Fray Juan se dedica a evangelizar por el mundo haciendo autostop
Con quemaduras por todo el cuerpo y 30 cirugías desde bebé, agradecido se entrega a Dios como fraile
Fray Juan no guarda ningún resentimiento por todo lo que ha pasado en su vida sino agradecimiento a Dios
Fray Juan evangeliza haciendo autostop por las carreteras de Estados Unidos e Italia. Este joven dominicano pertenece a los Pequeños Frailes de Jesús y María, y anuncia la Buena Nueva a tiempo y a destiempo porque ha visto auténticos milagros en su vida. Es de ellos precisamente, de la amorosa acción de la Virgen María y de Jesús en su vida, de los que habla cada vez que tiene oportunidad en los caminos.
Su experiencia tan cercana a la muerte, y las duras pruebas que ha vivido durante toda su vida a través del sufrimiento le han unido tanto a Dios que ha decidido entregarse a la pobreza radical y a la sencillez de una vocación que se centra en la evangelización.
El inicio de la vida de Juan en República Dominicana estuvo marcado por un gravísimo accidente. Cuando tenía 7 meses de edad cayó desde la cuna a una chimenea. Las quemaduras fueron tan graves que le dejaron muy dañados los pulmones, los ojos completamente cerrados y la cabeza totalmente hinchada, entre otras muchas heridas.
“María, intercede por él”
Los médicos dijeron a su madre que era muy probable que no falleciera debido a la gravedad de las heridas en un bebé tan pequeño. En ese momento, según recoge Portaluz, su madre le tomó en brazos y rezó a la Virgen: “María, intercede por él a través de tu hijo Jesucristo”.
“Ella rezó esta hermosa oración con fe. Tres días después de esa oración mi cabeza volvió a la normalidad, mis ojos volvieron a abrirse y mis pulmones empezaron a funcionar”, explica fray Juan.
Los médicos no dieron crédito a lo que veían y consideraron lo sucedido como un milagro. Una vez que contra todo pronóstico había sobrevivido ahora le tocaba afrontar el calvario de las cirugías de reconstrucción. Siendo bebé fue la primera. En los siguientes 30 años siguieron otras 22 intervenciones más.
La paz hallada en la Eucaristía
Pese a todo esto, Juan se siente afortunado y agradecido con Dios, paz que asegura haber encontrado a lo largo de su vida en la Eucaristía y en la “vida sencilla con Cristo”.
Así fue como poco a poco fue floreciendo en él la vocación a entregar su vida por completo al anuncio de esta Buena Nueva que puede llevar paz y felicidad a vidas como la de él mismo. Y esta llamada quedó confirmada igualmente gracias a la Virgen María, y de nuevo tras un suceso cercano a la muerte.
Las palabras de María
A los 14 años le quitaron un injerto de piel desde la espalda para que pudiera mover el cuello. Tras la operación comenzaron las complicaciones hasta que su corazón se detuvo. Durante ese momento tuvo una visión que cambiaría su vida para siempre:
“Vi mi cuerpo cuando el médico intentaba ayudarme a volver a la vida… desde arriba. Al mismo tiempo, dos alas –bueno, eran algo así como un ángel- me llevaron a este lugar, un lugar muy hermoso. Vi a Mamá María y vi a Jesucristo. Jesucristo estaba en su trono. Tenía una ropa blanca muy brillante. Con una sonrisa asombrosa María dijo: ‘Hijo mío, no es tu tiempo porque tienes una misión que cumplir en la tierra’. Después de que Ella me habló, volví rápidamente. Esto cambió todo en mi vida”, explica este dominicano.
Recordando aquel momento, asegura también que “a través de esta bella visión comprendí que sólo quedamos un tiempo en este mundo. Comprendí que necesitamos vivir una vida con valores. Creo que el infierno existe, y sé que el paraíso y el purgatorio existen. Hoy, cuando rezo y comulgo en la Eucaristía, le dijo algo a Dios a través de María. Yo digo: ‘María, ayúdame porque no quiero que mi corazón se convierta en una roca. Quiero un corazón de carne, un corazón simple y abierto”.
Una vocación muy concreta a la evangelización
Al final Juan eligió el carisma de los Pequeños Frailes de Jesús y María, una pequeña comunidad religiosa aprobada por la Santa Sede en 2014 que nació en Sicilia y que por un lado abraza la espiritualidad de la contemplación carmelita, y por otro la pobreza y la evangelización franciscana.
Como parte de su formación está en vivir y evangelizar por las calles viviendo de la providencia, durmiendo en estaciones de autobuses o bancos y moviéndose en autostop. “Se trata de salir a la calle para llevar almas a los sacramentos”, explica.
Una oportunidad para hablar con la gente
Fray Juan cuenta alguna de estas experiencias como la peregrinación que hizo des Louisiana a Santa Fe (Nuevo México) donde asegura que encontró “personas que estaban tratando de encontrar un sentido a sus vidas”.
“Preguntan: ‘¿Por qué no tienes un coche? ¿Por qué no tienes una vida normal?”, cuenta este joven dominicano. Esta es la vía por la que sus interlocutores abren la puerta para que ellos puedan comunicar cómo “encontramos nuestra paz”.
Pero no siempre son acogidos. En esta peregrinación “algunas personas llamaron a la Policía porque nos confundieron con terroristas del ISIS. Siete coches de Policía vinieron y nos rodearon con armas de fuego. Nerviosos y asustados les preguntamos: ‘¿Por qué nos hacen esto? Venimos en la paz de Jesucristo’”. Al conocer a estos frailes los agentes se disculparon e incluso les pidieron que se quedaran todo el tiempo que quisieran.
Día litúrgico: Domingo VII (C) del tiempo ordinario
Texto del Evangelio (Lc 6,27-38): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Yo os digo a los que me escucháis: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os odien, bendecid a los que os maldigan, rogad por los que os difamen. Al que te hiera en una mejilla, preséntale también la otra; y al que te quite el manto, no le niegues la túnica. A todo el que te pida, da, y al que tome lo tuyo, no se lo reclames. Y lo que queráis que os hagan los hombres, hacédselo vosotros igualmente. Si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? Pues también los pecadores aman a los que les aman. Si hacéis bien a los que os lo hacen a vosotros, ¿qué mérito tenéis? ¡También los pecadores hacen otro tanto! Si prestáis a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores prestan a los pecadores para recibir lo correspondiente.
»Más bien, amad a vuestros enemigos; haced el bien, y prestad sin esperar nada a cambio; y vuestra recompensa será grande, y seréis hijos del Altísimo, porque Él es bueno con los ingratos y los perversos. Sed compasivos, como vuestro Padre es compasivo. No juzguéis y no seréis juzgados, no condenéis y no seréis condenados; perdonad y seréis perdonados. Dad y se os dará; una medida buena, apretada, remecida, rebosante pondrán en el halda de vuestros vestidos. Porque con la medida con que midáis se os medirá».
«Sed compasivos, como vuestro Padre es compasivo»
Rev. D. Josep Miquel BOMBARDÓ
(Sabadell, Barcelona, España)
Hoy escuchamos unas palabras del Señor que nos invitan a vivir la caridad con plenitud, como Él lo hizo («Padre, perdónales porque no saben lo que hacen»: Lc 23,34). Éste ha sido el estilo de nuestros hermanos que nos han precedido en la gloria del cielo, el estilo de los santos. Han procurado vivir la caridad con la perfección del amor, siguiendo el consejo de Jesucristo: «Sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial» (Mt 5,48).
La caridad nos lleva a amar, en primer lugar, a quienes nos aman, ya que no es posible vivir en plenitud lo que leemos en el Evangelio si no amamos de verdad a nuestros hermanos, a quienes tenemos al lado. Pero, acto seguido, el nuevo mandamiento de Cristo nos hace ascender en la perfección de la caridad, y nos anima a abrir los brazos a todos los hombres, también a aquellos que no son de los nuestros, o que nos quieren ofender o herir de cualquier manera. Jesús nos pide un corazón como el suyo, como el del Padre: «Sed compasivos, como vuestro Padre es compasivo» (Lc 6,36), que no tiene fronteras y recibe a todos, que nos lleva a perdonar y a rezar por nuestros enemigos.
Ahora bien, como se afirma en el Catecismo de la Iglesia, «observar el mandamiento del Señor es imposible si se trata de imitar desde fuera el modelo divino. Se trata de una participación vital y nacida del fondo del corazón, en la santidad, en la misericordia y en el amor de nuestro Dios». El Beato Newman escribía: «¡Oh Jesús! Ayúdame a esparcir tu fragancia dondequiera que vaya. Inunda mi alma con tu espíritu y vida. Penetra en mi ser, y hazte amo tan fuertemente de mí que mi vida sea irradiación de la tuya (...). Que cada alma, con la que me encuentre, pueda sentir tu presencia en mi. Que no me vean a mí, sino a Ti en mí».
Amaremos, perdonaremos, abrazaremos a los otros sólo si nuestro corazón es engrandecido por el amor a Cristo.
Santoral 23 de Febrero: San Policarpo, obispo y mártir
Texto del Evangelio (Mc 9,2-13):
En aquel tiempo, Jesús toma consigo a Pedro, Santiago y Juan, y los lleva, a ellos solos, aparte, a un monte alto. Y se transfiguró delante de ellos, y sus vestidos se volvieron resplandecientes, muy blancos, tanto que ningún batanero en la tierra sería capaz de blanquearlos de ese modo. Se les aparecieron Elías y Moisés, y conversaban con Jesús.
Toma la palabra Pedro y dice a Jesús: «Rabbí, bueno es estarnos aquí. Vamos a hacer tres tiendas, una para Ti, otra para Moisés y otra para Elías»; pues no sabía qué responder ya que estaban atemorizados. Entonces se formó una nube que les cubrió con su sombra, y vino una voz desde la nube: «Este es mi Hijo amado, escuchadle». Y de pronto, mirando en derredor, ya no vieron a nadie más que a Jesús solo con ellos.
Y cuando bajaban del monte les ordenó que a nadie contasen lo que habían visto, hasta que el Hijo del hombre resucitara de entre los muertos. Ellos observaron esta recomendación, discutiendo entre sí qué era eso de "resucitar de entre los muertos".
Y le preguntaban: «¿Por qué dicen los escribas que Elías debe venir primero?». Él les contestó: «Elías vendrá primero y restablecerá todo; mas, ¿cómo está escrito del Hijo del hombre que sufrirá mucho y que será despreciado? Pues bien, yo os digo: Elías ha venido ya y han hecho con él cuanto han querido, según estaba escrito de él».
«Les ordenó que a nadie contasen lo que habían visto»
Rev. D. Xavier ROMERO i Galdeano
(Cervera, Lleida, España)
Hoy, el Evangelio de la transfiguración nos presenta un enigma descifrado. El texto evangélico de san Marcos está plagado de secretos mesiánicos, de momentos puntuales en los cuales Jesús prohíbe que se dé a conocer lo que ha hecho. Hoy nos encontramos ante un “botón de muestra”. Así, Jesús «les ordenó que a nadie contasen lo que habían visto, hasta que el Hijo del hombre resucitara de entre los muertos» (Mc 9,9).
¿En qué consiste este secreto mesiánico? Se trata de levantar un poco el velo de aquello que se esconde debajo, pero que sólo será desvelado totalmente al final de los días de Jesús, a la luz de su Misterio Pascual. Hoy lo vemos claro en este Evangelio: la transfiguración es un momento, una catadura de gloria para descifrar a los discípulos el sentido de aquel momento íntimo.
Jesús había anunciado a sus discípulos la inminencia de su pasión, pero al verles tan turbados por tan trágico fin, les explica con hechos y palabras cómo será el final de sus días: unas jornadas de pasión, de muerte, pero que concluirán con la resurrección. He aquí el enigma descifrado. Santo Tomás de Aquino dice: «Con el fin de que una persona camine rectamente por un camino es necesario que conozca antes, de alguna manera, el lugar al cual se dirige».
También nuestra vida de cristianos tiene un fin desvelado por Nuestro Señor Jesucristo: gozar eternamente de Dios. Pero esta meta no estará exenta de momentos de sacrificio y de cruz. Con todo, hemos de recordar el mensaje vivo del Evangelio de hoy: en este callejón aparentemente sin salida, que es frecuentemente la vida, por nuestra fidelidad a Dios, viviendo inmersos en el espíritu de las Bienaventuranzas, se agrietará el final trágico, gozando de Dios eternamente.
Día litúrgico: 22 de Febrero: La Cátedra de san Pedro, apóstol
Texto del Evangelio (Mt 16,13-19):
En aquel tiempo, llegado Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: «¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?». Ellos dijeron: «Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías, otros, que Jeremías o uno de los profetas». Díceles Él: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?». Simón Pedro contestó: «Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo».
Replicando Jesús le dijo: «Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos».
«Y yo te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia»
Rev. D. Antoni CAROL i Hostench
(Sant Cugat del Vallès, Barcelona, España)
Hoy celebramos la Cátedra de san Pedro. Desde el siglo IV, con esta celebración se quiere destacar el hecho de que —como un don de Jesucristo para nosotros— el edificio de su Iglesia se apoya sobre el Príncipe de los Apóstoles, quien goza de una ayuda divina peculiar para realizar esa misión. Así lo manifestó el Señor en Cesarea de Filipo: «Yo te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia» (Mt 16,18). En efecto, «es escogido sólo Pedro para ser antepuesto a la vocación de todas las naciones, a todos los Apóstoles y a todos los padres de la Iglesia» (San León Magno).
Desde su inicio, la Iglesia se ha beneficiado del ministerio petrino de manera que san Pedro y sus sucesores han presidido la caridad, han sido fuente de unidad y, muy especialmente, han tenido la misión de confirmar en la verdad a sus hermanos.
Jesús, una vez resucitado, confirmó esta misión a Simón Pedro. Él, que profundamente arrepentido ya había llorado su triple negación ante Jesús, ahora hace una triple manifestación de amor: «Señor, tú lo sabes todo, tú sabes que te amo» (Jn 21,17). Entonces, el Apóstol vio con consuelo cómo Jesucristo no se desdijo de él y, por tres veces, lo confirmó en el ministerio que antes le había sido anunciado: «Apacienta mis ovejas» (Jn 21,16.17).
Esta potestad no es por mérito propio, como tampoco lo fue la declaración de fe de Simón en Cesarea: «No te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos» (Mt 16,17). Sí, se trata de una autoridad con potestad suprema recibida para servir. Es por esto que el Romano Pontífice, cuando firma sus escritos, lo hace con el siguiente título honorífico: Servus servorum Dei.
Se trata, por tanto, de un poder para servir la causa de la unidad fundamentada sobre la verdad. Hagamos el propósito de rezar por el Sucesor de Pedro, de prestar atento obsequio a sus palabras y de agradecer a Dios este gran regalo.
«Seguir adelante con su niño enfermo me parece una inmoralidad»:
Arcadi Espada Arévalo, Rocío Flores y familias con niños Down responden indignadas a Arcadi Espada
Risto Mejide y Arcadi Espada en el sillón Chester... Risto hace una encerrona a Arcadi pero ¿qué piensa Risto del aborto de niños con síndrome de Down?
En 2013, el periodista Arcadi Espada, para oponerse a la Ley Gallardón que recortaba el aborto y no permitía abortar fetos con síndrome de Down, escribió un artículo quejándose de que los provida (o los que no abortan fetos con discapacidades) "tratan impunemente de imponernos su particular diseño eugenésico: hijos tontos, enfermos y peores". Ya había escrito algo similar en 2009 y volvería a hacerlo en 2018, siempre en su columna en El Mundo.
Esta semana, el periodista Risto Mejide, en su programa televisivo, recuperó fragmentos de ese texto (que Arcadi Espada apenas recordaba aunque ya le han causado varios escándalos) y lo usó en una entrevista con él. Después lo confrontó con un padre con un hijo con síndrome de Down, pero no pudimos saber su respuesta detallada porque el presentador lo expulsó.
(Puede verse aquí... o en la web de Atresmedia)
Lo que sí se vio es que ante las imágenes proyectadas, Arcadi Espada no sólo no se retractó de sus palabras, sino que prosiguió con su discurso eugenésico y no contestó a Risto cuando éste le preguntó en tres ocasiones si quienes nacen con síndrome de Down son personas. (Aunque Risto ha demostrado varias veces su militancia pro-aborto, incluso al empezar su programa).
"Hay personas que consideran que si alguien les detecta un niño enfermo, tienen todo el derecho a seguir adelante con su niño enfermo, a mí eso me parece una inmoralidad y una aberración”, dijo Arcadi Espada ante la indignación y la incredulidad del presentador.
“Yo no les obligaré a abortar. Lo único que digo es que, si el servicio público detecta una anomalía grave que va a impedir una vida normal, téngalo usted, pero evidentemente cuídese de él, porque si el servicio público le ha avisado de que esa persona va a nacer con gravísimas deficiencias que van a suponer para la sociedad un coste que podía haberse evitado, deberá asumir primero la responsabilidad moral de haber traído en esas condiciones un hijo al mundo. También la responsabilidad económica de mantener a ese hijo en las condiciones necesarias para que tenga una vida digna”, continúa el periodista.
El humorista Paco Arévalo: "no encuentro calificativos"
El humorista Paco Arévalo, cuya hija Nuria padece de nacimiento una enfermedad genética rara, el síndrome de Williams, comentó con dureza la ideología de Arcadi.
"El problema de este indeseable es que no se le tiren toda las redes sociales y medios de comunicación encima y lo dejen sin trabajo, pues se lo merece", ha tuiteado con furia el humorista Arévalo en Twitter. "Yo no encuentro calificativos para este indeseable. Ellos son un tesoro de amor y ternura, y tu un H.P", ha sentenciado el cómico en redes sociales dirigiéndose, muy enfadado, al politólogo.
Rocío Flores, la nieta de Rocío Jurado: "esos niños tienen derecho a vivir"
Rocío Flores Carrasco, nieta de Rocío Jurado e hija de Antonio David Flores, usó sus redes sociales para señalar públicamente la actitud de Arcadi, que le hizo sentirse profundamente ofendida. “Creo que este tipo de personas hacen daño al mundo, estos niños tienen el mismo derecho que este señor a vivir o incluso más. Me produce terror ver a esta persona. Estos niños tienen una luz, una capacidad de superación, una humanidad, una alegría que a muchos de nosotros, entre los cuales me incluyo, nos dan la vida”.
La familia Balenchana y su blog
La familia Balenchana (Belén, Luis, Diego y Julia) ha querido opinar con un vídeo casero. "Diego tiene síndrome de down y eso ayuda a que tengamos una vida bastante movida, unas veces divertida y otras no tanto", declara la familia. La madre, que apoya a las escuelas de educación especial, en vez de regañar, prefiere destacar lo bueno: "Gracias a usted, señor Espada, muchísimas personas son más conscientes de los problemas de niños con discapacidad, diferentes, ha hecho más visible la problemática que tenemos muchas familias. [...] La sanidad es para todos. Porque si no, la persona que fuma o toma mucho azúcar no podría ir al médico. Las personas estamos aquí para ayudarnos unos a otros. Digamos sí a las personas diferentes".
Un político y dos periodistas
El líder del partido Vox, Santiago Abascal, también quiso publicar en Twitter su opinión al respecto. «¡Cómo me alegro de que Arcadi Espada se coloque siempre en las antípodas de Vox, criticándonos siempre que puede! Que siga así de lejos con su inmoralidad despiadada, por favor», afirmó el político.
La periodista Esther Mucientes ha escrito en El Mundo que Arcadi no supo enfrentarse al tema cuando se le puso cara y ojos a una familia con un niño Down. "Arcadi Espada tuvo que enfrentarse a uno de esos padres, a uno de esos hijos, a una de “ese tipo de gente averiada” que “trata impunemente de imponernos su particular diseño eugenésico: hijos tontos, enfermos, peores”. …Y entonces la entrevista se acabó. Se acabó cuando el ‘anonimato’ de una columna o el ‘anonimato’ de un debate en televisión se acaba. Cuando se pone rostro a quien te refieres, cuando ya no son “hijos tontos, enfermos y peores”, sino que es uno en particular, cuando se visibiliza el dolor y el daño”, escribe la periodista.
Por su parte, el periodista Jaume Vives (popular por sus documentales de cristianos en Irak y por su resistencia antinacionalista con Tabarnia) amplía su crítica rápidamente enlazándola con su origen: el aborto.
"Arcadi no se esconde. Toda España sabe que su visión de los niños (en este caso con síndrome de Down) es salvaje, cruel, inhumana y de un profundo desprecio y desconocimiento de la realidad de estos niños. Risto, se parece más al ciudadano medio. Le va el rollo sensiblero, y por eso simula escandalizarse con Arcadi, es de los que aplauden a Jesús Vidal, pero hipócritamente, y con la misma energía que aplauden, chillarían si un partido pretendiese acabar con el exterminio de los niños enfermos (y no solo enfermos) en el vientre de su madre".
"Este es el mundo en el que vivimos: aplaudimos a jesuses vidales [premiado actor con una discapacidad], nos escandalizamos por las declaraciones de arcadis, lloramos porque ya no nacen niños con síndromes del tipo que sea, pero al mismo tiempo ponemos alfombra roja a las causas que permiten que todo esto ocurra. A veces hace falta más cabeza y menos corazón, para darnos cuenta de que nuestras críticas, nuestros aplausos y nuestros lamentos pueden ser también asquerosamente hipócritas. Y os diré una cosa, a mí me hubiera encantado conocer la respuesta de Arcadi a las bonitas y sensatas palabras del padre del niño con síndrome de Down. Es muy posible que nuevamente estuviese en desacuerdo con él, pero hubiera sido interesante conocer su reacción ante la belleza y la verdad de lo que ese padre explicó".
La asociación Down España lamenta que Espada no se retracte
“Ellos tratan impunemente de imponernos su particular diseño eugenésico: hijos tontos, enfermos y peores”, se leía en la pantalla. Se trataba de una frase referida al aborto, extraída de una columna del diario El Mundo en 2013, que desde DOWN ESPAÑA denunciamos", recuerda esta asociación presente en todo el país.
Down España expresa que Arcadi Espada pronunció unas "irrespetuosas" palabras "con las que volvió a demostrar su desprecio hacia las personas con síndrome de Down". Además, desde la organización ponen el foco en que "el periodista no solo no se retractó de sus palabras, sino que prosiguió con su discurso y no contestó a Risto cuando el presentador le preguntó en tres ocasiones si quienes nacen con síndrome de Down son personas".
La asociación ha dado las gracias a todos los que han querido expresar su apoyo a las familias y personas que acogen a niños y mayores con síndrome de Down.
Finalizamos este repaso de reacciones con un texto que se ha hecho viral, difundido por Ramón Pinna, padre de una niña con Síndrome de Down, presidente en la asociación Achalay (www.achalay.es).
Sr. Arcadi Espada: ¿Cuánto tengo que pagar por la vida de mi hija?
por Ramón Pinna
«Anoche le vi en el programa de Chester, hasta que el Director decidió echarle. Me pareció que me miraba Usted a los ojos cuando nos decía aquello de que “los padres a los que el sistema público de salud nos había avisado de los graves daños con los que nacería un hijo nuestro, de seguir adelante, deberíamos asumir nuestra responsabilidad moral y por supuesto nuestra responsabilidad económica; y que llegado el caso, usted –además- entendería legítimo que nuestros hijos nos demandaran como mínimo en vía penal, por lo que a su juicio es una inmoralidad por nuestra parte”.
Voy a saltarme las consideraciones que me merecen sus opiniones porque como gracias a Dios, usted tiene más o menos la misma importancia que yo en nuestra sociedad y en nuestro tiempo, no superarán nunca la categoría de opiniones de bajo alcance y de muy mal gusto.
Me preocupan, sin embargo, los números… no sea que algo quede en el sustrato de la conciencia colectiva, y cale la idea de que las personas con Síndrome de Down suponen una carga inasumible para el “sistema”.
Veamos, Sr. Espada; en la actualidad en nuestro país viven aproximadamente 32.000 personas con Síndrome de Down. Todos ellos consumen y pagan su IVA al hacerlo, miles de ellos trabajan por cuenta ajena o (y alguno por cuenta propia) y tributan y cotizan al sistema, como pueda hacerlo yo mismo, y quiero pensar que usted.
Pagan en el metro, en el cine, y si quieren un caprichito… pues también se lo pagan. Pagan, y pagan, y vuelven a pagar cada cosa que les toca, porque es el sino del ciudadano de nuestro tiempo… y ellos los son.
Como entiendo que habrá entendido el capítulo de ingresos para el “sistema”, me voy al de los gastos que le suponen a éste, ya que me parece que es el que más le preocupa a usted de cara a prepararme la “factura social”, que usted mismo -y sospecho que con mucho gusto- me girará al final de la vida de mi hija, por la irresponsabilidad manifiesta de haberla dejado nacer.
Como usted argumenta sobre la base de los costes que le supone mi hija a la sociedad, vamos a comenzar por aliviarme la carga en aquellas partidas en las que ella nunca generará coste social… si la forma de ser y actuar de las personas con Síndrome de Down se mantiene durante unos años.
Mire, mi hija nunca irá a la cárcel, porque ella nunca será acusada ni condenada por delitos de corrupción, de falsedad, de robo, de hurto, de acoso, de calumnias…
Mi hija no inflará presupuestos, ni malversará fondos públicos; no generará fake news, ni copiará en un examen, y ni mucho menos en una tesis. Mi hija no matará nunca.
Mi hija no dejará las calles asquerosas después de un botellón, ni quemará jamás un bosque. La presencia de mil como ella en un campo de fútbol no hará que el partido sea declarado de alto riesgo. No rodeará el Congreso, ni tirará botellas, mecheros y piedras a los representantes del pueblo, sean los que sean. No cortará el tráfico, no acosará a nadie en redes sociales, no consumirá drogas, no conducirá bebida, no cometerá imprudencias al volante, y no mentirá para hacer daño a otro.
¿Sigo Sr. Espada? ¿O quizás con la rebaja que se infiere de todo lo anterior, me va a ir perdonando mis deudas de padre inmoral, Sr. Espada?
Venga, hago un último esfuerzo a ver si le convenzo. Mi hija vivirá menos tiempo que la media de los españoles, mucho menos. Eso hará que usted no tenga que soportar sobre sus espaldas de cotizante ni sus 20 años de pensionista, ni todos los gastos tan vinculados a la dependencia de nuestros mayores a día de hoy. Yo creo que ahora sí. ¿Lo dejamos estar así?
No creo que usted sea mala persona, Sr. Espada, ni le tengo por un idiota. Sencillamente, creo que usted no ve más allá de usted mismo, y que carece de la capacidad intelectual suficiente como para entender el valor que las personas con Síndrome de Down, y en general las personas con Discapacidad Intelectual, le aportan a nuestro mundo.
Cuando quiera, estaré encantado de explicarle mi punto de vista».
El artículo original de 2013
En realidad, todo se remite a un artículo de 2013 en que Arcadi Espada criticaba la reforma del aborto de Gallardón y unas declaraciones provida de la diputada del PP Beatriz Escudero (reforma por la que sería ilegal abortar a los bebés con este síndrome y que finalmente Mariano Rajoy impidió que se aprobara traicionando a su electorado provida). Arcadi Espada escribió lo siguiente:
"La diputada Beatriz Escudero se opone al aborto de los fetos donde se detecte discapacidad futura porque no hay que discriminar a los nacidos ni a los no nacidos. Hay que fijarse bien en lo que dice la diputada: no debemos prohibir a un discapacitado que pueda disfrutar de su condición. Sobre actitudes como las de la diputada tendría que proponerse la aplicación de alguna variante de lo que se conoce como crímenes contra la humanidad. A pesar de lo que sostiene Gallardón esta no es una reforma ideológica convencional, que pueda mutarse en la próxima legislatura. Esta es una reforma que rompe el consenso público sobre los derechos humanos en Occidente. Si alguien deja nacer a alguien enfermo, pudiéndolo haber evitado, ese alguien deberá someterse a la posibilidad, no solo de que el enfermo lo denuncie por su crimen, sino de que sea la propia sociedad, que habrá de sufragar el coste de los tratamientos, la que lo haga. Este tipo de gente averiada alza la voz histérica cada vez que se plantea la posibilidad de diseñar hijos más inteligentes, más sanos y mejores. Por el contrario ellos tratan impunemente de imponernos su particular diseño eugenésico: hijos tontos, enfermos y peores".
Sin embargo, aunque las personas de convicciones provida condenen la eugenesia que adelanta Arcadi Espada... ¿no es verdad que una sociedad volcada en el aborto y en la eutanasia puede llegar a castigar, o a denunciar, como él vaticina, a quien no mate a sus hijos o parientes enfermos? Un joven de la India que se declara antinatalista ya ha denunciado a sus padres por hacerlo nacer sin pedirle permiso (léalo aquí).
Ver 1ª Lectura y SalmoTexto del Evangelio (Mc 8,27-33):
En aquel tiempo, salió Jesús con sus discípulos hacia los pueblos de Cesarea de Filipo, y por el camino hizo esta pregunta a sus discípulos: «¿Quién dicen los hombres que soy yo?». Ellos le dijeron: «Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que uno de los profetas». Y Él les preguntaba: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?». Pedro le contesta: «Tú eres el Cristo».
Y les mandó enérgicamente que a nadie hablaran acerca de Él. Y comenzó a enseñarles que el Hijo del hombre debía sufrir mucho y ser reprobado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser matado y resucitar a los tres días. Hablaba de esto abiertamente. Tomándole aparte, Pedro, se puso a reprenderle. Pero Él, volviéndose y mirando a sus discípulos, reprendió a Pedro, diciéndole: «¡Quítate de mi vista, Satanás! porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres».
«¿Quién dicen los hombres que soy yo? (...) Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?»
Rev. D. Joan Pere PULIDO i Gutiérrez Secretario del obispo de Sant Feliu
(Sant Feliu de Llobregat, España)
Hoy seguimos escuchando la Palabra de Dios con la ayuda del Evangelio de san Marcos. Un Evangelio con una inquietud bien clara: descubrir quién es este Jesús de Nazaret. Marcos nos ha ido ofreciendo, con sus textos, la reacción de distintos personajes ante Jesús: los enfermos, los discípulos, los escribas y fariseos. Hoy nos lo pide directamente a nosotros: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?» (Mc 8,29).
Ciertamente, quienes nos llamamos cristianos tenemos el deber fundamental de descubrir nuestra identidad para dar razón de nuestra fe, siendo unos buenos testigos con nuestra vida. Este deber nos urge para poder transmitir un mensaje claro y comprensible a nuestros hermanos y hermanas que pueden encontrar en Jesús una Palabra de Vida que dé sentido a todo lo que piensan, dicen y hacen. Pero este testimonio ha de comenzar siendo nosotros mismos conscientes de nuestro encuentro personal con Él. San Juan Pablo II, en su Carta apostólica "Novo millennio ineunte", nos escribió: «Nuestro testimonio sería enormemente deficiente si nosotros no fuésemos los primeros contempladores de su rostro».
San Marcos, con este texto, nos ofrece un buen camino de contemplación de Jesús. Primero, Jesús nos pregunta qué dice la gente que es Él; y podemos responder, como los discípulos: Juan Bautista, Elías, un personaje importante, bueno, atrayente. Una respuesta buena, sin duda, pero lejana todavía de la Verdad de Jesús. Él nos pregunta: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?» (Mc 8,29). Es la pregunta de la fe, de la implicación personal. La respuesta sólo la encontramos en la experiencia del silencio y de la oración. Es el camino de fe que recorre Pedro, y el que hemos de hacer también nosotros.
Hermanos y hermanas, experimentemos desde nuestra oración la presencia liberadora del amor de Dios presente en nuestra vida. Él continúa haciendo alianza con nosotros con signos claros de su presencia, como aquel arco puesto en las nubes prometido a Noé.
La conversión de Manuel Arturo López Quintela, experto en nanoquímica de la Universidad de Santiago
Ateo convencido, catedrático de química: un día sintió una «presencia suave» que lo transformó todo
Manuel Arturo López Quintela es nanoquímico y una eminencia de la ciencia gallega... durante años fue ateo, pero eso cambió
A veces, Dios "te tira del caballo", explica Manuel Arturo López Quintela, catedrático de Química de la Universidad de Santiago de Compostela.
Él dejó la fe por completo siendo estudiante universitario, hacia 1970, y durante muchos años se declaró ateo. "Así, ateo, sin medias tintas, porque eso de agnóstico no me gustaba. Yo era ateo convencido".
Pero tuvo una experiencia mística. Él no siempre la llama así, pero cumple las condiciones que usan los sociólogos y psicólogos para definirlas.
En 1974, un estudio del sociólogo y sacerdote Andrew Greeley, preguntó a casi 1.500 personas: «¿Alguna vez ha sentido que estuviera usted muy cerca de una poderosa fuerza espiritual que parecía sacarle a usted de sí mismo?» Un 35% decía que sí. Un 17% decía que lo había vivido varias veces. Repitió la encuesta catorce años más tarde, en 1987, en su estudio Mysticism goes mainstream. Ahora era un 43% la población que declaraba tal experiencia.
La experiencia mística tiene estas características, según el estudioso Joseph Hinman (The Trace of God, GrandViaduct, 2014):
- es «noética»: quien la vive siente que ha aprendido algo que es conocimiento verdadero, no mera sensación
- es «inefable»: es difícil de explicar con palabras
- es «sagrada»: se siente como fascinante, valiosa y sobrenatural, aunque no encaje del todo con la teología de la persona
- es a la vez «profunda, positiva, se disfruta»
- es «paradójica, desafía la lógica».
- es profundamente «transformativa», cambia tus valores, y te ayuda a "navegar" por la vida, te marca un rumbo
El catedrático gallego ha explicado a ReL lo que le sucedió y encaja con la definición. Como siempre, hay que enmarcar la mística en la biografía personal y lo cotidiano.
Una fe infantil, que pronto se deshizo
"Nací en un pueblecito cerca de Orense y crecí en un ambiente rural y católico", explica a ReL este reputado experto en nanoquímica. "Íbamos a misa... más o menos. Mi madre era la que tenía más fe. Cuando me fui a estudiar el bachillerato a Orense, ya no tenía nadie cerca que pudiera responder mis dudas de fe. Y estudiando en la universidad en Santiago ya me alejé. Era el año 70, o sea, un entorno universitario después de los cambios del 68. Mi fe era absolutamente infantil y se deshizo".
No es que López Quintela no se hiciera preguntas, porque sí se las hacía. "Antes de Química, pensé si quería hacer Filosofía. Incluso exploré un poquito el budismo zen. Pero, al final, pensé: 'mira, Dios no existe. Y, si existiera, me complicaría la vida. Y así llegué a ser ateo convencido. No quería ser sólo agnóstico. No, yo era ateo, y discutía del tema con quien hiciera falta. Yo tenía una explicación científica para cualquier cosa y con eso ganaba las discusiones. Pero eso no bastaba para responderme las preguntas vitales que aún me hacía".
Las razones para no creer... no son científicas
López Quintela recuerda que estando en Bariloche, Argentina, ya cumplidos sus 40 años, le impresionaba la naturaleza que veía. Y estaba leyendo un libro de divulgación científica del físico George Smoot, Arrugas en el tiempo. "En este libro veía la imagen de unos científicos que subían a una montaña y allí encontraban ya a unos monjes. El hecho de que el mismo Smoot viniera a indicar algo así me hizo pensar, bajó una barrera para mí. ¿Y si había en la religión algo más de lo que pensaba hasta entonces?"
López Quintela recoge su nombramiento como miembro de la Real Academia de la Ciencia Gallega
Se planteó entonces: ¿hay razones científicas para no creer? "Me di cuenta de que uno puede creer, o no, pero vi que con las preguntas que usamos en el método científico, Dios no es descartable. Dios no es evidente, pero tampoco es evidente que haya que descartarlo. Aplicando la misma metodología que usaba en ciencias, la hipótesis Dios no era absurda. Solo eso ya ampliaba mi perspectiva".
Y poco después llegó su experiencia mística en 1996.
"Una presencia suave, indescriptible, como una fuerza poderosa"
A López Quintela le cuesta encontrar las palabras para definir su experiencia, pero cuando lo hace encajan con la definición de Joseph Hinman que citábamos antes: inefable, transformador, paradójico...
"Tuve una experiencia en el 96", explica a ReL. "Yo estaba en una habitación, esperando irme a otro sitio. Estaba leyendo en inglés un libro de Anthony de Mello, La oración de la rana, de pequeñas frases sueltas. Y en una frase del texto, Dios decía: "no leas sobre Mí, simplemente degústame". Y fue como si una lanza dulce penetrase en mí y me tirase. Era una presencia suave. Es indescriptible. Era como una fuerza poderosa. Incluso me caí, físicamente, a la cama que estaba allí al lado. Sentía como una especie de miedo por esa fuerza tan tremenda, aunque era dulce. Es difícil de explicar, pero alguna vez he podido describirlo a personas que han vivido algo similar y ellos sí lo entienden".
Fue transformador, porque fue un cambio total: ya las preguntas sobre la ciencia, o el día a día, no tenían ningún interés. Todo había cambiado.
"¿Y ahora que hago?"
"Durante un tiempo me dije: 'bueno, a lo mejor esto no tiene nada que ver con la religión'. Pero no, porque el alma ya se había abierto, estaba como afinada, e iba detectando... Me dije: '¿Y ahora qué hago? ¿Cuál ha de ser mi camino?' Y vi la cruz de un edificio, de una iglesia, y fui a preguntar. Necesitaba que me lo explicasen todo, que me explicasen la religión católica, porque yo no tenía ni idea. Quería confesarme antes de Navidades, quería sentir, quizá, lo mismo que sentía de niño. Y en una librería encontré un libro de San Juan de la Cruz, lo leí, me identifiqué y empecé a devorar libros de místicos. Ahora mis preguntas sobre ciencia me parecían banales".
San Juan de la Cruz, un místico y analista de la mística
Por un lado, le costaba mucho explicar lo que le estaba pasando a sus amigos y familiares. "Eso ha sido un proceso largo y difícil", explica. Por otro lado, muchas cosas parecían encajar de forma natural, incluyendo la moral. "Me sentí como liberado, incluso antes de confesarme. Como automáticamente iba encontrando las cosas que había que hacer, el por qué, incluso sin recordar los mandamientos. Los leía y me decía: 'claro, por eso yo me sentía mal'. La ley de Dios era lo natural, me parecía que siempre tenía que haber sido así, que no podía ser de otra forma".
Todo le parecía natural en el mundo de la fe, con una excepción: ¡comprobar que pocos cristianos vivían algo así!
"Yo creía que todos los cristianos sentían lo mismo que yo, me asombró ver que no, que eran como yo antes, que no tenían esa raíz, ese amor... Eso me asombró de verdad. En Japón le dije a un profesor: a veces pienso que hay más cristianos aquí que los que conozco en mi país, y más personas con sensación de amor y entrega a los demás'. De hecho, aún hoy me cuesta encontrar personas con las que poder hablar de la fe. La realidad es que he recurrido más a los libros que a las personas. Quizá es por los círculos en los que me muevo. Recientemente me he apuntado a la Asociación de Científicos Católicos que se ha creado en Estados Unidos. Para crear algo así en España tendrían que juntarse científicos con unas ideas similares".
"Dios, ¿y ahora qué hago en la ciencia?"
Durante unos años, las preguntas sobre ciencia le parecían insípidas a este prestigioso químico gallego. Él le preguntó a Dios bastante tiempo: '¿y ahora qué hago, Señor? ¿Es que la ciencia ya no me interesa?'
"Entonces el Señor hizo aparecer ante mi una serie de temas muy interesantes, que me tienen entusiasmado, y es en lo que estamos trabajando ahora. Y pienso ciertamente que fue Él quien me llevó a que me dedicara a esta línea. Es un tema rompedor en nanotecnología, ya en el límite que ronda los átomos, con una química que está casi sin explorar. Es una frontera absoluta, y sus aplicaciones pueden llegar a terapias anticancerígenas. Ya estamos investigando en aplicaciones", explica.
A la gente que se hace preguntas sobre la relación entre la fe y la ciencia, les anima a explorar. "Les digo a mis alumnos que no se crean que sabemos tanto... ¿La dualidad onda-partícula? Sí, vale, es un concepto que usamos y aplicamos pero no está nada claro que lo entendamos. Respecto a la fe, mucha gente cree que sabe algo por la religión que dejaron, no sé, a los 13 años. Pero esa era una fe infantil".
"A cualquier persona que explore sin prejuicios le parecerán muy interesantes los libros de Joseph Ratzinger, preciosos, de lógica aplastante. Recomiendo Dios salve la razón, de Benedicto XVI y otros autores. Y me gusta Ateísmo no, gracias, una conversación entre el cardenal Brandmüller y el periodista Ingo Langner, porque es interesante para hacer pensar", concluye.