jueves, 9 de mayo de 2013

Mohan era curandero y adivino hindú, pero la magia no le curó: Cristo sí, y cambió su corazón



Una extraña enfermedad le paralizaba

Mohan era curandero y adivino hindú, pero la magia no le curó: Cristo sí, y cambió su corazón

  
La revista de evangelización "Vachanolsavam", de los religiosos vicencianos de la India, recoge a veces historias que nos recuerdan las que leemos en Hechos de los Apóstoles, e incluso más asombrosas, pero ambientadas en nuestra época: personas que viven en el paganismo y a las que Cristo impacta.

Una de estas historias es la de Mohan Prasad, un curandero y astrólogo titulado y miembro "de toda la vida" del Consejo Indio de Ciencias Astrológicas (www.icas.org.in), que fomenta la astrología védica como adivinación, terapia y modo de vida, enraizada en los textos sagrados del hinduismo (los Vedas) y que en pleno siglo XXI ha crecido enormemente (de 3.000 socios en 1999 a más de 10.000 en la actualidad). 

Mohan Prasad además reconoce que "odiaba la religión cristiana con todo mi corazón". Pero no era algo que le molestase en su día a día, y se consideraba una persona feliz... hasta que una extraña enfermedad cayó sobre él.

Una enfermedad sin diagnosis
"Era como si una nube oscura ensombreciese mi vida. Una extraña dolencia que no tenía síntomas, pero que me incapacitaba de forma que no podía caminar. Aunque yo era curandero de profesión [witch-doctor, en inglés], no podía diagnosticar mi dolencia ni recetarme un remedio", recuerda. 


Materiales de un ritual de adivinación 
astrológica védica

Por supuesto recurrió directamente a la brujería [witch-craft, en su testimonio en inglés]. Y lo hizo cuatro veces, sin efecto alguno. 

Probó también tratamientos ayurvédicos, alopáticos y yunani (medicina de origen griego antiguo -"yunani" vendría de "Jonia", jónica- que los árabes extendieron por la India). Los curanderos de estas escuelas todos declararon que Mohan Prasad no tenía enfermedad alguna. 

"Pero sin embargo yo estaba inerme, en la cama, no podía ni levantarme sin ayuda y todo el cuerpo me dolía. Cuando mi familia, que dependía de mí, se hundió en el pesar, yo perdí mi equilibrio mental", señala. 

Rezar en la parroquia vecina
Fue entonces cuando le visitó un amigo católico, que le animó a ir a rezar a la cercana parroquia de San Antonio. Y allí fue Mohan, ayudado por su esposa. Y estando en oración en la parroquia, Dios le dio una "pista".

"Mientras rezaba, oí una voz que me decía: ´¿no se te dijo que fueses a orar?´ De golpe recordé que un amigo, mucho tiempo antes, me había propuesto ir a Divine, en Muringoor". Divine es un popular centro católico de retiros espirituales, de los religiosos vicencianos, con una impresionante lista de testimonios de sanaciones y favores (en www.drcm.org, en inglés). 

Así que después de 3 meses de dolencia incapacitante, Mohan participó en un retiro en Divine. "Todo el dolor de mi cuerpo desapareció", recuerda. "Pero yo no estaba preparado para reconocer y testificar que Jesús era mi sanador. Pensando que Jesús era un dios más, le di gracias junto a todos los otros dioses. Pero me di cuenta que dentro de mí tenían lugar cambios radicales".

En la sala de los ídolos
Cuando volvió a su casa, en Madrás, entró en la habitación "puja", donde se exhiben y honran las imágenes de deidades hindúes. "Esa habitación me inquietaba. Y empecé a quitar los ídolos, uno a uno. En su lugar, instalé a Jesucristo en mi hogar y mi corazón. Por fin, tras una batalla fiera, terrible, mi mente estaba en paz. Ese día, mi vida encontró un nuevo significado". 

La fe cristiana le transformó a él y a toda su familia, y lo describe como "una ráfaga de aire fresco". "Supe que Jesús es mi único Señor y Salvador, y experimentamos la verdadera alegría cristiana; hoy Jesús y la Biblia controlan y dirigen mis actividades".

Renunciar a la astrología
Fue en la Palabra de Dios donde se convenció de que tenía que cambiar toda su visión: "No acudas a necromantes ni magos, yo soy el Señor tu Dios", leyó en Levítico 19,31. Otros versículos insistían contra la adivinación y la magia: Deuteronomio 4,19; 18,10-13; Levítico 20,27, etc... 

"Hice una hoguera con todos mis libros de esas materias. Hoy estoy implicado en el ministerio de la Palabra en el Santuario Vicenciano de Ambathur, Chennai. Mi lengua, que había cantado mantras e invocaciones sharnam, ahora alaba al Señor y canta aleluya con vigor y entusiasmo", concluye el antiguo adivino y astrólogo.


P. J. G. /ReL

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