domingo, 28 de julio de 2019

Santo Evangelio 28 de julio 2019



Día litúrgico: Domingo XVII (C) del tiempo ordinario


Texto del Evangelio (Lc 11,1-13): Un día que Jesús estaba en oración, en cierto lugar, cuando hubo terminado, uno de sus discípulos le dijo: «Señor, enséñanos a orar, como Juan lo enseñó a sus discípulos». Les dijo: «Cuando oréis, decid: ‘Padre, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Danos cada día el pan que necesitamos. Perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos todos los que nos han ofendido. Y no nos expongas a la tentación’».

También les dijo Jesús: «Supongamos que uno de vosotros tiene un amigo, y que a medianoche va a su casa y le dice: ‘Amigo, préstame tres panes, porque otro amigo mío acaba de llegar de viaje a mi casa y no tengo nada que ofrecerle’. Sin duda, aquel le contestará desde dentro: ‘¡No me molestes! La puerta está cerrada y mis hijos y yo estamos acostados. No puedo levantarme a darte nada’. Pues bien, os digo que aunque no se levante a dárselo por ser su amigo, se levantará por serle importuno y le dará cuanto necesite. Por esto os digo: Pedid y Dios os dará, buscad y encontraréis, llamad a la puerta y se os abrirá. Porque el que pide, recibe; el que busca, encuentra y al que llama a la puerta, se le abre. ¿Acaso algún padre entre vosotros sería capaz de darle a su hijo una culebra cuando le pide pescado? ¿O de darle un alacrán cuando le pide un huevo? Pues si vosotros, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más el Padre que está en el cielo dará el Espíritu Santo a quienes se lo pidan!».


«Jesús estaba en oración… ‘Señor, enséñanos a orar’»

Abbé Jean GOTTIGNY 
(Bruxelles, Bélgica)

Hoy, Jesús en oración nos enseña a orar. Fijémonos bien en lo que su actitud nos enseña. Jesucristo experimenta en muchas ocasiones la necesidad de encontrarse cara a cara con su Padre. Lucas, en su Evangelio, insiste sobre este punto. 

¿De qué hablaban aquel día? No lo sabemos. En cambio, en otra ocasión, nos ha llegado un fragmento de la conversación entre su Padre y Él. En el momento en que fue bautizado en el Jordán, cuando estaba orando, «y vino una voz del cielo: ‘Tú eres mi hijo; mi amado, en quien he puesto mi complacencia’» (Lc 3,22). Es el paréntesis de un diálogo tiernamente afectuoso. 

Cuando, en el Evangelio de hoy, uno de los discípulos, al observar su recogimiento, le ruega que les enseñe a hablar con Dios, Jesús responde: «Cuando oréis, decid: ‘Padre, santificado sea tu nombre…’» (Lc 11,2). La oración consiste en una conversación filial con ese Padre que nos ama con locura. ¿No definía Teresa de Ávila la oración como “una íntima relación de amistad”: «estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos que nos ama»? 

Benedicto XVI encuentra «significativo que Lucas sitúe el Padrenuestro en el contexto de la oración personal del mismo Jesús. De esta forma, Él nos hace participar de su oración; nos conduce al interior del diálogo íntimo del amor trinitario; por decirlo así, levanta nuestras miserias humanas hasta el corazón de Dios». 

Es significativo que, en el lenguaje corriente, la oración que Jesucristo nos ha enseñado se resuma en estas dos únicas palabras: «Padre Nuestro». La oración cristiana es eminentemente filial. 

La ciencia, con belleza y asombro reverente, facilita creer en Dios: lo dice un estudio psicológico

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La ciencia, con belleza y asombro reverente, facilita creer en Dios: lo dice un estudio psicológico

El asombro reverencial y abrumador, junto con el pensamiento lógico, pueden llevar a muchas personas a creer en un Dios Creador

"Poca ciencia aleja de Dios", observaba Louis Pasteur, "pero mucha ciencia nos lleva a Él". Han transcurrido 120 años desde la muerte del gran científico francés; y sin embargo, sus palabras vuelven a estar de actualidad. Pero no a causa de algún pensador católico o cristiano, como se podría esperar, sino gracias a un estudio científico que ha sido publicado en el Journal of Experimental Social Psychology.

Se trata de un estudio de psicología experimental [el abstrat se puede leer aquí , en papel en septiembre de 2019] que han llevado a cabo investigadores americanos y que, fundamentalmente, afirma lo opuesto de lo que sostiene una cierta cultura laicista: afirma que la ciencia puede originar la fe en Dios.

El asombro reverencial y abrumador, junto con el pensamiento lógico, pueden llevar a muchas personas a creer en un Dios Creador

Detalle de "La armonía entre la religión y la ciencia", obra de Paul Troger en 1735, fresco del techo de la sala de mármol de la abadía benedictina de Seitenstetten, Austria

Asombro reverente + pensamiento lógico = creencia en Dios

Concretamente, los estudiosos han efectuado dos experimentos distintos e interesantes.
En el primero, el equipo de investigación ha tanteado en una muestra seleccionada cuántas personas estaban interesadas en la ciencia, cuántas en el pensamiento lógico y cuántas experimentaban a menudo un sentimiento de maravilla [en inglés "awe", que sería un asombro abrumador y reverente; nota de ReL].

Sorprendentemente, las personas que referían un fuerte interés en la lógica -junto a un sentimiento de arrolladora maravilla- eran las que tenían mayores probabilidades de creer en Dios, al que describen como una entidad de poderes ilimitados.

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¿Discurso físico teórico-técnico... o mostrar su belleza?

En el segundo experimento, los investigadores han hecho que los participantes vieran dos vídeos distintos: en uno, con un fondo musical, se veían átomos y partículas en movimiento; en el otro, en cambio, había un físico que, con un lenguaje técnico, ofrecía una descripción del comportamiento y las trayectorias de las partículas. Los estudiosos han observado que, al final de las proyecciones, los que habían visto el primer vídeo -que daba una visión espectacular de las maravillas de la física- tenían más probabilidades de declararse creyentes en Dios.

A continuación, los estudiosos han intentado replicar el experimento con otras personas eliminando del primer vídeo los factores que podían causar confusión, como la presencia del fondo musical, que estimula una implicación emotiva. Sin embargo, los resultados obtenidos han sido los mismos: las personas que han sido puestas ante la belleza de la creación, incluso desde un enfoque físico, estaban más inclinadas a declararse creyentes.

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La complejidad y vastedad llevan al temor reverencial

"Hemos podido observar", ha explicado Kathryn Johnson, una de las responsables del experimento, "que cuando las personas se sienten tocadas por la complejidad de la vida o la vastedad del universo, el sentimiento de temor reverencial hace que sean más abiertas a conceptualizar y a pensar en Dios". "Aunque a menudo se piensa en la ciencia en términos de datos y fríos experimentos", ha subrayado Jordan Moon, psicólogo, implicado también en el experimento, "en realidad ésta nos podría ser útil para comprobar la propensión de algunos sujetos a creer en Dios".

Kathryn Johnson, de la Universidad del Estado de Arizona, resume el experimento en este vídeo (en inglés)



Otro estudioso coautor de esta investigación, Adam Cohen, ha observado en cambio como experimentos de este tipo pueden ser útiles, sobre todo, a la luz del hecho según el cual "muchas personas piensan que la ciencia y la religión no van de acuerdo, pero lo que tienen es una concepción de la ciencia y de la religión realmente simplista".

Efectivamente, el sorprendentemente elevado número de grandes científicos -desde Galileo a Newton, de Mendel a Copérnico- que a su vez han sido hombres de fe ya había puesto en evidencia lo paradójico que es contraponer los descubrimientos científicos con la dimensión sobrenatural de lo divino.

[Lea aquí: ¿Cuántos científicos de élite son creyentes?]

Las dos alas que llevan a la verdad

Sin embargo, no puede dejar de asombrarnos que una conciencia como esta, es decir, la del vínculo entre fe y razón como las "dos alas que llevan a la verdad", utilizando las palabras de san Juan Pablo II, que a su vez se buscan y se completan, haya sido expresada de manera tan abierta por hombres de ciencia, sobre la base, además, de una publicación científica.


Visión de conjunto de La Armonía entre la Ciencia y la Fe, de 1735 (para verlo ampliado haga clic aquí)

También es verdad que el Dios al que se ha hecho referencia hasta ahora no es el Dios cristiano. A pesar de todo, es evidente que este experimento y esta noticia son útiles para desenmascarar la inconsistencia del ateísmo y el estereotipo del científico no creyente, típico del siglo XIX. Una caricatura ampliamente desmentida por los hechos y, ahora, por la propia investigación oficial.

(Artículo publicado originariamente en italiano aquí en Il Timone, por Giuliano Guzzo; traducción de Elena Faccia Serrano). 

Fuente: Religión en Libertad




sábado, 27 de julio de 2019

Santo Evangelio 27 de julio 2019


Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (13,24-30):

En aquel tiempo, Jesús propuso otra parábola a la gente: «El reino de los cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero, mientras la gente dormía, su enemigo fue y sembró cizaña en medio del trigo y se marchó. Cuando empezaba a verdear y se formaba la espiga apareció también la cizaña. Entonces fueron los criados a decirle al amo: "Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde sale la cizaña?" Él les dijo: "Un enemigo lo ha hecho." Los criados le preguntaron: "¿Quieres que vayamos a arrancarla?" Pero él les respondió: "No, que, al arrancar la cizaña, podríais arrancar también el trigo. Dejadlos crecer juntos hasta la siega y, cuando llegue la siega, diré a los segadores: 'Arrancad primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo almacenadlo en mi granero'."»

Palabra del Señor


La paciencia de Dios

Rev. D. Antoni CAROL i Hostench 
(Sant Cugat del Vallès, Barcelona, España)

Hoy, Jesús nos descubre con mucho realismo la lucha que entraña el Reino a causa de la presencia y la acción de un "enemigo" que siembra "cizaña" en medio del grano. Los siervos del amo del campo querrían arrancarla, pero éste no se lo permite. 

Esta parábola explica la coexistencia del bien y del mal en el mundo, en nuestra vida y en la misma historia de la Iglesia. Jesucristo nos enseña a ver las cosas con realismo cristiano y a afrontar cada problema con claridad de principios, pero también con prudencia y paciencia. Esto supone una visión "trascendente" (sobrenatural) de la historia, en la que se sabe que todo pertenece a Dios y que todo resultado final es obra de su Providencia. 

—Dios, Padre y Señor de misericordia, haz que el recuerdo del destino final de los buenos (la recogida del grano en el granero) y de los malos (la quema de la cizaña) impida que abusemos de tu paciencia.

Tres tácticas nefastas para los cristianos en la evangelización y tres de las que Jesús fue modelo

Rezar por los demás es la tarea número uno del evangelizador.

Una propuesta de Marcel LeJeune para un mejor discipulado

Tres tácticas nefastas para los cristianos en la evangelización y tres de las que Jesús fue modelo

Rezar por los demás es la tarea número uno del evangelizador.

En uno de sus recientes posts sobre evangelización y discipulado, Marcel LeJeune, presidente de Catholic Missionary Disciples y colaborador de varias diócesis en la formación de responsables eclesiales de apostolado y misión, señala tres tácticas que nunca deberían usarse y tres que sí. El modelo, en negativo o en positivo, es, naturalmente, Jesús.

En negativo, porque “los discípulos de Jesús no pueden actuar como los demás”. Aunque pudiesen dar resultado, tácticas como “el palo y la zanahoria, o el divide y vencerás, o el hacerse la víctima” no deben ser utilizadas por los cristianos como propias "y esperar los mismos resultados” que funcionan en el mundo.

¿Por qué? Porque, en positivo, “Jesús nos ha dado las tácticas que valen” y nuestro cometido es poner en práctica lo que él “nos enseñó”.


Marcel Lejeune, durante una de sus charlas de formación de evangelizadores.

LeJeune señala tres ejemplos de tácticas que los cristianos deben y no deben emplear en sus labores de evangelización.

Tácticas que no deben usarse

1. El palo y la zanahoria. Si alguna vez alguien te ha invitado a comer solo para “ponernos al día” y luego ha intentado venderte algo, ya sabes de qué va esta táctica, explica Marcel: “Esto también puede suceder en la evangelización. Y no podemos hacerlo. Debemos ser honestos. Mantener una conversación sobre la religión o la fe es algo natural y bueno”. Lo que hay que entender es que no podemos caer con eso por sorpresa sobre alguien “y esperar que no reaccione negativamente”.

2. Divide y vencerás. O, dicho de otra forma, “que los otros parezcan malos y nosotros parezcamos buenos”. “Nuestros adversarios no son nuestros enemigos”, dice LeJeune: “Sí lo son el demonio y sus secuaces. Así que no debemos considerar a quienes nos odian como enemigos, sino como hermanos alejados de su Padre Eterno del Cielo”. Esta perspectiva puede cambiar nuestra forma de actuar, porque “si vemos a los demás como enemigos, querremos mantenerlos separados de nosotros y ‘conquistarles’. Esta es la obra de Satanás, que es el padre de la mentira y de la división entre las personas. Dios es un Dios de unidad y comunión”.

3. Molestar y coaccionar. “Molestar o coaccionar a alguien para que piense como tú no es una forma cristiana de intentar cambiar a alguien”, y sin embargo recurren mucho a ello quienes “pretenden que todos los que están en desacuerdo con ellos parezcan fanáticos radicales”. Pero “los cristianos no podemos usar esta táctica”, explica Marcel, “porque no cambia el corazón del otro, sino que solo busca su conformidad con nosotros en el comportamiento exterior, así que termina fracasando y no tiene nada que ver con amar verdaderamente al otro”.

Tácticas que Jesús enseñó y de las que fue modelo

1. Ama y reza por los demás. “Y esto incluye a tus enemigos”, algo “difícil” pero que “convence a muchos”: “Esto no significa que para amar a alguien tengas que aprobar su comportamiento o su forma de vida. Pero no podemos pretender ganar el mundo si no estamos dispuestos a amar a quienes están alejados de Dios".

2. Concede el beneficio de la duda. Algo también “duro de vivir”, pero no se trata de convertirse en víctima de personas “con una patrón de conducta tóxico”, sino más bien de “intentar concederles el beneficio de la duda más caritativo que puedas en los motivos a los que atribuyes su comportamiento”.

3. Sé un factor de unión e iniciación en las relaciones. Lo cual es “también duro”, en particular “con personas que quieren insultarte o destruir o denigrar aquello en lo que crees”. Pero míralo de esta forma, sugiere LeJeune: “Jesús acudió a quienes estaban lejos de Dios, conversó con quienes buscaban activamente matarle. También nosotros debemos buscar oportunidades para unirnos a otros, crear relaciones, salir a encontrar a quienes están perdidos, curar a los heridos…”

Nada de esto es fácil, remata Marcel, pero… “es lo que tenemos que hacer”.

Fuente: Religión en Libertad

viernes, 26 de julio de 2019

Santo Evangelio 26 de julio 2019



Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Mateo (13,18-23):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Vosotros oíd lo que significa la parábola del sembrador: Si uno escucha la palabra del reino sin entenderla, viene el Maligno y roba lo sembrado en su corazón. Esto significa lo sembrado al borde del camino. Lo sembrado en terreno pedregoso significa el que la escucha y la acepta en seguida con alegría; pero no tiene raíces, es inconstante, y, en cuanto viene una dificultad o persecución por la palabra, sucumbe. Lo sembrado entre zarzas significa el que escucha la palabra; pero los afanes de la vida y la seducción de las riquezas la ahogan y se queda estéril. Lo sembrado en tierra buena significa el que escucha la palabra y la entiende; ése dará fruto y producirá ciento o sesenta o treinta por uno.» 


La fe sin obras es una fe "muerta"

REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) 
(Città del Vaticano, Vaticano)

Hoy la "Parábola del sembrador" es como una advertencia que no se ha de olvidar, y una invitación perenne a responder con frutos al amor con el que Él cuida de nosotros. La fe nos permite reconocer a Cristo en el prójimo, y Su mismo Amor nos impulsa a transformar la Palabra recibida en vida entregada.

La fe sin la caridad no da fruto, y la caridad sin fe sería un sentimiento constantemente a merced de la duda. La fe y el amor se necesitan mutuamente, de modo que una permite a la otra seguir su camino. Con palabras fuertes —que siempre atañen a los cristianos—, el apóstol Santiago dice: «Si no se tienen obras, [la fe] está muerta por dentro (…). Muéstrame esa fe tuya sin las obras, y yo con mis obras te mostraré la fe» (St 2,17-18).

—Sostenidos por la fe, miramos con esperanza a nuestro compromiso en el mundo, aguardando unos cielos nuevos y una tierra nueva en los que habite la justicia.

La alegría de las Hermanitas Discípulas del Cordero, religiosas contemplativas con síndrome de Down

Las hermanitas Marie-Ange, Camille y Géraldine, felices y muy cerca de Dios.

Son diez en la comunidad, ocho de ellas con trisomía 21

La alegría de las Hermanitas Discípulas del Cordero, religiosas contemplativas con síndrome de Down

Las hermanitas Marie-Ange, Camille y Géraldine, felices y muy cerca de Dios.

A unos treinta kilómetros al este de Poitiers, en Le Blanc, pleno centro de Francia, diez religiosas contemplativas de las Hermanitas Discípulas del Cordero viven su vida de oración en un monasterio atendido sacramentalmente por la cercana abadía benedictina de Fontgombault. Tienen una particularidad: la mayor parte de ellas son mujeres con síndrome de Down. Pero, como señaló en su día la madre Line, superiora de la comunidad, "en el ámbito del espiritual, los términos de 'validez' y de 'discapacidad' deben relativizarse. La discapacidad más grave ¿acaso no es la producida por el pecado, que obstaculiza la vida de Dios en el alma? Una persona que acoge plenamente la gracia se construye y se abre también humanamente".

Un reportaje de Cyprien Viet publicado en Vatican News cuenta la historia y circunstancias de este grupo de monjas felices y muy cercanas a Dios:


Las hermanitas fueron recibidas en octubre de 2017 por el Papa Francisco.

La alegría de la vida contemplativa compartida: las hermanas con síndrome de Down

Esta aventura espiritual y humana, vivida bajo el patrocinio de San Benito y Santa Teresa de Lisieux, se originó en los años ochenta por una amistad entre Line, una joven en búsqueda espiritual que quería vivir su vocación al servicio de los más pequeños, y Véronique, una joven con síndrome de Down que quería consagrarse al Señor.

"Visité varias comunidades que acogían a personas con discapacidad, pero descubrí que estas personas no podían encontrar su lugar en estas comunidades porque no eran adecuadas para ellas", explica la Madre Line, convertida poco después en la Madre Superiora de las Hermanitas Discípulas del Cordero: "Y fue el encuentro con la joven Véronique, una niña con síndrome de Down, la que nos inspiró para un nuevo comienzo. Me prometí a mí misma ayudarla para cumplir su vocación".


Sor Véronique y la Madre Line, las primeras componentes de la comunidad.

Véronique había sentido la llamada de servir al Señor, pero el síndrome de Down hizo que la rechazaran en todas las comunidades donde había ido. De hecho, el derecho canónico y las reglas monásticas no prevén la admisión a la vida religiosa de las personas con discapacidades mentales. Line y Véronique tardarán 14 años para que sean reconocidos los estatutos de esta comunidad especial, que tiene su propio estilo original. 

El progresivo reconocimiento de la Iglesia

El comienzo de Line y Véronique fue en 1985 en un pequeño apartamento, una casa popular; sucesivamente, se unió otra joven con síndrome de Down. En 1990 le pidieron a monseñor Jean Honoré (1920-2013), arzobispo de Tours y futuro cardenal, ser reconocidas inicialmente como una asociación pública de fieles laicos. El apoyo del cardenal Honoré, quien defenderá su caso en Roma, les permitió dar a esta comunidad su primer reconocimiento.

En 1995, el creciente número de miembros obligó a las Hermanitas a mudarse: se establecieron en una propiedad en Le Blanc, una ciudad de 6500 habitantes en la diócesis de Bourges. Monseñor Pierre Plateau (1924-2018), arzobispo de esta diócesis del centro de Francia, las acogió calurosamente y su intervención les ayudó a seguir progresando en Roma, en vista de obtener el estatus de un instituto religioso contemplativo, que finalmente consiguieron en 1999. "Monseñor Plateau fue realmente un padre para nuestra comunidad: era muy cercano a las personas con síndrome de Down", dice la madre Line. Las hermanas desarrollaron gradualmente el priorato y la capilla y en 2011 obtuvieron el reconocimiento definitivo de sus estatutos, gracias a la intervención del arzobispo Armand Maillard, quien también había brindado su apoyo a la comunidad, fuente de vida y alegría en este territorio.

Comunidad de vida entre hermanas con capacidad plena y hermanas Down

Las Hermanitas discípulas del Cordero son actualmente diez: dos monjas con capacidad plena y ocho con síndrome de Down. La comunidad sigue siendo frágil y espera dar pronto la bienvenida a otras hermanas con capacidad plena, porque las hermanas Down necesitan apoyo en su vida diaria. Sin embargo, en realidad, "son autónomas, ya que la vida contemplativa les permite vivir a un ritmo regular. Para las personas con síndrome de Down, los cambios son difíciles, pero cuando la vida es muy regular, logran gestionarla bien", explica la madre Line.



Les yeux tournés vers l'aube [Los ojos vueltos hacia el alba], un documental de hace unos años sobre las Hermanitas Discípulas del Cordero.

La vida cotidiana se articula entre las labores diarias, la misa que se celebra todos los martes en la capilla y las diversas actividades: talleres de tejido y cerámica y, más recientemente, la creación de un jardín de plantas medicinales. En definitiva, su extraordinaria vocación se expresa en una vida ordinaria, en la humildad de servicio, siguiendo el "caminito" revelado por Santa Teresa de Lisieux, cuya espiritualidad es su gran fuente de inspiración.

"Han pasado 34 años desde que sentí la llamada de Jesús. He intentado conocer a Jesús leyendo la Biblia y el Evangelio", dice la hermana Véronique: "Nací con una discapacidad llamada síndrome de Down. Soy feliz, amo la vida. Rezo, pero estoy triste por los niños con síndrome de Down que no sentirán esta misma alegría de vivir". Para aquellos que se sintieron llamados a vivir, como Santa Teresa, la vocación al amor, el viaje ha sido largo pero su paciencia y su fe dio sus frutos: "Jesús me hizo crecer en su amor. Después de haber sido rechazada por varias comunidades, mi alegría fue cuando, el 20 de junio de 2009, pude hacer votos perpetuos en el Instituto de las Hermanitas Discípulas del Cordero. Es mi mayor alegría, ser la esposa de Jesús".

Deja que el amor se desarrolle

"En un momento en que la sociedad, sin puntos de referencia, ya no parece encontrar un sentido en la vida ni darle valor, nuestra comunidad quiere, con el simple testimonio de nuestra vida consagrada a Dios, reafirmar el carácter sagrado de la vida y de la persona humana", dicen las Hermanitas.


La toma de hábito de Sor Morgane.

Para garantizar que toda la fuerza del amor inscrito en los corazones de estas jóvenes con sindrome de Down se exprese plenamente en una vida consagrada al Señor, las Hermanitas quieren invitar a un momento de discernimiento a "jóvenes tocadas por el espíritu de pobreza y devoción, preparadas para ofrecer toda una vida al servicio de Cristo en las personas de sus hermanitas con síndrome de Down". Para las mismas jóvenes con síndrome de Down, "el discernimiento se hace como con todas las demás vocaciones: cuando una persona se realiza, es allí donde el Señor la llama. De lo contrario, vuelven a casa. Es como cualquier vocación. Saben entender muy bien si no es una verdadera vocación", explica la Madre Line.

El don de una simple amistad con Jesús

Madre Line encuentra en las religiosas con síndrome de Down una increíble fuerza espiritual: "Conocen la Biblia, la vida de los santos, tienen una memoria fabulosa. Son almas de oración, muy espirituales, muy cercanas a Jesús", dice asombrada, viendo en su sencillez un signo profético para nuestro tiempo. "¡Sus almas no están incapacitadas! Al contrario, están más cerca del Señor, se comunican con Él más fácilmente. Las hermanas hábiles de la comunidad aprecian particularmente su capacidad de perdonar, la capacidad de animar a sus hermanas encontrando la frase correcta de la Biblia que da sentido al día".

La comunidad quedó marcada en 2013 por la muerte prematura, a la edad de 26 años, de Sor Rose-Claire, una monja rodeada de un aura de santidad, tras las huellas de Santa Teresa de Lisieux, a la que amaba mucho. Madre Line cuenta la reacción de las hermanitas con síndrome de Down, de las cuales temía la gran sensibilidad emocional, pero que finalmente acogieron este acontecimiento con serenidad, poniendo todo bajo la mirada de Dios: “Cuando a la mañana siguiente fui a su celda a hablar con ellas, la primera me dijo: 'Es el deseo del cielo'; la segunda me animó: 'Debemos resistir. Tengamos fe'”.

La experiencia atípica de esta comunidad parece responder realmente a un deseo del Cielo, así como a un desafío antropológico para el mundo de hoy, sujeto al dictado de la eficiencia y la productividad, en el que las personas con síndrome de Down son silenciadas. Su capacidad de amor y, para los que han recibido el don de la fe, su cercanía al Señor, sin embargo, son portadoras de una fecundidad insospechada. "Ciertamente es un mundo por descubrir", concluye Madre Line: "Traen alegría a la sociedad y, sobre todo, traen amor al mundo, que tanto lo necesita".


La comunidad, al completo.

Hacerse religiosa y ofrecer la vida a Jesús con las Hermanitas con síndrome de Down es escuchar una llamada a dedicarse a los más pequeños, a los más débiles, testigos del Evangelio de la vida. "¡Venid y veréis!" (Jn 1, 39). Si Dios llama, Él da su gracia y la alegría de ser consagradas junto a estas hermanitas con síndrome de Down.

“Ante nuestros ojos y haciendo eco de las primeras palabras de San Juan Pablo II, significa atreverse a decir ‘no tengáis miedo’ a un mundo en el que el hombre tiene miedo del hombre, de las debilidades inherentes a su naturaleza y a su condición, como la discapacidad o la enfermedad. Significa atreverse a afirmar, más que nunca, la belleza y la grandeza de la vida en su misterio de sufrimiento.

»No tengáis miedo de seguir a Jesús y de compartir esta vida ofrecida a nuestras Hermanitas, ciertamente frágiles, pero no sin fuerza, al contrario, fuertes en el orden más alto: el del corazón.

»No tengáis miedo de dar testimonio, a los ojos del mundo, de una vocación generosa, orientada hacia los demás y capaz de ir más allá de la condición de los minusválidos, demasiado a menudo marginados, y capaces de abrirse más profundamente a una mirada plenamente humana".

Fuente: Religión en Libertad

jueves, 25 de julio de 2019

Santo Evangelio 25 de julio 2019



Día litúrgico: 25 de Julio: Santiago apóstol, patrón de España

Texto del Evangelio (Mt 20,20-28): 


En aquel tiempo, se acercó a Jesús la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, y se postró como para pedirle algo. Él le dijo: «¿Qué quieres?». Dícele ella: «Manda que estos dos hijos míos se sienten, uno a tu derecha y otro a tu izquierda, en tu Reino». Replicó Jesús: «No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber la copa que yo voy a beber?». Dícenle: «Sí, podemos». Díceles: «Mi copa, sí la beberéis; pero sentarse a mi derecha o mi izquierda no es cosa mía el concederlo, sino que es para quienes está preparado por mi Padre» (…).

Santiago el Mayor, apóstol

REDACCIÓN evangeli.net (elaborado a partir de textos de Benedicto XVI) 
(Città del Vaticano, Vaticano)

Hoy recordamos a Santiago el Mayor, hijo de Zebedeo y hermano de san Juan. Santiago pudo participar, juntamente con Pedro y Juan, en la agonía de Jesús en el huerto de Getsemaní y, algunos días antes, en la Transfiguración del Señor. Al inicio de los años 40 del siglo I fue martirizado por el rey Herodes Agripa, nieto de Herodes el Grande. 

De Santiago podemos aprender la prontitud para acoger la llamada de Jesucristo, dejando la "barca" de nuestras seguridades humanas; el entusiasmo al seguirlo por los caminos que Él nos señala más allá de nuestra presunción ilusoria; la disponibilidad para dar testimonio de Él con valentía, hasta dar la vida. El camino desde el monte de la Transfiguración hasta el monte de la agonía, simboliza toda la peregrinación de la vida cristiana, entre las persecuciones del mundo y los consuelos de Dios.

—Jesús, gracias al ejemplo de Santiago, sabemos que si te seguimos, incluso en medio de las dificultades, vamos por el buen camino.