miércoles, 25 de junio de 2025

Al cristianismo le fue bien en China dos siglos pero en el 845 desapareció de golpe; ¿qué pasó?



 Al cristianismo le fue bien en China dos siglos pero en el 845 desapareció de golpe; ¿qué pasó?

El Patriarca siríaco Mar Awa III en el sínodo asirio de 2022... los antiguos nestorianos llegaron a China en el 635

En el año 635 llegó el primer misionero cristiano a la capital china, que entonces era la ciudad de Chang'an. Era un monje siríaco llamado Alopen, con algunos compañeros, llegados de Persia a través de la Ruta de la Seda. El emperador Taizong, el segundo de la dinastía Tang, consideró razonables sus enseñanzas y permitió que se predicaran y que se construyeran templos.

Monjes misioneros, cristianos nestorianos, quizá de etnia persa, o quizá de lenguas turcoides, llegaron a China de la Persia que entonces ya estaba dominada por el Islam omeya. Durante 200 años pudieron predicar y evangelizar en China.

Pero en el año 845 el emperador Wuzong ordenó la expulsión del budismo y otras religiones "extranjeras" y entre ellas prohibió el cristianismo.

"El cristianismo que había florecido en la dinastía Tang durante 200 años desapareció de la noche a la mañana", escribe el historiador protestante T.N. Ho, residente en California, autor de The Gap in History: Footprints of Christian Mission Along the Silk Road [Hueco en la Historia: las huellas de la misión cristiana en la Ruta de la Seda].

"Como historiador eclesial, no puedo dejar de preguntármelo: ¿cómo es que el nestorianismo, que estuvo en China 210 años, desapareció tan rápido? ¿Cómo es que el budismo sí consiguió volver más adelante y prosperar en China?"

Ho plantea el tema en un artículo publicado en Christianity Today porque cree que los cristianos de hoy pueden aprender de esta historia.

Su tesis es que el cristianismo nestoriano chino sufrió 3 grandes debilidades o errores:

1) se desconectó demasiado del cristianismo del resto del mundo;

2) se sinizó demasiado en costumbres, lenguaje y estilo, imitando demasiado del budismo;

3) se centró demasiado en las élites (siempre dispuestas a agradar al poder reinante) y no lo suficiente en las clases populares y humildes.

Entendiendo dos siglos de cristianismo chino antiguo

Querríamos tener muchos más datos de 200 años de cristianismo bajo la dinastía Tang, dos siglos que los mismos historiadores chinos olvidaron poco después. Pero sabemos unas cuantas cosas.

Una fuente importantísima es la Estela de Xi'an o de Siganfu, que el mismo Juan Pablo II menciona en su Carta a los Católicos de China de 1999. Se trata de una gran estela de piedra levantada en el patio de una iglesia nestoriana en el año 781.

El texto lo escribe un militar llamado Lü Xiuyan, lo graba un misionero persa llamado Adán y lo encarga otro misionero llamado Yazdhozid. Tiene 1.780 caracteres chinos y cientos de letras siríacas. Es una piedra escrita esencial para la historia, casi tanto como lo pueda ser la Piedra Rosetta, que da mucha información.


"Así, nuestro Mesías, enviado por el Dios Trino, el Glorioso y Brillante, escondió su gloria y vino a este mundo, humillándose como un hombre. Dios envió un ángel para anunciar las buenas noticias de una virgen dando a luz al Hijo en el Imperio Romano. Estableció una nueva religión del Dios Trino, guiado por el Espíritu Santo, para que el hombre pueda salvarse por fe", se lee en la estela.

También explica la llegada de Alopén 150 años antes, y que el emperador consideró razonables sus enseñanzas (quizá ambos hablaron en persona en lengua turca, pues la madre y esposa del emperador eran de una etnia turcohablante) y permitió su predicación. La estela añade que el cristianismo llegó "a las diez provincias" y "llenó más de cien ciudades" y las familias de los creyentes "eran ricas y bendecidas".

Que el cristianismo se extendió mucho y hubo conversiones entre las clases altas y formadas, parece cosa demostrada.

Pero T.N.Ho considera que se hizo muy dependiente en lenguaje y simbología de las filosofías y religiones chinas previas, del confucionismo, el taoísmo y, sobre todo, del budismo. El budismo era fuerte en la dinastía Tang. Los emperadores podían ser budistas y no temer nada de esta nueva religión cristiana recién llegada. ¡Tampoco había una potencia cristiana vecina amenazando! Persia tenía ya un régimen musulmán. Los mongoles oscilaban entre varias opciones.

Lo que se pierde en la traducción

Los nestorianos usaban palabras budistas para expresar su religión cristiana: sus iglesias eran "templos jing", sus clérigos "monjes" (las mismas palabras que usaban los budistas). Los monjes nestorianos sabían siríaco, persa, lenguas turcas, pero les faltaban buenos traductores: usaron vocabulario taoísta y budista. Por ejemplo, el Espíritu Santo fue llamado "Viento Limpio Sin Habla". A salvarse mediante la fe lo llamaban "cultivar la bondad a través de la fe correcta". No tenían palabra para "ordenar sacerdotes", y lo llamaban "afeitar la cabeza", como a los monjes budistas.

Foto: Un sacerdote cristiano nestoriano y lo que parecen ser tres fieles en Domingo de Ramos en Qocho, China, hacia el año 800.




La Iglesia Nestoriana en China se centró en influir a través de la corte y la política, buscando conversos, o al menos patrocinadores, entre nobles y altos funcionarios. Pero cuando el emperador Wuzong se hizo taoísta convencido y el clero taoísta le pidió expulsar al budismo "y las otras religiones", esa estrategia exclusiva demostró ser una debilidad.

"La extensión de la fe se había limitado a la clase erudita y no llegó al público general. Comparado con el budismo, que también era una religión extranjera, el nestorianismo quedó en los márgenes por su número escaso de seguidores y poca influencia popular", asegura Ho.

En la imagen, un rostro de Jesús en un icono nestoriano chino pintado en tela del año 900. Parece un maestro taoísta o budista, excepto por el tipo de bigote.


Aunque las Iglesias nestorianas (asirias y caldeas) no son vistas hoy como heréticas ni heterodoxas por católicos y ortodoxos, Ho considera que la versión extremadamente sinizada del nestorianismo chino de esos siglos quizá se alejó demasiado de la ortodoxia, en parte por no mantener el contacto con otras ramas de la Iglesia, diluyendo demasiado su teología.



Reconstrucción de un icono de Jesús chino nestoriano, con cruz nestoriana en loto y signo de la paz, hacia el año 900.

El historiador anima a tenerlo en cuenta también en nuestros días: ¿cuánto debe depender la evangelización del visto bueno de las autoridades estatales? ¿Qué es una adecuada inculturación y qué es un exagerado miedo a expresar las particularidades del cristianismo, que siempre tendrá elementos incómodos a cualquier cultura?

En el siglo XIII, Marco Polo y el sacerdote italiano Pian del Carpine escribieron que aún encontraban algunas comunidades nestorianas en Asia Central. Algunas tribus turcas y mongolas habían apostado por el cristianismo nestoriano. Pero se vio golpeado por varios flancos. Si el taoísmo lo expulsó de China y sus élites, el belicismo mongol de Gengis Khan y sus herederos prefirió adoptar el Islam, mientras que los misioneros budistas tuvieron éxito entre la población de tendencia no violenta. El cristianismo se quedó apenas sin nicho.

Los nestorianos hoy

En el siglo XVI empezó un proceso por el que algunos obispos y comunidades siríacas exploraron la unión con Roma: así nació la actual Iglesia Católica Caldea, unida a Roma, que hoy tiene unos 600.000 fieles, sobre todo en Irak y su diáspora, con el cardenal Sako como Patriarca de los Caldeos.

Otra gran parte de los siríacos se mantuvo separada de Roma, y sufrió diversas olas de persecución, como el Genocidio armenio de hace un siglo (de los Jóvenes Turcos contra cristianos orientales). Muchos emigraron a otras partes del mundo.

Actualmente, sufren un cisma desde 1976. La rama principal es la Iglesia Asiria de Oriente, con unos 500.000 fieles en todo el mundo, que tiene su sede patriarcal en Estados Unidos. La otra rama, con su propio patriarca, es la Antigua Iglesia de Oriente, con sede en Bagdad, y unos 70.000 fieles antes de la persecución del Isis/Estado Islámico.

A nivel teológico, parece haber un consenso en que ni Nestorio ni la teología nestoriana eran "tan nestorianos". La historia política golpeó mucho a la causa de la unidad. El Imperio Persa Sasánida en el siglo V y VI veía bien impulsar una rama de cristianismo "autóctona", muy separada del cristianismo griego del rival imperio vecino, el bizantino. La llegada del Islam terminó de reforzar su aislamiento.

En este contexto, fue importante la firma en 1994 de una Declaración cristológica común entre la Iglesia Católica y la Iglesia Asiria de Oriente, con las firmas del Papa Juan Pablo II y el Patriarca-Catolicós Mar Dinkha (que falleció en 2015). Allí se referían a la polémica que nació en el Concilio de Éfeso, cuando a Nestorio le inquietaba un lenguaje que le indicaba que el Verbo eterno de Dios también sufría.

El Patriarca Mar Dinkha y el Papa Juan Pablo II firmaron en 1994 este acuerdo teológico sobre la naturaleza de Cristo... pero eso no significa que los asirios reconozcan el Primado de Pedro (excepto los caldeos, que son asirios unidos a Roma).



El texto asegura que ambas iglesias "de ahora en adelante pueden proclamar juntas su fe común en el misterio de Ia Encarnación".

Y sigue el texto conjunto:

» En calidad de herederos y guardianes de la fe recibida de los Apóstoles, como la formularon nuestros padres comunes en el concilio de Nicea, confesamos un solo Señor Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos que, al llegar la plenitud de

los tiempos, bajó del cielo y se hizo hombre por nuestra salvación. El Verbo de Dios, la segunda Persona de la Santísima Trinidad, se encarnó por obra del Espíritu Santo, asumiendo de la Santísima Virgen María un cuerpo animado por un alma racional, a la que estuvo unido indisolublemente desde el momento de su concepción".

» Por eso, Nuestro Señor Jesucristo es verdadero Dios y verdadero hombre, perfecto en su divinidad y perfecto en su humanidad, consubstancial con el Padre y consubstancial con nosotros en todo, menos en el pecado. Su divinidad y su humanidad están unidas en una sola persona, sin confusión ni cambio, sin división ni separación. En él se ha conservado la diferencia de las naturalezas de Ia divinidad y Ia humanidad, con todas sus propiedades, facultades y operaciones.

» Pero, lejos de constituir «una y otra», Ia divinidad y Ia humanidad están unidas en Ia Persona del mismo y único Hijo de Dios y Señor Jesucristo, que es objeto de una sola adoración. Cristo, por tanto, no es un «hombre como los demás», adoptado por Dios para morar en él e inspirarlo, como en el caso de los hombres justos y los profetas; sino el mismo Verbo de Dios, engendrado por el Padre antes de todos los siglos, sin principio según su divinidad; que en los últimos tiempos nació de una madre, sin un padre, según su humanidad".

En la foto, Mar Awa III, desde 2021 el Patriarca de la Iglesia Asiria de Oriente, en una visita a una de sus comunidades de rito siríaco.




» La humanidad que la Santísima Virgen María dio a luz fue siempre la del mismo Hijo de Dios. Por esta razón, la Iglesia asiria de Oriente eleva su oración a la Virgen María como «la Madre de Cristo Nuestro Dios y Salvador». A la luz de esta misma fe, la tradición católica se dirige a a Virgen María como «Madre de Dios», y también como «Madre de Cristo». Ambas Iglesias reconocemos la legitimidad y la exactitud de estas expresiones de la misma fe".

¡Seguro que traducir todo esto al chino es hoy más fácil que en el siglo VII cuando Alopén llegó a China sin conocer el idioma!

El cristianismo asirio y caldeo es hoy un pequeño rebaño, aunque su valentía y perseverancia ante la persecución yihadista de este siglo XXI ha impresionado a los cristianos de todo el mundo.

Cualquier trabajo por la unidad, superando siglos de desencuentros, sirve a la causa de Cristo, "reunir a los hijos dispersos de Dios" (Jn 11, 45-57). A los escasos asirios. Y a los numerosísimos chinos que quedan por evangelizar.

Fuente: Religión en Libertad

martes, 24 de junio de 2025

Santo Evangelio 24 de Junio 2025



 Texto del Evangelio (Lc 1,57-66.80):

 Se le cumplió a Isabel el tiempo de dar a luz, y tuvo un hijo. Oyeron sus vecinos y parientes que el Señor le había hecho gran misericordia, y se congratulaban con ella. Y sucedió que al octavo día fueron a circuncidar al niño, y querían ponerle el nombre de su padre, Zacarías, pero su madre, tomando la palabra, dijo: «No; se ha de llamar Juan». Le decían: «No hay nadie en tu parentela que tenga ese nombre». Y preguntaban por señas a su padre cómo quería que se le llamase. Él pidió una tablilla y escribió: ‘Juan es su nombre’. Y todos quedaron admirados.

Y al punto se abrió su boca y su lengua, y hablaba bendiciendo a Dios. Invadió el temor a todos sus vecinos, y en toda la montaña de Judea se comentaban todas estas cosas; todos los que las oían las grababan en su corazón, diciendo: «Pues ¿qué será este niño?». Porque, en efecto, la mano del Señor estaba con él. El niño crecía y su espíritu se fortalecía; vivió en los desiertos hasta el día de su manifestación a Israel.



«El niño crecía y su espíritu se fortalecía»


Rev. D. Joan MARTÍNEZ Porcel

(Barcelona, España)

Hoy, celebramos solemnemente el nacimiento del Bautista. San Juan es un hombre de grandes contrastes: vive el silencio del desierto, pero desde allí mueve las masas y las invita con voz convincente a la conversión; es humilde para reconocer que él tan sólo es la voz, no la Palabra, pero no tiene pelos en la lengua y es capaz de acusar y denunciar las injusticias incluso a los mismos reyes; invita a sus discípulos a ir hacia Jesús, pero no rechaza conversar con el rey Herodes mientras está en prisión. Silencioso y humilde, es también valiente y decidido hasta derramar su sangre. ¡Juan Bautista es un gran hombre!, el mayor de los nacidos de mujer, así lo elogiará Jesús; pero solamente es el precursor de Cristo.

Quizás el secreto de su grandeza está en su conciencia de saberse elegido por Dios; así lo expresa el evangelista: «El niño crecía y su espíritu se fortalecía; vivió en los desiertos hasta el día de su manifestación a Israel» (Lc 1,80). Toda su niñez y juventud estuvo marcada por la conciencia de su misión: dar testimonio; y lo hace bautizando a Cristo en el Jordán, preparando para el Señor un pueblo bien dispuesto y, al final de su vida, derramando su sangre en favor de la verdad. Con nuestro conocimiento de Juan, podemos responder a la pregunta de sus contemporáneos: «¿Qué será este niño?» (Lc 1,66).

Todos nosotros, por el bautismo, hemos sido elegidos y enviados a dar testimonio del Señor. En un ambiente de indiferencia, san Juan es modelo y ayuda para nosotros; san Agustín nos dice: «Admira a Juan cuanto te sea posible, pues lo que admiras aprovecha a Cristo. Aprovecha a Cristo, repito, no porqué tú le ofrezcas algo a Él, sino para progresar tú en Él». En Juan, sus actitudes de Precursor, manifestadas en su oración atenta al Espíritu, en su fortaleza y su humildad, nos ayudan a abrir horizontes nuevos de santidad para nosotros y para nuestros hermanos.

Awa III, Patriarca de la Iglesia Asiria: «Occidente es indiferente ante la desaparición cristiana»

 


Awa III, Patriarca de la Iglesia Asiria: «Occidente es indiferente ante la desaparición cristiana»

El patriarca de la Iglesia católica asiria de Oriente, Mar Awa III.

Desde 2021, Mar Awa III se desempeña como Patriarca de la Iglesia Asiria de Oriente, tradicionalmente llamada iglesia nestoriana, una de las comunidades cristianas más antiguas de la historia y que en el siglo V rompió su comunión con la Iglesia griega y latina. Pese a ello, es conocida la apertura de Awa III al diálogo y a fortalecer las relaciones con Roma, comparte multitud de los pilares esenciales de la fe y ha mantenido estrechas relaciones personales con los pontificados desde finales del siglo XX, lo que podría fortalecerse aún más con León XIV, con quien no solo comparte nacionalidad estadounidense, sino también localidad de nacimiento, Chicago.

La sede formal de la Iglesia asiria de Oriente se encuentra en Erbil (Irak), si bien su presencia se extiende especialmente en esta nación y en otras vecinas como Turquía, Siria o Irán, en lo que sería la antigua Asiria, contando con una consolidada diáspora en Estados Unidos, Suecia, Alemania y Australia. En total, se calcula que son unos 500.000 cristianos los miembros de la Iglesia  Asiria de Oriente.

Pese a las diferencias con la Iglesia católica -rechaza la autoridad universal del Papa y los concilios ecuménicos salvo los primeros de Nicea y Constantinopla- lamenta que el conjunto del cristianismo está desapareciendo de su lugar de origen a una velocidad alarmante: mientras que en Irak hay pueblos y aldeas que han sido vaciados por completo, en Siria se ha pasado del 12% de cristianos al 2-3% en la actualidad, según declaró Awa recientemente al National Catholic Register. En este último país, la caída del régimen de Bashar al-Assad y el ascenso de un nuevo gobierno de corte islamista han profundizado aún más los temores entre las minorías cristianas, llevando a Awa a temer encontrarse “ante la desaparición de nuestro pueblo y de nuestra tradición en la región”.

Actualmente la Iglesia se encuentra en estas zonas “bajo presión”, lo que dificulta los intentos de visitar y celebrar con regularidad los sacramentos. “Mucha de nuestra gente está ahora atrapada en Jordania, Líbano y Turquía, con la esperanza de llegar a Australia, América del Norte, Canadá, Estados Unidos o Europa”, lamenta el patriarca.

Del mismo modo que lamenta la persecución y diáspora de los cristianos perseguidos, denuncia también contundente la indiferencia que Occidente muestra al respecto.

“Desafortunadamente, el cristianismo en Occidente se ha vuelto muy apático. El cristianismo hizo de Europa lo que es hoy. Ahora, Europa se está alejando de esa herencia”, dijo salvando contadas excepciones como el caso húngaro, “verdaderamente ejemplar” a su juicio.

Identidad, integración y diálogo, los retos 

“Uno de nuestros mayores desafíos hoy en día es mantenernos abiertos a la integración sin caer en una asimilación que destruya nuestra identidad”, dijo el patriarca.

Respecto a su relación con la Iglesia, son conocidos sus acercamientos y frecuentes propuestas de diálogo y actuación conjunta, lo que también ha tenido un acercamiento de vuelta a través de gestos como la inclusión de San Isaac el Sirio, santo asirio del siglo VII, en el martirologio romano por el Papa Francisco.

“La unidad es un don del Espíritu Santo. No podemos forzarla, pero caminamos hacia ella”, mencionó.  

Fuente: Religión en Libertad

lunes, 23 de junio de 2025

Santo Evangelio 23 de Junio 2025

 


Texto del Evangelio (Mt 7,1-5):

 En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque con el juicio con que juzguéis seréis juzgados, y con la medida con que midáis se os medirá. ¿Cómo es que miras la brizna que hay en el ojo de tu hermano, y no reparas en la viga que hay en tu ojo? ¿O cómo vas a decir a tu hermano: ‘Deja que te saque la brizna del ojo’, teniendo la viga en el tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces podrás ver para sacar la brizna del ojo de tu hermano».



«Con el juicio con que juzguéis seréis juzgados, y con la medida con que midáis se os medirá»


Rev. D. Jordi POU i Sabater

(Sant Jordi Desvalls, Girona, España)

Hoy, el Evangelio me ha recordado las palabras de la Mariscala en El caballero de la Rosa, de Hug von Hofmansthal: «En el cómo está la gran diferencia». De cómo hagamos una cosa cambiará mucho el resultado en muchos aspectos de nuestra vida, sobre todo, la espiritual.

Jesús dice: «No juzguéis, para que no seáis juzgados» (Mt 7,1). Pero Jesús también había dicho que hemos de corregir al hermano que está en pecado, y para eso es necesario haber hecho antes algún tipo de juicio. San Pablo mismo en sus escritos juzga a la comunidad de Corinto y san Pedro condena a Ananías y a su esposa por falsedad. A raíz de esto, san Juan Crisóstomo justifica: «Jesús no dice que no hemos de evitar que un pecador deje de pecar, hemos de corregirlo sí, pero no como un enemigo que busca la venganza, sino como el médico que aplica un remedio». El juicio, pues, parece que debiera hacerse sobre todo con ánimo de corregir, nunca con ánimo de venganza.

Pero todavía más interesante es lo que dice san Agustín: «El Señor nos previene de juzgar rápida e injustamente (...). Pensemos, primero, si nosotros no hemos tenido algún pecado semejante; pensemos que somos hombres frágiles, y [juzguemos] siempre con la intención de servir a Dios y no a nosotros». Si cuando vemos los pecados de los hermanos pensamos en los nuestros, no nos pasará, como dice el Evangelio, que con una viga en el ojo queramos sacar la brizna del ojo de nuestro hermano (cf. Mt 7,3).

Si estamos bien formados, veremos las cosas buenas y las malas de los otros, casi de una manera inconsciente: de ello haremos un juicio. Pero el hecho de mirar las faltas de los otros desde los puntos de vista citados nos ayudará en el cómo juzguemos: ayudará a no juzgar por juzgar, o por decir alguna cosa, o para cubrir nuestras deficiencias o, sencillamente, porque todo el mundo lo hace. Y, para acabar, sobre todo tengamos en cuenta las palabras de Jesús: «Con la medida con que midáis se os medirá» (Mt 7,2).


domingo, 22 de junio de 2025

Santo Evangelio 22 de Junio 2025



 Texto del Evangelio (Lc 9,11b-17):

 En aquel tiempo, Jesús les hablaba acerca del Reino de Dios, y curaba a los que tenían necesidad de ser curados. Pero el día había comenzado a declinar, y acercándose los Doce, le dijeron: «Despide a la gente para que vayan a los pueblos y aldeas del contorno y busquen alojamiento y comida, porque aquí estamos en un lugar deshabitado». Él les dijo: «Dadles vosotros de comer». Pero ellos respondieron: «No tenemos más que cinco panes y dos peces; a no ser que vayamos nosotros a comprar alimentos para toda esta gente».

Pues había como cinco mil hombres. Él dijo a sus discípulos: «Haced que se acomoden por grupos de unos cincuenta». Hicieron acomodarse a todos. Tomó entonces los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, pronunció sobre ellos la bendición y los partió, y los iba dando a los discípulos para que los fueran sirviendo a la gente. Comieron todos hasta saciarse. Se recogieron los trozos que les habían sobrado: doce canastos.



«Dadles vosotros de comer»


Rev. D. Antoni CAROL i Hostench

(Sant Cugat del Vallès, Barcelona, España)

Hoy es el día más grande para el corazón de un cristiano, porque la Iglesia, después de festejar el Jueves Santo la institución de la Eucaristía, busca ahora la exaltación de este augusto Sacramento, tratando de que todos lo adoremos ilimitadamente. «Quantum potes, tantum aude...», «atrévete todo lo que puedas»: ésta es la invitación que nos hace santo Tomás de Aquino en un maravilloso himno de alabanza a la Eucaristía. Y esta invitación resume admirablemente cuáles tienen que ser los sentimientos de nuestro corazón ante la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía. Todo lo que podamos hacer es poco para intentar corresponder a una entrega tan humilde, tan escondida, tan impresionante. El Creador de cielos y tierra se esconde en las especies sacramentales y se nos ofrece como alimento de nuestras almas. Es el pan de los ángeles y el alimento de los que estamos en camino. Y es un pan que se nos da en abundancia, como se distribuyó sin tasa el pan milagrosamente multiplicado por Jesús para evitar el desfallecimiento de los que le seguían: «Comieron todos hasta saciarse. Se recogieron los trozos que les habían sobrado: doce canastos» (Lc 9,17).

Ante esa sobreabundancia de amor, debería ser imposible una respuesta remisa. Una mirada de fe, atenta y profunda, a este divino Sacramento, deja paso necesariamente a una oración agradecida y a un encendimiento del corazón. San Josemaría solía hacerse eco en su predicación de las palabras que un anciano y piadoso prelado dirigía a sus sacerdotes: «Tratádmelo bien».

Un rápido examen de conciencia nos ayudará a advertir qué debemos hacer para tratar con más delicadeza a Jesús Sacramentado: la limpieza de nuestra alma —siempre debe estar en gracia para recibirle—, la corrección en el modo de vestir —como señal exterior de amor y reverencia—, la frecuencia con la que nos acercamos a recibirlo, las veces que vamos a visitarlo en el Sagrario... Deberían ser incontables los detalles con el Señor en la Eucaristía. Luchemos por recibir y por tratar a Jesús Sacramentado con la pureza, humildad y devoción de su Santísima Madre, con el espíritu y fervor de los santos.

sábado, 21 de junio de 2025

A tiros contra la cruz de la catedral siro-ortodoxa de Homs (Siria): «Es un ataque contra la paz»

 


A tiros contra la cruz de la catedral siro-ortodoxa de Homs (Siria): «Es un ataque contra la paz»

La histórica catedral de Santa María de la Cintura Sagrada es un destino de peregrinaciones marianas.

Hace unos días, los extremistas efectuaron disparos contra la cruz en la fachada de la catedral sirio-ortodoxa de la ciudad siria de Homs. El acto intimidatorio ha sido denunciado por la archidiócesis sirio-ortodoxa de Homs, Hama y Tartus, según informa Agencia Fides.

Las balas contra la catedral de Santa María de la Cintura Sagrada (Umm Al-Zannar), situada en el barrio de Bustan Al-Diwan, alimentaron los temores y la sensación de inseguridad que comparten muchos en las comunidades cristianas de Siria en la actual coyuntura histórica que atraviesa el país, según informa la archidiócesis en un comunicado.

"Consideramos este brutal ataque", se lee en el comunicado, "como un ataque directo contra la paz civil y la convivencia, y afirmamos que actos similares no tienen nada que ver con la moral de la buena gente de la ciudad de Homs y de todos los sirios honestos, sino que más bien pretenden sembrar la discordia y desestabilizar".

Los responsables de la archidiócesis sirio-ortodoxa piden a los actuales mandatarios en Siria que identifiquen y persigan penalmente a los responsables del acto de violencia y garanticen la seguridad de los lugares sagrados de las diferentes comunidades de fe. 

También llaman a los hijos de la Iglesia a no dejarse llevar por el miedo, mostrando que tales actos violentos "no nos disuadirán de adherirnos al mensaje de amor y paz invocado por nuestro Señor Jesucristo, y solo aumentarán nuestra determinación de consolidar el espíritu de hermandad entre todos los hijos de la Patria y el amor por la tierra de Siria, por muy graves que sean las adversidades a las que nos enfrentemos".

La histórica catedral de Santa María de la Cintura Sagrada (Umm Al-Zannar), destino de peregrinaciones marianas, es la sede del arzobispo sirio-ortodoxo de Homs, Hama y Tartus. 

El patriarca de la Iglesia católica asiria de Oriente, Mar Awa III.

La estructura actual data del siglo XIX, pero diversas fuentes atestiguan que en el lugar donde se encuentra la iglesia existían lugares de culto cristianos desde los primeros siglos del cristianismo. Según el exarca greco-melquita Joseph Nasrallah (1911-1993), la existencia de una iglesia dedicada a María en Homs ya está atestiguada en el año 478 d.C.

Fuente: Religión en Libertad

Santo Evangelio 21 de Junio 2025

 


Texto del Evangelio (Mt 6,24-34):

 En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Nadie puede servir a dos señores; porque aborrecerá a uno y amará al otro; o bien se entregará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y al dinero. Por eso os digo: No andéis preocupados por vuestra vida, qué comeréis, ni por vuestro cuerpo, con qué os vestiréis. ¿No vale más la vida que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo: no siembran, ni cosechan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros más que ellas? Por lo demás, ¿quién de vosotros puede, por más que se preocupe, añadir un solo codo a la medida de su vida?

»Y del vestido, ¿por qué preocuparos? Observad los lirios del campo, cómo crecen; no se fatigan, ni hilan. Pero yo os digo que ni Salomón, en toda su gloria, se vistió como uno de ellos. Pues si a la hierba del campo, que hoy es y mañana se echa al horno, Dios así la viste, ¿no lo hará mucho más con vosotros, hombres de poca fe? No andéis, pues, preocupados diciendo: ¿Qué vamos a comer?, ¿qué vamos a beber?, ¿con qué vamos a vestirnos? Que por todas esas cosas se afanan los gentiles; pues ya sabe vuestro Padre celestial que tenéis necesidad de todo eso. Buscad primero su Reino y su justicia, y todas esas cosas se os darán por añadidura. Así que no os preocupéis del mañana: el mañana se preocupará de sí mismo. Cada día tiene bastante con su propio mal».



«Buscad primero su Reino y su justicia, y todas esas cosas se os darán por añadidura»


P. Jacques PHILIPPE

(Cordes sur Ciel, Francia)

Hoy el Evangelio habla claramente de vivir el “momento presente”: no darle vueltas al pasado, sino abandonarse en Dios y su misericordia. No atormentarse por el mañana, sino confiarlo a su providencia. Santa Teresita del Niño Jesús afirmaba: «Sólo me guía el abandono, ¡no tengo otra brújula!».

La preocupación jamás ha resuelto ningún problema. Lo que resuelve problemas es la confianza, la fe. «Pues si a la hierba del campo, que hoy es y mañana se echa al horno, Dios así la viste, ¿no lo hará mucho más con vosotros, hombres de poca fe?» (Mt 6,30), dice Jesús.

La vida no es por sí misma demasiado problemática, es el hombre quien carece de fe… La existencia no siempre es fácil. A veces es pesada; con frecuencia nos sentimos heridos y escandalizados por lo que sucede en nuestra vida o en la de los demás. Pero afrontemos todo esto con fe e intentemos vivir, día tras día, con la confianza en que Dios cumplirá sus promesas. La fe nos llevará a la salvación.

«No os preocupéis del mañana: el mañana se preocupará de sí mismo. Cada día tiene bastante con su propio mal» (Mt 6,34). ¿Qué quiere decir esto? Hoy, busca vivir de manera justa, según la lógica del Reino, en la confianza, la sencillez, la búsqueda de Dios, el abandono. Y Dios se ocupará del resto…

Día a día. Es muy importante. Lo que nos agota a menudo son todas esas vueltas al pasado y el miedo al futuro; mientras que cuando vivimos en el momento presente, de manera misteriosa, encontramos la fuerza. Lo que tengo que vivir hoy, tengo la gracia para vivirlo. Si mañana debo hacer frente a situaciones más difíciles, Dios incrementará su gracia. La gracia de Dios se da al momento, día a día. Vivir el momento presente supone aceptar la debilidad: renunciar a rehacer el pasado o dominar el futuro, contentarse con el presente.