martes, 24 de abril de 2018

Santo Evangelio 24 de abril 2018


Día litúrgico: Martes IV de Pascua

Texto del Evangelio (Jn 10,22-30): Se celebró por entonces en Jerusalén la fiesta de la Dedicación. Era invierno. Jesús se paseaba por el Templo, en el pórtico de Salomón. Le rodearon los judíos, y le decían: «¿Hasta cuándo vas a tenernos en vilo? Si tú eres el Cristo, dínoslo abiertamente». Jesús les respondió: «Ya os lo he dicho, pero no me creéis. Las obras que hago en nombre de mi Padre son las que dan testimonio de mí; pero vosotros no creéis porque no sois de mis ovejas. Mis ovejas escuchan mi voz; yo las conozco y ellas me siguen. Yo les doy vida eterna y no perecerán jamás, y nadie las arrebatará de mi mano. El Padre, que me las ha dado, es más grande que todos, y nadie puede arrebatar nada de la mano del Padre. Yo y el Padre somos uno».


«Yo y el Padre somos uno»

Rev. D. Miquel MASATS i Roca 
(Girona, España)

Hoy vemos a Jesús que se «paseaba por el Templo, en el pórtico de Salomón» (Jn 10,23), durante la fiesta de la Dedicación en Jerusalén. Entonces, los judíos le piden: «Si tú eres el Cristo, dínoslo abiertamente», y Jesús les contesta: «Ya os lo he dicho, pero no me creéis» (Jn 10,24.25).

Sólo la fe capacita al hombre para reconocer a Jesucristo como el Hijo de Dios. San Juan Pablo II hablaba en el año 2000, en el encuentro con los jóvenes en Tor Vergata, del “laboratorio de la fe”. Para la pregunta «¿Quién dicen las gentes que soy yo?» (Lc 9,18) hay muchas respuestas... Pero, Jesús pasa después al plano personal: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?». Para contestar correctamente a esta pregunta es necesaria la “revelación del Padre”. Para responder como Pedro —«Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios vivo» (Mt 16,16)— hace falta la gracia de Dios.

Pero, aunque Dios quiere que todo el mundo crea y se salve, sólo los hombres humildes están capacitados para acoger este don. «Con los humildes está la sabiduría», se lee en el libro de los Proverbios (11,2). La verdadera sabiduría del hombre consiste en fiarse de Dios. 

Santo Tomás de Aquino comenta este pasaje del Evangelio diciendo: «Puedo ver gracias a la luz del sol, pero si cierro los ojos, no veo; pero esto no es por culpa del sol, sino por culpa mía».

Jesús les dice que si no creen, al menos crean por las obras que hace, que manifiestan el poder de Dios: «Las obras que hago en nombre de mi Padre son las que dan testimonio de mí» (Jn 10,25).

Jesús conoce a sus ovejas y sus ovejas escuchan su voz. La fe lleva al trato con Jesús en la oración. ¿Qué es la oración, sino el trato con Jesucristo, que sabemos que nos ama y nos lleva al Padre? El resultado y premio de esta intimidad con Jesús en esta vida, es la vida eterna, como hemos leído en el Evangelio.

Tenían 13 hijos, todos niños, y acaba de nacer… otro varón: hablan de fe y la belleza de la familia

Tenían 13 hijos, todos niños, y acaba de nacer… otro varón: hablan de fe y la belleza de la familia

El caso de la familia Schwandt da la vuelta al mundo; ellos hablan de su vida católica

Tenían 13 hijos, todos niños, y acaba de nacer… otro varón: hablan de fe y la belleza de la familia


La familia Schwandt acaba de aumentar esta semana con otro hermanito, y no podía ser de otro modo que un varón


Los Schwandt son una familia católica muy numerosa de Michigan (Estados Unidos). Aunque hay otras familias en el país parecidas a ella, por su particular historia la de los Schwandt lleva años suscitando la atención de los medios de comunicación nacionales, sobre todo desde los últimos embarazos.

Y es que en ésta sólo hay hijos varones. Por más que la madre tenga ya el deseo de una niña, no hay forma que nazca otra cosa que no sea un niño. Así es como sumaron 13 hijos, y todos varones. Pero hace unos meses volvieron a ser noticia por un nuevo embarazo. Como es costumbre, los padres, Jay y Kateri, no querían saber el sexo del bebé hasta que naciera.

14 hijos y 14 varones
Ya ha nacido. Y sí. El pequeño de los Schwandt es también un varón. 14 hijos y 14 niños, desde el mayor que ya ha pasado los 20 años hasta este recién nacido, que ha venido al mundo siendo noticia.


Esta curiosidad que han despertado en tantos medios les ha permitido hablar de su fe católica y también eliminar ciertos clichés sobre las familias numerosas. Y además con toda sencillez.

Kateri siempre ha tenido la ilusión de tener una hija, y aunque en los últimos embarazos se había ilusionado con esta idea, en éste tenía la certeza de que sería niño. No se equivocó.

Una vida en la que la fe es el centro
En un reportaje que publicó la Diócesis de Grand Rapids, a la que pertenecen, esta familia contaba cómo se organizaba y vivía su fe.  Ir a misa con tantos niños sería para muchos un quebradero de cabeza, pero ellos tienen una rutina muy bien organizada.

Su parroquia de Nuestra Señora de la Consolación de Rockford está a pocos minutos de casa. La misa de 11 de la mañana es la elegida. “Tenemos una rutina bastante buena. Todo el mundo se levanta y me voy a la iglesia con quien esté listo, que por lo general suelen ser los más pequeños. Viene una de los hijos mayores para que me ayude, y así tenemos ya guardado unos bancos”, cuenta el padre. “Yo levanto la retaguardia”, añade la madre, refiriéndose a los adolescentes, los más remolones en la cama. Y así a las 11 están todos sentados en el templo.


Cuando se tomó esta foto aún no habían nacido los dos más pequeños

Jay y Kateri aseguran que no se ven distintos ni mejores a otras familias católicas. Afirman que alimentar a tantos niños, vestirlos o simplemente prepararlos para salir a la calle puede parecer algo desalentador, pero consideran que es lo mismo que hace cualquier familia, sólo que a gran escala, y con un poco de más de planificación.

Las lecciones diarias que los niños aprenden de sus padres
La fe es el engranaje de la familia, confiesan los padres. Y además debe empezar desde los padres, que muestran a su prole el camino a seguir con lecciones de amor, paciencia, servicio y perdón, que se van presentando en el día a día.

“Cada uno de ellos es diferente en cuanto a personalidad, y una de las mejores cosas que hemos hecho ha sido enviarlos a la escuela católica porque van a la iglesia y comienzan todos los días con una oración”, afirma la madre.

Cuando Jay y Ketari se conocieron y se casaron siendo muy jóvenes nunca imaginaron que tendrían una familia tan grande y que serían noticia en los medios de comunicación. Ella provenía de una familia muy numerosa y estaba acostumbrada a este ambiente. Él, sin embargo, no.


"Dios nos da lo que necesitamos"
“No necesitábamos mucho para ser felices”, recuerda Kateri, que afirma convencida que han ido recibiendo niños depositando siempre su confianza en Dios y acogiendo con alegría a cada uno.

“Siempre he sentido que Dios nos da lo que necesitamos para la situación en la que Él nos pone”, explica Kateri.

Al igual que su familia ha llamado la atención de muchos, también ha suscitado las críticas e incomprensiones de otros tantos, incluso dentro de la Iglesia. Las preguntas van siempre por el número de hijos y sobre cuántos hay que tener. “Todos los que Dios quiera que tenga y tantos, de manera realista, que pueda mantener”, es la respuesta que da siempre Jay.

Ella es catequista; él, adorador
Este matrimonio encuentra su fuerza en la fe, y especialmente en la Eucaristía. Jay define a su mujer como “el pilar espiritual” de la familia. Durante muchos años ella ha sido, pese a tener tantos hijos, catequista en la parroquia.

Jay, por su parte, es adorador, y participa en uno de los turnos de la adoración perpetua de la parroquia. Si no acude “siento que me estoy quedando sin nada”, así que ha buscado un momento que no le impida faltar por sus obligaciones como padre ahora de 14 hijos. Para ello, acude los lunes a las 2 de la madrugada al turno de adoración.


La misa, centro de la vida familiar
Además, han inculcado a todos los hijos que la misa dominical es el centro de la vida familiar. Desde muy pequeños, y gracias al ejemplo de los hermanos mayores, se van percatando de ello. “Para cuando tienen 4 o 5 años, cuando toca ponerse de pie, se ponen de pie; cuando es hora de arrodillarse, se arrodillan”. Por su parte, los mayores ya van a grupos parroquiales y participan en misiones en otros estados.

Este matrimonio está encantado y asegura que lo importante es que cuando sus hijos sean lo suficientemente mayores “como para tomar sus propias decisiones, al menos les hayamos mostrado el camino correcto espiritual y fielmente”.

La importancia de cuidar el matrimonio cada día
Pero también es muy importante –resaltan- cuidar el matrimonio, aunque sea en muchas ocasiones con pequeños detalles, ya sea dar pequeños paseos cerca de casa o estar sentados juntos diez minutos en el porche mientras los mayores cuidan de los hermanos más pequeños.

“El matrimonio, como cualquier otra cosa, evoluciona. Al igual que los profesionales tienen que tener una formación continua, constantemente debes alimentar tu matrimonio”, aconseja Kateri.

Fuente: Religión en Libertad

lunes, 23 de abril de 2018

Santo Evangelio 23 de abril 2018



Santoral 23 de Abril: San Jorge, mártir


Texto del Evangelio (Jn 10,1-10): En aquel tiempo, Jesús habló así: «En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que escala por otro lado, ése es un ladrón y un salteador; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A éste le abre el portero, y las ovejas escuchan su voz; y a sus ovejas las llama una por una y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas, va delante de ellas, y las ovejas le siguen, porque conocen su voz. Pero no seguirán a un extraño, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños». Jesús les dijo esta parábola, pero ellos no comprendieron lo que les hablaba. 

Entonces Jesús les dijo de nuevo: «En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido delante de mí son ladrones y salteadores; pero las ovejas no les escucharon. Yo soy la puerta; si uno entra por mí, estará a salvo; entrará y saldrá y encontrará pasto. El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir. Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia».


«El que entra por la puerta es pastor de las ovejas (...) las ovejas escuchan su voz (...) y las ovejas le siguen, porque conocen su voz»

Rev. D. Francesc PERARNAU i Cañellas 
(Girona, España)

Hoy continuamos considerando una de las imágenes más bellas y más conocidas de la predicación de Jesús: el buen Pastor, sus ovejas y el redil. Todos tenemos en el recuerdo las figuras del buen Pastor que desde pequeños hemos contemplado. Una imagen que era muy querida por los primeros fieles y que forma parte ya del arte sacro cristiano del tiempo de las catacumbas. ¡Cuántas cosas nos evoca aquel pastor joven con la oveja herida sobre sus espaldas! Muchas veces nos hemos visto nosotros mismos representados en aquel pobre animal.

No hace mucho hemos celebrado la fiesta de la Pascua y, una vez más, hemos recordado que Jesús no hablaba en un lenguaje figurado cuando nos decía que el buen pastor da su vida por sus ovejas. Realmente lo hizo: su vida fue la prenda de nuestro rescate, con su vida compró la nuestra; gracias a esta entrega, nosotros hemos sido rescatados: «Yo soy la puerta; si uno entra por mí, estará a salvo» (Jn 10,9). Encontramos aquí la manifestación del gran misterio del amor inefable de Dios que llega hasta estos extremos inimaginables para salvar a cada criatura humana. Jesús lleva hasta el extremo su amor, hasta el punto de dar su vida. Resuenan todavía aquellas palabras del Evangelio de san Juan introduciéndonos en los momentos de la Pasión: «La víspera de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre, como hubiera amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin» (Jn 13,1).

De entre las palabras de Jesús quisiera sugerir una profundización en éstas: «Yo soy el buen pastor, conozco a las mías y las mías me conocen a mí» (Jn 10,14); más todavía, «las ovejas escuchan su voz (...) y le siguen, porque conocen su voz» (Jn 10,3-4). Es verdad que Jesús nos conoce, pero, ¿podemos decir nosotros que le conocemos suficientemente bien a Él, que le amamos y que correspondemos como es debido?

«¿Estás listo para casarte?»: los obispos de Estados Unidos quieren que tengas un matrimonio feliz


Han creado dos páginas en inglés y español para ayudar a preparar bien el matrimonio católico

«¿Estás listo para casarte?»: los obispos de Estados Unidos quieren que tengas un matrimonio feliz

«¿Estás listo para casarte?»: los obispos de Estados Unidos quieren que tengas un matrimonio feliz

La Conferencia Episcopal de Estados Unidos es una de esas instituciones que cree que, si bien hay que ayudar a superar las crisis de los matrimonios que están en dificultades, no hay que descuidar una correcta y profunda preparación al matrimonio católico de todas aquellas parejas que se encaminan a él. Muestra de ello son las páginas web For your marriage y su versión en español Por tu matrimonio. Se trata de unos espacios dedicados a inspirar, ayudar y exhortar a los novios a vivir más plenamente su relación de pareja. Son webs que ofrecen ayuda práctica y asesoramiento para quienes desean tener una relación seria y comprometida de cara al matrimonio católico, aunque también están pensadas para ayudar a quienes ya están en él. Es más, incluso, tiene un espacio para madres solteras o madres solas.

Detrás de ellas, se encuentra el esfuerzo y la profesionalidad de todo un equipo de matrimonios católicos expertos en pastoral familiar cuyo objetivo es que los novios tomen la decisión con responsabilidad de casarse o no y, de hacerlo, que sea el sacramento y el amor lo verdaderamente importante, y no la fiesta u otras cosas que distraen de lo fundamental.


Preparar una boda católica
Aquellos que quieren y preparan una boda católica van a encontrar en esta web todo tipo de recursos, sencillos, pero esenciales y fundamentales, sin los cuales muchas parejas corren el riesgo de quedarse en lo exterior de la ceremonia y, en cambio, van a descuidar lo fundamental de ese día. Por eso, aquí se ofrecen consejos para preparar la Misa: desde la elección de la música a las lecturas, o cómo hacer que la boda no tenga un coste desorbitado.

También se analizan temas que deberán afrontar los novios: las conversaciones que toda pareja debe tener antes de casarse, la educación de los hijos, los problemas que pueden surgir en caso de segundos matrimonios... Como se ve, lejos de ser una página dulzona y acaramelada, es una propuesta seria, rigurosa y motivadora para los enamorados. Hay consejos, reseñas de libros, testimonios de parejas comprometidas, etc.


Alimenta tu matrimonio
En esta página web se abren temas que ayudan a la pareja a descubrirse, confrontarse y vislumbrar lo que se va a vivir en el futuro: se analizan las etapas de la vida matrimonial o los elementos para un matrimonio feliz: desde la comunión y la comunicación, a la espiritualidad y la fe. Por supuesto se ofrecen herramientas para solucionar conflictos y a descubrir los valores comunes.

También aportan elementos que pueden inspirar a los esposos: la lectura y la reflexión en común de la Palabra de Dios, ejemplos de historias reales de parejas que también han superado crisis y problemas, y lógicamente, por tratarse de una página para Estados Unidos, hay sugerencias de centros de apoyo al matrimonio y a la familia en este país.

Pastoral matrimonial
Hay un apartado específicamente pensado en la pastoral matrimonial. En él se ofrecen documentos del Magisterio de la Iglesia, consejos de cómo debe ser la ceremonia del matrimonio. En esta sección, por ejemplo, se habla de las lecturas bíblicas y cuáles escoger, qué tipo de música debería sonar en el templo el día de la boda e, incluso, "diez elementos a considerar en la preparación de la ceremonia de las bodas".

También se aclara la posición de la Iglesia cuando se trata de parejas de diferentes religiones: los matrimonios mixtos y los matrimonios entre cónyuges de diferentes religiones, las condiciones que señala la Iglesia Católica a la hora de dar el visto bueno para que se puedan celebrar estos matrimonios, la educación en la fe de los hijos de estos matrimonios…

No se descuidan tampoco problemas delicados y sus respuestas pastorales: la cohabitación o los decretos de nulidad.


Ayudas a todas las parejas
Uno de los apartados de esta página es el titulado “Por qué el matrimonio es importante”. En él se exponen los beneficios del matrimonio para la salud, la seguridad y la vida sexual, los beneficios económicos, los beneficios para los hijos y los beneficios para el amor. También se presta una atención a madres solteras y madres solas, y a ellas se les ofrece toda un conjunto de consejos para su particular situación y la de sus hijos.

La web, incluso, también ofrece una evaluación de la relación, es decir, te ayuda a observar y a dialogar con tu cónyuge si los elementos fundamentales que se viven en tu matrimonio o en tu noviazgo están a la altura de lo que debería ser.

Prepara tu matrimonio
Finalmente, la web Por tu matrimonio ofrece recursos importantes como una guía para saber si los novios están preparado o no para contraer matrimonio católico, test de preparación al matrimonio, cómo debe ser un cursillo prematrimonial, y otras páginas web en donde encontrar información relacionada.

Fuente: Religión en Libertad

domingo, 22 de abril de 2018

Santo Evangelio 22 de abril 2018



Día litúrgico: Domingo IV (B) de Pascua

Texto del Evangelio (Jn 10,11-18): En aquel tiempo, Jesús habló así: «Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas. Pero el asalariado, que no es pastor, a quien no pertenecen las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye, y el lobo hace presa en ellas y las dispersa, porque es asalariado y no le importan nada las ovejas. Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas y las mías me conocen a mí, como me conoce el Padre y yo conozco a mi Padre y doy mi vida por las ovejas.

»También tengo otras ovejas, que no son de este redil; también a ésas las tengo que conducir y escucharán mi voz; y habrá un solo rebaño, un solo pastor. Por eso me ama el Padre, porque doy mi vida, para recobrarla de nuevo. Nadie me la quita; yo la doy voluntariamente. Tengo poder para darla y poder para recobrarla de nuevo; esa es la orden que he recibido de mi Padre».


«Yo soy el buen pastor»

+ Rev. D. Josep VALL i Mundó 
(Barcelona, España)

Hoy, nos dice Jesús: «Yo soy el buen pastor» (Jn 10,11). Comentando santo Tomás de Aquino esta afirmación, escribe que «es evidente que el título de “pastor” conviene a Cristo, ya que de la misma manera que un pastor conduce el rebaño al pasto, así también Cristo restaura a los fieles con un alimento espiritual: su propio cuerpo y su propia sangre». Todo comenzó con la Encarnación, y Jesús lo cumplió a lo largo de su vida, llevándolo a término con su muerte redentora y su resurrección. Después de resucitado, confió este pastoreo a Pedro, a los Apóstoles y a la Iglesia hasta el fin del tiempo.

A través de los pastores, Cristo da su Palabra, reparte su gracia en los sacramentos y conduce al rebaño hacia el Reino: Él mismo se entrega como alimento en el sacramento de la Eucaristía, imparte la Palabra de Dios y su Magisterio, y guía con solicitud a su Pueblo. Jesús ha procurado para su Iglesia pastores según su corazón, es decir, hombres que, impersonándolo por el sacramento del Orden, donen su vida por sus ovejas, con caridad pastoral, con humilde espíritu de servicio, con clemencia, paciencia y fortaleza. San Agustín hablaba frecuentemente de esta exigente responsabilidad del pastor: «Este honor de pastor me tiene preocupado (...), pero allá donde me aterra el hecho de que soy para vosotros, me consuela el hecho de que estoy entre vosotros (...). Soy obispo para vosotros, soy cristiano con vosotros».

Y cada uno de nosotros, cristianos, trabajamos apoyando a los pastores, rezamos por ellos, les amamos y les obedecemos. También somos pastores para los hermanos, enriqueciéndolos con la gracia y la doctrina que hemos recibido, compartiendo preocupaciones y alegrías, ayudando a todo el mundo con todo el corazón. Nos desvivimos por todos aquellos que nos rodean en el mundo familiar, social y profesional hasta dar la vida por todos con el mismo espíritu de Cristo, que vino al mundo «no a ser servido, sino a servir» (Mt 20,28).

Casi el 100% de los cristianos de Bihar son intocables, la Iglesia vela por su dignidad y derechos


Casi el 100% de los cristianos de Bihar son intocables, la Iglesia vela por su dignidad y derechos

Asha, cristiana dalit del norte de India: «Vivimos en este rincón del mundo olvidados por todos»


Asha prepara la comida para ella y su familia en el patio de su casa, sentada en el suelo. Conseguir el alimento no es tarea fácil: Asha debe trabajar en el campo donde apenas gana 50 rupias al día. Con esta cantidad no puede cubrir todas las necesidades de su casa, y esto le lleva a prescindir de aquello que debería ser indispensable: “¿Debería comprar sal y arroz para mi familia? ¿O debería llevar a mis hijos a la escuela?"


Asha, cristiana dalit de India

Como toda madre, Asha quiere lo mejor para sus hijos, un niño y tres niñas. Debido a la situación de pobreza de su familia, nunca ha tenido opción a ir a la escuela. Además de esto, la realidad de la mujer india es la preparación prematura al matrimonio: Asha se casó con 15 años y, junto a su marido, formaron una familia en un pequeño pueblo del noreste de la India.

En el estado de Bihar casi la totalidad de los dalits, considerados como intocables y el grupo más bajo del sistema de castas hindú, son cristianos. Expuestos a una marginación diaria, estas personas se dedican a realizar trabajos indignos, solo por el hecho de estar catalogados como un colectivo sin dignidad ni derechos.

Otro de los problemas de Asha es el mal estado y el deterioro progresivo de su hogar: “Mi casa se está cayendo, no puedo repararla. No hay espacio suficiente”.

De igual manera, el clima extremo de la India, con mucho calor y humedad en verano, dificulta la rutina: “Cuando está lloviendo no puedo cocinar. El techo tiene goteras por eso los niños se van a la cama hambrientos”.


“Le pido a María que proteja a mis hijos y les aleje de todo mal”
Con todo, Asha confiesa que su vida no es nada fácil: “Tengo que luchar mucho”. Tanto ella como sus hijos acuden a misa todos los domingos, donde encuentran en Jesucristo y en la Virgen María el consuelo y las fuerzas para salir adelante: “En casa rezo a la Virgen María. Le pido a María que proteja a mis hijos y les aleje de todo mal. Nuestra madre es mi madre y ella me muestra el camino”.

Con la mirada puesta en Dios, Asha busca una nueva oportunidad para toda su familia, en especial para sus hijos: “Para mí es duro trabajar en el campo y desearía que mis hijos no tuvieran la misma vida, que después de sus estudios, ellos puedan ser alguien en la vida”.

El mensaje de Jesús les dota de la dignidad
La fe de la minoría cristiana de la India del noreste ha sido y es una auténtica revolución. El sistema de castas hindú les condena a un status indigno, producto de sus malas acciones en una vida anterior, como consecuencia de la concepción hinduista del Karma y la reencarnación. El mensaje de Jesús les dota de la dignidad que el sistema hinduista les ha arrebatado, les habla de igualdad, de respeto y ayuda al prójimo, de ayuda al que sufre.

Olvidados por todos, los cristianos dalits de la India han encontrado la esperanza en la Iglesia. La Fundación Pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada acude a la llamada de los cristianos pobres de la India con su nueva campaña, destinada a los proyectos que la Iglesia tiene en el Estado de Bihar, destinados a la formación de seminaristas, construcción de iglesias y capillas, coordinación de las misiones, y sostenimiento de la fe entre los más necesitados.

Como una “luz que dignifica a los más pobres”, la campaña de Ayuda a la Iglesia Necesitada lucha por la defensa de la minoría cristiana del noreste de la India, amenazada por la ley anticonversión, que prohíbe cambiar la religión hindú por otra diferente. La defensa de una identidad nacional unitaria e hinduista ha provocado que los cristianos sean considerados como una amenaza en el país.

Fuente: Religion en Libertad


sábado, 21 de abril de 2018

Santo Evangelio 21 de abril 2018


Día litúrgico: Sábado III de Pascua

Texto del Evangelio (Jn 6,60-69): En aquel tiempo, muchos de sus discípulos, al oírle, dijeron: «Es duro este lenguaje. ¿Quién puede escucharlo?». Pero sabiendo Jesús en su interior que sus discípulos murmuraban por esto, les dijo: «¿Esto os escandaliza? ¿Y cuando veáis al Hijo del hombre subir adonde estaba antes?. El espíritu es el que da vida; la carne no sirve para nada. Las palabras que os he dicho son espíritu y son vida. Pero hay entre vosotros algunos que no creen». Porque Jesús sabía desde el principio quiénes eran los que no creían y quién era el que lo iba a entregar. Y decía: «Por esto os he dicho que nadie puede venir a mí si no se lo concede el Padre». 

Desde entonces muchos de sus discípulos se volvieron atrás y ya no andaban con Él. Jesús dijo entonces a los Doce: «¿También vosotros queréis marcharos?». Le respondió Simón Pedro: «Señor, ¿a quién vamos a ir? Tú tienes palabras de vida eterna, y nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios».


«Tú tienes palabras de vida eterna»

Rev. D. Jordi PASCUAL i Bancells 
(Salt, Girona, España)

Hoy acabamos de leer en el Evangelio el discurso de Jesús sobre el Pan de Vida, que es Él mismo que se dará a nosotros como alimento para nuestras almas y para nuestra vida cristiana. Y, como suele pasar, hemos contemplado dos reacciones bien distintas, si no opuestas, por parte de quienes le escuchan.

Para algunos, su lenguaje es demasiado duro, incomprensible para su mentalidad cerrada a la Palabra salvadora del Señor, y san Juan dice —con una cierta tristeza— que «desde entonces muchos de sus discípulos se volvieron atrás y ya no andaban con Él» (Jn 6,66). Y el mismo evangelista nos da una pista para entender la actitud de estas personas: no creían, no estaban dispuestas a aceptar las enseñanzas de Jesús, frecuentemente incomprensibles para ellos.

Por otro lado, vemos la reacción de los Apóstoles, representada por san Pedro: «Señor, ¿a quién vamos a ir? Tú tienes palabras de vida eterna, y nosotros creemos» (Jn 6,68-69). No es que los doce sean más listos que los otros, ni tampoco más buenos, ni quizá más expertos en la Biblia; lo que sí son es más sencillos, más confiados, más abiertos al Espíritu, más dóciles. Les sorprendemos de cuando en cuando en las páginas de los evangelios equivocándose, no entendiendo a Jesús, discutiéndose sobre cuál de ellos es el más importante, incluso corrigiendo al Maestro cuando les anuncia su pasión; pero siempre los encontramos a su lado, fieles. Su secreto: le amaban de verdad.

San Agustín lo expresa así: «No dejan huella en el alma las buenas costumbres, sino los buenos amores (...). Esto es en verdad el amor: obedecer y creer a quien se ama». A la luz de este Evangelio nos podemos preguntar: ¿dónde tengo puesto mi amor?, ¿qué fe y qué obediencia tengo en el Señor y en lo que la Iglesia enseña?, ¿qué docilidad, sencillez y confianza vivo con las cosas de Dios?