lunes, 17 de diciembre de 2018

Santo Evangelio 17 de diciembre 2018



Día litúrgico: Feria privilegiada de Adviento: 17 de Diciembre

Texto del Evangelio (Mt 1,1-17): 

Libro de la generación de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham: Abraham engendró a Isaac, Isaac engendró a Jacob, Jacob engendró a Judá y a sus hermanos, Judá engendró, de Tamar, a Fares y a Zara, Fares engendró a Esrom, Esrom engendró a Aram, Aram engendró a Aminadab, Aminadab engendró a Naassón, Naassón engendró a Salmón, Salmón engendró, de Rajab, a Booz, Booz engendró, de Rut, a Obed, Obed engendró a Jesé, Jesé engendró al rey David. 

David engendró, de la que fue mujer de Urías, a Salomón, Salomón engendró a Roboam, Roboam engendró a Abiá, Abiá engendró a Asaf, Asaf engendró a Josafat, Josafat engendró a Joram, Joram engendró a Ozías, Ozías engendró a Joatam, Joatam engendró a Acaz, Acaz engendró a Ezequías, Ezequías engendró a Manasés, Manasés engendró a Amón, Amón engendró a Josías, Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos, cuando la deportación a Babilonia. 

Después de la deportación a Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, Salatiel engendró a Zorobabel, Zorobabel engendró a Abiud, Abiud engendró a Eliakim, Eliakim engendró a Azor, Azor engendró a Sadoq, Sadoq engendró a Aquim, Aquim engendró a Eliud, Eliud engendró a Eleazar, Eleazar engendró a Mattán, Mattán engendró a Jacob, y Jacob engendró a José, el esposo de María, de la que nació Jesús, llamado Cristo. Así que el total de las generaciones son: desde Abraham hasta David, catorce generaciones; desde David hasta la deportación a Babilonia, catorce generaciones; desde la deportación a Babilonia hasta Cristo, catorce generaciones.


«Libro de la generación de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham»

Rev. D. Vicenç GUINOT i Gómez 
(Sant Feliu de Llobregat, España)

Hoy, en la liturgia de la misa leemos la genealogía de Jesús, y viene al pensamiento una frase que se repite en los ambientes rurales catalanes: «De Josés, burros y Juanes, los hay en todos los hogares». Por eso, para distinguirlos, se usa como motivo el nombre de las casas. Así, se habla, por ejemplo: José, el de la casa de Filomena; José, el de la casa de Soledad... De esta manera, una persona queda fácilmente identificada. El problema es que uno queda marcado por la buena o mala fama de sus antepasados. Es lo que sucede con el «Libro de la generación de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham» (Mt 1,1).

San Mateo nos está diciendo que Jesús es verdadero Hombre. Dicho de otro modo, que Jesús —como todo hombre y como toda mujer que llega a este mundo— no parte de cero, sino que trae ya tras de sí toda una historia. Esto quiere decir que la Encarnación va en serio, que cuando Dios se hace hombre, lo hace con todas las consecuencias. El Hijo de Dios, al venir a este mundo, asume también un pasado familiar.

Rastreando los personajes de la lista, podemos apreciar que Jesús —por lo que se refiere a su genealogía familiar— no presenta un “expediente inmaculado”. Como escribió el Cardenal Nguyen van Thuan, «en este mundo, si un pueblo escribe su historia oficial, hablará de su grandeza... Es un caso único, admirable y espléndido encontrar un pueblo cuya historia oficial no esconde los pecados de sus antepasados». Aparecen pecados como el homicidio (David), la idolatría (Salomón) o la prostitución (Rahab). Y junto con ello hay momentos de gracia y de fidelidad a Dios, y sobre todo las figuras de José y María, «de la que nació Jesús, llamado Cristo» (Mt 1,16).

En definitiva, la genealogía de Jesús nos ayuda a contemplar el misterio que estamos próximos a celebrar: que Dios se hizo Hombre, verdadero Hombre, que «habitó entre nosotros» (Jn 1,14).

Un cardiólogo estudia cinco milagros eucarísticos y conciden en algo: es «un corazón vivo que sufre»

Zbigniew Kiernikowski, obispo de Legnica (Polonia), muestra el relicario con la forma del milagro.

La coincidencia en el grupo sanguíneo es estadísticamente sorprendente, dice Franco  Serafini 

Un cardiólogo estudia cinco milagros eucarísticos y conciden en algo: es «un corazón vivo que sufre»

Zbigniew Kiernikowski, obispo de Legnica (Polonia), muestra el relicario con la forma del milagro.


El portal mariano Cari Filii News recoge un comentario al estudio del cardiólogo Franco Serafini sobre los cinco milagros eucarísticos examinados por científicos. El cuadro que resulta es asombroso: "Un diagnóstico clínico preciso, puntual y detallado que coincide perfectamente con lo que leemos en los Evangelios". Lo ha detallado en un libro al que Costanza Signorelli dedica un reportaje en La Nuova Bussola Quotidiana:

"Un corazón sangrante, que pertenece a un hombre joven, golpeado y condenado, oprimido por un  estrés severo de tipo psíco-físico y que, desde hace dos días, se encuentra suspendido entre la vida y la muerte". Es esta la descripción concreta de aquello que reciben los fieles católicos en el momento en el que el sacerdote pone en su lengua la Hostia consagrada. Y bien: no estamos citando la visión mística entregada por Dios a uno de sus santos. Esta vez es la ciencia la que habla claro y de manera irrefutable. Lo revela el Dr. Franco Serafini en su libro: Un cardiologo visita Gesù. I miracoli eucaristici alla prova della scienza [Un cardiólogo visita a Jesús. Los milagros eucarísticos, examinados por la ciencia].


Un libro imprescindible que reúne los cinco milagros eucarísticos revisados por la ciencia médica: Lanciano (Chieti, Abruzos, Italia, siglo VIII), Buenos Aires (1992-1994-1996), Tixtla (Guerrero, México, 2006), Sokółka (Polonia, 2008) y Legnica (Polonia, 2013). A estos se les añadiría un sexto -el milagro de Betania (1991)-, deliberadamente apartado de la tramitación por razones que expone el autor. Por el contrario, se incluyen los dossier sobre los  lienzos de la Pasión, cuya inclusión fue impuesta por los mismos resultados científicos, especialmente como consecuencia de los "desconcertantes resultados relacionados con el grupo sanguíneo", explica Serafini.

El cardiólogo nos introduce así en la enorme mole de trabajo que tuvo que afrontar, revisando personalmente todas las investigaciones realizadas en los últimos cincuenta años y colaborando, cuando fue posible, con los primeros científicos que "trataron" las reliquias. El resultado es un cuadro sorprendente: "Un diagnóstico clínico preciso, puntual y detallado que no entra en conflicto, más bien coincide, con lo que leemos en los Evangelios y recibimos como don de la Tradición católica". Pero procedamos con orden.

Lanciano: un corazón que late dede hace trece siglos

Todo nace con el milagro de Lanciano (Abruzzo, provincia de Chieti). En cierto modo se trata de un outsider respecto al complejo de los milagros eucarísticos citados, pero tal vez -también debido a esto-, es el preferido del Dr. Serafini: "Es un prodigio misterioso que tiene características increíbles. Si bien es poco valorado, se puede decir tranquilamente que estamos ante una de las más importantes reliquias de la cristiandad, que sobrevive dese hace trece siglos. Además, explica el cardiólogo, ha sido un milagro absolutamente generoso: no se trata de una Hostia que ha sangrado 'un poco'; ese día todo el Pan se convirtió en Carne y el todo el Vino en Sangre". Dicho milagro se sale de la norma por dos razones: ante todo, es el único que no pertenece a la época moderna, se verificó en el siglo VIII; en segundo lugar se diferencia por las modalidades específicas con las que se manifestó. Los milagros eucarísticos recientes, de hecho, se han verificado casi todos  después de la "eliminación" de una Hostia consagrada e irremediablemente comprometida.

Para quien no lo sepa, recordamos que en estos casos el procedimiento canónico prevé poner la partícula en un recipiente de agua hasta que se disuelva completamente, durante pocos días; después, el agua de la ablución tiene que revertirse en el sagrario. Pues bien, es este el pasaje que se produce en el prodigio, puesto que la Hostia consagrada, en vez de disolverse, se "transforma" en carne y sangre: así ocurrió en Buenos Aires, en Sokółka y en Legnica. En Lanciano no fue así: el prodigio ocurrió, puntualmente, durante la Consagración eucarística, afectando por entero no solo a la Hostia, sino también al Cáliz. Ademas, señala Serafini: "Me gusta porque es un milagro que persiste y nos acompaña desde hace más de 1300 años, transmitido ininterrumpidamente de una generación a otra: esto es muy reconfortante".


El doble milagro, cuerpo y sangre, en el milagro eucarístico de Lanciano.

Hay, de hecho una "historia en la historia": así como en el siglo VIII el monje de San Basilio había dudado de la real presencia de Cristo en las especies eucarísticas -duda gracias a la cual se produjo el prodigio-, del mismo modo los monjes franciscanos de la generación pasada se encontraron en herencia una reliquia poco conocida y bastante "difícil", y también ellos estuvieron llenos de grandes dudas. Por este motivo, en 1970 los religiosos le pidieron al profesor Odoardo Linoli que realizara una serie de estudios científicos. Fue así cómo, de la segunda duda, nace el segundo milagro porque, precisamente gracias a esos análisis se obtuvo un descubrimiento sin precedentes en la historia: "El antiguo tejido analizado -se lee en el informe-, presenta las características típicas e inconfundibles de las células cardiacas. No es sólo el aspecto microscópico el recuerda el músculo cardíaco; es toda la estructura macroscópica de la carne la que recuerda a una sección entera del corazón".



El cardenal Carol Wojtyla visita el santuario de Lanciano el 4 de noviembre de 1974. Fuente: Santuario del Milagro Eucarístico.

Dicho en otras palabras: el 11 de diciembre de 1970 el profesor Linoli, al exponer a los monjes los primeros resultados de los estudios, escribirá lo siguiente: "In principio erat Verbum, et Verbum caro factum est!» (En el principio era el Verbo, y el Verbo se hizo carne). Cuando los análisis estuvieron ultimados, ya no hubo dudas de ningún tipo: la Hostia es carne, y la carne es un corazón humano. Un asombro detrás de otro: en Buenos Aires, en Tixtla, en Sokolka y en Legnica las investigaciones lo confirman, estamos ante un corazón humano. Pero no acaba aquí.

La ciencia no tiene dudas: la Hostia aún sufre

Hay un aspecto particular con el cual la ciencia puede dar un auténtico valor añadido al fiel que se acerca al Misterio eucarístico y, al mismo tiempo, suscitar un sobresalto en quien aún no cree. Serafini lo cuenta así: "El tejido cardiaco analizado presenta una doble característica: por una parte la fragmentación/segmentación de las fibras y, por la otra, la infiltración leucocitaria". Traducido: "Esta descripción médica detallada", explica el cardiólogo, "nos hace comprender que el sufrimiento de Jesús no es una cuestión genérica; o sea, decir que Jesús sufrió no es un termino vago o abstractamente espiritual. Al contrario, esto se traduce en conceptos precisos de tipo anatomopatológico o histopatológico de los cuales, como veremos, es posible deducir hipótesis de diagnóstico".

Pero hay más: los leucocitos están activos, lo que significa que la muestra de tejido, en el momento en que fue recogida para ser analizada, ¡aún estaba viva! Estamos ante un resultado sencillamente inexplicable desde el punto de vista científico, y Serafini nos explica el porqué: "Una vez que han sido separados del organismo viviente del que proceden, o después de la muerte del mismo, los leucocitos sobreviven en agua, sin disolverse, sólo durante unos minutos, máximo una hora". Para comprender la sorpresa de los científicos, basta pensar que, en el caso de la reliquia de Buenos Aires, el tejido estudiado estuvo conservado en agua destilada y sin nutrientes durante más de tres años.

Pero prosigamos. Una vez dicho que el tejido está vivo y sufre, la pregunta surge espontánea: ¿ante qué tipo de sufrimiento nos encontramos? También en este caso el diagnóstico que se prefigura es absolutamente preciso y coherente con el dato de la fe: "En lo que respecta a la sangre", detalla el cardiólogo, "la linfocitosis y la hipogammaglobulinemia encontradas en el laboratorio son compatibles con el cuadro clínico de un paciente politraumatizado: una persona pisoteada, golpeada o víctima de un grave accidente, sometida a un grave shock, con una situación de estrés psicofísico agudo o subagudo, con una línea temporal de uno/dos días desde el comienzo de dicha situación".

El mismo discurso vale para el tejido cardíaco que nos desvela "no una enfermedad cardíaca o un infarto que depende de defectos coronarios, sino más bien un daño severo de estrés mediado por las catecolaminas... Es decir, hablamos de ese tipo de situación que vemos en las biopsias o en las autopsias de los pacientes que han sufrido una grave postración de tipo psíquico, farmacológico o traumático. Por ejemplo, en víctimas de un accidente aéreo o en... condenados a muerte".

El grupo sanguíneao y... la bomba de gracia

De entre los numerosos aspectos en los que se han centrado las diferentes investigaciones, hay uno en particular que, para la ciencia, no admite réplicas. Se trata del descubrimiento del grupo sanguíneo, en esos casos en los que se han realizado los análisis pertinentes. Hablamos de Lanciano, Tixtla y de los tres principales lienzos de la Pasión: la Sindone de Turín, el Sudario de Oviedo y la Túnica de Argenteuil.


La túnica de Argenteuil (Francia), cuyo grupo sanguíneo coincide con la Sábana Santa y el Santo Sudario de Oviedo.

Y bien, cinco veces sobre cinco se ha encontrado, sin excepción, el mismo grupo sanguíneo: AB. "Este resultado", explica Serafini, "es, como poco, desconcertante, porque se apoya en un dato de estadística matemática que elimina cualquier duda sobre la casualidad y la veracidad de estos prodigios eucarísticos". El porqué es muy sencillo: "Cinco informes hematológicos, procedentes de materiales distintos, separados entre ellos por épocas históricas muy lejanas, por distancias geográficas -incluso transoceánicas-, cuatro de los cuales nos han llegado de épocas en las que se desconocía qué eran los grupos sanguíneos y, por lo tanto, a mayor razón, imposibles de falsificar... pues bien, los cinco, según los datos repetidos más de una vez con metodologías distintas y en laboratorios distintos, pertenecen siempre al grupo sanguíneo AB". Se trata de una verdadera bomba estadística que -nos explica el científico con números en la mano-, nos demuestra la autenticidad de los tejidos al 99,99996875%. En pocas palabras, estamos ante un milagro dentro un milagro que, según Serafini, es poco conocido y es infravalorado.


La Sagrada Forma del milagro eucarístico de Tixtla.

En conclusión: si el estudio en cuestión tiene el mérito de proporcionar un análisis científico de altísimo nivel, el libro del doctor Serafini tiene un mérito adicional. Partiendo de una pregunta aparentemente retórica, pero fundamental ("¿Tiene el hombre de fe la necesidad de una prueba científica para creer en el milagro eucarístico?"), llega a una respuesta final esclarecedora: "El milagro eucarístico se da como alimento al hombre moderno, se le entrega y ofrece sin reservas para sostener su fe vacilante, igual que el Pan partido". Y lo hace con la infinita humildad y delicadeza de Jesucristo: "La luz que emana de estos prodigios no es deslumbrante. Por mucho que algunos resultados científicos sean desconcertantes, es evidente que el milagro eucarístico se contiene, se autolimita y no quiere aplastar con su evidencia el frágil tesoro de nuestra fe". Es decir, si Dios quisiera, en su Omnipotencia podría conducirnos a cualquier evidencia científica, suficiente para convencer a cualquiera de Su Verdad. Pero, evidentemente, no es esta la Voluntad de Nuestro Señor. Nos lo dice la fe y nos lo repite la ciencia: Jesús Eucaristía quiere ser creído, amado y adorado por el hombre libre, que Lo desea con total pasión. He aquí la Comunión viva con Aquel que nos ama primero: el don de Su corazón.

Traducción de Elena Faccia Serrano tomada de Cari Filii News.

Fuente: Religión en Libertad

domingo, 16 de diciembre de 2018

Santo Evangelio 16 de diciembre 2018



Día litúrgico: Domingo III (C) de Adviento

Texto del Evangelio (Lc 3,10-18): 

En aquel tiempo, la gente preguntaba a Juan: «Pues ¿qué debemos hacer?». Y él les respondía: «El que tenga dos túnicas, que las reparta con el que no tiene; el que tenga para comer, que haga lo mismo». Vinieron también publicanos a bautizarse, y le dijeron: «Maestro, ¿qué debemos hacer?». Él les dijo: «No exijáis más de lo que os está fijado». Preguntáronle también unos soldados: «Y nosotros, ¿qué debemos hacer?». Él les dijo: «No hagáis extorsión a nadie, no hagáis denuncias falsas, y contentaos con vuestra soldada». 

Como el pueblo estaba a la espera, andaban todos pensando en sus corazones acerca de Juan, si no sería él el Cristo; respondió Juan a todos, diciendo: «Yo os bautizo con agua; pero viene el que es más fuerte que yo, y no soy digno de desatarle la correa de sus sandalias. El os bautizará en Espíritu Santo y fuego. En su mano tiene el bieldo para limpiar su era y recoger el trigo en su granero; pero la paja la quemará con fuego que no se apaga». Y, con otras muchas exhortaciones, anunciaba al pueblo la Buena Nueva.


«Viene el que es más fuerte que yo»

+ Cardenal Jorge MEJÍA Archivista y Bibliotecario de la S.R.I. 
(Città del Vaticano, Vaticano)

Hoy la Palabra de Dios nos presenta, en pleno Adviento, al Santo Precursor de Jesucristo: san Juan Bautista. Dios Padre dispuso preparar la venida, es decir, el Adviento, de su Hijo en nuestra carne, nacido de María Virgen, de muchos modos y de muchas maneras, como dice el principio de la Carta a los Hebreos (1,1). Los patriarcas, los profetas y los reyes prepararon la venida de Jesús.

Veamos sus dos genealogías, en los Evangelios de Mateo y Lucas. Él es hijo de Abraham y de David. Moisés, Isaías y Jeremías anunciaron su Adviento y describieron los rasgos de su misterio. Pero san Juan Bautista, como dice la liturgia (Prefacio de su fiesta), lo pudo indicar con el dedo, y le cupo —¡misteriosamente!— hacer el Bautismo del Señor. Fue el último testigo antes de la venida. Y lo fue con su vida, con su muerte y con su palabra. Su nacimiento es también anunciado, como el de Jesús, y es preparado, según el Evangelio de Lucas (caps. 1 y 2). Y su muerte de mártir, víctima de la debilidad de un rey y del odio de una mujer perversa, prepara también la de Jesús. Por eso, recibió él la extraordinaria alabanza del mismo Jesús que leemos en los Evangelios de Mateo y de Lucas (cf. Mt 11,11; Lc 7,28): «Entre los nacidos de mujer no hay nadie mayor que Juan Bautista». Él, frente a esto, que no pudo ignorar, es un modelo de humildad: «No soy digno de desatarle la correa de sus sandalias» (Lc 3,16), nos dice hoy. Y, según san Juan (3,30): «Conviene que Él crezca y yo disminuya». 

Oigamos hoy su palabra, que nos exhorta a compartir lo que tenemos y a respetar la justicia y la dignidad de todos. Preparémonos así a recibir a Aquel que viene ahora para salvarnos, y vendrá de nuevo a «juzgar a los vivos y a los muertos».

Mártires trapenses de Tibhirine: querían ser simplemente cristianos y estar con sus amigos argelinos

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Ya en español, la vida y el mensaje de los 7 trapenses decapitados en Argelia, hoy ya beatos

Mártires trapenses de Tibhirine: querían ser simplemente cristianos y estar con sus amigos argelinos

Jean-Pierre Schumacher sobrevivió a la matanza de Tibhirine y cuenta los hechos y el espíritu que animaba a los monjes de Argelia

El hermano Jean-Pierre Schumacher ha sobrevivido. Nacido en 1924 en Mosela (Lorena), fue enrolado a la fuerza en el ejército alemán. A sus amigos los mandaron a Stalingrado: murieron en el frente ruso. Pero él no: su mala salud evitó que lo enviaran allí. Tras la guerra fue sacerdote marista en 1953, hizo profesión solemne como trapense en 1960 y llegó a Argelia en 1964, dos años después de independizarse el país.

Mucha gente había muerto en 8 años de cruel guerra de independencia contra Francia (unos 400.000 en el bando independentista, y 25.000 franceses y al menos 65.000 argelinos en el otro bando, según Wikipedia). Casi todos los cristianos (franceses que llevaban 5 o más generaciones en el país) huían a Europa.

Un país de violencia: unos hombres de paz y oración

Argelia nunca antes había sido independiente. Un gobierno autoritario de militares socialistas y nacionalistas árabes, más o menos laicista, con cooperativas de estilo soviético, chocaba contra musulmanes de etnia bereber y con facciones islamistas de distintos niveles de radicalidad. La violencia se disparó en los años 90, con represión feroz y ataques terroristas: entre cien mil y 150.000 muertos, incluyendo 114 imanes.

Y allí estaba Jean-Pierre. En el monasterio de Tibhirine, en el Atlas argelino, explica, "aprendimos el árabe, y recitábamos juntos la oración del Padrenuestro en esa lengua. Nuestros vecinos musulmanes eran amigos, formábamos verdaderamente una familia con ellos".

Secuestraron a los monjes y cortaron sus cabezas

En 1996, mataron a los monjes de Tibhirine y Jean-Pierre sobrevivió. Los secuestraron, y dos meses después fueron hallados sus cadáveres con las cabezas cortadas. No se sabe qué facción o grupo lo hizo. Los monjes sabían que había violencia y asesinatos y gente malvada matando por doquier, y quisieron quedarse y vivir con sus vecinos sabiendo que corrían gran riesgo.

No los mataron en la Edad Media: los mataron cuando ya se acaba el siglo XX, en tiempos de televisión a color y por satélite, cuando ya Internet era frecuente en las universidades, cuatro años después de los Juegos Olímpicos de Barcelona.

Su historia fue recogida por la aclamada película "De dioses y hombres", de Xavier Beauvois, ganadora en el Festival de Cannes.

Ahora esta historia se puede explorar mejor, con la visión del hombre que busca a Dios, en el libro Simplemente cristianos (Ediciones Encuentro), del padre Thomas Georgeon y el periodista François Vayne, católico nacido en Argelia que conocía personalmente a los mártires.

Jean-Pierre Schumacher sobrevivió a la matanza de Tibhirine y cuenta los hechos y el espíritu que animaba a los monjes de Argelia

La vida y el mensaje de los mártires de Tibhirine,
testigos de fe, perdón, amistad y oración en tierras del Islam

Los autores recuerdan que los monjes no "querían" ser mártires, querían ser "simplemente cristianos", pero eso implica amar a sus amigos, a su prójimo, a sus vecinos musulmanes, en el día a día, también cuando estos vecinos son asesinados o viven rodeados de violencia. Parece que el grupo que los mató era distinto, probablemente llegado de lejos, creen que no estaba ligado a otros grupos armados de la zona que los conocían y respetaban.

El hermano Jean-Pierre, que hoy sigue siendo monje en el Atlas, pero no ya en Argelia sino en Marruecos, recuerda cómo lo vivió y cómo sobrevivió.

Así fue la noche de la captura

"Los islamistas armados, nuestros 'hermanos de la montaña', venían al monasterio, de noche, desde 1993, con mayor frecuencia para cuidados médicos. Por nuestra parte permanecíamos neutrales en el conflicto que les oponía al poder militar de Argel. Como hizo durante la guerra de Argelia, Luc seguía asistiendo a los 'rebeldes', en nombre del amor de Cristo por toda persona que sufre. Las autoridades no comprendieron nuestra actitud. Vino un grupo a secuestrar a los monjes el 27 de marzo de 1996, tal vez con la intención de alejarlos, no de matarlos. ¿Qué pasó después? Algún día lo dirá la historia".

"Lo que yo constaté en el transcurso de esa noche terrible fue que los hombres armados que habían venido no actuaban como de costumbre. No llamaron a la puerta de mi hospedería para que fuera a buscar a Luc, el médico. Cogieron a mis siete hermanos, entre ellos a Bruno, que había llegado de Marruecos, y se marcharon. El guardián musulmán tuvo el valor de no darles detalles, y olvidaron a dos monjes, Amédée, cuya puerta estaba cerrada con llave, y yo mismo, que había observado esta siniestra maniobra desde la ventana sin poder intervenir".

"Habían cortado las líneas telefónicas. Recé para que mis hermanos fueran testigos de la benevolencia divina en medio de estos misteriosos secuestradores. En cualquier caso, mis hermanos estaban en misión de paz entre ellos", recuerda Jean-Pierre Schumacher.


El hermano Jean-Pierre con una vecina en su actual monasterio en las montañas del Atlas en Marruecos

¿Por qué hay monjes donde no se puede ni predicar?

El monje ha entregado su vida al norte de África, rezando. Sus hermanos la entregaron con su sangre derramada. ¿Para qué? En esos países la evangelización está prohibida, si un argelino o marroquí se bautiza como cristiano sufrirá castigos civiles y legales, desprecio y odio familiar y amenazas de muerte. ¿Qué hacen, pues, los monjes en el Magreb?

Responde Jean-Pierre: "Después de 40 años en tierras del islam, comparo nuestra misión con la estrella de la mañana. Me gusta contemplarla en el cielo del Atlas. Brilla alegremente, completamente sola en la oscuridad, anunciando que llega el día. Nosotros somos entre los musulmanes exploradores del diálogo de amistad, signos de un encuentro posible a la luz de la fe en el Dios único. Subimos por los dos lados de una escalera hacia el Dios que nos llama, fieles a la oración, ese medio de comunicación que nos religa a Él. En Marruecos bebemos cada día el té con nuestros vecinos, un compartir que nos recuerda la copa eucarística, un encuentro de corazones".

Cuenta algunos gestos de convivencia que le parecieron siempre inspiradores. "Las campanas del monasterio tocaban en Tibhirine y los musulmanes nunca nos pidieron que las hiciéramos callar", especifica.

El ejemplo de la oración constante

Hoy, con los monjes en Marruecos, "nos levantamos por la noche a orar, a la misma hora que nuestros vecinos musulmanes a los que ha despertado el almuédano. La fidelidad a la cita de la oración constituye el secreto de nuestra amistad con los musulmanes".

Son monjes, gentes de oración. La constancia, la regularidad, es su estilo de vida. "Los musulmanes nos enseñan a orar, les tomamos como ejemplo, lo mismo que hizo Carlos de Foucauld. Nuestra originalidad cristiana consiste en creer que Dios nos da su Espíritu y nos hace vivir de su vida: ahí se sitúa nuestro testimonio".

Los mártires de Tibhirine están en el cielo, y Jean-Pierre, con 94 años, ya espera el reencuentro glorioso y feliz.

"Cuando nos volvamos a encontrar en el cielo, nos abrazaremos los unos a los otros, felices de haber amado, yendo hasta el extremo de la entrega de nosotros mismos. Le daré las gracias de un modo absolutamente especial a mi hermano Luc, por intervenir todavía tan a menudo, más allá de la muerte, como lo atestiguan hoy algunos amigos musulmanes. Algunas personas que sufren dicen, en efecto, que le han visto manifestarse de manera sobrenatural".

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Los monjes de Tibhirine, Argelia, en los años 90: siete fueron asesinados en 1996 y hoy son mártires y beatos de la Iglesia Católica

Ya son intercesores, beatificados el 8 de diciembre

La Iglesia los reconoce como intercesores, amigos de Dios y de los hombres, que en el Cielo presentan oraciones ante el trono divino.

El pasado 8 de diciembre de 2018 la Iglesia beatificó en Orán (Argelia) a 19 religiosos asesinados durante la guerra civil argelina de los años 90 (de 1992 a 2002), incluyendo a los 7 monjes mártires de Tibhirine. Nunca antes se había celebrado una beatificación en un país de mayoría musulmana. Mil doscientas personas acudieron a la explanada ante la iglesia de Nuestra Señora de la Cruz. Entre los mártires estaban también las misioneras españolas agustinas Caridad Álvarez y Esther Paniagua, asesinadas por disparos en 1994 cuando salían de su misa cotidiana en la capital.

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Así fue la misa de beatificación en Orán (en francés)

A este acto único acudió el Ministro de Asuntos Religiosos de Argelia, Mohamed Aïsa y el secretario de estado de Asuntos extranjeros de la muy laica república francesa, Jean-Baptiste Lemoyne, además de líderes religiosos musulmanes. En una pequeña ceremonia de fraternidad en la Gran Mezquita de Orán, el padre Thierry Becker, sacerdote de la ciudad, entonó en árabe una plegaria a la Virgen María.



Fuente: Religión en Libertad


sábado, 15 de diciembre de 2018

Santo Evangelio 15 de diciembre 2018



Día litúrgico: Sábado II de Adviento

Texto del Evangelio (Mt 17,10-13): 

Bajando Jesús del monte con ellos, sus discípulos le preguntaron: «¿Por qué, pues, dicen los escribas que Elías debe venir primero?». Respondió Él: «Ciertamente, Elías ha de venir a restaurarlo todo. Os digo, sin embargo: Elías vino ya, pero no le reconocieron sino que hicieron con él cuanto quisieron. Así también el Hijo del hombre tendrá que padecer de parte de ellos». Entonces los discípulos comprendieron que se refería a Juan el Bautista.


«Elías vino ya, pero no le reconocieron, sino que hicieron con él cuanto quisieron»

Rev. D. Xavier SOBREVÍA i Vidal 
(Castelldefels, España)

Hoy, Jesús conversa con los discípulos cuando baja de la montaña, donde han vivido la Transfiguración. El Señor no ha acogido la propuesta de Pedro de quedarse, y baja respondiendo a las preguntas de los discípulos. Éstos, que acaban de participar brevemente de la gloria de Dios, están sorprendidos y no entienden que ya haya llegado el Mesías sin que antes haya venido el profeta Elías a prepararlo todo.

Resulta que la preparación ya ha sido realizada. «Os digo, sin embargo, Elías vino ya» (Mt 17,12): Juan Bautista ha preparado el camino. Pero los hombres del mundo no reconocen a los hombres de Dios, ni los profetas del mundo reconocen a los profetas de Dios, ni los prepotentes de la Tierra reconocen la divinidad de Jesucristo.

Es necesaria una mirada nueva y un corazón nuevo para reconocer los caminos de Dios y para responder con generosidad y alegría a la llamada exigente de sus enviados. No todos están dispuestos a entenderlo y, menos, a vivirlo. Es más, nuestras vidas y nuestros proyectos pueden estar oponiéndose a la voluntad del Señor. Una oposición que puede convertirse, incluso, en lucha y rechazo de nuestro Padre del Cielo.

Necesitamos descubrir el intenso amor que guía los designios de Dios hacia nosotros y, si somos consecuentes con la fe y la moral que Jesús nos revela, no han de extrañarnos los malos tratos, las difamaciones y las persecuciones. Ya que estar en el buen camino no nos evita las dificultades de la vida y Él, a pesar del sufrimiento, nos enseña a continuar.

A la Madre de Jesús, Reina de los Apóstoles, le pedimos que interceda para que a nadie le falten amigos que, como los profetas, le anuncien la Buena Nueva de la salvación que nos trae el nacimiento de Jesucristo. Tenemos la misión, tú y yo, de que esta Navidad sea vivida más cristianamente por las personas que encontraremos en nuestro camino.

Vivió 40 años enganchado al sexo: «Cada límite tenía que superarse. No tenía control sobre mí mismo»

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Abuso infantil, masturbación y pornografía, cóctel para una vida arruinada

Vivió 40 años enganchado al sexo: «Cada límite tenía que superarse. No tenía control sobre mí mismo»
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A Nicholas le costó una vida entera y varios fracasos personales cortar con unas costumbres que arraigaron desde niño.

Hace algunas semanas, Nicholas S., de Sexaholics Anonymous (SA), intervino en sendas conferencias en Milán y Padua para describir su descenso a los infiernos de la dependencia sexual, que empezó a los cinco años, y su remontada más o menos cuarenta años después. Una historia de heridas y redención, que llena de esperanza y aconseja no infravalorar la ola pornográfica que rodea a los niños y jóvenes de hoy en día de toda clase, raza y religión. Él mismo lo cuenta en una entrevista de Benedetta Frigerio en La Nuova Bussola Quotidiana:

A Nicholas le costó una vida entera y varios fracasos personales cortar con unas costumbres que arraigaron desde niño.


-Díganos, ¿quién es Nicholas?

-Nací en una familia católica de clase media residente en el sur de Londres. Mi padre era un veterano de la Segunda Guerra Mundial convertido al catolicismo. Mi madre, católica por tradición, se convirtió verdaderamente cuando yo ya había nacido.

-Se dice que detrás de las dependencias hay siempre un vacío que colmar. ¿Fue así también en su caso?

-Mi primera experiencia sexual fue cuando tenía 5 o 6 años con una mujer adulta. Esto me cambió la vida para siempre. Desde entonces no solo me atraía, sino que me obsesionaba el sexo femenino: fue como tomar una dosis de droga y necesitaba más, mi cerebro se había llenado de sustancias químicas y mi cuerpo había respondido. Desafortunadamente, la manera en la que todo había pasado me hizo pensar que el abuso por parte de aquella mujer había sido culpa mía. El hecho de que estuviera sufriendo me hizo comprender que había algo que estaba equivocado, así que lo mantuve en secreto. Con el tiempo prescindí del hecho, pero ya con 7 años besaba a las chicas, estaba sexualmente atraído por ellas. Empecé a tener fantasías sobre ellas, pensaba en cómo serían sin ropa. Con 13 años un compañero me enseñó a masturbarme y así empecé. Pero en este caso, entendí inmediatamente que era algo malo.

-Hoy le dirían que es el ambiente católico en el que creció el que le hacía percibir el asunto como equivocado.

-Sí, podrían decirlo, pero yo no estoy de acuerdo. Ninguno me había hablado nunca de estas cosas. Yo creo que hay acciones que entendemos que son equivocadas. Puede pasar lo contrario, que debido a que no queremos sentirlas así, le achacamos la culpa de nuestro malestar a otro. En cualquier caso, ese mismo día prometí que no repetiría nunca más ese gesto. Pero al día siguiente recaí. Estaba mal, pero empecé a confesarme para tratar de dejar de hacerlo, pero no conseguía dormir sin aquel gesto que ya funcionaba como narcótico. Me acuerdo de cada tarde intentando no hacerlo, después recaía y cada sábado iba a confesarme a casi quince kilómetros de casa. Le decía al sacerdote que había sido impuro conmigo mismo pero la verdad es que no conseguía decir que había abusado de mí mismo. El cura lo dejaba pasar, no tenía respuestas o consejos para darme y me decía que rezara tres Ave Marías como penitencia; así el domingo, si conseguía resistir por la tarde, podía acercarme a la comunión. Era un niño y me planteaba problemas que los protestantes o los católicos adultos no tenían. Todo esto se repitió durante bastante tiempo hasta que llegué a la pornografía.

-¿Cómo llegó?

-Tenía 14 años, eran los primeros años sesenta y yendo al colegio descubrí en el quiosco las revistas pornográficas. Recortaba las fotos de las mujeres en bikini y las escondía en mi habitación. Una vez llegué a casa y las fotos estaban en en la mesa, mi madre estaba furiosa. Le dije que no compraría nunca más esas revistas, pero una semana después volví a empezar. Era dependiente del sexo y necesitaba cada vez dosis mayores, de cosas cada vez más duras: no te puedes parar, una cosa te lleva a la otra.

-Perdóneme, usted ha hablado de mujeres en bikini, cosa que, queramos o no, no sólo nosotros, sino también los niños y los jóvenes ven tranquilamente todos los días. ¿Cómo puede decir que estas imágenes son peligrosas?

-En los años sesenta, mirar a mujeres en ropa interior era mirar algo excitante, porque era desconocido. Después, como eso no basta y para excitarse es necesario subir el nivel, la pornografía pasó a las mujeres desnudas, hasta llegar a los vídeos de sexo violento y sadomaso de nuestros días.

-¿Podemos decir, entonces, que somos todos un poco adictos y dependientes, necesitados de experiencias cada vez más fuertes?

-Sí, nuestra sociedad está hipersexualizada, es una sociedad en la que para excitarnos tenemos necesidad cada vez de algo más, nada nos basta.


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-¿Cómo influía todo esto en su relación con las mujeres?

-Tenía miedo de tener relaciones con mujeres reales por temor a ser rechazado, pero descubrí el alcohol como remedio para la inhibición. Cuando estaba en el instituto empecé a asistir asiduamente a fiestas que se desarrollaban en habitaciones oscuras, con algún que otro colchón en el suelo, donde te apartabas con las chicas; yo bebía y después pasaba tardes enteras con una chica distinta. Dejé de ir a la iglesia y de confesarme, porque no podía más: nada cambiaba. Así que me lancé a la sociedad permisiva y libertina, maduré una verdadera animadversión por la Iglesia católica. Cada oportunidad o modalidad que tenía para tener sexo la usaba: fornicación, voyeurismo, adulterio. Cada límite tenía que superarse. No tenía ningún control sobre mí mismo, dado que no conseguía parar, a pesar de que me causaba daño a mí mismo. Por aquel entonces estaba convencido de lo contrario, de ser libre. La violencia que ejercía sobre mí empeoraba vertiginosamente. Además, cuando estaba sobrio me avergonzaba de las cosas animales que hacía cuando estaba borracho.

-¿Nunca ha echado en falta una familia o el afecto estable de una mujer?

-Me he casado dos veces. La primera vez con una mujer que conocí en una discoteca en Kenia. Mantuvimos una correspondencia frecuente, por lo que pensé que era la indicada para mí. El matrimonio duró un mes: a través de aquellas cartas me había enamorado de una imagen, no me relacionaba con una mujer, sino con una fantasía. Lo entendí enseguida, tanto que una semana después de la boda le dije que en mi opinión el matrimonio era nulo. Entonces me lancé al trabajo e hice una gran carrera dentro del ejército. Un tiempo después, encontré a una chica que se convirtió en mi segunda mujer. Nos casamos porque se quedó embarazada, me enamoré y nacieron otros dos niños. Ella no sabía nada de mi dependencia, porque yo mismo no lo admitía. La relación se volvió muy difícil, por lo que fuimos a un consejero matrimonial que me dijo que no sabía cuál era mi problema, pero que era yo quien lo tenía, mientras que para mí aquella problemática era de mi mujer. Nos divorciamos siete años después. Cuando estaba a punto de casarme otra vez, alguien llegó a mi vida usando el término sex addiction [dependencia sexual]. Oír estas dos palabras tuvo un fuerte impacto sobre mí. Tenía casi 42 años.

-¿Qué pasó?

-Busqué ayuda en el programa Sex and Love Addicts Anonymous, donde cada uno elige su propria definición de sobriedad. Empecé a escribir mi historia, ayudándome con los Doce Pasos. Conseguí permanecer sobrio durante seis años según mi definición de sobriedad, que era: no a la pornografía, a la masturbación, al sexo fuera de una relación estable y al reenvío de cada relación a un futuro próximo. También iba a Alcohólicos Anónimos y paré de beber. Después de cuatro años me convencí de que podría tener una relación y que sería sana y terapéutica, y en cambio recaí en la dependencia.

-¿Cómo sucedió?

-Porque el sexo fuera del matrimonio es intrínsecamente un acto de lujuria; solo dentro del matrimonio, si se vive castamente, el sexo es sano. Por aquel entonces no lo sabía, me había casado con la cultura progresista, por lo que pienso que fui ayudado por Dios cuando, después de la recaída, pensé que no debería volver a tener sexo con nadie, a menos que fuera dentro del matrimonio. Recuerdo que viví un lucha interior durante dos semanas para aceptar esta idea, después decidí volver a empezar. Ahora ya van veinticinco años sobrio desde todos los puntos de vista. Recuerdo la sensación que sentí al tomar la decisión, fue como salir de un pantano para subirme a una roca, estaba al seguro. Tres años después encontré la fraternidad Sexaholics Anonymous, cuyo programa de sobriedad era exactamente igual al que me había dado yo solo. (En España el programa de tiene el nombre de Sexólicos Anónimos.)

-¿Cómo funcionan los Doce Pasos?

-Son una serie de decisiones y acciones que trasforman las actitudes y los comportamientos de una persona que tiene una dependencia. Empiezan con admitir la propria derrota, para después dirigirse a Dios, un Poder superior al de la lujuria, y empeñarse en seguir la voluntad de Dios sobre todas las cosas. Seguidamente, se hace un inventario moral completo, compartiéndolo con otra persona. Acciones, comportamientos y convicciones equivocadas se identifican y se rinden a Dios. La persona dependiente enumera y se enmienda con todas las personas que él o ella ha dañado. Esta limpieza en la propria casa tiene como consecuencia una nueva manera de vivir, con un examen de conciencia continuo, con la oración, la meditación y las obras para, así, transmitir el mensaje y ayudar a otros sexodependientes en su recuperación.

-Usted ha explicado que cada relación fuera del matrimonio es, de por sí, nociva y capaz de hacer recaer a la persona dependiente. ¿Por qué?

-Cada relación fuera del matrimonio te hace recaer porque es posesiva y lujuriosa de por sí: se quiere el placer sin obligaciones. Pero la misma lujuria se puede vivir también con la propria mujer, por esto hay miembros de Sexólicos Anónimos que han recaído al volver a tener relaciones dentro del matrimonio. El único sexo sano que existe es el casto, el que se entrega dentro del matrimonio. Junto al recorrido de los Doce Pasos también me ha ayudado redescubrir a Dios, la fe. Porque frente al gigante de la dependencia, si no me dirigiese a Dios, rezándole para que cogiese mi lucha y mi tentación sobre sí, yo solo podría sucumbir. 

-¿En estos veinticinco años la tentación no ha disminuido?

-Sí y no. Alguna vez estoy tentado, pero sé que volver hacia atrás sería destructivo. Cuando dejé la Iglesia católica, lo hice por su moral sexual, que yo no soportaba. Pero después de seis años en Sexólicos Anónimos (programa laico y no religioso), todas mis objeciones contra la Iglesia cayeron en un solo día. Puedo decir que los Doce Pasos y la fe son, juntos, mi camino. El primero enseña valores de honestidad, altruismo, pureza y amor, mientras que la Iglesia ayuda claramente a distinguir el bien del mal, juzgando cada cosa. Quiero subrayar que cuando uno no consigue mantenerse sobrio nunca es culpa del programa, sino que hay otros problemas por resolver, como la dependencia de la comida, que se cura con un camino específico.

-Como ya ha mencionado, la pornografía hoy es muy accesible, el número de niños que miran porno online es alarmante, sin contar que los contenidos de los vídeos son extremamente peores respecto a las imágenes a las que accedía usted. ¿Cómo se sale de eso?

-SA todavía no tiene ningún programa para quien aún no ha llegado a la mayoría de edad, y es una lástima. En cualquier caso, los padres tienen que tomar conciencia del problema, hablar de ello y contactar con una asociación (en Italia existe PuriDiCuore que ayuda a los solteros y a las familias) y con un terapeuta. Si la pornografía en los años en los que yo era pequeño hubiese tenido la difusión que tiene hoy, probablemente estaría en la cárcel, en un hospital psiquiátrico o muerto.

-¿Cómo mira hoy usted a su vida herida desde su infancia?

-Quiero expresar mi gratitud a Dios y al recorrido de Sexólicos Anónimos, gracias a los que puedo vivir una vida sana en la que he madurado un bella relación con mis tres hijos. Ya no siento vergüenza, estoy en paz conmigo mismo, me acepto tal y como soy y no quiero aparentar ser distinto. Soy libre, a pesar de que mi mujer nunca ha conseguido perdonarme. Pero yo vivo en la fidelidad a mi matrimonio, rezando por ella y espero el milagro de nuestra unidad aquí en la tierra o en el paraíso.

Fuente: Religión en Libertad

viernes, 14 de diciembre de 2018

Santo Evangelio 14 de diciembre 2018




Día litúrgico: Viernes II de Adviento

Santoral 14 de Diciembre: San Juan de la Cruz, presbítero y doctor de la Iglesia

Texto del Evangelio (Mt 11,13-19): 

En aquel tiempo dijo Jesús a la gente: «¿Pero, con quién compararé a esta generación? Se parece a los chiquillos que, sentados en las plazas, se gritan unos a otros diciendo: ‘Os hemos tocado la flauta, y no habéis bailado, os hemos entonado endechas, y no os habéis lamentado’. Porque vino Juan, que ni comía ni bebía, y dicen: ‘Demonio tiene’. Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: ‘Ahí tenéis un comilón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores’. Y la Sabiduría se ha acreditado por sus obras».


«¿Con quién compararé a esta generación?»

Rev. D. Antoni CAROL i Hostench 
(Sant Cugat del Vallès, Barcelona, España)

Hoy debiéramos removernos ante el suspiro del Señor: «Con quién compararé a esta generación?» (Mt 11,16). A Jesús le aturde nuestro corazón, demasiadas veces inconformista y desagradecido. Nunca estamos contentos; siempre nos quejamos. Incluso nos atrevemos a acusarle y a echarle la culpa de lo que nos incomoda. 

Pero «la Sabiduría se ha acreditado por sus obras» (Mt 11,19): basta contemplar el misterio de la Navidad. ¿Y nosotros?; ¿cómo es nuestra fe? ¿No será que con esas quejas tratamos de encubrir la ausencia de nuestra respuesta? ¡Buena pregunta para el tiempo de Adviento!

Dios viene al encuentro del hombre, pero el hombre —particularmente el hombre contemporáneo— se esconde de Él. Algunos le tienen miedo, como Herodes. A otros, incluso, les molesta su simple presencia: «Fuera, fuera, crucifícalo» (Jn 19,15). Jesús «es el Dios-que-viene» (Benedicto XVI) y nosotros parecemos "el hombre-que-se-va": «Vino a los suyos y los suyos no le recibieron» (Jn 1,11).

¿Por qué huimos? Por nuestra falta de humildad. San Juan Bautista nos recomendaba "menguarnos". Y la Iglesia nos lo recuerda cada vez que llega el Adviento. Por tanto, hagámonos pequeños para poder entender y acoger al "Pequeño Dios". Él se nos presenta en la humildad de los pañales: ¡nunca antes se había predicado un "Dios-con-pañales"! Ridícula imagen damos a la vista de Dios cuando los hombres pretendemos encubrirnos con excusas y falsas justificaciones. Ya en los albores de la humanidad Adán lanzó las culpas a Eva; Eva a la serpiente y…, habiendo transcurrido los siglos, seguimos igual. 

Pero llega Jesús-Dios: en el frío y la pobreza extrema de Belén no vociferó ni nos reprochó nada. ¡Todo lo contrario!: ya empieza a cargar sobre sus pequeñas espaldas todas nuestras culpas. Entonces, ¿le vamos a tener miedo?; ¿de verdad van a valer nuestras excusas ante ese "Pequeño-Dios"? «La señal de Dios es el Niño: aprendamos a vivir con Él y a practicar también con Él la humildad» (Benedicto XVI).


«La Sabiduría se ha acreditado por sus obras»

+ Rev. D. Pere GRAU i Andreu 
(Les Planes, Barcelona, España)

Hoy reparamos en que muy frecuentemente hemos de ir a entierros. Pero... pocas veces pensamos en nuestro propio funeral. Viene a ser como una jugada del subconsciente que pospone sine die la propia muerte.

La misma contemplación del ritmo de la naturaleza que nos rodea nos recuerda también este hecho. Deducimos que —en cierto modo— no estamos tan distantes de una planta, de un ser vivo... Estamos sometidos, tanto si nos gusta como si no, a la misma ley natural de las criaturas que nos rodean. Con la diferencia, ¡importante!, del origen de nuestra vida, de la vida a imagen y semejanza de Dios, con proyección de eternidad.

Todo el Adviento está informado por esta idea. El Señor llega con gran esplendor a visitar a su pueblo, con la paz, comunicándole la vida eterna. Es un toque de alerta: «La Sabiduría se ha acreditado por sus obras» (Mt 11,19). ¡Tengamos una actitud receptiva ante el Señor!

«Preparad el camino del Señor, enderezad sus sendas» (Mc 1,3), se nos anuncia en la dominica II de Adviento (ciclo B). ¡Vigilad con las conductas sociales!, nos viene a decir hoy. Es como si dijera: «No pongáis trabas a la comunicación amorosa de Dios».

Hemos de pulir nuestro carácter. Hemos de reconstruir nuestra manera de hacer. Todo aquello que, en definitiva, falsea nuestra responsabilidad: el orgullo, la ambición, la venganza, la dureza de corazón, etc. Aquellas actitudes que nos hacen como dioses del poder en el mundo, sin querer reconocer que no somos los amos del mundo. Somos una pequeñez dentro de la extensa historia de la Humanidad.

Los discípulos de Juan experimentaban la purificación de sus errores. Nosotros, los discípulos de Jesús, nuestro Amigo, podemos vivir la insuperable experiencia de la purificación de todo aquello que es pecado, con esperanza de vida eterna: ¡otra Navidad!

Renovemos nuestro diálogo con Él. Hagamos nuestra oración de esperanza y amor, sin hacer caso del ruido mundanal que nos envuelve.