martes, 3 de marzo de 2020

Santo Evangelio 4 de marzo 2020



Día litúrgico: Miércoles I de Cuaresma

Texto del Evangelio (Lc 11,29-32): En aquel tiempo, habiéndose reunido la gente, Jesús comenzó a decir: «Esta generación es una generación malvada; pide una señal, y no se le dará otra señal que la señal de Jonás. Porque, así como Jonás fue señal para los ninivitas, así lo será el Hijo del hombre para esta generación. La reina del Mediodía se levantará en el Juicio con los hombres de esta generación y los condenará: porque ella vino de los confines de la tierra a oír la sabiduría de Salomón, y aquí hay algo más que Salomón. Los ninivitas se levantarán en el Juicio con esta generación y la condenarán; porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás, y aquí hay algo más que Jonás».

«Así como Jonás fue señal para los ninivitas, así lo será el Hijo del hombre para esta generación»

Fr. Roger J. LANDRY
(Hyannis, Massachusetts, Estados Unidos)

Hoy, Jesús nos dice que la señal que dará a la “generación malvada” será Él mismo, como la “señal de Jonás” (cf. Lc 11,30). De la misma manera que Jonás dejó que lo arrojaran por la borda para calmar la tempestad que amenazaba con hundirlos —y, así, salvar la vida de la tripulación—, de igual modo permitió Jesús que le arrojasen por la borda para calmar las tempestades del pecado que hacen peligrar nuestras vidas. Y, de igual forma que Jonás pasó tres días en el vientre de la ballena antes de que ésta lo vomitara sano y salvo a tierra, así Jesús pasaría tres días en el seno de la tierra antes de abandonar la tumba (cf. Mt 12,40).

La señal que Jesús dará a los “malvados” de cada generación es su muerte y resurrección. Su muerte, aceptada libremente, es la señal del increíble amor de Dios por nosotros: Jesús dio su vida para salvar la nuestra. Y su resurrección de entre los muertos es la señal de su divino poder. Se trata de la señal más poderosa y conmovedora jamás dada.

Pero, además, Jesús es también la señal de Jonás en otro sentido. Jonás fue un icono y un medio de conversión. Cuando en su predicación «dentro de cuarenta días Nínive será destruida» (Jon 3,4) advierte a los ninivitas paganos, éstos se convierten, pues todos ellos —desde el rey hasta niños y animales— se cubren con arpillera y cenizas. Durante estos cuarenta días de Cuaresma, tenemos a alguien “mucho más grande que Jonás” (cf. Lc 11,32) predicando la conversión a todos nosotros: el propio Jesús. Por tanto, nuestra conversión debiera ser igualmente exhaustiva.

«Pues Jonás era un sirviente», escribe san Juan Crisóstomo en la persona de Jesucristo, «pero yo soy el Maestro; y él fue arrojado por la ballena, pero yo resucité de entre los muertos; y él proclamaba la destrucción, pero yo he venido a predicar la Buena Nueva y el Reino».

La semana pasada, el Miércoles de Ceniza, nos cubrimos con ceniza, y cada uno escuchó las palabras de la primera homilía de Jesucristo, «Arrepiéntete y cree en el Evangelio» (cf. Mc 1,15). La pregunta que debemos hacernos es: —¿Hemos respondido ya con una profunda conversión como la de los ninivitas y abrazado aquel Evangelio?

Tras caer haciendo escalada daba gracias al Dios a quien aborrecía: la invadió una gran felicidad

Sandrine suplía el vacío de su existencias con escaladas en pared cada vez más complicadas.

Sandrine había perdido a sus padres muy joven

Tras caer haciendo escalada daba gracias al Dios a quien aborrecía: la invadió una gran felicidad

Sandrine suplía el vacío de su existencias con escaladas en pared cada vez más complicadas.

Sandrine perdió a su madre cuando tenía 7 años, y a su padre cuando tenía 18. Ese doble drama fue el inicio de su alejamiento de Dios: "Me rebelaba contra el hecho de que se pudiese trastocar así la vida de una niña y luego de una joven. Fue muy difícil. No concebía que un Dios que se decía Amor pudiese existir y quitarle a un hijo a sus padres", cuenta para Découvrir Dieu.

Compensó su desgracia entregándose a fondo al deporte de la escalada en roca: "Subir la pared, una pared cada vez más difícil, y cada vez en condiciones más complicadas, es un riesgo y, sobre todo, un desafío personal". Pero nunca obtenía lo que buscaba: "Tenía la impresión de que aquello iba a satisfacerme, pero cuando llegaba a lo más alto, experimentaba siempre un sentimiento de amargura, más que un sentimiento de satisfacción por haber conseguido algo". Y empezaba a pensar en otra escalada aún más difícil para intentar colmar ese vacío.

Un día, su única hermana le hizo un anuncio: se había convertido: "Había encontrado al Señor". Y le hizo un regalo, un anillo con la decena del Rosario. Sandrine se lo puso y lo llevaba siempre en la mano izquierda.


Poco tiempo después, se lanzó a intentar otra pared: "Pero esta vez no llegué a lo alto. Me caí".

Recuerda cómo pasó: "Pienso que todo ha terminado, que voy a morir. Al llegar al suelo, veo que puedo mover los dedos y enseguida doy gracias a Dios: 'Gracias, Dios mío. Gracias, Dios mío'. Es paradójico, pero me invade una gran alegría. Me siento feliz porque sé que Dios existe, tengo la sensacion de que está conmigo, que Dios está presente. Fue la mayor alegría de mi vida".

Las lesiones físicas fueron muy graves, pero solo del lado derecho: "Comprendí que había pasado algo importante. ¡No tenía absolutamente nada del lado izquierdo, donde llevaba la decena que me había dado mi hermana!"

Una vez hospitalizada, los médicos diagnosticaron lesiones internas importantes: "Dijeron que no sabían qué podía pasar conmigo".


Sandrine sufre "terribles" dolores físicos, pero algo le duele aún más: "Lo que más me hace sufrir es darme cuenta del vacío de mi vida, que ha pasado mi vida y no me ha quedado nada de ella". Lo expresa con el gesto de quien mete las manos abiertas en el agua y al sacarlas todo el agua se le escurre.

"Decido entonces cambiar de vida cuando me restablezca y basarla en Dios. Decido que, si sobrevivo, quiero tener algo que entregarle al Señor. Rezo el Padre Nuestro, única oración que conocía, junto a una amiga que estaba a mi lado junto a la cama. Y pido confesarme. A pesar de los sufrimientos, estoy imbuida de una gran alegría interior. Una alegría y una libertad que siento por primera vez. Yo, que era tan activa y que me creía libre de todo, nunca había estado tan impedida como en aquella cama enganchada a todo tipo de tubos. Y, sin embargo, es entonces cuando siento una libertad, una felicidad y una alegría que jamás había sentido antes".

Sandrine dejó de buscar "en cosas externas, en la actividad o en proezas deportivas las bondades de la vida", para empezar a buscarlas en "pequeñas decisiones de la vida cotidiana tomadas en oración": "Hoy me siento más libre cuando paso cinco minutos ante el Santísimo Sacramento que cuando escalo un 7C. Hoy Cristo es mi día a día, me acompaña en todo lo que vivo, en las pruebas como en la alegría: Él es el camino que he decidido seguir con mi libertad".

Fuente: Religión en Libertad

lunes, 2 de marzo de 2020

Santo Evangelio 3 de marzo 2020



Día litúrgico: Martes I de Cuaresma

Texto del Evangelio (Mt 6,7-15): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Al orar, no charléis mucho, como los gentiles, que se figuran que por su palabrería van a ser escuchados. No seáis como ellos, porque vuestro Padre sabe lo que necesitáis antes de pedírselo.

»Vosotros, pues, orad así: ‘Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu Nombre; venga tu Reino; hágase tu Voluntad así en la tierra como en el cielo. Nuestro pan cotidiano dánosle hoy; y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros hemos perdonado a nuestros deudores; y no nos dejes caer en tentación, mas líbranos del mal’. Que si vosotros perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas».


«Al orar, no charléis mucho (...) porque vuestro Padre sabe lo que necesitáis»

Rev. D. Joaquim FAINÉ i Miralpech
(Tarragona, España)

Hoy, Jesús —que es el Hijo de Dios— me enseña a comportarme como un hijo de Dios. Un primer aspecto es el de la confianza cuando hablo con Él. Pero el Señor nos advierte: «No charléis mucho» (Mt 6,7). Y es que los hijos, cuando hablan con sus padres, no lo hacen con razonamientos complicados, ni diciendo muchas palabras, sino que con sencillez piden todo aquello que necesitan. Siempre tengo la confianza de ser escuchado porque Dios —que es Padre— me ama y me escucha. De hecho, orar no es informar a Dios, sino pedirle todo lo que necesito, ya que «vuestro Padre sabe lo que necesitáis antes de pedírselo» (Mt 6,8). No seré buen cristiano si no hago oración, como no puede ser buen hijo quien no habla habitualmente con sus padres.

El Padrenuestro es la oración que Jesús mismo nos ha enseñado, y es un resumen de la vida cristiana. Cada vez que rezo al Padre nuestro me dejo llevar de su mano y le pido aquello que necesito cada día para llegar a ser mejor hijo de Dios. Necesito no solamente el pan material, sino —sobre todo— el Pan del Cielo. «Pidamos que nunca nos falte el Pan de la Eucaristía». También aprender a perdonar y ser perdonados: «Para poder recibir el perdón que Dios nos ofrece, dirijámonos al Padre que nos ama», dicen las fórmulas introductorias al Padrenuestro de la Misa.

Durante la Cuaresma, la Iglesia me pide profundizar en la oración. «La oración, el coloquio con Dios, es el bien más alto, porque constituye (...) una unión con Él» (San Juan Crisóstomo). Señor, necesito aprender a rezar y a sacar consecuencias concretas para mi vida. Sobre todo, para vivir la virtud de la caridad: la oración me da fuerzas para vivirla cada día mejor. Por esto, pido diariamente que me ayude a disculpar tanto las pequeñas molestias de los otros, como perdonar las palabras y actitudes ofensivas y, sobre todo, a no tener rencores, y así podré decirle sinceramente que perdono de todo corazón a mis deudores. Lo podré conseguir porque me ayudará en todo momento la Madre de Dios.

Jorge Ribera, el joven con leucemia que arrastró a miles a la oración y a Dios: «De aquí al cielo»

Jorge era muy devoto de la Virgen de Torreciudad. En octubre una imagen peregrina fue a visitarlo al hospital y él lo mostraba orgulloso en las redes

Murió este sábado con 24 años en Valencia dejando un impresionante testimonio de fe 

Jorge Ribera, el joven con leucemia que arrastró a miles a la oración y a Dios: «De aquí al cielo»

Jorge era muy devoto de la Virgen de Torreciudad. En octubre una imagen peregrina fue a visitarlo al hospital y él lo mostraba orgulloso en las redes

“Jorge Ribera se nos ha ido al cielo hoy a las 9 de la mañana, rodeado del cariño de su familia. Es momento de dar gracias a Dios por su vida. De encomendarle y encomendarnos a él y de rezar mucho por su familia en estos momentos tan difíciles. Que Dios os bendiga por lo mucho que habéis rezado y le habéis acompaño desde aquí durante tantos años. Os bendigo cariñosamente a todos”, informaba este sábado a través de las redes sociales el sacerdote Juan Ramón Domínguez.

Y es que la lucha contra la leucemia de este joven católico se había convertido en conjunta gracias a la enorme cadena de oración que durante años se ha ido extendiendo por toda España e incluso en otros países. Eran como decía el propio Jorge sus “smile soldiers”, los soldados de las sonrisas. Finalmente, a sus 24 años ha fallecido en Valencia diez años después de que le diagnosticaran leucemia, a la que aparentemente había vencido, pero que reaparecía una y otra vez.

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Sin embargo, su testimonio de fe, su alegría y su amor a Dios en medio del dolor, el sufrimiento y la muerte ha ayudado a miles de personas, a aquellos que rezaban por él y a todos aquellos que han ido conociendo su historia. Una cita que define quién fue Jorge Ribera fue esta intervención suya: “Le diría a Dios que le quiero con locura, le doy gracias de todo lo que me ha dado y le pido que me ayude a ser mejor”.

Durante años Jorge ha ido hablando de su enfermedad, su evolución y cómo afrontaba toda esta situación a través de las redes sociales, donde un ejército de seguidores rezaba por él, le animaban y a su vez eran ellos los que eran ayudados por esta experiencia de lucha impregnada de Dios.

En una charla que pudo dar en un colegio en un periodo extrahospitalario, Jorge decía a otros jóvenes con total naturalidad: "Soy consciente de que estoy vivo porque hay mucha gente rezando por mí".  Y sobre esa ayuda sobrenatural que recibía añadía: "He decidido seguir luchando por toda la gente que me quiere. Saco fuerzas de mi familia y de Dios".

En varias ocasiones ha tenido ocasión de explicar el papel de Dios en su enfermedad y sobre todo en poder vivirlo con alegría y esperanza. Jorge aseguraba en Respública que “sin la fe puedes verlo como una forma de superación o de mejora personal. Si crees, tienes la certeza de que ese dolor trasciende hacia algo o alguien, así que puedes aprovechar y ofrecerlo por la gente a la que quieres, esto me ayuda a ver que Dios realmente existe, veo cambios alucinantes en amigos y personas conocidas que de otra forma dudo mucho que pudieran ocurrir”.

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Es decir, la enfermedad era para él también un elemento en el que podía mostrar a Dios. Recordaba el momento en el que le diagnosticaron la leucemia que le tuvo una buena parte de su vida entre su casa y hospitales. “Me lo dijeron mis padres, en principio tenía que ingresar en ese mismo momento en el que me lo decían, pero al final me dejaron entrar por la noche, así que me fui con mis padres y hermanos a casa. Hicimos una buena comida y pasamos un rato juntos llorando y desahogándonos. Después me fui a despedirme de mis amigos. Me despedí del Señor y fui a Misa, me confesé y recibí la Unción de Enfermos. Y listo, para mi nueva casa”.

En Paraula, pese a su juventud mostraba una enorme madurez espiritual. Desde su propia experiencia explicaba que “si lo aceptas, rezas más y estás mucho más cerca de Dios. Y es que Dios no es un ente extraño que está ahí viendo lo que hacemos y ya. ¡Qué va! Dios es nuestro padre y cualquier padre se vería afectado si su hijo estuviera pasando por una situación como esta. Así que le pido ayuda y consuelo”.

Jorge no separaba a Dios de su Iglesia y afirmaba que estar en ella “me ayuda a tener fe porque sabes que lo que estoy pasando no es en vano sino que tiene repercusiones en los demás, es algo trascendente con lo que puedes ayudar al resto”.

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“Me he sentido muy ayudado por la Iglesia. Los sacerdotes han estado ahí para poder confesarme y comulgar y, además, me consta que religiosas y religiosos están rezando por mí. También amigos, conocidos e incluso gente que no conozco de nada pero que les ha llegado mi caso me mandan ánimos y me encomiendan”, añadía Jorge.

En todo momento luchó para curarse, con sus propias fuerzas y también con la de tantas miles de personas con las que estaba en comunión a través de la oración. Pero sabía que la muerte podría estar ahí y no la rehuía.  “Sobre lo de ‘pobre Jorge’, para nada, en realidad si no consiguiera vencer a la enfermedad, me dolería por la gente que está cerca de mí, por su sufrimiento. Yo, aunque prefiero quedarme, lo aceptaría, pues tengo claro que de aquí al cielo”, afirmaba.

Tampoco se cansaba de explicar de dónde le venía esta vitalidad para afrontar la vida. Explicaba Jorge: “No me canso de responder que la saco de Dios, no veo otra forma de poder afrontar esto. Tampoco me siento utilizado, aunque mucho menos un punto de referencia para nada ni nadie. Lo único para lo que me pueden utilizar es para rezar por ellos, o alguien o  algo, así que si es eso lo que me piden, por mí genial, cuántos más mejor, hay que sacar el máximo provecho posible de esto”.



Durante estos últimos meses la enfermedad había ido avanzando y la muerte se acercaba, pero este ejército de las sonrisas que siempre le ha estado sosteniendo en la oración provocó un momento viral en las redes cuando estando ingresado en el hospital sus amigos llegaron y le sorprendieron con una canción compuesta expresamente para él que emocionó totalmente a Jorge.

Este luchador falleció el sábado, pero aficionado como era al mundo militar, completó fielmente la misión que le había sido encomendada. Con su testimonio, con su vida y con su muerte, ha sido un extraordinario instrumento de Dios. Ahora

Fuente: Religión en Libertad

domingo, 1 de marzo de 2020

Santo Evangelio 2 de Marzo 2020



Día litúrgico: Lunes I de Cuaresma

Texto del Evangelio (Mt 25,31-46): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria acompañado de todos sus ángeles, entonces se sentará en su trono de gloria. Serán congregadas delante de Él todas las naciones, y Él separará a los unos de los otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos. Pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda. Entonces dirá el Rey a los de su derecha: ‘Venid, benditos de mi Padre, recibid la herencia del Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis; estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a verme’. Entonces los justos le responderán: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; o sediento, y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos forastero, y te acogimos; o desnudo, y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel, y fuimos a verte?’. Y el Rey les dirá: ‘En verdad os digo que cuanto hicisteis a unos de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis’.

»Entonces dirá también a los de su izquierda: ‘Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el Diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; era forastero, y no me acogisteis; estaba desnudo, y no me vestisteis; enfermo y en la cárcel, y no me visitasteis’. Entonces dirán también éstos: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento o forastero o desnudo o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?’. Y él entonces les responderá: ‘En verdad os digo que cuanto dejasteis de hacer con uno de estos más pequeños, también conmigo dejasteis de hacerlo’. E irán éstos a un castigo eterno, y los justos a una vida eterna».


«Cuanto dejasteis de hacer con uno de estos más pequeños, también conmigo dejasteis de hacerlo»

Rev. D. Joaquim MONRÓS i Guitart
(Tarragona, España)

Hoy se nos recuerda el juicio final, «cuando el Hijo del hombre venga en su gloria acompañado de todos sus ángeles» (Mt 25,31), y nos remarca que dar de comer, beber, vestir... resultan obras de amor para un cristiano, cuando al hacerlas se sabe ver en ellas al mismo Cristo.

Dice san Juan de la Cruz: «A la tarde te examinarán en el amor. Aprende a amar a Dios como Dios quiere ser amado y deja tu propia condición». No hacer una cosa que hay que hacer, en servicio de los otros hijos de Dios y hermanos nuestros, supone dejar a Cristo sin estos detalles de amor debido: pecados de omisión.

El Concilio Vaticano II, en la Gaudium et spes, al explicar las exigencias de la caridad cristiana, que da sentido a la llamada asistencia social, dice: «En nuestra época, especialmente urge la obligación de hacernos prójimo de cualquier hombre que sea y de servirlos con afecto, ya se trate de un anciano abandonado por todos, o de un niño nacido de ilegítima unión que se ve expuesto a pagar sin razón el pecado que él no ha cometido, o del hambriento que apela a nuestra conciencia trayéndonos a la memoria las palabras del Señor: ‘Cuanto hicisteis a unos de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis’ (Mt 25,40)».

Recordemos que Cristo vive en los cristianos... y nos dice: «Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo» (Mt 28,20).

El Concilio Lateranense IV define el juicio final como verdad de fe: «Jesucristo ha de venir al fin del mundo, para juzgar a vivos y muertos, y para dar a cada uno según sus obras, tanto a los reprobados como a los elegidos (...) para recibir según sus obras, buenas o malas: aquellos con el diablo castigo eterno, y éstos con Cristo gloria eterna».

Pidamos a María que nos ayude en las acciones de servicio a su Hijo en los hermanos.

Ofensiva del Gobierno contra los militantes provida y blindaje de los centros abortistas

Los jóvenes rescatadores informan a las mujeres sobre las alternativas y ofrecen la ayuda que puedan necesitar

Ofensiva del Gobierno contra los militantes provida y blindaje de los centros abortistas

¿Por qué quieren acabar con los rescatadores? «Vemos cosas que los abortorios no quieren que veamos» 
Los jóvenes rescatadores informan a las mujeres sobre las alternativas y ofrecen la ayuda que puedan necesitar

Blindar los abortorios y evitar que los rescatadores ayuden a las mujeres es una de las tradicionales reivindicaciones de los centros abortistas, que además ven en ello una pérdida millonaria de dinero. El nuevo Gobierno conformado por PSOE y Podemos está dispuesto a satisfacer estas exigencias y ya en su acuerdo programático aseguraba que garantizarían “la intimidad de las mujeres que acuden a las clínicas IVE, su integridad física y moral, así como su derecho a la libre circulación”.

Esta semana ha sido el Defensor del Pueblo el que ha enviado una petición al Ministerio del Interior y a la Policía Nacional para que impidan que los rescatadores puedan ofrecer información alternativa al aborto y ayuda a esas mujeres.

Al dictado de la patronal abortista

Francisco Fernández Marugán, Defensor del Pueblo, ha estimado así las peticiones de ACAI, la patronal del aborto en España, y que recientemente fue condenada por la Justicia emitir publicidad engañosa a través de su web al ocultar los riesgos del aborto.

Tanto el Gobierno, marcadamente proabortista, como el propio Defensor del Pueblo, han comprado el mensaje de los centros abortistas, que hablan de acoso a las mujeres que acuden a abortar.
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Pablo Iglesias (vicepresidente) y Pedro Sánchez (presidente) se han comprometido a crear "zonas de protección" alrededor de los abortorios

Miles de niños salvados

Sin embargo, Marta Velarde, presidenta de los Rescatadores Juan Pablo II, recordaba recientemente  que “no coaccionamos” y “no tenemos ninguna denuncia contra nosotros. Pero sí señaló que son los rescatadores los que sí han sido agredidos por el personal de algunos abortorios, y que les han ganado todas las denuncias a estos centros.

Aparte del perjuicio económico que generan los rescatadores a los abortorios, los rescatadores tienen claro que detrás de esta medida se ocultan otras más graves. Por un lado, los 4.000 niños salvados tan sólo por los Rescatadores Juan Pablo II ponen de manifiesto que muchas mujeres no quieren abortar y que en realidad son ellas las que en muchos ámbitos son presionadas a abortar. En cuanto ven una pequeña luz se agarran a ella para no abortar.

Una creencia errónea

La propia Velarde explicaba que  “esa creencia de que la mujer ya tiene decidido abortar cuando acude no es muy cierta, es un concepto que tiene la gente cuando viene a rescates. Cuando viene ve que la mujer lo que quiere es una mano tendida. Es muy impresionante porque todas las que salen del abortorio nos escuchan. Todas”, cuenta Velarde.

“Nosotros nos colocamos bastante lejos. A treinta o cuarenta metros del abortorio. Y les decimos que están en su libertad de entrar o no. Y todas nos escuchan”, recalca.

Pero el otro motivo, más grave si cabe, es el intento de los abortorios de mantener e incluso ampliar la impunidad si logran conseguir su objetivo de prohibir la labor de los rescatadores  cerca de sus centros.

"Vemos muchas cosas que no quieren que veamos"

Contestando a esta ofensiva, los propios rescatadores avisan desde su web: “Vemos muchas cosas que los abortorios no quieren que veamos”. Y esta puede ser una de las claves.

Sobre este punto, Marta Velarde relataba que “al estar en las cercanías de los abortorios nos enteramos de muchas cosas que hacen allí. Hemos visto ataúdes de adultos sacados por la funeraria de dentro del abortorio. Y las fotos nos las hemos hecho nosotros, si no los vecinos”.

Y pone un ejemplo. Tan sólo del abortorio Dator y en el pasado mes de octubre tienen las fotos de dos ataúdes saliendo. “Y si nosotros tenemos de dos, ¿cuántos habrá?”, se pregunta. La salida de uno de estos ataúdes se produjo a las 18 horas y la gente empezó a hacer fotos. Cuenta Marta Velarde que “el abortorio llamó a la Policía Nacional y bloqueó toda la calle con furgones para que nadie accediera”. “Nosotros nos enteramos porque la gente sabe que estamos por ahí. Los vecinos nos ayudan mucho”, afirma ella.

Pero este es sólo un ejemplo. En su blog los rescatadores cuentan de casos graves que incluirían incluso a mafias. Blindar el abortorio aumentaría esta impunidad. Este es el escrito publicado por los rescatadores Juan Pablo II:

Los rescatadores vemos MUCHAS cosas que los abortorios NO quieren que veamos

Dos mujeres, una de ellas menor, fueron obligadas a abortar por los proxenetas después de quedarse embarazadas de clientes. La Policía Nacional ha liberado a tres víctimas que ejercían la prostitución en el polígono Marconi. La jefa de la organización era la hermana de dos de las víctimas. La Policía Nacional investiga a la conocida Clínica Dator de Madrid, especializada en practicar abortos, por prestar servicios a una mafia nigeriana. Las investigaciones, que llevan en curso desde principios de año, se centran en el papel de la clínica en dos abortos, uno de ellos a una menor de edad, realizados a dos mujeres que eran obligadas a prostituirse.

La historia comienza con Sandra, una proxeneta nigeriana. Dejó a sus dos hermanas pequeñas y a una chica menor edad en manos de las mafias que atraviesan África rumbo a Europa, donde las violan y pegan para que no molesten durante el viaje. Las trajo desde Italia a España a base de palos, prostitución y miedo.

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Cuando llegaron a Madrid, en septiembre del año pasado, las tres muchachas nigerianas se convirtieron en objetos: prostituidas en el polígono Marconi día y noche, endeudadas hasta la saciedad con la mammy, esa hermana mayor que les había hecho el supuesto favor de acogerlas en la civilización europea donde ella ya vivía.

Y por fin, a la clínica. Dos de las jóvenes, la menor de edad y una de las hermanas de la proxeneta, se quedaron embarazadas de algunos de los clientes. Entonces, con apenas una semana de diferencia, las llevaron a la Clínica Dator, donde en teoría no repararon en que las dos mujeres, de distinta edad y grupo sanguíneo (aspectos que se miran en el centro), tenían en cambio el mismo NIE. O sea, que las dos fueron con la misma documentación a abortar.

Tampoco, según relata la Policía en sus informes, se debieron de dar cuenta en la clínica de que sólo pasó un día desde que acudieron al centro con intención de abortar hasta que les dieron cita. Un día, no los tres de reflexión preceptivos. Ni que una de ellas, embarazada ya de 18 semanas, no aportó ningún informe médico sobre posibles daños psicológicos o malformaciones del feto, como indica la Ley que debe hacerse a partir de la semana 14. Cada una pagó 450 euros por abortar, que fueron abonados por los proxenetas que las controlaban.+ ElMundo, ConSalud, abc, etc.

Fuente: Religión en Libertad

sábado, 29 de febrero de 2020

Santo Evangelio 1 de Marzo 2020



Día litúrgico: Domingo I (A) de Cuaresma


Texto del Evangelio (Mt 4,1-11): En aquel tiempo, Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo. Y después de hacer un ayuno de cuarenta días y cuarenta noches, al fin sintió hambre. Y acercándose el tentador, le dijo: «Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes». Mas Él respondió: «Está escrito: ‘No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios’».

Entonces el diablo le lleva consigo a la Ciudad Santa, le pone sobre el alero del Templo, y le dice: «Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: ‘A sus ángeles te encomendará, y en sus manos te llevarán, para que no tropiece tu pie en piedra alguna’». Jesús le dijo: «También está escrito: ‘No tentarás al Señor tu Dios’».

Todavía le lleva consigo el diablo a un monte muy alto, le muestra todos los reinos del mundo y su gloria, y le dice: «Todo esto te daré si postrándote me adoras». Dícele entonces Jesús: «Apártate, Satanás, porque está escrito: ‘Al Señor tu Dios adorarás, y sólo a Él darás culto’». Entonces el diablo le deja. Y he aquí que se acercaron unos ángeles y le servían.


«Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto para ser tentado»

Mn. Antoni BALLESTER i Díaz
(Camarasa, Lleida, España)

Hoy celebramos el primer domingo de Cuaresma, y este tiempo litúrgico “fuerte” es un camino espiritual que nos lleva a participar del gran misterio de la muerte y de la resurrección de Cristo. Nos dice san Juan Pablo II que «cada año, la Cuaresma nos propone un tiempo propicio para intensificar la oración y la penitencia, y para abrir el corazón a la acogida dócil de la voluntad divina. Ella nos invita a recorrer un itinerario espiritual que nos prepara a revivir el gran misterio de la muerte y resurrección de Jesucristo, ante todo mediante la escucha asidua de la Palabra de Dios y la práctica más intensa de la mortificación, gracias a la cual podemos ayudar con mayor generosidad al prójimo necesitado».

La Cuaresma y el Evangelio de hoy nos enseñan que la vida es un camino que nos tiene que llevar al cielo. Pero, para poder ser merecedores de él, tenemos que ser probados por las tentaciones. «Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo» (Mt 4,1). Jesús quiso enseñarnos, al permitir ser tentado, cómo hemos de luchar y vencer en nuestras tentaciones: con la confianza en Dios y la oración, con la gracia divina y con la fortaleza.

Las tentaciones se pueden describir como los “enemigos del alma”. En concreto, se resumen y concretan en tres aspectos. En primer lugar, “el mundo”: «Di que estas piedras se conviertan en panes» (Mt 4,3). Supone vivir sólo para tener cosas.

En segundo lugar, “el demonio”: «Si postrándote me adoras (…)» (Mt 4,9). Se manifiesta en la ambición de poder.

Y, finalmente, “la carne”: «Tírate abajo» (Mt 4,6), lo cual significa poner la confianza en el cuerpo. Todo ello lo expresa mejor santo Tomás de Aquino diciendo que «la causa de las tentaciones son las causas de las concupiscencias: el deleite de la carne, el afán de gloria y la ambición de poder».