domingo, 30 de noviembre de 2025

Santo Evangelio 30 Noviembre 2025



 Texto del Evangelio (Mt 24, 37-44):

 En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del hombre. Porque como en los días que precedieron al diluvio, comían, bebían, tomaban mujer o marido, hasta el día en que entró Noé en el arca, y no se dieron cuenta hasta que vino el diluvio y los arrastró a todos, así será también la venida del Hijo del hombre. Entonces, estarán dos en el campo: uno es tomado, el otro dejado; dos mujeres moliendo en el molino: una es tomada, la otra dejada.

»Velad, pues, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor. Entendedlo bien: si el dueño de casa supiese a qué hora de la noche iba a venir el ladrón, estaría en vela y no permitiría que le horadasen su casa. Por eso, también vosotros estad preparados, porque en el momento que no penséis, vendrá el Hijo del hombre».



«Velad (...) porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor»


Mons. José Ignacio ALEMANY Grau, Obispo Emérito de Chachapoyas

(Chachapoyas, Perú)

Hoy, «como en los días de Noé», la gente come, bebe, toma marido o mujer con el agravante de que el hombre toma hombre, y la mujer, mujer (cf. Mt 24,37-38). Pero hay también, como entonces el patriarca Noé, santos en la misma oficina y en el mismo escritorio que los otros. Uno de ellos será tomado y el otro dejado porque vendrá el Justo Juez.

Se impone vigilar porque «sólo quien está despierto no será tomado por sorpresa» (Benedicto XVI). Debemos estar preparados con el amor encendido en el corazón, como la antorcha de las vírgenes prudentes. Se trata precisamente de eso: llegará el momento en que se oirá: «¡Ya está aquí el esposo!» (Mt 25,6), ¡Jesucristo!

Su llegada es siempre motivo de gozo para quien lleva la antorcha prendida en el corazón. Su venida es algo así como la del padre de familia que vive en un país lejano y escribe a los suyos: —Cuando menos lo esperen, les caigo. Desde aquel día todo es alegría en el hogar: ¡Papá viene! Nuestro modelo, los Santos, vivieron así, “en la espera del Señor”.

El Adviento es para aprender a esperar con paz y con amor, al Señor que viene. Nada de la desesperación o impaciencia que caracteriza al hombre de este tiempo. San Agustín da una buena receta para esperar: «Como sea tu vida, así será tu muerte». Si esperamos con amor, Dios colmará nuestro corazón y nuestra esperanza.

Vigilen porque no saben qué día vendrá el Señor (cf. Mt 24,42). Casa limpia, corazón puro, pensamientos y afectos al estilo de Jesús. Benedicto XVI explica: «Vigilar significa seguir al Señor, elegir lo que Cristo eligió, amar lo que Él amó, conformar la propia vida a la suya». Entonces vendrá el Hijo del hombre… y el Padre nos acogerá entre sus brazos por parecernos a su Hijo.


Casi tres hermanos curas y una monja: «Si haces atractiva la fe, ellos la buscan solos, sin obligar»



 Casi tres hermanos curas y una monja: «Si haces atractiva la fe, ellos la buscan solos, sin obligar»

De izquierda a derecha: James, diácono Danny, hermana Mary Sophia y Nicholas Morrison. 

Eric y Grace Morrison nunca presionaron a sus siete hijos para que eligieran el sacerdocio o la vida religiosa. De hecho, su hijo Danny, diácono de Washington, D. C., describe en broma su historia vocacional como "aburrida".

"No hubo un gran momento de conversión, sino un llamado lento del Señor a lo largo de mi vida", dice a National Catholic Register. Danny se convertirá pronto en el tercer sacerdote de su familia, que también tiene a una hermana religiosa de las Dominicas de Santa Cecilia en Nashville, Tennessee (EE.UU).

Generosos con el Señor

"Vivimos una bella camaradería entre los miembros de nuestra familia", dice el diácono de 26 años. "Este hermoso impulso de buscar la excelencia juntos, de acercarnos a la cruz y a las alturas de la santidad, es un regalo familiar", añade.

Danny será ordenado sacerdote el 21 de junio, uniéndose en el ministerio a sus hermanos James y Nicholas Morrison. Mientras que su hermana, Mary Sophia, profesará sus primeros votos con las dominicas de Nashville en el mes de agosto.

"Una de nuestras frases favoritas en la familia es 'todo o nada'", reconoce Nicholas, ordenado sacerdote en 2021. "Intentamos ser radicalmente generosos con el Señor, entregándoselo todo, y trabajando por Él y por la salvación de los demás", afirma.



El trato "normal" con sacerdotes fue una de las claves de su vocación.Morrison

Eric Morrison, el padre de familia, suele recibir con frecuencia preguntas de otros padres sobre cómo animar a los hijos a seguir el sacerdocio o la vocación religiosa. "No hay fórmulas mágicas. En mi caso, creo que fue intentar mantener siempre una puerta abierta", comenta orgulloso.

Eric y Grace hicieron un "trabajo maravilloso al promover las vocaciones de sus hijos sin presionarlos de ninguna manera", dice el padre Mark Ivany, director de vocaciones de la archidiócesis de Washington, quien conoce a la familia desde que sus hijos eran pequeños.

Por su parte, la dominica María Sofía señala cómo la orientación de sus padres siempre estuvo centrada en la voluntad de Dios para sus vidas. "Nos animaban a entregarlo todo a Cristo. Una vez que lo hiciéramos, Él nos mostraría cuál sería nuestra vocación", explica.

"Nosotros entendimos que su felicidad consistía en que ellos mismos buscaran la voluntad de Dios para sus vidas. Íbamos a misa todos los días, pero ellos tenían la libertad de ir o no", comenta Grace. "Nunca los obligamos, simplemente ellos lo querían hacer con naturalidad", reconoce la madre.

"La forma en que se practicaba la fe era realmente bonita, nunca fue una obligación", dice James, el primero de los hijos en ser ordenado. "Obviamente, la practicábamos sin interrupciones ni superficialidad, pero la veíamos como nuestra vida. No era un añadido ni un compromiso dominical. Era toda nuestra vida", explica el sacerdote.

En vez de obligar sin hacerlo atractivo, "la principal cosa que hicieron los Morrison fue simplemente proponer el sacerdocio o la vida religiosa como una vocación legítima y alegre en la vida", comenta el padre Ivany.

Una característica de la rutina de los Morrison era recibir a los sacerdotes en su casa para cenar, una experiencia que sus hijos destacan como parte crucial de su historia de vocación.

Fue una decisión intencionada, la de invitar a sacerdotes a cenar. "Veíamos el sacerdocio como un don realmente importante para la Iglesia y para el mundo", comenta James. Los niños veían a sus padres tratar a los sacerdotes "como personas normales". "Descubrimos que era una opción viable para una vocación feliz y vivificante", añade.

Desde hace unos días, Pablo, Rafael y Pedro son mucho más que hermanos: los tres son sacerdotes, tras la ordenación de este último el 25 de mayo en Roma.

De diez hermanos, tres son sacerdotes del Opus Dei: «Nuestros padres fueron ejemplo para todos»

Otro aspecto importante de su educación fue la comunidad. "Mis padres se tomaron muy en serio elegir una cultura católica para crecer", dice el padre James. Era "una red de familias católicas muy divertida", en la que "el catolicismo era contagioso".

Al animar a sus hijos a aceptar la voluntad de Dios, Eric y Grace despertaron también la vocación al matrimonio. Su hija Anna está casada y tiene hijos, y su otro hijo estudia en la Universidad Franciscana de Steubenville. La hija menor, de 12 años, fue adoptada en Ucrania y tiene necesidades especiales.

El padre Nicolás destaca la generosidad radical que sus padres han tenido siempre hacia sus hijos. "Ellos nos animaron a ser radicalmente generosos con los demás, a ser radicalmente generosos con el Señor y, luego, a ser radicalmente generosos también con quienes nos rodean", concluye.

Fuente: Religión en Libertad

sábado, 29 de noviembre de 2025

Santo Evangelio 29 Noviembre 2025



 Texto del Evangelio (Lc 21,34-36):

 En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Guardaos de que no se hagan pesados vuestros corazones por el libertinaje, por la embriaguez y por las preocupaciones de la vida, y venga aquel Día de improviso sobre vosotros, como un lazo; porque vendrá sobre todos los que habitan toda la faz de la tierra. Estad en vela, pues, orando en todo tiempo para que tengáis fuerza y escapéis a todo lo que está para venir, y podáis estar en pie delante del Hijo del hombre».



«Estad en vela (...) orando en todo tiempo»


Rev. D. Antoni CAROL i Hostench

(Sant Cugat del Vallès, Barcelona, España)

Hoy, último día del tiempo ordinario, Jesús nos advierte con meridiana claridad sobre la suerte de nuestro paso por esta vida. Si nos empeñamos, obstinadamente, en vivir absortos por la inmediatez de los afanes de la vida, llegará el último día de nuestra existencia terrena tan de repente que la misma ceguera de nuestra glotonería nos impedirá reconocer al mismísimo Dios, que vendrá (porque aquí estamos de paso, ¿lo sabías?) para llevarnos a la intimidad de su Amor infinito. Será algo así como lo que le ocurre a un niño malcriado: tan entretenido está con “sus” juguetes, que al final olvida el cariño de sus padres y la compañía de sus amigos. Cuando se da cuenta, llora desconsolado por su inesperada soledad.

El antídoto que nos ofrece Jesús es igualmente claro: «Estad en vela, pues, orando en todo tiempo» (Lc 21,36). Vigilar y orar... El mismo aviso que les dio a sus Apóstoles la noche en que fue traicionado. La oración tiene un componente admirable de profecía, muchas veces olvidado en la predicación, es decir, de pasar del mero “ver” al “mirar” la cotidianeidad en su más profunda realidad. Como escribió Evagrio Póntico, «la vista es el mejor de todos los sentidos; la oración es la más divina de todas las virtudes». Los clásicos de la espiritualidad lo llaman “visión sobrenatural”, mirar con los ojos de Dios. O lo que es lo mismo, conocer la Verdad: de Dios, del mundo, de mí mismo. Los profetas fueron, no sólo los que “predecían lo que iba a venir”, sino también los que sabían interpretar el presente en su justa medida, alcance y densidad. Resultado: supieron reconducir la historia, con la ayuda de Dios.

Tantas veces nos lamentamos de la situación del mundo. —¿Adónde iremos a parar?, decimos. Hoy, que es el último día del tiempo ordinario, es día también de resoluciones definitivas. Quizás ya va siendo hora de que alguien más esté dispuesto a levantarse de su embriaguez de presente y se ponga manos a la obra de un futuro mejor. ¿Quieres ser tú? Pues, ¡ánimo!, y que Dios te bendiga.


Sor Paulina, de joven punk a monja dominica: una peregrinación a la Virgen cambió todos sus planes

 


Sor Paulina, de joven punk a monja dominica: una peregrinación a la Virgen cambió todos sus planes

La hermana Pauline durante una clase a niños de preescolar.

La hermana Paulina Porczyńska asegura que dos conversaciones ocurridas hace ahora 23 años la llevaron a dejar atrás su vida punk para dedicarse a servir a Dios y a los niños.

Aunque nació en Zary, una ciudad polaca fronteriza con Alemania y en un país mayoritariamente católico, Paulina nunca llegó a conocer la fe en profundidad dentro de su familia. "Mis padres y mis hermanas mayores no eran creyentes. Nadie me habló de Jesús ni de cómo rezar", recuerda. Por eso, cuando decidió dejar de ir a la iglesia, "nadie se opuso".

"Me sentía fuera de lugar"

La infancia quedó atrás y, con la llegada de la adolescencia, su vida tomó un rumbo distinto: "Al comenzar la secundaria, conocí a gente bastante alocada y me convertí en lo que se podría llamar una punk. Seguí así casi hasta el final de la secundaria", relata.

Como ocurre cada verano en Polonia, miles de fieles peregrinan al santuario de la Virgen Negra de Częstochowa. Paulina, aún sin ser practicante, decidió unirse con unas amigas a una de estas peregrinaciones. 

Los primeros días no fueron sencillos: caminar cerca de dos semanas para cubrir unos 560 kilómetros y convivir con jóvenes que rezaban y cantaban todo el tiempo la hacía sentir fuera de lugar. "No tenía ninguna relación con Jesús. No era feliz y sabía que buscaba algo, pero no sabía qué".


"Al comenzar la secundaria, conocí a gente bastante alocada", dice.

Observaba a su alrededor y veía sonrisas en todos. El jueves de aquella semana, frustrada, decidió hablar con un sacerdote franciscano que caminaba entre los peregrinos. Aquella conversación fue decisiva. "Me preguntó: '¿Quieres confesarte?', y respondí que no sabía si quería, pero sí que no podía vivir así". Aceptó confesarse y lo vivió como "la experiencia más hermosa" de su vida. Ese momento marcó su conversión.

De regreso a casa entendió que seguir con su antigua vida y permanecer con Jesús era incompatible. "Tenía que elegir… y elegí a Jesús", afirma.

Al verano siguiente, quiso repetir la peregrinación para buscar respuestas. En el mismo lugar donde había hablado con el sacerdote el año anterior, sintió que algo movía su interior. Un amigo le preguntó si se encontraba bien; ella no supo explicarlo. Fue él quien le sugirió que quizá debía plantearse una vocación religiosa. Aunque en ese momento respondió con incredulidad, la idea quedó grabada.

Tras volver, buscó un director espiritual. Él le aconsejó que su fe aún necesitaba madurar y que debía terminar sus estudios antes de ingresar en un convento. Paulina inició la carrera de Educación Infantil, pero nunca sintió que ese fuera su camino definitivo. Una conversación con un profesor reforzó esa intuición: "Creo que serías una gran hermana", le dijo, lo cual ella interpretó como una señal más.

Finalmente, tras dos años, decidió rendirse a lo que sentía en el corazón: "Renuncié a mi voluntad y le dije 'sí' a Dios".

Aún faltaba saber a qué congregación unirse. Lo descubrió durante un retiro al que la invitó una monja dominica. Mientras rezaba frente a un cuadro que representaba a la Virgen entregando el rosario a Santo Domingo, notó que el suyo era igual al de la pintura. En ese instante comprendió que su camino era ser dominica. Después de superar la resistencia inicial de su madre, se trasladó a Cracovia para iniciar su formación.

Casi tres hermanos curas y una monja: «Si haces atractiva la fe, ellos la buscan solos, sin obligar»

Profesó sus primeros votos como dominica en 2007 en Polonia, donde combinó su vida religiosa con su trabajo como maestra de niños con discapacidades y en guarderías. Más tarde, en Estados Unidos —donde hizo sus votos perpetuos en 2014— continuó enseñando Educación Infantil, una etapa por la que siente un cariño especial. "Son abiertos, cariñosos y alegres. Me recuerdan la belleza de las cosas sencillas", explica.

Le apasiona preparar a los pequeños para el jardín de infancia, pero aún más compartir con ellos la fe. "Rezar juntos, ir a misa o adorar a Jesús en la Eucaristía son momentos muy especiales". Confiesa que en este servicio recibe más de lo que da: "Siento el amor de Dios por mí a través de ellos. Me cuesta imaginarme haciendo otra cosa"

Fuente Religion en Libertad.

viernes, 28 de noviembre de 2025

Santo Evangelio 28 Noviembre 2025

 


Texto del Evangelio (Lc 21,29-33):

 En aquel tiempo, Jesús puso a sus discípulos esta comparación: «Mirad la higuera y todos los árboles. Cuando ya echan brotes, al verlos, sabéis que el verano está ya cerca. Así también vosotros, cuando veáis que sucede esto, sabed que el Reino de Dios está cerca. Yo os aseguro que no pasará esta generación hasta que todo esto suceda. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán».



«Cuando veáis que sucede esto, sabed que el Reino de Dios está cerca»


Diácono D. Evaldo PINA FILHO

(Brasilia, Brasil)

Hoy somos invitados por Jesús a ver las señales que se muestran en nuestro tiempo y época y, a reconocer en ellas la cercanía del Reino de Dios. La invitación es para que fijemos nuestra mirada en la higuera y en otros árboles —«Mirad la higuera y todos los árboles» (Lc 21,29)— y para fijar nuestra atención en aquello que percibimos que sucede en ellos: «Al verlos, sabéis que el verano está ya cerca» (Lc 21,30). Las higueras empezaban a brotar. Los brotes empezaban a surgir. No era apenas la expectativa de las flores o de los frutos que surgirían, era también el pronóstico del verano, en el que todos los árboles "empiezan a brotar".

Según Benedicto XVI, «la Palabra de Dios nos impulsa a cambiar nuestro concepto de realismo». En efecto, «realista es quien reconoce en el Verbo de Dios el fundamento de todo». Esa Palabra viva que nos muestra el verano como señal de proximidad y de exuberancia de la luminosidad es la propia Luz: «Cuando veáis que sucede esto, sabed que el Reino de Dios está cerca» (Lc 21,31). En ese sentido, «ahora, la Palabra no sólo se puede oír, no sólo tiene una voz, sino que tiene un rostro (...) que podemos ver: Jesús de Nazaret» (Benedicto XVI).

La comunicación de Jesús con el Padre fue perfecta; y todo lo que Él recibió del Padre, Él nos lo dio, comunicándose de la misma forma con nosotros. De esta manera, la cercanía del Reino de Dios, —que manifiesta la libre iniciativa de Dios que viene a nuestro encuentro— debe movernos a reconocer la proximidad del Reino, para que también nosotros nos comuniquemos con el Padre por medio de la Palabra del Señor —Verbum Domini—, reconociendo en todo ello la realización de las promesas del Padre en Cristo Jesús.


Decepcionado del Islam, rezó a Dios pidiendo conocerle... y Él le guió con un sueño hacia Cristo



 Decepcionado del Islam, rezó a Dios pidiendo conocerle... y Él le guió con un sueño hacia Cristo

Antonio se convenció de que el Islam estaba equivocado, oró a Dios, y Él lo guió con un sueño que se repitió 3 veces

Antonio es un joven formado en una familia musulmana y en un país de mayoría musulmana que cuenta su testimonio desde Italia en Cambio de Agujas, el popular programa de testimonios de conversión de HM Televisión.


Él no tenía ninguna relación con el cristianismo, pero a los 17 años, al investigar el Islam, se convenció de que era una religión errónea. Y después, un hombre misterioso se le apareció en sueños. Son muchos los casos de musulmanes que llegan a Cristo a través de sueños como explicamos aquí en ReL.

Hacía preguntas y los imanes se enfadaban

De niño, Antonio no estaba muy implicado en asuntos religiosos. Después, "cuando cumplí los 17 empecé a practicar, a acercarme a Dios para pedirle ayuda en los exámenes de la selectividad; empecé a rezar, a leer el Corán y a frecuentar la mezquita".

A medida que leía el Corán y estudiaba los hadices (los dichos) de Mahoma, se le planteaban algunas preguntas. Pero cuando las comentaba con su abuelo, y después con los imanes, veía que en vez de dar respuestas, se enfadaban. Simplemente debía entender que el Corán era sagrado y no se podía cuestionar nada de ninguna manera. Ante sus preguntas, un imán incluso le echó de la mezquita y le prohibió volver nunca.

"Yo no quería hacer daño; yo era sincero, sólo buscaba saber las respuestas", explica Antonio. Decidió pedir una cita con un profesor universitario experto en la sharia, la ley islámica. No detalló de qué quería hablar exactamente. Cuando se reunieron y él planteó sus preguntas, el profesor se enfadó, llamó al servicio de seguridad y los guardias lo expulsaron del recinto.

"¿Por qué todos, absolutamente todos, tienen miedo de hablar, de discutir?", se preguntaba Antonio. Suponía que el Islam seguía siendo la religión correcta, y que, simplemente, toda esta gente estaba equivocada y no sabía responder.



El Islam se equivoca, pero Dios sí existe

Decidió volcarse a buscar en las webs islámicas de Internet, "en vez de estudiar mis asignaturas del instituto". Y su conclusión, después de mucho leer y buscar, fue que el Islam no podía ser una religión correcta, verdadera.

"Yo creía que había un Dios, pero no sabía Quién era ese Dios", explica. "Hice una oración muy sencilla pero que salía de mi corazón. Antes de ir a dormir, dije: 'Dios, yo sé que Tú existes, que me oyes y escuchas, pero yo no te oigo, no te conozco. Quisiera conocerte, verte, experimentarte en mi vida'".

Un sueño maravilloso, un hombre con corona

Esa misma noche tuvo un sueño muy especial. "Vi una persona que llevaba una corona, una túnica blanca y roja, y que detrás de él había mucha luz. Era maravilloso. No le pregunté nada, no hablamos. Después, él se fue. Cuando desperté no lo comenté con nadie de mi familia, tenía miedo que se rieran de mí".

Dos noches después, volvió a soñar con esa misma persona. Pero esta vez Antonio le abordó con preguntas. "¿Quién eres? ¿Qué quieres de mí? ¿Eres un rey y un profeta?" Él no respondía.

El hombre de túnica y corona volvió dos noches después, otra vez. "Me daba paz, serenidad". A la tercera vez decidió comentarlo con su madre. "Seguramente es el profeta Mahoma: como te has ido del Islam, ha venido para hacerte regresar", le dijo su madre.

Pero Antonio respondió que no podía ser, porque este personaje llevaba corona, debía ser un rey, y Mahoma no es un rey. Además, "venía con luz, y Mahoma nunca ha venido con luz", argumentaba él.

El mismo hombre, en una imagen de Internet

Pasaron tres meses sin más sueños, enfrascado en sus estudios de instituto. Pero un día, navegando por Internet, vio una imagen de un hombre con corona, que era el de sus sueños. Escribió un mensaje a la mujer que había subido esa imagen a Internet.

- ¿Qué representa esa imagen? -preguntó el joven.

- Es Jesucristo. ¿Por qué preguntas? -dijo ella.

- Lo he visto en mis sueños -dijo él.

- ¿En tus sueños?

- Sí, incluso tres veces.

- ¡Aleluya! ¡Aleluya! El Señor te ha escogido. Jesús te ama - exclamó ella.

- ¿Qué dices? No entiendo nada. ¿Quién es Jesús y por qué me ama? ¿Qué hace por mí?

Ella le explicó quién era Jesús, cómo vino a salvar a los hombres de la muerte y del pecado para llevarlos con Dios.

Y Antonio empezó a leer la Biblia y a investigar sobre el cristianismo. Pasaba horas ante el ordenador cada día para saber más sobre "este Jesús maravilloso", y sobre los apóstoles y los mártires. Y llegó a una conclusión: "Este es el camino correcto, estas personas son creíbles. Yo también quiero ser cristiano".




Bautizarse en un país musulmán

Empezó a visitar iglesias de su país, católicas y ortodoxas. Trabó amistad con algunos cristianos. No era fácil, dice, porque en países de mayoría musulmana esas amistades tienen sus límites. "A tu amigo musulmán no lo puedes invitar a la iglesia", explica. Conoció a casi todos los sacerdotes de su ciudad, pero las leyes del país impedían que le bautizaran.

Finalmente un sacerdote accedió a bautizarle. "Fue muy hermoso. Cuando salí de la iglesia me pareció de verdad que yo era un hombre nuevo. Me sentí muy distinto", recuerda.

Su padre le dio una paliza... y él incluso sonreía

Un día su padre leyó toda la conversación que Antonio mantenía por Internet con aquella señora que le explicaba la fe. "Se enfadó mucho, y se sintió muy herido. Para él era una deshonra, una tragedia. Mi padre me ató y me golpeó durante 8 horas, desde las 8 de la tarde a las 4 de la madrugada. Y yo me acordaba del Via Crucis, de los sufrimientos de Jesús. Era como si yo caminase junto con él. Yo incluso estaba un poco sonriente. Y mi padre me decía: 'te estoy azotando, no debes sonreír'. Él no entendía ese amor, esa relación con Jesús".

En la universidad, sus amigos musulmanes se extrañaban de que tuviera tantos amigos cristianos. Cuando supieron que era cristiano en secreto, dejaron de tratarse con él. "Ninguno de ellos me hablaba ya y luego fueron mis enemigos". En casa no podía hablar ni comer con ellos... sólo podía buscar sobras en la cocina después de que los otros comieran. La familia tenía una asistenta, pero tras la conversión ella tampoco le servía, y si encontraba objetos religiosos los llevaba a su padre.


Emigró a Italia y anima a vivir la fe

Antonio más adelante pudo emigrar, primero a Líbano, donde hay más libertad para los cristianos, y después a Italia.

Antonio tardó un tiempo en perdonar a su padre: lo hizo hace dos años, durante unos ejercicios espirituales para jóvenes. A otros jóvenes les dice: "aquí tenéis oportunidad de vivir la fe e ir a misa, aprovechadla".

Recuerda cuando leía la Biblia en el teléfono debajo de la manta, para que no le vieran, cómo recordaba el historial de Internet en su ordenador. "Merece la pena porque el Señor Jesús murió por nosotros y podemos darle lo mínimo de nuestra vida. Siento que tengo el encargo de hacer más cosas", concluye.

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Lea más sobre casos de musulmanes que llegan a Cristo a través de sueños aquí en ReL.



Fuente: Religión en Libertad

jueves, 27 de noviembre de 2025

Santo Evangelio 27 Noviembre 2025

 


Texto del Evangelio (Lc 21,20-28):

 En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Cuando veáis a Jerusalén cercada por ejércitos, sabed entonces que se acerca su desolación. Entonces, los que estén en Judea, huyan a los montes; y los que estén en medio de la ciudad, que se alejen; y los que estén en los campos, que no entren en ella; porque éstos son días de venganza, y se cumplirá todo cuanto está escrito.

»¡Ay de las que estén encinta o criando en aquellos días! Habrá, en efecto, una gran calamidad sobre la tierra, y cólera contra este pueblo; y caerán a filo de espada, y serán llevados cautivos a todas las naciones, y Jerusalén será pisoteada por los gentiles, hasta que se cumpla el tiempo de los gentiles. Habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas; y en la tierra, angustia de las gentes, perplejas por el estruendo del mar y de las olas, muriéndose los hombres de terror y de ansiedad por las cosas que vendrán sobre el mundo; porque las fuerzas de los cielos serán sacudidas. Y entonces verán venir al Hijo del hombre en una nube con gran poder y gloria. Cuando empiecen a suceder estas cosas, cobrad ánimo y levantad la cabeza porque se acerca vuestra liberación».



«Cobrad ánimo y levantad la cabeza porque se acerca vuestra liberación»


Fray Lluc TORCAL Monje del Monasterio de Sta. Mª de Poblet

(Santa Maria de Poblet, Tarragona, España)

Hoy al leer este santo Evangelio, ¿cómo no ver reflejado el momento presente, cada vez más lleno de amenazas y más teñido de sangre? «En la tierra, angustia de las gentes, perplejas por el estruendo del mar y de las olas, muriéndose los hombres de terror y de ansiedad por las cosas que vendrán sobre el mundo» (Lc 21,25b-26a). Muchas veces, se ha representado la segunda venida del Señor con las imágenes más terroríficas posibles, como parece ser en este Evangelio, siempre bajo el signo del miedo.

Sin embargo, ¿es éste el mensaje que hoy nos dirige el Evangelio? Fijémonos en las últimas palabras: «Cuando empiecen a suceder estas cosas, cobrad ánimo y levantad la cabeza porque se acerca vuestra liberación» (Lc 21,28). El núcleo del mensaje de estos últimos días del año litúrgico no es el miedo, sino la esperanza de la futura liberación, es decir, la esperanza completamente cristiana de alcanzar la plenitud de vida con el Señor, en la que participarán también nuestro cuerpo y el mundo que nos rodea. Los acontecimientos que se nos narran tan dramáticamente quieren indicar de modo simbólico la participación de toda la creación en la segunda venida del Señor, como ya participaron en la primera venida, especialmente en el momento de su pasión, cuando se oscureció el cielo y tembló la tierra. La dimensión cósmica no quedará abandonada al final de los tiempos, ya que es una dimensión que acompaña al hombre desde que entró en el Paraíso.

La esperanza del cristiano no es engañosa, porque cuando empiecen a suceder estas cosas —nos dice el Señor mismo— «entonces verán venir al Hijo del hombre en una nube con gran poder y gloria» (Lc 21,27). No vivamos angustiados ante la segunda venida del Señor, su Parusía: meditemos, mejor, las profundas palabras de san Agustín que, ya en su época, al ver a los cristianos atemorizados ante el retorno del Señor, se pregunta: «¿Cómo puede la Esposa tener miedo de su Esposo?».


Musulmanes sueñan con Jesús, María u otros santos y se hacen cristianos: un goteo en todo el mundo


 Musulmanes sueñan con Jesús, María u otros santos y se hacen cristianos: un goteo en todo el mundo

Unos cristianos de Quetta, Pakistán, salen a la calle con la cruz en Viernes Santo

Es un fenómeno que se está dando en todo el mundo islámico y también entre musulmanes que viven en países cristianos: en sueños o visiones tienen una experiencia inesperada con Jesucristo o con la Virgen, a veces con otro santo, que les da instrucciones y les hace investigar sobre la fe cristiana.

Muchos se hacen católicos, otros se hacen protestantes.

Un ejemplo de este tipo de conversiones se encuentra en la revista católica misionera de la India Vachanolsavam.org (también en su número de papel de octubre de 2006, que se reparte en ambientes no cristianos para evangelizar).

Munira y la visión de su amiga

Es el caso de una chica de familia musulmana india, de familia rica, que se llamaba Munira. Espiritualmente insatisfecha, visitaba adivinos y astrólogos, pero nada la llenaba.

Una amiga suya, musulmana, estuvo a punto de morir en una sobredosis de pastillas para el sueño. En una experiencia cercana a la muerte, la amiga vio un túnel oscuro y al final una luz, y en esa luz dos imágenes: Jesús y María.

Munira, intrigada, acudió a un imán para que le explicase cómo Jesús y María ("Isá y Mariam" en árabe) podían estar en una visión así. El imán le dijo -no está claro si desde una ortodoxia islámica- que Jesús recibe a las almas de los que mueren.

Esa noche, Munira tuvo un sueño especial. Una voz le decía: "Munira, síguele". Miró en la dirección que señalaba un dedo. "Vi un hombre vestido de pastor, llevando un cayado. Era Jesús". Se convenció que era la respuesta a su inquietud espiritual. "Desde entonces todos mis esfuerzos se dirigieron a conocer mejor la Verdad, a Jesús".

Su fe y conocimiento creció en un retiro católico "dirigido por el padre Rufus" (probablemente Rufus Pereira, famoso biblista y exorcista indio, directivo de la Renovación Carismática Católica en la India que falleció en 2012 casi con 79 años). Munira peregrinó a Tierra Santa, aún sin bautizar, la única no-cristiana en su grupo de 72 peregrinos, donde experimentó una efusión del Espíritu Santo: lágrimas, devoción, amor a la Eucaristía... Un tiempo después pudo bautizarse en la misma Roma. Por su amor a la Virgen, Munira pasó a llamarse Fátima. Su familia inmediata también entró en la Iglesia Católica.

Otros parientes activamente les rechazaron y su negocio familiar colapsó. Malas lenguas organizaron una campaña contra la familia, falsamente acusándoles de convertirse por dinero. Todo lo asumieron como sufrimientos por Cristo.


Otras historias de sueños

En ReL hemos contado varias historias de musulmanes movidos a la fe católica en sueños.

Recientemente, contábamos el caso de Devrim, una joven turca musulmana que vivía en Italia y en un momento de apuro familiar en el año 2000 soñó con desconocido "viejecito vestido de blanco" que le dijo «Soy Juan, San Juan, todo irá bien». Su asunto se arregló y unos días después veía el rostro del viejecito desconocido en la TV: era el Papa Juan XXIII, que estaba siendo beatificado. Aquello la llevó al bautismo y la Iglesia.

También hemos recogido el caso de Bashir Abdelsamad, de Sudán del Norte, que hoy es sacerdote. Era un niño musulmán que no sabía nada del cristianismo y tuvo una experiencia que le transformó. "Esa noche, tuve una visión de Jesús", explica Bashir, casi 50 años después. "Jesús se me apareció con dos libros en sus manos: en la derecha tenía la Biblia; en la izquierda tenía el Corán. Me pidió que escogiera qué libro era el correcto. Cuando elegí la Biblia, desapareció".

Él dice que ni siquiera había visto nunca entonces una imagen de Jesús, algo perfectamente lógico en el Sudán del Norte de los años 60. Pero cuando un tiempo después vio una iglesia católica en su país, con imágenes de Jesús, lo reconoció. Era el hombre de su visión. Hoy es cura en EEUU.

También es asombroso el caso de Adrien Mamadou Sawadogo. Siendo un joven musulmán y devoto en Burkina Faso se le apareció «Alguien de blanco brillante» y hoy es sacerdote católico. Hasta los 22 años había sido un musulmán cumplidor. “Una noche, después de mis ejercicios de taekwondo, me fui a casa en bicicleta. De repente, una voz me llamó por mi nombre, justo por encima de mi cabeza. Escuché: "¡Mamadou!" Levanté instintivamente los ojos. Vi como un ser humano, que vestía algo de color blanco brillante, un brillo similar a una luz brillante sobre una ropa de lino blanco. Había algo en los ojos en esta persona. Yo no era consciente de nada: sólo de mí y de ella. No me di cuenta de mi movimiento en bicicleta o cualquier otro movimiento a mi alrededor. Había pasado a unos cinco kilómetros de mi casa, y cuando desapareció de mi vista, vi que mi bicicleta estaba en su lugar habitual en el garaje”. Después de varias experiencias similares, oyó una voz interna que, señalándole un misionero católico, le dijo "serás como él". Y quiso conocer lo que los misioneros enseñaban... y así reconoció a Jesús. Hoy él es misionero en Zambia de los Padres Blancos.

Una fatwa dice que es el demonio

Otras veces, quien se aparece a los musulmanes, en vigilia o en sueños, es la Virgen María. Es un fenómeno tan difundido que en IslamWeb.net en inglés en 2007 han emitido una fatwa (decreto tras una consulta) diciendo que un buen musulmán debe entender que son siempre engaños del demonio.

Ver a Maryam (Virgen María) en realidad o en sueños es una ilusión satánica

Fecha de Fatwa: Thul-Qi´dah 1, 1428 / 10-11-2007

Pregunta: Algunos cristianos y también algunos musulmanes dicen que Maryam (Virgen María) aparece ante ellos como un cuerpo de luz para bendecirlos, curar sus enfermos y capacitarlos con bondad. ¿Cuál es su interpretación de esto?

Respuesta: Esta experiencia, sea en la realidad o en sueños, no es más que una ilusión satánica. Los muertos nunca vuelven a la vida terrenal. [...] "Entre ellos hay una barrera hasta el Día en que sean resucitados" [Corán 23:99-100] Esto respecto a su la aparición sucede estando despiertos. Si la aparición tiene lugar en un sueño, es también una ilusión satánica, porque Satanás puede tomar la imagen de cualquier persona menos la imagen del Profeta".



Sueños de agnósticos, judíos...

Por supuesto, tener sueños especiales que conduzcan a Cristo no es algo que le pase sólo a musulmanes. El abortista serbio Stojan Adasevic, no creyente y de cultura ortodoxa, soñó con un hombre vestido de blanco y negro, al que preguntó su nombre, y dijo ser Tomás de Aquino, nombre que a él no le decía nada. Sólo después descubrió que era un gran santo católico.

Roger Dubin, judío neoyorquino desencantado de la New Age, se acercó al catolicismo cuando soñó con Jesucristo en 2004, vestido de ejecutivo, que le pedía luchar contra el diablo. 

Roy Schoeman, un judío que también estaba en una ecléctica búsqueda espiritual y leía a Teresa de Ávila tuvo un sueño místico protagonizado por la Virgen María. Se enamoró de Ella y acudió a la fe católica.

Lo novedoso de los sueños de musulmanes

El fenómeno de los "sueños cristianos" en el mundo islámico tienen dos peculiaridades.

Una: que en ambientes misioneros protestantes se considera que es un movimiento especial de Dios hacia un colectivo que tiene poco acceso a escuchar el anuncio del Evangelio, y que esos sueños deben incorporarse como una herramienta más de testimonio y evangelización hacia las personas de origen islámico.

Dos: con Internet, este tipo de testimonios y experiencias son más accesibles que nunca.

Un ejemplo lo vemos en la historia de "Michael A.", joven saudí desencantado del Islam, que buscaba información sobre el cristianismo. Tecleó "Jesucristo" en YouTube, y empezó a ver vídeos en árabe de personas que decían que habían encontrado a Jesús, que era su Señor y Salvador personal. "Cristo se me apareció en un sueño", decía uno. "Vi a Jesucristo en una visión", contaba otro.

Pero lo que a Munira le había llevado a Cristo, a él no le convencía. "Para mí eran vídeos sin sentido, propaganda americana para que nos hiciéramos cristianos", pensaba.

En Isalmasih.net, una web protestante evangélica diseñada para anunciar a Cristo a los musulmanes ("Isá Al-Masih" significa "Jesús el Mesías") el tema de los sueños, los testimonios de musulmanes que sueñan con Jesús (no con María o Juan XXIII, por supuesto) es el principal, el primero en la lista de argumentos: http://isaalmasih.net/isa/dreamsofisa.html .

Recuerdan que en el Antiguo Testamento Jacob, José, Salomón o Gedeón, entre otros, fueron guiados por Dios con sueños.

Jerusalén Dateline: ejemplos y números

En España la editorial Stella Maris acaba de publicar el interesante libro Jerusalén Dateline, del periodista evangélico Chris Mitchell, corresponsal de la cadena pentecostal CBN News en Oriente Medio. Todo su capítulo 15 se explaya en el tema de los musulmanes que han soñado con Jesús y se han convertido al cristianismo.

Probablemente, Jerusalén Dataline es ahora mismo la fuente más detallada en español sobre este tema, que aunque carece de fuentes católicas está bien nutrido de fuentes evangélicas.

Mitchell empieza contando un ejemplo: el caso de Alí, un ex-musulmán en una iglesia protestante de Jerusalén.

"Alí nos contó su historia. Creció en Turquía y vivió una vida turbulenta. Siendo adulto cayó en las garras del alcohol. Le pegaba a su esposa, se quejaba de sus vecinos y llevaba una infeliz existencia sin sentido. Como musulmán de nombre, decidió hacer la peregrinación a La Meca conocida como el Hajj. Pensó en convertirse en un musulmán devoto, enderezar su vida. Viajó a Arabia Saudí con varios amigos. La noche antes de que planeara caminar alrededor de la Piedra Negra, conocida como la Kaaba, que forma parte de los requisitos islámicos, se quedó dormido y tuvo un sueño".

"En el sueño, Jesús se le apareció a Alí. «En primer lugar, Jesús me tocó la frente con el dedo. Y después de tocarme, dijo: “Tú me perteneces”. Y entonces puso la mano encima de mi corazón. “Sígueme, me perteneces”, dijo. Entonces me desperté. [...] Así que decidí que no iba a terminar el Hajj, la peregrinación. Cueste lo que cueste, voy a seguir esa voz, pensé»."

"Alí les contó lo ocurrido a sus amigos. No creían nada de su sueño, pero él insistió en que era real. Para disgusto de ellos, siguió las instrucciones del sueño y dejó La Meca. Le confesó su nueva fe a su esposa y a gente de su pueblo y, a pesar de los baches en su nuevo camino de fe, ahora es pastor de una de las iglesias de Turquía. Su conversión afectó mucho a su familia. Sin embargo, su madre le dijo: «No eres el mismo niño al que di a luz y eduqué. Porque después de que te criara y educara, empezaste a consumir alcohol e hiciste todo tipo de cosas malas. Pero ahora Dios te ha cambiado. Dios te ha disciplinado y te ha convertido en una persona increíble»."

"Alí encarna a muchos ex musulmanes que han llegado a creer en Jesús a través de un sueño", asegura Mitchell. Y da más datos.



¿Despierta Jesús al mundo musulmán?

"Un DVD titulado More than Dreams (Más que sueños), que ha sido distribuido por todo el mundo musulmán, cuenta la historia de Alí y otros cuatro testimonios similares. Un nuevo libro titulado Dreams and Visions: Is Jesus Awakening the Muslim World? (Sueños y visiones: ¿está despertando Jesús al mundo musulmán?) narra muchos más. Conozco a su autor, Tom Doyle, desde hace varios años. Admiro el trabajo que su esposa y otros hacen a través de los apostolados de todo Oriente Medio. Antes de la publicación del libro, me envió el original escrito a mano y me pidió que escribiera una crítica. Al leer el libro, me quedé fascinado y me hizo llorar o a veces reír por sus sorprendentes testimonios e inspiradoras historias. [...] Doyle fue a nuestro estudio de Jerusalén y nos comentaba: «Creo que Dios es un Dios justo, que es recto y justo, la gente lo está buscando y no sabe dónde ir. Tal vez no tienen una Biblia, tal vez no hay misioneros en el pueblo. Pero Dios les hará llegar su mensaje de alguna manera».

"He conocido a varios ex musulmanes como Alí cuyas vidas se han transformado por este Glorioso Intruso", comenta Mitchell en Jerusalén Dateline. 

La tesis de este libro es que los acontecimientos políticos y sociológicos modernos en Tierra Santa y Oriente Medio tienen una lectura especial desde el punto de vista cristiano, que están pasando cosas únicas.




"Entrevisté por teléfono a un cristiano a quien llamaré C sobre Irán. Me explicó que, en su país, la principal manera con la que los musulmanes se convertían a la fe en Jesús era con los sueños y las visiones. Los sueños son a menudo similares. Jesús normalmente va vestido de blanco. Trae esperanza. Frecuentemente, sus instrucciones son concretas. Por ejemplo: «En los próximos dos o tres días te encontrarás con alguien que te contará más acerca de mí». C estima que alrededor de ocho de cada diez creyentes en Irán llegan a Jesús a través de un sueño o una visión. Y tiene la sensación de que este fenómeno es único en la historia de la Iglesia. Sabe que es un momento muy especial para Irán y espera que dure. C dice que al apóstol Pablo, con su pasión por la evangelización, le habría encantado ver el renacer de Irán. Allí se han convertido a la fe más musulmanes en los pasados quince años que en los trescientos anteriores".

El problema de las cifras

Mitchell usa fuentes de misioneros evangélicos en países musulmanes, cuyas cifras los misioneros católicos toman con pinzas y extrema prudencia.

Por un lado, en el entorno evangélico hay la tentación de hinchar las cifras de conversiones para fomentar más entusiasmo misionero y donativos. A veces, las cifras de "conversiones numerosas" en tierra islámica las hinchan las autoridades musulmanas para pedir restringir aún más las libertades. Por lo general, los misioneros católicos dan cifras muchísimo más modestas de conversiones clandestinas. En cualquier caso, el lenguaje de Mitchell es tremendamente optimista.

"Estos testimonios de los creyentes de origen musulmán se erigen como una fuerte llamada de atención para que la iglesia pida por el mundo musulmán que ha sido histórica y excepcionalmente resistente al Evangelio. El velo que envolvía al mundo musulmán desde hace siglos se está deshilachando. Mientras que el mundo árabe está experimentando una agitación política sin precedentes, este fenómeno —a menudo invisible y no dado a conocer— es un terremoto espiritual actual que sacude los fundamentos del Islam. No se puede entender por completo el Oriente Medio de hoy en día sin conocer este fenómeno sobrenatural. Placas tectónicas espirituales se están moviendo desde La Meca a Teherán y de ahí a Marruecos, y el mundo del Islam está siendo sacudido también en países cerrados al Evangelio".

Incluso si las estadísticas de conversos musulmanes al cristianismo son dudosas o contradictorias, lo que sí está contrastado es el fenómeno de los sueños y las visiones como una vía que pone en marcha la conversión de muchas personas de origen musulmán (y no sólo musulmán).

Antonio se convenció de que el Islam estaba equivocado, oró a Dios, y Él lo guió con un sueño que se repitió 3 veces

Decepcionado del Islam, rezó a Dios pidiendo conocerle... y Él le guió con un sueño hacia Cristo

Fuente:Religión en libertad

miércoles, 26 de noviembre de 2025

Santo Evangelio 26 Noviembre 2025



 Texto del Evangelio (Lc 21,12-19):

 En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Os echarán mano y os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y cárceles y llevándoos ante reyes y gobernadores por mi nombre; esto os sucederá para que deis testimonio. Proponed, pues, en vuestro corazón no preparar la defensa, porque yo os daré una elocuencia y una sabiduría a la que no podrán resistir ni contradecir todos vuestros adversarios. Seréis entregados por padres, hermanos, parientes y amigos, y matarán a algunos de vosotros, y seréis odiados de todos por causa de mi nombre. Pero no perecerá ni un cabello de vuestra cabeza. Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas».



«Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas»


Rev. D. Antoni CAROL i Hostench

(Sant Cugat del Vallès, Barcelona, España)

Hoy ponemos atención en esta sentencia breve e incisiva de nuestro Señor, que se clava en el alma, y al herirla nos hace pensar: ¿por qué es tan importante la perseverancia?; ¿por qué Jesús hace depender la salvación del ejercicio de esta virtud?

Porque no es el discípulo más que el Maestro —«seréis odiados de todos por causa de mi nombre» (Lc 21,17)—, y si el Señor fue signo de contradicción, necesariamente lo seremos sus discípulos. El Reino de Dios lo arrebatarán los que se hacen violencia, los que luchan contra los enemigos del alma, los que pelean con bravura esa “bellísima guerra de paz y de amor”, como le gustaba decir a san Josemaría Escrivá, en que consiste la vida cristiana. No hay rosas sin espinas, y no es el camino hacia el Cielo un sendero sin dificultades. De ahí que sin la virtud cardinal de la fortaleza nuestras buenas intenciones terminarían siendo estériles. Y la perseverancia forma parte de la fortaleza. Nos empuja, en concreto, a tener las fuerzas suficientes para sobrellevar con alegría las contradicciones.

La perseverancia en grado sumo se da en la cruz. Por eso la perseverancia confiere libertad al otorgar la posesión de sí mismo mediante el amor. La promesa de Cristo es indefectible: «Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas» (Lc 21,19), y esto es así porque lo que nos salva es la Cruz. Es la fuerza del amor lo que nos da a cada uno la paciente y gozosa aceptación de la Voluntad de Dios, cuando ésta —como sucede en la Cruz— contraría en un primer momento a nuestra pobre voluntad humana.

Sólo en un primer momento, porque después se libera la desbordante energía de la perseverancia que nos lleva a comprender la difícil ciencia de la cruz. Por eso, la perseverancia engendra paciencia, que va mucho más allá de la simple resignación. Más aún, nada tiene que ver con actitudes estoicas. La paciencia contribuye decisivamente a entender que la Cruz, mucho antes que dolor, es esencialmente amor.

Quien entendió mejor que nadie esta verdad salvadora, nuestra Madre del Cielo, nos ayudará también a nosotros a comprenderla.

La hija del fundador de Hamas se convierte al cristianismo: «Vi el rostro de Jesús sobre la luna»



 La hija del fundador de Hamas se convierte al cristianismo: «Vi el rostro de Jesús sobre la luna»

Encontró una web cristiana en árabe, donde se leía un mensaje que le llamó la atención: 

Juman Al Qawasmi es la hija de uno de los fundadores del grupo terrorista Hamas y exesposa de uno de sus líderes. Juman creció siendo educada en que su lealtad debía estar con la causa de Hamás. Se le enseñó a ver a los judíos y a los cristianos como enemigos y como una amenaza religiosa.

"Nací y crecí en Catar, mi padre es uno de los fundadores de Hamas. Mis padres nos animaron a odiar a Israel, a los judíos, a los cristianos, incluso a todos los que no pertenecían a Hamas. Debíamos matarlos, porque es lo que dice el Corán", dice en una entrevista con CBN News.

En el año 2007, Hamás tomó el control de Gaza. Hasta entonces los judíos y los palestinos vivían en cierta calma, pero en esas fechas ella presenció actos de violencia incluso contra palestinos, mientras el grupo consolidaba así su poder. 

"Entre los años 2002 y 2012 viví en Gaza y vi lo que estaba haciendo Hamas cuando tomó el poder. Dijeron que venían para traer igualdad para todos y cumplir sus promesas, y nada de esto sucedió", comenta.

"Ama a tus enemigos"

Estas experiencias alimentaron en ella una inquietud profunda. Juman empezó a cuestionar no solo la doctrina, sino también la forma en que su familia y su movimiento político ejercían la autoridad. "No estaba permitido hacer preguntas en el islam", afirmó. 

Entre 2012 y 2014, vivió momentos de miedo. Cuenta que cuando el Ejército israelí le avisó de un bombardeo inminente en su vecindario; esa noche, mientras su familia escapaba, ella oró de forma muy personal: "Dios, si existes, quiero conocerte, quiero que me salves". 


El cardenal Pizzaballa de Tierra Santa contempla la destrucción en Gaza por los bombardeos de 2024 y 2025.Lpj.org

Tras esa súplica, Juman cuenta que tuvo una experiencia que le cambió el rumbo de su vida: en un sueño vio a su madre, que había muerto un tiempo atrás, y estaban sentadas en un balcón mientras veían la luna, ésta se fue haciendo más grande y vio el rostro de Jesús en la luna, que le habló en árabe: "Soy Dios, Jesús. Tú eres mi hija; no tengas miedo'. Cuando me desperté, sentí que había una luz en la habitación, algo como, ¡esto es real!".

Nunca había escuchado el nombre de "Jesús" ni había tenido contacto con cristianos. "Mi comunidad era 100% musulmana, mis actividades eran ir al centro islámico y memorizar el Corán. Nunca había conocido a gente cristiana en mi vida", dice.

Sin embargo, aquella visión despertó en ella una paz interior desconocida. "Nadie me había hablado de Él antes, pero, cuando escuché Su nombre, sentí que era un nombre hermoso, un Dios hermoso, y sentí paz dentro de mí. Por primera vez, Alguien me amaba, nunca me había sentido amada por mi familia", explica. Y, motivada por esa experiencia, buscó más información. 

Encontró un sitio web cristiano en árabe, donde se leía un mensaje que le llamó la atención: "Ama a tus enemigos". Esa enseñanza le resultó completamente opuesta a lo que le habían inculcado desde pequeña: había que matar a los enemigos, no amarlos. Eso le hizo darse cuenta de que estaba ante un Dios diferente al que le habían enseñado en el islam.

A través de esa página contactó con otros creyentes, comenzó a leer la Biblia y se adentró en la nueva fe hasta que, finalmente, decidió convertirse al cristianismo. Además de su conversión espiritual, Juman ha realizado críticas explícitas hacia Hamás. Afirma que el grupo no solo predicaba la lucha contra Israel, sino que también gobierna mediante el miedo y la opresión.

Pareja de Irán cambia el islam por el catolicismo: «Nuestra casa se volvió una iglesia doméstica»

"Nací en el Islam y nunca he estado satisfecha con Dios. Sentía que Dios nunca estaría feliz conmigo, no tenía ninguna garantía de ir al paraíso. Siempre tenía miedo del infierno. El Islam no te da paz, siempre tienes miedo de que algo malo sucederá", comenta.

"El islam enseña a los niños a odiar, a luchar, les llena la cabeza de violencia. Pero la verdad no nace del odio". Y, añade: "Jesús ama a los musulmanes, los ama profundamente y quiere liberarlos".

Hoy, Juman afirma que su identidad ya no está definida por su linaje familiar ni por su pasado en Hamás, sino por su nueva relación con Dios: se describe a sí misma como "hija del Dios viviente".

Miniatura del video


Puedes escuchar aquí la entrevista completa.

"Jesús nos está empujando ahora mismo. Déjalo entrar, porque es la vida y ha venido a darte la vida, a darte la alegría, a darte la libertad. Jesús ama a los musulmanes. Él nos ama tanto. Quiere que estemos libres de este miedo, quiere liberarnos. No tenemos que tener miedo, deberíamos poner nuestros ojos en Jesús y creer que Él es el camino. El único camino. Es el hombre más grande", concluye.

Unos cristianos de Quetta, Pakistán, salen a la calle con la cruz en Viernes Santo

Musulmanes sueñan con Jesús, María u otros santos y se hacen cristianos: un goteo en todo el mundo

Fuente: Religión en Libertadt

martes, 25 de noviembre de 2025

Santo Evangelio 25 noviembre 2025



 Texto del Evangelio (Lc 21,5-11):

 En aquel tiempo, como dijeran algunos acerca del Templo que estaba adornado de bellas piedras y ofrendas votivas, Jesús dijo: «Esto que veis, llegarán días en que no quedará piedra sobre piedra que no sea derruida».

Le preguntaron: «Maestro, ¿cuándo sucederá eso? Y ¿cuál será la señal de que todas estas cosas están para ocurrir?». Él dijo: «Estad alerta, no os dejéis engañar. Porque vendrán muchos usurpando mi nombre y diciendo: ‘Yo soy’ y ‘el tiempo está cerca’. No les sigáis. Cuando oigáis hablar de guerras y revoluciones, no os aterréis; porque es necesario que sucedan primero estas cosas, pero el fin no es inmediato». Entonces les dijo: «Se levantará nación contra nación y reino contra reino. Habrá grandes terremotos, peste y hambre en diversos lugares, habrá cosas espantosas, y grandes señales del cielo».



«No quedará piedra sobre piedra»


Rev. D. Antoni ORIOL i Tataret

(Vic, Barcelona, España)

Hoy escuchamos asombrados la severa advertencia del Señor: «Esto que veis, llegarán días en que no quedará piedra sobre piedra que no sea derruida» (Lc 21,6). Estas palabras de Jesús se sitúan en las antípodas de una así denominada “cultura del progreso indefinido de la humanidad” o, si se prefiere, de unos cuantos cabecillas tecnocientíficos y políticomilitares de la especie humana, en imparable evolución.

¿Desde dónde? ¿Hasta dónde? Esto nadie lo sabe ni lo puede saber, a excepción, en último término, de una supuesta materia eterna que niega a Dios usurpándole los atributos. ¡Cómo intentan hacernos comulgar con ruedas de molino los que rechazan comulgar con la finitud y precariedad que son propias de la condición humana!

Nosotros, discípulos del Hijo de Dios hecho hombre, de Jesús, escuchamos sus palabras y, haciéndolas muy nuestras, las meditamos. He aquí que nos dice: «Estad alerta, no os dejéis engañar» (Lc 21,8). Nos lo dice Aquel que ha venido a dar testimonio de la verdad, afirmando que aquellos que son de la verdad escuchan su voz.

Y he aquí también que nos asevera: «El fin no es inmediato» (Lc 21,9). Lo cual quiere decir, por un lado, que disponemos de un tiempo de salvación y que nos conviene aprovecharlo; y, por otro, que, en cualquier caso, vendrá el fin. Sí, Jesús, vendrá «a juzgar a los vivos y a los muertos», tal como profesamos en el Credo.

Lectores de Contemplar el Evangelio de hoy, queridos hermanos y amigos: unos versículos más adelante del fragmento que ahora comento, Jesús nos estimula y consuela con estas otras palabras que, en su nombre, os repito: «Con vuestra perseverancia salvaréis vuestra vida» (Lc 21,19).

Nosotros, dándole cordial resonancia, nos exhortamos los unos a los otros: «¡Perseveremos, que con la mano ya tocamos la cima!».

ALABAD AL SEÑOR, TODAS LAS NACIONES

 


De la carta de San Pablo Le-Bao-Tinh a los alumnos del seminario de Ke-Vinh enviada el año 1843

(Launay, A.: Le clergé tonkinois et ses prétres martyrs, MEP París. 1925, pp. 80-83).

ALABAD AL SEÑOR, TODAS LAS NACIONES


Yo, Pablo, encarcelado por el nombre de Cristo, os quiero explicar las tribulaciones en que me veo sumergido cada día, para que, enfervorizados en el amor a Dios, alabéis conmigo al Señor, porque es eterna su misericordia. Esta cárcel es un verdadero infierno: a los crueles suplicios de toda clase, como son grillos, cadenas de hierro y ataduras, hay que añadir el odio, las venganzas, las calumnias, palabras indecentes, peleas, actos perversos, juramentos injustos, maldiciones y, finalmente, angustias y tristeza. Pero Dios, que en otro tiempo libró a los tres jóvenes del horno de fuego, está siempre conmigo y me libra de estas tribulaciones y las convierte en dulzura porque es eterna su misericordia. En medio de estos tormentos, que aterrorizarían a cualquiera, por la gracia de Dios estoy lleno de gozo y alegría, porque no estoy solo, sino que Cristo está conmigo. Él, nuestro maestro, aguanta todo el peso de la cruz, dejándome a mí solamente la parte más pequeña e insignificante. Él, no sólo es espectador de mi combate, sino que toma parte de él, vence y lleva a feliz término toda la lucha. Por esto en su cabeza lleva la corona de la victoria, de cuya gloria participan también sus miembros. ¿Cómo resistir este espectáculo, viendo cada día cómo los emperadores, los mandarines y sus cortesanos blasfeman tu santo nombre, Señor, que te sientas sobre querubines y serafines? ¡Mira, tu cruz es pisoteada por los paganos! ¿Dónde está tu gloria? Al ver todo esto, prefiero, encendido en tu amor, morir descuartizado, en testimonio de tu amor. Muestra, Señor, tu poder, sálvame y dame tu apoyo, para que la fuerza se manifieste en mi debilidad y sea glorificada ante los gentiles, ya que, si llegara a vacilar en el camino, tus enemigos podrían levantar la cabeza con soberbia. Queridos hermanos, al escuchar todo esto, llenos de alegría, tenéis que dar gracias incesantes a Dios, de quien procede todo bien; bendecid conmigo al Señor, porque es eterna su misericordia. Proclame mi alma la grandeza del Señor, se alegre mi espíritu en Dios, mi salvador, porque ha mirado la humillación de su siervo y desde ahora me felicitarán todas las generaciones futuras, porque es eterna su misericordia.

Alabad al Señor, todas las naciones, aclamadlo, todos los pueblos, porque lo débil del mundo lo ha escogido Dios para humillar el poder, y lo despreciable, lo que no cuenta, lo ha escogido Dios para humillar lo elevado. Por mi boca y mi inteligencia humilla a los filósofos, discípulos de los sabios de este mundo, porque es eterna su misericordia. Os escribo todo esto para que se unan vuestra fe y la mía. En medio de esta tempestad echo el ancla hasta el trono de Dios, esperanza divina de mi corazón. En cuanto a vosotros, queridos hermanos, corred de manera que ganéis el premio, haced que la fe sea vuestra coraza y empuñad las armas de Cristo con la derecha y con la izquierda, como enseña San Pablo, mi patrono. Más os vale entrar tuertos o mancos en la vida que ser arrojados fuera con todos los miembros. Ayudadme con vuestras oraciones para que pueda combatir como es de ley, que pueda combatir bien mi combate y combatirlo hasta el final, corriendo así hasta alcanzar felizmente la meta; en esta vida ya no nos veremos, pero hallaremos la felicidad en el mundo futuro, cuando, ante el trono del Cordero inmaculado, cantaremos juntos sus alabanzas, rebosantes de alegría por el gozo de la victoria para siempre. Amén.

Estudiaba comunismo en la Universidad Karl Marx; mientras leía a Lenin tuvo una experiencia de Dios

 


Estudiaba comunismo en la Universidad Karl Marx; mientras leía a Lenin tuvo una experiencia de Dios

Jennifer S. Bryson era agnóstica y estaba estudiando comunismo en la Alemania comunista, cuando Dios le salió al encuentro de golpe

Jennifer S. Bryson es una mujer interesante por multitud de razones: ha sido interrogadora de yihadistas en Guantánamo (y activista contra la tortura), ha estudiado árabe y griego, ha sido activista contra la ideología de género en el deporte y ahora traduce y difunde a autoras cristianas de lengua alemana el siglo XX, Ida Friederike Görres y Oda Scheneider.

Pero en su infancia y juventud estaba convencida de que la religión era una tontería, algo para gente tonta. Hasta que tuvo una experiencia mística en el lugar más inesperado: la sala de estudios de la Universidad Karl Marx, en la Alemania comunista, leyendo a Lenin, mientras estudiaba un curso de comunismo y filosofía marxista.

Lo ha contado con detalle en inglés en Coming Home Network, el programa de entrevistas a conversos católicos. 

Familia de origen luterano, poco devota

Jennifer S. Bryson nació en Estados Unidos, en una familia de cultura luterana y orígenes finlandeses. Para sus padres, lo más importante era que estudiara e hiciera carrera. Sólo la madre iba a la iglesia y llevaba a sus hijos. Iban a una iglesia luterana en parte por costumbre y convención social, en parte por mantener contactos. En su casa no se hablaba de Dios, aunque se bendecía la mesa.

Un día, cuando tenía unos diez años, en la escuela dominical (la catequesis que se da los domingos a los niños, antes o después de los servicios religiosos), hizo una pregunta incómoda. A ella le gustaba aprender cosas de ciencia, y en un reportaje en televisión había aprendido que en Mesopotamia no había manzanas. Así que, respecto a la historia de Adán y Eva y la manzana, levantó la mano y planteó que la fruta podría haber sido una granada. "Para mí, era una pregunta sincera, yo estaba interesada en el mundo. Pero la catequista dijo: 'Simplemente, deja de preguntar". Jennifer sacó una conclusión: la religión era una cosa tonta para gente tonta. Gente que temía las preguntas. Sus hermanos mayores también le decían eso. "Es un tema estúpido, no nos interesa para nada", le decían.

Ya en la adolescencia, tocaba hacer la Confirmación, un rito importante en los luteranos de países escandinavos. Ella ya no creía en lo que enseñaban en la Iglesia. Su madre le dijo que, por favor, siguiera la corriente, lo justo para hacer la ceremonia. "Me sentí como si me pidieran mentir, pero era importante para ella", recuerda. En la ceremonia, cuando todos recitaban el Credo, ella se saltaba algunas partes, como el "nació de María Virgen".

De su formación en la adolescencia, recuerda a un buen pastor de jóvenes, que recomendaba leer a CS Lewis (a ella le gustaron Las Crónicas de Narnia) y con el que se podía hablar. Transmitía "algo pacífico, gozoso y sólido en su vida, y con su esposa tenían un buen matrimonio, mientras ya veía yo divorciarse a los padres de mis amigas. Pensé: 'algún día tengo que averiguar qué hay en su vida'". ¡No lo asociaba con su fe!

En Austria con Juan Pablo II

Poco antes de los 15 años llegó a Austria para estar un año de estudiante de intercambio y mejorar su alemán. Era 1983. "Yo ya era bastante anticatólica, no sé bien por qué. Pero ahora estaba en una zona rural de Austria y todo era católico". Nada más llegar, la familia que la acogía la invitó a la misa al aire libre, en Viena, con Juan Pablo II. No recuerda mucho de esa misa. No le gustaron nada los crucifijos metálicos (con el Crucificado), similares a los del Papa, aunque no lo comentó con nadie. La misa no le pareció muy distinta al servicio luterano, pero no le causó una gran impresión.

Jennifer no acompañaba a misa dominical a su familia de acogida ese año. Sí fue a la misa de medianoche de Navidad, que le pareció "oscura, como un funeral".

Ese mismo año, acompañó a su hermano mayor (casi 20 años mayor que ella) a un viaje a Roma. En San Pedro del Vaticano vio a una mujer besar los pies de una estatua. "¿Ves? Ya lo decía yo, los católicos son paganos", se dijo.

Sin religión, a la Alemania comunista

Empezó la universidad convencida de que la religión no era para personas inteligentes como ella. En 1987, como sabía alemán, buscando viajar y aventura, se apuntó a un programa especial becado por el gobierno de la RDA, la Alemania comunista, para poder estudiar un año en la Universidad Karl Marx (desde 1991 se llama, simplemente, la Universidad de Leipzig).

Frontispicio marxista que en los años 70 y 80 recibía a los estudiantes en la Universidad  Karl Marx de Leipzig

Frontispicio marxista que en los años 70 y 80 recibía a los estudiantes en la Universidad Karl Marx de LeipzigBundesarchiv - CC BY-SA 3.0

Allí había estudiantes de varios países comunistas y de movimientos comunistas (sandinistas de Nicaragua, sudafricanos del ANC, etc...). "¿Eres marxista?", le preguntó un alumno. "Pues, no lo sé", dijo ella. Como el marxismo parecía importante allí, se apuntó a un curso especial que intentaba resumir en un año 3 cursos de marxismo obligatorio para los universitarios alemanes.

La primera parte era la Filosofía. De los griegos materialistas como Demócrito y Anaximandro (siglo IV a.C) pasaban directamente a Feuerbach (s.XIX) con su crítica a la religión. No existían Platón, ni Aristóteles, ni Agustín, ni Tomás de Aquino, ni Descartes, ni Leibniz...

"Mi profesor era fantástico, un auténtico creyente en el marxismo-leninismo, magnífico enseñante. En su primer día de clase nos dijo que el objetivo del curso era averiguar lo que es verdadero en la existencia". Le fascinó porque nunca antes le habían planteado la pregunta acerca de la verdad. En Stanford leían "grandes libros" de autores en desacuerdos, pero nunca le plantearon si lo que decían era verdad o no. Pensó: "Esto importa".

El curso filosófico no mencionaba el ateísmo durante los primeros meses de clase, era algo que se daba por supuesto. Ella estudiaba muy duro, se preparaba bien las clases, pensando que esa filosofía lo explicaba todo. Era nueva y fascinante.

Experiencia mística en la sala de lectura

"Nos encargaron leer un ensayo de Lenin que íbamos a debatir sobre por qué no puede haber marxismo-leninismo sin ateísmo. Y allí estaba yo, en la sala de lectura de la Universidad Karl Marx, con filas de mesas y estudiantes, rodeada de las obras completas en muchos volúmenes de Marx, Engels y Lenin, con muchas copias. Yo leía ese ensayo. No me hacía la pregunta de "ateísmo o Dios". Dios no estaba ni siquiera en mi radar".

Ella leía a Lenin con atención, y veía que era como ir hacia un precipicio, que iba a tener que decidir en algún momento sobre si lo que leía era verdadero.

"De repente, tuve una experiencia de Dios. Todo lo que puedo decir es que Dios irrumpió en mi vida. Tengo escalofríos al recordarlo", explica hablando en CHNetwork.

"Yo no estaba pensando en Él. Yo leía lo que Lenin decía, que el ateísmo es un sine qua non, que has de seguirlo. Y en ese momento... No fue un proceso de pensamiento racional, no fue el final de un silogismo. Fue una experiencia de Dios como mi Creador, de que Dios es Creador, que nos ha creado. Y tuve una sensación de paz y tranquilidad, de total y completo y radical sobrecogimiento [awe]".

"Miraba a mi alrededor a los otros estudiantes y quería hablarles, sacudirles, gritarles y decirles "¡no tenéis por qué ser infelices! ¡Dios existe!" Pero no lo hice. Yo era norteamericana y la experiencia era un poco abrumadora. Desde las ventanas veía el cielo, los árboles... y volviendo a casa, esas cosas simples las veía de forma completamente nueva. ¡Dios creó el cielo, el árbol, Dios me creó a mí! Ese fue el punto que cambió mi vida, y nunca miré ya atrás".

Con la oración, ¡libertad!

Los meses que le quedaban en la Alemania comunista podrían haber sido muy duros, si no fuera por los estudiantes polacos del lugar. Eran los más amigables, "un poco locos", los más alegres... y católicos. Ellos mismos buscaban hablar con Jennifer. "La mayoría eran creyentes devotos, sin miedo, hablaban de su fe, iban a actividades de iglesia, y estaban llenos de gozo. ¡No había mucho gozo en la Alemania Oriental! Eran una chispa de luz brillante. Eran inteligentes y agudos".

Un par de meses después, en pleno invierno, "se me ocurrió que podía hablar con Dios. Intenté hacerlo... y descubrí la oración. Y no sólo oración. Me impactó porque descubrí ¡libertad! Me di cuenta de que 'esta es la única cosa que el gobierno de Alemania Oriental no puede quitarme'", detalla. Como extranjera, podían quitarle papeles, permisos, y se encontraba con controles, alambradas, soldados, el Muro de Berlín... "En Dios, en la fe, soy libre", descubrió.

Estudiantes en la Karl Marx University en noviembre de 1989, cuando cayó el Muro de Berlín, apenas 2 años después del paso de Jennifer

En "una esquina oscura de una habitación oscura de una librería oscura" en la Alemania comunista, encontró un libro inesperado. ¡Estaba en inglés! Era Mero Cristianismo, de CS Lewis. Aún lo guarda. "Debía haber llegado allí de contrabando", considera. Ella conocía a Lewis por Crónicas de Narnia y por recomendaciones de su antiguo pastor de jóvenes,

Leyó la primera parte: Dios existe. "Sí, sí, sí, es lo que yo había experimentado". Segunda parte: ¿existe el bien y el mal, lo correcto y lo inmoral? "Oh, rayos, sí, sí". Tercera parte: Jesús. Ahí ella se bloqueó y dejó de leer: no le interesaba Jesús.

Buscando creyentes en EEUU

De vuelta en EEUU, en la descreída Universidad de Stanford, buscaba creyentes, y no los encontraba. Fue a la iglesia de su madre, habló con un clérigo luterano de su experiencia mística. Fue una decepción: él no pudo mostrar menos interés.

Después, en Domingo de Pascua, fue a una iglesia luterana del campus universitario. "¡Yo tenía hambre de Dios! Y allí nos hablaron de los sandinistas de Nicaragua y de ayudar a los sandinistas. ¡Pero si yo venía de estudiar con sandinistas en Alemania Oriental!" Eran ateos, materialistas y su sistema cerrado no valoraba a la persona humana, y justificaba la violencia y la revolución para expulsar gobiernos e instaurar el comunismo. Eso lo había estudiado ella con ellos.

Decidió que tenía que acercarse a conservadores interesados en política, y así encontró jóvenes cristianos del apostolado cristiano InterVarsity. Lloró de ilusión. Eran unos "evangélicos maravillosos" y le recordaban a los católicos polacos. Amaban a Dios y la Biblia, y la creían. Perseveró en ir a la iglesia con ellos.

Jesús y el aborto

Dos temas le resultaban difíciles. Por un lado, Jesús, Dios hecho hombre, que hacía milagros. Por otro, la oposición al aborto. Ella, educada para "triunfar", veía el embarazo como un obstáculo, y no había pensado en la verdad de la causa provida. Estaba saliendo con un chico evangélico, y para él ambos temas eran innegociables.

Pasó el verano como becaria en la embajada norteamericana en Bonn, en Alemania. Allí contactó con un grupo llamado Navigators, que eran evangelizadores en círculos de diplomáticos y sus familias. Juntaban a bastantes adultos jóvenes y estudiaban la Biblia. Ella se sentía a gusto con ellos. Ese verano abrió gradualmente su corazón a entender que Jesús era el centro de todo eso, de la conexión entre Dios y los que se trataban con Dios. También quedó asombrada por la catedral de Colonia y su belleza.

Ella, tan impactada por Dios como Creador, se dio cuenta también de que cada ser humano es creado por Dios en el seno materno, meses antes de ser visto. Dios creaba a cada uno, y cada uno es valioso para Él. Así dio el paso a la cultura provida.

Jóvenes equilibrados, bebían sin emborracharse

En su último año en la universidad, ella ya era firmemente provida. Y en actividades provida encontró católicos. Ahora era una becaria-ayudante en el Senado de EEUU, con su título en Ciencias Políticas y su dominio de idiomas. En Washington encontró jóvenes católicos activos. "Eran, de nuevo, muy majos. Equilibrados. Chicos y chicas se trataban bien. Ni tenían miedo unos de otros, ni hacían nada inapropiado. Bebían alcohol, pero no se emborrachaban. Era un ambiente magnífico".

Algunos la invitaron a ir con ellos a las 8 de la mañana a un abortorio, a ofrecer alternativas a chicas tentadas de abortar. No le apetecía mucho, pero sabía que era importante. Allí no sólo repartían folletos con alternativas: un compañero permanecía cerca rezando. A veces eran dos, y rezaban el Rosario. A ella le parecía "esa cosa mariana rara". Pero también comentaban los misterios bíblicos.

Uno de aquellos chicos era del Opus Dei y estaba muy bien formado, conocía y amaba la Biblia y le gustaba responder a sus preguntas. Y él le preguntó: "Jennifer, ¿de dónde salió la Biblia?" Y también comentó con ella Juan 6, el discurso del Pan de Vida: ¡comer Su carne, beber su Sangre! De eso hablaban junto a la clínica abortista. Y ella pensó: "Estoy en apuros, si de verdad quiero seguir la Biblia... tendré que hacerme católica".

"Léete Las Confesiones de San Agustín y luego hablamos"

Era septiembre de 1989. En Europa caían los regímenes comunistas en Polonia y Hungría y temblaban en sus países vecinos. Ella empezaba a estudiar Historia de la Diplomacia, y le hablaban de Santo Tomás de Aquino. También conoció a un profesor anciano, "fabuloso", que enseñaba sobre intelectuales medievales. Era el historiador Jaroslav Pelikan. Su abuelo había sido obispo luterano en Eslovaquia. Él fue luterano hasta 1998, cuando se hizo ortodoxo. Falleció en 2006.

Durante un año Jennifer estudió con él a Agustín, Tomás de Aquino y todo lo que había entre ellos. Pelikan le dijo: "Léete las Confesiones de San Agustín y vuelve cuando hayas terminado". Lo mismo con La Ciudad de Dios. También empezó a estudiar latín: su profesor era un judío ruso converso al catolicismo.

Rodeada de católicos interesantes, empezó a ir a la misa diaria. Descubrió que en ella había mucha Biblia y que se aprendía mucho, también sobre los santos, que eran intercesores que oran a Dios por nosotros, como hacen los amigos en la tierra.

Una mujer paciente y generosa, del Opus Dei, se dedicó a prepararla a ella, y a otra estudiante, para la Vigilia Pascual y su entrada plena en la Iglesia. Recordó que Jesús no fundó un libro, sino una comunidad. Y entendió que, en esta confirmación, católica, podía rezar todo el Credo. Esa Vigilia Pascual de 1990, hundido ya el comunismo en Europa Oriental a lo largo de unos pocos meses, ella se hizo católica.

Más lenguas, más culturas, interrogar en Guantánamo

Estudiar a Tomás de Aquino le llevó a Aristóteles y la lengua griega, y también al árabe. Vivió un tiempo en países árabe-hablantes. Se doctoró en estudios Greco-Árabes en Yale, se graduó en diciembre del 2000, y diez meses después el atentado de las Torres Gemelas del 11-S hizo que todo el mundo se planteara qué pasaba en Oriente y con el Islam.

Trabajó con el ejército de EEUU. Durante dos años fue interrogadora en la base norteamericana de Guantánamo, donde se concentraban los presos yihadistas. Escribió sobre eso en varias ocasiones, a favor de interrogar, y claramente en contra de las torturas, incluso contra el terrorismo.


Jennifer Bryson, en 2025, en una ponencia sobre Ida Friederike Görres

Después ha colaborado en varios think-tanks conservadores (como el Ethics and Public Policy Institute en Washington) y asociaciones en defensa de las libertades, por ejemplo, contra el wokismo y la ideología de género en el deporte. En los últimos años, traduce a autoras cristianas alemanas del siglo XX, como Ida Friederike Görres, fallecida en 1971, que veían venir algunos desastres del cristianismo "liberal".

A las personas con preguntas sobre Dios, les da un consejo: "Dejad a Dios trabajar en vuestras vidas, cuando intenté luchar contra eso no funcionó bien. Abríos al amor de Dios. Dios quiere compartirse. Dios no es abstracto, nos guía con su Iglesia, con semillas, y con esa alegría que yo veía en aquellos jóvenes polacos".

Más sobre ella en JenniferBryson.net

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Fuente: Religión en Libertad