domingo, 3 de marzo de 2019

Santo Evangelio 3 de Marzo 2019



Día litúrgico: Domingo VIII (C) del tiempo ordinario


Texto del Evangelio (Lc 6,39-45): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos esta parábola: «¿Podrá un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo? No está el discípulo por encima del maestro. Todo discípulo que esté bien formado, será como su maestro. ¿Cómo es que miras la brizna que hay en el ojo de tu hermano, y no reparas en la viga que hay en tu propio ojo? ¿Cómo puedes decir a tu hermano: ‘Hermano, deja que saque la brizna que hay en tu ojo’, no viendo tú mismo la viga que hay en el tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces podrás ver para sacar la brizna que hay en el ojo de tu hermano».

»Porque no hay árbol bueno que dé fruto malo y, a la inversa, no hay árbol malo que dé fruto bueno. Cada árbol se conoce por su fruto. No se recogen higos de los espinos, ni de la zarza se vendimian uvas. El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca lo bueno, y el malo, del malo saca lo malo. Porque de lo que rebosa el corazón habla su boca».


«El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca lo bueno»

+ Dr. Johannes VILAR 
(Köln, Alemania)

Hoy hay sed de Dios, hay frenesí por encontrar un sentido a la existencia y a la actuación propias. El boom del interés esotérico lo demuestra, pero las teorías auto-redentoras no sirven. A través del profeta Jeremías, Dios lamenta que su pueblo haya cometido dos males: le abandonaron a Él, fuente de aguas vivas, y se cavaron aljibes, aljibes agrietados, que no retienen el agua (cf. Jer 2,13).

Hay quienes vagan entre medio de pseudo-filosofías y pseudo-religiones —ciegos que guían a otros ciegos (cf. Lc 6,39)— hasta que descorazonados, como san Agustín, con el esfuerzo proprio y la gracia de Dios, se convierten, porque descubren la coherencia y trascendencia de la fe revelada. En palabras de san Josemaría Escrivá, «La gente tiene una visión plana, pegada a la tierra, de dos dimensiones. —Cuando vivas vida sobrenatural obtendrás de Dios la tercera dimensión: la altura, y, con ella, el relieve, el peso y el volumen».

Benedicto XVI iluminó muchísimos aspectos de la fe con textos científicos y textos pastorales llenos de sugerencias, como su trilogía "Jesús de Nazaret". He observado cómo muchos no-católicos se orientan en sus enseñanzas (y en las de san Juan Pablo II). Esto no es casual, pues no hay árbol bueno que dé fruto malo, no hay árbol malo que dé fruto bueno (cf. Lc 6,43). 

Se podrían dar grandes pasos en el ecumenismo, si hubiere más buena voluntad y más amor a la Verdad (muchos no se convierten por prejuicios y ataduras sociales, que no deberían ser freno alguno, pero lo son). En cualquier caso, demos gracias a Dios por esos regalos (Juan Pablo II no dudaba en afirmar que Concilio Vaticano II es el gran regalo de Dios a la Iglesia en el siglo XX); y pidamos por la Unidad, la gran intención de Jesucristo, por la que Él mismo rezó en su Última Cena.

De musulmán fervoroso a monje católico, la Virgen se le apareció y dijo: «No tengas miedo»

Son numerosos los casos de musulmanes que se convierten al cristianismo gracias a sueños y visiones de María, Jesús o algún santo

Cada vez hay más conversiones de musulmanes provocadas por visiones o sueños

De musulmán fervoroso a monje católico, la Virgen se le apareció y dijo: «No tengas miedo»

Son numerosos los casos de musulmanes que se convierten al cristianismo gracias a sueños y visiones de María, Jesús o algún santo

Son numerosas las conversiones de musulmanes al catolicismo que se producen a través de sueños y visiones. Este fenómeno llamativo y que se produce por todo el mundo está llevando a la Iglesia a numerosos seguidores del islam que reciben a Cristo, a los santos, y en muchas ocasiones a la Virgen María de esta manera. Este es el inicio de un complicado y peligroso camino que inician y que a algunos les puede costar la propia vida.

Un caso de estas curiosas conversiones es la de Charbel, su nombre ya como cristiano, un musulmán sunita del Líbano que fue bautizado en 2017, que llegó a la Iglesia de la mano de la Virgen María, y que ahora está en un monasterio entregado a Dios.

La voz del cielo durante el Ramadán

Este converso recuerda que este primer hecho extraordinario se produjo durante el mes del Ramadán. Mientras caminaba por Beirut después de las oraciones de la mañana en la mezquita escuchó una voz del cielo que pronunciaba unas palabras que nunca antes había oído: “Gloria a Jesús, el Hijo único de Dios, y gloria a la Virgen María, la Madre de Dios”.

“Esto fue impactante para mí”, afirma en una entrevista en el National Catholic Register. Charbel creció en un barrio sunita de Beirut y no conocía a ningún cristiano con quien compartir aquella experiencia tan impresionante.

“No tengas miedo”

Entonces, en la Nochebuena de aquel año mientras estaba estudiando en su casa tuvo una visión. “Vi a la Virgen María por primera vez frente a mí, y Ella me dijo: ‘No tengas miedo, sigue buscando, estoy contigo”.


En el Líbano, casi el 40% de la población es cristiana
“Todo lo que sé decir es que fue la cosa más hermosa que he visto en mi vida. Desde el momento en que la vi, sentí paz en mi corazón. Me sentí como si estuviera en casa”, relata Charbel.

Durante un tiempo intentó conocer a cristianos a través de las redes sociales, pero entre el miedo y la desconfianza al final no tuvo éxito.

Pero esta no sería la última vez que vería a la Virgen María. Volvería a verla precisamente en la víspera de la Navidad durante los siguientes tres años. “Ella siempre me dijo las mismas palabras exactas”, recuerda.

Su conversión y bautismo

Fue entonces después de esta última visión cuando Charbel se lanzó a buscar a algún amigo cristiano. Y lo encontró en una fiesta. Le contó sus visiones de la Virgen, sus inquietudes y le dijo que quería aprender más sobre la fe cristiana. Este nuevo amigo se prestó a ayudarle y le presentó a un sacerdote, que le entregó una Biblia y le dio el contacto de Juan Pablo, un cristiano convertido del islam y que ha ido acompañando a numerosos musulmanes en su camino al catolicismo.

Tras reunirse con Juan Pablo empezó a formar parte de un grupo de catequesis y formación cristiana hasta que finalmente fue bautizado en 2017 en la fiesta de la Santa Cruz ocho meses después de empezar este catecumenado. Eligió el nombre de Charbel, en honor del conocido y amado santo libanés San Charbel.

“El día que me bauticé lloré como un bebé durante todo el día: eran lágrimas de alegría, de saberme amado”, cuenta este nuevo cristiano. Desde ese momento Charbel se ha convertido ya en el padrino de dos musulmanes que han seguido sus pasos y se han convertido al catolicismo.


Ha sido tal la fuerza que Charbel ha recibido al ingresar en la Iglesia y el amor tan grande recibido por Dios que seis meses después de su bautismo decidió ingresar en un monasterio. “Ahora mi razón para vivir es estar con la persona que amo”, afirma convencido.

Juan Pablo, otro converso, y padrino de Charbel

El padrino de Charbel, Juan Pablo, tuvo una conversión completamente diferente. En este caso no fueron las visiones de la Virgen sino el contacto con otros cristianos lo que tocó su corazón. Originario de Irak fue educado en un islam suní radical, aunque a los 12 años se hizo amigo de un cristiano.

Desde ese momento su objetivo era intentar convencer de que la fe cristiana era falsa y que sólo el islam era la religión verdadera. Antes de forjar esta amistad consideraba que este chico era “una persona enferma que necesitaba ayuda”.

Así que leyó la Biblia para mostrarle los errores, pero cuanto más la leía más le atraían aquellos textos, así que al final acabó pidiendo a su amigo que le llevara un día a su iglesia. “Fui allí con él, y comencé a rezar para que Dios iluminara los corazones de aquellos infieles”, cuenta Juan Pablo. Pero nuevamente en el templo algo le atraía poderosamente. Y poco tiempo después volvió a aquella iglesia.

“Esta es la casa de Dios”

En aquella ocasión fue solo. Estaba dudando en si entrar o no pero entonces una monja salió a su encuentro. “¿Por qué estás esperando aquí? ¿Por qué no entras? Esta es la casa de Dios. Es para todos, no sólo para los cristianos. Puedes entrar”, le dijo a este entonces adolescente.

Desde entonces fue leyendo textos cristianos y profundizando su amistad con personas de esta religión. “El miedo me había impedido creer en Cristo”, asegura.

Con el estallido de la guerra de Irak, Juan Pablo tuvo la oportunidad de trasladarse al Líbano una vez que concluyó sus estudios de Secundaria. En este país sería más fácil seguir explorando la fe cristiana.

Sin pensárselo dos veces se presentó en una iglesia de Beirut y se encontró con un sacerdote, al que contó sus inquietudes. Empezó unas catequesis y un tiempo después acabaría convirtiéndose en católico. Eligió Juan Pablo como su nuevo nombre. Del santo polaco parece haber recibido el coraje porque ya ha sido padrino de 15 musulmanes convertidos al cristianismo, entre ellos Charbel, el protagonista de esta historia.

Publicado originariamente en Cari Filii New

Fuente: Religión en Libertad

https://www.religionenlibertad.com/personajes/52600922/De-musulman-fervoroso-a-monje-catolico-la-Virgen-se-le-aparecio-y-dijo-No-tengas-miedo.html

sábado, 2 de marzo de 2019

Santo Evangelio 2 de Marzo 2019



Día litúrgico: Sábado VII del tiempo ordinario


Texto del Evangelio (Mc 10,13-16): En aquel tiempo, algunos presentaban a Jesús unos niños para que los tocara; pero los discípulos les reñían. Mas Jesús, al ver esto, se enfadó y les dijo: «Dejad que los niños vengan a mí, no se lo impidáis, porque de los que son como éstos es el Reino de Dios. Yo os aseguro: el que no reciba el Reino de Dios como niño, no entrará en él». Y abrazaba a los niños, y los bendecía poniendo las manos sobre ellos.


«Dejad que los niños vengan a mí»

Rev. D. Josep Lluís SOCÍAS i Bruguera 
(Badalona, Barcelona, España)

Hoy, los niños son noticia. Más que nunca, los niños tienen mucho que decir, a pesar de que la palabra “niño” significa “el que no habla”. Lo vemos en los medios tecnológicos: ellos son capaces de ponerlos en marcha, de usarlos e, incluso, de enseñar a los adultos su correcta utilización. Ya decía un articulista que, «a pesar de que los niños no hablan, no es signo de que no piensen».

En el fragmento del Evangelio de Marcos encontramos varias consideraciones. «Algunos presentaban a Jesús unos niños para que los tocara; pero los discípulos les reñían» (Mc 10,13). Pero el Señor, a quien en el Evangelio leído en los últimos días le hemos visto hacerse todo para todos, con mayor motivo se hace con los niños. Así, «al ver esto, se enfadó y les dijo: ‘No se lo impidáis, porque de los que son como éstos es el Reino de Dios’» (Mc 10,14).

La caridad es ordenada: comienza por el más necesitado. ¿Quién hay, pues, más necesitado, más “pobre”, que un niño? Todo el mundo tiene derecho a acercarse a Jesús; el niño es uno de los primeros que ha de gozar de este derecho: «Dejad que los niños vengan a mí» (Mc 10,14).

Pero notemos que, al acoger a los más necesitados, los primeros beneficiados somos nosotros mismos. Por esto, el Maestro advierte: «Yo os aseguro: el que no reciba el Reino de Dios como niño, no entrará en él» (Mc 10,15). Y, correspondiendo al talante sencillo y abierto de los niños, Él los «abrazaba (...), y los bendecía poniendo las manos sobre ellos» (Mc 10,16).



Hay que aprender el arte de acoger el Reino de Dios. Quien es como un niño —como los antiguos “pobres de Yahvé”— percibe fácilmente que todo es don, todo es una gracia. Y, para “recibir” el favor de Dios, escuchar y contemplar con “silencio receptivo”. Según san Ignacio de Antioquía, «vale más callar y ser, que hablar y no ser (...). Aquel que posee la palabra de Jesús puede también, de verdad, escuchar el silencio de Jesús».

De gánster, a vagabundo destruido por la heroína: el Santísimo le «enganchó» y transformó su vida

Davide, junto a su mujer y sus hijos durante la visita del Papa a Irlanda, concretamente al santuario de Knock, en 2018

Davide Barbieri está ahora casado, tiene 6 hijos y evangeliza a multitud de jóvenes

De gánster, a vagabundo destruido por la heroína: el Santísimo le «enganchó» y transformó su vida

Davide, junto a su mujer y sus hijos durante la visita del Papa a Irlanda, concretamente al santuario de Knock, en 2018

Davide Barbieri era un despojo para el mundo, una persona que no debe ser vista. Traficante de drogas, ladrón y finalmente también adicto a la heroína nadie creía en él hasta que una persona mayor le encontró viviendo en la calle y le dijo que había alguien que le quería. Años después Davide pudo salir de este mundo gracias a un potente encuentro con Dios, se casó, es padre de seis hijos, y es él ahora el que ayuda a los jóvenes a salir de la adicción utilizando a Cristo como la mejor medicina posible.

Este italiano nacido en un pequeño pueblo cercano a Turín recuerda no haber tenido una infancia feliz. “Mis padres no estaban muy unidos. Mi padre apoyaba al Partido Comunista y mi madre sufrió una depresión crónica toda su vida”, afirma en una entrevista en el programa Cambio de Agujas de Euk Mamie. 

Las "heridas profundas" de su infancia

Todo lo que llegaría después en su vida se fue sembrando en su infancia y adolescencia. Creció en una familia en la que el amor no existía, es más, define aquellos años como un “reino del terror” pues su padre les pegaba creyendo que así había que hacer las cosas. Mientras tanto, su madre debido a su enfermedad mental unas veces actuaba como católica, otras se sentía budista o incluso no creía en nada. “En casa había mucha confusión”, señala, y esto fue provocando “heridas muy profundas” en su interior.

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Davide, tras el Papa durante la última visita que Francisco realizó a Irlanda en 2018, y donde su familia dio la bienvenida al Pontífice en el santuario de Knock

En aquel tiempo fueron los salesianos los que frenaron lo que más adelante se desataría. Él y su hermano pasaban las tardes en el oratorio. Allí jugaban al fútbol. “Esa parroquia fue mi familia, y esa gente buena nos cuidaba. Eran personas llenas de amor y de alegría. Y esto no lo recibía en casa”.

Sin embargo, esa falta de amor en casa estalló en forma de rebeldía. Davide empezó a robar dinero a su madre y a los 12 años sus compañeros del equipo de fútbol le introdujeron en el tabaco, el alcohol y la marihuana. Muy rápidamente empezó a abusar de estas sustancias “para matar el dolor que llevaba dentro de mí”.

El salto al vacío

Pero el salto definitivo al vacío lo dio a los 14 años cuando empezó a consumir heroína. Era su respuesta a su sufrimiento interno. Esta destructiva droga sería su compañera inseparable durante los siguientes 11 años.

A partir de ese instante, la droga fue su “dios”. Siguiendo a aquellos que le metieron en este mundo de muerte se convirtió en un criminal internacional. “Viví en Holanda, en Francia, en España y traficaba con drogas de Holanda a Italia, robaba bancos y a la gente por la calle. Pienso que todo el rencor que guardaba dentro salió. No temía la muerte. Pensaba que nadie podía hacerme daño porque ya había sido dañado en casa. Esta máscara me iba perfectamente bien y me hice un profesional de ello”, relata Davide.

Inmerso en una oscuridad total intentó suicidarse hasta en cinco ocasiones. Sin alegría y sin ningún deseo por vivir la heroína estaba acabando con él. Pesaba 40 kilos, estaba enfermo del hígado, sólo le funcionaba un riñón y las venas las tenía destrozadas de los pinchazos.

De traficante a vagabundo consumido por la droga

Así fue como este hombre acabó en la calle como vagabundo, durmiendo entre cartones en la estación de tren de Turín. Pero entonces apareció un ‘ángel’ en su vida llamado Peter.


Cada lunes por la noche, este hombre mayor iba a la estación a dar té caliente y un bocadillo a las personas sin hogar. Allí conoció a Davide. “¿Cómo estás, hijo mío?”, le preguntó. “Nunca había escuchado palabras así antes. Peter fue un salvavidas, era Jesús para mí, fue mi primer encuentro con Jesús”, recuerda de aquel momento.

Y al volver otro día este buen samaritano le dijo: “’Si algún día te despiertas y estás harto de esta vida hay un sitio que te espera’. Y me dio una tarjeta de la Comunidad del Cenáculo”.

"No quiero morir en la calle"

Ese día llegó. Se despertó la mañana del 16 de agosto de 1996. Se pinchó y en un tren fue a casa de sus padres cinco años después de que hubieran tenido la última noticia suya. “No quiero morir en la calle”, le dijo a su madre destrozado cuando ésta abrió la puerta. Pero para poder flanquear la entrada su madre le hizo que prometiera que iría a la comunidad del Cenáculo. Él accedió.

Cinco días después, el 21 de agosto, entraba en esta comunidad católica que ayuda a personas con adicciones. Allí estaba Peter, su ángel. Davide pasó cinco años en esta casa y salió siendo una persona completamente nueva. Había literalmente resucitado.

Una nueva vida gracias a Dios

“Me enamoré de Jesús en cuanto entré por la puerta. Supe que estaba en casa”, cuenta. Aunque no todo fue fácil, pues tuvo que luchar duramente contra la adicción y las tentaciones del demonio.

De hecho, la Adoración era algo que le costaba entender y que calificaba como sectario. Además, un sacerdote cada noche le despertaba a las dos de la madrugada para que fuera a la capilla ante el Sagrario. Davide no quería y cuando al fin iba intentaba molestar a los demás.

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Insistiendo a este sacerdote por qué le despertaba a esas horas la respuesta fue la siguiente: “Jesús me lo mandó, te quiere ahí a esa hora, es la hora de la misericordia”.

Enganchado, pero al Santísimo

Davide sorprendido por esta contestación cerró los ojos y dijo entonces para sí mismo: “Jesús, enséñame, ¿eres real o no? Las lágrimas cayeron de mis mejillas, pero no eran de tristeza sino de alegría".

En los siguientes seis meses todas las noches se levantaba y Dios le mostró cada momento en su vida en la que había estado presente y él no le había visto. En los años en los que estuvo en la comunidad nunca más faltó a su cita con el Sagrario a las 2 de la madrugada.

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El Papa saluda a Davide, a su esposa y a sus seis hijos en el santuario de Knock en Irlanda

Una vida entregada al prójimo

Siendo literalmente un hombre bueno dejó la comunidad en 2001 y entonces abrió ayudó a abrir una casa de la comunidad en Irlanda. Allí Dios tenía reservado un gran regalo para él. En este país conoció a su esposa, con la que hoy tiene seis hijos. “Somos personas sencillas, pero amamos a Dios muchísimo”, afirma.

Destaca ese amor de su esposa por un rechazado, un criminal como era y que le aceptó como era. “Sabia quien era y Dios nos bendijo con seis hijos. Me bendijo cuando estaba en la estación de tren y cuando me rendí a su amor todo salió bien”.

Ahora, Davide Barbieri es un laico activo y comprometido en Irlanda. Durante la visita del Papa Francisco en 2018 a Irlanda su familia fue la encargada de saludar y recibir al Pontífice en el santuario mariano de Knock.

Fuente: Religión en Libertad

viernes, 1 de marzo de 2019

Santo Evangelio 1 de Marzo 2019



Día litúrgico: Viernes VII del tiempo ordinario


Texto del Evangelio (Mc 10,1-12):

 En aquel tiempo, Jesús, levantándose de allí, va a la región de Judea, y al otro lado del Jordán, y de nuevo vino la gente donde Él y, como acostumbraba, les enseñaba. Se acercaron unos fariseos que, para ponerle a prueba, preguntaban: «¿Puede el marido repudiar a la mujer?». Él les respondió: «¿Qué os prescribió Moisés?». Ellos le dijeron: «Moisés permitió escribir el acta de divorcio y repudiarla». Jesús les dijo: «Teniendo en cuenta la dureza de vuestro corazón escribió para vosotros este precepto. Pero desde el comienzo de la creación, El los hizo varón y hembra. Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y los dos se harán una sola carne. De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Pues bien, lo que Dios unió, no lo separe el hombre». 

Y ya en casa, los discípulos le volvían a preguntar sobre esto. Él les dijo: «Quien repudie a su mujer y se case con otra, comete adulterio contra aquélla; y si ella repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio».


«Como acostumbraba, les enseñaba»

Rev. D. Miquel VENQUE i To 
(Barcelona, España)

Hoy, Señor, quisiera hacer un rato de oración para agradecerte tu enseñanza. Tú enseñabas con autoridad y lo hacías siempre que te dejábamos, aprovechabas todas las ocasiones: ¡claro!, lo entiendo, Señor, tu misión básica era transmitir la Palabra del Padre. Y lo hiciste.

—Hoy, “colgado” en Internet te digo: Háblame, que quiero hacer un rato de oración como fiel discípulo. Primero, quisiera pedirte capacidad para aprender lo que enseñas y, segundo, saber enseñarlo. Reconozco que es muy fácil caer en el error de hacerte decir cosas que Tú no has dicho y, con osadía malévola, intento que Tú digas aquello que a mí me gusta. Reconozco que quizá soy más duro de corazón que aquellos oyentes.

—Yo conozco tu Evangelio, el Magisterio de la Iglesia, el Catecismo, y recuerdo aquellas palabras del Papa san Juan Pablo II en la Carta a las Familias: «El proyecto del utilitarismo asentado en una libertad orientada según el sentido individualista, es decir, una libertad vacía de responsabilidad, es el constitutivo de la antítesis del amor». Señor, rompe mi corazón deseoso de felicidad utilitarista y hazme entrar dentro de tu verdad divina, que tanto necesito.

—En este lugar de mirada, como desde la cima de la cordillera, comprendo que Tú digas que el amor matrimonial es definitivo, que el adulterio —además de ser pecado como toda ofensa grave hecha a ti, que eres el Señor de la Vida y del Amor— es un camino errado hacia la felicidad: «Quien repudie a su mujer y se case con otra, comete adulterio contra aquélla» (Mc 10,11). 

—Recuerdo a un joven que decía: «Mossèn el pecado promete mucho, no da nada y lo roba todo». Que te entienda, buen Jesús, y que lo sepa explicar: Aquello que Tú has unido, el hombre no lo puede separar (cf. Mc 10,9). Fuera de aquí, fuera de tus caminos, no encontraré la auténtica felicidad. ¡Jesús, enséñame de nuevo!

Gracias, Jesús, soy duro de corazón, pero sé que tienes razón.

El Espíritu Santo tiene un gran sentido del humor... ¡yo soy la prueba!





El Espíritu Santo tiene un gran sentido del humor... ¡yo soy la prueba!




Alguna vez Ron acompañaba a Theresa a la iglesia. Y le sucedió algo raro: una gran felicidad le invadía, cada vez en un momento distinto de la misa.



El Espíritu Santo tiene un gran sentido del humor... ¡yo soy la prueba!
"¿Que por qué soy católico? Bueno, la verdad es que nunca fue mi intención, pero siempre le digo a la gente que el Espíritu Santo tiene un gran sentido del humor... ¡y yo soy la prueba!".


Quien habla es Ron Doub, quien fue luterano toda su vida hasta que se convirtió al catolicismo en la Pascua de 2004. El "humor" del asunto es que él llevaba desde 1989, año de su matrimonio con la católica Theresa, intentando que fuera ella la que abandonase la Iglesia.



Ron hasta ha cambiado de trabajo: dejó su profesión como informático y programador industrial para organizar peregrinaciones a santuarios de Estados Unidos y de todo el mundo, y evangelizar con ellos. Es miembro de la Legión de María, de un grupo de hombres católicos de la parroquia de Santa María en Haberstown (Maryland, Estados Unidos) y activo difusor de los programas misioneros de EWTN, la cadena de televisión de la Madre Angelica. Que, como veremos, tuvo algo que ver en su conversión.



Hijo de una pastora luterana



Ron cuenta a Why I am catholic? que sus padres eran miembros activos de la iglesia luterana, tanto que al morir su padre, su madre se ordenó como pastora luterana en 1985. Él seguía sus pasos, y su compromiso le llevó a liderar durante dos años la organización juvenil Liga de Lutero.



Posteriormente, tras concluir la universidad y empezar su vida adulta, abandonó un poco la práctica y no acudía al templo con frecuencia. Conoció a Theresa, católica pero no practicante, y se casaron por la iglesia luterana. Durante años acudieron juntos a templos de esa confesión.



"Pero mi mujer comenzó un retorno a sus raíces católicas. Poco antes de que naciese nuestro hijo acepté a regañadientes que nuestro matrimonio fuese bendecido por la Iglesia para que ella pudiese volver a los sacramentos. Sin embargo, cuando nació William le bautizamos como luterano". Y le formaron como luterano también, con clases dominicales.



William da la sorpresa y aparece la EWTN



Al cumplir siete años, sin embargo, le llevaron a la escuela católica local: "Queríamos la mejor educación para él". Un año después William les dijo a sus padres que quería hacer la Primera Comunión e ingresar en la Iglesia católica. ¡Ron volvía a fracasar en su intento de hacer de su familia una familia luterana, siguiendo su propia tradición!



"¡Perdía por 2 a 0! Mi mujer y mi hijo habían escogido la fe católica. Pero yo sabía que jamás sería católico... Fue entonces cuando la EWTN entró en mi vida. Mi mujer la veía de cuando en cuando y yo solía irme de la habitación cuando la ponía. Pero empecé a ver algún programa y luego a disfrutar con ellos... ¡aunque jamás lo hubiese admitido ante mi mujer! La EWTN aclaró algunos prejuicios e incomprensiones que yo tenía hacia la fe católica, y llegó el momento en que la Madre Angelica, el doctor Scott Hahn, Marcus Grodi y otros personajes de la EWTN se convirtieron en mis estrellas televisivas favoritas".

Una acción misteriosa de Dios en la misa


Era a finales de los 90, y Ron seguía yendo a su comunidad luterana y siendo parte activa de ella. Pero algunas veces al año iba a misa con su esposa e hijo, y empezaron a suceder cosas sorprendentes ("milagrosas", llega a decir): "Esporádicamente, durante la misa, me sentía rebosar de alegría. Y nunca era en el mismo momento de la misa: unas veces con un himno, otras con una oración, otras en la consagración, otras durante la homilía. Al principio no le di importancia a estas experiencias, pero pronto tuve que admitir que, primero, nunca había experimentado algo así en un servicio luterano, y segundo, que el Espíritu Santo estaba intentando decirme algo".



Ron entonces empezó a formarse, recurriendo entre otras fuentes a una librería católica cercana a su trabajo: "Dediqué durante unos cuantos días mi hora del almuerzo a estudiar la fe. Nunca olvidaré un día, leyendo con lágrimas en los ojos el libro de Tim Drake sobre luteranos conversos There we stood, here we stand [Estábamos allí, estamos aquí, en traducción libre]. Lo compré y lo acabé esa noche. Cada una de las historias me acercaba un poco más a la fe católica".



"Descubrí la Presencia Real, María y los santos, el rosario y la coronilla de la Divina Misericordia, y todas mis objeciones católicas se desvanecían. Pero no dije nada a nadie sobre mi itinerario, ni siquiera a mi esposa", recuerda Ron.



Respetos humanos



En la primavera de 2002 supo que "espiritual e intelectualmente" ya era católico: "Pero la mayor parte de mi familia era luterana y mi madre ministra luterana. Las consecuencias ´sociales´ de decirle a mi familia y a los amigos de mi iglesia que me iba a convertir a la fe católica me aterrorizaban a muerte".



Una noche su hijo William les dijo a él y a Theresa que iba a organizar un grupo para rezar el rosario en el colegio: "Cuando le preguntamos por qué, él afirmó simplemente que él sabía que Dios quería que lo hiciese. A mí mujer y a mí nos agradó, aunque nos quedamos sorprendidos. Nuestro hijo era un gran chico, pero generalmente llamaba poco la atención y evitaba ´los focos´. Él sabía que un muchacho que empieza un rosario para alumnos de 12 o 13 años no es nada ´guay´ y no será bien visto por sus compañeros, pero él sentía que tenía que responder a la llamada".



"Pronto", continúa Ron, "el orgullo que sentía por la valentía de mi hijo se convirtió en vergüenza por mis temores. ¡Mi hijo de 12 años estaba dispuesto a afrontar el ridículo por proclamar su fe, y yo estaba asustado de profesar la fe que en mi corazón sabía que era la verdadera!".



El paso final



En la primavera de 2003, mientras él continuaba rumiando sus indecisiones, llegó una carta del coadjutor de la parroquia católica de su mujer y su hijo invitando a un curso de iniciación católica: "¡Una vez más, y de forma no demasiado sutil, el Espíritu Santo intentaba decirme algo! La carta estuvo durante un mes en mi mesa, pero finalmente le expliqué a mi mujer el camino que estaba recorriendo. ¡Ella no se lo podía creer! ¡El luterano volvía a casa! También se lo dije a mi madre, y aunque coincidimos en disentir en algunos puntos de teología, ella se sintió feliz por que yo hubiese recobrado mi fervor religioso".



"Así que, con un año de retraso, seguí el ejemplo de mi hijo y respondí a la llamada. Me uní al cursillo de iniciación y entré en la Iglesia en la Vigilia Pascual de 2004. ¡Fue una noche de gloria que nunca olvidaré! Y nunca olvidaré el ejemplo de fe de mi hijo, que movió al Espíritu Santo en mí!", concluye Ron.






(Por cierto: el grupo del rosario creado por su hijo llegó a movilizar bajo su liderazgo hasta cuarenta chicos. Dos años después William se graduó y dejó la escuela, pero ha pasado una década y el grupo sigue existiendo y juntándose una vez a la semana para honrar a la Virgen con su oración favorita).

jueves, 28 de febrero de 2019

Santo Evangelio 28 de Febrero 2019



Día litúrgico: Jueves VII del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mc 9,41-50): 

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Todo aquel que os dé de beber un vaso de agua por el hecho de que sois de Cristo, os aseguro que no perderá su recompensa. Y al que escandalice a uno de estos pequeños que creen, mejor le es que le pongan al cuello una de esas piedras de molino que mueven los asnos y que le echen al mar. Y si tu mano te es ocasión de pecado, córtatela. Más vale que entres manco en la Vida que, con las dos manos, ir a la gehenna, al fuego que no se apaga. Y si tu pie te es ocasión de pecado, córtatelo. Más vale que entres cojo en la Vida que, con los dos pies, ser arrojado a la gehenna. Y si tu ojo te es ocasión de pecado, sácatelo. Más vale que entres con un solo ojo en el Reino de Dios que, con los dos ojos, ser arrojado a la gehenna, donde su gusano no muere y el fuego no se apaga; pues todos han de ser salados con fuego. Buena es la sal; mas si la sal se vuelve insípida, ¿con qué la sazonaréis? Tened sal en vosotros y tened paz unos con otros».


«Todo aquel que os dé de beber un vaso de agua por el hecho de que sois de Cristo, os aseguro que no perderá su recompensa»

Rev. D. Xavier PARÉS i Saltor 
(La Seu d'Urgell, Lleida, España)

Hoy, el Evangelio proclamado se hace un poco difícil de entender debido a la dureza de las palabras de Jesús: «Si tu mano te es ocasión de pecado, córtatela (...). Si tu ojo te es ocasión de pecado, sácatelo» (Mc 9,43.47). Es que Jesús es muy exigente con aquellos que somos sus seguidores. Sencillamente, Jesús nos quiere decir que hemos de saber renunciar a las cosas que nos hacen daño, aunque sean cosas que nos gusten mucho, pero que pueden ser motivo de pecado y de vicio. San Gregorio dejará escrito «que no hemos de desear las cosas que sólo satisfacen las necesidades materiales y pecaminosas». Jesús exige radicalidad. En otro lugar del Evangelio también dice: «El que quiera ganar la vida, la perderá, pero el que la pierda por Mí, la ganará» (Mt 10,39).

Por otro lado, esta exigencia de Jesús quiere ser una exigencia de amor y de crecimiento. No quedaremos sin su recompensa. Lo que dará sentido a nuestras cosas ha de ser siempre el amor: hemos de llegar a saber dar un vaso de agua a quien lo necesita, y no por ningún interés personal, sino por amor. Tenemos que descubrir a Jesucristo en los más necesitados y pobres. Jesús sólo denuncia severamente y condena a los que hacen el mal y escandalizan, a los que alejan a los más pequeños del bien y de la gracia de Dios.

Finalmente, todos hemos de pasar la prueba de fuego. Es el fuego de la caridad y del amor que nos purifica de nuestros pecados, para poder ser la sal que da el buen gusto del amor, del servicio y de la caridad. En la oración y en la Eucaristía es donde los cristianos encontramos la fuerza de la fe y del buen gusto de la sal de Cristo. ¡No quedaremos sin recompensa!