñarla con humilde fidelidad. Acordémonos del dicho de un auténtico maestro de sabiduría, santo Tomás de Aquino: «¡Mientras ensalzan su propia bravura, los soberbios envilecen la excelencia de la verdad!».

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Ofrecimiento a Maria


Promesas deJesús a los devotos de la Divina Misericordia



Promesas deJesús a los devotos de la Divina Misericordia


A continuación,podrán leer las promesas dictadas por Jesús a Santa Faustina Kowalska:

“Me queman las llamas de laMisericordia, deseo derramarlas sobre las almas, y las almas no quieren creer en mibondad. Oh, qué dolor me dan cuando no quieren aceptarlas (...) Dile a la humanidaddoliente que se abrace a mi Corazón misericordioso y Yo la llenaré de paz”.“La humanidad no encontrará la paz hasta que no se dirija con confianza a miMisericordia”.

"De todas Mis llagas, como de arroyos, fluye la misericordia para las almas, pero laherida de Mi Corazón es la Fuente de la Misericordia sin límites, de esta fuente brotantodas las gracias para las almas".

“El alma que confíe en mi Misericordia no perecerá, ya que todos sus asuntos sonmíos. El alma más feliz es la que confía en mi Misericordia, pues Yo mismo lacuido”.

"Proclama que ningún alma que ha invocado Mi misericordia ha quedado decepcionada niha sentido confusión".

"Hija Mía, escribe que cuanto más grande es la miseria de un alma tanto más grandees el derecho que tiene a Mi misericordia e invita a todas las almas a confiar en elinconcebible abismo de Mi misericordia, porque deseo salvarlas a todas. En la cruz, laFuente de Mi Misericordia fue abierta de par en par por la lanza para todas las almas, nohe excluido a ninguna".

"Que los más grandes pecadores pongan su confianza en Mi misericordia. Ellos másque nadie tienen derecho a confiar en el abismo de Mi misericordia. Hija Mía, escribesobre Mi misericordia para las almas afligidas. Me deleitan las almas que recurren a Mimisericordia. A estas almas les concedo gracias por encima de lo que piden. No puedocastigar aún al pecador más grande si él suplica Mi compasión, sino que lo justificoen Mi insondable e impenetrable misericordia. Escribe: Antes de venir como juez justo abrode par en par la puerta de Mi misericordia. Quien no quiere pasar por la puerta de Mimisericordia, tiene que pasar por la puerta de Mi justicia..."

"Prometo que el alma que venere esta imagen no perecerá. También prometo ya aquíen la tierra la victoria sobre el enemigo y sobretodo a la hora de la muerte, Yo mismo ladefenderé como a mi propia gloria... Ofrezco a los hombres el vaso con el que han devenir a recoger las gracias a la fuente de la Misericordia". "A las almas quedifunden el culto de mi Misericordia, las protejo a lo largo de su vida como una madrecariñosa protege a su niño todavía lactante. A la hora de su muerte no seré para ellassu juez sino su Salvador misericordioso. En aquella última hora no hay para el alma másque una sola protección: MI MISERICORDIA"...

"Yo preservaré a las ciudades y casas en las cuales se encontrase esta imagen".

"Yo también protegeré a aquellas personas que veneren esta Imagen y tenganconfianza en mi Misericordia". 




HORA DE LA DIVINA MISERICORDIA: LAS TRES DE LA TARDE

La oración de las tres dictada por Jesús aSor Faustina Kowalska es la siguiente:

Expiraste,Jesús, pero Tu muerte hizo brotar un manantial de vida para las almas y el océano de Tumisericordia inundó todo el mundo. Oh, Fuente de Vida, insondable misericordia divina,anega el mundo entero derramando sobre nosotros hasta Tu última gota.

Oh, Sangre yAgua que brotaste del Corazón de Jesús, manantial de misericordia para nosotros, en Ticonfío.

El Señor le dijo a Sor Faustina Kowalska losiguiente:

"Suplica a mi Divina Misericordia, pueses la hora en que mi alma estuvo solitaria en su agonía, a esa hora todo lo que me pidasse te concederá, (es la hora en que Jesús derrama sus gracias especiales sobre toda lahumanidad, aunque sea por un brevísimo instante sumérgete en oración de preferencia,ora La Coronilla y Dios te llenará de múltiples bendiciones), yo protegeré a todas lascasas, ciudades y naciones donde veneren mi imagen."

"A todo aquel que rece La Coronilla diariamente, le haré triunfador en esta vida ytambién en la otra, y a la hora de su muerte yo vendré a acompañarle a bien morir en suúltimo suspiro."

"Protegeré como una madre lo hace con su hijo a todo aquel que durante su vida mevenere, y nada de lo que me pidan a las tres en punto de la tarde les será negado. A lossacerdotes que proclamen y ensalcen mi imagen y la difundan y hagan conocer La Coronilla,les otorgaré un poder extraordinario y ungiré sus palabras, y tocaré los corazones deaquellos con quienes hablen de Mí."

"Hablen de Mí todos aquellos que me conocen y difundan la enseñanza de LaCoronilla. Pido nuevamente que lo hagan a las tres de la tarde, a esa hora derramarésobre toda la humanidad que ore, un sin número de gracias, cubriré con el agua de micostado y con la sangre de mi corazón a todo aquel que a Mi se acerque."

El rayo blanco es el agua de Su costado, y el rayo rojo es Su sangre derramada por lospecados del mundo. Todo el que se acerca a Él con fe y se lo pide, cambia su vida.




La Coronilla de la Misericordia y las Tribulaciones



Un látigo poderoso para usar contra las próximas amenazas (tormentas, terremotos,erupciones volcánicas, tsunamis, etc.)
Dos casos aparecen en el Diario de Santa María Faustina que envuelven tormentas, #1731 y# 1791, y en ellos ella usa la Coronilla de la Divina Misericordia como un látigopoderoso:

“Hoy me despertó una gran tormenta, el viento estaba enfurecido y llovía como sihubiera un huracán, a cada rato caían rayos. Me puse a rogar que la tempestad no causaraningún daño; de repente oí estas palabras: Reza la coronilla que te he enseñado y latempestad cesará. En seguida he comenzado a rezar la coronilla y ni siquiera la heterminado cuando el temporal ha cesado y oí estas palabras: A través de ella obtendrástodo, si lo que pides está de acuerdo con mi voluntad.” (1731)

“Cuando se acercaba una gran tormentame puse a rezar la coronilla. De repente oí la voz de un ángel: no puedo acercarme conla tempestad, porque el resplandor que sale de su boca me rechaza a mí y a la tormenta.Se quejaba el ángel con Dios. De súbito conocí lo mucho que habría de devastar con esatempestad, pero conocí también que esa oración era agradable a Dios y lo potente que esla coronilla.” (1791)

Historia y más promesas:

En 1935, Santa Faustina recibió la visiónde un ángel enviado por Dios para amenazar cierta ciudad. Ella comenzó a orar pormisericordia, pero sus oraciones no tuvieron poder. De repente, vio a la SantísimaTrinidad y sintió el poder de la gracia de Jesús en ella. Al mismo tiempo, se encontróa ella misma abogando a Dios por misericordia con palabras que escuchó interiormente.
“Padre Eterno, Te ofrezco el Cuerpo y la Sangre, el Alma y la Divinidad de TuAmadísimo Hijo, nuestro Señor Jesucristo, como propiciación de nuestros pecados y losdel mundo entero; por Su dolorosa pasión, ten misericordia de nosotros y del mundoentero.” (Diario, 476)
“Mientras ella continuó diciendo esta oración inspirada, el ángel se quedó sinayuda y no pudo llevar a cabo el castigo merecido” (ver Diario, 474, 475)

Al día siguiente, mientras entraba a la capilla, escuchó de nuevo esta voz interior,instruyéndola cómo recitar la oración que Nuestro Señor más tarde llamaría “laCoronilla”. Desde ese momento, ella recitó esta forma de oración casiconstantemente, ofreciéndola especialmente por los moribundos.
En posteriores revelaciones, el Señor hizo claro que la Coronilla no era sólo para ella,sino para todo el mundo. Él también atribuyó promesas extraordinarias a su recitación.
“Anima a las almas a rezar la Coronilla que te he dado” (Diario, 1541)
“Quienquiera que la rece recibirá gran misericordia a la hora de la muerte”(Diario, 687)
“Cuando recen esta coronilla junto a los moribundos, Me pondré ante el Padre y elalma agonizante no como Juez justo sino como el Salvador Misericordioso.” (Diario,1541)
“Los sacerdotes se la recomendarán a los pecadores como la última tabla desalvación. Hasta el pecador mas empedernido, si reza esta coronilla una sola vez,recibirá la gracia de Mi misericordia infinita.” (Diario, 687)
“A través de ella obtendrás todo, si lo que pides está de acuerdo con Mivoluntad” (Diario, 1731)
“Deseo conceder gracias inimaginables a las almas que confían en Mimisericordia” (Diario 687)




En relación a los últimos tiempos"

"Prepararás al mundo para Mi últimavenida." (Diario 429)
"Habla al mundo de mi Misericordia….Es señal de los últimos tiempos despuésde ella vendrá el día de la justicia. Todavía queda tiempo para que recurran, pues, ala Fuente de Mi Misericordia." (Diario 848)
"Habla a las almas de esta gran misericordia Mía, porque está cercano el díaterrible, el día de Mi justicia." (Diario 965)
"Estoy prolongándoles el tiempo de la misericordia, pero ay de ellos si no reconoceneste tiempo de Mi visita." (Diario 1160)
Antes del Día de la justicia envío el día de la misericordia". (Diario 1588)
"Quien no quiera pasar por la puerta de Mi misericordia, tiene que pasar por lapuerta de Mi justicia". (Diario 1146)
Además de estas palabras de Nuestro Señor la hermana Faustina nos da las palabras de laMadre de Misericordia, la Santísima Virgen María.
"Tú debes hablar al mundo de Su gran misericordia y preparar al mundo para Susegunda venida. Él vendrá, no como un Salvador Misericordioso, sino como un Juez Justo.Oh qué terrible es ese día. Establecido está ya el día de la justicia, el día de laira divina. Los ángeles tiemblan ante este día. Habla a las almas de esa granmisericordia, mientras sea aún el tiempo para conceder la misericordia." (Diario635)


domingo, 21 de agosto de 2016

Santo Evangelio 21 de agosto 2016


Día litúrgico: Domingo XXI (C) del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Lc 13,22-30): En aquel tiempo, Jesús atravesaba ciudades y pueblos enseñando, mientras caminaba hacia Jerusalén. Uno le dijo: «Señor, ¿son pocos los que se salvan?». Él les dijo: «Luchad por entrar por la puerta estrecha, porque, os digo, muchos pretenderán entrar y no podrán. Cuando el dueño de la casa se levante y cierre la puerta, os pondréis los que estéis fuera a llamar a la puerta, diciendo: ‘¡Señor, ábrenos!’. Y os responderá: ‘No sé de dónde sois’. Entonces empezaréis a decir: ‘Hemos comido y bebido contigo, y has enseñado en nuestras plazas’; y os volverá a decir: ‘No sé de dónde sois. ¡Retiraos de mí, todos los agentes de injusticia!’. Allí será el llanto y el rechinar de dientes, cuando veáis a Abraham, Isaac y Jacob y a todos los profetas en el Reino de Dios, mientras a vosotros os echan fuera. Y vendrán de oriente y occidente, del norte y del sur, y se pondrán a la mesa en el Reino de Dios. Y hay últimos que serán primeros, y hay primeros que serán últimos».

«Señor, ¿son pocos los que se salvan?»
Rev. D. Pedro IGLESIAS Martínez 
(Rubí, Barcelona, España)


Hoy, el evangelio nos sitúa ante el tema de la salvación de las almas. Éste es el núcleo del mensaje de Cristo y la “ley suprema de la Iglesia” (así lo afirma, sin ir más lejos, el mismo Código de Derecho Canónico). La salvación del alma es una realidad en cuanto don de Dios, pero para quienes aún no hemos traspasado las lindes de la muerte es tan solo una posibilidad. ¡Salvarnos o condenarnos!, es decir, aceptar o rechazar la oferta del amor de Dios por toda la eternidad.

Decía san Agustín que «se hizo digno de pena eterna el hombre que aniquiló en sí el bien que pudo ser eterno». En esta vida sólo hay dos posibilidades: o con Dios, o la nada, porque sin Dios nada tiene sentido. Visto así, vida, muerte, alegría, dolor, amor, etc. son conceptos desprovistos de lógica cuando no participan del ser de Dios. El hombre, cuando peca, esquiva la mirada del Creador y la centra sobre sí mismo. Dios mira incesantemente con amor al pecador, y para no forzar su libertad, espera un gesto mínimo de voluntad de retorno.

«Señor, ¿son pocos los que se salvan?» (Lc 13,23). Cristo no responde a la interpelación. Quedó entonces la pregunta sin respuesta, y también hoy, pues «es un misterio inescrutable entre la santidad de Dios y la conciencia del hombre. El silencio de la Iglesia es, pues, la única posición oportuna del cristiano» (Juan Pablo II). La Iglesia no se pronuncia sobre quienes habitan el infierno, pero —basándose en las palabras de Jesucristo— sí que lo hace sobre su existencia y el hecho de que habrá condenados en el juicio final. Y todo aquel que niegue esto, sea clérigo o laico, incurre sin más preámbulos en herejía.

Somos libres para tornar la mirada del alma al Salvador, y somos también libres para obstinarnos en su rechazo. La muerte petrificará esa opción por toda la eternidad...

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sábado, 20 de agosto de 2016


Santo Evangelio 20 de agosto 2016


Día litúrgico: Sábado XX del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mt 23,1-12): En aquel tiempo, Jesús dijo a la gente y a los discípulos: «En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos. Haced, pues, y observad todo lo que os digan; pero no imitéis su conducta, porque dicen y no hacen. Atan cargas pesadas y las echan a las espaldas de la gente, pero ellos ni con el dedo quieren moverlas. Todas sus obras las hacen para ser vistos por los hombres; se hacen bien anchas las filacterias y bien largas las orlas del manto; quieren el primer puesto en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas, que se les salude en las plazas y que la gente les llame “Rabbí”. 

»Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar “Rabbí”, porque uno solo es vuestro Maestro; y vosotros sois todos hermanos. Ni llaméis a nadie “Padre” vuestro en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre: el del cielo. Ni tampoco os dejéis llamar “Guías”, porque uno solo es vuestro Guía: el Cristo. El mayor entre vosotros será vuestro servidor. Pues el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado».

«El que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado»
Rev. D. Antoni CAROL i Hostench 
(Sant Cugat del Vallès, Barcelona, España)


Hoy, Jesucristo nos dirige nuevamente una llamada a la humildad, una invitación a situarnos en el verdadero lugar que nos corresponde: «No os dejéis llamar “Rabbí” (...); ni llaméis a nadie “Padre” (...); ni tampoco os dejéis llamar “Guías”» (Mt 23,8-10). Antes de apropiarnos de todos estos títulos, procuremos dar gracias a Dios por todo lo que tenemos y que de Él hemos recibido.

Como dice san Pablo, «¿qué tienes que no lo hayas recibido? Y si lo has recibido, ¿a qué gloriarte cual si no lo hubieras recibido?» (1Cor 4,7). De manera que, cuando tengamos conciencia de haber actuado correctamente, haremos bien en repetir: «Somos siervos inútiles; hemos hecho lo que debíamos hacer» (Lc 17,10).

El hombre moderno padece una lamentable amnesia: vivimos y actuamos como si nosotros mismos hubiésemos sido los autores de la vida y los creadores del mundo. Por contraste, causa admiración Aristóteles, el cual —en su teología natural— desconocía el concepto de la “creación” (noción conocida en aquellos tiempos sólo por Revelación divina), pero, por lo menos, tenía claro que este mundo dependía de la Divinidad (la “Causa incausada”). Juan Pablo II nos llama a conservar la memoria de la deuda que tenemos contraída con nuestro Dios: «Es preciso que el hombre dé honor al Creador ofreciendo, en una acción de gracias y de alabanza, todo lo que de Él ha recibido. El hombre no puede perder el sentido de esta deuda, que solamente él, entre todas las otras realidades terrestres, puede reconocer».

Además, pensando en la vida sobrenatural, nuestra colaboración —¡Él no hará nada sin nuestro permiso, sin nuestro esfuerzo!— consiste en no estorbar la labor del Espíritu Santo: ¡dejar hacer a Dios!; que la santidad no la “fabricamos” nosotros, sino que la otorga Él, que es Maestro, Padre y Guía. En todo caso, si creemos que somos y tenemos algo, esmerémonos en ponerlo al servicio de los demás: «El mayor entre vosotros será vuestro servidor» (Mt 23,11).

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