viernes, 6 de mayo de 2016

Santo Evangelio 6 de Mayo 2016



Día litúrgico: Viernes VI de Pascua

Texto del Evangelio (Jn 16,20-23a): En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos: «En verdad, en verdad os digo que lloraréis y os lamentaréis, y el mundo se alegrará. Estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en gozo. La mujer, cuando va a dar a luz, está triste, porque le ha llegado su hora; pero cuando ha dado a luz al niño, ya no se acuerda del aprieto por el gozo de que ha nacido un hombre en el mundo. También vosotros estáis tristes ahora, pero volveré a veros y se alegrará vuestro corazón y vuestra alegría nadie os la podrá quitar. Aquel día no me preguntaréis nada».

«Vuestra tristeza se convertirá en gozo»
Rev. D. Joaquim FONT i Gassol 
(Igualada, Barcelona, España)


Hoy comenzamos el Decenario del Espíritu Santo. Reviviendo el Cenáculo, vemos a la Madre de Jesús, Madre del Buen Consejo, conversando con los Apóstoles. ¡Qué conversación tan cordial y llena! El repaso de todas las alegrías que habían tenido al lado del Maestro. Los días pascuales, la Ascensión y las promesas de Jesús. Los sufrimientos de los días de la Pasión se han tornado alegrías. ¡Qué ambiente tan bonito en el Cenáculo! Y el que se está preparando, como Jesús les ha dicho.

Nosotros sabemos que María, Reina de los Apóstoles, Esposa del Espíritu Santo, Madre de la Iglesia naciente, nos guía para recibir los dones y los frutos del Espíritu Santo. Los dones son como la vela de una embarcación cuando está desplegada y el viento —que representa la gracia— le va a favor: ¡qué rapidez y facilidad en el camino!

El Señor nos promete también en nuestra ruta convertir las fatigas en alegría: «Vuestra alegría nadie os la podrá quitar» (Jn 16,23) y «vuestra alegría será completa» (Jn 16,24). Y en el Salmo 126,6: «Al ir, va llorando, llevando la semilla; al volver, vuelve cantando trayendo sus gavillas».

Durante toda esta semana, la Liturgia nos habla de rejuvenecer, de exultar (saltar de alegría), de la felicidad segura y eterna. Todo nos lleva a vivir de oración. Como nos dice san Josemaría: «Quiero que estés siempre contento, porque la alegría es parte integrante de tu camino. —Pide esa misma alegría sobrenatural para todos».

El ser humano necesita reír para la salud física y espiritual. El humor sano enseña a vivir. San Pablo nos dirá: «Sabemos que todas las cosas contribuyen al bien de los que aman a Dios» (Rom 8,28). ¡He aquí una buena jaculatoria!: «¡Todo es para bien!»; «Omnia in bonum!».

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Nora, adicta y atea: «Descubrí que la fe da la fuerza para admitir que necesitas ayuda y cambiar»






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Oración y acogida en la Comunidad del Cenáculo

Nora, adicta y atea: «Descubrí que la fe da la fuerza para admitir que necesitas ayuda y cambiar»



Nora es una joven de Viena que publica su testimonio de conversión y superación cuando tiene 28 años. El vacío, los desórdenes alimenticios, el alcohol y luego las drogas le podrían haber llevado al suicidio, como a su ex-novio. 

Lo que le salvó fue descubrir que creer en Dios no era "ser débil", como pensaba, sino todo lo contrario: la fe era una fuerza para admitir los errores, la realidad, y poder empezar un cambio radical.

Anorexia y aislamiento
"Al comenzar mi adolescencia sentía un profundo vacío dentro de mí que se manifestaba en la anorexia", explica Nora. "En poco tiempo me aislé de todo y de todos, no quería que me molesten, vivía en mi mundo, me pesaba ser prisionera de mi propio cuerpo. Me trataba a mí misma con dureza, pero en la relación con los demás me sentía frágil e insegura, pensaba que no era inteligente, bella o fuerte como mis coetáneos"

Una familia rota
Se fue alejando de su familia, que además sufría su propia crisis. Cuando ella tenía 18 años sus padres se divorciaron. Y ella no quería sentir dolor: quería ser, o al menos parecer, fuerte, dura. 

"No quería sentir el dolor, las inseguridades, el miedo y todo el sentimiento de culpa", recuerda. ¿Y cómo se combaten esos sentimientos en una cultura materialista? Con pastillas y sustancias. 

"Comencé a tomar fármacos antidepresivos, calmantes, y caí en la oscuridad de las tinieblas. Gracias a Dios, mi padre y su compañera me vieron, me llevaron a su casa por un año y me ayudaron mucho. Al principio mi padre trató de ayudarme de distintas maneras, y aunque yo lo rechazaba, él siguió cerca". 



Trabajo y oración: el Cenáculo
Finalmente, su padre decidió enviar a Nora a Italia, a la Comunidad del Cenáculo, una comunidad católica donde los jóvenes adictos viven juntos en una misma casa, realizan mucho trabajo físico y manual y mucha oración. 

A cada recién llegado se le asigna un "ángel" o "acompañante", que es un ex-adicto, alguien que ya ha pasado por el proceso, que se sabe todos los trucos del adicto, sus mentiras incesantes, dónde esconde la droga o el alcohol, sus justificaciones... y que no cede ante ellas.

Nora fue al Cenáculo muy en contra de su voluntad, con la sensación, simplemente, de que su padre quería alejarla de casa pero no tenía elección. No le gustaba tener que estar en otro país, tener que aprender italiano, tener que compartir el lugar con tantas chicas, y dejar sus adicciones. Pero su padre había sido claro al enviarla: “Si vuelves a casa, tu vida será un infierno”, le había dicho. "Sus palabras permanecieron dentro, me sacudieron", señala la joven austriaca.

La vida en el Cenáculo era dura: mucho trabajo, mucha oración, nunca sola. Pero eso era liberador.


Comunidad y fe
"En poco tiempo, la forma de vida de la Comunidad, el quererse bien, encontrarse, estar atento a las necesidades del otro, me tocaron mucho y quería ser parte de esta familia", explica. 

Y más aún, había una fuerza poderosa que antes había despreciado y ahora le atraía: la fe.

"Encontré la fe. Antes no la conocía porque era atea. En el pasado, para mí creer en Dios significaba ser débil, en cambio, descubrí que la fe es la fuerza que te permite decirte que eres débil y que necesitas ayuda".

La fe era todo lo contrario que autoengañarse, todo lo contrario de lo que ofrece cualquier adicción con su escapismo: la fe permitía afrontar la realidad de cara.

"La primera vez que vi a las chicas que se levantaban de la mesa para decir con sinceridad, delante de todos, que habían cometido un error, como robar o hacer algo a escondidas, me quedé con la boca abierta: me latía fuerte el corazón por su coraje de sacar afuera la basura de la mentira y la falsedad. Yo nunca había sido capaz de afrontar un problema, de decir la verdad", apunta Nora. 

"Con seis meses de Comunidad le escribí a mi padre por primera vez diciéndole que había decidido quedarme, que quería elegir la vida. Después de un tiempo supe que mi padre había recibido mi carta justo el mismo día que mi ex novio se había suicidado. Para mí fue un golpe, pero al mismo tiempo me hizo entender cuánta libertad tenemos para elegir y como podría haber terminado mi vida". 

Poder hablar y abrir el corazón
La sinceridad, el poder hablar y poder confiar, cambió a Nora y la llevaba a la generosidad: "Abrirme a las hermanas, pedirles su consejo, creer en su amistad generosa y hacer sacrificios con y para ellas, me sacaba de la pesadez de mi egoísmo".

Y de fondo latía el poder del Misterio y la esperanza, tan distinto al falso control y la esclavitud del adicto.

"Me ayudó ver cuánta esperanza tenían las chicas gracias a la oración y me fascinaba el hecho de no poder entender solo con mi mente la grandeza de Dios. Me hizo mucho bien sentirme pequeña delante de Él y necesitada de su Misericordia. Cuando caía en mi negatividad, en la vergüenza de verme imperfecta, aprendí a buscarlo y a decirme la verdad delante de Él".

Hoy ella ayuda a otras chicas
La experiencia en la Comunidad del Cenáculo transformó a Nora y hoy es ella la que ayuda a otras chicas. "Estoy muy agradecida por haber encontrado a la Comunidad, agradecida a todas las personas que creían que yo cambiaría, especialmente a la chica que fue mi ángel custodio y que luchó junto a mí los primeros meses.Quiero agradecer mucho a las chicas con las que vivo porque me enseñan a amar más y a sonreír a la vida, don precioso que reencontré y que hoy deseo dar".

jueves, 5 de mayo de 2016

Santo Evangelio 5 de Mayo 2016



Día litúrgico: Jueves VI de Pascua

Texto del Evangelio (Jn 16,16-20): En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos: «Dentro de poco ya no me veréis, y dentro de otro poco me volveréis a ver». Entonces algunos de sus discípulos comentaron entre sí: «¿Qué es eso que nos dice: ‘Dentro de poco ya no me veréis y dentro de otro poco me volveréis a ver’ y ‘Me voy al Padre’?». Y decían: «¿Qué es ese ‘poco’? No sabemos lo que quiere decir». Se dio cuenta Jesús de que querían preguntarle y les dijo: «¿Andáis preguntándoos acerca de lo que he dicho: ‘Dentro de poco no me veréis y dentro de otro poco me volveréis a ver?’. En verdad, en verdad os digo que lloraréis y os lamentaréis, y el mundo se alegrará. Estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en gozo».

«Vuestra tristeza se convertirá en gozo»
Rev. D. Joan Pere PULIDO i Gutiérrez Secretario del obispo de Sant Feliu 
(Sant Feliu de Llobregat, España)


Hoy contemplamos de nuevo la Palabra de Dios con la ayuda del evangelista Juan. En estos últimos días de Pascua sentimos una inquietud especial por hacer nuestra esta Palabra y entenderla. La misma inquietud de los primeros discípulos, que se expresa profundamente en las palabras de Jesús —«Dentro de poco ya no me veréis, y dentro de otro poco me volveréis a ver» (Jn 16,16)— concentra la tensión de nuestras inquietudes de fe, de búsqueda de Dios en nuestra vida cotidiana.

Los cristianos de hoy sentimos la misma urgencia que los cristianos del primer siglo. Queremos ver a Jesús, necesitamos experimentar su presencia en medio de nosotros, para reforzar nuestra fe, esperanza y caridad. Por esto, nos provoca tristeza pensar que Él no esté entre nosotros, que no podamos sentir y tocar su presencia, sentir y escuchar su palabra. Pero esta tristeza se transforma en alegría profunda cuando experimentamos su presencia segura entre nosotros.

Esta presencia, así nos lo recordaba Juan Pablo II en su última Carta encíclica Ecclesia de Eucharistia, se concreta —específicamente— en la Eucaristía: «La Iglesia vive de la Eucaristía. Esta verdad no expresa solamente una experiencia cotidiana de fe, sino que encierra en síntesis el núcleo del misterio de la Iglesia. Ésta experimenta con alegría cómo se realiza continuamente, en múltiples formas, la promesa del Señor: ‘He aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo’ (Mt 28,20). (...) La Eucaristía es misterio de fe y, al mismo tiempo, “misterio de luz”. Cada vez que la Iglesia la celebra, los fieles pueden revivir de algún modo la experiencia de los dos discípulos de Emaús: 'Entonces se les abrieron los ojos y le reconocieron' (Lc 24,31)».

Pidamos a Dios una fe profunda, una inquietud constante que se sacie en la fuente eucarística, escuchando y entendiendo la Palabra de Dios; comiendo y saciando nuestra hambre en el Cuerpo de Cristo. Que el Espíritu Santo llene de luz nuestra búsqueda de Dios.

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Laura murió por ELA y no quiso abortar: su vida fue un «quinto evangelio», dice el cura que la casó




Laura murió por ELA y no quiso abortar: su vida fue un «quinto evangelio», dice el cura que la casó

Laura murió por ELA y no quiso abortar: su vida fue un «quinto evangelio», dice el cura que la casó

Su marido destaca su respeto por el sacramento del matrimonio y por la vida
Laura y Ugo, en una imagen de 2013, poco después de dar ella a luz a Alessia.


En la vida de Laura Grassi y su pequeña familia, la que formaba con su marido Ugo y su hija Alessia, resplandecieron el respeto al sacramento del matrimonio y el amor al concebido y no nacido. Se casaron conociendo ya la enfermedad que acaba de matarla a ella, la inexorable ELA, y cuando inesperadamente se quedó embarazada, respetaron la vida de su hijo contra la presión de los médicos, lo que obligaba a suspender el tratamiento. He aquí su historia, contada por Roberto Mazzoli en Avvenire:

Laura Grassi subió al cielo el 22 de abril cuando solo tenía 34 años. El día anterior había celebrado el cuarto aniversario de matrimonio junto con su marido Ugo Morganti y su hija Alessia, de apenas tres años. 

Dos obispos la reconocen como "testigo"
La historia de Laura había afectado a toda Italia por el ejemplo de fortaleza y de dignidad a pesar de una enfermedad devastadora como la ELA (esclerosis lateral amiotrófica). En 2013 incluso el Papa Francisco se interesó por ella. Gracias a las delegaciones de Unitalsi [Unión Nacional Italiana para el Transporte de Enfermos a Lourdes y Santuarios Internacionales] en Roma y Rímini acudió con su familia a una audiencia general en la Plaza de San Pedro.

El pasado 26 de abril, en la iglesia de San Miguel Arcángel en Morciano di Romagna no cabía el gran número de personas llegadas incluso de Babbucce, el barrio de Pesaro donde Laura nació y creció y donde vivió, hasta hace dos años, en una casita cercana a la de sus padres, Giancarlo y Teresa. Para el último adiós también estaba presente el obispo de Rimini, monseñor Francesco Lambiasi, quien en la homilía definió a Laura como "un verdadero testigo del amor de Dios, porque en su sencillez supo abrazar hasta el extremo la cruz, reconociendo el amor de Jesús en esa cruz, en los signos de su Pasión. Quien iba a visitarla a su casa quedaba impactado y asombrado al ver su recibimiento, su positividad: quien la visitaba la veía a ella, no a su enfermedad".


Laura y Ugo, con Alessia recién nacida, poco antes de saludar al Papa durante una audiencia general. En el minuto 3:34 Laura recomienda a quienes estén en situación parecida a la suya "luchar cada día, porque vivir cada día vale la pena". Y en el minuto 4:06 dice que lo que se traerán de la audiencia general con el Papa es "mucha fuerza, las pilas cargadas".

También el arzobispo de Pesaro, monseñor Piero Coccia, que la conocía personalmente, quiso hacer llegar a su marido Ugo su mensaje de condolencia "porque supo dar testimonio de su fe en Cristo de forma cristalina".

"Todo lo consideraron un don"
Hasta pocas horas antes de morir, Laura siempre tuvo en mente a los demás, como recuerda Marcello Zammarchi, vicerector del seminario diocesano de Rimini, quien unió en matrimonio en 2012 a la joven pareja y que siempre estuvo cercano a la familia.

Laura y Ugo con Don Marcello, el sacerdote que les casó, testigo ahora de la ejemplar muerte cristiana de la joven.

"Su vida", dice Don Marcello, "se apagó con una enorme gracia, tanto que antes de morir quiso dejar su testamento espiritual a muchísimos amigos que estuvieron siempre a su lado". Fueron pocas palabras, escritas con los ojos gracias a un sintetizador vocal, y donde se lee: "Os he pedido mucho y me habéis dado todavía más". 

Don Marcello recuerda la última vez que la visitó en casa. "Ugo volvió del trabajo antes de lo previsto, y Laura, asomándose a la ventana, lo miró con ojos llenos de alegría, como si fuese la primera vez, porque en su relación nada se dio por supuesto o rutinario, sino que todo lo consideraron un don". Para ella la enfermedad no fue nunca un obstáculo, sino una oportunidad para vivir la esencia de la vida.

El matrimonio y la vida, acogidos con plena conciencia
En marzo de 2010 empezaron Ugo y ella el cursillo prematrimonial. En los últimos meses de ese año le diagnosticaron la esclerosis lateral amiotrófica. El trauma inicial fue grande, pero Laura y Ugo no perdieron nunca el deseo de casarse. Juntos decidieron quemar etapas, porque querían llegar al altar pudiendo aún caminar.


El matrimonio vivió con plena conciencia del avance inexorable de la enfermedad. En 2013 llegó inesperadamente el embarazo, vivido enseguida como un regalo del Señor. A pesar de la opinión fuertemente contraria de los médicos, que le aconsejaban que abortase, Laura decidió suspender el tratamiento hasta que naciese Alessia.


"Luchó contra la enfermedad con gran dignidad", cuenta Ugo, "preparándonos a Alessia y a mí para el momento de la separación y dejándonos todas las indicaciones para después. Incluso para el funeral lo pensó todo, escogiendo las lecturas y encargándose de que a todas sus amigas se les regalase una rosa blanca. Estoy seguro de que la principal enseñanza que quedará de ella es el respeto por el sacramento del matrimonio y por la vida".
Prudente a la espera de la llamada de Dios
Laura, que siempre dijo "sí" aceptándolo todo, al final supo pronunciar su único "no". Cuando los médicos ya estaban dispuestos a practicar una traqueotomía, tras la primera de sus últimas tres crisis respiratorias, ella lo rechazó. Ya había hablado de eso con Ugo y sus ideas eran muy claras. 

"Siempre estuvo dispuesta y con la lámpara encendida", dice Don Marcello, evocando la parábola evangélica de las vírgenes prudentes (Mt 25, 1-13), y hoy esa llama ha encendido lámparas que estaban apagadas, conformando con su vida un bellísimo quinto Evangelio de amor".

Traducción de Carmelo López-Arias.

miércoles, 4 de mayo de 2016

Católicos escandinavos: un insólito «mix» de inmigrantes, conversos y profesionales de alto nivel

Católicos escandinavos: un insólito «mix» de inmigrantes, conversos y profesionales de alto nivel
Católicos escandinavos: un insólito «mix» de inmigrantes, conversos y profesionales de alto nivel

Misa en la iglesia de Santa Eugenia, en Estocolmo, donde es palpable la diversidad étnica de los católicos que viven en Suecia.


La realidad sociológica de los países escandinavos está cambiando rápidamente en el aspecto religioso en los últimos años. Hoy día, los cinco países que conforman esa peculiar realidad europea conjugan una intensa secularización con un crecimiento muy importante de la Iglesia. Es lo que aborda Andrea Galli en el artículo «Escandinavia, los católicos ya no son "invisibles"», publicado en Avvenire, diario de los obispos italianos, y que reproducimos a continuación:

Las migraciones no sólo cambian la geografía "étnica", sino asimismo la de la fe. Es un fenómeno que con frecuencia pasa inadvertido en el debate sobre los refugiados e inmigrantes, o bien se toma en consideración en cuanto se refiere a la expansión del islam, pero mucho menos para las demás confesiones.

Cuatro casos de expansión católica "étnica"
Sin embargo, también la Iglesia católica está implicada, y positivamente, con el crecimiento que está teniendo lugar en territorios hasta ayer impensables. Por lo demás, no es una novedad en la historia. Si hoy una cuarta parte de los habitantes de Estados Unidos son católicos, se debe sobre todo al éxodo de irlandeses en el siglo XIX, de italianos en la primera mitad del siglo XX y de hispanos de México y Centroamérica en las últimas décadas. La pequeña Iglesia japonesa ha recibido en los últimos treinta años la ayuda inesperada de filipinos, brasileños y peruanos: juntos suman más del 50% de los católicos del país. En Arabia Saudita, donde el culto público está prohibido, indios y filipinos han vivificado silenciosamente una comunidad de fieles que llega ya a los dos millones.

También en Europa hay un caso significativo: Escandinavia, esto es, el extremo Norte secularizado, con una de las tasas de religiosidad más bajas del mundo. Una serie de países donde el catolicismo, tras la ruptura protestante, simplemente fue eliminado durante casi tres siglos, en algunos casos bajo la amenaza de la pena de muerte para quien osase profesar el credo del Papa de Roma. 

En el centro de la imagen, el capuchino eslovaco David Bartimej Tencer, al poco de ser nombrado, en octubre de 2015, nuevo obispo de Reikiavik, donde la Iglesia ha doblado el número de sus miembros en diez años.

Los números siguen siendo reducidos en términos absolutos, pero la tendencia es a un crecimiento constante. Según los últimos informes de la conferencia episcopal de los países escandinavos, los católicos "oficiales" crecieron así entre 2004 y 2014:

Dinamarca, de 37.648 a 42.768 (+13,6%);
Suecia, de 81.259 a 110.392 (+35,9%);
Finlandia, de 8.790 a 13.422 (+52,7%).
Islandia, de 5.775 a 11.911 (+106,2%);
Noruega, de 57.498 a 160.746 (+179,6%).

Pero los datos reales estimados -no todos los católicos llegan a ser identificados por la red de parroquias e instituciones- son sensiblemente superiores: en Islandia en un 50%, en Finlandia en un 20% y porcentajes similares para Suecia y Noruega. (Lamentablemente, en Noruega la Iglesia, que calculó ese boom con métodos de estudio aproximativos, se ha visto envuelta en una investigación y en un contencioso con el estado, que la acusa de haber inflado el número de fieles y de recibir subvenciones indebidas que ahora le pide que devuelva.)

La peculiar composición de la Iglesia sueca
Este contexto, entre otros aspectos, ayuda a comprender la situación que encontrará Francisco en su próximo viaje a Lund, en Suecia, el 31 de octubre, donde tomará parte en una ceremonia conjunta entre la Iglesia católica y la Federación Luterana Mundial para conmemorar el quinto centenario de la Reforma. El Papa encontrará una Iglesia de "periferia", pero en un estado de efervescencia, como puesto de avanzadilla de la evangelización en una tierra no menos difícil que las tierras vírgenes del Sur del mundo para los misioneros del pasado. Es una Iglesia que presenta un mix de características totalmente insólitas.

A la iglesia de Santa Eugenia, en el centro de Estocolmo, acuden cada domingo casi nueve mil personas y se oficia misa en cinco idiomas. (Pincha aquí para leer un interesante artículo sobre la integración sueca en el ámbito católico.)

El grueso de los fieles son inmigrantes, con parroquias que "contienen" hasta noventa nacionalidades distintas, en un mosaico fascinante. En Södertäljem, ciudad de 62.000 habitantes en el condado de Estocolmo -conocida por ser la sede de Scania, la histórica marca de camiones, y por haber visto crecer a Björn Borg- se ha formado por agregación la mayor comunidad de cristianos caldeos fuera de Irak.

Pero el resto de católicos suecos está formado en su casi totalidad por hijos de conversos o por conversos recientes. "Cada año tenemos un centenar de conversiones oficiales", explica el padre Klaus Dietz, jesuita alemán destinado en Suecia desde hace 46 años, "lo que para nuestro país son cifras importantes. La religión como experiencia de vida ha sido durante mucho tiempo un tema tabú a nivel público: una de esas cosas de las que se habla en una conversación entre amigos solo cuando se bebe un poco más de la cuenta; si no, se evita el tema, resulta embarazoso. Hoy el clima está cambiando, pero sigue estando ahí la actitud de fondo de vivir la religión en la más estricta intimidad. Con frecuencia menciono que cuando murió Dag Hammarskjöld (1905-1961, secretario general de la ONU entre 1953 y hasta su muerte en accidente aéreo) y se publicó su diario espiritual, en Europa fue un hecho notable y tuvo un gran éxito, mientras en Suecia fue visto como algo extraño".

El padre Klaus Dietz, alemán con casi medio siglo de experiencia pastoral en Suecia.

Una característica común a muchas conversiones es también que se trata de personas con un alto nivel académico y profesional. En proporción a las dimensiones de la Iglesia, en un país de nueve millones y medio de habitantes no son pocas las voces católicas en el ámbito intelectual: desde un escritor popular como Torgny Lindgren a Erik Helmerson, editorialista del Dagens Nyheter, el más importante diario sueco, pasando por Astrid Söderbergh Widding, rectora de la Universidad de Estocolmo y terciaria dominica. Católica era también Gunnel Vallquist, escritora y traductora, miembro de la Academia de Suecia, fallecida el pasado mes de enero. 

De izquierda a derecha y de arriba abajo: Torgny Lindgren, Astrid Söderbergh Widding, Erik Helmerson y Gunnell Vallquist.

"Uno de los motivos -dice el padre Ulf Jonsson, también jesuita, de Uppsala, nacido en una familia no creyente y converso en su adolescencia- es que las personas que pueden viajar o hacer la experiencia de vivir en el extranjero por estudios o trabajo es más fácil que entren en contacto con el catolicismo y superen los prejuicios".

El padre Ulf Jonsson, sueco, él mismo un converso: nació en una familia atea.

La Iglesia no sólo crece en número: también en prestigio
"La Iglesia luterana sueca -añade el padre Dietz- se ha convertido en una presencia casi simbólica. Lo que queda de cristianismo histórico se ha reducido a una serie de tradiciones y elementos folklóricos. Muchos encuentran en la Iglesia católica un cristianismo ´auténtico´, con un perfil teológico claro, con una dimensión comunitaria viva y acogedora. Hoy en Estocolmo existe una única librería religiosa y no es luterana, sino católica".

"Ése es también el motivo", confirma el padre Jonsson, director de Signum, influyente revista cultural de la Compañía de Jesús en Suecia, "por el cual los programas de televisión o los diarios buscan con frecuencia la opinión de los católicos sobre temas sensibles. Se mira a la Iglesia católica con un respeto creciente. En este sentido destaca la gran simpatía de la que goza el Papa Francisco, sobre todo por su compromiso en asuntos como el medio ambiente y la defensa de los oprimidos y de los pobres. Me encanta decir que en este momento el Papa Francisco es el líder extranjero que goza de la más alta reputación en Suecia".

Pero el hecho que más ha llamado la atención sobre la presencia de la Iglesia católica ha sido la chocante conversión, hace dos años, de Ulf Ekman, fundador y líder de la Livets Ord, la más importante comunidad pentecostal sueca, un caso al que dedicaron espacio los periódicos y los canales de televisión. 

Arriba, Ulf y su esposa Brigitta saludan a Francisco. Abajo, el obispo carmelita de Estocolmo, Anders Arborelius, decisivo en la conversión de los Ekman.
Ekman encontró su camino a Roma gracias al discreto acompañamiento de Anders Arborelius, obispo de Estocolmo, también él converso en su juventud y que se hizo carmelita tras quedar deslumbrado por los escritos de Santa Teresa de Jesús.

Traducción de Carmelo López-Arias.

Santo Evangelio 4 de Mayo 2016


Día litúrgico: Miércoles VI de Pascua

Texto del Evangelio (Jn 16,12-15): En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos: «Mucho tengo todavía que deciros, pero ahora no podéis con ello. Cuando venga Él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad completa; pues no hablará por su cuenta, sino que hablará lo que oiga, y os anunciará lo que ha de venir. Él me dará gloria, porque recibirá de lo mío y os lo anunciará a vosotros. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso he dicho: Recibirá de lo mío y os lo anunciará a vosotros».

«Cuando venga Él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad completa»
Rev. D. Santi COLLELL i Aguirre 
(La Garriga, Barcelona, España)


Hoy, Señor, una vez más, nos quieres abrir los ojos para que nos demos cuenta de que con demasiada frecuencia hacemos las cosas al revés. «El Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad completa» (Jn 16,13), aquello que el Padre ha dado a conocer al Hijo.

¡Es curioso!: más que dejarnos guiar por el Espíritu (¡qué gran desconocido en nuestras vidas!), lo que hacemos es, bien pasar de Él, bien “imponerle” las cosas una vez ya hemos tomado nuestras decisiones. Y lo que hoy se nos dice es más bien lo contrario: dejar que Él nos guíe.

Pienso, Señor, en voz alta... Vuelvo a leer el Evangelio de hoy y me vienen a la cabeza los chicos y chicas que recibirán la Confirmación este año. Veo los que me rodean y estoy tentado a pensar: —¡Qué verdes están! ¡A éstos, tu Espíritu no les va ni por delante ni por detrás; y más bien se dejan guiar por todo y por nada!

A quienes se nos considera adultos en la fe, haznos instrumentos eficaces de tu Espíritu para llegar a ser “contagiadores” de tu verdad; para intentar “guiar-acompañar”, ayudar a abrir los corazones y los oídos de quienes nos rodean.

«Mucho tengo todavía que deciros» (Jn 16,12). —¡No te retengas, Señor, en dirigirnos tu voz para revelarnos nuestras propias identidades! Que tu Espíritu de Verdad nos lleve a reconocer todo aquello de falso que pueda haber en nuestras vidas y nos haga valientes para enmendarlo. Que ponga luz en nuestros corazones para que reconozcamos, también, aquello que de auténtico hay dentro de nosotros y que ya participa de tu Verdad. Que reconociéndolo sepamos agradecerlo y vivirlo con alegría.

Espíritu de Verdad, abre nuestros corazones y nuestras vidas al Evangelio de Cristo: que sea ésta la luz que ilumine nuestra vida cotidiana. Espíritu Defensor, haznos fuertes para vivir la verdad de Cristo, dando testimonio a todos.

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martes, 3 de mayo de 2016

William Shakespeare, católico clandestino, intentó evangelizar con las claves ocultas de sus obras

William Shakespeare, católico clandestino, intentó evangelizar con las claves ocultas de sus obras

William Shakespeare, católico clandestino, intentó evangelizar con las claves ocultas de sus obras

Joseph Fiennes interpreta a un joven Shakespeare en la película Shakespeare in Love

En el siglo XXI se ha ido consolidando la conciencia de que William Shakespeare, que murió hace 4 siglos, era un católico clandestino. Lo recogen obras como las del Peter Ackroyd (autor popular inglés, no religioso) en su biografía, o la también inglesa Elisabetta Sala, en El enigma de Shakespeare: ¿Cortesano o disidente? (Ares). 

Entre los autores más convencidos de la condición católica de Shakespeare (que debía mantenerse oculta por la persecución que sufrían los "papistas" en la Inglaterra isabelina) está el jesuita inglés Peter Milward, profesor de Literatura Inglesa en la Universidad Sofía de Tokio, gran experto de la religiosidad del Bardo. 

“Es una hipótesis que sostengo ya desde 1973, cuando publiqué mi primer libro Shakespeare´s Religious Background (El fondo religioso de Shakespeare). Hoy afortunadamente son muchos lo libros que relanzan esta cuestión, pero hay todavía un cierto prejuicio académico que es difícil erradicar”.


Ya Gilbert K. Chesterton, en su ensayo "Chaucer" de 1932, escribió: "Que Shakespeare fue católico es algo que cualquier católico siente por un sentido común convergente”.

El padre pagaba multas por recusante
Prácticamente nadie puede negar ya que el padre de Shakespeare, John, era católico: un "recusante", es decir, alguien que se negaba a asistir al culto oficial anglicano y por ello pagaba las multas correspondientes. Se sabe que pagó una de estas multas en 1592.

También se sabe que Susan, hija de Shakespeare fue acusada de pertenecer a la resistencia católica. Un pariente de la madre de William, Edward Arden, fue ejecutado por traición tras ser acusado de pertenecer a la resistencia católica y de ocultar a un sacerdote católico en 1580. Es el tipo de cosas que animan a mantener la fe con discreción.

La familia debió permanecer católica varias generaciones: en el siglo XVIII en la casa familiar se encontró un tratado espiritual del mártir jesuita San Edmund Campion. Milward asegura: "Aquel documento (del cual hoy tenemos una copia de 1700 reconocida como auténtica) fue probablemente escondido allí en tiempos de la Conjura de Somerville de 1583, cuando también los familiares maternos, incluida la madre de Shakespeare, Mary Arden, a causa de su fe fueron sometidos a la acusación de alta traición por Sir Thomas Lucy, de Charlecote Park. Y los nombres tanto del padre John (en 1592) como de su hija Susana Hall (en 1606) figuran en la relación de católicos que se negaban, de aquellos que rechazaban acudir a las funciones obligatorias religiosas del Estado". 


Una fe enmascarada
Milward considera que "Shakespeare fue obligado a silenciar su fe católica. Tuvo que vivir de forma enmascarada, como su Edgar en Rey Lear , y así ha permanecido hasta hoy. Dudo que la reina Isabel haya intuido su camuflaje (aunque hay autores convencidos de ello)".

Con todo, Isabel podía ser permisiva con la fe católica de algunos colaboradores si le resultaba útil y no le traían problemas, como es el cado del compositor William Bird, al que permitía trabajar en la corte en la capilla real. 

Milward señala que peregrinar era una actividad propiamente católica desde que Enrique VIII cerró los santuarios de Inglaterra y se limitó mucho el culto de santos y reliquias. Pero en las obras de Shakespeare las peregrinaciones abundan: en Ricardo II, El Mercader de Venecia, Como gustéis y El Rey Lear. 

Otro indicio es que Shakespeare trata bien a los frailes en sus obras (Romeo y Julieta, Mucho ruido y pocas nueces y Medida por medida) mientras que los dramaturgos protestantes como Robert Greene y Chistopher Marlowe los tratan con escarnio como personajes ridículos. 

Interpretación bíblica y católica en cada obra
Milward, en su libro "Shakespeare the Papist" analiza las obras del dramaturgo y asegura que "todas las obras admiten una interpretación católica y bíblica; si no se admite este sustrato, este fondo católico, muchas obras permanecerían enigmáticas".

Incluso el anterior primado de la Comunión Anglicana, Rowan Williams, llegó a admitir el catolicismo de Shakespeare después de leer los libros de Milward. Pero el profesor jesuita pide "tomar nota de que nos encontramos frente a un testigo importante de aquel catolicismo inglés que fue cruelmente perseguido por Enrique VIII y por Isabel I y por sus crueles ministros, Thomas Cromwel y William Cecil".

"En esa época, incluso los sacerdotes, incluso los jesuitas, temían ser descubiertos, arrestados, hechos prisioneros, torturados y ajusticiados como traidores. Él no fue al encuentro del martirio, pero tenía una gran fe católica. Y se sintió comprometido como dramaturgo, en la misión de proclamar la verdad de su época y la fe de lo que Hamlet llama “el mundo aún no conocido”, afirma Milward.