martes, 24 de mayo de 2016

Sufrió abusos, fue drogada y violada, pero ella tuvo su bebé, lo dio en adopción y defiende la vida

Sufrió abusos, fue drogada y violada, pero ella tuvo su bebé, lo dio en adopción y defiende la vida

Sufrió abusos, fue drogada y violada, pero ella tuvo su bebé, lo dio en adopción y defiende la vida

Elizabeth Reed sufrió abusos de niña y fue violada de adolescente, pero siempre optó por la vida y defiende a los bebés


Desde su gestación la vida de Elizabeth Reed  estuvo en permanente riesgo y sus derechos más esenciales fueron pisoteados. Primero porque su gestación llegó inesperada y el amante de su madre, quien era un hombre casado y con hijos que había embaucado a la jovencita de 18 años, presionó para que se practicara un aborto.

Aunque se salvó de ser eliminada, su madre y ella misma habrían de toparse con otros abusadores en el camino. La madre de la pequeña se casó y le dio un padre adoptivo, pero al poco tiempo se divorció. Luego, cuando Elizabeth cumplía recién ocho años su madre comenzó a convivir con otro hombre que abusó sexualmente de la pequeña hasta que cumplió los once años de edad…

“Sólo años después de que aquel malvado desapareciera de mi vida me vi con fuerza para revelar aquel horror sufrido y todavía tendrían que pasar unos cuantos años más para que, tanto mi madre como yo, encontráramos la paz que tanto ansiábamos”.

Venciendo el silencio de los abusadores
Perdida y desorientada como su madre, dice Elizabeth, fue presa fácil de otros abusadores… “Con apenas 15 años empecé a salir con un muchacho. Me drogó y se aprovechó sexualmente de mí”.

Como es normal en estos casos, del momento en que su ‘amigo’ puso droga en su bebida y de la violación tiene apenas vagos recuerdos y lo agradece… “Lo que sí recuerdo es que seis semanas después de lo acontecido me di cuenta de que estaba embarazada. Recuerdo quedarme petrificada, especialmente porque debía contárselo a mi madre. Creía que no podía decírselo a nadie, y teniendo en cuenta los abusos pasados, pensaba que aquello debía ser lo más normal. Así que decidí quedarme callada".

El abusador se ofrece a pagar el aborto
El descaro del abusador llegó al punto de que su propio padre –quien era el abuelo del bebé en gestación- ofreció pagar el aborto. Pero Elizabeth estaba acostumbrada a tomar en solitario sus decisiones y antes de acudir a la cita en la clínica de abortos, decidió ir a un Centro de Ayuda para mujeres embarazadas y allí le realizaron un examen de ultrasonido...

 “Bump” “bump” “bump”

“Todo se paró a mi alrededor. Me faltaba aire. Cada fibra de mi ser se puso en guardia. ¿Era aquello un latido? La recepcionista de la clínica abortista y todos aquellos a los que confíe mi situación me decían que llevaba simplemente un puñado de células. Y yo sabía que un simple tejido no tiene latidos. Algo no encajaba. Querían engañarme. Tuve claro que no podía abortar. A mis 15 años desconocía muchas cosas pero sabía que no podía detener aquel corazón al que oí latir con tanta fuerza”, recuerda Elizabeth.

Pero en esta batalla estaba sola y en los meses siguientes la pasó de casa en casa de amigas.

Protestando a Dios... que escucha
También fue un tiempo de protestarle a Dios por todo lo que había padecido desde su gestación. Dios continuó dándole respuestas, como las del ultrasonido, sólo que esta vez fue explícito en voz de una mujer que le citó a Elizabeth una frase de la Sagrada Escritura que dice… “Si tu madre o tu padre te abandonasen, yo nunca te olvidaré”.

“A pesar de mis dudas –recuerda Elizabeth- aquella tarde me rendí. Terminaron mis pesares y lloré con el consuelo de saber que Dios me amaba con predilección. Le dije: «De acuerdo, Señor, Tú ganas. Ayúdame, puesto que no sé qué debo hacer. Llevo en mi seno esta vida que Tú creaste. Si tienes un plan para ella, por favor, dime cuál es».

Entonces, como si de un relámpago se tratara, oí la palabra «adopción», tan claramente como si hubiera oído a mi madre pronunciar mi nombre desde el otro lado de la habitación. Quedé petrificada pero aquel mensaje dejó claro lo que debía hacer”.


La pequeña nació prematura un mes después; quienes serían sus padres acompañaban a Elizabeth en el momento del parto que sucedió por una cesárea de urgencia. Agradeció a Dios por todo ello, dice, pues a su lado la madre adoptiva “rezó en todo momento para que tuviera un buen parto”, puntualiza.

…De pronto oímos el gemido de un recién nacido. Inmediatamente aquella buena mujer y yo misma quedamos sumidas en un silencio que podía cortarse. Nunca en mi vida había oído un sonido tan bello como el de aquella niña”.

Cinco días después Elizabeth y su hija abandonaban el hospital. Desde que entregó a la niña en adopción ha dedicado su vida al activismo que defiende la vida del no nacido y es bloguera en Savethe1.com, desde donde proclama: “El aborto estuvo a punto de silenciarme dos veces, pero no he vivido esta historia para permanecer callada sino para compartirla y no me detendré hasta que todos los niños sean protegidos”.

Santo Evangelio 24 de Mayo 2016


Día litúrgico: Martes VIII del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mc 10,28-31): En aquel tiempo, Pedro se puso a decir a Jesús: «Ya lo ves, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido». Jesús dijo: «Yo os aseguro: nadie que haya dejado casa, hermanos, hermanas, madre, padre, hijos o hacienda por mí y por el Evangelio, quedará sin recibir el ciento por uno: ahora en el presente, casas, hermanos, hermanas, madres, hijos y hacienda, con persecuciones; y en el mundo venidero, vida eterna. Pero muchos primeros serán últimos y los últimos, primeros».

«Nadie que haya dejado casa (...) por mí y por el Evangelio, quedará sin recibir el ciento por uno (...) y en el mundo venidero, vida eterna»
Rev. D. Jordi SOTORRA i Garriga 
(Sabadell, Barcelona, España)


Hoy, como aquel amo que iba cada mañana a la plaza a buscar trabajadores para su viña, el Señor busca discípulos, seguidores, amigos. Su llamada es universal. ¡Es una oferta fascinante! El Señor nos da confianza. Pero pone una condición para ser discípulos, condición que nos puede desanimar: hay que dejar «casa, hermanos, hermanas, madre, padre, hijos o hacienda por mí y por el Evangelio» (Mc 10,29).

¿No hay contrapartida? ¿No habrá recompensa? ¿Esto aportará algún beneficio? Pedro, en nombre de los Apóstoles, recuerda al Maestro: «Nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido» (Mc 10,28), como queriendo decir: ¿qué sacaremos de todo eso?

La promesa del Señor es generosa: «El ciento por uno: ahora en el presente (...) y en el mundo venidero, vida eterna» (Mc 10,30). Él no se deja ganar en generosidad. Pero añade: «Con persecuciones». Jesús es realista y no quiere engañar. Ser discípulo suyo, si lo somos de verdad, nos traerá dificultades, problemas. Pero Jesús considera las persecuciones y las dificultades como un premio, ya que nos ayudan a crecer, si las sabemos aceptar y vivir como una ocasión de ganar en madurez y en responsabilidad. Todo aquello que es motivo de sacrificio nos asemeja a Jesucristo que nos salva por su muerte en Cruz.

Siempre estamos a tiempo para revisar nuestra vida y acercarnos más a Jesucristo. Estos tiempos y todo tiempo nos permiten —por medio de la oración y de los sacramentos— averiguar si entre los discípulos que Él busca estamos nosotros, y veremos también cuál ha de ser nuestra respuesta a esta llamada. Al lado de respuestas radicales (como la de los Apóstoles) hay otras. Para muchos, dejar “casa, hermanos, hermanas, madre, padre...” significará dejar todo aquello que nos impida vivir en profundidad la amistad con Jesucristo y, como consecuencia, serle sus testigos ante el mundo. Y esto es urgente, ¿no te parece?

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lunes, 23 de mayo de 2016

Premian un discipulado que renueva parroquias: con diez años de experiencia, estas son sus 12 claves

Premian un discipulado que renueva parroquias: con diez años de experiencia, estas son sus 12 claves

Premian un discipulado que renueva parroquias: con diez años de experiencia, estas son sus 12 claves

Los discípulos no iban a clases con Jesús, sino que convivían con Él todo el día, aprendían de lo que veían y hacían, en su grupo pequeño - eso es discipulado

Este sábado 21 de mayo dos sacerdotes uruguayos han recibido en Milán el Premio Internacional Martini (www.martiniaward.it), de manos del arzobispo Angelo Scola, en reconocimiento a un sistema de evangelización y formación cristiana que han puesto en marcha hace 10 años en una parroquia de la secularizada Montevideo y se ha ido extendiendo por otras parroquias y movimientos. 

El sistema se llama "Discipulado catecumenal de Adultos (DcA)", aunque con el tiempo ha dado origen a variantes también para niños y adolescentes. 

Sus promotores, los sacerdotes Gonzalo Abadie Vicens y Guillermo Buzzo Sarlo,  explican las características de este método que busca acercar la fe a los alejados, pero también convertir a los parroquianos en auténticos discípulos de Cristo, personas que a los pies del Maestro conviven con Él y así aprenden de Él.


Gonzalo Abadie y Guillermo Buzzo son los promotores de este Discipulado Catecumenal de Adultos (DcA) 

Las 12 características evangelizadoras del DcA

1.  Para entrar dentro, no para permanecer fuera. 
Es un itinerario que busca provocar un movimiento existencial, un cambio: entrar en la órbita de Jesús y de sus amigos, la Iglesia. Ser atraído por esta fuerza que da vida, y cambia. Sentirse querido y aceptado por Jesús, y quererlo, tener trato cercano y confiado con él.

2. Tiene fuerza porque anuncia el kerigma: no es instrucción.
El kerigma es el anuncio de que Cristo ha resucitado, un anuncio fuerte, transformador, que deja una marca en la persona que lo vive. El kerigma da fuerza al evangelio. Gracias al kerigma el cristiano de hoy puede ver que lo que sucede en los Evangelios y transforma a los discípulos también le transforma a él. El DcA parte del kerigma, no de transmitir contenidos teóricos o académicos.

3.  Es un itinerario, no es un programa.
El DcA no propone muchas cosas para aprender, sino más bien pocas, con vivencias y resonancias profundas. Un programa presentaría temas, mientras que un itinerario ofrece oportunidades. Un programa se dirige a la cabeza: un itinerario te involucra. En un programa, uno sabe y los demás aprenden. En cambio, en el DcA, más que dar las respuestas escritas, se acompaña en un aprendizaje vivencial.

4. Más símbolos que conceptos: a los alejados Jesús les habla de otra forma. 
El DcA se ha inspirado en una intuición del cardenal Martini a partir del evangelio de Marcos: a los que están "fuera" de la Iglesia, del trato con Dios, Jesús no les habla del mismo modo que a los que están cerca, o dentro…Cuando estás lejos, Jesús te habla «en parábolas»: eso ayuda a una aproximación a la fe con símbolos e imágenes. 

Cada encuentro del DcA se sostiene sobre alguno de estos símbolos simples pero poderosos. Los participantes, catecúmenos o no, aprenden a pensar, rezar, y expresar su fe con esos símbolos. Más adelante, a medida que se van adentrando en el Discipulado, este lenguaje cede espacio también al conceptual, al lenguaje de la Iglesia, pero esto sucede progresivamente. 

El itinerario comparte esta convicción del cardenal Martini: «El significado más profundo del cristianismo no se encuentra en la filosofía ni en la dogmática, sino que está oculto bajo el velo de las alegorías y de los símbolos, para revelarse al que tenga entendimiento espiritual».

5. Un tiempo flexible, no preestablecido ni escolar. 
El objetivo del itinerario no es impartir un listado de temas, sino lograr «entrar» en el Reino de Dios, el encuentro con Cristo. Y los catecúmenos y catequistas ven cuándo sucede. Aunque el DcA es un itinerario de 100 encuentros no es necesario recorrerlo todo: lo importante es encontrar a Cristo.

6.  Es una experiencia vital, no un manual. 
El DcA es sobre todo un cambio de mentalidad, que requiere "un nuevo tipo de formación de evangelizadores o catequistas bien distinta a la que conocemos". Actualmente el DcA está preparando catequistas y evangelizadores creativos, que no dependen de un manual, sino del evangelio en la mano, con enfoque kerigmático. El manual del DcA es el evangelio. En estos tiempos la gran tentación es cambiar un manual por otro. El Discipulado es otra cosa, un cambio en la mentalidad, una experiencia de nueva evangelización.

7.  En grupos pequeños: sin mesa 
El DcA se desarrolla en pequeños grupos, en un círculo de sillas, sin mesa que se interponga, con la Biblia en la mano. Se educa el compartir, el expresar la fe, rezar juntos, interpretar la Palabra, tener una experiencia de fraternidad muy profunda.

8. Escuchar la palabra de Dios, no centrarse en ideas.
No se discuten o reciben ideas que hablan de Dios, sino que se practica la escucha de la Palabra, y a partir de ella se desarrolla el encuentro.

9. Busca contemplar a Dios, no consumir información
El Discipulado es profundidad en Dios, no cantidad de información. Se va hacia dentro del Misterio de Dios y del misterio de lo que somos.

10. El silencio del Misterio, no del quedarse callados. No solo se comunica la fe por medio de la Palabra, sino también del silencio profundo que la rodea para contemplarla y dejarse tocar por ella. Los ratos de silencio habitado son un aspecto fundamental del Discipulado, que hacen el contrapunto con la Palabra.

11. Es un itinerario practicable, no una utopía teórica.
Este discipulado ya vive y se transmite en las parroquias. Quiso inspirarse de verdad en el RICA (Ritual de iniciación cristiana de Adultos), creyó en él, aceptó su desafío, encontró fuertes resistencias y dificultades en el contexto formal institucional (muy burocratizado y escolar) mientras se iba abriendo paso en las comunidades parroquiales y gentes sencillas. Poco a poco se amplió con un Discipulado de Niños (DcN), otro de jóvenes y adolescentes (DcJ) y un método de primer anuncio previo al discipulado, que se llama Effatá/60.
  
12. Un puente, no el comienzo, no el final.
El Directorio general de la Catequesis pide un proyecto evangelizador unitario, que coordine el primer anuncio y el catecumenado (DGC 277). Hoy se ven notables experiencias de primer anuncio, que despiertan la fe, pero sin que después encuentren propuestas para que eso se encauce y madure. Y se ve frecuentemente lo contrario, lo más extendido, propuestas de iniciación cristiana o catequesis que presuponen la fe, y, en lugar de ayudar a «entrar», dejan «fuera» de Cristo y de la Iglesia. El Dscipulado fue pensado realmente como «eslabón» (DGC 64), como lo que sigue a un primer anuncio, cualquiera sea. Las personas que han recibido un Cursillo de Cristiandad, en Uruguay, después de la fase de kerigma, adoptan este Discipulado. Y se termina cuando se produce ese «clic» al interior de la constelación. Luego seguirá la formación permanente.

Gonzalo Abadie, a la izquierda, con el cardenal Scola de Milán y otros galardonados en los Premios Martini

Los autores que han inspirado el método 
Gonzalo Abadie Vicens y Guillermo Buzzo Sarlo presentan una lista de fuentes en las que se han inspirado para este discipulado. Por un lado, está la metodología del Rito de Iniciación Cristiana de Adultos. Por otro, la perspectiva bíblica de los libros del difunto cardenal Martini. Hay aportaciones de las predicaciones del Papa Francisco, de Benedicto XVI, de Raniero Cantalamessa, de Gianfranco Ravasi, y biblistas y autores latinoamericanos como Hernán Cardona Ramírez, Fidel Oñoro, Hugo Martínez de Aldana o Víctor Manuel Fernández. 

A los 10 años de iniciarse este discipulado como un "laboratorio" de catequesis de adultos en la Parroquia de Tierra Santa en Montevideo, el DcA logra el reconocimiento con un tercer premio en los Martini Arward de Milán.

Para más información sobre este discipulado:

Gonzalo Abadie Vicens 
xabadx@gmail.com

Santo Evangelio 23 de Mayo 2016



Día litúrgico: Lunes VIII del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mc 10,17-27): Un día que Jesús se ponía ya en camino, uno corrió a su encuentro y arrodillándose ante Él, le preguntó: «Maestro bueno, ¿qué he de hacer para tener en herencia la vida eterna?». Jesús le dijo: «¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno sino sólo Dios. Ya sabes los mandamientos: No mates, no cometas adulterio, no robes, no levantes falso testimonio, no seas injusto, honra a tu padre y a tu madre». Él, entonces, le dijo: «Maestro, todo eso lo he guardado desde mi juventud». Jesús, fijando en él su mirada, le amó y le dijo: «Una cosa te falta: anda, cuanto tienes véndelo y dáselo a los pobres y tendrás un tesoro en el cielo; luego, ven y sígueme». Pero él, abatido por estas palabras, se marchó entristecido, porque tenía muchos bienes. 

Jesús, mirando a su alrededor, dice a sus discípulos: «¡Qué difícil es que los que tienen riquezas entren en el Reino de Dios!». Los discípulos quedaron sorprendidos al oírle estas palabras. Mas Jesús, tomando de nuevo la palabra, les dijo: «¡Hijos, qué difícil es entrar en el Reino de Dios! Es más fácil que un camello pase por el ojo de la aguja, que el que un rico entre en el Reino de Dios». Pero ellos se asombraban aún más y se decían unos a otros: «Y ¿quién se podrá salvar?». Jesús, mirándolos fijamente, dice: «Para los hombres, imposible; pero no para Dios, porque todo es posible para Dios».

«Anda, cuanto tienes véndelo y dáselo a los pobres (...); luego, ven y sígueme»
P. Joaquim PETIT Llimona, L.C. 
(Barcelona, España)


Hoy, la liturgia nos presenta un evangelio ante el cual es difícil permanecer indiferente si se afronta con sinceridad de corazón.

Nadie puede dudar de las buenas intenciones de aquel joven que se acercó a Jesucristo para hacerle una pregunta: «Maestro bueno: ¿qué he de hacer para tener en herencia la vida eterna?» (Mc 10,17). Por lo que nos refiere san Marcos, está claro que en ese corazón había necesidad de algo más, pues es fácil suponer que —como buen israelita— conocía muy bien lo que la Ley decía al respecto, pero en su interior había una inquietud, una necesidad de ir más allá y, por eso, interpela a Jesús.

En nuestra vida cristiana tenemos que aprender a superar esa visión que reduce la fe a una cuestión de mero cumplimiento. Nuestra fe es mucho más. Es una adhesión de corazón a Alguien, que es Dios. Cuando ponemos el corazón en algo, ponemos también la vida y, en el caso de la fe, superamos entonces el conformismo que parece hoy atenazar la existencia de tantos creyentes. Quien ama no se conforma con dar cualquier cosa. Quien ama busca una relación personal, cercana, aprovecha los detalles y sabe descubrir en todo una ocasión para crecer en el amor. Quien ama se da.

En realidad, la respuesta de Jesús a la pregunta del joven es una puerta abierta a esa donación total por amor: «Anda, cuanto tienes véndelo y dáselo a los pobres (…); luego, ven y sígueme» (Mc 10,21). No es un dejar porque sí; es un dejar que es darse y es un darse que es expresión genuina del amor. Abramos, pues, nuestro corazón a ese amor-donación. Vivamos nuestra relación con Dios en esa clave. Orar, servir, trabajar, superarse, sacrificarse... todo son caminos de donación y, por tanto, caminos de amor. Que el Señor encuentre en nosotros no sólo un corazón sincero, sino también un corazón generoso y abierto a las exigencias del amor. Porque —en palabras de Juan Pablo II— «el amor que viene de Dios, amor tierno y esponsal, es fuente de exigencias profundas y radicales».

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domingo, 22 de mayo de 2016

Santo Evangelio 22 de Mayo 2016



Día litúrgico: La Santísima Trinidad (C) (Domingo siguiente a Pentecostés)

Texto del Evangelio (Jn 16,12-15): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Mucho tengo todavía que deciros, pero ahora no podéis con ello. Cuando venga Él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad completa; pues no hablará por su cuenta, sino que hablará lo que oiga, y os anunciará lo que ha de venir. Él me dará gloria, porque recibirá de lo mío y os lo anunciará a vosotros. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso he dicho: ‘Recibirá de lo mío y os lo anunciará a vosotros’».

«Cuando venga Él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad completa»
+ Cardenal Jorge MEJÍA Archivista y Bibliotecario de la S.R.I. 
(Città del Vaticano, Vaticano)


Hoy celebramos la solemnidad del misterio que está en el centro de nuestra fe, del cual todo procede y al cual todo vuelve. El misterio de la unidad de Dios y, a la vez, de su subsistencia en tres Personas iguales y distintas. Padre, Hijo y Espíritu Santo: la unidad en la comunión y la comunión en la unidad. Conviene que los cristianos, en este gran día, seamos conscientes de que este misterio está presente en nuestras vidas: desde el Bautismo —que recibimos en nombre de la Santísima Trinidad— hasta nuestra participación en la Eucaristía, que se hace para gloria del Padre, por su Hijo Jesucristo, gracias al Espíritu Santo. Y es la señal por la cual nos reconocemos como cristianos: la señal de la Cruz en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

La misión del Hijo, Jesucristo, consiste en la revelación de su Padre, del cual es la imagen perfecta, y en el don del Espíritu, también revelado por el Hijo. La lectura evangélica proclamada hoy nos lo muestra: el Hijo recibe todo del Padre en la perfecta unidad: «Todo lo que tiene el Padre es mío», y el Espíritu recibe lo que Él es, del Padre y del Hijo. Dice Jesús: «Por eso he dicho: ‘Recibirá de lo mío y os lo anunciará a vosotros’» (Jn 16,15). Y en otro pasaje de este mismo discurso (15,26): «Cuando venga el Paráclito, que yo os enviaré de junto al Padre, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, Él dará testimonio de mí».

Aprendamos de esto la gran y consoladora verdad: la Trinidad Santísima, lejos de ponerse aparte, distante e inaccesible, viene a nosotros, habita en nosotros y nos transforma en interlocutores suyos. Y esto por medio del Espíritu, quien así nos guía hasta la verdad completa (cf. Jn 16,13). La incomparable “dignidad del cristiano”, de la cual habla varias veces san León el Grande, es ésta: poseer en sí el misterio de Dios y, entonces, tener ya, desde esta tierra, la propia “ciudadanía” en el cielo (cf. Flp 3,20), es decir, en el seno de la Trinidad Santísima.

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Con cáncer terminal, dicen que le queda medio año de vida, se emociona al conseguir ir a ver al Papa

Con cáncer terminal, dicen que le queda medio año de vida, se emociona al conseguir ir a ver al Papa

Con cáncer terminal, dicen que le queda medio año de vida, se emociona al conseguir ir a ver al Papa

Charyl Tobin tiene un cáncer peculiar que ha deformado su rostro y le acerca al final de su vida - foto de Osservatore Romano

 El miércoles 11 de mayo, al término de la Audiencia General, el Papa Francisco tuvo un emotivo encuentro con Cheryl Tobin, una mujer de 48 años con cáncer terminal cuyo tratamiento le deformó el lado izquierdo del rostro. 

Con una esperanza de vida de seis a nueve meses si sigue la quimioterapia, uno de sus deseos era conocer al Pontífice y el Vaticano.

Para poder cumplir su deseo, Cheryl necesitaba de la solidaridad y por ello narró su historia en un blog (aquí), donde solicitaba oraciones y alguna donación para poder llegar a la Santa Sede.

Cheryl, casada y con hijos, relató que en diciembre de 2013 fue diagnosticada con una rara forma de cáncer que usualmente aparece en personas mayores de 70 años.

Indicó que su tumor “estaba originalmente situado en el espacio de la parótida cerca a la base del cráneo”, además afectaba también la arteria carótida. Esto hacía su cáncer inoperable.

Solo le quedaba someterse a quimioterapia, la cual completó en el Centro para Cáncer MD Anderson en Houston (Estados Unidos), el 14 de marzo de 2014, el día que su hijo cumplía 18 años.

Si bien el tumor se había reducido, seguía siendo inoperable. “A pesar de que tenía esperanzas y creo en los milagros, mi pronóstico era malo”. Relató que intentó trabajar mientras seguía el tratamiento médico, pero su salud era frágil y debió abandonar el trabajo en diciembre de 2014.

En mayo de 2015 se determinó que el tumor se había reducido lo suficiente como para ser operado. “Aunque era extremadamente peligroso”, se realizó la intervención. Los médicos extrajeron una gran parte de la arteria carótida. A ello siguió la radioterapia hasta agosto de 2015. Sin embargo, poco después sintió un nudo en el cuello. “Desafortunadamente ese nudo era cáncer”, relató Cheryl.

La mujer tuvo que ser operada nuevamente en diciembre 2015 y en enero de 2016. Las cosas no salieron bien debido a problemas anteriores con el injerto de piel y falta de hueso, por lo que “mi cuerpo tenía que intentar curarse a sí mismo”.

“Sorprendentemente, mi cuerpo hizo un gran trabajo y comencé a sentirme bien”. Sin embargo, en marzo de 2016 se le descubrió un nuevo tumor en la base del cráneo, con nódulos en ambos pulmones. “Ahora estoy completamente inoperable y he comenzado una ronda de quimioterapias. Mi pronóstico sin quimio es de 3 a 6 meses y con quimio es de 6 a 9 meses. Es mi última oportunidad de ir al Vaticano y ver al Papa”.

Su visita al Vaticano
Finalmente, gracias a la solidaridad, Cheryl y su esposo Jim llegaron al Vaticano, donde pasaron el 8 de mayo, Día de la Madre en Italia. Tres días después pudo ver al Papa Francisco y recibir su bendición.

“¡Lo hice!”, exclamó Cheryl en su blog al relatar su llegada a la Santa Sede. “Un enorme agradecimiento a todos los que me apoyaron con fondos, oraciones y buenos deseos. Su generosidad es abrumadora y verdaderamente me siento bendecida por el derramamiento de amor que siento de cada uno de ustedes”, expresó.

En el blog, Cheryl narró que cruzaron las Puertas Santas de las cuatro basílicas y visitaron la Capilla Sixtina. Además conocieron Asís, la tierra de San Francisco.

“No hace falta decir que ha sido una gran experiencia, con un viaje lleno de increíbles momentos y bendiciones. Por favor, sepan que pienso en cada uno de ustedes y están en mis oraciones. ¡También elevo sus intenciones de oración en cada iglesia que visitamos! ¡Dios los bendiga a todos!”, expresó.

sábado, 21 de mayo de 2016

Donde no hay curas, allí están ellas: las monjas todoterreno que bautizan, casan y entierran

Donde no hay curas, allí están ellas: las monjas todoterreno que bautizan, casan y entierran

Donde no hay curas, allí están ellas: las monjas todoterreno que bautizan, casan y entierran

Donde no hay curas, allí están ellas: las monjas todoterreno que bautizan, casan y entierran

Las Misioneras de Jesús Verbo y Víctima, congregación fundada en Perú en 1961, sirven en los lugares más desatendidos de América Latina, donde no hay sacerdote

Mientras algunos teorizan sobre el papel hipotético que podrían tener unas "diaconisas", en América Latina y en países con gran escasez de sacerdotes y distancias enormes hay religiosas que sostienen a sus comunidades de fe con todo tipo de servicios litúrgicos y sociales. 

Un caso que tiene específicamente este carisma es el de las Misioneras de Jesús Verbo y Víctima (www.mjvv.org), congregación fundada en Perú por el obispo misionero alemán Federico Kaiser Depel y la Madre Willibrordis en 1961, ambos formados en los misioneros del Sagrado Corazón. Kaiser, nombrado obispo de Caravelí en 1957, vio que tenía a su cargo un territorio de 30.000 kilómetros cuadrados para pastorear con 10 sacerdotes y ninguna religiosa. Ahí nació la conciencia de cambiar las cosas.

Las Misioneras de Jesús Verbo y Víctima explican su misión en su web.

"Los lugares y regiones sin sacerdote residente son el campo exclusivo de nuestro apostolado. Allí la gente se queja: “Somos los olvidados”. Un sacerdote ambulante llega a esos lugares tal vez anualmente. Hemos hallado un pueblo donde las personas más ancianas nunca habían visto un sacerdote. Cuando un niño tenía 3 ó 5 años, su papá lo llevaba a caballo al otro lado de las cumbres andinas para hacerlo bautizar". 

"En cada centro misional estamos un grupo de 6 a 8 religiosas. Luchamos más que nada contra la ignorancia y el pecado. Son ellos los enemigos más funestos de la humanidad. Deseamos aliviar el abandono de nuestros fieles y mitigar su hambre de Dios, ofreciéndoles atención religiosa lo mejor que podamos. Bien sabemos que no podemos sustituir al sacerdote, pero le preparamos el camino".


Mil cosas por hacer, también en liturgia
La web de las religiosas expone una lista de sus tareas: 

- Enseñar las verdades religiosas.
- Administrar bautismos.
- Celebrar la Liturgia de la Palabra.
- Repartir la Sagrada Comunión.
- Asistir en la celebración de matrimonios.
- Atender enfermos y moribundos.
- Asistir a velorios y dirigir entierros.
- Formar y guiar catequistas.
- Tener a cargo los libros Parroquiales y extender las respectivas partidas, etc.

Pero ellas dejan claro que lo que desean es que las zonas donde sirven tengan su propio sacerdote residente para poder ellas ir a otro lugar. "El abandono sólo se supera con un sacerdote residente. Mientras no lo haya, nosotras nos encargamos de la atención pastoral de la zona que se nos encomienda".

Caminos sin asfaltar
La prensa argentina ha recogido algunos aspectos del servicio de estas misioneras en la diócesis de Santiago del Estero, la más pobre de Argentina, del tamaño casi de Castilla-La Mancha y con unos 70 sacerdotes para atender una población muy dispersa. 

Ellas atienden un territorio del noroeste de la diócesis llamado La Candelaria, con una parroquia y 14 capillas. No solo tienen funciones litúrgicas o catequéticas, sino que llevan alimentos, medicamentos, agua y ayuda de todo tipo a los más necesitados, recorriendo infinitos kilómetros casi siempre sin asfaltar. Ellas suelen decir que cuando acaba el asfalto empieza su territorio.


En 2015 se les estropeó su camioneta, pero varios donantes colaboraron en volver a proporcionarles vehículo. A muchos otros sitios van en monturas animales, o bicicleta, o a pie. 

Muchas de estas religiosas son enfermeras universitarias especializadas en obstetricia y odontología y ayudan con los primeros auxilios en caso de urgencias médicas.

A menudo ellas son las que trasladan los enfermos al hospital más cercano, que suele ser en la capital provincial, a 270 kilómetros, los primeros 50 en pistas de tierra. 

Aunque las misioneras agradecen y potencian todas las vocaciones con formación en medicina, a nivel espiritual su formación básica implica 6 años: un año de postulantado, dos años de noviciado y tres de juniorado. "Durante este tiempo cumplimos un programa de Teología bíblica, Dogma, Moral, Historia de la Iglesia, Filosofía, Misionología, Liturgia, Nociones de Derecho Canónico. Además, nos preparamos en Pastoral, Catequesis, Oratoria, Doctrina social, Música y la lengua propia donde trabajamos".

Tienen comunidades en Bolivia, Argentina, Uruguay, Paraguay y Chile.