lunes, 26 de septiembre de 2022

¿Se puede tener manía a un nieto? Cinco consejos prácticos desde la fe para no caer en favoritismos


 ¿Se puede tener manía a un nieto? Cinco consejos prácticos desde la fe para no caer en favoritismos

Evitar las comparaciones y cumplir con lo que se promete puede acercar más al nieto con su abuelo (Foto: Pixibay).

Se suele decir que a los nietos se les consiente lo que nunca se le permitió a los hijos. Sin embargo, estas relaciones tan estrechas, a veces, se pueden deteriorar. Caer en cierto favoritismo, no apreciar lo que hacen o no pedirles perdón pueden ser algunos de los aspectos que estropeen estos vínculos tan especiales. Stacey Monaco, de la web Crosswalk, ha enumerado cinco claves, desde la fe, para evitar que esto ocurra.

No caer en favoritismos

Existe una gran variedad de razones por las que un abuelo suele favorecer a un nieto en detrimento de otro. Es más, este comportamiento podría retrotraerse a un cierto favoritismo en su día hacia el propio hijo, que luego heredará el nieto. Algunas de estas preferencias podrían ser: que se trate del nieto primogénito, del que vive más cerca, o de un nieto que se parezca más al abuelo en temperamento, personalidad o apariencia.

Puede que esté luchando en estos momentos para mejorar la relación con uno de sus nietos. Para ello, la opción más fácil sería poner toda la responsabilidad en los padres del niño o en el propio nieto, sin embargo, esto no arreglará nada. Monaco afirma que los abuelos deben tomar el toro por los cuernos y liderar la situación a través del ejemplo del propio Jesús: "asumiendo la responsabilidad de las actitudes que tiene nuestro propio corazón y en lo que hacemos con los demás".

Abuelos.Stacey recomienda rezar por cada uno de los nietos con regularidad (Foto: Pixibay).


Stacey anima a los abuelos a escudriñar sus corazones y a permitir que Dios haga de guía en el combate contra el favoritismo. Para ello, propone un remedio universal: rezar por cada uno de los nietos con regularidad, y descubrir que son únicos y han sido creados por Dios.

Evitar las comparaciones

La raíz del ya mencionado favoritismo se puede ocultar en las comparaciones, muchas veces inocentes. Estas podrían ser con los nietos de otros amigos o, incluso, entre ellos mismos pero en comparación a cuando sus propios padres eran jóvenes. 

El peligro podría ser que el abuelo pensara que está señalando únicamente diferencias de personalidad, o de logros alcanzados entre nietos, pero, si no tiene cuidado, podría llevar a que un nieto se convierta en el chivo expiatorio de la familia y el otro en el favorito.

Las comparaciones, además, pueden hacer que el niño crea que nunca podrá alcanzar las expectativas que se han puesto sobre él. Para Monaco, este tipo de comportamientos abren una brecha entre el abuelo y el nieto, ya que el niño puede sentirse infravalorado o poco querido. Para el nieto, ser perfecto podría convertirse en un requisito tácito para recibir el amor de su abuelo.

En este sentido, Stacey vuelve a recurrir a las Escrituras para dar una una posible solución. En el Libro de Santiago, por ejemplo, comenta Monaco, se compara entre una persona que va bien vestida y una que va desastrada. Pero, también, en el Nuevo Testamento se recuerda, constantemente, que "todos somos creados por Dios para misiones diferentes y debemos ser valorados de forma ecuánime".

Para Monaco, con las comparativas, el abuelo elude ver el diseño único de cada uno de sus nietos. También, se disminuye esa admiración por la capacidad creatividad que tiene Dios a la hora de formar cada personalidad humana. 

Por último, la comparación es miope y carece de una visión redentora. En el juicio entre nietos se asume conocer ya el final de la historia. Un abuelo que desea una relación estrecha con sus nietos deberá orar y pedirle a Dios ver a estas nuevas personas a través de los ojos de Cristo. Y, como ayuda a los abuelos, Monaco ofrece la cita de Filipenses 4, 8. Para que puedan encontrar en cada uno de sus nietos las formas verdaderas, nobles, justas, puras, hermosas, admirables, excelentes y dignas de alabanza que está obrando Dios en ellos.

Apreciar sus gustos

Los nietos pueden tener distintos tamaños, edades, intereses, capacidades y circunstancias personales. Por ello, como abuelos cristianos, dice Monaco, se debe construir una relación que dure más allá de sus propias vidas. Que los nietos puedan recordar, durante muchos años, cómo los querían sus abuelos.


AbuelosPara tener una buena relación con los nietos es importante interesarse por sus gustos.

Para ello, es muy importante no tomar a la ligera, con indiferencia o críticamente, aquellas cosas que les importan a los nietos. Esto incluye honrar a los propios hijos, los padres de los nietos. En este sentido, cuando estos faltan, los abuelos tienen la importante misión de honrar el amor que sus nietos depositan en ellos.

Llevado a la práctica, el abuelo tiene que intentar mostrar interés por las amistades, los pasatiempos, los intereses académicos y, cosas tan simples, como las preferencias en cuanto a la comida y a la ropa de sus nietos. 

Los abuelos que deseen construir una buena relación con sus nietos deben escuchar con sensibilidad y buscando pistas sobre lo que ellos valoran. Los nietos desean ser vistos y escuchados, y saber que los adultos son fuentes disponibles y seguras de sabiduría y amistad.

Cumplir con lo que se promete

Para Stacey, los abuelos tienen que comprometerse siempre con la palabra dada. Así, ellos mismos darán valor a su propia palabra y representarán lo que Dios mismo hace, ser fiel, cumplir con lo que promete, y carga con las consecuencias.

Para cumplir con estos compromisos con los nietos, asegura Monaco, no solo se debe mantener la palabra dada, sino que también hay que tener una buena comunicación con los padres de los niños. Los compromisos que vayan en sentido contrario a los deseos y la educación de sus padres, puede dañar a los nietos, y crear una tensión innecesaria. Stacey recomienda conocer los límites a lo que uno se puede comprometer y no decir sí a la ligera.

Saber pedir perdón

En todas las familias se producen crisis y malentendidos. En el vínculo de los abuelos con sus nietos esto también ocurre. Carecer de la capacidad de disculparse es quizás una de las acciones más devastadoras para la fe de los nietos, y puede abrir la puerta a un dolor duradero dentro de la relación.



AbuelosNo pedirles perdón puede ser devastador para su fe, asegura Monaco (Foto:Pixibay).

Puede que cuando nazcan los nietos se les coja en brazos y a uno se le caiga la baba, pero llegará un día en el que aparezcan los defectos. La incapacidad de disculparse, comenta Stacey, hace que los abuelos se conviertan en seres perfectos que no necesitan ellos a Jesús.

En ocasiones, pedir perdón y admitir defectos ante personas de una generación más joven, puede parecer humillante, sin embargo, esto permite mostrar la humildad de Jesús y ser un ejemplo de auténtica humanidad. Lo que uno cree que pierde en autoridad, lo ganará en confianza con sus nietos. 

Fuente: Religión en Libertad

domingo, 25 de septiembre de 2022

Santo Evangelio 25 de septiembre 2022

 


Texto del Evangelio (Lc 16,19-31):

 En aquel tiempo, Jesús dijo a los fariseos: «Había un hombre rico que vestía de púrpura y lino, y celebraba todos los días espléndidas fiestas. Y uno pobre, llamado Lázaro, que, echado junto a su portal, cubierto de llagas, deseaba hartarse de lo que caía de la mesa del rico, pero nadie se lo daba. Hasta los perros venían y le lamían las llagas.

»Sucedió, pues, que murió el pobre y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham. Murió también el rico y fue sepultado. Estando en el Hades entre tormentos, levantó los ojos y vio a lo lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno. Y, gritando, dijo: ‘Padre Abraham, ten compasión de mí y envía a Lázaro a que moje en agua la punta de su dedo y refresque mi lengua, porque estoy atormentado en esta llama’. Pero Abraham le dijo: ‘Hijo, recuerda que recibiste tus bienes durante tu vida y Lázaro, al contrario, sus males; ahora, pues, él es aquí consolado y tú atormentado. Y además, entre nosotros y vosotros se interpone un gran abismo, de modo que los que quieran pasar de aquí a vosotros, no puedan; ni de ahí puedan pasar donde nosotros’.

»Replicó: ‘Con todo, te ruego, padre, que le envíes a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que les dé testimonio, y no vengan también ellos a este lugar de tormento’. Díjole Abraham: ‘Tienen a Moisés y a los profetas; que les oigan’. Él dijo: ‘No, padre Abraham; sino que si alguno de entre los muertos va donde ellos, se convertirán’. Le contestó: ‘Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se convencerán, aunque un muerto resucite’».



«Hijo, recuerda que recibiste tus bienes durante tu vida y Lázaro, al contrario, sus males»


Rev. D. Valentí ALONSO i Roig

(Barcelona, España)

Hoy, Jesús nos encara con la injusticia social que nace de las desigualdades entre ricos y pobres. Como si se tratara de una de las imágenes angustiosas que estamos acostumbrados a ver en la televisión, el relato de Lázaro nos conmueve, consigue el efecto sensacionalista para mover los sentimientos: «Hasta los perros venían y le lamían las llagas» (Lc 16,21). La diferencia está clara: el rico llevaba vestidos de púrpura; el pobre tenía por vestido las llagas.

La situación de igualdad llega enseguida: murieron los dos. Pero, a la vez, la diferencia se acentúa: uno llegó al lado de Abraham; al otro, tan sólo lo sepultaron. Si no hubiésemos escuchado nunca esta historia y si aplicásemos los valores de nuestra sociedad, podríamos concluir que quien se ganó el premio debió ser el rico, y el abandonado en el sepulcro, el pobre. Está claro, lógicamente.

La sentencia nos llega en boca de Abraham, el padre en la fe, y nos aclara el desenlace: «Hijo, recuerda que recibiste tus bienes durante tu vida y Lázaro, al contrario, sus males» (Lc 16,25). La justicia de Dios reconvierte la situación. Dios no permite que el pobre permanezca por siempre en el sufrimiento, el hambre y la miseria.

Este relato ha movido a millones de corazones de ricos a lo largo de la historia y ha llevado a la conversión a multitudes, pero, ¿qué mensaje hará falta en nuestro mundo desarrollado, hiper-comunicado, globalizado, para hacernos tomar conciencia de las injusticias sociales de las que somos autores o, por lo menos, cómplices? Todos los que escuchaban el mensaje de Jesús tenían como deseo descansar en el seno de Abraham, pero, ¿cuánta gente en nuestro mundo ya tendrá suficiente con ser sepultados cuando hayan muerto, sin querer recibir el consuelo del Padre del cielo? La auténtica riqueza es llegar a ver a Dios, y lo que hace falta es lo que afirmaba san Agustín: «Camina por el hombre y llegarás a Dios». Que los Lázaros de cada día nos ayuden a encontrar a Dios.

«Aposté por la vida»: presionada para abortar, hoy ofrece a cientos de familias «un refugio de fe»


 «Aposté por la vida»: presionada para abortar, hoy ofrece a cientos de familias «un refugio de fe»

Catalina Parada.

Pudo abortar, su vida habría sido aparentemente más fácil... pero obtuvo sin esperarlo una recompensa de Dios: "El bebé nacería, sí o sí".

Como muchas otras, la colombiana Andrea Catalina tuvo la oportunidad de "quitarse de encima" las dificultades derivadas de su juventud. Embarazada con 19 años, su novio la presionó para que abortase, no tenía trabajo y acababa de empezar sus estudios. Nada le era favorable para tenerlo, pero desde entonces sabe que aquel momento fue "una prueba" de Dios. Nunca pudo prever las consecuencias de su decisión.

Educada en una familia católica pero no practicante, recuerda como su abuela Flor fue siempre su único enlace firme con la fe. Algo que comenzó a olvidar cuando empezó sus estudios de Medicina en México, sola y lejos de su hogar.

"Empecé a tratar de comerme el mundo, conocer y vivir experiencias, fiestas… y  quedé embarazada", relata al canal de El rosario de las 11 pm. La propuesta -y presiones- del padre para que abortase no tardaron en llegar y a las 16 semanas le dio el ultimátum: "Mi respuesta fue clara: el bebé nacería, con o sin él".

Y su primer hijo nació. Desde entonces, pese a que su vida ha tenido multitud de momentos difíciles, expresa que ha sido recompensada por Dios a lo largo de su vida y la primera vez fue en el nacimiento de Andrés. 

La primera recompensa

"Me alejé de toda la fiesta y obtuve mis mejores notas de la carrera durante el embarazo [y  después]. No hablaba con nadie salvo con Dios y mi bebé. Ese fue mi primer acercamiento real a Dios", relata, segura de haber recibido "un montón de gracias y bendiciones por haber apostado por la vida".

Aunque era una madre feliz, no estuvo exenta de dificultades, pues tuvo que terminar sus estudios a miles de kilómetros de su hijo, que se quedó con los padres de Andrea en Colombia después de que estos le diesen a elegir entre la crianza de sus hijos o terminar sus estudios.

Antes de terminar la carrera, el padre de Andrés había abandonó definitivamente a la familia. Pero una nueva "recompensa" de Dios llegaría cuando, meses después, conoció a Carlos Trelles.

"Me invitó a una heladería para dar helado al niño y me pareció bonito porque significaba que me aceptaba a mí con mi bebé. Incluso cuando le pidió mi mano a mi padre pidió también la mano de Andrés, porque se enamoró de los dos", relata.



Carlos y Andrea se casaron y pronto llegó su segundo hijo, Juan Diego.

Pero igual que llegaron los momentos de recompensa, las pruebas no tardaron en aflorar. Trasladaban a Carlos a Perú, y le acompañó toda la familia.

Y llegaron las pruebas: quiebra, soledad, aborto y depresión

"Fue terrible. Quebramos económicamente, no podía aportar económicamente porque me estaban convalidando el título de Medicina de Colombia, nos robaron y además perdí un bebé. Estaba deprimida", relata. Tanto que solo quería irse, hasta el punto de plantearse el divorcio o incluso irse sola con los niños de vuelta a Colombia.

Fue en plena tormenta cuando una pregunta comenzó a invadir cada día los oídos de Andrea: "¿Por qué no nos acercamos un poco más a Dios? Creo que es lo que nos hacía falta", pensaba.

Decidida, le pidió a su marido buscar una Misa a la que ir los domingos. "Encontramos una congregación donde cuidaban a nuestros niños, volví a confesarme tras muchos años y empecé a sentir que esa era la respuesta", relata. Perú, que comenzó como una experiencia "terrible", acabó siendo el lugar donde recuperó su fe y donde comenzó a labrar "una familia a conciencia".

Pero la luz al final del túnel parecía no llegar y tuvieron que regresar a Colombia, quebrados por completo, "pero juntos". Y, de nuevo, "apareció un ángel" que les propuso impulsar la que hoy se ha convertido en su principal forma de vida y en la de cientos de familias que pueden "encontrar a Dios en su trabajo", Axon Marketing & Communications.

Pero en aquel entonces la empresa distaba de ser la gran multinacional en la que se ha convertido en el presente.

Carlos Trelles y Andrea Catalina Parada dirigen hoy una consagrada multinacional del marketing, Axon Marketing & Communications, que han dedicado a la promoción de la fe, la vida y la familia desde el ámbito empresarial. 

Tomando las riendas de su familia

Mientras el matrimonio y sus dos hijos hacían de la fe un pilar cada vez más central de su familia y asistían puntualmente a Misa cada domingo, Andrea supo que esperaba su tercer hijo, Felipe, y veían como Axon daba cada vez más beneficios, lo que ella valora como "otra" de las muchas recompensas que le fueron dadas por seguir adelante con su primer embarazo.

La familia había delegado la educación religiosa de sus hijos en los colegios católicos a los que asistían en Colombia, donde los pequeños aprendían a santiguarse antes que las letras. Algo que cambió al trasladarse a Miami, donde la educación religiosa brillaba por su ausencia.

"Ahora nos tocaba a nosotros. La misa de los domingos se volvió innegociable, iríamos fuese como fuese todos los domingos y nos empezamos a dar cuenta de que nos tocaba fortalecer lo más importante que teníamos que dejarle en esta vida a nuestros hijos, la fe", afirmó. Algo que cobró mayor relevancia cuando, en Estados Unidos, supo que un cuarto hijo, Nicolás, venía en camino.

De vuelta en Colombia y con Andrea dedicándose por entero a Axon, estaba reunida con una cliente que pidió al matrimonio que le acompañase a Montserrate, en Bogotá, ciudad a la que se quería mudar y especialmente conocida por un milagroso santuario mariano.

Virgencita, ¿me regalas una niña?

Cuenta que, cuando entró al santuario y vio a la Virgen, salió de ella una espontánea oración "del corazón": "Virgencita, ¿me regalas una niña? No me importa que sea adoptada o de mí, pero hazlo, por favor. Si lo haces, te prometo que le pondré tu nombre".

Visitaron el santuario en marzo de 2013. Por eso quedó sorprendida cuando el 10 de mayo supo que venía su quinto hijo.

 "Estaba segura de que era niño, se iba a llamar Tomás Francisco, pero como había tenido muchos problemas con mis embarazos, me hicieron unas pruebas y en la semana 8 me enteré de que venía una niña, un regalo de la Virgen, porque Jesús siempre escucha a su Madre. Es mi única hija, y se llama Montserrate", relata.

La relación de esta familia numerosa con la Virgen no terminó ahí. Conforme más practicaban su fe, veían cómo se acrecentaba en número, pues exactamente un año después de que naciese Montserrate, la familia esperaba el nacimiento de Tomás Francisco. Venía con serios problemas, fue prematuro, y los médicos no tenían muchas esperanzas en su vida cuando Andrea supo que el día que nació se celebraba la Virgen de Medjugorje. Tras bautizarle de emergencia, le encomendaron su vida y hoy, a sus siete años, su madre está segura de que "el Espíritu Santo le dio la fuerza".

Respondiendo a una vida "guiada por Dios": "Es nuestro compromiso"

El matrimonio reconoce que si bien nunca buscaron los hijos, siempre recibieron alegres a los que llegaron. Pero ahora, tras años de embarazos y cuatro cesáreas, Andrea tuvo que someterse, no sin dudas, a una histerectomía ante el peligro que corría su propia vida. No pudo creer las palabras de la doctora: "Venías por una histerectomía y resulta que vamos a tener la primera consulta de maternidad".

El nacimiento no fue fácil. Su quinto hijo nació con 34 semanas las dos vidas corrieron riesgo, pero recuerda que tanto en el parto, como en toda su vida, esta familia numerosa "ha estado acompañada y guiada por Dios".

Hoy, Andrea afirma satisfecha que tiene "una familia fuerte en la fe" y junto a su marido ha construido un auténtico imperio empresarial que además de estabilidad económica, les ha proporcionado toda una vía apostólica y de promoción de la vida y la familia, como muestra su propia web.

"Se la hemos entregado a Jesús y queremos que Axon sea suya. Es un compromiso con Dios y desde ella me enfoco en mostrar a la gente que hay mucho más allá de lo material", concluye. 


Fuente: Religión en Libertad

sábado, 24 de septiembre de 2022

Santo Evangelio 24 de septiembre 2022

 


Texto del Evangelio (Lc 9,43b-45):

 En aquel tiempo, estando todos maravillados por todas las cosas que Jesús hacía, dijo a sus discípulos: «Poned en vuestros oídos estas palabras: el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres». Pero ellos no entendían lo que les decía; les estaba velado de modo que no lo comprendían y temían preguntarle acerca de este asunto.



«El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres»


Rev. D. Antoni CAROL i Hostench

(Sant Cugat del Vallès, Barcelona, España)

Hoy, más de dos mil años después, el anuncio de la pasión de Jesús continúa provocándonos. Que el Autor de la Vida anuncie su entrega a manos de aquéllos por quienes ha venido a darlo todo es una clara provocación. Se podría decir que no era necesario, que fue una exageración. Olvidamos, una y otra vez, el peso que abruma el corazón de Cristo, nuestro pecado, el más radical de los males, la causa y el efecto de ponernos en el lugar de Dios. Más aún, de no dejarnos amar por Dios, y de empeñarnos en permanecer dentro de nuestras cortas categorías y de la inmediatez de la vida presente. Se nos hace tan necesario reconocer que somos pecadores como necesario es admitir que Dios nos ama en su Hijo Jesucristo. Al fin y al cabo, somos como los discípulos, «ellos no entendían lo que les decía; les estaba velado de modo que no lo comprendían y temían preguntarle acerca de este asunto» (Lc 9,45).

Por decirlo con una imagen: podremos encontrar en el Cielo todos los vicios y pecados, menos la soberbia, puesto que el soberbio no reconoce nunca su pecado y no se deja perdonar por un Dios que ama hasta el punto de morir por nosotros. Y en el infierno podremos encontrar todas las virtudes, menos la humildad, pues el humilde se conoce tal como es y sabe muy bien que sin la gracia de Dios no puede dejar de ofenderlo, así como tampoco puede corresponder a su Bondad.

Una de las claves de la sabiduría cristiana es el reconocimiento de la grandeza y de la inmensidad del Amor de Dios, al mismo tiempo que admitimos nuestra pequeñez y la vileza de nuestro pecado. ¡Somos tan tardos en entenderlo! El día que descubramos que tenemos el Amor de Dios tan al alcance, aquel día diremos como san Agustín, con lágrimas de Amor: «¡Tarde te amé, Dios mío!». Aquel día puede ser hoy. Puede ser hoy. Puede ser.


«Apostolado, testimonio y fidelidad a la verdad»: la misión de Francisco para la Iglesia kazaja



 «Apostolado, testimonio y fidelidad a la verdad»: la misión de Francisco para la Iglesia kazaja

El Papa Francisco con los obispos de Kazajistán. 

A pocas horas de concluir la "peregrinación de paz" en Kazajistán, el Papa Francisco ha sido recibido por los obispos, sacerdotes, diáconos y seminaristas en la mañana de este jueves, en la catedral de la Madre del Perpetuo Socorro. La recepción ha tenido lugar tras un breve encuentro con miembros de la Compañía de Jesús en la Nunciatura Apostólica.

Tras una calurosa recepción protagonizada por familias y niños kazajos vestidos con atuendos locales y músicos interpretando piezas tradicionales, Francisco accedió al templo en silla de ruedas hasta su silla, en la que se sentó ayudado por su bastón.

Desde el comienzo de su discurso, Francisco expresó su cercanía con la Iglesia kazaja que, pese a que podría ser considerada pequeña por el mundo -los católicos kazajos no superan el 0,1% de los habitantes del país-, encierra en ella "la primera bienaventuranza, porque la pequeñez lleva al poder de Dios y lleva a no cimentar la acción eclesial en nuestras propias capacidades".

En este sentido, reafirmó a los creyentes de la pequeña pero sólida Iglesia de Kazajistán con un mensaje de unidad: "La belleza de la Iglesia es esta, que somos una familia en la que nadie es extranjero. Lo repito: ninguno es extranjero en la Iglesia, somos un solo Pueblo santo de Dios".

La "memoria del pasado", factor clave en la Iglesia en Kazajistán

Tras la lectura del Evangelio de San Pablo de este jueves, Francisco orientó sus palabras en torno a algunas notas que, a su juicio,  marcan a la Iglesia, especialmente a la de Kazajistán.

En primer lugar valoró la importancia de "la memoria" en la Iglesia kazaja, pues esta y "la rica historia" que precede al país oriental es una de las condiciones que ha permitido que "hoy, en este vasto país, veamos comunidades cristianas vivas" y "un sentido religioso que atraviesa la vida de la población".

Por ello, llamó a "honrar y custodiar" la herencia cristiana y la transmisión de la fe heredada de "grandes protagonistas y de gente sencilla".

"No se debe perder de vista el recuerdo de cuantos anunciaron la fe, porque hacer memoria nos ayuda a desarrollar el espíritu de contemplación por las maravillas que Dios ha realizado en la historia, aún en medio de las fatigas de la vida y de las fragilidades personales y comunitarias", subrayó.

Y es que, de olvidar su historia y perder "la memoria viva", la Iglesia de Kazajistán y con ella "la fe, las devociones y las actividades pastorales" correrían "el riesgo de debilitarse, de ser como llamaradas que se encienden rápidamente pero se apagan enseguida".



El Papa Francisco con kazajos. 

Antes de su llegada a la catedral de la Madre del Perpetuo Socorro, Francisco fue recibido por fieles con instrumentos y vestimentas propios de la región. 

"Cuando extraviamos la memoria, se agota la alegría. Desaparece la gratitud a Dios y a los hermanos, porque se cae en la tentación de pensar que todo depende de nosotros", advirtió.

Tras profundizar en diversos episodios y testimonios de la Iglesia kazaja, Francisco indicó que la fe "se transmite con la vida, con el testimonio de quien ha llevado el fuego del Evangelio en medio de las situaciones para iluminarlas, purificarlas y difundir el cálido consuelo de Jesús, así como la alegría de su amor que salva y la esperanza de su promesa".

Tras expresar esta realidad, Francisco remarcó que "haciendo memoria aprendemos que la fe crece con el testimonio" y dirigió "una llamada" a fieles, laicos, obispos, sacerdotes y todos los presentes y miembros de la Iglesia en el país oriental: "No nos cansemos de dar testimonio de la esencia de la salvación, de la novedad de Jesús, de la novedad que es Jesús. La fe no es una hermosa exposición de cosas del pasado, sino un evento siempre actual, el encuentro con Cristo que tiene lugar en nuestra vida, aquí y ahora".

La esperanza de la Iglesia kazaja reside en su humildad 

Junto con la memoria, habló de la esperanza que debe guiar a la Iglesia kazaja guiada por la "promesa del Evangelio".

"Jesús nos aseguró que estará siempre con nosotros. No se trata de una promesa dirigida a un futuro lejano, sino que estamos llamados a acoger hoy la renovación que el Resucitado lleva a cabo en la vida", alentó.

Por eso transmitió a la comunidad católica un mensaje de esperanza en el que no importa el tamaño de la Iglesia o su número de fieles: "Mirando los números en la vastedad de un país como este podríamos sentirnos pequeños e incapaces. Sin embargo, si adoptamos la mirada esperanzadora de Jesús, descubriremos que la pequeñez nos entrega humildemente al poder de Dios y nos lleva a no cimentar la acción eclesial en nuestras propias capacidades".

De hecho, se refirió a las humildes cifras de la Iglesia del país asiático como "una gracia", ya que "al ser pequeña, en lugar de exhibir nuestras fortalezas, números, estructuras y cualquier otra forma de prestigio humano, nos dejamos guiar por el Señor y nos acercamos con humildad a las personas".

"Ser pequeños nos recuerda que no somos autosuficientes, que necesitamos de Dios, pero también de los demás, de todos y cada uno. La promesa de vida y de bendición, que Dios Padre derrama sobre nosotros por medio de Jesús, se hace camino no sólo para nosotros, sino que se realiza también para los demás", añadió.


Papa Francisco con obispos kazajos.

Francisco instó a la jerarquía de la Iglesia en Kazajistán a ser "pastores cercanos a la gente" e "imágenes vivas del corazón compasivo de Cristo".

Dos objetivos: el apostolado de los laicos y la firmeza en la verdad

Antes de concluir, Francisco llamó a hacer realidad esa promesa a través de la fraternidad a través de la "atención a los pobres y heridos por la vida" o "cada vez que damos testimonio de la justicia y de la verdad diciendo `no´ a la corrupción y la falsedad".

Asimismo, llamó a "que las comunidades cristianas, en particular el seminario, sean `escuelas de sinceridad´, y `gimnasios de la verdad´", a que "siembren el bien donde se encuentren" y a que todos en la Iglesia y las comunidades sean "discípulos esenciales y de igual dignidad, no solo los obispos, sacerdotes y consagrados, sino que todos los bautizados están llamados a recibir la herencia y acoger la promesa del Evangelio".

El Papa finalizó su mensaje dirigiéndose a obispos, sacerdotes y seminaristas para recordarles que su misión no es "ser administradores de lo sagrado preocupados por hacer que se respeten las normas religiosas, sino pastores cercanos a la gente, imágenes vivas del corazón compasivo de Cristo".

"Vivan con alegría esta herencia y den testimonio de ella con generosidad, para que todas las personas con las que se encuentren puedan percibir que también hay una promesa de esperanza dirigida a ellas", alentó a la Iglesia kazaja al concluir.

Fuente: Religion en Libertad


viernes, 23 de septiembre de 2022

Santo Evangelio 23 de Septiembre 2022

 


Texto del Evangelio (Lc 9,18-22):

 Sucedió que mientras Jesús estaba orando a solas, se hallaban con Él los discípulos y les preguntó: «¿Quién dice la gente que soy yo?». Ellos respondieron: «Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que un profeta de los antiguos había resucitado». Les dijo: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?». Pedro le contestó: «El Cristo de Dios». Pero les mandó enérgicamente que no dijeran esto a nadie. Dijo: «El Hijo del hombre debe sufrir mucho, y ser reprobado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser matado y resucitar al tercer día».



«¿Quién dice la gente que soy yo? (…) Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?»


Rev. D. Pere OLIVA i March

(Sant Feliu de Torelló, Barcelona, España)

Hoy, en el Evangelio, hay dos interrogantes que el mismo Maestro formula a todos. El primer interrogante pide una respuesta estadística, aproximada: «¿Quién dice la gente que soy yo?» (Lc 9,18). Hace que nos giremos alrededor y contemplemos cómo resuelven la cuestión los otros: los vecinos, los compañeros de trabajo, los amigos, los familiares más cercanos... Miramos al entorno y nos sentimos más o menos responsables o cercanos —depende de los casos— de algunas de estas respuestas que formulan quienes tienen que ver con nosotros y con nuestro ámbito, “la gente”... Y la respuesta nos dice mucho, nos informa, nos sitúa y hace que nos percatemos de aquello que desean, necesitan, buscan los que viven a nuestro lado. Nos ayuda a sintonizar, a descubrir un punto de encuentro con el otro para ir más allá...

Hay una segunda interrogación que pide por nosotros: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?» (Lc 9,20). Es una cuestión fundamental que llama a la puerta, que mendiga a cada uno de nosotros: una adhesión o un rechazo; una veneración o una indiferencia; caminar con Él y en Él o finalizar en un acercamiento de simple simpatía... Esta cuestión es delicada, es determinante porque nos afecta. ¿Qué dicen nuestros labios y nuestras actitudes? ¿Queremos ser fieles a Aquel que es y da sentido a nuestro ser? ¿Hay en nosotros una sincera disposición a seguirlo en los caminos de la vida? ¿Estamos dispuestos a acompañarlo a la Jerusalén de la cruz y de la gloria?

«Es un camino de cruz y resurrección (...). La cruz es exaltación de Cristo. Lo dijo Él mismo: ‘Cuando sea levantado, atraeré a todos hacia mí’. (...) La cruz, pues, es gloria y exaltación de Cristo» (San Andrés de Creta). ¿Dispuestos para avanzar hacia Jerusalén? Solamente con Él y en Él, ¿verdad?


Las familias hablan: doce consejos para que el noviazgo termine siendo «un bello matrimonio»

 


Las familias hablan: doce consejos para que el noviazgo termine siendo «un bello matrimonio»

Matrimonio feliz.

"Civitas Orationis" trata las claves del noviazgo que aseguran gran parte de un "feliz y bello matrimonio": compartir la fe y la virtud son dos de gran importancia.

¿Es la pureza en el noviazgo una simple norma de buena conducta o esconde uno de los caminos a la felicidad en el matrimonio? ¿Qué beneficios tiene en el noviazgo? ¿Hay alguna receta mágica para que este tenga un final feliz? ¿Cómo saber que estás en uno de esos "noviazgos tóxicos"? Estas y otras preguntas son una constante en la historia y, aunque no existe una única respuesta, no son pocas las reflexiones que el sentido común -y con él, la propia Iglesia- ofrecen a novios y familias.

Es el objetivo que ha llevado a Civitas Orationis -una agrupación católica dedicada a la "formación de formadores" con sede en Colombia, Armenia y Colombia- a dedicar una de sus Noches de panel a la tertulia con dos familias en torno a las claves para tener una familia de éxito.

Se trata de dos matrimonios corrientes, miembros de la agrupación: Carlos Arcilia y Nora Pamplona y Carolina Ruiz y Andrés Palacio, los cuatro formados en el Instituto de Ciencias para la Familia de la Universidad de Navarra (España).  

A lo largo de la última tertulia, titulada Más respeto en el noviazgo, más amor en el matrimonio, los ponentes desgranaron doce consejos de su formación académica y experiencia familiar para que el noviazgo siente las bases de un buen matrimonio:

1º Un noviazgo casto permitirá conocer mejor a tu pareja

Para Arcilia, el noviazgo es el momento en que se comienza a vivir la virtud del amor y es precisamente la falta de pureza -entendida como "el respeto hacia los cuerpos el control del instinto sexual y su orientación al servicio del amor"- la que "nubla esta virtud" y con ella, "el conocimiento de la otra persona". De este modo, añade, "no podremos tener una decisión clara de cara al matrimonio y cometeremos errores. El noviazgo es una escuela donde se aprende a amar y si vamos a esta escuela a aprender otra cosa, no podremos cumplir la misión del matrimonio".

2º La virtud de la pureza nace de la fe

Pero, ¿cómo alcanzar esta virtud de la pureza? Para Carolina Ruiz, "hay que empezar por tener a Dios en el corazón", ya que esta "empieza por la fe y un amor a Dios,  que es  quien nos concede la gracia para vivir el noviazgo con esta virtud".

Para hacerlo, Ruiz invita a que los novios "trabajen en equipo" y cuiden del otro a través de varios ejemplos: "Si la otra persona va a ojear una revista, [procurad] que esta le ayude en su crecimiento y lucha espiritual y no que lleve a que sus pensamientos se desvirtúen".

Del mismo modo, invita a cuidar "las conversaciones con los compañeros del trabajo y amigos, con las cadenas y mensajes de WhatsApp o incluso de las redes sociales: la pureza es una virtud integral que nos implica darnos por todo a Dios y la otra persona para conocer el ser tan maravilloso que hay detrás del cuerpo", explica.

3º Una virtud que permite valorar al otro

Andrés Palacio destaca que solo viendo a su novia y actual esposa, Carolina, a la luz de la pureza, pudo "razonar a lo que se iba a enfrentar" en el matrimonio, consciente de que "el noviazgo no era un juego, sino la antesala" a la formación de la familia y del respeto que se debían mutuamente: "Tuve una mayor claridad sobre lo que era mi novia como ser humano, sin cosificarla ni pensando en lo carnal, sino en su integridad".



Novios abrazados.

La sencillez, la castidad y compartir la fe y momentos de oración en el noviazgo son factores clave para vivir un matrimonio feliz y para siempre. 

4º Poner el foco en la salvación de ambos

En este sentido, su esposa Carolina menciona que "si en el noviazgo se pone la atención donde no se debe, es más fácil idealizar a la otra persona, su físico, sus detalles y que cuando llegue el matrimonio con sus rutinas, los hijos y las dificultades, se derrumbe todo lo que he idealizado de esa persona y lo que pensaba que era".

Por eso, añade, es tan importante poner la atención donde se debe desde el noviazgo, "que al final es en el alma y en la salvación tuya y en la del otro. Y eso solo se consigue por medio de una vida con Dios y en virtud. Por eso es buen inicio empezar a vivir desde el noviazgo con esta virtud".

5º La formación intelectual, "siempre ganadora" contra las pasiones

El marido de Carolina, Andrés, destaca la importancia de la formación y las lecturas, pues "si tienes una inteligencia estructurada, entenderás muchas cosas sobre el respeto hacia el otro. La inteligencia y voluntad te ayudará a entender que somos racionales, que somos mucho más que netamente carnales y que con Dios tenemos la fuerza para contenernos". Pero para ello, explica, es importante que confluya en el día a día "la formación integral que brinda la Iglesia a través del catecismo y multitud de espacios formativos". La formación no solo es "la clave", sino que en este sentido, "es siempre ganadora".

6º El tiempo de calidad no solo es para los matrimonios

Nora Pamplona dirige otro consejo a los novios que quieren casarse: "Pasad tiempo de calidad". Y es que "no se trata de que sean muchos años de noviazgo, sino de que el tiempo que vayamos a ser novios sea de calidad, en el conocimiento del otro y en el compartir". No hacerlo, explica, podría suponer que aún saliendo ocho años no sea suficiente para evitar el fracaso matrimonial precisamente por no haberse conocido.  

7º Saber que "el sacrificio" es el día a día del matrimonio

En este sentido, Pamplona añade que antes de casarse hay que estudiar cómo funciona y en qué consiste el matrimonio: "Hay que saber que a un matrimonio voy a hacer feliz a otra persona. Si como novios no sabemos eso, el matrimonio empezará mal. Tengo que saber que voy a sacrificarme por el otro, a hacerle feliz y que vendrán hijos, lo que implicará mucho más sacrificio en el día a día".

8º No alterar  el orden natural del amor: Dios, lo primero 

Uno de los últimos aspectos abordados por las familias es que el amor debe ser ordenado. Y es que, "cuando alteramos el orden natural de las cosas" es una señal de un "noviazgo tóxico", según Carolina. "Si endiosamos a la pareja, tenemos apegos desordenados y le ponemos en primer lugar, podemos estar engañados o pensar que somos buenos novios porque para mí lo primero es el otro", explica. Un planteamiento que "te llevará por el mal camino: lo primero tiene que ser Dios, que es la fuente del amor, y es clave no alterar este orden natural".

9º No normalicéis los vicios del noviazgo: ayudaos a crecer

Carlos Arcilia observa que otro de los rasgos de los noviazgos tóxicos sucede cuando uno de los dos, o ambos, saben que tienen cosas que mejorar y no se ocupan en cambiarlas.  "Si una persona no quiere luchar o esforzarse por cambiar ya sabes que es algo tóxico, porque Dios nos llama a cambiar y mejorar siempre y la persona con la que compartiremos nuestro proyecto debe ser un bastón que nos ayude a crecer en virtud, a mejorar", explica.

Un consejo al que Carolina aporta el peligro de "normalizar esos vicios". "El pecado a veces se vuelve costumbre  y nos acostumbramos a las relaciones que nos rodean, que son sin Dios. Pero el hecho de que todo el mundo haga algo no quiere decir que esté bien", añade.

10º Compartir la fe como "mismo horizonte y dirección"

Por último, Arcilia expresa que este es el mejor contraste y antídoto contra el noviazgo tóxico:  "Cuando la otra persona no comparte la misma fe ni se mira en el mismo horizonte, que es Dios. Si uno tiene un camino y el otro no quiere luchar en ese camino hacia Dios, llegará el momento en que la relación se romperá, porque en el matrimonio solo se puede mirar en la misma dirección", añade.

Y es que, "si los dos están centrados en respetar a Dios, se van a respetar a ellos mismos, también en el matrimonio", comenta Nora. Por eso, "Dios es garantía de felicidad en el noviazgo y matrimonio, porque es a Él a quien amamos y rendimos cuentas", concluye.

11º Discutir por amor a un hijo de Dios, no por odio entre novios

Nora también se refiere a las discusiones. Según ella, discutir no tiene por qué ser indicativo de una relación tóxica, pues "lo importante no es tanto discutir, sino el cómo hacerlo". 

Y es que "una cosa es discutir y otra faltar el respeto. Si yo en el otro veo un hijo del Dios que amo y una persona a la que amo, sé cómo le voy a hablar y que lo que corrija será por el bien de su alma, por amor a él". Lo importante, subraya, "es decir las cosas para el bien de la relación, paraque el amor entre los dos crezca". 

¿Hasta qué punto llegar? Lo importante es "no dañar la dignidad de la persona y que, si uno discute, sea para identificar esos vicios o defectos que se tienen. Si a mi novio le incomoda algo de mí, no debo hacer la vista gorda, sino cambiar y mejorar". Algo para lo que considera de mucha ayuda la dirección espiritual. 

12º En el gasto, sencillez y en la entrega, derroche 

Arcilia concluye mostrando la importancia de la sencillez desde el noviazgo para lograr un buen matrimonio. Especialmente cuando las costumbres entre novios pasa por gastar cada vez más. "Se confunde la virtud de la generosidad: Dios nos llama a ser generosos en tiempo, en amor, en darnos, en sacrificarnos. En cuanto al consumismo, es importante ser sencillos, pues la sencillez es inversamente proporcional al éxito en el matrimonio. Si vives las cosas con sencillez desde el noviazgo, tu matrimonio tendrá mucho asegurado", concluye.