lunes, 24 de julio de 2017

Santo Evangelio 24 de julio 2017


Día litúrgico: Lunes XVI del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mt 12,38-42): En aquel tiempo, le interpelaron algunos escribas y fariseos: «Maestro, queremos ver una señal hecha por ti». Mas Él les respondió: «¡Generación malvada y adúltera! Una señal pide, y no se le dará otra señal que la señal del profeta Jonás. Porque de la misma manera que Jonás estuvo en el vientre del cetáceo tres días y tres noches, así también el Hijo del hombre estará en el seno de la tierra tres días y tres noches. Los ninivitas se levantarán en el Juicio con esta generación y la condenarán; porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás, y aquí hay algo más que Jonás. La reina del Mediodía se levantará en el Juicio con esta generación y la condenará; porque ella vino de los confines de la tierra a oír la sabiduría de Salomón, y aquí hay algo más que Salomón».


«Maestro, queremos ver una señal hecha por ti»
P. Joel PIRES Teixeira 
(Faro, Portugal)


Hoy, Jesús es puesto aprueba por «algunos escribas y fariseos» (Mt 12,38; cf. Mc 10,12), que se sienten amenazados por la persona de Jesús, no por razones de fe, sino de poder. Con miedo a perder su poder, procuran desacreditar a Jesús, provocándolo. Estos “algunos” muchas veces somos nosotros mismos, cuando nos dejamos llevar por nuestros egoísmos e intereses individuales. O también cuando miramos a la Iglesia como una realidad meramente humana y no como un proyecto del amor de Dios hacia cada uno de nosotros.

La respuesta de Jesús es clara: «Ninguna señal les será dada» (cf. Mt 12,39), no por miedo, sino para enfatizar y recordar que las “señales” son la relación de comunicación y amor entre Dios y la humanidad; no se trata de una relación de intereses y poderes individuales. Jesús recuerda que hay muchas señales dadas por Dios; y que no es provocándole o chantajeándole como se consigue llegar a Él.

Jesús es la señal más grande. En este día la Palabra es una invitación para que cada uno de nosotros comprenda, con humildad, que sólo un corazón convertido, vuelto hacia Dios, puede acoger, interpretar y ver esta señal que es Jesús. La humildad es la realidad que nos acerca no solamente a Dios, sino también a la humanidad. Por la humildad reconocemos nuestras limitaciones y virtudes, pero sobre todo vemos a los otros como hermanos y a Dios como Padre.

Como nos recordaba el Papa Francisco, « ¡El Señor es verdaderamente paciente con nosotros! No se cansa nunca de recomenzar desde el inicio cada vez que nosotros caemos ». Por eso, a pesar de nuestras faltas y provocaciones, el Señor está con los brazos abiertos para acoger y recomenzar. Procuremos, por tanto, que nuestra vida, y hoy en particular, esta palabra se haga realidad en nosotros. La alegría del cristiano está en ser reconocido por el amor que se ve en su vida, amor que brota de Jesús.

Oración Divina Misericordia


Fue ordenado en un campo de refugiados huyendo del Vietnam comunista y tras 17 años como diácono

Fue ordenado en un campo de refugiados huyendo del Vietnam comunista y tras 17 años como diácono

El padre Chanh cumple sus bodas de plata sacerdotales en Australia

Fue ordenado en un campo de refugiados huyendo del Vietnam comunista y tras 17 años como diácono

El padre Chanh fue ordenado en un campo de refugiados de Malasia tras huir de Vietnam


La del padre Paul Chanh es ciertamente una vocación probada, tanto por la persecución como por el tiempo. El poder ser sacerdote fue algo que se le resistió durante muchos años. Durante 17 años se vio obligado a esperar como diácono hasta que por fin pudo celebrar su primera Eucaristía.

Nacido en Vietnam quería ser sacerdote desde niño pero este sueño tardaría mucho tiempo en poder cumplirlo, mucho más de lo que hubiera deseado. “Entré en el seminario hace mucho tiempo, cuando tenía 11 años, primero en el seminario menor en 1961 y luego terminé Teología y Filosofía en Vietnam”, cuenta a Catholic Leader.

Los comunistas le impidieron ordenarse
Sin embargo, cuando estaba ya cerca de ser ordenado ocurrió algo que no esperaba y que le hizo ser probado por Dios durante años. El padre Chanh  recuerda que “cuando los comunistas se apoderaron de mi país, no me permitieron ser sacerdote”.

En ese momento ya era diácono de la Iglesia Católica, una condición que normalmente dura tan sólo unos meses antes de la ordenación. Pero él tuvo que esperar 17 años.

Huyó en barco y acabó en un campo de refugiados
Durante años permaneció en el Vietnam comunista con la esperanza de que de alguna manera podría ordenarse pero tras resignarse de que no sería posible intentó huir del país. Como tantos otros compatriotas se embarcó en un frágil bote sin saber si sobreviviría ni cuál sería su destino final.

Al final acabó llegando a la costa de Malasia en 1989. “Me escapé de Vietnam, llegué a Malasia y me quedé en un campo de refugiados como diácono”. Así estuvo durante casi cinco años puesto que además en este campo había un gran número de católicos que necesitaban algún tipo de cuidado espiritual.


En frágiles barcas como las de la imagen, miles de vietnamitas, entre ellos el padre Chanh, huyeron del régimen comunista

17 años después por fin se cumpliría su sueño
Precisamente, esta falta de atención espiritual que había en aquel campo  sería la que con el tiempo propiciase su ordenación sacerdotal. De manera rápida y casi sin darse cuenta  le dijeron que sería sacerdote.

Ese ansiado día llegó el 29 de marzo de 1992 cuando el que era entonces arzobispo de Kuala Lumpur, Anthony Soter, primer cardenal de Malasia, le ordenó en una curiosa ceremonia que se celebró en el propio campo de refugiados.

El ya padre Chanh tenía entonces 41 años y estaba en Malasia cuando debería haber sido ordenado en Vietnam con 24 años.

De Malasia a Australia
Pero Dios quería que este sacerdote siguiera con su viaje y acabó llegando a Australia, concretamente a la Diócesis de Brisbane, en la que ha permanecido durante todo este tiempo y donde acaba de cumplir sus bodas de plata sacerdotales.

Un cuarto de siglo después de que recibiese el orden sacerdotal en Malasia, el padre Chanh sigue con su espíritu de “ayudar al pueblo”, un ministerio que aprendió muy bien durante aquellos años entre los pobres y refugiados en los que la gente necesitaba una palabra.

"Dios quería otra cosa para mí"
Ahora, retirado de ocupaciones principales atiende como capellán a los ancianos de una residencia. “Estoy feliz”, asegura él, pues ha aprendido a valorar lo que tiene.

Al igual que ocurrió con otros muchos refugiados que huyeron de Vietnam habla con convencimiento de que “si dejo todo en las manos de Dios, Él proveerá”.

“Estaba en el seminario en Vietnam y quería ser sacerdote en Vietnam, pero Dios quería otra cosa para mí”, aseguraba este sacerdote, que tras discernir vio que lo mejor es “dejar todo en las manos de Dios”.

domingo, 23 de julio de 2017

Santo Evangelio 23 de julio 2017


Día litúrgico: Domingo XVI (A) del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mt 13,24-43): En aquel tiempo, Jesús propuso a las gentes otra parábola, diciendo: «El Reino de los Cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo. Pero, mientras su gente dormía, vino su enemigo, sembró encima cizaña entre el trigo, y se fue. Cuando brotó la hierba y produjo fruto, apareció entonces también la cizaña. 

»Los siervos del amo se acercaron a decirle: ‘Señor, ¿no sembraste semilla buena en tu campo? ¿Cómo es que tiene cizaña?’. Él les contestó: ‘Algún enemigo ha hecho esto’. Dícenle los siervos: ‘¿Quieres, pues, que vayamos a recogerla?’. Díceles: ‘No, no sea que, al recoger la cizaña, arranquéis a la vez el trigo. Dejad que ambos crezcan juntos hasta la siega. Y al tiempo de la siega, diré a los segadores: Recoged primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo recogedlo en mi granero’». 

Otra parábola les propuso: «El Reino de los Cielos es semejante a un grano de mostaza que tomó un hombre y lo sembró en su campo. Es ciertamente más pequeña que cualquier semilla, pero cuando crece es mayor que las hortalizas, y se hace árbol, hasta el punto de que las aves del cielo vienen y anidan en sus ramas».

Les dijo otra parábola: «El Reino de los Cielos es semejante a la levadura que tomó una mujer y la metió en tres medidas de harina, hasta que fermentó todo». 

Todo esto dijo Jesús en parábolas a la gente, y nada les hablaba sin parábolas, para que se cumpliese el oráculo del profeta: «Abriré en parábolas mi boca, publicaré lo que estaba oculto desde la creación del mundo». 

Entonces despidió a la multitud y se fue a casa. Y se le acercaron sus discípulos diciendo: «Explícanos la parábola de la cizaña del campo». Él respondió: «El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del Reino; la cizaña son los hijos del Maligno; el enemigo que la sembró es el Diablo; la siega es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles. De la misma manera, pues, que se recoge la cizaña y se la quema en el fuego, así será al fin del mundo. El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, que recogerán de su Reino todos los escándalos y a los obradores de iniquidad, y los arrojarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga».


«Algún enemigo ha hecho esto»
P. Ramón LOYOLA Paternina LC 
(Barcelona, España)


Hoy, Cristo. Siempre, Cristo. De Él venimos; de Él vienen todas las buenas semillas sembradas en nuestra vida. Dios nos visita —como dice el Kempis— con la consolación y con la desolación, con el sabor dulce y el amargo, con la flor y la espina, con el frío y el calor, con la belleza y el sufrimiento, con la alegría y la tristeza, con el valor y con el miedo... porque todo ha quedado redimido en Cristo (Él también tuvo miedo y lo venció). Como nos dice san Pablo, «en todas las cosas interviene Dios para bien de los que le aman» (Rom 8,28). 

Todo esto está bien, pero... existe un misterio de iniquidad que no procede de Dios y que nos sobrepasa y que devasta el jardín de Dios que es la Iglesia. Y quisiéramos que Dios fuese “como” más poderoso, que estuviese más presente, que mandase más y no dejase actuar esas fuerzas desoladoras: «¿Quieres, pues, que vayamos a recoger [la cizaña]?» (Mt 13,28). Esto lo decía el Papa San Juan Pablo II en su último libro Memoria e identidad: «Sufrimos con paciencia la misericordia de Dios», que espera hasta el último momento para ofrecer la salvación a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de su misericordia («Dejad que ambos crezcan juntos hasta la siega»: Mt 13,30). Y como es el Señor de la vida de cada persona y de la historia de la humanidad, mueve los hilos de nuestras existencias, respetando nuestra libertad, de modo que —junto con la prueba— nos da la gracia sobreabundante para resistir, para santificarnos, para ir hacia Él, para ser ofrenda permanente, para hacer crecer el Reino.

Cristo, divino pedagogo, nos introduce en su escuela de vida a través de cada encuentro, cada acontecimiento. Sale a nuestro paso; nos dice —No temáis. Ánimo. Yo he vencido al mundo. Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin (cf. Jn 16,33; Mt 28,20). Nos dice también: —No juzguéis; más bien —como yo— esperad, confiad, rezad por los que yerran, santificadlos como miembros que os interesan mucho por ser de vuestro propio cuerpo.

Recibió dos noticias casi a la vez, su embarazo y un cáncer de mama: ella reaccionó sin dudarlo


Su fe en Dios y el apoyo de su familia fueron fundamentales durante todo este tiempo

Recibió dos noticias casi a la vez, su embarazo y un cáncer de mama: ella reaccionó sin dudarlo

Recibió dos noticias casi a la vez, su embarazo y un cáncer de mama: ella reaccionó sin dudarlo

Julia Richards tiene 36 años, está casada desde el 2008 y su sueño de ser mamá no se cumplió tan rápido como ella esperaba. Afortunadamente, con el tiempo consiguió quedarse embarazada y empezar a cumplir su sueño. Con nueve hermanos en su familia esperaba, para ella también, una familia numerosa. Sin embargo todo se tambaleó cuando estando embarazada de su tercer hijo le descubrieron un cáncer de mama. Tuvo que elegir entre dos noticias contradictorias. Su objetivo era claro: lograr hacer convivir su embarazo con el cáncer. Lo cuenta la periodista Verónica De Martini, en el diario argentino La Nación.

En todo ello estuvo mi presente Dios: "Yo tengo mucha fe en Dios, mucho heredado y mucho porque yo misma me planteé si creía o no creía y elegí creer, por eso hablo de fe, y es algo que me sostuvo bastante".

Estuvo siempre atenta al cáncer de mama, hacerse controles de rutinas era algo habitual en ella, tuvieron cáncer de mama su madre y dos tías, una de ellas terminal. En septiembre del 2013 todo parecía estar bien: mamografía y ecografía mamaria mostraban buenos resultados. En enero de 2014 las dos rayitas del test de embarazo le aseguraban unas vacaciones llenas de felicidad. Pero ya desde el viaje en auto sintió una dureza en el borde de la axila izquierda, algo que Julia atribuyó a los típicos cambios hormonales que ocurren en la mujer desde el comienzo del embarazo; sin embargo, durante toda su estadía la molestia se hacía notar hasta sin que la tocara, con sólo estar acostada, y decidió que a su regreso sería bueno comentarlo con el obstetra.

Le mandaron a hacer una eco mamaria y luego ver a un especialista que indicó una punción; por suerte los ganglios al tacto estaban bien. A los días la llamaron del laboratorio para retirar los resultados, y porque nunca imaginó que sería una mala noticia fue con el cochecito y sus dos hijos para aprovechar y dar un paseo. "Abro el papel y leo: tumor maligno, metástasis; estaba con los chicos ahí y el mundo se detuvo, pero a la vez ¡estaba en la calle con los chicos! Creo que de haber estado sola me hubiese derrumbado, en ese momento no podía. Era como en las películas, que todo da vueltas y una escucha como si la gente estuviera lejos. Hay una visión social tan catastrófica de la enfermedad que la noticia es una bomba, pero cáncer no es igual muerte".


Esperó a hablar con el médico al día siguiente antes de contar la noticia a su marido y familia: "Así cuando lo decís lo haces con esperanza: tengo cáncer y hay tratamiento".

En la semana 17 pudieron realizar la operación y se encontraron con el peor escenario: los ganglios de la axila estaban tomados. El estudio patológico daba un 90% receptivo de progesterona, lo que significa que las hormonas del embarazo hacen que el cáncer avance más rápido que en una situación normal.

Mientras estaba internada se hizo la correspondiente eco de control donde se enteró el sexo de su bebe: esperaba una niña, su sueño se haría realidad. Julia estaba feliz con la noticia. Que en su cuerpo convivieran una nueva vida y una enfermedad por lo general asociada a la muerte, hacían que en ella la vida le ganara a la muerte. Saber que tenía una hija en su vientre le daba las fuerzas para seguir adelante, y así ella se repetía "concentrate en lo bueno y chau. ¿Cómo podía de repente estar tan positiva ante una noticia así? Creo que era porque una, embarazada, tiene una linda visión del mundo. Yo, que era quejosa, me sorprendí por mi propia reacción, no creía que aquella era yo, había algo ajeno a mí en la forma en que manejaba todo eso, pero estaba embarazada y anímica y psicológicamente me sentía bien, el cáncer era algo malo pero que llevaba mucha cosa buena alrededor, y no me daba miedo decir esa palabra".

Quimioterapia: una enseñanza de vida
Empezó con una quimio fuerte cada tres semanas durante casi tres meses, pero sin perder el foco en lo que en verdad le importaba: "Llevar un hijo a buen término es una tarea muy importante".

Muchas veces había soñado con verse rubia, y le pareció que era un buen momento para probar: se cortó el pelo cortito y se lo tiñó de rubio, si le quedaba mal no habría problemas ya que de todas maneras en unos días quedaría pelada fruto de la quimio. Era animarse a más. Pero lo que más le quedó de esa época fueron los buenos gestos de la gente a su alrededor: "Todos se turnaban para acompañarme en la quimio, cada día un lindo gesto de alguien me conmovía ¿Sería capaz de hacer lo que estas personas hacían por mí en el momento en que se enfermen? ¿En qué punto tengo que empezar a cambiar mi forma de ser? Yo antes estaba muy centrada en mi mundo, y siempre me sentía sobrepasada. Y hay gente que, si bien estaba igual, sintió que yo era más importante. Entonces entendí que tenía que salir un poco más de mí misma para ir hacia los demás. Con la maternidad una está mucho en casa y se compadece mucho y no se da cuenta de que hay gente a la que le pasan cosas. Todo eso me ayudó a reflexionar, mucho de lo que me pasó en la enfermedad me hizo pensar sobre la capacidad de la gente para ayudar y si yo haría lo mismo en esa situación".

Para continuar con el tratamiento primero debía nacer el bebé, algo que Julia junto a su obstetra trataron de estirar lo más que pudieron, mientras el cáncer avanzaba. Julia estaba convencida de que mientras más tiempo el bebé estuviera en su panza era mejor. Cuando salía de una ecografía y le informaban que el bebé pesaba ya un kilo pasaba por un supermercado, y al ver lo chico que era un kilo de carne pensaba que ella tenía que aguantar más, tenía que lograr que su bebé creciera protegido dentro de ella. Al fin lograron llegar a la semana 34 donde le indujeron el parto: lo ideal era un parto natural, ya que el post es más rápido y se podía continuar con su tratamiento. Pero no dilató y tuvieron que hacerle una cesárea. Helena, al nacer, debía pasar diez días en la neo del Mater Dei, nació bien de salud y hoy es una chica de dos años sonriente y feliz.



Luego de la cesárea a Julia le hicieron una tomografía computada que mostró que el cáncer no se había extendido y con eso toda la familia respiró aliviada. A los 10 días del parto comenzó una quimio -no tan fuerte como la inicial- una vez por semana durante 3 meses. La convivencia de un recién nacido junto con el tratamiento de la quimioterapia no era lo más fácil, pero gracias a la ayuda de su marido, familia, amigas y enfermeras pudieron sobrellevarla juntos. A sus hijos no les explicaron mucho, eran muy chicos para entender de una enfermedad que a veces hasta a los grandes nos cuesta explicarnos. Para ellos era un juego donde tenían que curar a mamá: coleccionaban las pulseras de la quimio que ella les traía de regalo y mimaban a su nueva hermanita. Julia nunca dejó que ellos que la vieran tirada en piyama o deprimida: quería que sus hijos la vieran bien y sonriente.

En noviembre le hicieron una eco y mamografía de rutina antes de pasar a los rayos y terminar con el tratamiento. Fue un nuevo balde de agua fría: el cáncer había pasado a la otra mama. Con compañía psiquiátrica Julia debió atravesar el mal escenario de una mastectomía. Y después sí, empezar con rayos todos los días durante dos meses. Al día de hoy sigue con controles e inyecciones que deberá aplicarse durante cinco años para no ovular: "Soy menopáusica, no tengo hormonas dando vueltas, y no sólo no tengo que estar embarazada para no tener hormonas dando vueltas sino que además no tengo que tener ninguna hormona como tiene una persona normal".

Valorar el día a día
La gente suele preguntarle a Julia qué momento le costaba más, suponiendo que era cuando estaba vomitando y con dolores físicos, pero ella n lo vivió así. "Para mí te cuesta más cuando, por ejemplo, estas en un casamiento re divertida, como me pasó a mi, con la beba nacida y con el tratamiento; estás bailando en un atardecer espectacular, en un lugar divino, mirando la naturaleza; la gente que está feliz y entonces te dan ganas de llorar, porque de repente empezás a valorar la vida de otra manera, la vida es espectacular y no querés irte de acá. El cáncer te hace ver todo diferente, y en cierta forma sos más feliz porque empezás a valorar y a reflexionar mucho. Si no hubiese pasado por el cáncer estaría quejándome de un bebé recién nacido y de lo poco que iba a dormir. A veces me pasaba que iba con los chicos a la plaza y me divertía y por ahí lo feo del cáncer es mirar a tus hijos y preguntarte de repente si estarás ahí cuando vayan a primer grado. El cáncer te hace estar muy consciente de los buenos momentos, tanto que a veces los vuelve muy frágiles. El cáncer te corta la proyección" Sin embargo, Julia está convencida de que hay que seguir proyectando, de que hay que disfrutar el día a día y no levantarse y pensar todo el día solo en la enfermedad.

Hoy agradece enormemente sentirse contenida por la gente a su alrededor, y considera que un pilar fundamental durante el tratamiento fue su fe en Dios: "Yo tengo mucha fe en Dios, mucho heredado y mucho porque yo misma me planteé si creía o no creía y elegí creer, por eso hablo de fe, y es algo que me sostuvo bastante. Porque si uno piensa en la vida después de la muerte y piensa que se va a encontrar con sus seres queridos, entonces la muerte es nada más que un paso y dejás de tenerle miedo. Vivís con mucha más paz un proceso que no se sabe si va a terminar en la muerte".

Fuente: Religión en Libertad

sábado, 22 de julio de 2017

Santo Evangelio 22 de julio 2017


Día litúrgico: 22 de Julio: Santa María Magdalena

Texto del Evangelio (Jn 20,1-2.11-18): El primer día de la semana va María Magdalena de madrugada al sepulcro cuando todavía estaba oscuro, y ve la piedra quitada del sepulcro. Echa a correr y llega donde Simón Pedro y donde el otro discípulo a quien Jesús quería y les dice: «Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde le han puesto».

Estaba María junto al sepulcro, fuera, llorando. Y mientras lloraba se inclinó hacia el sepulcro, y ve dos ángeles de blanco, sentados donde había estado el cuerpo de Jesús, uno a la cabecera y otro a los pies. Dícenle ellos: «Mujer, ¿por qué lloras?». Ella les respondió: «Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto». Dicho esto, se volvió y vio a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús. Le dice Jesús: «Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?». Ella, pensando que era el encargado del huerto, le dice: «Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo me lo llevaré». Jesús le dice: «María». Ella se vuelve y le dice en hebreo: «Rabbuní» —que quiere decir: “Maestro”—. Dícele Jesús: «No me toques, que todavía no he subido al Padre. Pero vete donde mis hermanos y diles: Subo a mi Padre y vuestro Padre, a mi Dios y vuestro Dios». Fue María Magdalena y dijo a los discípulos que había visto al Señor y que había dicho estas palabras.


«Fue María Magdalena y dijo a los discípulos que había visto al Señor»
Rev. D. Antoni CAROL i Hostench 
(Sant Cugat del Vallès, Barcelona, España)


Hoy celebramos con gozo a santa María Magdalena. ¡Con gozo y provecho para nuestra fe!, porque su camino muy bien podría ser el nuestro. La Magdalena venía de lejos (cf. Lc 7,36-50) y llegó muy lejos… En efecto, en el amanecer de la Resurrección, María buscó a Jesús, encontró a Jesús resucitado y llegó al Padre de Jesús, el “Padre nuestro”. Aquella mañana, Jesucristo le descubrió lo más grande de nuestra fe: que ella también era hija de Dios. 

En el itinerario de María de Magdala descubrimos algunos aspectos importantes de la fe. En primer lugar, admiramos su valentía. La fe, aunque es un don de Dios, requiere coraje por parte del creyente. Lo natural en nosotros es tender a lo visible, a lo que se puede agarrar con la mano. Puesto que Dios es esencialmente invisible, la fe «siempre tiene algo de ruptura arriesgada y de salto, porque implica la osadía de ver lo auténticamente real en aquello que no se ve» (Benedicto XVI). María viendo a Cristo resucitado “ve” también al Padre, al Señor.

Por otro lado, al “salto de la fe” «se llega por lo que la Biblia llama conversión o arrepentimiento: sólo quien cambia la recibe» (Papa Benedicto). ¿No fue éste el primer paso de María? ¿No ha de ser éste también un paso reiterado en nuestras vidas?

En la conversión de la Magdalena hubo mucho amor: ella no ahorró en perfumes para su Amor. ¡El amor!: he aquí otro “vehículo” de la fe, porque ni escuchamos, ni vemos, ni creemos a quien no amamos. En el Evangelio de san Juan aparece claramente que «creer es escuchar y, al mismo tiempo, ver (…)». En aquel amanecer, María Magdalena arriesga por su Amor, oye a su Amor (le basta escuchar «María» para re-conocerle) y conoce al Padre. «En la mañana de la Pascua (…), a María Magdalena que ve a Jesús, se le pide que lo contemple en su camino hacia el Padre, hasta llegar a la plena confesión: ‘He visto al Señor’ (Jn 20,18)» (Papa Francisco).

Milly Gualteroni, herida por la depresión casi toda su vida: «Alimentar la tristeza es diabólico»

La autora de «Arrancada del abismo» encontró en Dios la paz y la salud

Milly Gualteroni, herida por la depresión casi toda su vida: «Alimentar la tristeza es diabólico»

Milly Gualteroni vio la luz al final del túnel de la depresión tras su encuentro con Dios.

Milly Gualteroni, herida por la depresión casi toda su vida: «Alimentar la tristeza es diabólico»

La historia de depresión y conversión de Milly Gualteroni, de gran impacto en Italia, ha llegado recientemente a los lectores de habla hispana con la publicación de su libro-testimonio Arrancada del abismo (Voz de Papel). La periodista italiana ha sido entrevistada por Juan Luis Vázquez en Alfa y Omega:

La periodista italiana Milly Gualteroni trabajaba para las revistas Panorama, Vogue o Cosmopolitan. Se movía en los ambientes más sofisticados de Milán, pero pocos sabían que estaba enganchada a los fármacos y que arrastraba una depresión desde su juventud, debido a los suicidios de su padre y de su hermano y a otros traumas, como una violación. Cuenta su sanación y su conversión en Arrancada del abismo (Voz de Papel).

-Santa Teresa decía que un santo triste es un triste santo. ¿No tenemos derecho a sentirnos tristes en algún momento de nuestra vida?
-El ser humano está hecho de emociones y sentimientos, y entre ellas también está la tristeza. Lo que es diabólico es alimentar la tristeza, transformarla en un modo de vivir. El cristiano que de verdad vive en Cristo no puede no sentir la llamada de la alegría y de la vida verdadera, y eso ayuda a transfigurar todo sentimiento de tristeza que pueda nacer de manera instintiva en nosotros.

-Entonces, un creyente no está vacunado ante la depresión…
-La depresión no puede ser vivida como una culpa. Es una enfermedad que tiene causas múltiples y variadas, y ser creyente no previene necesariamente la posibilidad de caer en una depresión. La fe en Dios no es vacuna suficiente. Pero quien sabe que "cada uno de nuestros cabellos está contado" sabe también que cada circunstancia es una ocasión para seguir, a veces de manera misteriosa, las huellas de Jesús. Nada enseña tanta humildad y previene contra el orgullo, nada nos muestra nuestra total dependencia y nos educa en nuestra pobreza radical, como una depresión.


-Para usted, la depresión ha sido «mi llamada hacia Dios»…
-La depresión es una forma de sufrimiento físico, que tiene repercusión en la bioquímica cerebral. Yo intuí esto una vez que estuve internada en una clínica psiquiátrica. Entendí que Dios me estaba llamando. Cuando el hombre sufre entra en el misterio de la Cruz, esa es mi experiencia personal. Esta sociedad no cristiana nos ha hecho olvidar la relación fundamental con quien nos ha creado, y por eso no buscamos su ayuda. De ahí que la depresión puede ser una herida a través de la cual puede entrar el amor misericordioso de Dios, que te da calor, que te sana, que te envuelve.

-Usted afirma que "el amor de Dios cura". ¿En qué consiste esta sanación? ¿Es completa y definitiva? ¿Es un camino que recorrer?
-A la vuelta de un viaje a Lourdes me di cuenta de que estaba como fracturada por dentro, debido a que había pasado muchos años alejada de Dios. Esta lejanía puede ser sanada solo cuando volvemos a Él. Para mí fue una restauración de algo que se rompió de niña, cuando me alejé de la dimensión sobrenatural que todos tenemos. En cualquier caso, en paralelo a esta sanación del amor de Dios, es fundamental seguir un camino terapéutico con un profesional.

-¿En qué medida las ciencias humanas –psiquiatría, psicología, terapia, los fármacos– pueden ayudar a sanar una depresión?
-En lo que tiene que ver con mi experiencia, fue fundamental el retornar a Dios y recuperar el sentido auténtico de la vida. Pero no es suficiente, porque yo tenía heridas profundas que me marcaron y me hicieron vivir con un modo de pensar equivocado. Cambiar la forma de pensar y de vivir requiere mucho empeño y la ayuda de un profesional adecuado.

»También es importante saber que uno puede hacer mucho por uno mismo. El deprimido suele ser una persona herida que acusa instintivamente a otros de su mal. Yo misma acusaba a mi padre y a mi hermano por sus suicidios, al hombre que me violó… Pero uno tiene que darse cuenta y decir: "Mi vida es mía, y yo me hago cargo de ella y del peso de mi sufrimiento". A mí me impresionan las palabras del Evangelio: "Venid a Mí los que estéis cansados y agobiados, que yo os aliviaré. Tomad sobre vosotros mi yugo y aprended de Mí". Coger la cruz de la depresión para seguir a Jesús al final puede ser algo ligero.


-¿Hay sitio entonces para Dios en las consultas?
-El paciente psiquiátrico ha sido reducido por la psiquiatría moderna a un conjunto de síntomas. Los fármacos no curan, solo controlan los síntomas hasta un punto. Hay multitud de profesionales que no consideran el camino interior de la persona para su sanación, cuando en realidad la dimensión espiritual es fundamental en el hombre. La psiquiatría y la terapia psicológica funcionan mejor cuando tienes la base del amor de Dios, estoy convencida.

-Usted reconoce haber tenido varios intentos de suicidio. En Europa, esta es ya la primera causa de muerte entre los adolescentes. ¿Por qué pasa esto? ¿Por qué a los más jóvenes?
-En mi provincia, los casos de suicidio son el doble de la media nacional, y la edad es cada vez es más baja. Yo hablo a menudo a los adolescentes, y creo que en la raíz de esto está la pérdida de identidad colectiva. Hay un vacío existencial en el que crecen los niños. Las tradiciones se han perdido completamente, no tienen raíces en absoluto, especialmente la tradición familiar y la religiosa. No tienen detrás una razón de ser en el mundo. Cuando hablo con ellos les planteo las preguntas fundamentales: "¿De dónde venimos? ¿Para qué vivimos? ¿Dónde vamos?" Y ellos no saben responderlas. No saber qué responder a esto supone no tener la base fundamental de la vida de cualquier ser humano, y conlleva el riesgo de caer en una fragilidad extrema. Las nuevas generaciones crecen sin modelos de referencia, muchos tienen solo un padre o una madre, a quien apenas ven porque están absorbidos por el trabajo. Los niños llegan a casa y pasan muchas horas solos, no saben qué hacer, ven la tele, se meten en la realidad virtual… Ni siquiera bajan a la calle para jugar con otros niños. Es la destrucción del proyecto de Dios para ellos. Creo que es esto lo que está pasando hoy con los jóvenes.

Fuente: Religión en Libertad

viernes, 21 de julio de 2017

Santo Evangelio 21 de julio 2017




Día litúrgico: Viernes XV del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mt 12,1-8): En aquel tiempo, Jesús cruzaba por los sembrados un sábado. Y sus discípulos sintieron hambre y se pusieron a arrancar espigas y a comerlas. Al verlo los fariseos, le dijeron: «Mira, tus discípulos hacen lo que no es lícito hacer en sábado». Pero Él les dijo: «¿No habéis leído lo que hizo David cuando sintió hambre él y los que le acompañaban, cómo entró en la Casa de Dios y comieron los panes de la Presencia, que no le era lícito comer a él, ni a sus compañeros, sino sólo a los sacerdotes? ¿Tampoco habéis leído en la Ley que en día de sábado los sacerdotes, en el Templo, quebrantan el sábado sin incurrir en culpa? Pues yo os digo que hay aquí algo mayor que el Templo. Si hubieseis comprendido lo que significa aquello de: ‘Misericordia quiero y no sacrificio’, no condenaríais a los que no tienen culpa. Porque el Hijo del hombre es señor del sábado».


«Misericordia quiero y no sacrificio»
Rev. D. Josep RIBOT i Margarit 
(Tarragona, España)



Hoy el Señor se acerca al sembrado de tu vida, para recoger frutos de santidad. ¿Encontrará caridad, amor a Dios y a los demás? Jesús, que corrige la casuística meticulosa de los rabinos, que hacía insoportable la ley del descanso sabático: ¿tendrá que recordarte que solo le interesa tu corazón, tu capacidad de amar?

«Mira, tus discípulos hacen lo que no es lícito hacer en sábado» (Mt 12,2). Lo dijeron convencidos, eso es lo increíble. ¿Cómo prohibir hacer el bien, siempre? Algo te recuerda que ningún motivo te excusa de ayudar a los demás. La caridad verdadera respeta las exigencias de la justicia, evitando la arbitrariedad o el capricho, pero impide el rigorismo, que mata al espíritu de la ley de Dios, que es una invitación continua a amar, a darse a los demás.

«Misericordia quiero y no sacrificio» (Mt 12,7). Repítelo muchas veces, para grabarlo en tu corazón: Dios, rico en misericordia, nos quiere misericordiosos. «¡Qué cercano está Dios de quien confiesa su misericordia! Sí; Dios no anda lejos de los contritos de corazón» (San Agustín). ¡Y qué lejos estás de Dios cuando permites que tu corazón se endurezca como una piedra!

Jesucristo acusó a los fariseos de condenar a los inocentes. Grave acusación. ¿Y tú? ¿te interesas de verdad por las cosas de los demás? ¿los juzgas con cariño, con simpatía, como quien juzga a un amigo o a un hermano? Procura no perder el norte de tu vida.

Pídele a la Virgen que te haga misericordioso, que sepas perdonar. Sé benévolo. Y si descubres en tu vida algún detalle que desentone de esta disposición de fondo, ahora es un buen momento para rectificar, formulando algún propósito eficaz.

Catorce consejos probados para hablar de Dios con desconocidos: el primero de todos, escuchar


Dave Armstrong los aplicaba como evangélico y ahora como católico

Catorce consejos probados para hablar de Dios con desconocidos: el primero de todos, escuchar

Arde Complutum, una iniciativa de evangelización en la calle que pone en marcha cada año la diócesis de Alcalá de Henares.

Catorce consejos probados para hablar de Dios con desconocidos: el primero de todos, escuchar

Dave Armstrong es un conocido apologeta católico, con presencia constante en la red: en 1998 ganó el premio a la mejor pagina católica del año y contribuye habitualmente con sus artículos y posts en numerosos blogs. Es autor de varios libros de apologética, y su testimonio de conversión figuró entre los once recogidos en el bestseller de Patrick Madrid Surprised by the Truth [Sorprendidos por la Verdad], que incluye, entre otros, el de Scott Hahn. Un reciente artículo suyo en el National Catholic Register recoge los mejores consejos extraídos de su experiencia evangelizadora a pie de calle: desde 1981 a 1991 como protestante, y desde esa fecha, en que fue recibido en la Iglesia por el jesuita John Hardon, S.I., como católico:


Dave junto con su esposa Judy.

En los años ochenta hice mucho apostolado callejero en Ann Arbor Art Fair [la visitadísima feria de arte callejero de Ann Arbor, Michigan]. Entonces era evangélico protestante, pero lo hice también un par de veces siendo ya católico, a principios de los años 90. Me lo pasaba bien y era una oportunidad de hablar acerca de Dios y sobre teología.


1.- Para un contacto inicial, lo mejor son libros breves, atractivos, llamativos y no demasiado "plúmbeos". El aspecto visual es muy importante para hacer que alguien se detenga y sienta curiosidad. Recomiendo vivamente los folletos publicados por St. Paul Street Evangelization. Yo edité la mayoría de ellos. Son breves y atractivos, y pueden ayudar a iniciar una conversación. O puedes hacer tú el tuyo si tienes alguien que pueda hacer el diseño, etc. Es válido cualquier instrumento que haga que la gente se pare y pregunte.

2.- Lo primero que digo, y repito, es que cada persona es diferente. Primero debemos en qué punto de su vida está y, después, ir derecho a ese lugar y empezar desde allí. Esto es lo que hizo San Pablo en el Aerópago, en Atenas: consciente de la verdad que vio en los paganos allí, los encomendó y, después, construyó sobre ellos para introducir al Dios verdadero y la resurrección. Pablo dijo: "Me he hecho todo a todos". Siempre he intentado seguir este enfoque en mi apología, siendo siempre caritativo y agradable.

3.- A la gente le gusta que la escuches, que escuches sus problemas. Es la naturaleza humana. Todos somos así. Prefiere que la escuches y no que prediques. Si amablemente planteas preguntas para sondear, y lo haces de manera discreta, no agresiva ni amenazadora, habrá gente que hable e incluso que se abra a ti. Será una minoría, pero encontrarás quien lo haga.

4.- Si algo no lo sabes, por favor, no pretendas que sí lo sabes. La gente admira a quien no tiene todas las respuestas para todo, porque sabe que es imposible y a la gente le molesta el tipo "sabelotodo". Es un estereotipo negativo de los cristianos y, sobre todo, de los que evangelizan. Tenemos que abandonar esta imagen, superarla. Siempre puedes responder: "No lo sé, pero puedo informarme si quieres y contactarte luego; o puedo decirte en qué páginas de internet puedes encontrar la respuesta".

5.- Siempre intento evitar las presentaciones "enlatadas", me gusta ser informal y espontáneo. Esto une a las personas en la situación en la que se conocen. Cada persona necesita su propio enfoque. Nunca me gustaron las "cuatro leyes espirituales", ni siquiera cuando era protestante [Las cuatro leyes espirituales es un folleto evangélico creado en 1952 por Bill Bright]. Era un sistema demasiado enlatado, forzado y protocolario, a pesar de que había verdad en él y no era en absoluto algo malo.

6.- Con los protestantes utiliza mucho la Biblia y no cites fuentes católicas, porque para ellos no significan nada. Encuentra algo que sea común entre católicos y protestantes (amor por la Biblia, trinitarianismo, etc.), para demostrarles que eres un "verdadero cristiano" y que puedes comprender las diferencias entre el protestantismo y el catolicismo.


Un buen conocimiento de la Biblia siempre es necesario en la evangelización, en particular al entrar en diálogo con protestantes. La Biblia comentada por ella misma, de Jesús Cantera Ortiz de Urbina, es una buena aproximación apologética que aborda todos los puntos de controversia con base exclusivamente en las Sagradas Escrituras.

7.- Los católicos a menudo se quejan de la Iglesia o han interpretado mal sus enseñanzas: es una ocasión para iniciar la conversación y preguntar cuáles son sus mayores preocupaciones. Si son sólo católicos sólo de nombre, con escasa información, intenta adivinar cuál puede ser su interés para, así, afrontar el tema en cuestión.

8.- Con los que ignoran todo sobre teología, mantente en lo básico (el Evangelio de la Salvación) y no te metas en "cuestiones católicas" aún porque éstas llegarán más adelante.

9.- Empieza lentamente con la teología "pura y dura" y deja que sea la otra persona la que determine hacia dónde llevar la conversación para poder, así, afrontar sus preocupaciones.

10.- Habrá personas que intentarán llevarte por miles de vericuetos; no dejes que lo hagan. Insiste en afrontar un tema a la vez antes de pasar a otro. Esto es verdaderamente importante. A menudo la gente utiliza esta técnica cuando quiere sólo discutir y pelear en lugar de buscar la verdad y oír todo el razonamiento sobre un punto en concreto. Los ateos son famosos por esto. Llévalos hacia un solo tema y hazlo lo mejor que puedas.

11.- Reza antes de ir a evangelizar, rezad los unos por los otros y reza mientras estés allí pidiendo a Dios que ponga en tu boca las palabras justas para decir en cada ocasión, y de la manera justa, a cada persona que encuentres. No insistiré nunca demasiado sobre este punto. Si lo deseas, el día anterior puedes ayunar y hacer alguna penitencia.

12.- Busca portales de internet y/o libros que puedas recomendar a la gente y ten a mano información como números de teléfono, direcciones de email o páginas de Facebook que puedas darle. Las tarjetas de visita también van muy bien para este fin. Es importante para tener un seguimiento.

13.- Sé consciente que, en ultima instancia, es el Espíritu Santo el que derrite los corazones de hielo, haciendo que la persona responda positivamente. Nunca es meramente por la apología. Es el trabajo sobrenatural de la gracia. Nuestra tarea es simplemente estar allí como instrumentos de Dios, para "eliminar las piedras que bloquean el camino". Pero sólo Dios puede cambiar el corazón de las personas. Recuerda, puedes darle un consejo a alguien, pero no puedes obligarle a que lo siga. En un cierto sentido, esto es positivo para nosotros, porque no tenemos que asumir la carga y preocuparnos por ella. Ayudamos de la mejor manera que podemos y dejamos que Dios cambie los corazones que ya ha abierto, esos en los que "la cosecha ya está madura".

14.- De nuevo, reitero que es extremadamente importante que el mensaje y el método sean específicos para cada persona (ver más arriba, puntos 2 y 5). No pueden estar "enlatados" (como un discurso preparado de antemano). Tenemos que estar con las personas en el momento concreto en que se encuentran en su vida cuando las conocemos. Cuando ya hayamos empezado a hablar, debemos enfocar la conversación según las necesidades y deseos que percibamos en esa persona en concreto. La gente lo apreciará y esto ayudará a que el diálogo sea más profundo y significativo.

Dios trabaja a través de nosotros. "Los obreros son pocos”.

Fuente: Religión en Libertad

jueves, 20 de julio de 2017

Santo Evangelio 20 de julio 2017


Día litúrgico: Jueves XV del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mt 11,28-30): En aquel tiempo, Jesús dijo: «Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso. Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera».


«Venid a mí todos los que estáis fatigados (…), yo os daré descanso»
P. Julio César RAMOS González SDB 
(Mendoza, Argentina)


Hoy, ante un mundo que ha decidido darle la espalda a Dios, ante un mundo hostil a lo cristiano y a los cristianos, escuchar de Jesús (que es quien nos habla en la liturgia o en la lectura personal de la Palabra), provoca consuelo, alegría y esperanzas en medio de las luchas cotidianas: «Venid a mí todos los que estáis fatigados (…), yo os daré descanso» (Mt 11,28-29). 

Consuelo, porque estas palabras contienen la promesa del alivio que proviene del amor de Dios. Alegría, porque hacen que el corazón manifieste en la vida, la seguridad en la fe de esa promesa. Esperanzas, porque caminando, en un mundo así de resuelto contra Dios y nosotros, los que creemos en Cristo sabemos que no todo acaba con un fin, sino que muchos “fines” fueron “principios” de cosas mucho mejores, como lo mostró su propia resurrección.

Nuestro fin, para principio de novedades en el amor de Dios, es estarse siempre con Cristo. Nuestra meta es ir indefectiblemente al amor de Cristo, “yugo” de una ley que no se basa en la limitada capacidad de los voluntarismos humanos, sino en la eterna voluntad salvadora de Dios. 

En ese sentido nos dirá Benedicto XVI en una de sus Catequesis: «Dios tiene una voluntad con y para nosotros, y ésta debe convertirse en lo que queremos y somos. La esencia del cielo estriba en que se cumpla sin reservas la voluntad de Dios, o para ponerlo en otros términos, donde se cumple la voluntad de Dios hay cielo. Jesús mismo es “cielo” en el sentido más profundo y verdadero de la palabra, es Él en quien y a través de quien se cumple totalmente la voluntad de Dios. Nuestra voluntad nos aleja de la voluntad de Dios y nos vuelve mera “tierra”. Pero Él nos acepta, nos atrae hacia Sí y, en comunión con Él, aprendemos la voluntad de Dios». Que así sea, entonces.

Él no sabía casi de Cristo, ella era tibia... hoy quieren contagiar el gozo del matrimonio cristiano


Marcus y Maribel promueven en Barcelona los encuentros de Proyecto Amor Conyugal

Él no sabía casi de Cristo, ella era tibia... hoy quieren contagiar el gozo del matrimonio cristiano

Marcus y Maribel se aproximaron a la fe en distintos pasos... y luego cambió su visión del matrimonio

Él no sabía casi de Cristo, ella era tibia... hoy quieren contagiar el gozo del matrimonio cristiano

¿Cuánto tiempo sobrellevaron una crisis Marcus y Maribel Kallembach en su matrimonio? Muchos años, y a distintos niveles. Ella era de Gerona, él de Suecia, se conocieron en Inglaterra, se casaron en España, volvieron a Inglaterra y ya, embarazada ella del tercer niño, se establecieron en Barcelona. Hoy tienen 6 hijos.

Habían visto mundo, tenían formación, pero en la vida matrimonial vivían cegueras que les entorpecían y dañaban. Una de ellas: “yo tengo que cambiar a mi cónyuge”. Otra: “me falta felicidad, y la culpa es suya, él/ella debería hacerme feliz”. Y unas cuantas más.

Durante unos años fueron dando pasos que les acercaron a Dios. Y, recientemente, resonó como una campana un encuentro que ha transformado su matrimonio y que quieren dar a conocer ahora en Barcelona: los encuentros de Proyecto Amor Conyugal (proyectoamorconyugal.es) que se presentan este miércoles 19 de julio en la parroquia Santa María Reina, en el barrio de Pedralbes.

Lejos de Dios… y sin darse cuenta
Maribel explica que aunque su familia era muy católica y ella siempre tuvo fe, en sus años jóvenes en Inglaterra se había alejado de Dios. “A veces aún iba a misa, pero en realidad me había enfriado del todo y ni me daba cuenta”, recuerda. Allí, encontró a Marcus, un joven sueco, que de hecho estudiaba ESADE en Barcelona y estaba en Londres de prácticas. Congeniaron y se enamoraron.


Maribel tenía muy claro que quería una boda católica y él accedió, comprometiéndose a que los niños serían educados en la fe católica. La familia de él lo había bautizado como protestante en Suecia, pero nunca le dio ninguna formación religiosa. Maribel recuerda que de novios ella, pese a su alejamiento de la fe, le hablaba de Jesús, le contaba cosas muy básicas que él desconocía del todo.

Grietas en la vida de casados
“Nos casamos con 30 años pero sin saber lo que era el matrimonio”, explica Maribel. “Ni idea de cómo convivir, de cómo apoyarnos…” Se refiere, sobre todo, a expectativas exageradas, a proyectar en el otro cosas poco o nada realizables.

 “Queríamos del otro que cumpliese un papel que no encajaba con su personalidad. Puede suceder que queramos que el otro sea como el padre o madre de familia que hemos conocido, es decir, como nuestros padres. Él, resolutivo y activo, hijo de una mujer muy activa, puede querer que yo sea así, pero yo soy más bien pausada, reflexiva, como mi padre, que es muy prudente… De novios, y siendo de países distintos, nos perdonábamos más el ser ‘distintos’, que el otro haga cosas ‘peculiares’… pero al pasar los años de matrimonio pierdes esa comprensión o cuidado”.

El Camino Neocatecumenal y la Primera Comunión
Estando en su tercer embarazo, Maribel entendió que necesitaba la ayuda de Dios. Empezó a acudir a unas catequesis del Camino Neocatecumenal, a ser regular en ir a misa los domingos y a rezar con sus hijos. Marcus la acompañaba a menudo a las eucaristías, aunque, como protestante, no podía comulgar. También veía a su mujer rezar con los niños.

Pero el deseo de Dios se despertó en Marcus en la Primera Comunión de su hija mayor. Fue en un convento de hermanas carmelitas, con monjas alrededor, en una ceremonia muy hermosa. Y pensó: “Aquí hay pureza, hay belleza, yo habría querido esto para mí de niño y desde luego lo quiero para mis hijos”.

Una señal de la Virgen
En 2011 el matrimonio fue a Medjugorje, la iglesia en Bosnia-Hercegovina donde se dice que la Virgen se aparece a unos videntes, un caso que la Iglesia todavía está investigando. Allí Marcus el pudo dejar atrás algunos impedimentos. Por ejemplo, como protestante siempre había visto al sacerdote como una interferencia, una molestia en el trato con Dios. “Yo ya me trato con Dios directamente”, decía. En realidad era un bloqueo a tratarse con la Iglesia. Pero esta idea, y otras de su pasado, que le pesaban como una mochila, las dejó allí, a los pies de la Virgen.

La Virgen le dio una señal de que era el momento de asumir plenamente la vida católica. Y cuando volvió, después de esperar un par de semanas, dio el paso de pedir la admisión en la Iglesia. Un sacerdote quedaba a comer con él y así, hablando, le enseñaba la catequesis necesaria. Hizo la Primera Comunión y Confirmación en la misma iglesia de carmelitas a la que iban sus hijas.


Dos pasitos adelante, uno atrás… y humor en la dificultad
“Nuestra fe crecía con dos pasitos adelante y otro atrás… él dejó las catequesis del Camino antes, y yo lo hice después de 10 años. El Camino Neocatecumenal me ayudó mucho. Después vimos avivada nuestra fe en los Retiros de Emaús, que fue como un tercer paso de crecimiento, tras el Camino y Medjugorje. Habían pasado 10 años entre mi conversión y la de Marcus, y en ese tiempo habíamos aprendido a conllevar nuestras crisis matrimoniales con humor”.


Un retiro “muy bueno para tu matrimonio”
Hace unos meses, Marcus y Maribel acudieron a Madrid a un retiro de Proyecto Amor Conyugal (proyectoamorconyugal.es) porque unos primos de ella insistieron:  “Esto te va a encantar, Maribel, es muy bueno para tu matrimonio”.

“Marcus llegó con menos ganas que yo, y en el tren se iba poniendo de mal humor, pero una vez en el retiro no se cerró, trató a la gente…  Y el retiro nos tocó. Hay un momento en el retiro que ves a lo que has renunciado en tu vida familiar, y ves a lo que ha renunciado el otro, y nos lo echamos en cara, aunque sea con educación. Después llega otro momento en el que se trata el perdón, y ahí ves lo que ha hecho el otro, lo que has hecho tú, y pides perdón por las cosas que has hecho mal tú. Y todo esto ayuda porque se ve desde el punto de vista de Dios”.

¿Cómo explicarlo mejor?

“A mis amigas les digo que nos ha ayudado muchísimo, que es más sencillito que un Retiro de Emaús, por ejemplo, pero que precisamente por eso ves que actúan Dios y la Virgen: porque en esa sencillez hay unos frutos de alegría que sólo se explican si son de Dios. En este encuentro creímos realmente lo que nos explicaban el matrimonio anfitrión, José Luis y Magüi, que es posible tener un matrimonio que sea reflejo del amor trinitario”.

José Luis Gadea y su esposa Magüi son el matrimonio de Andalucía que inició el Proyecto Amor Conyugal a partir de su crisis matrimonial y de una experiencia de amor de Dios en una peregrinación en Fátima, nutriéndose de las catequesis sobre el cuerpo, el amor matrimonial y la familia de Juan Pablo II. (Lea aquí su testimonio completo).

“ Vimos que ellos son un matrimonio muy normal, que han pasado sus crisis y dificultades.  Pero han visto que Dios nos ha pensado el uno para el otro. ¡Es Dios quien quiere juntarnos al esposo y la esposa! Lo que parecen cosas para distanciarnos en realidad son oportunidades para unirnos. Si mi marido es incansable y agotador, y yo soy pausada y tranquila, pues bien, eso es para complementarnos, no para desanimarnos”, detalla Maribel.

¿Para quién son estos encuentros?
Maribel cree que todo tipo de matrimonios se pueden beneficiar de un encuentro de este tipo. Invitan a matrimonios de Cataluña a acudir este miércoles 19 de julio a la parroquia de Santa María Reina, en el barrio de Pedralbes, a un encuentro de matrimonios después de la misa de las 19.30. Uno de los impulsores del encuentro en el sacerdote Jordi Peña, que aunque ejerce habitualmente en el pueblo de Sant Celoni es un entusiasta de las catequesis matrimoniales de Juan Pablo II que se usan en Proyecto Amor Conyugal.

“Lo presentamos como una Charla-Anuncio del Proyecto Amor Conyugal y será como un caramelo en la boca: cuando lo pruebas te gusta. Ayudará a matrimonios novatos o veteranos. Conflictos y días malos siempre habrá en la vida de pareja, pero no tienen por qué convertirse en una crisis, ni alargarse años y años… En estos retiros aprendes a ver con los ojos del otro, y desde la mirada de Dios. Si viene sólo un esposo para ver, bien, es factible, pero vale la pena pagar a un canguro que se quede con los niños y venir los dos a esta sesión, y vivir juntos cómo despierta un deseo de crecer en el matrimonio. No conozco a nadie que diga que su matrimonio está tan bien que no necesita mejorar y crecer… es como la santidad, siempre a más”.

“Esto sirve para todo tipo de matrimonios: para el que está fatal es como una tabla de salvación; y si no estás muy mal, te hace crecer en amor de pareja, y también en amor hacia Dios… No es “nosotros dos y ya” sino “con Dios. No hay que conformarse, el camino de conversión nunca acaba, y el de crecimiento matrimonial tampoco, y eso luego beneficia a toda tu familia, a tus hijos.  Vale la pena”, insisten.

El encuentro es el miércoles 19 de julio tras la misa de 19.30 en Santa María Reina (www.parroquiadepedralbes.com, Pedralbes, Barcelona). Es posible contactar con Maribel para más información en su e-mail:
maribelguibelalde@gmail.com


 En este vídeo, los iniciadores de Proyecto Amor Conyugal, José Luis y Magüi Gadea, explican su testimonio y el origen de estos encuentros matrimoniales

Fuente: Religión en Libertad

Él no sabía casi de Cristo, ella era tibia... hoy quieren contagiar el gozo del matrimonio cristiano


Marcus y Maribel promueven en Barcelona los encuentros de Proyecto Amor Conyugal

Él no sabía casi de Cristo, ella era tibia... hoy quieren contagiar el gozo del matrimonio cristiano

Marcus y Maribel se aproximaron a la fe en distintos pasos... y luego cambió su visión del matrimonio

Él no sabía casi de Cristo, ella era tibia... hoy quieren contagiar el gozo del matrimonio cristiano

¿Cuánto tiempo sobrellevaron una crisis Marcus y Maribel Kallembach en su matrimonio? Muchos años, y a distintos niveles. Ella era de Gerona, él de Suecia, se conocieron en Inglaterra, se casaron en España, volvieron a Inglaterra y ya, embarazada ella del tercer niño, se establecieron en Barcelona. Hoy tienen 6 hijos.

Habían visto mundo, tenían formación, pero en la vida matrimonial vivían cegueras que les entorpecían y dañaban. Una de ellas: “yo tengo que cambiar a mi cónyuge”. Otra: “me falta felicidad, y la culpa es suya, él/ella debería hacerme feliz”. Y unas cuantas más.

Durante unos años fueron dando pasos que les acercaron a Dios. Y, recientemente, resonó como una campana un encuentro que ha transformado su matrimonio y que quieren dar a conocer ahora en Barcelona: los encuentros de Proyecto Amor Conyugal (proyectoamorconyugal.es) que se presentan este miércoles 19 de julio en la parroquia Santa María Reina, en el barrio de Pedralbes.

Lejos de Dios… y sin darse cuenta
Maribel explica que aunque su familia era muy católica y ella siempre tuvo fe, en sus años jóvenes en Inglaterra se había alejado de Dios. “A veces aún iba a misa, pero en realidad me había enfriado del todo y ni me daba cuenta”, recuerda. Allí, encontró a Marcus, un joven sueco, que de hecho estudiaba ESADE en Barcelona y estaba en Londres de prácticas. Congeniaron y se enamoraron.


Maribel tenía muy claro que quería una boda católica y él accedió, comprometiéndose a que los niños serían educados en la fe católica. La familia de él lo había bautizado como protestante en Suecia, pero nunca le dio ninguna formación religiosa. Maribel recuerda que de novios ella, pese a su alejamiento de la fe, le hablaba de Jesús, le contaba cosas muy básicas que él desconocía del todo.

Grietas en la vida de casados
“Nos casamos con 30 años pero sin saber lo que era el matrimonio”, explica Maribel. “Ni idea de cómo convivir, de cómo apoyarnos…” Se refiere, sobre todo, a expectativas exageradas, a proyectar en el otro cosas poco o nada realizables.

 “Queríamos del otro que cumpliese un papel que no encajaba con su personalidad. Puede suceder que queramos que el otro sea como el padre o madre de familia que hemos conocido, es decir, como nuestros padres. Él, resolutivo y activo, hijo de una mujer muy activa, puede querer que yo sea así, pero yo soy más bien pausada, reflexiva, como mi padre, que es muy prudente… De novios, y siendo de países distintos, nos perdonábamos más el ser ‘distintos’, que el otro haga cosas ‘peculiares’… pero al pasar los años de matrimonio pierdes esa comprensión o cuidado”.

El Camino Neocatecumenal y la Primera Comunión
Estando en su tercer embarazo, Maribel entendió que necesitaba la ayuda de Dios. Empezó a acudir a unas catequesis del Camino Neocatecumenal, a ser regular en ir a misa los domingos y a rezar con sus hijos. Marcus la acompañaba a menudo a las eucaristías, aunque, como protestante, no podía comulgar. También veía a su mujer rezar con los niños.

Pero el deseo de Dios se despertó en Marcus en la Primera Comunión de su hija mayor. Fue en un convento de hermanas carmelitas, con monjas alrededor, en una ceremonia muy hermosa. Y pensó: “Aquí hay pureza, hay belleza, yo habría querido esto para mí de niño y desde luego lo quiero para mis hijos”.

Una señal de la Virgen
En 2011 el matrimonio fue a Medjugorje, la iglesia en Bosnia-Hercegovina donde se dice que la Virgen se aparece a unos videntes, un caso que la Iglesia todavía está investigando. Allí Marcus el pudo dejar atrás algunos impedimentos. Por ejemplo, como protestante siempre había visto al sacerdote como una interferencia, una molestia en el trato con Dios. “Yo ya me trato con Dios directamente”, decía. En realidad era un bloqueo a tratarse con la Iglesia. Pero esta idea, y otras de su pasado, que le pesaban como una mochila, las dejó allí, a los pies de la Virgen.

La Virgen le dio una señal de que era el momento de asumir plenamente la vida católica. Y cuando volvió, después de esperar un par de semanas, dio el paso de pedir la admisión en la Iglesia. Un sacerdote quedaba a comer con él y así, hablando, le enseñaba la catequesis necesaria. Hizo la Primera Comunión y Confirmación en la misma iglesia de carmelitas a la que iban sus hijas.


Dos pasitos adelante, uno atrás… y humor en la dificultad
“Nuestra fe crecía con dos pasitos adelante y otro atrás… él dejó las catequesis del Camino antes, y yo lo hice después de 10 años. El Camino Neocatecumenal me ayudó mucho. Después vimos avivada nuestra fe en los Retiros de Emaús, que fue como un tercer paso de crecimiento, tras el Camino y Medjugorje. Habían pasado 10 años entre mi conversión y la de Marcus, y en ese tiempo habíamos aprendido a conllevar nuestras crisis matrimoniales con humor”.


Un retiro “muy bueno para tu matrimonio”
Hace unos meses, Marcus y Maribel acudieron a Madrid a un retiro de Proyecto Amor Conyugal (proyectoamorconyugal.es) porque unos primos de ella insistieron:  “Esto te va a encantar, Maribel, es muy bueno para tu matrimonio”.

“Marcus llegó con menos ganas que yo, y en el tren se iba poniendo de mal humor, pero una vez en el retiro no se cerró, trató a la gente…  Y el retiro nos tocó. Hay un momento en el retiro que ves a lo que has renunciado en tu vida familiar, y ves a lo que ha renunciado el otro, y nos lo echamos en cara, aunque sea con educación. Después llega otro momento en el que se trata el perdón, y ahí ves lo que ha hecho el otro, lo que has hecho tú, y pides perdón por las cosas que has hecho mal tú. Y todo esto ayuda porque se ve desde el punto de vista de Dios”.

¿Cómo explicarlo mejor?

“A mis amigas les digo que nos ha ayudado muchísimo, que es más sencillito que un Retiro de Emaús, por ejemplo, pero que precisamente por eso ves que actúan Dios y la Virgen: porque en esa sencillez hay unos frutos de alegría que sólo se explican si son de Dios. En este encuentro creímos realmente lo que nos explicaban el matrimonio anfitrión, José Luis y Magüi, que es posible tener un matrimonio que sea reflejo del amor trinitario”.

José Luis Gadea y su esposa Magüi son el matrimonio de Andalucía que inició el Proyecto Amor Conyugal a partir de su crisis matrimonial y de una experiencia de amor de Dios en una peregrinación en Fátima, nutriéndose de las catequesis sobre el cuerpo, el amor matrimonial y la familia de Juan Pablo II. (Lea aquí su testimonio completo).

“ Vimos que ellos son un matrimonio muy normal, que han pasado sus crisis y dificultades.  Pero han visto que Dios nos ha pensado el uno para el otro. ¡Es Dios quien quiere juntarnos al esposo y la esposa! Lo que parecen cosas para distanciarnos en realidad son oportunidades para unirnos. Si mi marido es incansable y agotador, y yo soy pausada y tranquila, pues bien, eso es para complementarnos, no para desanimarnos”, detalla Maribel.

¿Para quién son estos encuentros?
Maribel cree que todo tipo de matrimonios se pueden beneficiar de un encuentro de este tipo. Invitan a matrimonios de Cataluña a acudir este miércoles 19 de julio a la parroquia de Santa María Reina, en el barrio de Pedralbes, a un encuentro de matrimonios después de la misa de las 19.30. Uno de los impulsores del encuentro en el sacerdote Jordi Peña, que aunque ejerce habitualmente en el pueblo de Sant Celoni es un entusiasta de las catequesis matrimoniales de Juan Pablo II que se usan en Proyecto Amor Conyugal.

“Lo presentamos como una Charla-Anuncio del Proyecto Amor Conyugal y será como un caramelo en la boca: cuando lo pruebas te gusta. Ayudará a matrimonios novatos o veteranos. Conflictos y días malos siempre habrá en la vida de pareja, pero no tienen por qué convertirse en una crisis, ni alargarse años y años… En estos retiros aprendes a ver con los ojos del otro, y desde la mirada de Dios. Si viene sólo un esposo para ver, bien, es factible, pero vale la pena pagar a un canguro que se quede con los niños y venir los dos a esta sesión, y vivir juntos cómo despierta un deseo de crecer en el matrimonio. No conozco a nadie que diga que su matrimonio está tan bien que no necesita mejorar y crecer… es como la santidad, siempre a más”.

“Esto sirve para todo tipo de matrimonios: para el que está fatal es como una tabla de salvación; y si no estás muy mal, te hace crecer en amor de pareja, y también en amor hacia Dios… No es “nosotros dos y ya” sino “con Dios. No hay que conformarse, el camino de conversión nunca acaba, y el de crecimiento matrimonial tampoco, y eso luego beneficia a toda tu familia, a tus hijos.  Vale la pena”, insisten.

El encuentro es el miércoles 19 de julio tras la misa de 19.30 en Santa María Reina (www.parroquiadepedralbes.com, Pedralbes, Barcelona). Es posible contactar con Maribel para más información en su e-mail:
maribelguibelalde@gmail.com


 En este vídeo, los iniciadores de Proyecto Amor Conyugal, José Luis y Magüi Gadea, explican su testimonio y el origen de estos encuentros matrimoniales

Fuente: Religión en Libertad

miércoles, 19 de julio de 2017

Santo Evangelio 19 de julio 2017


Día litúrgico: Miércoles XV del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mt 11,25-27): En aquel tiempo, Jesús dijo: «Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños. Sí, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito. Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce bien al Hijo sino el Padre, ni al Padre le conoce bien nadie sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar».


«Has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños»
P. Raimondo M. SORGIA Mannai OP 
(San Domenico di Fiesole, Florencia, Italia)


Hoy, el Evangelio nos ofrece la oportunidad de penetrar, por así decir, en la estructura de la misma divina sabiduría. ¿A quien entre nosotros no le apetece conocer desvelados los misterios de esta vida? Pero hay enigmas que ni el mejor equipo de investigadores del mundo nunca llegará siquiera a detectar. Sin embargo, hay Uno ante el cual «nada hay oculto (...); nada ha sucedido en secreto» (Mc 4,22). Éste es el que se da a sí mismo el nombre de “Hijo del hombre”, pues afirma de sí mismo: «Todo me ha sido entregado por mi Padre» (Mt 11,27). Su naturaleza humana —por medio de la unión hipostática— ha sido asumida por la Persona del Verbo de Dios: es, en una palabra, la Segunda Persona de la Santísima Trinidad, delante la cual no hay tinieblas y por la cual la noche es más luminosa que el pleno día.

Un proverbio árabe reza así: «Si en una noche negra una hormiga negra sube por una negra pared, Dios la está viendo». Para Dios no hay secretos ni misterios. Hay misterios para nosotros, pero no para Dios, ante el cual el pasado, el presente y el futuro están abiertos y escudriñados hasta la última coma.

Dice, complacido, hoy el Señor: «Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños» (Mt 11,25). Sí, porque nadie puede pretender conocer esos o parecidos secretos escondidos ni sacándolos de la obscuridad con el estudio más intenso, ni como debido por parte de la sabiduría. De los secretos profundos de la vida sabrá siempre más la ancianita sin experiencia escolar que el pretencioso científico que ha gastado años en prestigiosas universidades. Hay ciencia que se gana con fe, simplicidad y pobreza interiores. Ha dicho muy bien Clemente Alejandrino: «La noche es propicia para los misterios; es entonces cuando el alma —atenta y humilde— se vuelve hacia sí misma reflexionando sobre su condición; es entonces cuando encuentra a Dios».

Ateo y después agnóstico descubrió a Dios en una depresión, el catolicismo le fascinó y ya es fraile

Ateo y después agnóstico descubrió a Dios en una depresión, el catolicismo le fascinó y ya es fraile

El padre Robert Krishna fue ordenado dominico el 15 de julio

Ateo y después agnóstico descubrió a Dios en una depresión, el catolicismo le fascinó y ya es fraile

Tras una larga búsqueda de la verdad, su viaje culminó con su ordenación como fraile dominico

Su vida ha sido un largo viaje en búsqueda de la verdad. Y lo ha sido tanto en lo físico como en lo espiritual, un camino que finalmente ha desembocado en su ordenación sacerdotal como fraile dominico en Sidney, Australia.

Ese viaje llevó al hermano Robert Krishna OP de su nacimiento y educación como hindú en la India a una adolescencia y juventud marcada primero por el ateísmo y después por el agnosticismo. Tras una depresión comprendió que sólo la vida tenía sentido si existía un Dios por lo que fue bautizado anglicano. Sin embargo, su búsqueda por la verdad no se quedó ahí y acabó descubriendo el catolicismo y su riqueza. De ahí hasta ser llamado por Dios como servidor suyo.

Una adolescencia como ateo y después agnóstico
Tal y como relata The Catholic Weekly, el hermano Robert se crió en la ciudad india de Bangalore siendo educado como hindú aunque él mismo confiesa que se convirtió en un ateo a los 10 años aunque en su adolescencia pasó a ser agnóstico.

Cuando iba a cumplir 18 años se trasladó a Australia para estudiar un gado en Ciencias en la Universidad de Sidney, para después especializarse en Física.

Una depresión que le hizo plantearse si Dios existía
Sin embargo, en 2001 cuando llevaba tres años de carrera se convenció de que las matemáticas no eran su fuerte y se le empezó a venir el mundo encima. El miedo y el fracaso le hicieron caer en una depresión.

Tras reflexionar y estar inmerso en estos sufrimientos empezó a plantearse si la vida y el mundo en general tenían algún valor trascendente o si por el contrario no significaban nada. Al final llegó a la conclusión de que si el mundo y los seres humanos tenían algún valor era porque eran valorados por un ser no transitorio, en este caso Dios.

Pero pese a su educación hindú esta búsqueda de ese Dios le llevó directamente a Jesucristo, pues no era algo mitológico sino que había existido de verdad. De este modo, empezó a asistir a una iglesia anglicana y acabó siendo bautizado en septiembre de 2002.



En ese momento ya tenía la certeza de que Cristo no sólo era una figura histórica sino que era hombre y era Dios. Pero coincidente en el tiempo empezó a relacionarse en la universidad de Sidney con algunos católicos.

Llegó al catolicismo por atracción
Según confiesa Robert, uno de los hechos que le impresionó más era ver que había muchos jóvenes católicos muy contentos de vivir lo que la Iglesia enseña. El amor se produjo por atracción: “Me convertí a través de su ejemplo y sus conversaciones, más que a través de sus argumentos”.

Una de las claves que le hicieron dar el paso definitivo se la dijo el que entonces era capellán de la universidad, Robert Haddad. “Nunca vas a obtener todas las respuestas a todas tus objeciones, y en algún momento, tienes que dar un salto de fe”, le comentó a Robert.

Esta frase le molestó porque era cierta y no le gustaba oírlo. Pero finalmente se convenció de lo que le dijeron y decidió ingresar en la Iglesia Católica en 2003 y fue confirmado por el que ahora es arzobispo de Sidney, entonces auxiliar, Anthony Fisher OP. Y curiosamente el capellán acabó siendo su padrino de confirmación.

Un amigo suyo le veía de dominico antes incluso de su conversión
A través de la capellanía de la universidad empezó a tener contacto con la orden dominica, gracias a un amigo suyo que percibía que sería fraile de esta orden antes incluso de que se convirtiese al catolicismo.

Varios religiosos dominicos le fueron guiando y le dieron un modelo de oración y también de devoción al estudio y a la predicación. Sin percatarse se estaba llenando del carisma fundado por Santo Domingo de Guzmán.

Se fue enamorando más y más de Dios y de las enseñanzas de la Iglesia hasta que tras un periodo de discernimiento fue aceptado en 2010 en la orden dominica.

"Me siento llamado a acercar a Dios a las personas"
"Conscientes de lo que Dios ha hecho con mi propia vida, me siento llamado a acercar a Dios a las personas, particularmente cuando se revela en los sacramentos, las Escrituras, la historia y la vida de la Iglesia", asegura fray Robert Krishna.

Este sábado fue ordenado sacerdote por Anthony Fisher OP, arzobispo de Sidney y también dominico, la misma persona que 14 años antes le dio la bienvenida a la Iglesia Católica, culminando un viaje que ha desembocado en esta vocación sacerdotal aunque la aventura todavía no ha acabado.

Fuente: Religión en Libertad