lunes, 29 de agosto de 2016

Santo Evangelio 29 de agosto 2016


Día litúrgico: 29 de Agosto: El martirio de san Juan Bautista

Texto del Evangelio (Mc 6,17-29): En aquel tiempo, Herodes había enviado a prender a Juan y le había encadenado en la cárcel por causa de Herodías, la mujer de su hermano Filipo, con quien Herodes se había casado. Porque Juan decía a Herodes: «No te está permitido tener la mujer de tu hermano». Herodías le aborrecía y quería matarle, pero no podía, pues Herodes temía a Juan, sabiendo que era hombre justo y santo, y le protegía; y al oírle, quedaba muy perplejo, y le escuchaba con gusto. 

Y llegó el día oportuno, cuando Herodes, en su cumpleaños, dio un banquete a sus magnates, a los tribunos y a los principales de Galilea. Entró la hija de la misma Herodías, danzó, y gustó mucho a Herodes y a los comensales. El rey, entonces, dijo a la muchacha: «Pídeme lo que quieras y te lo daré». Y le juró: «Te daré lo que me pidas, hasta la mitad de mi reino». Salió la muchacha y preguntó a su madre: «¿Qué voy a pedir?». Y ella le dijo: «La cabeza de Juan el Bautista». Entrando al punto apresuradamente adonde estaba el rey, le pidió: «Quiero que ahora mismo me des, en una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista».El rey se llenó de tristeza, pero no quiso desairarla a causa del juramento y de los comensales. Y al instante mandó el rey a uno de su guardia, con orden de traerle la cabeza de Juan. Se fue y le decapitó en la cárcel y trajo su cabeza en una bandeja, y se la dio a la muchacha, y la muchacha se la dio a su madre. Al enterarse sus discípulos, vinieron a recoger el cadáver y le dieron sepultura.


«Juan decía a Herodes: ‘No te está permitido tener la mujer de tu hermano’»
Fray Josep Mª MASSANA i Mola OFM 
(Barcelona, España)


Hoy recordamos el martirio de san Juan Bautista, el Precursor del Mesías. Toda la vida del Bautista gira en torno a la Persona de Jesús, de manera que sin Él, la existencia y la tarea del Precursor del Mesías no tendría sentido.

Ya, desde las entrañas de su madre, siente la proximidad del Salvador. El abrazo de María y de Isabel, dos futuras madres, abrió el diálogo de los dos niños: el Salvador santificaba a Juan, y éste saltaba de entusiasmo dentro del vientre de su madre.

En su misión de Precursor mantuvo este entusiasmo -que etimológicamente significa "estar lleno de Dios"-, le preparó los caminos, le allanó las rutas, le rebajó las cimas, lo anunció ya presente, y lo señaló con el dedo como el Mesías: «He ahí el Cordero de Dios» (Jn 1,36).

Al atardecer de su existencia, Juan, al predicar la libertad mesiánica a quienes estaban cautivos de sus vicios, es encarcelado: «Juan decía a Herodes: ‘No te está permitido tener la mujer de tu hermano’» (Mc 6,18). La muerte del Bautista es el testimonio martirial centrado en la persona de Jesús. Fue su Precursor en la vida, y también le precede ahora en la muerte cruel.

San Beda nos dice que «está encerrado, en la tiniebla de una mazmorra, aquel que había venido a dar testimonio de la Luz, y había merecido de la boca del mismo Cristo (…) ser denominado "antorcha ardiente y luminosa". Fue bautizado con su propia sangre aquél a quien antes le fue concedido bautizar al Redentor del mundo».

Ojalá que la fiesta del Martirio de san Juan Bautista nos entusiasme, en el sentido etimológico del término, y, así, llenos de Dios, también demos testimonio de nuestra fe en Jesús con valentía. Que nuestra vida cristiana también gire en torno a la Persona de Jesús, lo cual le dará su pleno sentido.

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Trabajaba en el Facebook de ReL e ingresa de monja de clausura en las Carmelitas Descalzas de Ávila

Trabajaba en el Facebook de ReL e ingresa de monja de clausura en las Carmelitas Descalzas de Ávila

Patricia del Oro, joven periodista madrileña

Trabajaba en el Facebook de ReL e ingresa de monja de clausura en las Carmelitas Descalzas de Ávila


La joven Patricia de Oro, periodista madrileña y colaboradora de Religión en Libertad, ingresa hoy, 28 de agosto de 2016, como carmelita descalza en el convento de San José en Ávila (España).

Deja el periodismo para ser monja de clausura
Patricia acababa de lincenciarse en Comunicación Audiovisual, en el Centro Universitario Villanueva, este mes de junio. Llevaba año y medio trabajando en el Facebook de Religión en Libertad, en calidad de becaria, a las órdenes de su coordinador Gonzalo de Alvear, y tenía un futuro laboral prometedor a pesar de sus veinte pocos años.

Pero una llamada de Dios no se puede esquivar...

Esta es la historia de una vocación contada por la propia protagonista
«Ya desde pequeña me sentía muy cerca de Dios. Cuando tenía 6 ó 7 años recuerdo pensar en Jesús en la cruz y decir 'tuvo que dolerle mucho los clavos'».

»Cuando tuve 15 años quería tener amigos que creyeran en Dios, y encontré una parroquia con jóvenes muy simpáticos que creían en Dios. Pero conocí a un chico que era muy bueno, muy guapo, muy encantador... lo tenía todo para mí. Él se convirtió en un aliciente para que yo quisiera ir a muchas cosas de la parroquia.

»Fui a un Camino de Santiago y éste chico, la última noche, nos dijo que en septiembre iba a entrar en el seminario. Pasó algún tiempo, y yo lo recé, y me di cuenta que ese chico no tenía que ser para mí ni para otras, sino para el Señor y para todos.

La película de La Pasión, de Mel Gibson, le marcó...
»Eso me acercó mucho a Jesús. Conocí a otros chicos, me gustaban, pero nunca pasaba nada. En esos años vi la película de La Pasión de Cristo, de Mel Gibson, y eso fue para mí un antes y un después. Fue rompedora. Me di cuenta de verdad de todo lo que Jesús hizo por nosotros. Y de cuanto sufrió...

¡Dios, respóndeme...!
»Un día, rezando, le dije a Dios: 'Mira, que sea lo que Tú quieras, pero que sea ya lo que sea. Me da igual lo que me pidas'.

¿Me caso, no me caso, me caso...?
»Una tarde hablando con las amigas de un tema, que todas las chicas hablamos alguna vez, una dijo: 'Pues yo me casaría con una vestido así'. Otra: 'Yo tendría cinco hijos'. 'Pues yo tres y se llamarían tal y cual'. Y yo de repente, en mí interior siento que yo misma me estoy diciendo: '¿Yo casada? ¡Qué va ! ¿Yo con hijos? ¡Para nada! Y me saltó una alarma de 'oye, Patri ¿qué está pasando? Has deseado esto todo tu vida...'. Y lo que llegué a pensar es que si ahora apareciera ese chico que había soñado, podía salir con él pero tenía la certeza en mí interior que esa relación se iba a terminar en algún momento..

Dios le responde con fuerza...
»Me di cuenta de que Dios me estaba llamando a ser totalmente suya...

»Entonces lo que le pregunté fue: 'Vale, ya sé esto que no me quieres casada, pero dónde me quieres'.

El mundo no era su sitio...
»Había muchas cosa del mundo que cada vez me molestaban más. Por ejemplo, estar de fiesta con mis amigas y ver como algunas personas se dejaban la dignidad... era algo que me rompía.

Comienza la búsqueda
»Me enteré a través de un amigo que su hermana era Carmelita Descalza en Ávila. Este amigo me invitó a que la conociera por si me ayudaba a mi inquietud de vocación. Cuando llegué a verlas me encontré con un montón de chicas jóvenes... todo el reta estaban sonriendo, riendo, con un brillo en las mirada, y tan llenas de amor, que yo salí impactadísima de allí...

Que la respuesta de Dios sea clarita...
»Pero lo le decía al Señor: 'He sentido cosas muy fuertes aquí, pero si me quieres en el Carmelo déjamelo clarísimo'.

»Y fueron pasando cosas muy curiosas que interpreto como respuestas que me iba dando Dios. Un día iba con una amiga y salimos del metro, y nos encontramos una targeta en las escaleras en la que ponía: 'Ven a Ávila', y salían las murallas de Ávila.

»Otra cosa que pasó fue en los ordenadores de mi universidad. Entro en un sala de 40 ordenadores y me pongo en un ordenador en cuya pantalla ponía: ¡Ávila! Entonces comenzaba a inquietarme.

La atracción por la vida religiosa
»En la etapa en la que Dios me llamaba para ser monja, pero a la vez huía de ello, si veía una monjita en la calle era un imán para mí. Tenía que ir a hablar con ella. Un día me encontré con una en el metro, y comenzamos a hablar. Y al terminar me da su tarjeta con el nombre de su comunidad y el número de teléfono. Me dije para mí misma: 'Oh, oh, Patri, que te quiere reclutar. Cuidado'.

Una entrevista de una carmelita descalza
»De repente, esa monjita, Rosa, me dijo: 'Vi esto y sentí que tenía que dártelo'. Lo que me dio fue una entrevista de una chica joven, carmelita descalza, y el titular decía: 'Jamás imaginé que se pudiera ser tan feliz en la clausura'. Y, claro, yo le dije: 'Rosa, ¿cómo te has enterado de lo mío?'. '¿Cómo que me he enterado de qué?, respondió'. Le conté todo y ella no se lo podía creer.

Las carmelitas en el corazón de la Iglesia
»Las carmelitas están en el corazón de la Iglesia, y desde ahí, con la oración y su trabajo, está sosteniendo a la Iglesia...

Lo importante en la vida...
»Al final, lo importante es decir quue sí a Dios. Decirle que sí a lo que quiera a las vidas de cada uno de nosotros.

»Su voluntad para nosotros es lo que realmente nos va a hacer felices... no hay otra cosa.

Patricia del Oro cuenta en pocos minutos cómo Dios entró en su vida y decidió ser Carmelita Descalza en Ávila

domingo, 28 de agosto de 2016

Santo Evangelio 28 de agosto 2016


Día litúrgico: Domingo XXII (C) del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Lc 14,1.7-14): Un sábado, habiendo ido a casa de uno de los jefes de los fariseos para comer, ellos le estaban observando. Notando cómo los invitados elegían los primeros puestos, les dijo una parábola: «Cuando seas convidado por alguien a una boda, no te pongas en el primer puesto, no sea que haya sido convidado por él otro más distinguido que tú, y viniendo el que os convidó a ti y a él, te diga: ‘Deja el sitio a éste’, y entonces vayas a ocupar avergonzado el último puesto. Al contrario, cuando seas convidado, vete a sentarte en el último puesto, de manera que, cuando venga el que te convidó, te diga: ‘Amigo, sube más arriba’. Y esto será un honor para ti delante de todos los que estén contigo a la mesa. Porque todo el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado». 

Dijo también al que le había invitado: «Cuando des una comida o una cena, no llames a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a tus vecinos ricos; no sea que ellos te inviten a su vez, y tengas ya tu recompensa. Cuando des un banquete, llama a los pobres, a los lisiados, a los cojos, a los ciegos; y serás dichoso, porque no te pueden corresponder, pues se te recompensará en la resurrección de los justos».


«Los invitados elegían los primeros puestos»
Rev. D. Enric PRAT i Jordana 
(Sort, Lleida, España)


Hoy, Jesús nos da una lección magistral: no busquéis el primer lugar: «Cuando seas convidado por alguien a una boda, no te pongas en el primer puesto» (Lc 14,8). Jesucristo sabe que nos gusta ponernos en el primer lugar: en los actos públicos, en las tertulias, en casa, en la mesa... Él conoce nuestra tendencia a sobrevalorarnos por vanidad, o todavía peor, por orgullo mal disimulado. ¡Estemos prevenidos con los honores!, ya que «el corazón queda encadenado allí donde encuentra posibilidad de fruición» (San León Magno).

¿Quién nos ha dicho, en efecto, que no hay colegas con más méritos o con más categoría personal? No se trata, pues, del hecho esporádico, sino de la actitud asumida de tenernos por más listos, los más importantes, los más cargados de méritos, los que tenemos más razón; pretensión que supone una visión estrecha sobre nosotros mismos y sobre lo que nos rodea. De hecho, Jesús nos invita a la práctica de la humildad perfecta, que consiste en no juzgarnos ni juzgar a los demás, y a tomar conciencia de nuestra insignificancia individual en el concierto global del cosmos y de la vida.

Entonces, el Señor, nos propone que, por precaución, elijamos el último sitio, porque, si bien desconocemos la realidad íntima de los otros, sabemos muy bien que nosotros somos irrelevantes en el gran espectáculo del universo. Por tanto, situarnos en el último lugar es ir a lo seguro. No fuera caso que el Señor, que nos conoce a todos desde nuestras intimidades, nos tuviese que decir: «‘Deja el sitio a éste’, y entonces vayas a ocupar avergonzado el último puesto» (Lc 14,9).

En la misma línea de pensamiento, el Maestro nos invita a ponernos con toda humildad al lado de los preferidos de Dios: pobres, inválidos, cojos y ciegos, y a igualarnos con ellos hasta encontrarnos en medio de quienes Dios ama con especial ternura, y a superar toda repugnancia y vergüenza por compartir mesa y amistad con ellos.

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Era de la jet set de Marbella, salía en ¡HOLA!... Madre Teresa de Calcuta le dio la vuelta a su vida


Era de la jet set de Marbella, salía en ¡HOLA!... Madre Teresa de Calcuta le dio la vuelta a su vida
Madre Teresa de Calcuta y Carmen Álvarez Lara

Pertenecía a la jet set, acudía todos los años a la fiesta de la Cruz Roja de Marbella, salía en las páginas de la revista ¡HOLA!... ella misma reconoce que llevaba una vida frívola. Un viaje a Calcuta en 2006 le cambió la vida. "Volví completamente transformada", dice Carmen Álvarez Lara. Hoy es misionera laica de la gran familia de la Misioneras de la Caridad que fundo la beata Madre Teresa de Calcuta.

"Soy la persona más feliz del mundo", subraya Carmen en este magnífico reportaje de Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo publicado en el semanario Alfa y Omega.

"Madre Teresa dio a mi vida una vuelta como si fuera un calcetín"
«Yo antes formaba parte de la jet set de Marbella y salía en las páginas del ¡Hola!, pero madre Teresa le dio la vuelta a mi vida como si fuera un calcetín». Carmen Álvarez Lara es una voluntaria española que hoy forma parte de los misioneros laicos de la gran familia que fundó la madre Teresa, y que acudirá junto a miles de personas de todo el mundo a la canonización en Roma de la madre de los pobres, el 4 de septiembre.

De las fiestas de la cruz Roja en Marbella a...
Con 69 años, acostumbrada a moverse con soltura entre duquesas y marquesas, en las fiestas de la Cruz Roja marbellí, entró en contacto con las Misioneras de la Caridad en un viaje a Calcuta que hizo en 2006, acompañando a unos misioneros que conocía de su trabajo como voluntaria en Manos Unidas. De allí volvió «completamente transformada», hasta el punto de que nada más aterrizar decidió ir a ayudar en la casa de las hermanas en Madrid.

... a lavar la ropa de los pobres a mano
«¡Pero si Calcuta está en Madrid!», pensó, y allí pasó cuatro años, encargada de una tarea a la que no estaba acostumbrada: lavar la ropa de los hombres allí acogidos… a mano, como se hace en todas las casas de las misioneras en todo el mundo. Lo hizo desde 2006 hasta 2010, cuando tuvo que dejarlo por una enfermedad.

Una llamada del Señor
«Me enamoré del Tengo sed del que estaba enamorada la madre Teresa, y sentí la necesidad de darme. Vi claramente la llamada del Señor para estar ahí. Me convertí en una mujer completamente distinta», cuenta Álvarez Lara.

Se asoció a las hermanas como misionera laica, con los mismos votos que ellas pero adaptados a sus circunstancias: «Vivo el voto de pobreza a mi nivel, no ambiciono nada, ayudo a todo el mundo, regalo todo lo que puedo. Renuncio a los caprichos y a lo superfluo en todo, y vivo el espíritu de la madre Teresa desde la vida contemplativa».

"Mi conversión se la debo a Madre Teresa de Calcuta"
Hoy Carmen da gracias a Dios «por esta oportunidad de ponerme en silencio interior. De haber tenido una vida de cinco estrellas y de viajar en VIP, he pasado a ser yo misma, porque no lo había sido nunca. Mi conversión se la debo a la madre Teresa. Yo antes no era muy religiosa, pero hoy cuatro horas en la capilla de adoración se me quedan cortas».

«Yo evangelizo hasta en la peluquería»
Pero Carmen va más allá: «Yo hoy evangelizo hasta en la peluquería. Lo hago en cuanto me dan pie, porque no voy imponiendo nada. Cuando la gente me pregunta por qué sonrío y estoy feliz, digo: “Porque tengo fe”.
Era de la jet set de Marbella, salía en ¡HOLA!... Madre Teresa de Calcuta le dio la vuelta a su vida
El Señor me ha llamado y he dicho “Sí”. Me he entregado por completo. Y hoy soy la persona más feliz del mundo».

1.500 pobres de fiesta en Roma
Carmen acudirá como peregrina al que será uno de los eventos centrales del Año de la Misericordia, pues la canonización de la madre Teresa será el broche de oro del Jubileo de los voluntarios y operarios de la misericordia que presidirá el Papa Francisco el día anterior.

Como preparativos a la celebración, durante esos días tendrán lugar en Roma varias vigilias de oración y celebraciones de la Eucaristía presididas por varios cardenales, además de conciertos, musicales y una exposición sobre la fundadora de las Misioneras de la Caridad.

5.000 misioneras de la Caridad en 140 países
En todos estos eventos participarán las 200 hermanas de numerosos países que han recibido el permiso de la congregación para viajar a Roma. Ellas representarán a las 5.000 misioneras de la Caridad que trabajan hoy en 140 naciones.

1.500 pobres de Italia
Pero la gran novedad será la presencia junto a las hermanas de 1.500 pobres procedentes de las casas que las Misioneras de la Caridad tienen por toda Italia, muchos de ellos de diversos países del mundo. Con ello, la congregación pretende que esta sea una fiesta entrañable para todas las personas que componen la familia de la madre Teresa: las misioneras y misioneros de la Caridad, los voluntarios laicos, los enfermos colaboradores…, y también los pobres y enfermos a los que atienden.

«Era suave y firme al mismo tiempo, como Cristo»
Desde España partirán numerosas peregrinaciones diocesanas, parroquiales y a título individual. Pero no todos los que lo desean podrán asistir; entre ellos, María López-Bueno, que aunque sí que fue a la beatificación, en esta ocasión no podrá viajar a Roma porque sale de cuentas… el mismo 4 de septiembre.

María es una de las pocas personas en el mundo que llamaban a la madre Teresa «mi abuela», porque su primer año de vida lo pasó en el orfanato que dirigían las hermanas en Calcuta.

María fue adoptada por un matrimonio español muy vinculado a la madre Teresa, y por eso se muestra «muy agradecida por la vida que he tenido». Hoy tiene en su casa una pequeña escultura de la Madre y muchas tardes reza ante ella y le pone una vela. Hasta su misma vocación de enfermera se la debe a ella: «De pequeña iba con mis padres a la casa de las hermanas en Madrid, y desde siempre me ha gustado ayudar a los enfermos y curarles. Siempre lo tuve claro».


María López-Bueno estuvo en su primer año de vida en un orfanato de Madre Teresa en Calcuta. Fue adoptada por un matrimonio español muy amigo de la futura santa.

Su madre, María José Aroz, que se quedará también en Madrid estos días para ayudar a su hija antes del parto, tuvo ocasión de tratar con frecuencia a madre Teresa en sus 17 viajes a la India. «Era una auténtica madre», la define María José, que pasó muchas horas junto a su marido como voluntarios en lo que madre Teresa llamaba «mi primer amor»: Kalighat, la casa de los moribundos, donde los enfermos incurables y los muertos de hambre pasan sus últimos días antes de morir.

«Lo que aprendí de ella es que el amor es infinito. Siempre pensamos que al darnos corremos el riesgo de desgastarnos por el agotamiento, pero ella es la prueba de que el amor es infinito. Aunque no te conociera te recibía como a uno de sus hijos. Te cogía la cara con esas manos tan grandes que tenía para transmitirte su amor. Lo hacía contigo y con todos, ¡y no se desgastaba nunca!», dice «la españolita», como le llamaba la Madre.

Madre Teresa era firme pero suave a la vez
También recuerda de ella que era «una persona muy firme, no era dulzona en absoluto. Como Cristo, que era muy suave pero al mismo tiempo muy firme». Hasta cuenta que llegó a rechazar regalos para sus pobres cuya única motivación era la pose: «No quería cosas sin amor».

«No pidáis nada. Os llegará»
De su primer viaje a Calcuta ella y su marido volvieron con una lista de cosas que les dio madre Teresa para enviar a Calcuta: jeringas, gasas y el material necesario para los cuidados médicos básicos, «pero no pidáis nada. Os llegará solo», les dijo la madre Teresa. Y así fue: a los pocos días de aterrizar empezaron a llamar a su casa ofreciendo todo aquello que la Madre había pedido para sus pobres. «Nos fue lloviendo todo y nosotros no habíamos pedido nada».

María José, que es escultora, tomaba bocetos de la madre Teresa mientras rezaba en la capilla de Calcuta, y al volver a España comenzó a realizar estatuas de ella orando, a tamaño natural. La primera está hoy en el mismo lugar de la capilla donde madre Teresa se solía poner a rezar, y hay ya más de 40 por las casas de las Misioneras de todo el mundo.

María José Aroz ha realizado más de 40 esculturas de Madre Teresa de Calcuta, rezando en esa posición, como se ve en la imagen

Para María José, lo mejor de la Madre es que «no solo ha salvado miles de vidas, sino que ha movido muchas conciencias. Y sigue con nosotros como lo que es, una madre».

Una madre pequeña, de 1,52 metros de estatura, que fue en vida lo más grande que alguien puede llegar a ser.

sábado, 27 de agosto de 2016

Santo Evangelio 27 de agosto 2016


Día litúrgico: Sábado XXI del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mt 25,14-30): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Un hombre, al ausentarse, llamó a sus siervos y les encomendó su hacienda: a uno dio cinco talentos, a otro dos y a otro uno, a cada cual según su capacidad; y se ausentó. Enseguida, el que había recibido cinco talentos se puso a negociar con ellos y ganó otros cinco. Igualmente el que había recibido dos ganó otros dos. En cambio, el que había recibido uno se fue, cavó un hoyo en tierra y escondió el dinero de su señor.

»Al cabo de mucho tiempo, vuelve el señor de aquellos siervos y ajusta cuentas con ellos. Llegándose el que había recibido cinco talentos, presentó otros cinco, diciendo: ‘Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes otros cinco que he ganado’. Su señor le dijo: ‘¡Bien, siervo bueno y fiel!; en lo poco has sido fiel, al frente de lo mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor’. Llegándose también el de los dos talentos dijo: ‘Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes otros dos que he ganado’. Su señor le dijo: ‘¡Bien, siervo bueno y fiel!; en lo poco has sido fiel, al frente de lo mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor’. 

»Llegándose también el que había recibido un talento dijo: ‘Señor, sé que eres un hombre duro, que cosechas donde no sembraste y recoges donde no esparciste. Por eso me dio miedo, y fui y escondí en tierra tu talento. Mira, aquí tienes lo que es tuyo’. Mas su señor le respondió: ‘Siervo malo y perezoso, sabías que yo cosecho donde no sembré y recojo donde no esparcí; debías, pues, haber entregado mi dinero a los banqueros, y así, al volver yo, habría cobrado lo mío con los intereses. Quitadle, por tanto, su talento y dádselo al que tiene los diez talentos. Porque a todo el que tiene, se le dará y le sobrará; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará. Y a ese siervo inútil, echadle a las tinieblas de fuera. Allí será el llanto y el rechinar de dientes’».


«Un hombre, al ausentarse, llamó a sus siervos y les encomendó su hacienda»
Rev. D. Albert SOLS i Lúcia 
(Barcelona, España)


Hoy contemplamos la parábola de los talentos. En Jesús apreciamos como un momento de cambio de estilo en su mensaje: el anuncio del Reino ya no se limita tanto a señalar su proximidad como a describir su contenido mediante narraciones: ¡es la hora de las parábolas!

Un gran hombre decide emprender un largo viaje, y confía todo el patrimonio a sus siervos. Pudo haberlo distribuido por partes iguales, pero no lo hizo así. Dio a cada uno según su capacidad (cinco, dos y un talentos). Con aquel dinero pudo cada criado capitalizar el inicio de un buen negocio. Los dos primeros se lanzaron a la administración de sus depósitos, pero el tercero —por miedo o por pereza— prefirió guardarlo eludiendo toda inversión: se encerró en la comodidad de su propia pobreza.

El señor regresó y... exigió la rendición de cuentas (cf. Mt 25,19). Premió la valentía de los dos primeros, que duplicaron el depósito confiado. El trato con el criado “prudente” fue muy distinto.

El mensaje de la parábola sigue teniendo una gran actualidad. La separación progresiva entre la Iglesia y los Estados no es mala, todo lo contrario. Sin embargo, esta mentalidad global y progresiva esconde un efecto secundario, peligroso para los cristianos: ser la imagen viva de aquel tercer criado a quien el amo (figura bíblica de Dios Padre) reprochó con gran severidad. Sin malicia, por pura comodidad o miedo, corremos el peligro de esconder y reducir nuestra fe cristiana al entorno privado de familia y amigos íntimos. El Evangelio no puede quedar en una lectura y estéril contemplación. Hemos de administrar con valentía y riesgo nuestra vocación cristiana en el propio ambiente social y profesional proclamando la figura de Cristo con las palabras y el testimonio.

Comenta san Agustín: «Quienes predicamos la palabra de Dios a los pueblos no estamos tan alejados de la condición humana y de la reflexión apoyada en la fe que no advirtamos nuestros peligros. Pero nos consuela el que, donde está nuestro peligro por causa del ministerio, allí tenemos la ayuda de vuestras oraciones».

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Oración a San José


viernes, 26 de agosto de 2016

Santo Evangelio 26 de agosto 2016


Día litúrgico: Viernes XXI del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mt 25,1-13): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos esta parábola: «El Reino de los Cielos será semejante a diez vírgenes, que, con su lámpara en la mano, salieron al encuentro del novio. Cinco de ellas eran necias, y cinco prudentes. Las necias, en efecto, al tomar sus lámparas, no se proveyeron de aceite; las prudentes, en cambio, junto con sus lámparas tomaron aceite en las alcuzas. Como el novio tardara, se adormilaron todas y se durmieron. Mas a media noche se oyó un grito: ‘¡Ya está aquí el novio! ¡Salid a su encuentro!’. Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron y arreglaron sus lámparas. Y las necias dijeron a las prudentes: ‘Dadnos de vuestro aceite, que nuestras lámparas se apagan’. Pero las prudentes replicaron: ‘No, no sea que no alcance para nosotras y para vosotras; es mejor que vayáis donde los vendedores y os lo compréis’. Mientras iban a comprarlo, llegó el novio, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de boda, y se cerró la puerta. Más tarde llegaron las otras vírgenes diciendo: ‘¡Señor, señor, ábrenos!’. Pero él respondió: ‘En verdad os digo que no os conozco’. Velad, pues, porque no sabéis ni el día ni la hora».


«En verdad os digo que no os conozco»
Rev. D. Joan Ant. MATEO i García 
(La Fuliola, Lleida, España)


Hoy, Viernes XXI del tiempo ordinario, el Señor nos recuerda en el Evangelio que hay que estar siempre vigilantes y preparados para encontrarnos con Él. A media noche, en cualquier momento, pueden llamar a la puerta e invitarnos a salir a recibir al Señor. La muerte no pide cita previa. De hecho, «no sabéis ni el día ni la hora» (Mt 25,13).

Vigilar no significa vivir con miedo y angustia. Quiere decir vivir de manera responsable nuestra vida de hijos de Dios, nuestra vida de fe, esperanza y caridad. El Señor espera continuamente nuestra respuesta de fe y amor, constantes y pacientes, en medio de las ocupaciones y preocupaciones que van tejiendo nuestro vivir.

Y esta respuesta sólo la podemos dar nosotros, tú y yo. Nadie lo puede hacer en nuestro lugar. Esto es lo que significa la negativa de las vírgenes prudentes a ceder parte de su aceite para las lámparas apagadas de las vírgenes necias: «Es mejor que vayáis donde los vendedores y os lo compréis» (Mt 25,9). Así, nuestra respuesta a Dios es personal e intransferible.

No esperemos un “mañana” —que quizá no vendrá— para encender la lámpara de nuestro amor para el Esposo. Carpe diem! Hay que vivir en cada segundo de nuestra vida toda la pasión que un cristiano ha de sentir por su Señor. Es un dicho conocido, pero que no estará de más recordarlo de nuevo: «Vive cada día de tu vida como si fuese el primer día de tu existencia, como si fuese el único día de que disponemos, como si fuese el último día de nuestra vida». Una llamada realista a la necesaria y razonable conversión que hemos de llevar a término.

Que Dios nos conceda la gracia en su gran misericordia de que no tengamos que oír en la hora suprema: «En verdad os digo que no os conozco» (Mt 25,12), es decir, «no habéis tenido ninguna relación ni trato conmigo». Tratemos al Señor en esta vida de manera que lleguemos a ser conocidos y amigos suyos en el tiempo y en la eternidad.

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