lunes, 17 de junio de 2019

Santo Evangelio 17 de junio 2019



Día litúrgico: Lunes XI del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mt 5,38-42): 

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Habéis oído que se dijo: ‘Ojo por ojo y diente por diente’. Pues yo os digo: no resistáis al mal; antes bien, al que te abofetee en la mejilla derecha ofrécele también la otra: al que quiera pleitear contigo para quitarte la túnica déjale también el manto; y al que te obligue a andar una milla vete con él dos. A quien te pida da, y al que desee que le prestes algo no le vuelvas la espalda».


«Pues yo os digo: no resistáis al mal»

Rev. D. Joaquim MESEGUER García 
(Sant Quirze del Vallès, Barcelona, España)

Hoy, Jesús nos enseña que el odio se supera en el perdón. La ley del talión era un progreso, pues limitaba el derecho de venganza a una justa proporción: sólo puedes hacer al prójimo lo que él te ha hecho a ti, de lo contrario cometerías una injusticia; esto es lo que significa el aforismo de «ojo por ojo, diente por diente». Aun así, era un progreso limitado, ya que Jesucristo en el Evangelio afirma la necesidad de superar la venganza con el amor; así lo expresó Él mismo cuando, en la Cruz, intercedió por sus verdugos: «Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen» (Lc 23,34).

No obstante, el perdón debe acompañarse con la verdad. No perdonamos tan sólo porque nos vemos impotentes o acomplejados. A menudo se ha confundido la expresión “poner la otra mejilla” con la idea de la renuncia a nuestros derechos legítimos. No es eso. Poner la otra mejilla quiere decir denunciar e interpelar a quien lo ha hecho, con un gesto pacífico pero decidido, la injusticia que ha cometido; es como decirle: «Me has pegado en una mejilla, ¿qué, quieres pegarme también en la otra?, ¿te parece bien tu proceder?». Jesús respondió con serenidad al criado insolente del sumo sacerdote: «Si he hablado mal, demuéstrame en qué, pero si he hablado bien, ¿por qué me pegas?» (Jn 18,23).

Vemos, pues, cuál debe ser la conducta del cristiano: no buscar revancha, pero sí mantenerse firme; estar abierto al perdón y decir las cosas claramente. Ciertamente no es un arte fácil, pero es el único modo de frenar la violencia y manifestar la gracia divina a un mundo a menudo carente de gracia. San Basilio nos aconseja: «Haced caso y olvidaréis las injurias y agravios que os vengan del prójimo. Podréis ver los nombres diversos que tendréis uno y otro; a él lo llamarán colérico y violento, y a vosotros mansos y pacíficos. Él se arrepentirá un día de su violencia, y vosotros no os arrepentiréis nunca de vuestra mansedumbre».

'Corazón', un rap católico de Blanca White dedicado al Sagrado Corazón

10 razones por la que la devoción al Corazón de Jesús es atractiva para un joven: ¡sufre y ama!



Las explica el superior de los Hijos de Nuestra Señora del Sagrado Corazón, 

Jose María Alsina10 razones por la que la devoción al Corazón de Jesús es atractiva para un joven: ¡sufre y ama!

La devoción al Sagrado Corazón, muy vinculada a la adoración eucarística, tiene una simbología atractiva para la juventud

La devoción al Sagrado Corazón, muy vinculada a la adoración eucarística, tiene una simbología atractiva para la juventud

José María Alsina es el sacerdote superior de los Hijos de Nuestra Señora del Sagrado Corazón (hhnssc.org), una asociación pública de clérigos con sede en Toledo que busca "ofrecer a los obispos sacerdotes que trabajen en aquellos campos que les encomienden, procurando en todo dar a conocer el Corazón de Cristo, clave de comprensión de la fe cristiana y esperanza de salvación para cada persona y para nuestro mundo".
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Hijos de Nuestra Señora del Sagrado Corazón, de excursión; a la derecha, recostado, José María Alsina; habla de cómo la espiritualidad del Sagrado Corazón encaja en los jóvenes

En su propia experiencia personal, en la escuela espiritual de Schola Cordis Iesu, en el trato cercano con muchos Jóvenes por el Reino de Cristo y con seminaristas de su hermandad, Alsina ha visto cómo la devoción al Sagrado Corazón encaja bien con los jóvenes de hoy.

Y lo explica en 10 puntos.  

10 razones por la que la devoción al Corazón de Jesús es atractiva para un joven

Muchas veces habremos oído decir que la devoción al Corazón de Jesús es algo anticuado o trasnochado. El cura que os escribe recibió esta devoción de niño contemplando un cuadro que preside el comedor de su casa, entendió como adolescente que el Amor del Corazón de Jesús era algo real que podía llenar la vida de esperanza e ideales, se enamoró de él como joven y luego como seminarista… y ahora cuando cumple 25 años de cura, después de haber tratado con muchos jóvenes, puede dar testimonio de que presentando a Jesús desde su Corazón los jóvenes son atraídos de una manera sencilla al conocimiento y seguimiento de Cristo.

Desde mi experiencia expongo 10 razones por las que creo que el Corazón de Cristo llama hoy más que nunca al corazón de los jóvenes

1.- Decir “Corazón de Jesús” es ir al centro del mensaje cristiano. Los jóvenes son atraídos al seguimiento de Jesús cuando en nuestro anuncio vamos al centro de la fe: Jesucristo y el amor que nos tiene.

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2.- El “Corazón de Jesús es el símbolo por excelencia de la Misericordia divina” (Papa Francisco). Los jóvenes de hoy en día entran en contacto con la realidad a través de “símbolos e imágenes”. Presentar a Jesús desde su Corazón es mostrarles visualmente el símbolo de lo que es Dios: AMOR Y MISERICORDIA

3.- El joven se siente a gusto con quien le escucha y comprende. El Corazón de Jesús tiene una llaga. Esa llaga significa todo lo que a mí me hace sufrir. Al ponerse delante de él, el joven, se sabe comprendido y escuchado por alguien que conoce sus sufrimientos y que los acoge con interés y cariño.

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4.- El Corazón de Jesús tiene unas llamas…. es signo de un amor que no se consume. El joven busca amistades que no fallan. Presentarles a los jóvenes a Jesús con un Amor que siempre va a estar ahí, les abre las puertas a la esperanza.

5.- La cruz puede parece como un signo poco atractivo para el joven. Cuando descubre que es signo de un amor, que se da hasta entregarse por el amigo se sienten atraída por ella. A muchos, les gusta llevarla en una cadena, en el cuello. El Corazón de Jesús está rematado por una Cruz que significa ese amor que da la vida.

6.- Muchas veces hemos oído que al joven que se le exige lo da todo, cuando lo que se le exige vale la pena. El Corazón de Jesús es signo de un amor que exige el dejarse amar al que lo mira. El joven que se sabe interpelado por un amor que pide amor comienza a cambiar su vida. Ese amor es el del Corazón de Jesús.

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7.- Muchos jóvenes de hoy en día se valoran por lo que tienen; física, material, intelectualmente… y a la larga eso no les “llena” y cuando les falla entran en tristeza y depresión. El Corazón de Jesús se presenta ante el joven como un grito a su corazón: “¡Tú vales lo que eres, porque eres amado!”. Cuando lo descubren comienzan el camino de la verdadera esperanza.

8.- El Corazón de Jesús habla de esperanza. El joven que se detiene ante su mirada sabe que puede esperar contra toda esperanza. Porque quien se sabe amado no tiene miedo al futuro y lo enfrenta con ilusión y entrega.

9.- Podría parecer que hablar del Corazón de Jesús lleva a una espiritualidad intimista y desentendida de los problemas de los demás. El joven que descubre el significado del Corazón de Jesús aprende a ver en los demás, especialmente en los más pobres y necesitados la imagen de ese Corazón que pide amor y que lo da cuando es amado.

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La historia de Christian, grafitero de 27 años, y su Sagrado Corazón, aquí

10.- El Corazón de Jesús habla al joven de vida, porque sólo un Corazón que está vivo puede interpelar a quien se para ante Él para contemplarlo. El joven que se ha dejado seducir por el Amor del Corazón de Jesús está lleno de vida… y sabe transmitirla a los demás entregándola.

Esto os lo cuenta quien descubrió el secreto de Dios cuando era un niño ante el signo de su Corazón, y que hoy como entonces puede decir lleno de alegría y esperanza: SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS, EN TI CONFÍO.

Fuente: Religión en Libertad

domingo, 16 de junio de 2019

Santo Evangelio 16 de Junio 2019



Día litúrgico: La Santísima Trinidad (C) (Domingo siguiente a Pentecostés)

Texto del Evangelio (Jn 16,12-15): 

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Mucho tengo todavía que deciros, pero ahora no podéis con ello. Cuando venga Él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad completa; pues no hablará por su cuenta, sino que hablará lo que oiga, y os anunciará lo que ha de venir. Él me dará gloria, porque recibirá de lo mío y os lo anunciará a vosotros. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso he dicho: ‘Recibirá de lo mío y os lo anunciará a vosotros’».


«Cuando venga Él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad completa»

+ Cardenal Jorge MEJÍA Archivista y Bibliotecario de la S.R.I. 
(Città del Vaticano, Vaticano)

Hoy celebramos la solemnidad del misterio que está en el centro de nuestra fe, del cual todo procede y al cual todo vuelve. El misterio de la unidad de Dios y, a la vez, de su subsistencia en tres Personas iguales y distintas. Padre, Hijo y Espíritu Santo: la unidad en la comunión y la comunión en la unidad. Conviene que los cristianos, en este gran día, seamos conscientes de que este misterio está presente en nuestras vidas: desde el Bautismo —que recibimos en nombre de la Santísima Trinidad— hasta nuestra participación en la Eucaristía, que se hace para gloria del Padre, por su Hijo Jesucristo, gracias al Espíritu Santo. Y es la señal por la cual nos reconocemos como cristianos: la señal de la Cruz en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

La misión del Hijo, Jesucristo, consiste en la revelación de su Padre, del cual es la imagen perfecta, y en el don del Espíritu, también revelado por el Hijo. La lectura evangélica proclamada hoy nos lo muestra: el Hijo recibe todo del Padre en la perfecta unidad: «Todo lo que tiene el Padre es mío», y el Espíritu recibe lo que Él es, del Padre y del Hijo. Dice Jesús: «Por eso he dicho: ‘Recibirá de lo mío y os lo anunciará a vosotros’» (Jn 16,15). Y en otro pasaje de este mismo discurso (15,26): «Cuando venga el Paráclito, que yo os enviaré de junto al Padre, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, Él dará testimonio de mí».

Aprendamos de esto la gran y consoladora verdad: la Trinidad Santísima, lejos de ponerse aparte, distante e inaccesible, viene a nosotros, habita en nosotros y nos transforma en interlocutores suyos. Y esto por medio del Espíritu, quien así nos guía hasta la verdad completa (cf. Jn 16,13). La incomparable “dignidad del cristiano”, de la cual habla varias veces san León el Grande, es ésta: poseer en sí el misterio de Dios y, entonces, tener ya, desde esta tierra, la propia “ciudadanía” en el cielo (cf. Flp 3,20), es decir, en el seno de la Trinidad Santísima.

Una canción a la Virgen, un testimonio de conversión y dos sentidas reflexiones, Premios Cari Filii

Uno de los ganadores besa la imagen de la Virgen que monseñor Reig Pla entregó a los premiados junto con el diploma acreditativo.

Una canción a la Virgen, un testimonio de conversión y dos sentidas reflexiones, Premios Cari Filii

Uno de los ganadores besa la imagen de la Virgen que monseñor Reig Pla entregó a los premiados junto con el diploma acreditativo.

El 6 de junio pasado, el obispo de Alcalá de Henares, Juan Antonio Reig Pla, entregó en Madrid los Premios Cari Filii 2019, que celebraba la Fundación Cari Filii en su octava edición. El acto tuvo lugar en el Salón de Grados de la Universidad CEU-San Pablo, donde monseñor Reig Pla fue recibido por Alfonso Bullón de Mendoza, presidente de la Acción Católica de Propagandistas.

Los Premios (en las categorías Letras y Audiovisual) se convocaron este año bajo el lema María, Puerta del Cielo, y las palabras del prelado versaron precisamente en torno a María, Puerta del Cielo para un mundo sin Dios. Tras su intervención, se hizo entrega de un diploma acreditativo a los ganadores de los Premios (consistentes en peregrinaciones para dos personas a Tierra Santa y a Medjugorje), junto con el obsequio de una estatuilla de la Virgen en 3-D.


La imagen de la Virgen entregada a los premiados.

Dos escritoras argentinas, María Agustina Buteler y María del Carmen Sandoval, obtuvieron respectivamente el primero y segundo premio en la categoría Letras. No pudieron recogerlos personalmente por razón de la distancia, pero sus textos fueron leídos junto con un montaje musical. Dos españoles, el cantautor José Miguel Seguido y el periodista Javier González García, fueron respectivamente primero y segundo premio en la categoría Audiovisual. 

Ofrecemos la videonoticia del acto difundida por la Fundación Cari Filii, y a continuación, por su calidad e interés, los textos y vídeos premiados.



Éste es un tema sobre el que he reflexionado mucho últimamente, ya que como madre observo azorada los ataques que en el mundo se dirigen contra la maternidad, presentándola como una esclavitud indeseable, que nos impide a las mujeres desarrollarnos profesionalmente y exige de nosotras sacrificios que sólo nos hacen descender en la escala comparativa con el hombre, quien, por cierto, no está obligado a soportar tan pesada carga.

Ante semejantes argumentos, que se escuchan en todos los ámbitos de la vida, que envenenan la convivencia pacífica de nuestras familias, y  con los que nos hemos acostumbrado a convivir, existe un antídoto poderoso al que los cristianos debemos recurrir con más frecuencia que nunca, que es la Bendita Maternidad de María. Este es el antídoto que nos purifica la visión a la hora de contemplar esa sublime misión que Dios le ha dado a la mujer de acoger y custodiar la Vida.

La Maternidad de María, sin duda, estuvo rodeada de incertidumbres y obstáculosaparentemente insalvables; no fue, precisamente, comodidad y confort lo que experimentó María en su vida de  madre y esposa, y, paradójicamente, la suya fue la maternidad que más frutos dio a lo largo de todas las épocas de la humanidad. Y no sólo fue grande por sus frutos, sino porque a partir de aquel feliz acontecimiento, María se convirtió en Puerta del Cielo, nueva Arca de la Alianza y en el más eficaz canal de comunicación entre el Cielo y la tierra, entre Dios y los hombres.

No resulta  para nada casual que desde que la humanidad ha dejado de mirar a Dios, y particularmente desde que las mujeres hemos dejado de mirar a María como el mejor y más perfecto modelo a seguir, las cosas se han puesto bastante feas… nuestros hijos  han quedado huérfanos, y en el mundo crece un vacío que parece imposible de llenar, porque si la mujer no ocupa los múltiples lugares que por derecho y deber le corresponden, nadie podrá ocuparlos.

Sin embargo la desesperanza no debe prevalecer, porque “donde hubo pecado, sobreabundó la Gracia”, y nuestra Madre tiene toda la potestad de llenar con su amor y su bendita presencia los lugares vacantes que las mujeres hemos dejado, casi sin darnos cuenta. Ella, como Madre de afligidos, nos está indicando el camino y la puerta por la que debemos pasar, que es la puerta estrecha del verdadero amor y de la entrega sin límites a los demás, pero también la puerta que nos conduce a la felicidad más plena y duradera ya desde esta vida temporal. Vale decir, si Jesús es el Camino, la Verdad y la Vida, María es la Puerta que nos introduce en ese camino, por ella debemos pasar los cristianos, y a ella tenemos que aspirar quienes hemos decidido seguir al Divino Maestro. Si deseamos recorrer tan noble camino, nunca deberíamos perder de vista la puerta que hacia allí nos conduce.

Pero en este especial enfoque sobre la crisis que atraviesa la humanidad que, en mi opinión, solo se puede entender a partir de la creciente sub-valoración de la maternidad y de la familia, y del combate que contra ambas se ha desatado en distintos ámbitos sociales, las mujeres somos ineludibles protagonistas, que para bien o para mal debemos librar una dura batalla.  Quienes hemos decidido estar en el victorioso bando de María, debemos mirarla constantemente, porque sólo ella sabe cómo ganar esta encarnizada guerra cultural.

Y no podría ser de otra manera, porque ¿quién es capaz de hablar el lenguaje del amor de manera más concreta? Ella, que puso el corazón en cada acto de amor hacia su Divino Hijo, que se sintió dichosa en el momento de la Anunciación aunque las perspectivas eran más que preocupantes,  que lo arropó y lo cobijó cuando Jesús era un pequeño niño, y que permaneció a los pies de la cruz con profundo dolor y tristeza, pero también con una indescriptible fortaleza, ella aprendió a la perfección el lenguaje del Amor, el lenguaje de Dios.  Y sin ninguna duda esta lucha, probablemente decisiva, sólo podrá ganarse con la fuerza del verdadero amor.

Es hora de que las mujeres se pongan de pie, no ya para reclamar merecidos derechos, ni para reivindicar los puestos más altos, sino para señalarle al mundo la Puerta, la única Puerta que nos llevará a la libertad y paz tan buscadas y tan difíciles de encontrar. Esa Puerta es María, no hay otra. La abnegación y la entrega heroicas, unidas a la humildad más profunda nos conducirán a una segura y abrumadora victoria, una victoria que nadie podrá quitarnos. Sin duda el mundo nos seguirá gritando al oído mensajes camuflados de feminismo, en donde lo que en verdad prevalece es el egoísmo más descarnado,  la codicia  desenfrenada de dinero y de poder, a partir de la cual los niños, los maravillosos niños, son sólo un obstáculo, una piedra en el camino… hacia el abismo. Pero jamás debemos dejarnos seducir por tan viles mentiras. La maternidad es el don más precioso que Dios le ha dado a la mujer, y es lo más valioso que la mujer le puede aportar a esta caótica humanidad. La maternidad, en todas sus dimensiones, es una prueba irrefutable del amor de Dios a los hombres. Es tiempo de que los cristianos, los cristianos verdaderos, nos postremos ante la sublime maternidad de María y proclamemos a una voz que María es Puerta del Cielo; es Reina porque antes fue Madre, y  esa  Bendita Maternidad salvará al mundo.

Primer Premio Audiovisual - José Miguel Seguido - "Allá en Medjugorje"


Segundo Premio Letras - María del Carmen Sandoval - "María, Puerta del Cielo"



Vastos imperios destellaban aquí y allá, algunos milenarios, otros más nuevos. Soberbios reyes y emperadores imponían su fuerza de dioses falsos. En una remota aldea al pie de las colinas, allá en la galilea de las naciones, escondida como un diamante dentro de una geoda, latía la Esperanza del pueblo elegido por el Único Dios Verdadero: una niña con el perfume de todas las virtudes y los ojos como zafiros radiantes de musical silencio. En ella se fue cuajando el marfil de todas las generaciones santas, hasta que su SÍ marcó la plenitud de los tiempos. El Cielo pudo con Ella bajar de nuevo a la tierra. En el renovado Edén de su Corazón el nuevo Adán maduró como el verdadero Sol Victorioso que intuían los paganos, abriendo al fin la luz sobre todas las tinieblas humanas. María, la nueva Eva, sonreía arrodillada, acariciando y adorando esos latidos minúsculos e infinitos, cantando por dentro una canción de cuna. Escuchaba a lo lejos el martilleo que la brisa traía desde el tallercito de José al fondo del huerto, con el dulce perfume de la madera noble. Respiró profundamente y su corazón se encogió de dolor y de ternura. Ella era la puerta -¡al fin!- del Esperado de los siglos. Pero sabía que su niño venía a morir para darnos vida, y lo que la brisa le trajo fue el perfume de la Cruz.

Recordó sus primeros años, allá, en el Templo de Jerusalén, cuando día y noche suplicaba que llegue el día de la Promesa. Conocía perfectamente las Escrituras y amaba sobre todo los salmos que anunciaban al Ungido. Soñaba con conocer y servir a esa mujer agraciada y bendita que lo traería al mundo. Y cuando Gabriel le acercó el plan maravilloso del Padre de los Vivientes, ofreciéndole ser Ella la Puerta del Cielo, su pobre corazón de puros lirios se derritió de amor y de humildad, sin poder dar crédito a semejante honor. Pero fue solo un segundo, porque cada célula y cada átomo de su ser estaban preparados y listos para decir que sí.

Ahora su vientre estaba redondo, y su solcito divino listo para salir. Mañana temprano partirían hacia Belén para cumplir con el censo imperial. Nadie le dijo nada, pero Ella preparó en silencio las ropitas que había tejido con los hilos de su amor y su secreto. Su sonrisa iba y venía por la habitación y sus ángeles custodios detrás de Ella como un enjambre de luciérnagas.

Durante todo el día se dedicó a los preparativos y oró sin cesar por este viaje. Una profunda alegría sobrepasaba la alegría habitual que iluminaba su rostro. Caminaba resplandeciente, como si la Luz ya no pudiese ser retenida y escapase por todos los poros de su piel. Fue a buscar agua a la fuente detrás de la casa, y se sentó bajo la sombra de la glorieta a recordar una vez más ese instante del ¡Fiat! Ni siquiera se sorprendió de que esa palabra escapase de sus labios con tanta rapidez. Era solo el cumplimiento de cada suspiro y cada latido de su corazón durante toda su vida. Ese era todo el secreto. Era la única puerta en toda la humanidad que siempre estuvo abierta de par en par, dispuesta al asombro infinito de la Fe. En esos vastos imperios y reinos fastuosos que se extendían por doquier, ella era la única puerta de lirios inmaculados, la única alma abierta de par en par al Dios Verdadero. Desde afuera nada lo denotaba. Aunque estar frente a ella hacía que el corazón latiera fuerte, sin saber uno por qué. Virgen de las vírgenes, su pureza habitaba en un silencio casi perpetuo.. Por eso, cuando hablaba, los corazones se abrían como tierra reseca ante una lluvia primaveral. No se veía nada extraordinario, pero como todo sagrario imantaba el corazón sin que uno supiera por qué, y los que la trataban se iban transformados, purificados, como si una madre santa les hubiese dicho al oído -“¡ya viene El que te ama!”-…

Destilaba una hermosura que no se podía definir, y a veces, cuando oraban juntos, José creía ver como toda ella resplandecía. José se había transfigurado desde que el mismo Gabriel le anunció que el Ungido habitaba en María. Y para él también cada día era como un sueño. Recordaba cómo cada año había renovado su voto de virginidad, ofreciéndole al Altísimo su corazón para que dispusiese de él según su beneplácito. Y cuando -como descendiente de David- fue convocado al Templo para ser evaluado como posible esposo de una virgen, se sintió desconcertado, pero su alma humildísima obedeció, y fue el escogido. Desde ese día la luz de María le acariciaba los ojos, y él se sentía feliz de servir a la voluntad divina aunque no comprendiese. Intuía en ella lo sobrenatural, pero cada uno se refugiaba en un respetuoso silencio. Y cuando el vientre de la Madre se puso en evidencia ¡cuánto desconcierto!… Su oración palpitaba de tal manera que los latidos del corazón los sentía en todo el cuerpo. No podía desconfiar de Ella, porque sus espíritus estaban en comunión, con el Altísimo y entre ellos. Pero sufrió la lucha interior durante días. Hasta que el Ángel le devolvió la paz.

María puso el cántaro de agua fresca sobre la mesa. Ella era la llave del manantial hermoso de agua viva. Pensaba en su Niño, manantial perpetuo del amor divino. Se sirvió un poco de agua y la bebió lentamente, con los ojos cerrados. Ella era el Huerto Cerrado y La Puerta de la Vida. La primer Custodia viva, el útero de todas las almas, y lo sigue siendo. Su precioso Corazón sigue al lado de Jesús y nos sonríe cuando nos acercamos a Él. Ese Corazón que es la primer capilla de adoración perpetua, es el que nos atrae y nos presta las lágrimas que nos purifican.

Entro a la capilla de adoración perpetua de mi parroquia y allí están, los tres, igual que en la casita de piedra de Nazareth. Hasta me parece sentir el mismo enjambre de ángeles que les acompañaba en Galilea. Hay un olor a madera, siempre. Madera de carpintería, y un maestro trabajando ese corazón con la paciencia de un crucificado. Madera de la mesa familiar, y la misma Madre sirviendo el Pan de la vida. Madera de taller, y el mismo José tallando nuestro sagrario interior.

Cuando estoy de rodillas, los ojos cerrados, siento la misma brisa de los salmos en arameo, cantados bajo la luz naranja del atardecer. Oigo el martilleo del amor trabajando en las almas. Veo los colores invisibles del silencio que abraza. Es Galilea otra vez, es Galilea eterna, es la casita con perfume de hogar que siempre añoramos.

La Puerta no tiene cerradura, está siempre abierta. Es madrugada de sábado y la calle bulle de ruido, música estridente y voces juveniles. Entramos antes de volver a casa. Estamos cansados y sedientos. Pero extrañamente, al entrar se nos pasan la sed y el cansancio. Todo lo que buscamos afuera estaba acá adentro. Hay una Madre, un padre, y un Amor. Una mesa servida y un pan vivo. Unas manos callosas, rústicas pero suaves invitan a pasar. Hay frutas sobre la mesa, igual que en Nazareth. La Madre nos ofrece el Pan. No hace frío, como afuera. No hay filos hirientes, como afuera. Nada se derrumba, como afuera. Acá sí que se está bien, y da ganas de quedarse.

José recuerda una vez más cuando Gabriel corrió el velo del misterio y él sonrió con la gratitud más grande del universo. Sintió que el corazón galopaba loco de alegría en la garganta y cayó de rodillas, tanto en el sueño como despertando. Honor, temor, amor, reverencia, ternura… todo se juntaba y el corazón no alcanzaba a procesarlo. Y le pasa lo mismo cuando entro a la capilla y me arrodillo: custodio de la Puerta del Cielo, no para cerrarla ni abrirla, custodia los cinco panes y tres peces para que sean infinitamente multiplicados.

Jesús pasaba en medio de un remolino de gente, con sus apóstoles a los lados y unos niños correteando y gritando por delante. La Madre iba detrás con un grupito de mujeres que le acompañaban y servían, La anciana estaba sentada al costado del camino, como todos los días, pidiendo limosna. Jesús ¿la curaría alguna vez? Estaba muy vieja para correr detrás de El o para gritar. Así que vio pasar a Jesús rápidamente y lo miró resignada. Pero cuando pasó la Madre, la anciana sin pensar sintió el impulso de gritar: -“¡Madre del Pan!”… Era la intuición de los pobres y desamparados, el Espíritu que impulsaba ráfagas de fuego, y la Madre se giró y se detuvo. Sonrió y se dirigió hacia la anciana. Era otra vez, una vez más La Puerta del Cielo.



sábado, 15 de junio de 2019

Santo Evangelio 15 de junio 2019


Día litúrgico: Sábado X del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mt 5,33-37): 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Habéis oído también que se dijo a los antepasados: ‘No perjurarás, sino que cumplirás al Señor tus juramentos’. Pues yo digo que no juréis en modo alguno: ni por el Cielo, porque es el trono de Dios, ni por la Tierra, porque es el escabel de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran rey. Ni tampoco jures por tu cabeza, porque ni a uno solo de tus cabellos puedes hacerlo blanco o negro. Sea vuestro lenguaje: ‘Sí, sí’; ‘no, no’: que lo que pasa de aquí viene del Maligno».


«Sea vuestro lenguaje: ‘Sí, sí’; ‘no, no’»

Rev. D. Jordi PASCUAL i Bancells 
(Salt, Girona, España)

Hoy continúa Jesús comentándonos los Mandamientos. Los israelitas tenían un gran respeto hacia el nombre de Dios, una veneración sagrada, porque sabían que el nombre se refiere a la persona, y Dios merece todo respeto, todo honor y toda gloria, de pensamiento, palabra y obra. Por esto —teniendo presente que jurar es poner a Dios como testigo de la verdad de lo que decimos— la Ley les mandaba: «No perjurarás, sino que cumplirás al Señor tus juramentos» (Mt 5,33). Pero Jesús viene a perfeccionar la Ley (y, por tanto, a perfeccionarnos a nosotros siguiendo la Ley), y da un paso más: «No juréis en modo alguno: ni por el Cielo, (...), ni por la Tierra (...)» (Mt 5,34). No es que jurar, en sí mismo, sea malo, pero son necesarias unas condiciones para que el juramento sea lícito, como por ejemplo, que haya una causa justa, grave, seria (un juicio, pongamos por caso), y que lo que se jura sea verdadero y bueno.

Pero el Señor nos dice todavía más: «Sea vuestro lenguaje: ‘Sí, sí’; ‘no, no’» (Mt 5,37). Es decir, nos invita a vivir la veracidad en toda ocasión, a conformar nuestro pensamiento, nuestras palabras y nuestras obras a la verdad. Y la verdad, ¿qué es? Es la gran pregunta, que ya vemos formulada en el Evangelio por boca de Pilato, en el juicio contra Jesús, y a la que tantos pensadores a lo largo de los tiempos han procurado dar respuesta. Dios es la Verdad. Quien vive agradando a Dios, cumpliendo sus Mandamientos, vive en la Verdad. Dice el santo Cura de Ars: «La razón de que tan pocos cristianos obren con la exclusiva intención de agradar a Dios es porque la mayor parte de ellos se encuentran sometidos a la más espantosa ignorancia. Dios mío, ¡cuántas buenas obras se pierden para el Cielo!». Hay que pensar en ello.

Nos conviene formarnos, leer el Evangelio y el Catecismo. Después, vivir según lo que hemos aprendido.

Con 25 años es físico, músico y también fraile dominico: 3 circunstancias le llevaron al convento

Fray Bernardo hizo el pasado año su primera profesión en Caleruega, localidad natal de Santo Domingo

Fray Bernardo Sastre explica cómo se acercó a la Iglesia y sintió la llamada a dejarlo todo

Con 25 años es físico, músico y también fraile dominico: 3 circunstancias le llevaron al convento

Fray Bernardo hizo el pasado año su primera profesión en Caleruega, localidad natal de Santo Domingo

Bernardo Sastre Zamora es un joven de la conocida generación ‘millennial’. Tiene 25 años y como casi todos en su generación ha crecido con las películas de Disney y compartiendo con los jóvenes de su edad otras muchas aficiones. Sin embargo, este joven vallisoletano es además fraile dominico.

Graduado en Física y también músico, su llamada a la vida religiosa tiene un fuerte componente intelectual, lo que además le ha acabado llevando la Orden de Predicadores, donde el estudio es uno de los aspectos centrales de la obra fundada por Santo Domingo de Guzmán.

Dejar todo para ser fraile

En una entrevista en la página de la orden, Bernardo explicaba cómo puede atraer este modo de vida a un joven de su edad. “Una de las cosas que me llama la atención es la cantidad de tiempo que lleva existiendo en la vida de la Iglesia (¡dese el siglo IV!), pero también es interesante la variedad que hay de institutos de vida consagrada: todos tienen una identidad y carisma propios, pero en conjunto son capaces de ir cubriendo, en la medida de lo posible, las necesidades de cada etapa social y eclesial. Y esta es también otra atractiva característica de la vida consagrada: la misión, es decir, ponernos al servicio de la humanidad de cada época para así poderle ser útil. Otro elemento que me atrae mucho es la vida comunitaria: ¿cómo es que personas tan distintas, de diferentes edades, procedencias, incluso culturas, son capaces no sólo de vivir en el mismo sitio, sino de convivir en fraternidad? En general, en las comunidades religiosas puede reconocerse cierta armonía interna, algo que nos sostiene… ¡Esto solo puede ser obra del Espíritu”.

entrevista novicio bernardo sastre

Fr. Esteban Nko, novicio dominico; Fr. Jesús Díaz Sariego, prior de la Provincia Hispania, y Fr. Bernardo Sastre

Volviendo a su llamada a la vida religiosa, Bernardo explica que su familia tenía desde siempre relación con un convento dominico de Valladolid, pero “hasta hace poco la Iglesia había formado parte de mi vida como otro compartimento más, y no como la estantería central. Cierto es que no renegaba de ella, pero tampoco me implicaba demasiado en su vida y misión”.

Tres circunstancias claves

Sin embargo, este joven novicio asegura que todo cambió hace relativamente poco a partir de tres circunstancias concretas: la curiosidad intelectual, el misterio de la música y el sentido de la vida.

“A raíz de este conjunto de sucesos personales, descubrí la acción de Dios en mi vida (hasta entonces creía en él, pero no lo había experimentado de manera tan clara y cercana como hasta ese momento). En definitiva, me encontré con el Señor: el Dios hecho hombre entró en mi historia como una persona más”, explica.

Asimismo, en su testimonio explica de manera más detallada y en primera persona estas tres circunstancias:

“1) La curiosidad intelectual: A medida que me iba formando en temas relacionados con el cristianismo, la historia de la Iglesia y similares, me iba dando cuenta de que estas cuestiones iban resolviendo muchas de las intrigas que me inquietaban e incluso afectaban, sobre todo las relacionadas con la existencia del mundo, la naturaleza del ser humano o la divinidad.

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2) El misterio de la música: Empecé a tocar el violín de pequeño y en mi entorno la música siempre ha estado presente. El momento culminante fue la oportunidad de tocar El Mesías, de Händel, con la orquesta de mi universidad (al final de mi carrera de Física): esta obra hizo que el Mesías fuera entrando poco a poco en mi vida…

3) El sentido de la vida: En las vivencias que tenía hasta el momento, había elementos que no terminaba de encajar del todo, como el problema de la existencia del mal. Además, notaba que, en caso de dedicarme exclusivamente a la física, me iba a faltar algo importante…”.

Una llamada concreta a la Orden de Predicadores

Y después de esto llegó la llamada dentro de la llamada: quería ser fraile dominico. “Me fui acercando a la Orden de Predicadores a través del contacto directo con diversas personas (con las que terminé participando en varias experiencias vocacionales, pascuas juveniles…)”, señala.



¿Por qué precisamente ser dominico? Bernardo lo explica así: “Lleva siglos dando testimonio de su carisma y misión en el mundo, de lo cual me atraen especialmente dos aspectos: el estudio y la predicación. Por un lado, el estudio, porque me ha cautivado desde siempre: poder formar parte de la búsqueda de la verdad de las cosas a través del estudio (que tiene por base los libros, pero no solo) es una empresa fascinante. Además, me encanta que la Orden haya dado desde el principio tanta importancia a la ciencia y la razón como medios de profundización en la creación y su Creador. Por otro lado, la predicación, porque creo en el poder de la palabra para transformar la realidad a mejor (empezando por el interior de uno mismo); en especial, en la fuerza de la palabra de Dios, transmitida con sinceridad y cercanía”.

Por último, este castellano de 25 años responde a una última pregunta: ¿ser joven y optar por la vida consagrada hoy en dúa no es un poco raro? Y así responde fray Bernardo: “¡Lo cierto es que sí! La sociedad de hoy en día nos hace un montón de ofertas, pero no es lo habitual que aparezcan anuncios en la prensa para cubrir ‘plazas vacantes’ en un convento… [Risas]. También es verdad que, aunque sociológicamente no seamos un caso tan común, a veces nos encontramos con algunas sorpresas: ahí está, por ejemplo, la reciente noticia de Philip Mulryne, que ha pasado de ser jugador del Manchester United ¡a fraile dominico! En cualquier caso, creo que cada persona tiene que emprender el camino por el que se sienta llamado, independientemente de las tendencias sociales o modas de cada momento cultural: tampoco se trata de ir a contracorriente, pero sí de ser fiel a los propios principios, valores, cualidades personales, etc. Concretamente, en la vocación religiosa (aunque no exclusivamente), esta fidelidad se da principalmente hacia un llamamiento, al que intentamos responder con nuestra propia vida; esta llamada vocacional la hemos ido sintiendo y confirmando a lo largo de diversas experiencias de la propia historia personal, ligadas a personas, lugares, circunstancias, acontecimientos, etc. Cristo no te va a llamar por teléfono… pero sí que, respetando al máximo tu libertad, va ‘hablándote’ a través de todos estos elementos”.

Fuente: Religión en Libertad