domingo, 13 de enero de 2019

Curar a los oprimidos



CURAR A LOS OPRIMIDOS

Por Ángel Gómez Escorial

1. - Hemos llegado al final del Tiempo de Navidad, que sin duda ha pasado muy deprisa. El calendario, este año, nos ha agrupado mucho las fiestas principales. Y no nos ha dado tiempo a meditar. Aunque, tal vez, sea lo contrario. Hemos acudido varios días consecutivos al templo. Y así estamos ante esta fiesta del Bautismo del Señor, puerta de su vida pública y que a nosotros, litúrgicamente, nos sitúa ya en el Tiempo Ordinario. La celebración de hoy tiene unos textos de una gran belleza que es bueno que meditemos sobre ellos. Nos afectan a todos porque somos bautizados en fuego y en Espíritu, como diría Juan al anunciar el bautismo de Jesús, que es el que hemos recibido nosotros.

2. - "La caña cascada no la quebrará, el pábilo vacilante no lo apagará". "Jesús de Nazaret, ungido por Dios con el Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él" Impresionantes textos de Isaías y del libro de los Hechos de los Apóstoles. No quebrar la caña cascada ni apagar el rescoldo débil, curar a los oprimidos ello trae un mensaje de paz, con suavidad física y espiritual y mucho consuelo. Estamos, sin duda, ante unas frases muy hermosas, de las más bellas de toda la Escritura y que reflejan el talante la actividad del Señor Jesús. Luego, él acude al Jordán y humildemente se acerca a Juan el bautista. Al salir del agua el Espíritu en forma de paloma y la voz del Padre van a mostrar, en forma evidente, la presencia de la Trinidad.  Hay mucha paz, suavidad, humildad y servicio a los demás en las lecturas y ello debería tener mejor reflejo en los cristianos y, sobre todo en este tiempo de violencias.

3. -  Pedro hace como un resumen biográfico de Jesús ante los nuevos conversos, ante aquellos que ahora quieren creer y que, sin embargo, le dieron la espalda en los días malos de la Pasión y en dicho resumen va a decir lo más fundamental de lo que fue la misión de Jesús: “Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que paso haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo; porque Dios estaba con él” Haciendo el bien y curando a los oprimidos es también nuestra misión y no debemos de olvidarlo, hoy, ahora, cuando salgamos de la Iglesia, todavía, tal vez, un poco aturdidos por las fiestas navideñas, que, desde luego, ya han pasado. La calle está abierta, sola, esperándonos. Y muchos hermanos necesitan el bien que les podamos hacer y la curación de sus enfermedades de cuerpo y Espíritu.

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