domingo, 4 de diciembre de 2016

Santo Evangelio 4 de Diciembre 2016



Día litúrgico: Domingo II (A) de Adviento

Texto del Evangelio (Mt 3,1-12): Por aquellos días se presentó Juan el Bautista, proclamando en el desierto de Judea: «Convertíos porque ha llegado el Reino de los Cielos». Éste es aquél de quien habla el profeta Isaías cuando dice: ‘Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor, enderezad sus sendas’. Tenía Juan su vestido hecho de pelos de camello, con un cinturón de cuero a sus lomos, y su comida eran langostas y miel silvestre. Acudía entonces a él Jerusalén, toda Judea y toda la región del Jordán, y eran bautizados por él en el río Jordán, confesando sus pecados. 

Pero viendo él venir muchos fariseos y saduceos al bautismo, les dijo: «Raza de víboras, ¿quién os ha enseñado a huir de la ira inminente? Dad, pues, fruto digno de conversión, y no creáis que basta con decir en vuestro interior: ‘Tenemos por padre a Abraham’; porque os digo que puede Dios de estas piedras dar hijos a Abraham. Ya está el hacha puesta a la raíz de los árboles; y todo árbol que no dé buen fruto será cortado y arrojado al fuego. Yo os bautizo en agua para conversión; pero aquel que viene detrás de mí es más fuerte que yo, y no soy digno de llevarle las sandalias. Él os bautizará en Espíritu Santo y fuego. En su mano tiene el bieldo y va a limpiar su era: recogerá su trigo en el granero, pero la paja la quemará con fuego que no se apaga».

«Dad fruto digno de conversión»
Pbro. Walter Hugo PERELLÓ 
(Rafaela, Argentina)


Hoy, el Evangelio de san Mateo nos presenta a Juan el Bautista invitándonos a la conversión: «Convertíos porque ha llegado el Reino de los Cielos» (Mt 3,2).

A él acudían muchas personas buscando bautizarse y «confesando sus pecados» (Mt 3,6). Pero dentro de tanta gente, Juan pone la mirada en algunos en particular, los fariseos y saduceos, tan necesitados de conversión como obstinados en negar tal necesidad. A ellos se dirigen las palabras del Bautista: «Dad fruto digno de conversión» (Mt 3,8).

Habiendo ya comenzado el tiempo de Adviento, tiempo de gozosa espera, nos encontramos con la exhortación de Juan, que nos hace comprender que esta espera no se identifica con el “quietismo”, ni se arriesga a pensar que ya estamos salvados por ser cristianos. Esta espera es la búsqueda dinámica de la misericordia de Dios, es conversión de corazón, es búsqueda de la presencia del Señor que vino, viene y vendrá.

El tiempo de Adviento, en definitiva, es «conversión que pasa del corazón a las obras y, consiguientemente, a la vida entera del cristiano» (San Juan Pablo II).

Aprovechemos, hermanos, este tiempo oportuno que nos regala el Señor para renovar nuestra opción por Jesucristo, quitando de nuestro corazón y de nuestra vida todo lo que no nos permita recibirlo adecuadamente. La voz del Bautista sigue resonando en el desierto de nuestros días: «Preparad el camino al Señor, enderezad sus sendas» (Mt 3,3).

Así como Juan fue para su tiempo esa “voz que clama en el desierto”, así también los cristianos somos invitados por el Señor a ser voces que clamen a los hombres el anhelo de la vigilante espera: «Preparemos los caminos, ya se acerca el Salvador y salgamos, peregrinos, al encuentro del Señor. Ven, Señor, a libertarnos, ven tu pueblo a redimir; purifica nuestras vidas y no tardes en venir» (Himno de Adviento de la Liturgia de las Horas).

«Lo importante de Fátima no es el secreto, sino la conversión personal: la oración y la penitencia»



Jaime Vilalta, en la conferencia de la Fundación Cari Filii

«Lo importante de Fátima no es el secreto, sino la conversión personal: la oración y la penitencia»

«Lo importante de Fátima no es el secreto, sino la conversión personal: la oración y la penitencia»

En este año que se aproxima se van a cumplir 100 años de las apariciones de la Virgen de Fátima a Lucía, Franciisco y Jacinta y lejos de haber quedado en el olvido la Virgen sigue siendo visitada y venerada por millones de personas. Por ello, este martes tuvo lugar en Madrid la conferencia, convocada por la Fundación Cari Filii, que Jaime Vilalta Berbel pronunció sobre Fátima, sus profecías y su secreto, tal y como recoge el reportaje publicado en la web de esta fundación. (Ver también abajo la videonoticia del acto.)

El Salón Conde del Gran Hotel Velázquez registró un lleno absoluto para escucharle proclamar, precisamente, que "lo importante de Fátima no son las profecías ni el secreto, sino la conversión personal, la oración y la penitencia": "El centro del mensaje de Fátima es la Eucaristía", insistió Vilalta. En ese sentido, recordó que dos de los frutos de las apariciones, que cumplirán el año próximo un siglo, son la devoción al Corazón Inmaculado de María y la comunión reparadora de los cinco primeros sábados de cada mes.

La intervención de Vilalta estuvo precedida por unas palabras de Andrés Garrigós, presidente de Goya Producciones, quien presentó el proyecto en el que están trabajando actualmente: Fátima: el último misterio.

Tras la presentación del conferenciante por parte de Luis Cort, presidente de la Fundación Cari Filii, Vilalta hizo un recorrido cronológico por las apariciones a Lucía, Francisco y Jacinta, que comenzaron el 13 de mayo de 1917 y concluyeron, con el llamado Milagro del Sol, que presenciaron más de 70.000 personas, el 13 de octubre.

A pesar de que a los tres pastorcillos la Santísima Virgen les hizo ver el purgatorio y el infierno, explicó, y de que anunció que Rusia expandiría sus errores por el mundo (el comunismo, pero también el aborto, subrayó Vilalta, pues el primer país que lo legalizó fue la URSS), "Fátima no es un mensaje apocalíptico, no es el fin del mundo", dado que también a las apariciones está vinculada la promesa de la conversión de Rusia, de un tiempo de paz y la fundamental: "Mi Corazón Inmaculado triunfará".

De hecho, el ángel, ya dispuesto a castigar al mundo con una espada de fuego según vieron los niños, vio detenido su brazo por la Virgen María, quien le conminó a gritar: "¡Penitencia! ¡Penitencia! ¡Penitencia!".

Por eso lo principal que debe demostrar la persona que se interesa por Fátima no es una atracción morbosa por el "misterio", o detalles e interpretaciones sobre la tercera parte del Secreto, sino una transformación espiritual: "Que se note que has oído hablar del mensaje de Fátima por tu vida de oración y penitencia".


En 2017 se cumplen cien años de las apariciones de la Virgen 

En cuanto a la tercera parte del secreto, Vilalta mostró el documento original distribuido en facsímil por la Santa Sede, que él obtuvo porque era corresponsal allí cuando se dio a conocer en el año 2000: es de puño y letra de Sor Lucia, quien lo ha ratificado. Por tanto no hay que especular, insistió: "No podemos ser más papistas que el Papa, si somos hijos fieles de la Iglesia hemos de someternos a su autoridad", y por tanto el secreto ya está totalmente revelado.

También está hecha la consagración a Rusia. Vilalta desgranó la historia de esa petición de la Virgen, y cómo los sucesivos Papas habían rechazado hacerla, y el mismo San Juan Pablo II la hizo de forma incompleta en 1982, como lo hizo ver Sor Lucia. Por lo cual el mismo Papa la repitió en 1984, esta vez en unión con todos los obispos del mundo y mencionando, si no literalmente a Rusia, sí con una paráfrasis, refiriéndose a los países que Nuestra Señora había querido que se citaran.

En ese momento se interrumpió la conferencia para proyectar un vídeo recordando ese momento, que resultó muy emotivo para todos los presentes.

En los momentos finales de su intervención, previa a unos minutos dedicados a las preguntas del público, Jaime Vilalta afirmó que "Fátima no ha hecho más que empezar", porque la misma Sor Lucía afirmó que "Fátima consiste en una semana entera de acontecimientos" de los que sólo han ocurrido los primeros.

sábado, 3 de diciembre de 2016

Santo Evangelio 3 de Diciembre 2016



Día litúrgico: Sábado I de Adviento

Texto del Evangelio (Mt 9,35-10,1.6-8): En aquel tiempo, Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Nueva del Reino y sanando toda enfermedad y toda dolencia. Y al ver a la muchedumbre, sintió compasión de ella, porque estaban vejados y abatidos como ovejas que no tienen pastor. Entonces dice a sus discípulos: «La mies es mucha y los obreros pocos. Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies». 

Y llamando a sus doce discípulos, les dio poder sobre los espíritus inmundos para expulsarlos, y para curar toda enfermedad y toda dolencia. A estos doce envió Jesús, después de darles estas instrucciones: «Dirigíos más bien a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Id proclamando que el Reino de los Cielos está cerca. Curad enfermos, resucitad muertos, purificad leprosos, expulsad demonios. Gratis lo recibisteis; dadlo gratis».

«Rogad (...) al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies»
Rev. D. Xavier PAGÉS i Castañer 
(Barcelona, España)


Hoy, cuando ya llevamos una semana dentro del itinerario de preparación para la celebración de la Navidad, ya hemos constatado que una de las virtudes que hemos de fomentar durante el Adviento es la esperanza. Pero no de una manera pasiva, como quien espera que pase el tren, sino una esperanza activa, que nos mueve a disponernos poniendo de nuestra parte todo lo que sea necesario para que Jesús pueda nacer de nuevo en nuestros corazones.

Pero hemos de tratar de no conformarnos sólo con lo que nosotros esperamos, sino —sobre todo— ir a descubrir qué es lo que Dios espera de nosotros. Como los doce, también nosotros estamos llamados a seguir sus caminos. Ojalá que hoy escuchemos la voz del Señor que —por medio del profeta Isaías— nos dice: «El camino es éste, síguelo» (Is 30,21, de la primera lectura de hoy). Siguiendo cada uno su camino, Dios espera de todos que con nuestra vida anunciemos «que el Reino de Dios está cerca» (Mt 10,7).

El Evangelio de hoy nos narra cómo, ante aquella multitud de gente, Jesús tuvo compasión y les dijo: «La mies es mucha y los obreros pocos. Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies» (Mt 9,37-38). Él ha querido confiar en nosotros y quiere que en las muy diversas circunstancias respondamos a la vocación de convertirnos en apóstoles de nuestro mundo. La misión para la que Dios Padre ha enviado a su Hijo al mundo requiere de nosotros que seamos sus continuadores. En nuestros días también encontramos una multitud desorientada y desesperanzada, que tiene sed de la Buena Nueva de la Salvación que Cristo nos ha traído, de la que nosotros somos sus mensajeros. Es una misión confiada a todos. Conocedores de nuestras flaquezas y handicaps, apoyémonos en la oración constante y estemos contentos de llegar a ser así colaboradores del plan redentor que Cristo nos ha revelado.

Era vagabundo pero su funeral fue multitudinario y al detalle: su sonrisa había ayudado a muchos


Era vagabundo pero su funeral fue multitudinario y al detalle: su sonrisa había ayudado a muchos

Thomas tuvo el funeral que nadie imaginó que podría tener


Una sonrisa. Un gesto amable. Estos dos pequeños gestos pueden cambiar el mundo, un mundo cada vez más frenético, individualista y egoísta. Esto es lo que hacía cada día Thomas Hooker Myron, un vagabundo que vivía en las calles de San Francisco junto a la parroquia de Estrella del Mar desde hacía más de 20 años.

Este hombre que para muchos no era más que parte del mobiliario urbano pasó desapercibido para unos, resultó molesto para otros pues mostraba que la miseria existe aunque también a otros tantos les fue marcando poco a poco sin que fueran conscientes.

Y esto último ha quedado de manifiesto ahora que Thomas ha muerto. Un vagabundo que estaba sólo ha tenido el funeral por todo lo alto y al que no faltó ningún detalla, algo que muchos no tienen pese a haber vivido supuestamente acompañados.

El empeño del sacerdote para que Thomas tuviera un buen entierro
Cientos de personas acudieron a un multitudinario funeral que lo tuvo todo, música, lágrimas y también risas recordando a este hombre que sin quererlo ha marcado a una comunidad y a un vecindario.


Thomas siempre estaba cerca de la iglesia Estrella del Mar de San Francisco

Este homenaje se ha podido dar gracias al empeño del sacerdote de esta parroquia, Joseph Illo. Este religioso definió a Thomas Hooker Myron como “una especie de santo patrón de las personas sin hogar” y recuerda que este hombre se había hecho querer por la comunidad parroquial y por los vecinos por su espíritu gentil. Cada día se le podía ver rezando en el último banco de la iglesia.

“El significado de quedarse sin hogar va más allá de no tener refugio o carecer de una familia. Uno es un sin techo también cuando siente que no pertenece a ninguna parte”, afirma este sacerdote a Catholic San Francisco. Y por ello, considera que “muchos de nosotros que vivimos en un mayor confort somos personas más sin hogar de lo que era Thomas, él tenía una casa con nosotros”.

Todo el mundo colaboró para que el funeral pudiera ser por todo lo alto
Todos se volcaron con este sin techo que llevaba años en San Francisco. El padre Illon reclamó el cuerpo y preparó un funeral y un homenaje posterior. Una empresa local se ofreció a donar un ataúd y preparó el cuerpo para el entierro y unos músicos quisieron tocar una colección especial para él durante la misa. Ahora descansa bajo una lápida en el cementerio de la Santa Cruz. Vivió con dignidad pese a vivir en la calle y la comunidad se lo devolvió con esa misma dignidad.

Cientos de personas, ya fueran feligreses de la parroquia, vecinos, comerciantes del barrio y viandantes que se cruzaban cada día con él provocaron que fuera finalmente una misa multitudinaria. Y en vez de flores, los asistentes llevaron alimentos no perecederos para ayudar al programa contra la pobreza de la parroquia.

Tras el funeral hubo un acto en el gimnasio de la escuela parroquial que también tuvo como protagonista a este sin techo. “Thomas tenía un don para amar generosamente y sin condiciones”, dijo uno de los oradores, que añadió que “él trajo a nuestra comunidad algo raro y especial".
Era vagabundo pero su funeral fue multitudinario y al detalle: su sonrisa había ayudado a muchos

Cientos de personas quisieron despedir al hombre de la eterna sonrisa

Las anécdotas de tantas personas con él
Otro de los presentes no podía parar de llorar al ver la multitud que se había congregado para honrar a Thomas, aunque luego se convirtieron en risas cuando confesó que a menudo le daba su dinero a él en vez de a la Iglesia.

También presentes estaban Mar Arnold y Jean Low, que durante estos veinte años han estado llevando comida a Thomas y fueron los que se percataron de que había muerto. “Thomas era una alma amable y simpático, siempre tenía una sonrisa en su rostro, siempre tenía algo amable que decirte, dijo Arnold.

Hay muchos Thomas en el mundo con los que aplicar el Evangelio
Además, indicó a los presentes que existen miles de Thomas por las calles y recordó a Jesús cuando dijo que “cuando tuve sed y me distéis de beber, tuve hambre y me distéis de comer, cuando tenía frío y me vestisteis. Cualquier cosa que hagas por los demás, la haces por el Señor nuestro Dios”.

Para concluir el homenaje se proyectó el documental Voces, centrado en la enfermedad mental y en la que el propio Thomas era uno de los tres protagonistas. "Sufro mucho, ya sabes, pero cuando se sufre  hay que saber también ser amable", decía este hombre en aquel vídeo, lo que emocionó aún más a los presentes.

La cercanía del Papa con los pobres y los excluidos
El Papa Francisco está también muy concienciado en dar visibilidad a los excluidos y pobres, dándoles la dignidad que merecen. De hecho, en el marco del Año de la Misericordia el Santo Padre convocó precisamente un Jubileo de los Pobres y miles de personas sin recursos de todo el mundo fueron al Vaticano a encontrarse con el Papa. 


"Les pido perdón en nombre de los cristianos que no leen los evangelios y encuentran la pobreza en el centro de ellos. Les pido perdón en nombre de los cristianos que ante un pobre o una situación de pobreza, miran hacia otro lado", les dijo en esa jornada. Y explicó que el perdón de estas personas "será para los hombres de Iglesia y para los hombres en general como agua bendita y que nos limpiará para ayudarnos a volver a creer que en el corazón del evangelio está la pobreza".

Además, la cosa no ha quedado ahí y en la Carta Apostólica Misericordia et Misera publicada tras el año jubilar ha fijado el domingo anterior a la fiesta de Cristo Rey como la Jornada de los Pobres. "Será la preparación más adecuada para vivir la solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo, el cual se ha identificado con los pequeños y los pobres, y nos juzgará a partir de las obras de misericordia", explica el Papa en el texto.

viernes, 2 de diciembre de 2016

Santo Evangelio 2 de Diciembre 2016


Día litúrgico: Viernes I de Adviento

Texto del Evangelio (Mt 9,27-31): Cuando Jesús se iba de allí, al pasar le siguieron dos ciegos gritando: «¡Ten piedad de nosotros, Hijo de David!». Y al llegar a casa, se le acercaron los ciegos, y Jesús les dice: «¿Creéis que puedo hacer eso?». Dícenle: «Sí, Señor». Entonces les tocó los ojos diciendo: «Hágase en vosotros según vuestra fe». Y se abrieron sus ojos. Jesús les ordenó severamente: «¡Mirad que nadie lo sepa!». Pero ellos, en cuanto salieron, divulgaron su fama por toda aquella comarca.

«Jesús les dice: ‘¿Creéis que puedo hacer eso?’. Dícenle: ‘Sí, Señor’»
Fray Josep Mª MASSANA i Mola OFM 
(Barcelona, España)


Hoy, en este primer viernes de Adviento, el Evangelio nos presenta tres personajes: Jesús en el centro de la escena, y dos ciegos que se le acercan llenos de fe y con el corazón esperanzado. Habían oído hablar de Él, de su ternura para con los enfermos y de su poder. Estos trazos le identificaban como el Mesías. ¿Quién mejor que Él podría hacerse cargo de su desgracia?

Los dos ciegos hacen piña y, en comunidad, se dirigen ambos hacia Jesús. Al unísono realizan una plegaria de petición al Enviado de Dios, al Mesías, a quien nombran con el título de “Hijo de David”. Quieren, con su plegaria, provocar la compasión de Jesús: «¡Ten piedad de nosotros, Hijo de David!» (Mt 9,27).

Jesús interpela su fe: «¿Creéis que puedo hacer eso?» (Mt 9,28). Si ellos se han acercado al Enviado de Dios es precisamente porque creen en Él. A una sola voz hacen una bella profesión de fe, respondiendo: «Sí, Señor» (Ibidem). Y Jesús concede la vista a aquellos que ya veían por la fe. En efecto, creer es ver con los ojos de nuestro interior.

Este tiempo de Adviento es el adecuado, también para nosotros, para buscar a Jesús con un gran deseo, como los dos ciegos, haciendo comunidad, haciendo Iglesia. Con la Iglesia proclamamos en el Espíritu Santo: «Ven, Señor Jesús» (cf. Ap 22,17-20). Jesús viene con su poder de abrir completamente los ojos de nuestro corazón, y hacer que veamos, que creamos. El Adviento es un tiempo fuerte de oración: tiempo para hacer plegaria de petición, y sobre todo, oración de profesión de fe. Tiempo de ver y de creer.

Recordemos las palabras del Principito: «Lo esencial sólo se ve con el corazón».

Diez consejos de un neuropsicólogo infantil a los padres sobre el uso de tabletas por los niño


Nacho Calderón explica desde su experiencia en consulta los efectos de estos dispositivos

Diez consejos de un neuropsicólogo infantil a los padres sobre el uso de tabletas por los niños

El abuso de las nuevas tecnologías está causando un grave problema en los niños
Diez consejos de un neuropsicólogo infantil a los padres sobre el uso de tabletas por los niños

Nacho Calderón es uno de los neuropsicólogos de referencia del momento. Desarrolla su labor entre España y Estados Unidos siendo el director del Instituto de Neuropsicología Aplicadas (INPA) en Madrid y del Neurological Rehabilitation International Consultants de Laredo (Texas).

Especialista en niños este profesional conoce perfectamente los efectos del abuso de la tecnología (móviles, tabletas, ordenadores y televisión) en los más pequeños. Y tras observar a miles de niños sus conclusiones son devastadoras. Ya sea con ciertas patologías o sin ellas alerta a los padres de los límites que deben poner a sus hijos en la utilización de estas tecnologías. En un artículo publicado en su blog, Educar con sentido, que reproducimos a continuación, explica los efectos en los niños basados en su experiencia en sus consultas:

La presencia en nuestras vidas de dispositivos electrónicos que utilizan internet (teléfonos móviles y tablets) es, a todas luces, inevitable – lo cual no es malo – pero su uso está rápidamente alcanzando dosis que nadie puede negar que constituyen un abuso.

Me gustaría compartir con ustedes las observaciones que a lo largo de los últimos años he podido hacer desde el privilegiado sillón de neuropsicólogo infantil (y por tanto terapeuta de familia).

Los efectos de tabletas y móviles, peores que los de la televisión
Siempre me he mostrado muy crítico del abuso que se ha estado haciendo de la televisión. Sus efectos han sido marcadamente nocivos y son numerosísimos los estudios que lo demuestran. Inocentemente durante mucho tiempo pensaba que la televisión y los móviles o las tablets eran equivalentes, que sus efectos eran comparables. Desgraciadamente los efectos de éstos últimos son mucho más nocivos.

De la televisión siempre he dicho que es nociva en un doble sentido:

1.Por el efecto hipnótico que ejerce, reduciendo las conexiones entre la corteza prefrontal (parte pensante del sistema nervioso) y el resto del encéfalo hasta niveles básicos de supervivencia. Por eso es tan descansado ver la televisión, por eso tantos adultos al llegar la noche decimos (me incluyo) “Estoy tan cansado que sólo quiero ver la televisión”. La pantalla ejerce un efecto hipnótico de tal calibre que literalmente dejamos de pensar (actividad que consume una gran cantidad de oxígeno) y pasamos a procesar la información que llega a través de nuestros ojos de a unos niveles insultantemente básicos. Por cierto, cuanto más tiempo se está expuesto a este efecto hipnótico, más difícil resulta salir de él.

2.Por lo que ver la televisión impide. Mientras se está viendo la televisión no se hacen otras cosas mucho más productivas. En el caso de los niños, particularmente, la televisión les impide estar jugando, que es la función más importante para el desarrollo del sistema nervioso. Hoy en día las habilidades de juego de los niños se han reducido gravísimamente.


El principal objetivo de los niños debe ser jugar, algo básico para su desarrollo

La adicción es aún mayor en el caso de estas nuevas tecnologías
Como dijo un filosofo en un debate sobre la televisión “Yo no tengo televisión porque me quita mucho más de lo que me da”.

Estos dos efectos nocivos de la televisión siguen siendo verdad cuando nos referimos a los teléfonos móviles y las tabletas, pero debemos ahondar de manera más concreta.

La luz azul que emiten esos dispositivos ejerce un efecto hipnótico mucho más potente sobre nuestro sistema nervioso, de ahí que su poder adictivo sea mucho mayor que el de la televisión. Es mucho más difícil desengancharse – sea tras un uso puntual, o sea desde la adicción – de esos malditos aparatos que de lo que ya de por sí es desengancharse de la televisión. El pasado 1 de junio de 2016 el Instituto de Estudios Familiares – Family Watch – publicó un artículo en el que demostraba el incremento de la violencia de hijos hacia padres y cómo esta violencia está mediatizada en gran medida por el mal uso de los dispositivos electrónicos – el enfrentamiento entre los padres y los hijos es mucho más intenso cuando el tema de discusión es el teléfono móvil, la tableta o similar que por cualquier otra cuestión.

Creo que la página web del Family Watch (http://www.thefamilywatch.org/) debería ser la cabecera de internet de cualquier padre o profesor.

¿Los beneficios de interactuar?
Una de las grandes diferencias que existen entre la TV y los dispositivos con conexión a internet es la “interactuación”. La televisión – al menos la tradicional, la que no tenemos conectada a internet – implica una pasividad por parte del sujeto, solo puede verla, mientras que los móviles o las tablets permiten “bucear”, buscar, cambiar, jugar, responder, etc. A priori esta es una gran ventaja. El usuario tiene un control sobre qué hacer, no hay una pasividad tan apabullante.

Sin embargo, en mi experiencia esa capacidad para buscar, para interactuar, se convierte en algunos casos, en el peor enemigo. A menudo veo niños que, aún sin saber leer, sin ni siquiera edad para hacerlo, son capaces de dominar una tablet al grado de entrar en la página web de su elección – con frecuencia Youtube – y encontrar el video de su elección. Impresionante podríamos concluir. El problema es que rara vez el niño termina de ver ese video. Antes de que acabe ya habrá seleccionado otro de la lista que aparece a la derecha de su pantalla, y así hará, sucesivamente, saltando de un video a otro, sin terminar de ver ninguno de ellos.

El ejemplo de los niños autistas
En el extremo más patológico he visto jóvenes con diagnóstico de autismo enganchados a una determinada escena – de entre 5 y 25 segundos de duración – y repitiendo esa maldita escena durante horas. La rebobinan y vuelven a ver, constantemente.

Conozco un joven que es capaz de poner esa misma escena, de manera perfectamente sincronizada en tres dispositivos diferentes, produciéndole unos niveles de excitación orgásmicos.
No digo que las tablets o los móviles produzcan autismo, ni mucho menos, pero sin duda agravan y potencian los síntomas característicamente autistas.

Producen déficit de atención
Sin llegar a ese tipo de patología, lo que es indiscutible es que las tablets y los móviles están haciendo estragos en dos áreas muy concretas:

Están reduciendo la capacidad de atención de los niños de manera dramática. La maldita luz azul que emiten esos dispositivos ejerce tal nivel de estimulación en el sistema nervioso que cuando se le requiera de nuevo atender de manera sostenida va a exigir niveles semejantes de estimulación, como ningún profesor, al menos hasta la fecha, es capaz de emitir una luz semejante, le va a ser muy difícil atraer y mantener la atención de sus alumnos.

Pregunten a cualquier profesor con más de 10 años de experiencia en enseñanza infantil o primaria si la enseñanza de hoy es igual a la de hace diez años y si es más fácil o más difícil enseñar. Si van a hacer la pregunta, les recomiendo que reserven un buen rato para hacer una escucha atenta de una situación dramática.

Sí, las tablets y los teléfonos móviles están produciendo déficit de atención. Estamos llenando las aulas de anfetaminas (concerta, rubifem, stratera, etc.), pero mientras sigamos llenando sus vidas de horas de pantalla, va a ser muy difícil que dicha medicación no siga aumentando sus índices de venta.

Adiós a la socialización
Está reduciendo la socialización – el encuentro persona a persona – entre los niños y los jóvenes. Hoy en día es frecuente ver en plazas, restaurantes y parques a un grupo de niños mirando lo que hace otro en su móvil. No hablan, no juegan, solo miran lo que hace otro. Si son varios los que tienen móviles, se sientan en fila, uno junto al otro y se dedican a jugar en paralelo.

Recientemente me contaba la madre de un chico de 12 años que los niños de su clase ya no quedan en una casa los viernes o los sábados, en su lugar, quedan a determinada hora para conectarse a través de internet, con un determinado juego, cada uno desde su casa, sin verse, y pasan dos o tres horas frente a la pantalla.

Las certezas adquiridas en la consulta
Sin duda cada día soy más viejo. Puede que no esté siendo capaz de seguir el ritmo de los tiempos, pero lo que no tengo duda es que lo que veo en la consulta, cada vez con más frecuencia, es particularmente grave.

Me dicen que no debo denostar los dispositivos en sí, que todo en su justa medida es positivo y lo nocivo es el abuso. Absolutamente de acuerdo. Pero admitamos que por cada matrimonio que sabe enseñar a sus hijos a hacer un uso adecuado de las pantallas, hay no menos de 20 padres que ni saben hacerlo, ni saben qué hacen sus hijos con esos dispositivos y, desgraciadamente, ni se plantean que deben cuestionárselo.


El abuso de las tecnologías no es un problema sólo de los niños sino que es ya familiar

Diez consejos a las familias
Por terminar con algunos consejos concretos que tanto gustan a esos matrimonios ávidos de recetas fáciles y rápidas sobre cómo educar:

1. Nunca, jamás, bajo ninguna circunstancia permitan el uso de pantallas (TV, tablet, móvil, o similar) antes de ir al colegio. Tampoco en el trayecto al colegio.

2. Nunca, jamás, bajo ninguna circunstancia permitan el uso de pantallas (TV, tablet, móvil, o similar) durante el desayuno, comida, cena o merienda. Tampoco papá debe estar viendo las noticias o el deporte cuando estamos sentados a la mesa.

3. Nunca, jamás, bajo ninguna circunstancia permitan el uso de pantallas (TV, tablet, móvil, o similar) antes de estudiar o hacer deberes.

4. Nunca, jamás, bajo ninguna circunstancia permitan el uso de pantallas (TV, tablet, móvil, o similar) en un restaurante, bar, o similar. Si no dejan comer tranquilos a la familia, NO se preocupe.  Así han sido siempre las comidas en familia. Eso es hacer familia. Es una magnifica ocasión para educarles, no la desperdicie.

5. Nunca, jamás, bajo ninguna circunstancia permitan que el uso de pantallas (TV, tablet, móvil, o similar) sustituya los juguetes, el deporte, salir con amigos o ir a ver a los abuelos.

6. Nunca, jamás, bajo ninguna circunstancia regale una tablet, un teléfono móvil, o similar a una persona menor de 14 años. Si se lo quieren comprar sus padres, allá ellos, tienen derecho a equivocarse, usted no.

7. Nunca, jamás, bajo ninguna circunstancia regale una tablet, un teléfono móvil, o similar a una persona mayor de 14 años sin antes consultarlo a sus padres.

8. Nunca, jamás, bajo ninguna circunstancia permita que una persona con un desarrollo neurológico no óptimo (con diagnóstico de déficit de atención, hiperactividad, retraso en el desarrollo, autismo, trastorno del lenguaje, síndrome de Down, síndrome de Williams, o cualquier otro trastrono, genético o no, que afecte al sistema nervioso central) utilice una tablet o un teléfono móvil o similar más de 30 minutos seguidos. Nunca más de 90 minutos al día – y solo en días sin colegio.

9. Nunca, jamás, bajo ninguna circunstancia permita que una persona con un sistema nervioso en su punto álgido de desarrollo neurológico (cualquier niño entre los 0 y los 7 años) utilice una tablet o un teléfono móvil o similar.

10. Nunca, jamás, bajo ninguna circunstancia permita que una persona con un sistema nervioso en el momento clave de desarrollo neurológico (cualquier niño entre los 8 y los 14 años) utilice una tablet o similar más de 30 minutos seguidos. Nunca más de 90 minutos al día – y solo en días sin colegio. No le permita tener un teléfono móvil.

jueves, 1 de diciembre de 2016

Santo Evangelio 1 de diciembre 2016


Día litúrgico: Jueves I de Adviento

Texto del Evangelio (Mt 7,21.24-27): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «No todo el que me diga: ‘Señor, Señor’, entrará en el Reino de los cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial. Así pues, todo el que oiga estas palabras mías y las ponga en práctica, será como el hombre prudente que edificó su casa sobre roca: cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos, y embistieron contra aquella casa; pero ella no cayó, porque estaba cimentada sobre roca. Y todo el que oiga estas palabras mías y no las ponga en práctica, será como el hombre insensato que edificó su casa sobre arena: cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos, irrumpieron contra aquella casa y cayó, y fue grande su ruina».

«No todo el que me diga: ‘Señor, Señor’, entrará en el Reino de los cielos»
Abbé Jean-Charles TISSOT 
(Freiburg, Suiza)


Hoy, el Señor pronuncia estas palabras al final de su "sermón de la montaña" en el cual da un sentido nuevo y más profundo a los Mandamientos del Antiguo Testamento, las "palabras" de Dios a los hombres. Se expresa como Hijo de Dios, y como tal nos pide recibir lo que yo os digo, como palabras de suma importancia: palabras de vida eterna que deben ser puestas en práctica, y no sólo para ser escuchadas —con riesgo de olvidarlas o de contentarse con admirarlas o admirar a su autor— pero sin implicación personal.

«Edificar en la arena una casa» (cf. Mt 7,26) es una imagen para describir un comportamiento insensato, que no lleva a ningún resultado y acaba en el fracaso de una vida, después de un esfuerzo largo y penoso para construir algo. "Bene curris, sed extra viam", decía san Agustín: corres bien, pero fuera del trayecto homologado, podemos traducir. ¡Qué pena llegar sólo hasta ahí: el momento de la prueba, de las tempestades y de las crecidas que necesariamente contiene nuestra vida!

El Señor quiere enseñarnos a poner un fundamento sólido, cuyo cimiento proviene del esfuerzo por poner en práctica sus enseñanzas, viviéndolas cada día en medio de los pequeños problemas que Él tratará de dirigir. Nuestras resoluciones diarias de vivir la enseñanza del Cristo deben así acabar en resultados concretos, a falta de ser definitivos, pero de los cuales podamos obtener alegría y agradecimiento en el momento del examen de nuestra conciencia, por la noche. La alegría de haber obtenido una pequeña victoria sobre nosotros mismos es un entrenamiento para otras batallas, y la fuerza no nos faltará —con la gracia de Dios— para perseverar hasta el fin.

«Entrará en el Reino de los cielos (...) el que haga la voluntad de mi Padre celestial»
+ Rev. D. Antoni ORIOL i Tataret 
(Vic, Barcelona, España)


Hoy, la palabra evangélica nos invita a meditar con seriedad sobre la infinita distancia que hay entre el mero “escuchar-invocar” y el “hacer” cuando se trata del mensaje y de la persona de Jesús. Y decimos “mero” porque no podemos olvidar que hay modos de escuchar y de invocar que no comportan el hacer. En efecto, todos los que —habiendo escuchado el anuncio evangélico— creen, no quedarán confundidos; y todos los que, habiendo creído, invocan el nombre del Señor, se salvarán: lo enseña san Pablo en la carta a los Romanos (cf. Ro 10,9-13). Se trata, en este caso, de los que creen con auténtica fe, aquella que «obra mediante la caridad», como escribe también el Apóstol.

Pero es un hecho que muchos creen y no hacen. La carta de Santiago Apóstol lo denuncia de una manera impresionante: «Sed, pues, ejecutores de la palabra y no os conforméis con oírla solamente, engañándoos a vosotros mismos» (Stg 1,22); «la fe, si no tiene obras, está verdaderamente muerta» (Stg 2,17); «como el cuerpo sin alma está muerto, así también la fe sin obras está muerte» (Stg 2,26). Es lo que rechaza, también inolvidablemente, san Mateo cuando afirma: «No todo el que me diga: ‘Señor, Señor’, entrará en el Reino de los cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial» (Mt 7,21).

Es necesario, por tanto, escuchar y cumplir; es así como construimos sobre roca y no encima de la arena. ¿Cómo cumplir? Preguntémonos: ¿Dios y el prójimo me llegan a la cabeza —soy creyente por convicción?; en cuanto al bolsillo, ¿comparto mis bienes con criterio de solidaridad?; en lo que se refiere a la cultura, ¿contribuyo a consolidar los valores humanos en mi país?; en el aumento del bien, ¿huyo del pecado de omisión?; en la conducta apostólica, ¿busco la salvación eterna de los que me rodean? En una palabra: ¿soy una persona sensata que, con hechos, edifico la casa de mi vida sobre la roca de Cristo?