martes, 26 de septiembre de 2017

Santo Evangelio 26 de septiembre 2017


Día litúrgico: Martes XXV del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Lc 8,19-21): En aquel tiempo, se presentaron la madre y los hermanos de Jesús donde Él estaba, pero no podían llegar hasta Él a causa de la gente. Le anunciaron: «Tu madre y tus hermanos están ahí fuera y quieren verte». Pero Él les respondió: «Mi madre y mis hermanos son aquellos que oyen la Palabra de Dios y la cumplen».


«Mi madre y mis hermanos son aquellos que oyen la Palabra de Dios y la cumplen»
Rev. D. Xavier JAUSET i Clivillé 
(Lleida, España)


Hoy leemos un hermoso pasaje del Evangelio. Jesús no ofende para nada a su Madre, ya que Ella es la primera en escuchar la Palabra de Dios y de Ella nace Aquel que es la Palabra. Al mismo tiempo es la que más perfectamente cumplió la voluntad de Dios: «He aquí la esclava del Señor: hágase en mí según tu palabra» (Lc 1,38), responde al ángel en la Anunciación.

Jesús nos dice lo que necesitamos para llegar a ser sus familiares, también nosotros: «Aquellos que oyen...» (Lc 8,21) y para oír es preciso que nos acerquemos como sus familiares, que llegaron a donde estaba; pero no podían acercarse a Él a causa del gentío. Los familiares se esfuerzan por acercarse, convendría que nos preguntásemos si luchamos y procuramos vencer los obstáculos que encontramos en el momento de acercarnos a la Palabra de Dios. ¿Dedico diariamente unos minutos a leer, escuchar y meditar la Sagrada Escritura? Santo Tomás de Aquino nos recuerda que «es necesario que meditemos continuamente la Palabra de Dios (...); esta meditación ayuda poderosamente en la lucha contra el pecado».

Y, finalmente, cumplir la Palabra. No basta con escuchar la Palabra; es preciso cumplirla si queremos ser miembros de la familia de Dios. ¡Debemos poner en práctica aquello que nos dice! Por eso será bueno que nos preguntemos si solamente obedezco cuando lo que se me pide me gusta o es relativamente fácil, y, por el contrario, si cuando hay que renunciar al bienestar, a la propia fama, a los bienes materiales o al tiempo disponible para el descanso..., pongo la Palabra entre paréntesis hasta que vengan tiempos mejores. Pidamos a la Virgen María que escuchemos como Ella y cumplamos la Palabra de Dios para andar así por el camino que conduce a la felicidad duradera.

Exorcistas y ex adeptos coinciden: el yoga no se queda en posturas físicas, busca unirnos con «algo»

Exorcistas y ex adeptos coinciden: el yoga no se queda en posturas físicas, busca unirnos con «algo»

Es una práctica panteísta-nihilista, alerta el sacerdote Javier Luzón

Exorcistas y ex adeptos coinciden: el yoga no se queda en posturas físicas, busca unirnos con «algo»

El yoga no es solo un conjunto de ejercicios corporales: envuelve una filosofía y apunta a una religión, y ninguna de las dos es buena. Foto: UN News.


Muchas personas están convencidas de que el yoga es un sistema de posturas físicas asépticas. Hay mucho más. Con la asesoría de Javier Luzón Peña (licenciado en Filosofía y Letras, doctor en Teología y profesor de Antropología Teológica, quien ha sido exorcista en Madrid) y de Juan Sánchez (ex practicante de reiki) y Rosa María Ramírez (ex practicante de yoga), ambos autores de la conferencia Cristianismo y new age: reiki, yoga..., peligros que acechan a nuestra fe, el siguiente diálogo muestra la contraposición entre dos católicos.

Uno de ellos desconoce que el yoga está íntimamente ligado al hinduismo y que, al practicarlo, su bienestar espiritual corre peligro; el otro intenta explicarle que todas estas posturas y ejercicios de respiración en realidad son pasos hacia la unión panteísta-nihilista con Brahman, el impersonal divino hindú.

-He comenzado a practicar yoga y me he estado sintiendo muchísimo mejor de todas mis dolencias.
-¿De veras? Me alegra que estés mucho mejor, aunque te cuento que yo también quise practicar yoga por el mismo motivo, hasta que decidí consultar al padre Javier Luzón Peña, experto en la materia. Él me alertó de que cualquier tipo de yoga (Raja yoga, Karma yoga, Jnana yoga, Hatha yoga, Laya yoga o Kundalini yoga, Bhakti yoga y Mantra yoga) es a cual más peligroso.

-¿Peligroso? ¿Qué peligro puede haber en una práctica que contribuye al bienestar de tanta gente? ¡Si es como gimnasia! 
-Lo que ocurre es que el yoga nunca se puede reducir a una disciplina corporal, pues está entroncado en el hinduismo y lo que intenta es que la persona pueda llegar a un estado de conexión con su “yo divino”, es decir, al nirvana. Esto lo hace a través de las posturas de las manos (mudras), del cuerpo (asanas), del sonido (mantras) y de la respiración (pranayama). De modo que no puede ser considerado como un ejercicio solo físico, aunque esa sea la intención de quien lo practica. Ten en cuenta que la palabra yoga proviene de la raíz sánscrita yuj, que significa “unión”, pues el yoga pretende unir el yo temporal o jiba con el yo infinito o Brahman, que es el concepto hindú de dios. Este dios no tiene nada que ver con nuestro Dios personal. Para los hinduistas, se trata de una sustancia impersonal, espiritual, que es uno con la naturaleza y con el cosmos; por lo tanto, es panteísta. Nosotros, en cambio, sabemos que somos criaturas de Dios, hijos suyos, pero no una unidad con Él.

-Bueno, a mí no me interesa esa espiritualidad, soy católico y solo quiero aprovechar el beneficio físico que experimento en mi clase de yoga. 
-Entiendo que practicas el yoga por motivos físicos, sin buscar espiritualidad en él, pero, como te decía, el yoga no puede separarse de sus raíces hunduistas del mismo modo que no podemos separar el cristianismo de Jesucristo. El yoga fue concebido para adorar a los dioses hindúes y cada una de sus posturas está diseñada para adorar a una de sus deidades.

Pincha aquí para leer el artículo de una maestra de yoga sobre cómo introducir a los alumnos en la mitología hindú y en su significado a través de las posturas.

»Por eso, aunque los practicantes empiezan con posturas físicas que parecen gimnasia, poco a poco notan que las asanas actúan más hondo en su ser. Si buscas mejorar tu salud, puedes acudir a ejercicios que no interfieran con tu fe: estiramientos de toda la vida, andar, correr, hacer gimnasia…

-¿De verdad crees que puede causarme daño espiritual, aunque me enfoque en el ejercicio físico?
-Lo creo. Es más, abordar el yoga pensando que tiene poca o ninguna relación con su raíz espiritual puede poner en mayor peligro tu bienestar espiritual. El otro día escuchaba el testimonio del sacerdote belga Joseph-Marie Verlinde, quien durante años practicó yoga y meditación trascendental y fue la mano derecha del yogi Maharishi Mahesh, el gurú de los Beatles. Él cuenta que, a raíz de un viaje a Alemania, le comentó a su gurú que los europeos estaban haciendo yoga para relajarse, y el gurú “tuvo un ataque de risa; se quedó pensando un momento, y dijo: ‘Sin embargo, esto no impedirá que el yoga tenga su efecto’”. 

-¡Qué me dices! Pero me hace tanto bien que no quisiera dejarlo. 
-Te entiendo, pero te estás metiendo en un terreno movedizo porque las ocho vías que guían las prácticas del yoga, desde la ignorancia a la iluminación, son como una escalera: cada vía tiene un objetivo espiritual y, juntas, forman una unidad. Y aunque comiences solo con una de ellas, poco a poco, sin darte cuenta, irás pasando a las otras.

-Si esto fuera así, no creo que tantos católicos practicasen yoga. ¡Si hasta conozco curas y monjas que lo proponen! Y a mi clase de yoga va gente que veo en la parroquia.
-Yo solo te recomiendo que escuches el testimonio completo del padre Verlinde en YouTube.



»Él asegura que no pude haber un “yoga cristiano”. La confusión de muchos católicos se debe a que, a veces, sus instructores de yoga desconocen su significado o piensan que es para relajarse, hacer gimnasia o concentrarse, y así se lo venden a sus alumnos. O bien lo ocultan deliberadamente.  Y los alumnos no saben que estas prácticas son parte de una teosofía antagónica al cristianismo. Creo que si conociéramos los tesoros de nuestra fe, no buscaríamos bienestar en ese ambiente.

-Es verdad que alrededor del yoga se teje todo un ambiente. En eso te doy la razón…
-Claro, y eso se nota desde que llegas a los centros de yoga: están decorados con estatuas de un Buda, imágenes del yogui de los siete chacras o deidades del hinduismo. Estas imágenes no están puestas al azar. La imagen del Buda, por ejemplo, es símbolo de un planteamiento vital diametralmente opuesto al cristianismo.  Y el saludo de despedida del yoga, la palabra sánscrita namasté, tiene significado espiritual. Significa: “La divinidad que hay en mí honra a la divinidad que hay en ti”.  Piensa una cosa: si en tu centro de yoga ves estas imágenes y escuchas esas expresiones, ese lugar no es para un católico como tú.


El yogi con las siete chakras, omnipresente en los centros de yoga en una forma u otra.

-Tengo amigos que sí buscan la espiritualidad que propone el yoga, pero me aseguran que podemos adaptar el yoga para rezar a nuestro Dios.

-El padre Luzón explica que ninguna práctica que se oponga a la naturaleza humana puede acercarnos a Dios.


Javier Luzón Peña, sacerdote de la diócesis de Madrid.

»Estas prácticas son nihilistas, es decir, buscan la disolución del yo en la nada, de modo que la persona queda desprotegida espiritualmente, aunque no sea consciente. Y esto es diabólico, porque solo a los diablos les interesa nuestra destrucción. 

-¿Diabólico? Si es así, ¿por qué la Iglesia no lo advierte? 
-Sí ha habido intervenciones del Magisterio de la Iglesia, empezando por el Vaticano en un documento llamado Jesucristo, portador del agua de la vida. Una reflexión cristiana sobre la Nueva Era, del año 2003. También los obispos de la conferencia episcopal estadounidense, y en España, los del País Vasco y Navarra, Burgos o Ávila han aclarado los inconvenientes de estas prácticas de la Nueva Era. 

-¿Nueva Era? Creo que estás llevando las cosas demasiado lejos…
-Bueno, yo te cuento lo que sé. El mismo padre Luzón me comentaba que en los años en que ejerció como exorcista en Madrid, al hacerle la historia clínica a la persona que pedía ayuda –porque padecía vejaciones, opresiones, obsesiones o posesión diabólica–, cuando contaba que había practicado yoga, fácilmente reconocía que había empezado a sentirse mal desde aquellas clases.

-Explícame eso: ¿el padre Luzón te asegura que hay conexión entre el yoga y los demonios? 
-Así es. Él cuenta que “de los más de diez mil casos que he atendido de personas atribuladas por los espíritus inmundos, un porcentaje muy elevado realizó prácticas de la Nueva Era, como el yoga, el reiki o el taichí”.

-¿De esa magnitud es el peligro? 
-Sí, es peligrosísimo recurrir a posturas corporales que, en sí mismas, aunque no lo sepa el que las practica, son invocaciones a deidades hinduistas; su inocuidad es solo aparente. 

-Me has dejado pensativo. Lo investigaré más. Algo que me ha chocado siempre es ver a los instructores de yoga practicando reiki a sus alumnos, imponiendo las manos…
-Ah, la imposición de manos es aún más peligrosa, pues es signo de ejercitar un poder que se tiene dentro sobre quien lo recibe. En el Antiguo Testamento solo imponían las manos los sacerdotes y profetas; y en el Nuevo Testamento, Jesucristo y los apóstoles. Las imposiciones que invocan a “energías”, en realidad invocan espíritus inmundos que pueden entrar en la persona. Es muy distinta a una imposición que hace un ministro de Jesucristo quien, por el poder recibido en el sacramento del Orden, transmite el Espíritu Santo. Pero del reiki ya hablamos otro día…

-¿Entonces me estás diciendo que debo dejar de practicar yoga? 
-Tú decides; yo solo te cuento que estas prácticas de la Nueva Era son megapeligrosas, pues a través de ellas pueden entrar espíritus malignos, como sucede a veces a quienes abren sus chacras: los invade el espíritu de la serpiente. 

Tres razones para no practicar el yoga
Así las resume el padre Javier Luzón Peña:

-El yoga es una práctica panteísta-nihilista, pues su objetivo es unir el “yo temporal”, con el “yo eterno” o Brahma, el concepto hindú de dios. Este dios es una sustancia impersonal, espiritual, que es uno con la naturaleza y el cosmos, y en el que la persona tiene que disolverse para alcanzar el nirvana o extinción del sufrimiento, mediante la iluminación o apertura del “tercer ojo”. Así, la persona adquiere “poderes divinos”, pero en realidad muchas veces queda poseída.

-El yoga, como el tao y otras facciones de matriz hinduista, tiene un trasfondo amoral ya que postula que el bien y el mal son equivalentes y acaban fusionándose.

-El yoga conlleva el riesgo de enajenar al que lo practica, porque postula que la liberación del espíritu se consigue con técnicas de meditación que en realidad llegan a alterar el estado de conciencia, alienando al individuo y exponiéndolo a la invasión de espíritus inmundos.

Las ocho prácticas del yoga buscan conducir al practicante de la ignorancia a la iluminación, así: 1. Autocontrol (yama). 2. Práctica religiosa (niyama). 3. Posturas (asanas). 4. Ejercicios de respiración (pranayamas). 5. Control de los sentidos (pratyaharas). 6. Concentración (dharana). 7. Contemplación profunda (dhyana). 8. Iluminación (samadhi).

Las posturas y los ejercicios de respiración que son considerados en Occidente como prácticas inocuas, en realidad son los pasos 3 y 4 hacia la unión panteísta-nihilista con Brahman.

lunes, 25 de septiembre de 2017

Santo Evangelio 25 de septiembre 2017



Día litúrgico: Lunes XXV del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Lc 8,16-18): En aquel tiempo, Jesús dijo a la gente: «Nadie enciende una lámpara y la cubre con una vasija, o la pone debajo de un lecho, sino que la pone sobre un candelero, para que los que entren vean la luz. Pues nada hay oculto que no quede manifiesto, y nada secreto que no venga a ser conocido y descubierto. Mirad, pues, cómo oís; porque al que tenga, se le dará; y al que no tenga, aun lo que crea tener se le quitará».


«Pone (la lámpara) sobre un candelero, para que los que entren vean la luz»
+ Rev. D. Joaquim FONT i Gassol 
(Igualada, Barcelona, España)


Hoy, este Evangelio tan breve es rico en temas que atraen nuestra atención. En primer lugar, “dar luz”: ¡todo es patente ante los ojos de Dios! Segundo gran tema: las Gracias están engarzadas, la fidelidad a una atrae a otras: «Gratiam pro gratia» (Jn 1,16). En fin, es un lenguaje humano para cosas divinas y perdurables.

¡Luz para los que entran en la Iglesia! Desde siglos, las madres cristianas han enseñado en la intimidad a sus hijos con palabras expresivas, pero sobre todo con la “luz” de su buen ejemplo. También han sembrado con la típica cordura popular y evangélica, comprimida en muchos refranes, llenos de sabiduría y de fe a la vez. Uno de ellos es éste: «Iluminar y no difuminar». San Mateo nos dice: «(...) para que alumbre a todos los que están en la casa. Brille así vuestra luz delante de los hombres para que, al ver vuestras buenas obras, den gloria a vuestro Padre que está en los cielos» (Mt 5,15-16).

Nuestro examen de conciencia al final del día puede compararse al tendero que repasa la caja para ver el fruto de su trabajo. No empieza preguntando: —¿Cuánto he perdido? Sino más bien: —¿Qué he ganado? Y acto seguido: —¿Cómo podré ganar más mañana, qué puedo hacer para mejorar? El repaso de nuestra jornada acaba con acción de gracias y, por contraste, con un acto de dolor amoroso. —Me duele no haber amado más y espero lleno de ilusión, estrenar mañana el nuevo día para agradar más a Nuestro Señor, que siempre me ve, me acompaña y me ama tanto. —Quiero proporcionar más luz y disminuir el humo del fuego de mi amor.

En las veladas familiares, los padres y abuelos han forjado —y forjan— la personalidad y la piedad de los niños de hoy y hombres de mañana. ¡Merece la pena! ¡Es urgente! María, Estrella de la mañana, Virgen del amanecer que precede a la Luz del Sol-Jesús, nos guía y da la mano. «¡Oh Virgen dichosa! Es imposible que se pierda aquel en quien tú has puesto tu mirada» (San Anselmo).

Taliana Vargas, Miss Colombia, volvió a la fe gracias a un rosario muy especial de tres minutos


Probó de todo en el New Age, pero no encontraba la paz

Taliana Vargas, Miss Colombia, volvió a la fe gracias a un rosario muy especial de tres minutos

Taliana Vargas, Miss Colombia, volvió a la fe gracias a un rosario muy especial de tres minutos

Taliana Vargas, popular actriz y modelo colombiana que fue Miss Colombia con 19 años en 2008 (varios vídeos en YouTube y fotos recogen su reinado), fue la persona escogida por el cardenal Rubén Salazar Gómez para presentar al Papa Francisco en el encuentro con los jóvenes en la Plaza de Bolívar de Bogotá, el pasado 7 de septiembre, en su visita a este país, explica la web Cari Filii.

Taliana dice a todos los que quieren escucharla que Dios quiere acompañarnos y llenar nuestros corazones, y más aún el de los jóvenes. Ella habla por experiencia porque en su juventud de éxito como modelo se alejó de Dios y fue la Virgen la que la “atrapó” de vuelta.


Una infancia de fe, con flores a la Virgen
La mayor de seis hermanos, en una familia unida, recibió la fe sobre todo de su madre y su abuela. “Yo brincaba y bailaba en los grupos de oración de niña, con mis hermanitos, y le llevaba flores a la Virgen. Mi infancia fue muy cercana a la Virgen María y a la Iglesia”, explica.

A los 15 años pasó a vivir en Estados Unidos, donde estudió Comunicación e idiomas en Virginia. “Fui Miss Colombia a los 19 añitos: hoy veo que yo era una bebé como de llevar en brazos“. Empezó una época de éxito y reconocimiento pero sentía que algo le faltaba. “La euforia de un gran evento, ser el centro, pensar que lo que yo tenía era porque yo luchaba, que yo lo merecía… pero en el hotel siempre sentía ese vacío en el corazón“.

Buscando en la New Age y lo oriental
“Probé taichí, yoga, buda… buscaba esa paz que todos los seres humanos buscamos, y no la encontraba”.

No se metía en fotos demasiado atrevidas, no tenía una vida muy desordenada… pero no se confesaba, no comulgaba, no hablaba con Dios.

El proceso de retorno a la fe fue muy lento. “Yo iba a veces a un grupo de oración y sentía una paz muy linda… pero se esfumaba enseguida”.


Una presentadora le habló de la Virgen
La primera profesional de la comunicación que le habló de su fe fue la presentadora Rochy Stevenson, en 2009, cuando ambas trabajaron en El Desafío, de Caracol TV. Rochy Stevenson era devota de la Virgen porque había tenido una experiencia espiritual con Ella. Animó a Taliana a acercarse a la Madre del Señor.

Dos años más tarde, en 2011, protagonizaba la teleserie “Chepe Fortuna”. Allí conoció a la actriz Margalida Castro, que hacía el papel de su abuela. Margalida es otra devota de la Virgen, e incluso ha escrito sobre esa fe. Taliana leyó algunos de sus textos y aumentó su interés. Incluso rezaron juntas en algunas ocasiones.

El punto clave en la conversión de Taliana Vargas fue en 2012. El actor Freddy Flórez, compañero de set y amigo personal, la animó a ir una iglesia que estaban construyendo justo al lado del set de grabación en Valledupar. Le hizo caso un domingo. Allí encontró un buen sacerdote media hora antes de misa que le dio una estampita de la Virgen. Ella pensaba que era la Milagrosa, pero era la Virgen de la Paz.

Las cinco piedritas
Y el cura le dijo: “Y aquí van las cinco piedritas para combatir sus males”. Ella sabía que necesitaba un cambio, una disciplina, una apuesta fuerte.

Las cinco piedritas (son las cinco que se enseñan en los grupos de oración de Medjugorje y en la devoción a la Virgen de la Paz) eran:

1- Orar con el corazón el Santo Rosario
2- La Eucaristía diaria
3- La confesión
4- Ayuno
5- Leer la Biblia.

“Yo, Taliana Vargas, ¿en que momento iba a poder rezar el Rosario? Si a las 6 de la mañana estaba en el gimnasio, y luego grabando 14 horas…” Le dijo al sacerdote que no podía dedicar tiempo al Rosario, que era muy largo.

Y el cura dijo: “Está bien, te doy este Rosario de la Virgen de la Paz que es cortito: un Padrenuestro, un Dios Te Salve y un Gloria, siete veces. En tres minutos lo tienes chequeado”. Y ella dijo: “Bueno, tres minutos puedo dedicar”.

Ese primer día no alcanzó paz, pero se animó a insistir con 3 minutos de oración diaria. “Hoy me da vergüenza, pero ese fue mi inicio, las cosas del Espíritu van poco a poco”. Y así fue creciendo en la fe y en la vida sacramental.

La Virgen María la conquistó
“La que primero me conquistó, enamoró y me consentía en mis pataletas fue la Virgen María”, explica.


Un sacerdote y niños de la fundación rezan por Taliana y piden a Dios que la bendiga

Luego encontró un grupo de oración “que no eran viejitas, jóvenes como yo, administradoras, políticas, de todo…”. Antes pensaba que solo las abuelitas eran religiosas: hoy sabe que hay una multitud de jóvenes entusiastas del Señor, con ganas de ser santos, que hay muchas obras de fe fecunda.

Después, cambiadas sus prioridades, se volcó en su fundación por niños necesitados, Casa En El Árbol (www.casaenelarbol.org), creada en 2013. “El éxito no me llenaba: entregar aquí el tiempo, un servicio, una sonrisa… eso sí me llena, duermo en el mismísimo cielo”.

  

domingo, 24 de septiembre de 2017

Santo Evangelio 24 de septiembre 2017



Día litúrgico: Domingo XXV (A) del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mt 20,1-16): En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: «El Reino de los Cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña. Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo, y les dijo: ‘Id también vosotros a mi viña, y os pagaré lo debido’. Ellos fueron.

»Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde, e hizo lo mismo. Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo: ‘¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?’. Le respondieron: ‘Nadie nos ha contratado’. Él les dijo: ‘Id también vosotros a mi viña’.

»Cuando oscureció, el dueño dijo al capataz: ‘Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros’. Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno. Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno. Entonces se pusieron a protestar contra el amo: ‘Estos últimos han trabajado sólo una hora y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno’. Él replicó a uno de ellos: ‘Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?’. Así, los últimos serán los primeros y los primeros los últimos».


«¿(...) vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?»
Rev. D. Jaume GONZÁLEZ i Padrós 
(Barcelona, España)


Hoy el evangelista continúa haciendo la descripción del Reino de Dios según la enseñanza de Jesús, tal como va siendo proclamado durante estos domingos de verano en nuestras asambleas eucarísticas.

En el fondo del relato de hoy, la viña, imagen profética del pueblo de Israel en el Primer Testamento, y ahora del nuevo pueblo de Dios que nace del costado abierto del Señor en la cruz. La cuestión: la pertenencia a este pueblo, que viene dada por una llamada personal hecha a cada uno: «No me habéis elegido vosotros a mí, sino que yo os he elegido a vosotros» (Jn 15,16), y por la voluntad del Padre del cielo, de hacer extensiva esta llamada a todos los hombres, movido por su voluntad generosa de salvación.

Resalta, en esta parábola, la protesta de los trabajadores de primera hora. Son la imagen paralela del hermano mayor de la parábola del hijo pródigo. Los que viven su trabajo por el Reino de Dios (el trabajo en la viña) como una carga pesada («hemos aguantado el peso del día y el bochorno»: Mt 20,12) y no como un privilegio que Dios les dispensa; no trabajan desde el gozo filial, sino con el malhumor de los siervos. 

Para ellos la fe es algo que ata y esclaviza y, calladamente, tienen envidia de quienes “viven la vida”, ya que conciben la conciencia cristiana como un freno, y no como unas alas que dan vuelo divino a la vida humana. Piensan que es mejor permanecer desocupados espiritualmente, antes que vivir a la luz de la palabra de Dios. Sienten que la salvación les es debida y son celosos de ella. Contrasta notablemente su espíritu mezquino con la generosidad del Padre, que «quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad» (1Tim 2,4), y por eso llama a su viña, «Él que es bueno con todos, y ama con ternura todo lo que ha creado» (Sal 145,9).

¡Me apunto con tan buen Señor!



4.- ¡ME APUNTO CON TAN BUEN SEÑOR!

Por Javier Leoz

Puede que, muchas veces, pensemos que el trabajo que merece le pena es aquel que se ve y se gratifica. Puede incluso, que en algunos momentos, pensemos que lo invisible a los ojos del mundo no tiene sentido llevarlo a cabo. Pero, los planes del Señor, son siempre distintos a nuestros planes y su forma de trabajar, pensar y valorar es muy distinta a la nuestra: nosotros nos quedamos en la apariencia y El… baja al corazón de cada persona.

1.- En la viña del Señor, su Iglesia, hay trabajo para todos. Pobres que necesitan atención, catequistas que exigen formación, enfermos que nos reclaman una visita, personas encerradas en la soledad que nos piden un poco de nuestro tiempo. ¡Vete a esa viña! Nos dice Jesús: a ese trozo de tierra en el que, la Iglesia, ofrece lo mejor de sí misma: el Evangelio. A esa persona que necesita un poco de cariño o a esas situaciones en las que, por no ser recompensadas, siempre hay huecos libres que nadie quiere. ¡Vete a esa viña, mi viña, nos dice Jesús!

Querer a Jesús no resulta difícil pero querer lo que Él quiere o cuidar lo que el cuidó…no siempre es gratificante. En cuántos momentos preferimos que, el tren del servicio o de la disponibilidad, pase de largo de nuestra casa. En cuantos instantes en vez presentarnos puntuales ante cualquier necesidad que nos reclama la Iglesia, preferimos no meter excesivo ruido por miedo al “qué dirán” o, simplemente, porque no son puestos de cierta relevancia.

2.- ¿Cómo podemos trabajar en la viña del Señor? ¿Con qué utensilios? La oración que riega lo que se siembra; la constancia en nuestro testimonio cristiano; la limosna al necesitado; la escucha atenta y meditada de la Palabra del Señor…son arados que nos ayudan a cultivar esa inmensa viña del Señor que es su Iglesia y, de paso, esa porción de tierra que es el corazón o el alma de cada uno. ¿Puede hacer algo más por cada uno de nosotros Jesús? ¿Por qué tanta resistencia para ir donde Él nos envíe? ¿Por qué los primeros, cuando ciertos señores de este mundo, nos piden colaboración y, en cambio, los últimos cuando se trata de asuntos divinos?

4.- Cristo, por si no lo sabes, te necesita. Nos necesita. Si en algunos lugares hay carencia de cariño y de justicia, escasez de libertad o de alimentos…no es porque Dios no quiere o no puede llegar: es porque, nuestras manos, se han conformado con estar pendientes exclusivamente de nuestras necesidades (y sus manos no olvidemos, son las nuestras); es porque nuestros pies se han cansado de acompañar al triste, al agobiado, al deprimido o al que ya no cree (y no olvidemos que los pies de Cristo avanzan con los nuestros); es porque, nuestros corazones, se han quedado tan encerrados en nuestro pecho que son incapaces de ser sensibles a otros mundos, a otras personas (y no olvidemos que el corazón de Cristo actúa por el nuestro).

5.- Cristo nos necesita. ¡Vayamos! Sacudámonos la pereza en este inicio del curso. No miremos quién vale más o qué trabajo es considerado como menos. No juzguemos a quién la suerte le acompaña o a quien la desgracia le impide llevar a cabo sus proyectos. Lo importante es que, el Señor, de nuevo nos envía a su Iglesia, a su viña. Decidámonos de una vez por todas.

¿Recompensa? ¿Salario? ¡Lo que ningún empresario ni magnate nos puede ofrecer en la tierra! ¡La vida eterna! ¿Y aún queremos más?

6.- NO ME OLVIDES, SEÑOR

sábado, 23 de septiembre de 2017

Santo Evangelio 23 de septiembre 2017



Día litúrgico: Sábado XXIV del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Lc 8,4-15): En aquel tiempo, habiéndose congregado mucha gente, y viniendo a Él de todas las ciudades, dijo en parábola: «Salió un sembrador a sembrar su simiente; y al sembrar, una parte cayó a lo largo del camino, fue pisada, y las aves del cielo se la comieron; otra cayó sobre piedra, y después de brotar, se secó, por no tener humedad; otra cayó en medio de abrojos, y creciendo con ella los abrojos, la ahogaron. Y otra cayó en tierra buena, y creciendo dio fruto centuplicado». Dicho esto, exclamó: «El que tenga oídos para oír, que oiga». 

Le preguntaban sus discípulos qué significaba esta parábola, y Él dijo: «A vosotros se os ha dado el conocer los misterios del Reino de Dios; a los demás sólo en parábolas, para que viendo, no vean y, oyendo, no entiendan. 

»La parábola quiere decir esto: La simiente es la Palabra de Dios. Los de a lo largo del camino, son los que han oído; después viene el diablo y se lleva de su corazón la Palabra, no sea que crean y se salven. Los de sobre piedra son los que, al oír la Palabra, la reciben con alegría; pero éstos no tienen raíz; creen por algún tiempo, pero a la hora de la prueba desisten. Lo que cayó entre los abrojos, son los que han oído, pero a lo largo de su caminar son ahogados por las preocupaciones, las riquezas y los placeres de la vida, y no llegan a madurez. Lo que cae en buena tierra, son los que, después de haber oído, conservan la Palabra con corazón bueno y recto, y dan fruto con perseverancia».

«Lo que cae en buena tierra, son los que (...) dan fruto con perseverancia»
Rev. D. Lluís RAVENTÓS i Artés 
(Tarragona, España)


Hoy, Jesús nos habla de un sembrador que salió «a sembrar su simiente» (Lc 8,5) y aquella simiente era precisamente «la Palabra de Dios». Pero «creciendo con ella los abrojos, la ahogaron» (Lc 8,7). 

Hay una gran variedad de abrojos. «Lo que cayó entre los abrojos, son los que han oído, pero a lo largo de su caminar son ahogados por las preocupaciones, las riquezas y los placeres de la vida, y no llegan a madurez» (Lc 8,14). 

—Señor, ¿acaso soy yo culpable de tener preocupaciones? Ya quisiera no tenerlas, ¡pero me vienen por todas partes! No entiendo por qué han de privarme de tu Palabra, si no son pecado, ni vicio, ni defecto.

—¡Porque olvidas que Yo soy tu Padre y te dejas esclavizar por un mañana que no sabes si llegará! 

«Si viviéramos con más confianza en la Providencia divina, seguros —¡con una firmísima fe!— de esta protección diaria que nunca nos falta, ¡cuántas preocupaciones o inquietudes nos ahorraríamos! Desaparecerían un montón de quimeras que, en boca de Jesús, son propias de paganos, de hombres mundanos (cf. Lc 12,30), de las personas que son carentes de sentido sobrenatural (...). Yo quisiera grabar a fuego en vuestra mente —nos dice san Josemaría— que tenemos todos los motivos para andar con optimismo en esta tierra, con el alma desasida del todo de tantas cosas que parecen imprescindibles, puesto que vuestro Padre sabe muy bien lo que necesitáis! (cf. Lc 12,30), y Él proveerá». Dijo David: «Pon tu destino en manos del Señor, y él te sostendrá» (Sal 55,23). Así lo hizo san José cuando el Señor lo probó: reflexionó, consultó, oró, tomó una resolución y lo dejó todo en manos de Dios. Cuando vino el Ángel —comenta Mn. Ballarín—, no osó despertarlo y le habló en sueños. En fin, «Yo no debo tener más preocupaciones que tu Gloria..., en una palabra, tu Amor» (San Josemaría).