En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Entendedlo bien: si el dueño de casa supiese a qué hora iba a venir el ladrón, no dejaría que le horadasen su casa. También vosotros estad preparados, porque en el momento que no penséis, vendrá el Hijo del hombre».
Dijo Pedro: «Señor, ¿dices esta parábola para nosotros o para todos?». Respondió el Señor: «¿Quién es, pues, el administrador fiel y prudente a quien el señor pondrá al frente de su servidumbre para darles a su tiempo su ración conveniente? Dichoso aquel siervo a quien su señor, al llegar, encuentre haciéndolo así. De verdad os digo que le pondrá al frente de toda su hacienda. Pero si aquel siervo se dice en su corazón: ‘Mi señor tarda en venir’, y se pone a golpear a los criados y a las criadas, a comer y a beber y a emborracharse, vendrá el señor de aquel siervo el día que no espera y en el momento que no sabe, le separará y le señalará su suerte entre los infieles.
»Aquel siervo que, conociendo la voluntad de su señor, no ha preparado nada ni ha obrado conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes; el que no la conoce y hace cosas dignas de azotes, recibirá pocos; a quien se le dio mucho, se le reclamará mucho; y a quien se confió mucho, se le pedirá más».
«Estad preparados, porque en el momento que no penséis, vendrá el Hijo del hombre»
Rev. D. Josep Lluís SOCÍAS i Bruguera
(Badalona, Barcelona, España)
Hoy, con la lectura de este fragmento del Evangelio, podemos ver que cada persona es un administrador: cuando nacemos, se nos da a todos una herencia en los genes y unas capacidades para que nos realicemos en la vida. Descubrimos que estas potencialidades y la vida misma son un don de Dios, puesto que nosotros no hemos hecho nada para conseguirlas. Son un regalo personal, único e intransferible, y es lo que nos confiere nuestra personalidad. Son los “talentos” de los que nos habla el mismo Jesús (cf. Mt 25,15), las cualidades que debemos hacer crecer a lo largo de nuestra existencia.
«En el momento que no penséis, vendrá el Hijo del hombre» (Lc 12,40), acaba diciendo Jesús en el primer párrafo. Nuestra esperanza está en la venida del Señor Jesús al final de los tiempos; pero ahora y aquí, también Jesús se hace presente en nuestra vida, en la sencillez y la complejidad de cada momento. Es hoy cuando, con la fuerza del Señor, podemos vivir su Reino. San Agustín nos lo recuerda con las palabras del Salmo 32,12: «Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor», para que podamos ser conscientes de ello, formando parte de esta nación.
«También vosotros estad preparados» (Lc 12,40), esta exhortación representa una llamada a la fidelidad, la cual nunca está subordinada al egoísmo. Tenemos la responsabilidad de saber “dar respuesta” a los bienes que hemos recibido junto con nuestra vida. «Conociendo la voluntad de su señor» (Lc 12,47), es lo que llamamos nuestra “conciencia”, y es lo que nos hace dignamente responsables de nuestros actos. La respuesta generosa por nuestra parte hacia la humanidad, hacia cada uno de los seres vivos, es algo justo y lleno de amor.
Doñoro, el sacerdote que enfrenta sicarios para salvar niños: su proyecto para «llevarlos al cielo»
El padre Ignacio María Doñoro fundó el Hogar Nazaret en Perú hace una década: actualmente da cobijo y ayuda a más de 300 niños, y son miles los que de una forma u otra han recibido su apoyo.
Desde hace algo más de dos semanas, miles de espectadores en España se han unido al impacto mundial generado por Sound of Freedom y su denuncia del tráfico de niños.
Una lucha que tiene sus militantes de primera línea como el protagonista de la cinta, Tim Ballard. En su misma trinchera se encuentra precisamente un sacerdote con amplia experiencia militar, que ha plasmado sus vivencias en libros como El fuego de María.
Se trata del padre Ignacio María Doñoro, sacerdote bilbaíno que ejerció durante años como capellán castrense y que nunca tuvo miedo de arriesgar su vida por defender a los más pequeños.
Es conocido el episodio en el que se hizo pasar como traficante para salvar la vida de Manuel. Fue en El Salvador, cuando supo que el joven de 14 años iba a ser vendido por 21 euros a traficantes de órganos. Él identificó a la familia, les ofreció más dinero y se convirtió en una de las primeras -y muchas- vidas salvadas por el capellán. Hoy se cuentan por miles.
"En unas décimas de segundo me di cuenta de que aquello era el tren que pasa una vez por tu vida, que o lo tomas o lo dejas", declaró hace algunos meses.
El tren que decidió coger le ha llevado casi hasta la misma muerte, lo que narra en uno de sus últimos libros, El secreto es Jesús, que actualmente promociona.
Entrevistado por Álex Navajas para El Buscador, de CREO TV, relató otros episodios de cómo sufrió en sus carnes el precio a pagar por llevar la luz del Evangelio y la caridad a niños que viven en el infierno.
Se encontraba en Puerto Maldonado, en Perú, levantando uno de los primeros capítulos de lo que más tarde sería una extensa obra llamad Hogar Nazaret. El apostolado, dedicado al rescate de niños de los narcos que les obligaban a trabajar en la minería ilegal, debía ser eliminado. Cada vez rescataba a más víctimas.
"Si moría, debía hacerlo perdonando"
Recuerda que estaba en su casa, como una noche cualquiera, cuando aparecieron los sicarios.
"Me pusieron tres pistolas en la cabeza, me dieron una soberana paliza y me ataron de pies y manos", recuerda. En un principio, trató de defenderse. Pensó que puestos a morir, lo haría "rabiando" y lamentando no tener una pistola ante las amenazas. Pero en medio de un dolor creciente que pronto lo llevaría a la práctica pérdida de la conciencia, recordó que si moría, "debía hacerlo perdonando".
"En esa situación, en medio del dolor, en la pérdida del conocimiento, sentí un gozo y hasta el perdón, dando gracias a Dios. Cuando unos sicarios se han tomado tantas molestias en poner precio a mi cabeza, algo bueno habríamos hecho", pensó.
El sacerdote pensó que si no reaccionaba, le darían por muerto. Solo eso podría explicar por qué no lo remataron, a lo que ni el policía encontró una respuesta. "No era una advertencia", confirmó el sacerdote.
Precisamente Puerto Maldonado vio temblar su status quo criminal cuando el sacerdote fundó uno de sus hogares de rescate en una gran casa en medio de una plaza, rodeada de prostíbulos.
Pero los traficantes no fallarían una segunda vez. Doñoro sabía que no podía permanecer ahí con vida.
"El secreto es Jesús"
Así, tras ser reconstruido y recuperarse de una paliza cuyas secuelas aún hoy perduran, fundó como tal el Hogar Nazaret en 2022, en la prelatura de la Amazonia peruana de Moyobamba, uno de los principales focos productores de droga y exploración.
Hoy, su hogar acoge a más de 300 niños. Muchos acuden por el boca a boca, otros gracias a la propia prelatura, pero prácticamente todos tienen una cosa en común: sus casos, dice, "son de auténtica película, de los que saldrían en los telediarios".
Muchos llegan desfigurados, en deplorables condiciones a consecuencia de los malos tratos, los parásitos y enfermedades y "por su puesto", sin bautizar ni escolarizar. Por eso explica cómo auténticos milagros el poder ver como cada niño "cambia", creciendo de una forma "irreconocible".
Como se lee precisamente en su libro, explica que "el secreto" de su apostolado "es Jesús". También la Virgen, la capilla que preside el Hogar y la oración de los jóvenes que alberga.
"Mirar con los ojos del Señor, sin juzgar"
También es crucial "el perdón" y "mirar como lo haría Jesús". Algo que ejemplifica con un pequeño tocayo suyo, de dos meses, cuya familia le había arrojado al canal, esperando que muriese.
Cuando se enteró, al sacerdote no le detuvo que a aquella zona no entrase ni la misma policía. Él solo se acercó a una de las responsables del intento de matar al bebé, mientras suplicaba en sus oraciones "poder mirarles con los ojos del Señor, sin juzgarles".
-Si Jesús viniera aquí, ¿qué haría?, le preguntó.
-Ayudar.
-Y eso es lo que he venido a hacer.
Hoy, el pequeño tiene 7 años y Doñoro habla de él como "el rey de la casa". Y como las buenas noticias nunca vienen solas, la madre del niño acabó confesando que tenía otro hijo de 9 años en la montaña, Álex. Sufría una enfermedad similar a la lepra. Fue otro "ángel" al que Doñoro pudo sanar, y que mostró que "cuando no juzgas a la persona, le das una oportunidad para amar".
"Un cortijo andaluz" en Perú, paraíso de las víctimas
Actualmente, el Hogar Nazaret es un gigantesco "cortijo andaluz" que no para de crecer, tanto en huéspedes correteando, sanando y aprendiendo como en proyectos.
El más pequeño es Bryan, de un año y siete meses, y el mayor, un joven de 22 que de ser atendido en el Hogar Nazaret ha pasado a enseñar a otros de los niños como profesor.
Ayuda al Hogar Nazaret desde este enlace.
A esta iniciativa se suman otras para darle continuidad, como es el convenio con un colegio público de gestión privada, el Corazón Inmaculado de María, que se complementa con una escuela de fútbol con "muchísimo tirón".
"Los niños -más de cien- se levantan a las 5:30 de la mañana, hacen cien flexiones, media hora de adoración, desayunan como salvajes y se van al colegio", explica.
También tienen en proceso de construcción una réplica del santuario del Rocío, que contrasta con la selva y las chabolas que lo rodean.
Entre otros proyectos en marcha, se encuentra el de terminar este último y la escuela de fútbol, edificar dos colegios y nuevos alojamientos para más de cien niños y la gran "apuesta", el Hogar Nazaret Santa Teresa de Calcuta. Se trata de un vasto terreno de decenas de hectáreas con las que Doñoro pretende "asegurar la sostenibilidad" del Hogar y que este pueda ser autosuficiente para el abastecimiento de alimentos. Entre risas, menciona que "no tienen móvil ni televisión, pero que ninguno se ha muerto" por ello.
Doñoro, en un tractor adquirido para trabajar las plantaciones del Fundo Santa Teresa de Calcuta.
En el horizonte de los sueños se encuentra la de levantar una universidad que permita a los cientos de niños que entran en el Hogar Nazaret disponer de una titulación universitaria.
Un aspecto que, matiza Doñoro, aunque es importante, no es el fin del Hogar.
"Los niños me llaman `papá´ y yo quiero que vayan al Cielo. Siempre les digo que lo que más quiero es que vayamos todos. Al principio me chocó bastante esto de aceptar ser padre. Pero somos una familia sobrenatural, que llevamos la misma sangre, la de Cristo que nos une, y la misma madre, que es la Virgen", concluye.
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Estén ceñidos vuestros lomos y las lámparas encendidas, y sed como hombres que esperan a que su señor vuelva de la boda, para que, en cuanto llegue y llame, al instante le abran. Dichosos los siervos, que el señor al venir encuentre despiertos: yo os aseguro que se ceñirá, los hará ponerse a la mesa y, yendo de uno a otro, les servirá. Que venga en la segunda vigilia o en la tercera, si los encuentra así, ¡dichosos de ellos!».
«Sed como hombres que esperan a que su señor vuelva de la boda»
Rev. D. Miquel VENQUE i To
(Solsona, Lleida, España)
Hoy es preciso fijarse en estas palabras de Jesús: «Sed como hombres que esperan a que su señor vuelva de la boda, para que, en cuanto llegue y llame, al instante le abran» (Lc 12,36). ¡Qué alegría descubrir que, aunque sea pecador y pequeño, yo mismo abriré la puerta al Señor cuando venga! Sí, en el momento de la muerte seré yo quien abra la puerta o la cierre, nadie podrá hacerlo por mí. «Persuadámonos de que Dios nos pedirá cuentas no sólo de nuestras acciones y palabras, sino también de cómo hayamos usado el tiempo» (San Gregorio Nacianceno).
Estar en la puerta y con los ojos abiertos es un planteamiento clave y a mi alcance. No puedo distraerme. Estar distraído es olvidar el objetivo, querer ir al cielo, pero sin una voluntad operativa; es hacer pompas de jabón, sin un deseo comprometido y evaluable. Tener puesto el delantal significa estar en la cocina, preparado hasta el último detalle. Mi padre, que era agricultor, decía que no se puede sembrar si la tierra está "enfadada"; para hacer una buena siembra hay que pasearse por el campo y tocar las semillas con atención.
El cristiano no es un náufrago sin brújula, sino que sabe de dónde viene, a dónde va y cómo llegar; conoce el objetivo, los medios para ir y las dificultades. Tenerlo en cuenta nos ayudará a vigilar y a abrir la puerta cuando el Señor nos avise. La exhortación a la vigilancia y a la responsabilidad se repite con frecuencia en la predicación de Jesús por dos razones obvias: porque Jesús nos ama y nos “vela”; el que ama no se duerme. Y, porque el enemigo, el diablo, no para de tentarnos. El pensamiento del cielo y del infierno no podrá distraernos nunca de las obligaciones de la vida presente, pero es un pensamiento saludable y encarnado, y merece la felicitación del Señor: «Que venga en la segunda vigilia o en la tercera, si los encuentra así, ¡dichosos de ellos!» (Lc 12,38). Jesús, ayúdame a vivir atento y vigilante cada día, amándote siempre.
10 meditaciones bíblicas para realizar una buena confesión: una forma de descubrir la misericordia
En la Escritura hay pasajes de gran belleza que preparan al penitente para la confesión haciéndole ver las gracias del arrepentimiento, la misericordia y la reparación.
En la Escritura hay pasajes de gran belleza que preparan al penitente para la confesión haciéndole ver las gracias del arrepentimiento, la misericordia y la reparación.
Una de las mayores bendiciones que ha dejado Cristo a su pueblo es la misericordia que se expresa más profundamente a través del sacramento de la Confesión, también llamado del perdón o la reconciliación. Gracias a él, los mayores pecadores pueden convertirse en santos si simplemente confían en la misericordia de Jesús. Ya lo dijo San Pablo en su carta a los Romanos: “Donde abundó el pecado sobreabundó la gracia”. Lo que más hiere al Sagrado Corazón de Jesús, incluso más que el pecado mismo, es la falta de confianza en su misericordia.
El padre Ed Broom, experto en apologética y evangelización en internet, recoge en Catholic Exchange, diez pasajes bíblicos relacionados con el sacramento de la Confesión, pero cada uno de una manera única, y que pueden ayudar a quien los lea a rezar y meditar acerca del gran regalo de la confesión.
1. El hijo pródigo: Lucas 15, 11-32
Esta es una de las parábolas más bellas y conocidas del Evangelio. Leerla antes de la confesión puede ser una ayuda para el penitente. Cada vez que se medita sobre ella, más provecho espiritual se puede sacar de ella, pues tiene un mensaje potente. Se puede resumir en que Dios es nuestro Padre, un Padre lleno de amor, misericordia y compasión con todos aquellos que confían en Él.
2. Salmo 51
Este es un salmo para rezar antes e incluso después de la confesión. Es el gran acto de contrición, totalmente sincero y lleno de humildad, del rey David tras cometer adulterio y llevar a la muerte después a Urías. Es una ayuda inestimable para pedir la gracia de tener un verdadero arrepentimiento de los pecados.
Tener un verdadero dolor de los pecados, hacer una contrición verdadera es esencial para poder realizar una buena confesión. David, en este salmo, admitía humildemente que su pecado era obra suya y no culpa a nadie excepto a sí mismo.
3. Juan 20, 21-23
En este pasaje del Evangelio se recoge la institución del sacramento de la Confesión, cuando ya resucitado se apareció a los discípulos. “Recibid el Espíritu Santo: a quienes perdonéis los pecados, les serán perdonados”, les dijo. Cada vez que alguien se confiesa se celebra de manera personal la muerte al pecado en su propia persona y la resurrección a la nueva vida de la gracia. Cada confesión es, por tanto, una experiencia pascual.
4. Juan 21, 15-19
Esta conversación entre Jesús y Pedro tiene un trasfondo enorme sobre la reparación. Después de que los Apóstoles hicieron la pesca milagrosa, Jesús camina con Pedro por la orilla y le pregunta tres veces si realmente le amaba. Pedro estaba reparando así las tres veces que negaría a Jesús tras la Última Cena.
Esta lectura es una ayuda para rezar por la gracia de arrepentirse verdaderamente de los pecados y de hacer un acto perfecto de contrición a través del amor, el amor a Cristo. Pues el amor cubre multitud de pecados, y el que así reza se convierte en Pedro arrepentido.
5. Lucas 15, 1-7
Este es otro de los pasajes más increíbles de las Escrituras. Este Buen Pastor deja las 99 ovejas para ir a buscar a la oveja perdida. Esta lectura puede ayudar a reconocer que uno puede ser esta oveja perdida y que tiene un gran valor a los ojos de Dios. El alma de cada uno tiene un valor infinito a los ojos de Dios.
6. Juan 10
Jesús es el Buen Pastor que va tras la oveja descarriada. Sin embargo, una vez que esta oveja ha experimentado el abrazo amoroso de Jesús el Buen Pastor, entonces le corresponde ser también un buen pastor para las ovejas que Jesús haya puesto a su cargo.
La clave para ser un buen pastor es ser primeramente una buena oveja del Buen Pastor, para escuchar Su voz y seguirlo. Después de haber experimentado la bondad del Señor en la Confesión hay que intentar que otros reciban esta misma gracia.
7. Lucas 23, 39-43
Esta lectura de Jesús y el buen ladrón es el gran ejemplo de la misericordia de Cristo y un soplo de esperanza para los creyentes. Con este pasaje los cristianos creen firmemente que el peor de todos los pecadores puede convertirse en uno de los santos más grandes si confía en el Señor. El venerable Fulton J. Sheen afirmaba: “Y el buen ladrón murió siendo ladrón porque robó el cielo”.
8. Mateo 8,1-4
Cada sacramento tiene una gracia sacramental específica: la Confesión es sanadora. Jesús vino a curar y sanar a los enfermos, a todos los enfermos que confiaban en Él. Los cristianos tienen que verse como el leproso de la Escritura. El pecado es lepra y todos somos pecadores. Así como Jesús tocó y sanó al leproso, así Él puede tocar y sanar a cada uno, si se abre a que el Señor le toque. San Damián, que trabajó con los leprosos en la isla de Molokai en Hawaii, sufrió más porque no tenía un sacerdote que sanara su propia lepra espiritual del pecado. Todavía quedan sacerdotes que pueden sanar esta lepra espiritual a través de la confesión. Hay que aprovecharlo.
9. Gálatas 5,16-26
San Pablo no dudó en sus cartas en comparar a los que viven según la carne y a los que viven según el espíritu. Los que viven según la carne tendrán una cosecha de corrupción y muerte. Aquellos que viven según el espíritu experimentarán los frutos del espíritu y experimentarán la vida eterna. La confesión es una ayuda inestimable para hacer morir las obras de la carne y a dejarse guiar por el Espíritu Santo.
10. Juan 11. Una experiencia de Lázaro
San Agustín compara la Confesión con Lázaro. Lázaro estuvo muerto y sepultado durante cuatro días y Jesús vino y lo resucitó. Lo que sucede espiritualmente en la Confesión es lo mismo: se deja la vieja vida de pecado, la muerte espiritual en el Confesionario (las vendas, simbólicamente nuestros pecados) y se resucita a una nueva vida en el espíritu.
En aquel tiempo, uno de la gente le dijo: «Maestro, di a mi hermano que reparta la herencia conmigo». Él le respondió: «¡Hombre! ¿quién me ha constituido juez o repartidor entre vosotros?». Y les dijo: «Mirad y guardaos de toda codicia, porque, aun en la abundancia, la vida de uno no está asegurada por sus bienes».
Les dijo una parábola: «Los campos de cierto hombre rico dieron mucho fruto; y pensaba entre sí, diciendo: ‘¿Qué haré, pues no tengo donde reunir mi cosecha?’. Y dijo: ‘Voy a hacer esto: Voy a demoler mis graneros, y edificaré otros más grandes y reuniré allí todo mi trigo y mis bienes, y diré a mi alma: Alma, tienes muchos bienes en reserva para muchos años. Descansa, come, bebe, banquetea’. Pero Dios le dijo: ‘¡Necio! Esta misma noche te reclamarán el alma; las cosas que preparaste, ¿para quién serán?’. Así es el que atesora riquezas para sí, y no se enriquece en orden a Dios».
«La vida de uno no está asegurada por sus bienes»
Fray Lluc TORCAL Monje del Monasterio de Sta. Mª de Poblet
(Santa Maria de Poblet, Tarragona, España)
Hoy, el Evangelio, si no nos tapamos los oídos y no cerramos los ojos, causará en nosotros una gran conmoción por su claridad: «Mirad y guardaos de toda codicia, porque, aun en la abundancia, la vida de uno no está asegurada por sus bienes» (Lc 12,15). ¿Qué es lo que asegura la vida del hombre?
Sabemos muy bien en qué está asegurada la vida de Jesús, porque Él mismo nos lo ha dicho: «El Padre tiene el poder de dar la vida, y ha dado al Hijo ese mismo poder» (Jn 5,26). Sabemos que la vida de Jesús no solamente procede del Padre, sino que consiste en hacer su voluntad, ya que éste es su alimento, y la voluntad del Padre equivale a realizar su gran obra de salvación entre los hombres, dando la vida por sus amigos, signo del más excelso amor. La vida de Jesús es, pues, una vida recibida totalmente del Padre y entregada totalmente al mismo Padre y, por amor al Padre, a los hombres. La vida humana, ¿podrá ser entonces suficiente en sí misma? ¿Podrá negarse que nuestra vida es un don, que la hemos recibido y que, solamente por eso, ya debemos dar gracias? «Que nadie crea que es dueño de su propia vida» (San Jerónimo).
Siguiendo esta lógica, sólo falta preguntarnos: ¿Qué sentido puede tener nuestra vida si se encierra en sí misma, si halla su agrado al decirse: «Alma, tienes muchos bienes en reserva para muchos años. Descansa, come, bebe, banquetea» (Lc 12,19)? Si la vida de Jesús es un don recibido y entregado siempre en el amor, nuestra vida —que no podemos negar haber recibido— debe convertirse, siguiendo a la de Jesús, en una donación total a Dios y a los hermanos, porque «quien vive preocupado por su vida, la perderá» (Jn 12,25).
Actualmente los niños llegan antes a la adolescencia y también salen de ella más tarde»
Adolescentes
La adolescencia es un momento crítico en la vida de un joven, de ahí que sea importante que tengan buenos referentes y guías.
Natalia Barcaíztegui tiene una dilatada experiencia como experta en educación afectivo-sexual en adolescentes. Autora del libro Sexualidad en la generación del rollo (Rialp), en esta entrevista con Marta Peñalver en la revista Misión, publicación de suscripción gratuita destinada a las familias católicas, analiza los grandes problemas añadidos que se están dando en la adolescencia. Alerta de como el hecho de sobreproteger a los hijos para evitarles las dificultades es totalmente contraproducente pues “se han quedado sin herramientas para afrontar los problemas”.
-Parece que los jóvenes hoy en día dejan de ser niños antes. ¿Es esta una mera impresión?
-La Organización Mundial de la Salud considera la adolescencia como el período comprendido entre los 10 y los 19 años. Hoy en día en España comienza entre los 9 y los 11 años en las niñas, y entre los 11 y los 13 años en los niños, y puede durar hasta los 21 años. Así que actualmente los niños llegan antes a la adolescencia y, curiosamente, también salen de ella más tarde. No podemos olvidar que en esta etapa intervienen aspectos físicos y fisiológicos, pero también hay un componente cultural y social.
-¿A qué se debe este cambio?
-Los medios de comunicación desempeñan un papel fundamental en la pérdida de la inocencia de los niños porque normalizan comportamientos y conductas que no tienen nada de normal. Los niños están expuestos a experiencias que no corresponden a su maduración personal y que crean en ellos necesidades y comportamientos inadecuados para su edad.
-¿Son menos maduros que antes?
Sí, porque les hemos quitado tantas dificultades y obstáculos para que no sufran, que se han quedado sin herramientas para afrontar problemas que, con toda seguridad, les van a surgir en la vida. Esta falta de madurez, agravada por el bajo nivel de tolerancia a la frustración (al intentar que no fallen en nada), y la escasa capacidad de esfuerzo (se lo hemos puesto todo fácil), hace que nos encontremos con adolescentes de 23 años, pues carecen de la autonomía propia del adulto.
-¿Qué factores han influido en estos cambios?
-En general, hay una nueva forma de ver el mundo, y a los padres nos cuesta entender que el contexto externo que rodea a nuestros hijos les invita a tener unas vivencias y una visión de las cosas que nosotros desconocemos. Esta forma de entender el mundo exige aplicar un modelo educativo diferente. Seguir aplicando el mismo modelo no es efectivo. También se han invertido los valores. En épocas precedentes, en la sociedad existían unos modelos basados en valores tradicionalmente aceptados, que servían como guía de conducta. Hoy todo se cuestiona, los valores son relativos y cada uno los escoge adaptándolos a sus necesidades. Y faltan personas íntegras que sirvan de referencia, por lo que acaban erigiéndose en modelos de actuación personas nocivas.
-¿Cómo influyen las redes sociales?
-Los nuevos medios de comunicación promueven relaciones personales superficiales y no se tienen en cuenta los efectos que puede llegar a tener la difusión de un mensaje. Se atreven a decir aquello que no dirían cara a cara. Es fácil adquirir una doble personalidad en las relaciones afectivas. Se vuelven adictos a la imagen e idealizan modelos cuasi perfectos difícilmente alcanzables en la vida real. Basan su valor en las comparaciones. Y lo importante pasa por lograr un mayor número de “amigos”.
-¿Algo más?
-La revolución sexual de los años 60 ha tenido un gran impacto en la adolescencia actual. La sexualidad se ha reducido a una excitación genital y la persona es tratada como objeto de consumo. Se ha creado un ambiente hipersexualizado que confunde y distorsiona la sensibilidad de los jóvenes.
-¿Cuál es la amenaza principal para los adolescentes de hoy?
-Una de las cosas que más me preocupa es la inmersión en el relativismo que lleva a negar la existencia de verdades absolutas. Nuestros jóvenes buscan verdades que se adapten a sus necesidades, y suelen ser las menos exigentes. Acaban haciendo lo que les apetece, y convierten en normal lo frecuente, bajo la justificación de que “todo el mundo lo hace”.
-¿Esto en qué se nota?
-Una vez más, en el campo de la sexualidad es evidente. Aunque ven que no son felices, se escudan en “lo que les pide el cuerpo” para hacer aquello que produce bienestar, sea bueno o no para ellos. Sin criterio, sin que la inteligencia y la voluntad formadas guíen su afectividad. Eso es lo que fomenta la cultura actual: “fluye”, “haz lo que te apetezca”. Les faltaría añadir: “Aunque te destruya”. El contexto externo es tan agresivo que el adolescente necesita de mucha formación y desarrollo de la voluntad para poder hacerle frente.
En aquel tiempo, los fariseos se fueron y celebraron consejo sobre la forma de sorprenderle en alguna palabra. Y le envían sus discípulos, junto con los herodianos, a decirle: «Maestro, sabemos que eres veraz y que enseñas el camino de Dios con franqueza y que no te importa por nadie, porque no miras la condición de las personas. Dinos, pues, qué te parece, ¿es lícito pagar tributo al César o no?». Mas Jesús, conociendo su malicia, dijo: «Hipócritas, ¿por qué me tentáis? Mostradme la moneda del tributo». Ellos le presentaron un denario. Y les dice: «¿De quién es esta imagen y la inscripción?». Dícenle: «Del César». Entonces les dice: «Pues lo del César devolvédselo al César, y lo de Dios a Dios».
«Lo del César devolvédselo al César, y lo de Dios a Dios»
P. Antoni POU OSB Monje de Montserrat
(Montserrat, Barcelona, España)
Hoy, se nos presenta para nuestra consideración una "famosa" afirmación de Jesucristo: «Lo del César devolvédselo al César, y lo de Dios a Dios» (Mt 22,21).
No entenderíamos bien esta frase sin tener en cuenta el contexto en el que Jesús la pronuncia: «los fariseos se fueron y celebraron consejo sobre la forma de sorprenderle en alguna palabra» (Mt 22,15), y Jesús advirtió su malicia (cf. v. 18). Así, pues, la respuesta de Jesús está calculada. Al escucharla, los fariseos quedaron sorprendidos, no se la esperaban. Si claramente hubiese ido en contra del César, le habrían podido denunciar; si hubiese ido claramente a favor de pagar el tributo al César, habrían marchado satisfechos de su astucia. Pero Jesucristo, sin hablar en contra del César, lo ha relativizado: hay que dar a Dios lo que es de Dios, y Dios es Señor incluso de los poderes de este mundo.
El César, como todo gobernante, no puede ejercer un poder arbitrario, porque su poder le es dado en "prenda" o garantía; como los siervos de la parábola de los talentos, que han de responder ante el Señor por el uso de los talentos. En el Evangelio de san Juan, Jesús dice a Pilatos: «No tendrías contra mí ningún poder, si no se te hubiera dado de arriba» (Jn 19,10). Jesús no quiere presentarse como un agitador político. Sencillamente, pone las cosas en su lugar.
La interpretación que se ha hecho a veces de Mt 22,21 es que la Iglesia no debería "inmiscuirse en política", sino solamente ocuparse del culto. Pero esta interpretación es totalmente falsa, porque ocuparse de Dios no es sólo ocuparse del culto, sino preocuparse por la justicia, y por los hombres, que son los hijos de Dios. Pretender que la Iglesia permanezca en las sacristías, que se haga la sorda, la ciega y la muda ante los problemas morales y humanos de nuestro tiempo, es quitar a Dios lo que es de Dios. «La tolerancia que sólo admite a Dios como opinión privada, pero que le niega el dominio público (…) no es tolerancia, sino hipocresía» (Benedicto XVI).